1 oct. 2014

ABADDON

En el sistema nazareno, el "Anciano de los Días", Antiquus Alius, padre del Demiurgo del Universo, se le llama "Tercera Vida" o Abatur
Corresponde al tercer Logos en la Doctrina Secreta.

ABAN

Este termino pertenece a al mitología persa. Es el nombre de un yazad que preside sobre el agua. Presidia también las artes liberales y mecánicas.

ABALÁM o ABALÁN

En la demonología, es un príncipe del Infierno, poco conocido y perteneciente a la corte y séquito del rey Paymón
Presenta la figura de una mujer coronada de una diadema centelleante de piedras preciosas. 
Comanda doscientas legiones de ángeles rebeldes y de fuerzas infernales.

ABAKUR o ABACUR

Este término pertenece a la mitología escandinava. Nombre de unod e los caballos de Sunna, diosa del Sol.

ABADDÓN, ABADÓN o ABBADÓN

En hebreo significa extermino o ruina
Este nombre es el que recibe el jefe del Infierno puesto que su oficio consiste en provocar la perdida de las almas.

En el libro de las Revelaciones, es el ángel o estrella del abismo sin fondo que encadena a Satán por mil años.  
En muchos libros apócrifos o según los demonólogos medievales, Abaddon es considerado una entidad demoniaca, como el Ángel de la Muerte, como un demonio del Abismo, jefe de la séptima jerarquía de demonios, saltamontes simbólicos que salen de los pozos del Abismo, con cabeza humana, cabellos de mujer, dientes de león, cola de escorpión, armados con corazas de hierro y coronas de oro
Algunos demonógrafos le consideraban el causante de las guerras, conflagraciones y cataclismos. 
Su nombre proviene de la palabra hebrea אֲבַדּוֹן‎, Ǎaddōn, equivalente a "exterminio", "pérdida", "perdición", "ruina", "muerte", "destrucción"; en griego deriva de  apolyon, que el vulgo traduce por exterminans, es decir, "destructor", "exterminador", "arrepentido".

Es, en el libro del Apocalipsis, el "Ángel o estrella del abismo sin fondo" quien reinará sobre las plagas de langostas que asolarán a la humanidad "no marcada en la frente con el sello de Dios". 
En Apocalipsis 9:11, también figura identificado como Apolión o como anticristo. 
Es el Destructor, en el libro de Apocalipsis, es el ángel o estrella del abismo sin fondo que encadena a Satán por mil años. 
Se dice que fue el ángel invocado por Moisés para que enviara las terribles lluvias que arrasaron Egipto
El hecho de que sea él quien tenga el poder de liberar criaturas del abismo nos revela su identidad. Apocalipsis 1:18 dice:
« 'llegué a estar muerto, pero, ¡mira!, vivo para siempre jamás, y tengo las llaves de la muerte y del Hades'.» 
El ángel que habla aquí es Jesucristo, lo que suena lógico cuando se mira que es él quien combate contra Satanás y sus demonios. 
En muchos libros apócrifos, Abadón es considerado una entidad demoníaca, como en Ángel de la Muerte, donde es un demonio del Abismo, creencia muy extendida, sin embargo, la escritura nunca menciona por nombre a ningún demonio por qué no son relevantes sus nombres para la escritura ya que todos estos están destinados a la destrucción. 
De hecho solo se menciona a su jefe el Diablo, nombre que significa ‘adversario’ o ‘enemigo’ y que es probable que no se trate de un nombre en verdad si no de un adjetivo. En cambio, si se mencionan nombres relevantes para la profecía, como el de el arcángel Miguel. 
Es un nombre esencialmente poético o simbólico cuyo sentido original ("perdición") pasó a el mundo de abajo, la morada de los muertos o seol. Con este último sentido se le encuentra en la literatura apócrifa judía (cf. Salmo de Salomón 14; Ascensión de Isaías 10; Apocalipsis de Abraham 21) 
En los libros veterotestamentarios de Job (31, 12; 26, 6; 28, 22), Salmos (88, 11) y Proverbios (15, 11; 27, 20) denomina simplemente la morada o lugar donde están los muertos (similar a Seol).En el libro del Apocalipsis se refiere al ángel del infierno, que desencadena la plaga de langostas:
«Sobre ellos tienen como rey al ángel del abismo, cuyo nombre en hebreo es Abadón, y en griego, Apolión
              Apocalipsis 9:11
El simbolismo de Apocalipsis 9:11 deja abierta a interpretación la identificación exacta de Abadón/Apolión. 
Algunos investigadores bíblicos creen que es el Anticristo o Satán. 
Los testigos de Jehová creen que Abadón es Jesús.

