2 oct. 2014

BAABA

Baaba es un demonio nombrado en el Ars Theurgia, donde figura en la corte de Barmiel, quien lidera las tropas demoníacas del sur que se hallan bajo el dominio del demonio emperador Caspiel. 
Baaba ostenta el rango de duque y se dice que sirve a su líder (Caspiel) durante la noche. 
Pese a ser un duque, Baaba no tiene ningún demonio a sus órdenes.

BA

Este dios representaba entre los egipcios, la fuerza de la energía, el poder de los cambios y de la transmutación, se creía que era un perfecto vinculo de unión entre los vivos.y en el plano en el que habitaban los que habían logrado la vida eterna.

BOREAS

En la mitología griega, Bóreas (en griego Βορέας, ‘viento del norte’ o ‘devorador’) era el dios del frío viento del Norte, que traía el invierno
Bóreas era muy fuerte y tenía un violento carácter a la par. 
A menudo era representado como un anciano alado con barbas y cabellos desgreñados, llevando una caracola y vistiendo una túnica de nubes. Pausanias escribió que Bóreas tenía serpientes en lugar de pies, aunque en el arte se le solía representar con pies humanos calzados con coturnos. 
Bóreas estaba estrechamente relacionado con los caballos. Se decía que había engendrado doce potros, tras adoptar la forma de un semental, con las yeguas de Erictonio, rey de los árdanos. Se decía de estos corceles que eran tan veloces como su padre el viento, siendo capaces de correr por un campo de trigo sin pisotear las espigas. 
Plinio el Viejo (Historia Natural IV.35 y VIII.67)  pensaba que las yeguas podían ponerse con sus cuartos traseros hacia el viento del norte y engendrar potros sin un semental. 
Los griegos creían que su hogar estaba en Tracia, y tanto Heródoto como Plinio describen una tierra al norte llamada Hiperbórea en la que la gente vivía en completa felicidad hasta edades extraordinariamente longevas. También se decía que Bóreas había secuestrado a Oritía, una princesa ateniense, del río Iliso
Cuando Atenas fue amenazada por Jerjes, la gente rezó a Bóreas, de quien se dice que propició vientos que hundieron 400 barcos persas. Un suceso similar había ocurrido doce años antes, y Heródoto escribe:
«Ahora no puedo decir si fue esto por lo que realmente los persas fueron sorprendidos anclados por la tormenta, pero los atenienses están bastante seguros de que, al igual que Bóreas les había ayudado antes, igualmente era responsable de lo que ocurrió también en esta ocasión. Y cuando volvieron a casa construyeron al dios un altar junto al río Iliso
El rapto de Oritía fue popular en Atenas antes y después de la Guerra Persa y era representado con frecuencia en vasijas pintadas. En estas, Bóreas era retratado como un hombre con barba vistiendo túnica, con cabellos hirsutos que a veces aparece congelado y puntiagudo. 
El rapto también era dramatizado en la obra perdida de Esquilo Oritía
En relatos posteriores, Bóreas era el padre de Butes y Licurgo (de amantes diferentes) y el amante de la ninfa Pitis
El equivalente en la mitología romana de Bóreas era Aquilo o Aquilón
Un nombre alternativo y más raro usado para el viento del norte era Septentrio, palabra derivada deseptem triones, ‘siete bueyes’, aludiendo a la constelación Osa Mayor. Septentrio es también el origen de la palabra septentrional, un sinónimo de boreal significando ‘del norte’. 
Bóreas inspiró a Jean-Philippe Rameau su última ópera, Les Boréades (1755). Alphise, reina de Bactriana, está destinada por una profecía a casarse con uno de los descendientes del dios, los Boréadas. Sin embargo, se enamora de un joven extranjero, Abaris, que amenaza con devastar el reino. La reina y su prometido se salvan gracias a una flecha mágica donada por Bóreas, que derrota a los Boréadas. Apolo aparece y reconoce a Abaris como hijo suyo, declarándose Bóreas entonces vencido.

Era, en la mitología griega, es el dios del frío viento del extremo norte, que traía el invierno y donde se creía que se hallaba el país de Hiperbórea
Como los otros tres dioses-viento Céfiro, Euro y Noto, era hijo de Astreo y de Eos
Raptó a Oritía y la llevó a Tracia, donde moraba, haciéndola su esposa.
 Ayudó a los griegos en la batalla naval de Salamina
Se le representaba con un rostro severo y frío, vestido con una corta túnica.

 el viento del norte (considerado también dios del invierno).

Es un viento frío en cambio Céfiro es un viento calido y húmedo que trae la primavera.

Es un viento temido y respetado. 
Procedía del norte y con su soplo podía conmover la superficie de la tierra e impedir la navegación.

