26 oct. 2014

YASO, YASIO o IASO

Existen varios personajes con este nombre en la mitología griega (en griego Ίασώ): uno de los Dáctilos.


(Anular)

YASO, YASIO o IASO

Existen varios personajes con este nombre en la mitología griega (en griego Ίασώ): una de las hijas de Asclepio y de Epione, y hermana de Higia. 
En realidad se sabe muy poco sobre Yaso. Probablemente fuese considerada una semidiosa, a diferencia de su hermana Panacea, que sí era una diosa «completa». Tenía sin embargo seguidores, los Yasides (‘hijos de Yaso’). 
En El carácter esotérico de los Evangelios Helena Petrovna Blavatsky escribió que «Yaso, la hija de Asclepio, bajo cuyo patronazgo estaban todos los candidatos a la iniciación en el templo de su padre, los novicios o chrestoi, llamados “los hijos de Yaso”.» 
Pausanias escribió en su Descripción de Grecia lo siguiente sobre el templo de Anfiarao en Oropo (Ática):
«El altar tiene varias partes. Una es para Heracles, Zeus y Apolo Sanador, otra está dedicada a los héroes y las viudas de los héroes, la tercera es para Hestia y Hermes y Anfiarao y los hijos de Anfíloco. Pero Alcmeón, debido al trato que dio a Erífile, no es honrado ni el templo de Anfiarao ni con Anfíloco. La cuarta porción del altar es para Afrodita y Panacea, y también para Yaso, Higía y Atenea Paeonia. La quinta está dedicada a las ninfas y a Pan y a los ríos Aqueloo y Cefiso
Aristófanes menciona humorísticamente a Yaso en Pluto, cuando uno de los personajes, Cario, cuenta que Yaso se ruborizó por los gases que expulsaba.

Diosa que simboliza la curación. 
No tiene leyenda propia. 
Poseía un santuario en Oropo. 
Su equivalente en la mitología romana es Meditrina.

(la curación); (“medicina”)

YASY YATERÉ

Este término pertenece a la mitología guaraní. Deidad de la siesta, único de los siete en no aparecer como un monstruo.

YASÍ o YACY

Nombre que daban los caribes a la diosa Luna.

Morada de Ara-sĭ, la madre del cielo.

YASHE

Este término pertenece a la mitología eslava. Es la “serpiente” que aguanta la tierra. Hermano de Intra y Koshey.

YASAS

Este término pertenece a la mitología hindú (la Fama o el Renombre)

YARRIS

Este término pertenece a la mitología hitita. Era el dios de la pestilencia.

YARILO o ERILO

Este término pertenece a la mitología eslava. Deidad de la primavera.

El origen del nombre Yarilo, transcripto como Erilo, puede -- se ha sugerido -- encontrarse en el griego Eros. Si esta explicación fuera plausible simplificaría considerablemente la investigación mitológica; pues Yarilo era un dios de amor carnal. Pero Yarilo probablemente deriva del adjetivo rary, que significa 'ardiente, apasionado, descontrolado'. Por otro lado, la palabra yarovoi se usa al hablar del cereal sembrado en primavera en oposición a ozimoi que significa aquello que es sembrado en otoño.  De este modo, en el nombre Yarilo encontramos vinculadas la idea de regeneración primaveral y la de pasión sexual.  
El culto de Yarilo estuvo tan difundido y profundamente enraizado entre ciertos pueblos eslavos que incluso tan tardíamente como en el siglo dieciocho el obispo ortodoxo de Voronezh tuvo que tomar medidas estrictas contra la gente de su diócesis que se entregaba a éste. Por sus sermones nos enteramos de que los eslavos paganos veneraban un antiguo ídolo, Yarilo; y organizaban festividades en su honor y 'juegos satánicos' que duraban días.  
Las leyendas populares de la Rusia Blanca han preservado una curiosa descripción de la apariencia exterior del dios Yarilo. Era joven y rubio. Cabalgaba en un caballo blanco y estaba vestido con un manto blanco. En su cabeza llevaba una corona de flores silvestres. En su mano izquierda sostenía un manojo de espigas de trigo. Sus pies estaban descalzos.  
Dos elementos se introdujeron en los ritos paganos consagrados a Yarilo, y también en los festivales populares que eran celebrados en su honor en tiempos cristianos. 
Como dios de la primavera y la fecundidad era honrado en ciertos países eslavos en primavera, durante los días de la primera siembra. 
En la Rusia Blanca en el siglo diecinueve las doncellas de la aldea se juntaban y elegían a la más hermosa de entre ellas que se vestía con las ropas blancas de Yarilo, coronada con flores y montaba un caballo blanco. A su alrededor se reunía un khorovod (un curioso derivado del griego antiguo 'coro'). Esto era un largo círculo de niñas danzantes, coronadas con flores recientemente recogidas. El festival se celebraba en los campos recién sembrados en presencia de los ancianos y ancianas de la aldea. El khorovod cantaba una canción que glorificaba las bendiciones del dios. 
'En donde él pone su pie, 
Crece el cereal en las montañas; 
Siempre que echa un vistazo, 
el grano germina'. 

