8 oct. 2014

HIBRIS

(en griego antiguo ὕϐρις húbris,  Hybris o Hybreos, ‘insolencia’, ‘violencia’, ‘arrogancia’, ‘indignación’, ‘injuria’, ‘desmesura’, ‘exceso’,  ‘superación’, ‘desbordamiento de los instintos’, en mal sentido, principalmente en lo que se refiere al acatamiento y veneración de los dioses y las normas morales) 
esta abstracción fue personificada por el pueblo griego. Tenemos datos vagos, de los cuales los más interesantes son: la diosa o daimon (espíritu) de la violencia, el desenfreno, el exceso, la soberbia temeraria, la arrogancia y el comportamiento escandaloso en general.  
Normalmente es considerada como hija de Érebo y Nix, o de Dyssebia (de ella sola), y madre de Coros, a menos que se considere a Coros como su padre, según el juego de los símbolos. 

Hibris pasaba la mayor parte del tiempo entre los mortales.

Los romanos la personificaron como Petulantia (‘Petulancia’) y Superbia (‘Soberbia’).

la diosa o daimon (espíritu) que personifica la insolencia y la falta de moderación e instinto.


Es la más poderosa de las deidades que eleva a los hombres a contender con los mismos dioses. 
Es la misma que Tijé.

Se le atribuye la maternidad de Dionisos (o Pan) con Zeus, lo cual parece solamente la explicación de la violenta fuerza del dios nacido bajo el poder del sumo dios y del orgullo humano.

Personifica la trasgresión de la normas generalmente admitidas. 
Va acompañada de una cadena en la que un eslabón lleva a otro, siendo estos: el Hartazgo, la Insolencia, el Castigo.

Personificación de la maldad. 
El mito original posee un precedente en Artaxa (Armenia), tal vez derivado de creencias aún más remotas, de las que se conocen versiones similares en la primitiva ciudad de Ctesifón (Mesopotamia). Se sabe que en la desaparecida Biblioteca de Alejandría, existía un rollo voluminoso, dedicado exclusivamente a describir los peligros de esta diosa del mal, tan temida por los pueblos de la antigüedad. 
En la versión grecorromana, Hibris aparece representada por una mujer de edad mediana, vestida con una amplia túnica y sosteniendo con sus manos una cadena en la que un eslabón lleva a otro. Cada eslabón representa un vicio distinto: la gula, la falsedad, la mentira, la hipocresía, etc. Uno a uno los eslabones conducen al siguiente, dando a entender que en una vida disipada y llena de inmoralidades, los vicios, si no son erradicados por completo, conducen inexorablemente a otras faltas peores.

Espíritu del mal. 
Era un antiguo mito del Asia Menor que pasó a Grecia bajo la personificación mitológica de Hibris. Aparecía indistintamente como hombre o mujer. Su figura original tenía la forma de una doncella alada, con una cadena entre las manos. Se cree que esta leyenda está relacionada con una primitiva deidad de los persas. Algunos descubrimientos arqueológicos permiten suponer que su origen estaría en la lejana Sumeria. Al parecer, el culto secreto de Hibris se expandió con el Imperio de Hammurabi en el siglo decimoctavo antes de la era cristiana, llegando hasta Lidia y las islas del mar Egeo con las invasiones hititas. 
Temida por los griegos desde la antigüedad, fue la personificación de ciertas debilidades morales, como la envidia y la insolencia. En algunas leyendas fenicias aparece formando una pareja maléfica, que se transforma en un solo personaje (Aèshma-Daêva).

la madre de Pan, con Zeus. 

HÍMERO o HIMEROS

(en griego antiguo Ίμερος Himeros, ‘deseo’) 
Era la divinidad que personifica la idea del deseo amoroso. 
Solía acompañar a Eros en el séquito de Afrodita, y a las Cárites.

