3 oct. 2014

CABIROS

En la mitología griega, los Cabiros o Cabirios (en griego antiguo Κάβειροι Kabeiroi) eran un grupo de enigmáticas deidades ctónicas
Fueron adorados en un culto mistérico que tuvo su centro en la isla de Samotracia (Grecia) y estuvo estrechamente relacionado con el mito de Hefesto. El culto se extendió rápidamente por todo el mundo griego durante el período helenístico, siendo finalmente adoptado por los romanos
Es probable que los Cabiros fueran originalmente deidades frigias de la fertilidad y protectores de los marineros, que los griegos importaron a su panteón
La mayoría de las veces se les representa como dos personas: un hombre viejo, Axiocerso, y su hijo, Cadmilo. Sin embargo, debido al secretismo de su culto, su exacta naturaleza y relación con otras antiguas figuras religiosas griegas ytracias permaneció misteriosa. 
Como resultado, la afiliación y papel de los Cabiros cambió significativamente con el tiempo, incluyéndose entre las variantes comunes una pareja femenina (Axíero y Axiocersa) y dos jóvenes gemelos que a menudo eran confundidos con Cástor y Pólux, quienes también eran adorados como protectores de los marineros. 
El número de Cabiros también cambió, con algunas fuentes citando cuatro (a menudo una pareja masculina y otra femenina) e incluso a veces más, como una tribu o raza completa de Cabiros. 
La etimología de su nombre es desconocida, siendo probablemente un préstamo del lemnio. La palabra semítica kabir (‘grande’) ha sido comparada con Κάβειροι desde al menos Joseph Justus Scaliger en el siglo XVI, pero nada más parecía señalar a un origen semítico hasta que la idea de los ‘grandes’ dioses expresada por la raíz semítica kbrse vio definitivamente avalada para el norte de Siria en el siglo XIII a. C. en textos de Emar publicados por D. Arnaud en 1985-87. Walter Burkert señala que J. Wackernagel había producido una etimología hindi en 1907, y en 1925 A. H. Sayce había sugerido una relación con el hitita habiri (‘saqueadores’, ‘forajidos’), pero descubrimientos posteriores han hecho esta hipótesis inverosímil por motivos fonológicos
El nombre de los Cabiros recuerda a de Kabeiros, una montaña de la región de Berecintia en Asia Menor, estrechamente relacionada con la Diosa Madre frigia. El nombre de Cadmilo, uno de los Cabiros que solía se representado como un muchacho joven, estaba relacionado incluso en la antigüedad con camillus, una antigua palabra latina para designar a los niños que asistían en un rito y que es probablemente un préstamo del etrusco
En los mitos, la Cabiros presentan muchas similitudes con otras razas fabulosas, como los Telquines de Rodas, los Cíclopes, los Dáctilos, los Coribantes y los Curetes. Estos grupos diferentes eran a menudo confundido o identificados unos con los otros debido a que varios de ellos, como los Cíclopes y los Telquines, estaban también asociados con la metalurgia
Diodoro Sículo dijo de los Cabiros que eran Idaioi dactyloi (‘Dáctilos ideos’). Los Dáctilos ideos eran una raza de seres divinos relacionados con la Diosa Madre del monte Ida, una montaña de Frigia consagrada a la diosa. Hesiquio de Alejandría escribió que los Cabiros era karkinoi (‘cangrejos’). Aparentemente así se les concebía como seres anfibios (recordando de nuevos a los Telquines), con pinzas en lugar de manos que usaban como tenazas (en griego karkina) para trabajar el metal. 
El número exacto y nombres de los Cabiros variaba en las diferentes referencias a ellos. 
Como deidades mistéricas, los Cabiros raramente eran nombrados individualmente, siendo generalmente llamados «grandes dioses». Según algunas fuentes originalmente había dos Cabiros. Éstos llegaron a ser representados en el arte como una pareja de dioses: uno viejo, tumbado y barbudo y otro más joven, de pie. Más tarde fueron cuatro: dos masculinos (Axiocerso y Cadmilo) y dos femeninos (Axiocersa y Axíero). 
De otras versiones puede inferirse que había una multitud de ellos, como en la de Pausanias, donde son descritos como una raza o tribu y no meramente cuatro individuos. 
En otro culto posterior, los Cabiros fueron mezclados frecuentemente con los Dioscuros, Cástor y Pólux, y retratados como una pareja de jóvenes casi indistinguibles de ellos. Se ha sugerido que los misterios órficos pueden haber tenido sus orígenes con los Cabiros. Se han hallado evidencias del culto de los Cabiros en un yacimiento de la Grecia continental, en Tebas, en Tracia (Seutópolis, etcétera) y en Asia Menor, siendo aparentemente las islas de Samotracia y Lemnos los principales centros de adoración. 
En Lemnos puede identificarse un antiguo santuario dedicado a los Cabiros gracias a los vestigios de inscripciones, y parece haber sobrevivido a la conquista griega por parte de Miltiades en siglo VI a. C. y a la subsiguiente helenización. 
El geógrafo Estrabón contó que en Lemnos la madre (no tenían padre) de los Cabiros era Cabiro (en griego Καβειρω), una hija de Proteo y diosa a la que los griegos podrían haber llamado Rea. Esquilo escribió una obra titulada Los Cabiros, y en los fragmentos que se conservan éstos aparecen como un coro dando la bienvenida a los Argonautas en Lemnos. Aquí los misterios de los Cabiros parecen haber tenido un carácter chillón y burlesco: los único hallazgos característicos son vasijas para el vino y una inscripción en Lemnos alude al parapaizonti, el que ‘bromea por el camino’. 
En la Tebas griega hay más hallazgos diversos, que incluyen muchos pequeños toros votivos de bronce y que continuaron hasta la época romana, cuando el viajero Pausanias, siempre alerta a la historia de los cultos, aprendió que fue Deméter Kabeiriia quien instigó el rito de iniciación allí en el nombre de Prometeo y su hijo Etneo. Walter Burkert escribe que «esto señala a los gremios de herreros análogos a los del Hefesto lemnio.» Las dedicatorias votivas en Tebas son al Kabeiros (en griego Κάβειρος) en singular, y juguetes infantiles como trompos votivos para País sugieren una iniciación a la edad adulta. 
Se bebía vino copiosamente, en copas características que se rompían ritualmente. Enanos gordos y primitivos (parecidos a los seguidores de Sileno) con genitales prominentes se pintaban en estas copas. 
En la cultura griega clásica los misterios de los Cabiros en Samotracia permanecieron populares, siendo conocidos incluso en Atenas (por ejemplo, Heródoto había sido iniciado en ellos), aunque se confió poco a las escritura salvo unos pocos nombres y relaciones genealógicas simples. 
Los marinos griegos podían invocar a los Cabiros como «grandes dioses» en momentos de peligro. 
El santuario arcaico de Samotracia fue reconstruido al estilo griego. Pero en la entrada al santuario, que había sido minuciosamente excavada, el anticuario romano Varrón halló que había habido pilares gemelos de latón, hermas fálicas, y que en el santuario se entendía que el hijo de la Diosa, Cadmilo, era en algún sentido místico también su consorte.