En el verano celebraban los ritos 'funerarios' de Yarilo. Esta pompa fue muy difundida entre los eslavos del este y el oeste por igual y resistió por siglos todos los asaltos de predicadores cristianos -- sobre todo en Rusia.  Durante estos festivales los hombres, mujeres y niñas, se juntaban para comer, beber y bailar. Al atardecer se llevaba un ídolo de paja de Yarilo al lugar en que se estaba celebrando el festival. Era la imagen del dios muerto. Las mujeres, embriagadas con bebida y baile, se acercaban al ídolo y sollozaban: '¡Está muerto, está muerto!' Los hombres llegaban corriendo y agarraban el ídolo. Sacudiéndolo exclamaban: 'Sí, las mujeres no mienten. Lo conocen bien, saben que es más dulce que la miel'. Los lamentos y las plegarias continuaban, después de lo cual, el ídolo, acompañado por las mujeres, era transportado a su lugar de entierro. Entonces todos empezaban a comer, beber y bailar otra vez. 

Dios eslavo del sol, de la pasión, del amor, del parto, de la fertilidad, de los animales domésticos, de la elaboración de la cerveza, de la horticultura, de la ira, de la guerra y de los animales. 
Esposo de Yaritsia. 
Ares en la mitología griega y Hércules en la mitología romana. 

Los investigadores Katicic y Belaj continuaron el trabajo comenzado por Ivanov y Toporov reconstruyendo el mito del dios de la fertilidad y la vegetación, Yarilo, y su hermana y esposa, Morana. 
Yarilo está asociado a la luna y Morana es vista como la hija del sol. Ambos son hijos de Perun, nacidos la noche de Año Nuevo (La Gran Noche). Sin embargo, esa misma noche, Yarilo es raptado de su cuna y llevado al sub mundo, donde Veles lo educa como si fuera suyo. 
En la festividad de primavera de Yare/Yurievo/Yarilki, llena de simbología sexual y erótica, Yarilo regresa del mundo de los muertos («atravesando el mar») para traer al mundo de los vivos la primavera desde el sub mundo eternamente verde. 
Se le representaba como un joven y fogoso varón montado sobre un caballo blanco con una corona de flores en la cabeza, portando en la mano derecha un haz de trigo y en la izquierda una imitación de cabeza humana, símbolo de la muerte. El jinete recorría los campos de mies para favorecer una buena cosecha. 
Encuentra a su hermana Morana y la corteja, celebrándose a principios de verano su divino enlace con la fiesta conocido como Ivanie/Ivan Kupala. 
Esta unión sagrada entre hermanos, hijos del dios supremo, trae la fertilidad y la abundancia a la tierra, asegurando una gran cosecha. 
Asimismo, dado que Yarilo es hijo (hijastro, más bien) de Veles y que su esposa es hija de Perun, su matrimonio trae la paz entre los dos grandes dioses. En otras palabras, así se aseguraban de que no hubiera tormenta que pudieran dañar la cosecha.
Sin embargo, tras la cosecha, Yarilo le es infiel a su esposa y ella en venganza lo mata (lo devuelve al submundo), renovando la enemistad entre Perun y Veles. Sin su marido, dios de la fertilidad y las plantas, Morana y toda la naturaleza junto con ella se marchita y se hiela ante el invierno que se avecina, convirtiéndose en la terrible, vieja y peligrosa diosa de la oscuridad y del frío, muriendo finalmente al finalizar el año. 
El mito se repetía por entero cada año y los cantos de sus partes principales acompañaban las fiestas más importantes del calendario eslavo. 
Este cuento muestra también numerosos paralelismos con las mitologías báltica e hitita.

YARIJ

Yarij, en la mitología cananitaYarjibol en fenicio, y a veces encontrado escrito como Jarich, Jerah, Jarah o Jorah (en hebreo, ירח), es un dios lunar, cuya epítetos son "iluminador de los cielos", "iluminador de las miríadas de estrellas", o "señor de la hoz". El último epíteto puede provenir de la aparición de la luna creciente.
Yarij era reconocido como el que causaba el rocío nocturno y, por medio de su humedad, originaba que florecieran y crecieran los huertos de árboles frutales en el desierto.
Para poder casarse con la que finalmente sería su esposa, la diosa Nikkal, debió de hacer grandes esfuerzos para convencer a su padre, el dios del verano Jirjibi, ofreciéndole una generosa dote compuesta por un millar de piezas de plata, diez mil piezas de oro y collares de lapislázuli
Su matrimonio es descrito líricamente en el texto ugarítico "Nikkal y las Kathirat". 
Las Kathirat o diosas de las habilidades del matrimonio y el parto, llegaron a supervisar el nacimiento del hijo de ambos.