Dios del deseo de amor.

dios del deseo

Según otra tradición, era  un joven, hijo de Lacedemón, que en plena oscuridad, violó a su hermana, a quien no había reconocido. A la mañana siguiente, se precipitó en el río Maratón, que tomó su nombre.

En la mitología griega, Hímero era la personificación del deseo sexual y de la lujuria. 
Era hijo de Afrodita, quien había nacido de la espuma del mar encinta de él y de Eros
Se le representaba como un joven alado, igual que al resto de los Erotes, y con frecuencia acompañado de Eros y Poto.


Era uno de los dioses del amor alados conocido como Erotes.

HIPERIÓN

(en griego περων Hyperiôn “vigilante de encima”, “el que va encima” o “el que va por sobre la tierra” de las palabras griega hyper y iôn) 
Su nombre significa “el que va por encima de la Tierra” “el que vive arriba” o “el que mira desde arriba”.
En el nombre de varios personajes de la mitología griega: uno de los Titanes, el dios de la luz
Era hijo de Urano y de Gea, y hermano de los Cíclopes y de los gigantes Hecatónquiros. Los Titanes eran inmortales, y después de ser vencidos por Zeus este los precipitó al Tártaro, donde fueron confinados. 
Hiperión fue el padre de las luces del cielo: Helios, Selene y Eos, que tuvo de su hermana y esposa la titánida Tea
Ha dado su nombre a uno de los satélites de Saturno: Hiperión. 
Homero usa el mismo nombre para Helios, o sea para el Sol, o bien se usaba como epíteto o sobrenombre de Helios. 

Representaba a las fuerzas y fenómenos de la naturaleza, a la salida del Caos, de acuerdo a la genealogía de los dioses olímpicos.

Representa el fuego astral. Es considerado a menudo el dios de la observación. 
Homero lo confunde con Helio al que llama Helios Hyperion, pero normalmente se les separa , de hecho algunos traducen su nombre como “el que sale antes del Sol”.
Su descendencia crea enlace entre las generaciones divinas.

Dios de la luz que sale antes que el sol.

Es una de las divinidades que, según Hesíodo expresan las grandes fuerzas de la naturaleza y sus principales fenómenos. 
Hiperión es el Sol, considerado en su movimiento ascensional sobre el horizonte, pero su personalidad entiende Decharme que no se desarrolló en al mitología griega, y por eso los poetas teogónicos le relegaron a la categoría de los Titanes.

Tea e Hiperión eran los encargados de cubrir el cielo e iluminarlo. 

El titan-dios de los ciclos del tiempo medidos por las luces del cielo – el Sol, la Luna y la aurora.

Muchas veces se confunde a este titán con el sol.

Dios de la luz que sale antes que el Sol.

Helios Hiperión, el Sol Alto. Los poetas posteriores a Homero lo consideraban el padre del Sol y no como el Sol mismo. 


Hiperión era uno de los cuatro hermanos titanes que conspiraron con Crono en la castración de su padre. Cuando Urano desciende para estar con Gea, Hiperión, Crío, Ceo y Jápeto –puestos en las cuatro esquinas del mundo– lo retienen agarrándose de su padre y lo sujetan rápidamente mientras Crono lo castra con una hoz. En este mito, estos cuatro titanes personifican los grandes pilares que aparecen en cosmogonías cerca de Pascua manteniendo el cielo y la tierra aparte, sino el cosmos entero arriba. 
Como el padre de Helios y Eos, Hiperión era sin duda considerado como el titán del pilar del este. Sus hermanos Ceo, Crío y Jápeto presiden respectivamente sobre el norte, sur y oeste. 
Los Titanes finalmente fueron depuestos por Zeus y arrojados en el pozo del Tártaro. Hesíodo describe esto como un vacío localizado debajo de los cimientos de todo, donde tierra, mar y cielo tienen sus raíces. 
Aquí los Titanes cambian en terminos cosmológicos de ser receptáculos del cielo a soportadores del cosmos entero. Mientras para Píndaro y Esquilo (en sus obra perdidas Prometeo desencadenado) los Titanes fueron finalmente liberados del pozo a través de la clemencia de Zeus. A veces el nombre de Hiperión se aplica al Sol mismo; p. ej.: en los himnos orficos. 