Eran nietos de Hefesto (de uno de sus hijos llamado Camilo) o hijos del propio Hefesto y de Cabira, que era hija de Proteo. 
La naturaleza de los Cabiros, también Cabires, es poco conocida, aunque se sabe que eran deidades del fuego o genios de los volcanes y del principio ígneo, originarios tal vez de Frigia
Algunos autores los hacen hijos de Urano, y entre los que se conocen están Celmis, que regía las fundiciones, Damnameneus, el forjador, y Acmón. 
Probablemente genios de la fecundidad, se les rindió culto en Beocia, Tebas, Lemnos, Imbros y Samotracia, tanto por los agricultores como por los marinos. 

Grupo de divinidades de la mitología griega, probablemente procedentes de Frigia, que fueron venerados en Samotracia, Lemos, Macedonia y Beocia. 
Gozaron de gran popularidad durante la época helenística, pero por voluntad de sus sacerdotes sus centros de cultos no se multiplicaron.

La naturaleza de los Cabiros es difícil de concretar, aunque se sabe que eran deidades del fuego.

Representaciones de los planetas.

En una medalla de Trajano, colocada en el museo Farnesio, se ve un dios Cabire. Tiene cubierta la cabeza con un gorro que temina en punta; en una mano una rama de cipres, árbol consagrado a los muertos, y en la otra una escuadra que designa sin duda que media el merito de las acciones de los hombres después de su vida, para premiarles o castigarles.