Uno de los Serafines rebeldes, más tarde se arrepintió de su pecado contra Dios.                                                                                                                                      

ABABIL

v Ave fabulosa, enviada por Alá para castigar a los etíopes por sitiar La Meca en el año preciso del nacimiento de Mahoma.

Pájaro fabuloso, del cual se habla en el Coran, y su naturaleza y sus propiedades causan gran controversia entre los doctores mahometanos.

Ababil, aves fabulosas citadas en el Corán, que, según la leyenda, fueron enviadas por Alá para atacar a los abisinios, frustrando sus designios de poner sitio a la Meca en el año 570, el mismo año del nacimiento de Mahoma
El episodio se recoge en la azora 105 del Corán, llamada Al-Fil (El Elefante). El nombre viene de que, según la tradición, los abisinios llevaban un elefante blanco, animal que causó tan honda impresión a los árabes que llamaron a ese año `Am al-Fil o Año del Elefante.
بِسْمِ اللّهِ الرَّحْمنِ الرَّحِيمِ

أَلَمْ تَرَ كَيْفَ فَعَلَ رَبُّكَ بِأَصْحَابِ الْفِيلِ
أَلَمْ يَجْعَلْ كَيْدَهُمْ فِي تَضْلِيلٍ
وَأَرْسَلَ عَلَيْهِمْ طَيْرًا أَبَابِيلَ
تَرْمِيهِم بِحِجَارَةٍ مِّن سِجِّيلٍ
فَجَعَلَهُمْ كَعَصْفٍ مَّأْكُولٍ

En el nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso
¿No has visto lo que hizo tu Señor con los del elefante?
¿No hizo fracasar sus planes?
Envió sobre ellos aves ababil
que les bombardearon con piedras de arcilla
dejándolos como un sembrado devorado


Algunos exegetas piensan que la azora describe, metafóricamente, al ejército abisinio diezmado por una epidemia, quizás transmitida por insectos voladores, ya que la palabratair con que se califica a los ababil y que suele traducirse como "aves" o "pájaros", en puridad designa a todo aquello que vuela. La epidemia podría ser sarampión, que según comentaristas clásicos apareció en Arabia en aquella época y cuyo nombre árabe, hasba, tiene como significado original el de "apedrear".

ABAANGUI

Abaangui es el dios de la Luna de la mitología guaraní
De acuerdo con la leyenda, Abaangui tenía una nariz enorme. Se cortó la nariz y la lanzó al cielo, y ésta se convirtió en la Luna. 
En otra versión de la leyenda, Abaangui era el abuelo de los guarayús y tenía dos hijos, cada uno de ellos tiró una flecha hasta el cielo, donde quedó fija, luego cada uno tiró otra flecha que entró en la primera y así siguieron hasta formar dos cadenas que iban del cielo hasta la tierra. 
Por esta cadena treparon los dos hijos de Abaangui hasta llegar el cielo y allí se quedaron, transformándose en el sol y la luna.

AB

En la mitología sumeria (literalmente "El padre") era la fuente del conocimiento.