Vivió en Tracia, al norte del mar Egeo, y su naturaleza era muy distinta a la de Céfiro, el suave viento del oeste, ya que eran famosas sus terroríficas tormentas. 
Se le representa con una figura con dos rostros y enormes alas.
Bóreas raptó en cierta ocasión a Oritia. Mientras bailaba a orillas del río Iliso, la cubrió con una nube y se la llevó de Tracia. 
Existía un vínculo especial entre Bóreas y Atenas, con unos festivales anuales que se hacían en su honor. Estaba claro que el viento del norte se aliaba a menudo con los atenienses, como quedó demostrado en la batalla marina de Artemisao en el 480 a.C. cuando Bóreas causó estragos entre la flota persa que estaba derrotando a los griegos pese a su superioridad numérica.

Perteneciente a la estirpe de los Titanes.

En la mitología griega, Bóreas es la personificación del dios-viento del Norte que vivía en la región de Tracia. Hacía soplar el viento frío que viene de septentrión, razón por la cual se le considera a veces como un dios del invierno.
Se casó con Oritía, con la que tuvo a Cleopatra, Quione y los mellizos alados Zetes y Calais. También fue padre de Hirpace, de Butes y, con su hija Quíone, de los Hiperbóreos.
Bóreas es un dios muy violento y se le conoce como "el raptor de doncellas". 
Tenía bastante mal genio, basta recordar su intento de asesinato a la gentil ninfa Pitis, en la pugna que sostuvo con Pan por lograr su amor de la manera que fuese.
Según cierta tradición mitográfica, se unió a las yeguas de Erictonio, de las que nacieron velocísimos corceles, tan raudos como su padre, el viento. Este hecho está fundamentado en la antigua creencia pelasga de que el viento podía fecundar yeguas, ganado e incluso mujeres, y explicaría por qué las yeguas pacen de espaldas al viento.
Se le representa iconográficamente como un hombre alado, viejo y con barba, lleva el cabello hirsuto, está completamente vestido con túnica, calzando unos coturnos hasta media pierna, lleva en una de sus manos un Caracol de Mar a través del que sopla el aire frío, en la otra mano sostiene parte de la túnica que lo envuelve.

Bóreas es un viento temido y respetado. 
Procedía del Norte y con su soplo podía conmover la superficie de la tierra e impedir la navegación. 
Es muy dado al rapto y protagoniza del mito de Oritía. 


Bóreas, el Viento Norte, era un ser tosco y de mal carácter. No le importaba que las flores perecieran cuando sentían su helado soplo. Bramando, como un monstruo enfurecido, corría sobre el mar, haciendo saltar las olas a mayor altura que el mástil de un navio y lanzando las embarcaciones contra las rocas, hasta quedar agotado.

Se enamoró sobre todo de Oritía; no habiendo podido tenerla de su padre, se cubrió de un espeso torbellino de polvo.

Septentrio o viento del norte, llamado Aquilón por los romanos; temido por los griegos como raptor de doncellas. 

El viento del Norte, llamado Aquilón por los autores latinos. La leyenda le asigna forma humana, con un tamaño descomunal y la capacidad de producir con la boca un soplo muy fuerte y frío. 
La narración griega sitúa sus andanzas en la región costera del Propóntide (mar de Mármara) en la actual Turquía europea y en la península Ática. 

Dios del Viento del Norte. 
Habita en Tracia, que, para Grecia, es el país frío por excelencia. 
Es representado como un genio alado, de gran fuerza física, barbudo y, generalmente, vestido con una corta túnica de pliegues. En una de sus representaciones va provisto, como el Jano romano, de dos rostros opuestos, que sin duda personifican el viento doble que soplaba en el Euripo: el Bóreas y el Antibóreas. 
Pero esta concepción es excepcional. Bóreas es hijo de Eos y de Astreo, hijo de Crío y Euribia. Pertenece, por tanto, a la estirpe de los Titanes, seres que personifican las fuerzas elementales de la Naturaleza. 
Entre otras acciones violentas se le atribuye el rapto de Oritía. 
A veces se atribuye a Bóreas el castigo de Fineo. 
Con las yeguas de Erictonio, Bóreas engendró —dícese—, en figura de caballo,  doce potros tan ligeros que cuando corrían sobre un campo de trigo no doblaban las espigas bajo su peso, y cuando lo hacían por la superficie del mar, no la rizaban. 
Primero con una erinia y después con una harpía,  Bóreas engendró también caballos veloces.