HIPNOS

(en griego Ύπνος Hypnos, ‘sueño’)
Era una divinidad alegórica que personificaba al sueño. 
Viene a los hombres secretamente y les proporcionaba dulce paz, deleite, reposo y sueños agradables.

Su madre era Nix, que lo tuvo sin intervención masculina, aunque en alguna otra tradición su padre fue Érebo. Era hermano gemelo o hermanastro de Tánatos
Su equivalente romano era Somnus.
Su palacio era una cueva oscura donde el sol nunca brillaba. A su entrada crecían amapolas y otras plantas hipnóticas. Según algunas fuentes, vivía junto con Tánatos en un palacio subterráneo cercano al de Nix. Según otras, lo hacía en una cueva bajo una isla griega, a través de la cual fluía Lete, el río del olvido.
En una ocasión Hera prometió a Hipnos la mano de una de las Gracias, Pasítea, si le ayudaba a dormir a Zeus. Hipnos obedeció, pero Zeus se despertó iracundo y hubiera arrojado a Hipnos del monte Olimpo si no hubiera intervenido su madre Nix, que demostraba así el poder que ejercía tanto sobre los dioses como sobre los hombres.
Con Pasítea tuvo mil hijos, los Oniros. Los tres más importantes aparecían en los sueños de los reyes: Morfeo, Iquelo (o Fobetor) y Fantaso. Según otro mito, Morfeo se ocupaba del contenido animado de los seres humanos en los sueños, mientras que los otros dos Oniros eran responsables de los animales y los objetos inanimados en los sueños.
También Hera recurrió a Hipnos, a través de Iris, para que adoptara la forma de Ceix y, en sueños, se le presentara a su mujer y le explicara su muerte, pues la pobre Alcíone esperaba ansiosa el regreso de su marido ignorando que éste había muerto hacía tiempo.
Endimión recibió de Hipnos el poder de dormir con los ojos abiertos, para poder así vigilar constantemente a su amada Selene
En el arte, Hipnos era retratado como un hombre joven desnudo y con alas en los hombros o las sienes. También se le muestra en ocasiones con barba, parecido a su hermano Tánatos. A veces es representado como un hombre dormido en una cama de plumas con cortinas negras a su alrededor. Sus atributos incluyen un cuerno de opio inductor de sueño, un tallo de amapola, una rama de la que gotea el rocío del río Lete y una antorcha invertida. Morfeo es su principal ayudante y evita que los ruidos le despierten. 
En Esparta, la imagen de Hipnos siempre se situaba cerca de Tánatos.

Portador de la paz y buen consejo.

Según Hesíodo vivía en el Hades (en las honduras de la tierra, el mundo subterráneo), sin ver jamás la luz del día y Sol. 
Era capaz de dormir contra su voluntad incluso a los dioses. 
Tenía muchos hijos que se encargaban de traer a los hombres los distintos tipos de sueños. 
En contraste con su hermano, es dulce y blando con los hombres. Se decía que las aguas del Leteo pasaban por su recámara. 
Se le representaba en la figura de un joven que toca la frente de los hombres con una ramita, o bien derrama el contenido de un cuerno sobre los ojos.

Según Homero, vive en Lemnos donde Hera va a visitarle para pedirle que adormezca los brillantes ojos de Zeus. 
Está casado con la gracia Pasitea que le concedió Hera
Tiene forma humana, pero toma la de un ave ante el que ha de dormir. Otras veces se representa como un joven con alas y toca las frentes de los hombres con una vara para hacerlas dormir, o bien les va destilando un líquido que lleva en un cuerno. 
Tiene tres hijos, que son Morfeo, Iquelo, llamado también Fobeto, y Fantaso (con su propia madre Nix). Estos dan no precisamente el sueño, sino la variedad de visiones que se ven en el sueño.