AASITH

En la mitología egipcia, era la diosa de la guerra, aparece en una estela de Seti I en el camino hacia las minas de oro del monte Zabara. 
Se la vincula al desierto. 
Era de origen semítico. 
Se la representaba como una mujer armada de escudo y maza que cabalga en el campo de batalla.

A'ARAB ZARAQ

A'arab Zaraq es la representación del demonio del judaísmo (qlifá) correspondiente a la sefirá Netsaj en el Árbol de la Vida de la Cábala
Se traduce como "Los cuervos en dispersión" y los demonios asociados con éste son cuervos horribles con cabeza de demonio.
Las qlifot son la fuerza desequilibrada de una sefirá particular. Netsaj es la sefirá 'victoria', la habilidad de superar obstáculos, pero es necesario equilibrarlo con Hod, la habilidad de racionalizar y ejercitar el auto-control. Si no se equilibra se convierte en una pasión descontrolada, el lado oscuro de Venus.
Algunos autores creen que el cuervo en dispersión es el cuervo que Noé dejó libre en el arca cuando el agua comenzó a dispersarse.

Thomas Karlsson menciona en su libro "Qabalah, Qliphoth and Goetic Magic" que el simbolismo de los Cuervos de la Dispersion se debe a que esta ave sobrevolaba los campos de batalla, en busca de carroña. También menciona que es en oposición a la paloma de la paz (un ave blanca y pura).

AAR’NI (AR’NI)

Este termio pertenece a la mitología finlandesa. Guardián de tesoros ocultos.

ARES

(en griego antiguo ρης Arês ‘conflicto bélico’o ρεως Areôs "hombre", "varón"
En la mitología griega es el dios de la crueldad, del asesinato, de la lucha sin cuartel, de los combates y no el dios de la victoria.  Pero es también el dios de la agresividad y la fuerza en su sentido positivo de iniciativa, conquista y resistencia. 
El culto a este dios no estaba demasiado extendido entre los griegos, a consecuencia sin duda de lo indeseable de sus atribuciones. Por esto poseía pocos templos, siendo la región del Peloponeso la más influenciada por su culto. 
También tenía un templo en la entrada de la Acrópolis de Atenas. 
Los símbolos más comunes que aparecían en las representaciones de Ares eran la lanza y la antorcha. 
Entre los animales más habituales que le estaban consagrados figuran los perros y los buitres, que eran inquilinos habituales de los campos de batalla.

La violencia y el derramamiento de sangre eran dominios de Ares.

Era hijo de Zeus y de su legitima esposa Hera, y hermano de Hefesto, Hebe y Eris. 
Su séquito estaba formado, además de Enio, por sus hijos Fobos y Deimos, por Eris y una multitud de demonios que le servían de escuderos en su séquito.

Como podía ser el dios de la guerra, si Atenea en particular sabia combatir mejor que él; su hermana Eris era tan irascible como él y con frecuencia sus envidias eran motivo de guerra entre ciudades y estados. Ares sacaba partido de todo ello; en el combate e le unían también sus dos hijos varones con las vigas de guerra tiradas por feroces caballos que comían carne humana. 
El único dios que gozaba con el comportamiento de Ares era Hades, porque durante las frecuentes guerras su reino su reino se enriquecía con los jóvenes guerreros caídos en los campos de batalla.


Es el dios de la guerra y la matanza, de la lucha indiscriminada. Representa la muerte el dolor y la destrucción. 
Normalmente se le representa armado de casco, coraza, lanza, y escudo listo para guerrear.

Allí donde hubiera derramamiento de sangre, combate armado, Ares estaba presente. 
Por lo dicho, nunca gozó de preferencias en la religiosidad griega y no aparece protegiendo ninguna ciudad. 

Los animales que se sacrificaban en sus templos eran perros, toros, gallos y asnos. 
Fue padre de Cicno, Diomedes de Tracia, Alcipe, Licaón y Enómano.

Dios de la guerra destructiva y de la lucha.