Personificacion del elemento ígneo, divinidades inferiores del monte Cabiros e hijas de Urano, adoradas por fenicios, griegos y romanos (Isla de Samotracia).

CABIRA

En la mitología griega, era hija de Proteo, Hefesto tuvo de ella un hijo de nombre Camilo, que sería el padre de los Cabiros. Según otra versión de los hechos, los Cabiros eran hijos de Cabira y de Hefesto

CABALLEROS DE L´ENFER

En demonología, estos demonios son más poderosos que los demonios sin rango, pero mucho más débiles que los demonios con título.

CABAHUIL o CORAZÓN DEL CIELO

Divinidad maya-quiché que se expresa por la palabra hablada que es el trueno, y la escrita, que son el rayo y el relámpago. 
Rayo, relámpago y truenp son fuerzas expresadas por armas divinas; el hacha de piedra pulida, la espada de madera y el tambor; la sarbacana simboliza los rayos del Sol. 
Dios agrario y creador (Dios Siete). 

COROS o CORO

En la mitología griega, era también el nombre de uno de los Anemoi, que personificaba el viento del noroeste. 
Por ser un viento frío y seco, se le asocia directamente con el inicio del invierno. 
Iconográficamente se le representa como un hombre alado, viejo y barbudo, con el cabello desordenado, completamente vestido en túnica o ropas de abrigo, y calzando coturnos; llevando entre sus brazos, una vasija de bronce de la cual esparce ardientes cenizas. 
Su equivalente en la mitología romana es el dios-viento Caurus o Corus.

Se le pinta viejo y barbudo y diestro para resguardarse del frio con un vaso lleno de agua en actitud de derramarle. Silio Italico le ha pintado desplegando sus alas tenebrosas y arrojando un huracán de nieve contra el ejército de Anibal al atravesar los Alpes.

Representa al Noroeste y es asociado al inicio del invierno.


Provoca el inicio del invierno.

CRATOS

(en griego antiguo Κράτος  Krátos ‘fuerza’, ‘poder’, ‘gobierno’; en latin Cratus)
En la mitología griega era la personificación masculina de la fuerza y del poder. 
Era hijo del titán Palas y de Estigia
formaba parte del séquito de Zeus junto a su hermano Zelo y sus hermanas Niké y Bía
Participó en la lucha de los Dioses contra los Gigantes ayudando a Zeus, junto con sus hermanos, y fue quien ayudó a Hefesto y a Bía a encadenar y cegar a Prometeo cuando éste fue sorprendido robando el fuego para los hombres.

Hermano de Deimos (por madre mortal)

CLORIS

Es el nombre de varios personajes de la mitología griega: la divinidad de las flores y de la primavera
esposa de Céfiro, quien le otorgó la eterna juventud y le encargó el cuidado de las flores y jardines.  Tuvo de él a Carpo. 
Es representada como una doncella con una corona de flores y un vestido también adornado de esta forma. 
Equivale a la Flora de los romanos.

Cloris era la diosa griega de los jardines.
Bóreas y su hermano Céfiro compitieron por sus amores. Cloris fue secuestrada por la divinidad de los vientos, Céfiro, quien la tomó por esposa. Céfiro le entregó el imperio de las flores. 
Junto con Céfiro tuvo dos hijas: ella fue la madre de la primavera y de Carpo.

Cloris se mantenía eternamente joven.
En su honor se celebraban fiestas, en las calles, en las cuales las mujeres jóvenes cantaban y bailaban. 
Fue muy popular en una época.

Cloris ayudó a Hera a escapar del Olimpo y la albergó en uno de sus templos. Cuando Cloris le pidió a Hera que recogiera la flor más hermosa de su jardín, y Hera la tomó entre sus manos, la florecilla se transformó en Ares.

Otras versiones dicen que era una ninfa oceánide (hija de Océano) de las míticas Islas de los Bienaventurados en el río Océano.

Una de las Horas, llamada también Talo. Representa la primavera. 

Diosa de las flores en la mitología griega


Diosa de las Flores. 
En algunas versiones esposa de Cefiro, con quien tuvo a Carpos.