Es uno de los auxiliares de Hades.

Su palacio era una cueva oscura donde el sol nunca brillaba. A su entrada crecían amapolas y otras plantas hipnóticas. Según algunas fuentes, vivía junto con Tánatos en un palacio subterráneo cercano al de Nix. Según otras, lo hacía en una cueva bajo una isla griega, a través de la cual fluía Leto, el río del olvido. 
Su descendencia la formaban las cosas que ocurrían en sueños, los Oneiros. Los tres más importantes aparecían en los sueños de los reyes: MorfeoIquelo (también llamado Fobetor) y Fantaso.

En contraste con su hermano, es dulce y blando con los hombres.  
Se le solía representar como a un joven que toca la frente de los hombres con una ramita, o vierte en sus ojos un líquido que lleva en un cuerno.


Padre de los Oniros (los ‘Sueños’). 
Amigo íntimo de Apolo y de las Musas y deidad de la salud, fue compañero de Hermes y Diónisos. 
A diferencia de su hermano gemelo Tánatos era de índole bondadosa y amigo de los hombres.

HA

Este término pertenece a la mitología egipcia. Dios muy antiguo, posiblemente uno de los primeros que adopta la forma humana, presente desde Época Tinita. 
Lleva los títulos de “Señor de Libia” y “Señor del Occidente”. 
Estuvo asociada al desierto, a los oasis y a las montañas y lucha y rechaza a los enemigos provenientes del Oeste, es decir, a los libios o a los habitantes de dicha zona.  
Se relaciona con uno de los puntos cardinales. De este modo tenemos: Sobek como representante del Norte, Dedún del Sur, Sopdu del Este y Ha del Oeste. 
Aparece mencionado con mucha frecuencia junto al dios Igai, con el que comparte títulos y funciones. Tanto uno como otro ocupaban un importante lugar en la ceremonia del festival Sed, donde se situaban entre los dioses del Alto Egipto. 
Se lo representa con forma humana, que puede llevar un arpón en la mano con el que eliminaba a los hipopótamos. Sobre la cabeza ostenta el símbolo de las montañas del desierto.

Es un dios muy antiguo al que se le representa con aspecto humano, llevando sobre la cabeza el símbolo de las montañas del desierto y en las manos un arpón para matar hipopótamos. 
Según algunos autores, es uno de los primeros dioses al que se le representó con forma humana. 
Está relacionado con Igai. Ha es una divinidad que al igual que Igai también ocupaba un lugar importante en la fiesta del Heb Sed
Su centro de culto se sitúa en el nomo VII del Bajo Egipto.

Dios primitivo de los egipcios, personificación del desierto. 
Se lo representa con un signo ondulado sobre un estandarte.


Protegía y dominaba una cadena montañosa de la región del Delta. 
En el sur del país, se le consideraba el vigía que resguardaba el Imperio de ataques provenientes del oeste.