Dios de la guerra, brutal
sanguinario, torpe y sin inteligencia para guerrear. Hace el ridículo en muchos combates. 

Es el dios guerrero por excelencia, representa la fuerza bruta sobre la inteligencia. 
Forma parte de los doce dioses olímpicos principales y vive junto a ellos en el Olimpo. Es muy impopular entre los otros dioses, le es antipático incluso a su propio padre. 
Es la antítesis de Atenea, diosa también guerrera que encarna la fuerza inteligente y la astucia. 
En los enfrentamientos que tiene con Atenea siempre vence esta, e incluso sale humillado y maltrecho de tales combates. Tampoco en otros enfrentamientos sale siempre vencedor a pesar de que su presencia física es impresionante.

Es por excelencia el dios de la violencia asesina. 
Alto, hermoso y cruel. De carácter brutal, amante de la sangre, e intemperante. 
Su horrible trono estaba construido de bronce macizo. En sus brazos estaban esculpidas tétricas calaveras y el asiento estaba cubierto de piel humana. 
Ares era maleducado, ignorante y tenía un gusto espantoso, pero para Afrodita era maravilloso y muchas veces lo utilizaba para engañar a su esposo, Hefestos, que era hermano de Ares. 
Sus emblemas eran un oso salvaje y una escalofriante lanza manchada con sangre. 
A pesar de su corpulencia no sale bien parado en las batallas que emprende.

Su elemento es el odio y representa la tempestad. 
Ares era acompañado de su séquito que incluía a Algos, Fobos, Limos y Lete. 
Aunque inmortal, era muy sensible al dolor  y acudía corriendo a su padre, Zeus, cada vez que  era herido. 
Fue adorado principalmente en Tracia.

Dios de la guerra en su aspecto más belicoso, del tumulto en el combate, de cualquier tipo de lucha o situación en la que se necesite coraje.
Los helenos siempre desconfiaron de Ares, quizá porque ni siquiera estaba influenciado por el espíritu de pertenecer a un bando, sino que a veces ayudaba a una parte y a veces a la otra, según le dictaban sus inclinaciones. Su mano destructiva se veía incluso tras los estragos provocados pro dagas y epidemias. 
Este carácter salvaje y sanguinario de Ares lo hacia ser odiado por otros dioses, incluidos sus propios padres. 
Como dios de la guerra, era feroz, cruel y depsiaddado, amante del combate en si mismo y se complacia propiciando situaciones adecuadas para que surgiera toda clase de discordias y disputas, así como luchas y combates. 
Sus métodos eran muy brutales y no empleaba la inteligencia, por lo que siempre era vencido por su hermanastra  Atenea, cuya inteligencia vencía siempre a su fuerza. 
Por su carácter guerrero los griegos creían que Ares estaba siempre presente en aquellos parajes donde tenían lugar algunas batallas. 
El carácter guerrero de las tribus de Tracia llevó a la creencia de que el hogard e Ares estaba en ese país, que era junto con Escitia su principal centro de culto. Ares fue adorado en Escitia con la forma de una espada, a la que no sólo se sacrificaban  caballos y otro ganado, sin o también  hombres. 
En Esparta había una estatua del dios encadenado, para mostrar que el espíritu de la guerra y la victoria nunca abandonaría la ciudad. En esta ciudad se le sacrificaban cachorros de perros  negros (en asimilación del sacrificio nocturno ctónico de Enialo) e incluso humanos. 
En las obras de arte renacentistas y neoclásicas, los símbolos de Ares son una lanza y un casco, su animal es el perro y su pájaro el buitre. 
En las obras literarias de estas épocas, Ares aparece como cruel, agresivo y sediento de sangre, vilipendiado tanto por dioses y humanos, así como en los antiguos mitos griegos.