CIDOIMOS, CONFUSIÓN

En la mitología griega, era un daimon o espíritu que personificaba la confusión, el griterío y el estrépito en las batallas. 
Podría ser uno de los Macas, siendo en este caso engendrado por Eris sin intervención de nadie más. 
Sus atribuciones son auténticas de otro de los Macas, Homados
Se le podía ver durante los enfrentamientos junto con otros terribles daimones como Fobos, Palioxis, Proioxis, las Androctasias o las Keres.

Personificación de la confusión de la pelea.

(la Confusión); (Alboroto)


Divinidad abstracta, personificación del caos y del desorden que reinaba en los ejércitos armados durante una batalla.

CAACRINOLAAS

Es un personaje perteneciente a la demonología, también aparecen recogidas las denominaciones «Caacrinolaas», «Caasimolar», «Glassialabolas», «Glacialabolas» «Caasimola», «Bassimolar Glasya», «Glassia-labolis» o «Glasya Labolas». En el Diccionario infernal de Collin de Plancy es descrito como un gran presidente de los infiernos, con forma de perro y dos alas de grifo. 
Ofrecería el conocimiento de las artes liberales, así como inspiraría los homicidios y tendría el poder de hacer invisible al hombre, además de «presagiar muy bien lo futuro». Le obedecerían treinta y seis legiones.
En el Grand Grimoire aparece como «Classyalabolas» y sería una especie de sargento que a veces sirve como montura a Naberus. Según otras fuentes también es considerado un earl del Infierno. 
La llave menor de Salomón habría afirmado que Caacrinolas incita al derramamiento de sangre y es el autor de todos los homicidios, también enseñaría cosas del pasado y las que están por venir y tendría la capacidad de hacer nacer el amor entre amigos y enemigos.

Otro gran presidente de los Infiernos. El inspira el conocimiento e incita al suicidio.

CEFIRO

(en griego Ζέφυρος Zéphyros
En la mitología griega era el dios del viento del oeste
Céfiro era el más suave de todos y se le conocía como el viento fructificador, mensajero de la primavera
Se creía que vivía en una cueva de Tracia
En diferentes historias se narraba que Céfiro tenía varias esposas. 
Se decía que era el marido de su hermana Iris
Raptó a otra de sus hermanas, la diosa Cloris, a la que dio el dominio de las flores. Con Cloris fue padre de Carpo
Se decía que había competido por el amor de Cloris con su hermano Bóreas, a quien terminó ganando. 
También se cuenta de él que con otra de sus hermanas y amantes, la harpía Podarge, fue padre de Balio y Janto, los caballos de Aquiles
Uno de los mitos conservados en los que Céfiro aparece más prominentemente es el de Jacinto, un hermoso y atlético príncipe espartano. Céfiro se enamoró de él y le cortejó, al igual que Apolo. Ambos compitieron por el amor del muchacho, pero éste eligió a Apolo, haciendo que Céfiro enloqueciera de celos. Más tarde, al sorprenderlos practicando el lanzamiento de disco, Céfiro sopló una ráfaga de viento sobre ellos, haciendo que el disco golpease al muchacho en la cabeza al caer. Cuando Jacinto murió, Apolo creó la flor homónima con su sangre. 
En la historia de Eros y Psique, fue Céfiro quien sirvió a Eros transportando a Psique hasta su cueva. 
Se le representa como un hombre joven, con alas de mariposa o hada, coronado de flores de todas las estaciones, sin barba, semidesnudo y descalzo, cubierto en parte por un manto sostenido entre sus manos, del cual lleva y va esparciendo una gran cantidad de flores. 
Su equivalente en la mitología romana era Favonio (Favonius, ‘favorable’), quien ostentaba el dominio sobre las plantas y flores. 
Su nombre era muy común en la Antigua Roma.

cuyo soplo suave da la vida a la naturaleza. 
Se  desposó con Cloris (Flora en la mitología romana), y presidía este matrimonio el séquito de la primavera.

La divinidad del suave y benéfico viento del poniente.