HARPÍAS o ARPÍAS

(en griego antiguo  ‘las raptoras’,  del sing. Άρπυια Harpyia, ‘que vuela y saquea’)
En la mitología griega, eran inicialmente seres con apariencia de hermosas mujeres aladas, cuyo cometido principal era hacer cumplir el castigo impuesto por Zeus a Fineo: valiéndose de su capacidad de volar, robaban continuamente la comida de aquél antes de que pudiera tomarla. Esto las llevó a pelear contra los Argonautas
En tradiciones posteriores fueron transformadas en genios maléficos con cuerpo de ave de rapiña, horrendo rostro de mujer, orejas de oso y afiladas garras, que llevaban consigo tempestades, pestes e infortunio. Esta es la forma que acabó por imponerse y que ha pervivido hasta la actualidad. 
Hesíodo las describe en su Teogonía como criaturas de «adorables cabellos», lo cual entronca con su aspecto originariamente bello.
Su mito definitorio está ligado a Fineorey de Tracia que tenía el don de la profecíaZeus, furioso con él por haber revelado sin consentimiento secretos de los dioses del Olimpo, le castigó confinándolo en una isla con un festín del que no podía comer nada, pues las Harpías siempre robaban la comida de sus manos justo antes de que pudiera tomarla. Este castigo se prolongó hasta la llegada de Jasón y los Argonautas, que enviaron tras las Harpías a los héroes alados Calais y Zetes, los Boréadas. Éstos lograron espantarlas, pero no las mataron a petición de Iris, quien prometió que Fineo no volvería a ser molestado. Agradecido por su ayuda, Fineo contó a los Argonautas cómo superar las Simplégades para poder continuar su periplo. A la versión básica de este mito se le fueron añadiendo nuevos detalles con el discurrir del tiempo: las Harpías ya no robaban la comida sino que la ensuciaban con sus excrementos, corrompiéndola. 
Pronto empezaron a ser vistas como difusoras de suciedad y enfermedad, adquiriendo así su más célebre apariencia monstruosa. Bajo esta nueva forma fueron también impartidoras de castigo, raptando a la gente y torturándola de camino al Tártaro en un difuso solapamiento con las Erinias
Eran despiadadas, crueles y violentas, y vivían en las islas Estrófades
Se las consideraba personificaciones de la naturaleza destructiva del viento. 
Según Hesíodo, las Harpías eran en principio dos: Aelo (‘viento tempestuoso’, a veces llamada Nicótoe) y Ocípete (‘vuelo rápido’, ‘la de vuelo veloz’; ‘de raudas alas’). Posteriormente los romanos añadieron a Celeno. Homero nombra en la Ilíada a otra llamada Podarge (‘pies veloces’)
Eneas se topó con las Harpías cuando atracó en las Estrófades camino de Italia, robando aquéllas repetidamente el banquete que los troyanos se hallaban preparando. Celeno los maldijo diciendo que acabarían tan hambrientos que devorarían sus mesas antes de que el día terminase. Los troyanos huyeron asustados.
En la Edad Media, la harpía, a menudo llamada «águila virgen», se convirtió en una popular carga en la heráldica, particularmente en Frisia Oriental, apareciendo entre otros en los escudos de armas de ReitburgLiechtenstein y los Criksena.
En su forma de humanoides aladas, las Harpías no eran diferentes de un gran número de divinidades griegas, y como tales no necesitarían una explicación especial sobre su origen. 
La forma posterior de ave de rapiña con cabeza de mujer es considerada por la mayoría de los autores como una confusión con la representación primitiva de las sirenas como mujeres-pájaro. R. D. Barnett sugiere en Influencias Orientales Antiguas en la Grecia Arcaica (un ensayo en El Egeo y Oriente Próximo, ed. Saul S. Weinberg, Locust Valley, Nueva York, 1956) que la iconografía de las Harpías fue adaptada ab initio de los adornos de los calderos de bronce de Urartu. En ellos se puede apreciar pájaros con rostro femenino:
Éstos [los calderos y sus representaciones] provocaron tal impresión en Grecia que parecen haber impulsado el auge de las sirenas en el arte griego arcaico, y como éstas parecían revolotear por el borde de tan nobles vasijas de cocina, originaron la familiar leyenda griega de Fineo y las Harpías, quienes son también representadas así en el arte griego. El mismo nombre de Fineo, la víctima de sus persecuciones, puede no ser más que una corrupción del nombre de un rey de Urartu, Ishpuinish o Ushpina (sobre 820 adC), quien quizá fuera relacionado por los mercaderes griegos con estas vasijas.