Brutal y sanguinario, él se deleita con las masacres. Por esta razón, los otros dioses lo odiarían. Así pues, está a menudo en rivalidad con Atenea. 
Solo Afrodita le da prueba de algún afecto. 
Se le representa al dios con un aspecto físico terrible, armado y en carro
se le asocia al planeta rojo, Marte, llamado Pirente, es decir, «llameante». 
Se relaciona con Ana Perena y con la figura de Mamurio Veturio. 
Se le asocian el lobo y el pico verde.

Como dios de la guerra disfruta en las batallas, repartiendo su apoyo caprichosamente, indiferente a la justicia. De ahí que sea poco apreciado por los demás dioses y odioso a los mortales.

Como su equivalente romano Marte. 
Muchas veces su nombre es sinónimo de guerra y no es mas que una personificación brutal de esta actividad, en la que es incansable, como demuestra el proverbio «incluso el violento Ares reposa» (Pindaro, Piticas I 10), opuesto a Atenea que representa la inteligencia en la guerra y al estrategia.

Original dios de las tormentas que oscurecen el cielo, es por esto enemigo permanente de todas las divinidades solares (es sobre todo de Atenea) rápidamente paso a ser el dios de la guerra, en uno de sus sentidos, el destructivo.

Ares era esencialmente el dios de la guerra, cuyo nombre es sinónimo de la voz que expresa la intrepidez belicosa, la temeridad ciega, el valor osado; ideal del guerrero de las tradiciones épicas, puesto en pelea no obedecía más que a la brutalidad de su instinto y a su furor sangriento; amaba el combate por el combate mismo; dejándose seducir por la idea del tumulto y el deseo insano de herir y de matar. 
La acción fecundante de la tempestad dio a pie a otras fabulas en que Ares figura relacionado con las fuentes que fertilizaban el suelo, idea en que se apoyó el mito atico referente a la fundación del Areopago o tribunal de los doce dioses mayores, ante el cual denunció Poseidón a Ares por haber muerto a Halitorrio, seductor de Alquippe, hija de Ares, siendo absuelto.

Era el dios de la combatividad. 
A las batallas iba acompañado por sus cuatro escuderos: Fobos; Deimos; Eris y Enio.

Es el dios de la guerra agresiva, el coraje brutal, la lucha sin piedad, la matanza. Ares y Afrodita engendraron a Fobos y Deimos. Los dos van siempre juntos y acompañan siempre a su padre en las aventuras guerreras. Se dice que generalmente conducen el carro de Ares, tirado por briosos caballos, hasta la batalla.

Es el dios de la guerra por excelencia, en ocasiones se le identifica con el combate mismo, aunque sus empresas bélicas, no siempre son recompensadas con el éxito.

Simboliza y es por excelencia el dios de la guerra, aunque mas bien es la personificación de la fuerza bruta y de la violencia, asi como del tumulto, confusión y horrores de las batallas. 
Los romanos lo identificaron con Marte (al que habían heredado de los etruscos), pero éste gozaba entre ellos de mucha mayor estima.
Entre sus compañeros habituales estaban su hermana, la sangrienta Enio, y Eris, que incita a los soldados a luchar. A menudo también le acompañaban a la batalla: Deimos y Fobos (sus escuderos), hijos suyos con Afrodita. La presencia de Ares se veía acompañada además por Cidoimos, así como las Macas, las Hisminas, las Keres. Polemos ( probablemente un epíteto de Ares, pues no tenia un dominio especifico) y la hija de éste, Alala, cuyo nombre era usado por Ares como grito de guerra propio. Junto con todos ellos, solia viajar a menudo, Niké.