Viento del Oeste, el más suave de los cuatro que soplan de los puntos cardinales, deificado por los griegos.  
El calificativo de violento que le dio Homero no es exacto. 
Su nombre griego que formaba de qoe (‘vida’) y de jereiu (‘llevar’), de modo que significaba el que lleva la vida. Quizá apoyándose en esta etimología, dice Plutarco que Céfiro fue padre del Amor, a quien engendró dando un soplo en los labios de Iris. 
Según la Teogonía de Hesiodo, Céfiro era tan bello porque era hijo de los dioses. 
En Atenas se levanto a Céfiro un altar donde se le sacrificaba una oveja blanca, emblema de las argentadas nubes que la divinidad impulsaba en el cielo. 
Tuvo por esposa a la ninfa Cloris, a quien robó  de las Islas Afortunadas y sobre sus alas de mariposa llevo a Grecia, dióle la inmortalidad, y Cloris, prendada de el,  cada otoño palidecía temiendo perderle, lo cual revela la delicadeza y sencillez de esta ninfa. 
Los romanos adoraron a varios Céfiros, y cuando iban a emprender un viaje marítimo acostumbraban a sacrificarles la oveja blanca. 
Céfiro fue representado en la figura de un hermoso joven alado que va vertiendo preciosas flores. 

Divinidad griega que simbolizaba el viento procedente del Oeste. Su representación es un niño con alas de mariposa.

Este, que es el mas agradable de lo vientos y que se dice favorece la fecundidad de la tierra, se consideraba como uno de los compañero del dios Eros. 
Se le representa bajo la forma de un hermoso joven y muy galán, con las de mariposa.

Deidad de los vientos, que aclaraba los cielos e impulsaba los vientos. 
Junto con su hermano Bóreas, llamado «el raudo viajero», acompañaba a los bajeles con buen tiempo y viento en popa hasta sus respectivos puertos.

Viento del Occidente y uno de los cuatro principales. 
Aunque sopla con mucha suavidad, tiene sin embargo tal vigor, que vivifica los arboles y las frutas.

Es el amable y perfumado; junto con su esposa Cloris, trae la primavera. Juntos calman a Bóreas.

Divinidad alegórica que personificaba el viento procedente de poniente. 
Céfiro poseía en Atenas un altar donde se inmolaba una oveja blanca, como símbolo de las nubes que el viento empujaba en el cielo.

Viento de Occidente, y uno de los cuatro principales. Era hijo de Eolo, y de Eos, según algunos. Aunque sopla con mucha suavidad, tiene sin embargo tal vigor, que vivífica los árboles y las frutas. Le representan en figura de un mancebo que muestra un semblante sereno.

tenido en un tiempo como funesto. Se le asociaba al Bóreas, con el que suscitaba las olas y tempestades. Más adelante fue considerado benéfico.

Viento del occidente, y uno de los cuatro principales. 
Era hijo, según algunos, de Eolo o de Astreo y de Eos, y, según otros de la harpía Celeno. Hesíodo (Teog.) se limita en suponerlo hijo de los dioses. 
Es necesario distinguirlo del Céfiro, cuyas agradables imágenes nos describen con frecuencia los poetas, y cuyo soplo, a la vez dulce y poderoso vuelve la vida a la naturaleza. También debemos observar que según refieren los poetas griegos y latinos, era realmente el viento del occidente el que llevaba la frescura en el ardiente clima que aquellos habitaban. Partiendo de este principio el Céfiro, tal como lo han personificado, es una de sus más alagueñas alegorías.  
Los griegos le suponen marido de Cloris, y los latinos de Flora, de la cual tuvo muchísimos hijos. 
Representanlo bajo la figura de un jóven de semblante dulce y sereno.

viento del oeste; es el amable y perfumado,  junto con su esposa Cloris, trae la primavera y su hijo es el Arco Iris. 

No es otra cosa que el viento del occidente. Pero como este viento fuese dulce y saludable, y con su soplo continuo refrescaba la tierra, favorecía el desarrollo de las flores y frutos, y daba, por decirlo así, vida a la naturaleza. 
Joven afable, coronado de toda clase de flores.

Los griegos y latinos lo han celebrado porque llevaba el frescor a los climas cálidos que ellos habitaban. Su soplo, dulce y poderoso a la vez, da vida a al naturaleza.
Los poetas lo pintan como un joven con fisionomía dulce y serena; le dan alas de mariposa y una corona  compuesta de toda clase de flores. 
Se le representaba a través del espacio con una gracia y una ligereza aérea, y con una canasta en la mano, en que había las mas hermosas flores de la primavera.

Viento del oeste y dios de la primavera