Algunos investigadores señalan que según este planteamiento las Harpías serían ya desde su origen monstruosos pájaros con cabeza humana, lo que no es cierto atendiendo a las someras alusiones a ellas en las fuentes originales. Las arpías eran las mensajeras del dios infernal y le ofrendaban a los mortales que raptaban. Su imagen presenta el rostro de mujer y el resto del cuerpo de ave de rapiña, si bien al principio se las representaba como doncellas aladas.

Personificaban los torbellinos, las trombas de agua y las tormentas de viento poderosas. Raptoras de almas y de niños. 
Hijas de Taumas (hijo de Gea y Ponto) y de la oceánide Electra (compañera de Perséfone, hija de Océano y Tetis), y hermanas de Iris. Pertenecen a la generación preolímpica, por lo que no están sujetas a los dictados de los dioses del panteón helénico. 
Consideradas los galgos de Zeus ya que llevaban a las personas sin dejar rastro. 
Son aves con cabeza de mujer y garras afiladas o mujeres aladas como su hermana Iris, pero a menudo con caras horribles. 
En un principio los autores sitúan su morada en las islas Estrofíales o Estrófades, en el mar Egeo,  mas tarde Vrigilio la sitúan en el vestíbulo de los Infiernos, junto a los demás monstruos. 
La harpía Podarge, uniéndose al dios-viento Céfiro engendro a los caballos Janto y Balio, corceles divinos de Aquiles, y a Flágeo y Hárpago, las monturas de los Dioscuros. 
En la leyenda del rey Fineo representan su papel más destacado, aunque aparecen con cierta frecuencia en uno u otro mito.

Según Hesíodo, eran originalmente dos: Aelo o Aelopo, a veces llamada Nicótoe y Ocípeta . Posteriormente los romanos (Virgilio) añadieron a Celeno (‘la oscura’, ‘la sombra’, es decir como una nube tormentosa), considerada la mas malvada de todas. A veces se nombran a otras como Ocitoa, Ocipoda y Aqueloe. 
Son aves con cabeza de mujer y garras afiladas o mujeres aladas como su hermana Iris, pero a menudo con caras horribles.

Son temibles divinidades cuya labor es buscar moradores para los infiernos. Recorren los territorios buscando raptar a quienes pueden llevarse al submundo. 
Son servidoras de Hades, hermano de Zeus, y dios de los muertos, y de Perséfona. 
Su aspecto no es aterrador, sino todo lo contrario, se las representa como aladas mujeres sumamente hermosas con largas cabelleras.

Figura mitológica, con afiladas garras, cuerpo de ave de rapiña y cabeza de mujer. 
Las leyendas sobre este engendro fabuloso se extienden por toda Grecia y el mar Egeo, desde las montañas de Epiro hasta las costas de Frigia y Lidia. Por el sur, las referencias sobre Arpías aparecen con diferentes nombres, en la península del Peloponeso (Argólida, Arcadia, Lacedemonia) y también en la isla de Creta. 
Su personificación demoníaca aparece en tiempos de guerra, acompañando a las epidemias y el hambre.
 Es posible que la idea de este mito haya surgido en los antiguos al ver los buitres volando a gran altura, en círculos, sobre los campos de batalla, sembrados de cadáveres.

Ave fabulosa, cruel y sucia, con el rostro de doncella, y el resto de ave de rapiña.

Se les concibe como a un ser híbrido y se le unen las caracteristicas de mas de un ser. Tiene por un lado cuerpo de ave rapaz y por otro cabeza  de mujer. Tienen aspecto similar al de las Sirenas pero se diferencian en que la sirena es un ave carroñera marina y en este caso es un ave rapaz. 
Roban niños. 
En la mitología griega es el coco que asusta a los niños. 
Aparece en más de una ocasión por ejemplo en Jasón y los Argonautas. 
Las Harpias eran tres: Aelo, Ocipete y Celeno. 
No son muy conocidas y hacen referencia a que en su origen en vez de seres monstruosos, eran diosas del viento (el del as tempestades), viento maligno que hacia naufragar a los barcos.