Representa la guerra en su aspecto de agresión, desde una polaridad de fuerza vital hasta su aspecto mas devastador y homicida. 
Es la personificación del cielo tormentoso y revuelto. 
Desde Homero, Ares aparece como el dios de la guerra por excelencia, es el espíritu de la batalla que se goza en la matanza y en al sangre. 
En la Iliada, Homero pinta con colores particularente vivos la figura del rudo dios de la guerra. 
Nada le proporciona tanto placer como el intervenir en la encarnizada y salvaje refriega de una batalla corporal y nunca se sacia de combatir y matar. 
Cubierto de piesa cabeza con una férrea armadura, ondenate al viento el penacho de su casco y blandiendo la amenazadora lanza, cruza tempestuoso el campo de batalla, derribando con su irresistible empuje todo lo que se pone por delante. Combina la fuerza con una gran agilidad. 
Ante Troya, combate casi siempre al lado de los troyanos, aunque poco le importa la justicia de la cosa que defiende, por eso puede ayudar perfectamente a los aqueos; lo que le importa es pelear, es la guerra. 
Su talla es sobrehumana generalmente combate a pie, cuerpo a cuerpo haciendo un despliegue de su vigor y virilidad. 
Lo acompañan cuatro genios que le sirven de escuderos: Fobos y Deimos 
 que son sus hijos, Eride  y Enio. 
El Ares tracio ama la batalla por si misma y su hermana Eride provoca constantemente ocasiones para la guerra mediante la difusión de rumores y la inculcación de celos. Todos los mortales lo repudian por su irracionalidad e injusticia, con excepción de Eride y Afrodita, quien abriga una pasión por el y el voraz Hades, quien acoge de buen grado a los jóvenes y valientes combatientes, muertos en guerras crueles. 
El campo de batalla es su reino, la lucha es su placer y la sangre derramada su triunfo. El dios no sale vencedor en muchos casos, por el contrario parece como si los griegos, desde la época homérica, se hallan complacidos en mostrar la fuerza bruta de Ares contenida o burlada por la mas inteligente de Heracles o por la viril inteligencia de la sabia Atenea. 
Ares y Atenea son las dos potencias divinas que tienen Grecia el monopolio de los asuntos relacionados con la guerra. Sus posiciones son rigurosamente antiéticas. Atenea esta eminentemente dotada de Metis, Ares en cambio, es de entre todos los dioses el que esta ams desprovisto de ella, y es incuso incapaz de distinguir a los dos bandos en medio de la locura sangrienta del combate Ares es el odiado por todos los dioses, Atenea es respetada por todos ellos. Ares es el dios del furor guerrero respecto a lo que este furor tiene de desenfreno. 
El dios de la guerra también simboliza la fuerza de la pasión y sensualidad en toda su potencia. 
Nos narra K. Kerényi que Afrodita era la esposa de Hefesto y Ares su amante. De esta unión resulto el nacimiento de la bella Harmonia, cuyo esposo era Cadmo, también Fobos y Deimos. Otros de sus hijos: Eros y Anteros. 
En tiempos antiguos este dios ejerció una función eminentemente pacifica: proteger a los agricultores. Tal vez fue por esta influencia por al que Ares, dios destructor por naturaleza, se le considero también como protector de la vegetación, asegurando su desarrollo. Ares simboliza el despertar de la fuerza y el vigor en la naturaleza y en el corazón de los guerreros. 
Atenea y Ares representan dos diferentes aspectos de agresión. Atenea peleaba para defender y proteger con estrategias y tácticas, conciencia, clara intención y racionalidad, siempre triunfa sobre a fuerza bruta.

Aparece en las estatuas y pinturas, casi desnudo, armado sólo con un vistoso yelmo, escudo redondo y lanza. No usa coraza, lo que se interpreta como una señal de valor y desprecio a la muerte. 
Las tradiciones afirman que donde hubiera una batalla, allí estaba presente el dios Ares, militando en uno u otro bando, a veces mezclado con la tropa, mimetizado entre la fiera soldadesca, azuzando a los valientes y denostando a los cobardes. Por eso no parecía tener preferencias por ningún pueblo en particular. 
Era creencia popular que Ares sólo apoyaba la valentía, la decisión y el coraje en la lucha. 
En Tebas, la antigua ciudad de Beocia lo veneraban como ancestro glorioso de sus reyes. Se decía que Harmonía, la esposa de Cadmo, soberano de aquel reino era descendiente de los amores entre Ares y Afrodita.