Viento del norte hijo de Astreo y de Eos, o de Eruibeo que Pindaro llama el rey de los vientos. 
Residia en Tracia región habitada por los primeros poetas que lo han celebrado. 
Robó á Cloris hija de Arcturo y la transportó sobre el monte Nifates cerca del Caucaso y tuvo de ella á Hiparces; pero su favorita fué Oritia hija de Erecteo rey de Atenas de la cual tuvo dos hijos y cuatro hijas. 
Jenofonte dice, que durante la expedición de Ciro el Joven viendo su arma incomodada por el viento nordeste, el adivinó le aconsejó que le ofreciese un sacrificio y que desde aquel momento el viento cesó. 
Eliano cuenta que los habitantes de Turium habiéndose libertado de un gran peligro por una tempestad que destruyó la flota enemiga, Dioniso el Tirano ofreció sacrificios al viento Bóreas  autor de este estrago, le confirió los derechos de ciudad, le señaló una casa con renta fija y celebró fiestas anuales en honor suyo. 
En Megalopolis tenia un templo donde se le ofrecían todos los años sacrificios. 
En el templo octagono de los vientos en Atenas es representado Bóreas bajo la figura de un niño con alas, sus pies cubiertos con sandalias y su cabeza con un manto. 
Ovidio en el rapto de Oritia le pinta con una fisionomía torva e irritada como endureciendo la nieve y dispersando el hielo, como causa principal de los rayos y de los relámpagos y la única de los temblores de tierra; envuelto en nieblas cuando atraviesa los cielos y de polvo cuando recorre la tierra.

Su favorita fue Oritia, hija de Erecteo, rey de Atenas, de la cual tuvo dos hijos y cuatro hijas, entre éstas la Nieve y las Brisas. 
Transformado en caballo, procreó doce pollinos tan veloces que corrían sobre las espigas sin quebrarlas y sobre las olas del mar sin mojarse los pies. 

Viento del Septentrión, y uno de los cuatro principales. 
Era hijo de Astreo y de Eos, llamada también Heribea. 
Habitaba en Tracia, país situado al norte de la región habitada por los poetas, que fueron los primeros que le celebraron. 
Oritia fué largo tiempo el objeto de la ternura de Bóreas. La Tracia, donde reinaba, y la memoria de Tereo, eran impedimento para su enlace; más este dios persiste en sus ruegos, queriendo más usar de obsequios que de la fuerza. Pero viendo en fin que nada adelantaba con las persuasiones, se dejó arrebatar de su furia, que es natural y muy común á tal viento, y dijo: «Con razón se me desprecia, ¿por qué pues, he abandonado mis armas, la crueldad y violencia; mi ira y ánimo amenazador, y he echado mano de ruegos é indignos suspirtos? ¿Son, pues, estas las armas que deben asegurarme la victoria? No, nada me está mejor que el furor y la fuerza, con la cual arroyo las nubes: con violencia disipo las nieblas, agito los mares, derribo los robustos robles, cuajo la nieve, y congelo el granizo. Cuando yo encuentro en el aire, que es mi verdadero campo de batalla, los demás vientos, mis hermanos, lucho con ellos con tanto ímpetu, que todo el cielo se estremece; y chocando las nubes unas con otras, despiden el horroroso trueno, y lanzan los fogosos rayos que atemorizan a todo el orbe. Cuando puedo introducirme en las concavidades de la tierra, hago estremecer a los Infiernos, y lleno de temblor a todo el universo. De esta suerte debi pedir a Oritia en casamiento; y Erecteo seria mi suegro por fuerza, ya que no quiere rendirse á mis ruegos.»
Después que Bóreas dijo estas ó semejantes palabras, sacudió sus alas, con cuyo movimiento se conmovió toda la tierra, y se encrespó el dilatado mar;  habiéndose cubierto después de una nube oscura y barrido la tierra, levanta por todas partes densas polvaderas, y arrebata á Oritia entre sus brazos. La violencia del movimiento con que la llevaba acrecentó su amor; y voló sin descansar hasta Tracia, su reino. Oritia, hecha reina ya de aquellos helados climas, dio a luz dos gemelos, que en todo se hubieran parecido a la madre á no tener alas como el padre. No obstante, dicen que no nacieron con alas, sino, que les salieron en su adolescencia.

Los habitadores de Megalópolis rendían a Bóreas grandes honores. 
Se transformó en caballo, y por medio de esta mutación buscó para Dárdano doce potros de tal ligereza, que corrían sobre las espigas sin romperlas, y sobre la superficie del mar sin hundirse. 
Dicen los poetas que tiene puestos unos borceguíes, y en las espaldas unas alas, para manifestar su velocidad; que algunas veces se cubre con una capa, y que su semblante es de muchacho. 
Cuando Jerjés atravesó el Helesponto para conquistar á la Grecia, los atenienses imploraron el socorro de Bóreas, el cual dispersó la armada de los persas, de los cuales murieron una infinidad. Agradecidos los atenienses á este beneficio, levantaron en su honor en las orillas del Iliso, celebrando fiestas con grande solemnidad.