El viento huracanado

HARPÓCRATES o HARSIESIS

Este término pertenece a la mitología griega y egipcia.  
Har Pa Jered, Hor-pa-jard o Har-pa-jered es el nombre egipcio y Harpócrates o Sigilón el griego. 
Infante divino símbolo del Sol recién nacido después de que saliera del loto bajo la forma de Harsomtus. 
Él tuvo que ser escondido por su madre, Isis, en los pantanos del Delta para protegerlo de su tío Seth. 
Su lugar de nacimiento se encuentra en los Mammisis. 
En Edfú formó tríada con su madre Hathor y con otra forma local de Horus: Harsomtus, el Horus “Unificador del Doble País”. 
La fiesta que se conmemoraba para la reunión de Horus de Edfú con Hathor de Dendera, se denominó “La Fiesta de la Buena Reunión” y se llevaba a cabo durante el transcurso de cinco días. El encuentro entre ambos se realizaba en barco. El dios partía de su santuario para alojarse en el vecino templo de Dendera durante el tiempo que duraba la ceremonia. 
Personifica la figura mitológica que hoy denominamos “Horus sobre los Cocodrilos”. Sobre estas figuras se inscribían gran cantidad de textos jeroglíficos apotropaicos con el propósito de cargar de magia la estatua del dios. Los egipcios pensaban que si hacían correr agua sobre la imagen, entre salmodias e invocaciones, ésta adquiría propiedades sanadoras. 
Aunque está documentado desde el Reino Antiguo, su culto no alcanzó fuerza hasta el Reino Nuevo. 
Se le representa como un halcón o un niño desnudo con un dedo de su mano derecha metido en la boca. En el lateral de su cabeza lleva la coleta distintiva de príncipe y sobre aquélla puede tener un disco solar con plumas. 
Con la personalidad de “Horus sobre los Cocodrilos”, infante desnudo y peinado con la coleta lateral de la niñez, en pie sobre dos cocodrilos. Lleva en sus manos serpientes, escorpiones y otros animales venenosos o dañinos. Sobre su cabeza aparece, a menudo, la imagen del dios Bes, protector de la infancia.

Harpajered es una forma de Horus.
Los griegos lo adoptaron como el dios del silencio. 
Se representa como un joven que posa uno de sus dedos sobre sus labios. Solían poner su estatua a la puerta de los templos, como advertencia de que en aquel recinto se debía guardar silencio. 

Esta voz es una transcripción griega de la expresión egipcia Har-pa-khrat, que significa Horus el niño
Este es el tipo de Sol levante, de la renovación cotidiana de la divinidad, y por consecuencia de la eterna juventud siempre renaciente en la naturaleza.
Los egipcios representaban a Harpócrates llevándose el dedo a la boca, como hacen los niños pequeños, queriendo dar cierta significación a esta actitud, hicieron de Harpócrates el dios del Silencio.

Es el dios del misterio y del silencio. 
Su estatua representaba un hombre con el dedo puesto sobre la boca. 
El albérchigo le estaba especialmente consagrado, porque sus hojas tienen la figura de una lengua, y su fruto la del corazón, emblema ingenioso del acuerdo que debe existir entre los sentimientos y las palabras. 
Nombre que en Alejandria se dio al dios egipcio Horus.

Es el dios del secreto. 
También simboliza el Sol del amanecer o del invierno, y la renovación constante. 
El niño Horus o Ehooureca, el disco solar sobre su cabeza y con cabello dorado. 