También perdía en combate contra mortales, como Heracles y Diomedes. 
Su relación más famosa fue con Afrodita. Aunque ésta estaba casada con Hefesto, tuvieron varios hijos. Cuando Hefesto descubrió este amor y consiguió atraparles en una red, para diversión de los demás dioses, su relación terminó. 
También era el padre de algunas amazonas famosas, como Hipólita, a quien le dio su famoso cinturón, o Pentesilea, que participó en la Guerra de Troya. 
A las batallas iba acompañado por sus cuatro escuderos: Fobos, Deimos, Eris y Enio. Una de las guerras más famosas en las que participó fue la legendaria Guerra de Troya, en la que apoyó al bando troyano. Ares, a pesar de ser dios de la guerra, era poco popular en Grecia, y le levantaron muy pocos templos. Su culto se concentraba en Tebas y en Atenas, donde tenía consagrada una roca, el Areópago. Los romanos llamaron a Ares Marte, y constituyó uno de sus dioses más importantes, ya que, a través de Rómulo, fundador de Roma, se consideraban descendientes suyos. Por ello, le dedicaron gran cantidad de templos, un día de la semana, el martes, y un mes, marzo. Los dos satélites del planeta Marte reciben los nombres de Fobos y Deimos, en referencia a dos de sus escuderos.

Una leyenda afirma que su madre fue simplemente Hera del mismo modo que Zeus había podido tener a Atenea por sí solo. Al parecer Hera huyó del Olimpo ante la envidia del nacimiento de la diosa de la sabiduría y se adentró en un templo consagrado a Cloris. Allí esta diosa aconsejó a Hera que cogiese una flor que se hallaba en los campos de Oleno. La diosa de las diosas se quedó prendada de la belleza de esa flor y al cogerla en su regazo, nació, según esta teoría, el dios de la guerra Ares
Fue educado por uno de los Titanes en las artes del ejercicio corporal y de la danza. 
El nacimiento de Ares supuso la alteración de las normas de guerra en el mundo pues se empezó a utilizar el hierro para crear espadas y escudos y se determinaron normas precisas para el ataque y la defensa. Su vida estuvo marcada por su lucha contra los Gigantes, pues, a pesar de su bravura, estuvo apresado durante quince meses por los hijos de Aloos, Oto y Efialtes, que le tuvieron encerrado en una vasija de bronce durante trece meses hasta que Hermes le liberó. 
Ares poseía un carácter sumamente brutal y poco cortés y amaba lo sangriento, el dolor ajeno. Por eso, no se le practicaba mucho culto en Grecia pues este pueblo prefería más la cordura y la armonía que la violencia. También por esta misma razón, los mitos griegos mostraban a menudo a un Ares que perdía importantes batallas con todo aquel que le superase en tamaño. 
Uno de los personajes que le venció fue Atenea, quien le derrotó en más de una vez como modo simbólico empleado por los griegos de indicar que la razón siempre triunfa sobre la brutalidad. 
La versión romana de Ares, Marte, era menos sangrienta y combativa. Aunque también era la deidad de la guerra, - ya existiendo en Roma antes de su asimilación con Grecia con el nombre de Mars, Mauor o Marspiter. Además, se le consideró, junto con Hera, padre de Rómulo y Remo, los fundadores de Roma según la mitología clásica. 
Cuando llegó al Olimpo, Afrodita quedó prendada de su belleza y coraje y su ego se veía crecido cuando el gran dios de la lucha y la valentía se postraba a sus pies. Sin embargo, Hefesto, esposo de Afrodita, se quejó a Zeus y Ares tuvo que marcharse del Olimpo. Tras su separación de Afrodita, Ares tuvo montones de amantes, aunque la mayoría de ellas las tuvo por la fuerza debido a que era sumamente despreciado por su rudeza. Entre sus concubinas, con las que engendró a otros tantos hijos, algunos de una enorme bestialidad, estuvieron Aglauro, Altea, la ninfa Harmonía, Harpina, Demonice, Protogenia, Dotis, Filónome, Pirene, Estilba, Egina... 
Ares protagonizó diversas hazañas por el mundo de los mortales como en la Guerra de Troya o cuando asesinó a Alirrocio, hijo de Poseidón, porque sometía a duros ultrajes a Alcipa, hija de Ares. Poseidón le hizo comparecer ante un tribunal ateniense por este hecho pero su elocuencia y sencillez le dio la inocencia y Ares volvió al Olimpo. Desde entonces dicho tribunal fue llamado Aerópago. 
Ares era representado como un hombre joven y fuerte montado en un gran carro con fogosos corceles y con una lanza y un escudo en sus manos, además de un gallo a sus pies.  Se le consagraron el perro y el buitre y se le hacían sacrificios de estos animales, junto con gallos y toros.  
En Roma, los doce sacerdotes de Marte, llamados salios palatinos llevaban a cabo en su honor diferentes danzas con escudos. Estas fiestas se llevaban a cabo en marzo, mes dedicado a Marte, junto con otras como las de Quinquatrus, el Tubilistrium y los Equirria, que consistían en una serie de desfiles de caballos y carreras de carros de guerra.