Divinidad de origen egipcio pretendido hijo de Isis y Osiris, pasó a los griegos. 
Su nombre procede de la transcripción de Hor-pa y koherd. 
Representado como un niño desnudo o cubierto de joyas,  sentado sobre las rodillas de su madre en actitud de chuparse el dedo, fue para los griegos dios de la discreción y del silencio, colocaban su efigie sobre los sellos.  La lechuza estaba a veces al pie de su estatua.
El duraznero y el loto le eran consagrados, pues, según Plutarco, la hoja del duraznero tiene la forma de una lengua y su fruto la de un corazón: esto es, el emblema del perfecto acuerdo que debe existir entre la lengua y el corazón.

Harpócrates era también adorado en Europa por los griegos y los romanos, como hijo de Isis.

El niño Horus o Ehoou representado teniendo un dedo en la boca, el disco solar sobre su cabeza y con cabello dorado.  

Corresponde al Horus de los egipcios. 
Se le representa ordinariamente con la figura de un joven, que tiene puesto el dedo sobre su boca, y en una mano el cuerno de abundancia. 
Los romanos ponían su estatua a la entrada de sus templos, para indicar que el pueblo no debe estar iniciado en los misterios de la religión.

Los griegos le llamaron Harpócrates. 
Su aspecto más conocido es el de Horus sobre los cocodrilos, una forma tardía que representa al niño Horus de pie sobre dos cocodrilos mientras su madre busca a Osiris desaparecido. También, como un niño desnudo con el dedo de su mano derecha en la boca, portando corona real y ureus, y una coleta a un lado de su cabeza, característica de los príncipes egipcios. 
Como símbolo del sol naciente, le representan como un niño saliendo de un loto, en la época grecorromana. 
El niño Horus aparece en los Textos de las Pirámides, en el mito osiríaco, en el cual espera a su madre mientras ésta parte en busca de Osiris, que ha sido asesinado por Seth y arrojado al río. Harpócrates permanece en Buto, cerca de una de las bocas del Nilo, al cuidado de una divinidad local. 
Es el sol débil del amanecer, o el Sol invernal, desnudo y desprotegido. Pero como este Sol, se transforma en un Sol poderoso, y de débil niño se transforma en un Horus poderoso y vengador de la muerte de su padre Osiris, en el Horus guerrero, Hartomes, que vence a Seth. 
Formaba parte de la Enéada Heliopolitana. Según Plutarco, Harpócrates fue engendrado por Isis y Osiris, en relaciones póstumas, naciendo antes de tiempo como un niño débil de piernas. El niño divino que se menciona en el Libro de los Muertos no es otro que Harpócrates, al que se solía representar desnudo, cubriéndose con una mano los órganos sexuales, mientras que con los dedos índice y corazón de la otra se tapaba la boca, como instando al silencio. Esto es lo que dicen los mitólogos, y es la opinión secularmente aceptada. Exotéricamente es cierto. Este gesto siempre ha sido visto como una invitación algo admonitoria al secreto -que de tanto predicamento goza en el esoterismo-, cuando en verdad, más que prohibir, indica dónde debemos fijarnos. Nos insta a reparar en el objeto que lleva en la frente, para que establezcamos una relación entre lo visible y lo escondido. Por lo que atañe al simbolismo subyacente en la ocultación de los genitales, el mensaje es más claro y directo: la abstinencia de placer sexual, parece decirnos, pero no engendrar para engendrar o comprender, ya que la otra mano así lo indica. 
Cuando Isis fue transformada en la diosa Afrodita por los griegos, Harpócrates fue asimilado a Eros, que lo consideraron hijo de Serapis e Isis y le vieron como el dios del secreto y la discreción. 
También se le identificó con Harsomtus
Su culto se desarrolla en el Imperio Nuevo y los griegos le adoran en el templo de Coptos junto a Isis y en El Mahamud, al norte de Luxor, donde aparece como hijo de Montu y Raettauy.  En Edfu se muestra como hijo de Hathor y de Harsomtus
El Horus sobre los cocodrilos aparece en unos amuletos llamados cippis, del periodo tardío, que se hacen muy populares contra los animales peligrosos.