Dios de la violencia desatada. 
Su cortejo lo forman Enio; Eris, Fobos; Deimos y las Keres. 
Siendo la brutalidad irracional muy poco a fin al espíritu griego, inclinado a la mesura y a la inteligencia, Ares tuvo un lugar secundario en el culto griego.

Uno de los personajes que le venció fue Atenea, quien le derrotó en mas de una vez como modo simbolico empleado por los griegos para indicar que la razón siempre triunfa sobre la brutalidad. 
Solamente Eris, su hermana y Afrodita, su enamorada, lo tienen en estima.

AESMA DAEVA o AESHMA

Uno de los principales demonios de la mitología irania. 
Es el genio, espíritu o demonio de la cólera, la furia, la violencia y la lujuriaposteriormente los judíos (mitología hebrea), este nombre lo apropiaron interpretado más tarde, como Asmodeo.

Quizas el demonio mas famoso sea Aeshma, archidemonio del furor, la rapiña y la codicia, aparece citado como Asmodeo en el libro bíblico de Tobias, y, cuyo principal antagonista en el bando del Bien, es Sraosha.

Se lo llama enemigo de la lanza mortal. 
Su función es neutralizar la obra de Sraosha.

Es el daeva de la maldad.

(cólera)

Es la personificación de la rebeldía y desobediencia.

Se dice que este, es un pequeño demonio, que incita a los hombres acometer actos de crueldad.

Simboliza los furores guerreros y eróticos. 
Incita a través de la actitud ante el sexo y la violencia.

Nombre del Asmodeo del libro de Tobit, según la religión de Zoroastro. 

Encargado de la ira.

El fomentador de ira, furor, rapiña y codicia

Según la mitología persa, es un angel, “el angel brillante”, pero también puede ser referencia al Diablo de la misma mitología. 
Aesma Daeva es uno de los demonios Daevas, el demonio de la ira la rabia.

Es una personificación de la violencia, el conflicto y la guerra. 
Junto con el demonio de la muerte, Asto Vidatu buscan las almas de los difuntos cuando ascienden al cielo. El espíritu maligno judaico Asmodeo es una derivación de este. 
Su eterno oponente es  Sraosha.

Cuya misión es oponerse a “combatir” a Sraosha, el vencedor esperado al final del mundo, que según leyendas parsis seria el tercer hijo póstumo de Zarathustra.

Patrón de la pasión, los celos y la furia.

Sraosha es su gran oponente. 
Aeshma era el guía de los demonios de las tormentas.