La ciudad de Jericó lleva su nombre. Como dios ugarítico, representa al dios Sin mesopotámico.

YAOTL

Este término pertenece a la mitología azteca. Demonio que colaboró con los dioses en probar al asceta Jappan. Fue el encargado de su decapitación. 

YANTA

Este término pertenece a la mitología griega. Una oceánida. 

YAN LUO

Este término pertenece a la mitología japonesa. Gobernante del Infierno (abreviación del sánscrito Yama Raja).

YANIRA

Este término pertenece a la mitología griega. Una oceánida o nereida. 

YANASA

Este término pertenece a la mitología griega. Una nereida. 

YAMUNA, IAMUNA o JUMNA

En el marco de la mitología hindú,  es una diosa.
yamunā, en el sistema AITS (alfabeto internacional para la transliteración del sánscrito)
 यमुना, en escritura devanagari del sánscrito.
Pronunciación: /iamúna/.
Etimología: ‘gemela’, siendo iamáka o iáma: ‘hermano gemelo’.
En el Jari Vamsha (siglo II a. C.) y el Markandeia-purana se convirtió a la antigua diosa Iamí ―que aparece ya en el Rig-veda (el texto más antiguo de las escrituras de la India, de mediados del II milenio a. C.)― en la diosa Iamuna, personificación del río Iamuna
De acuerdo con la leyenda, la diosa Iamí era la hermana gemela del dios Iama, hijos del dios del sol Suria
Los hinduistas consideran que el Iamuna (llamado Jumna ―/shamna/― en inglés) es, después del río Ganges, el río más sagrado de la India. En cambio los krisnaístas (adoradores del dios Krisná) creen que «cuando el Ganges se santifica mil veces, se llama Iamuna». Según el Majábharata y el Bhágavata Puraná, el dios Krisná pasó su infancia en Vrindavan, a orillas de este río. 
La diosa Yamuna aparece frecuentemente representada en los templos hinduistas. Generalmente se le representa como un personaje femenino montado sobre una tortuga, acompañada por una o dos sirvientes que portan una sombrilla. 
Su representación suele aparecer en las puertas de entrada a los templos, junto a la diosa del Ganges. 
Su presencia simbólica sirve para que el fiel que cruza el umbral de la puerta quede purificado.


Río sagrado de la India.
Forma con el Ganges y el Saraswati la triada de grandes ríos sagrados, símbolos de la fertilidad y la vida. Figuran a la entrada de los templos como guardianes de las puertas. 

YAMA-UBA o YAMAMBA

Su nombre significa “la mujer de las montañas”.    
Este término pertenece a la mitología japonesa. Genio o espíritu de las montañas. 
     
Yama-uba es un espíritu o demonio de la mitología japonesa. A veces se la confunde con Yuki-onna (la mujer de las nieves), pero son totalmente distintas. 
Algunos eruditos ponen el origen de Yama-uba en historias sobre las épocas en que el gran hambre hizo que los aldeanos japoneses echaran a sus ancianos hacia los bosques, debido a la carencia del alimento. En este tiempo, una aldea llamada Sabane construyó el puente de Nenbutsu Toge alrededor de una cueva que fue pensada para contener a la bruja. Ella es el tema de varios juegos de Noh (una especie de teatro musical), incluyendo uno llamado simplemente Yamanba. La leyenda de Yama-uba todavía está muy viva en Japón. Una última moda llamada Yamaba de los años 90 tomó su nombre de Yama-uba. Yama-uba parece una vieja mujer, generalmente horrible. 
Su pelo es blanco largo y de oro, y su kimono (generalmente rojo) es asqueroso y hecho andrajos. Se dice que a veces,su boca, cubre la anchura entera de su cara (similar que Kuchisake-onna ), y algunas pinturas le dan una segunda boca en la tapa de su cabeza. Ella puede cambiar su aspecto, y utiliza esta táctica para el éxito de capturar a sus víctimas. Yama-uba habita los bosques profundos de las montañas de Japón, incluyendo Sabana donde suponen que una vez vivió en la base del Monte Nabekura), la región de Tōhoku y las montañas de Ashigara. La mayoría de las historias dicen que ella vive en una choza y posee tendencias caníbalas. Yama-uba caza a los viajeros que se pierden en sus bosques. Sus tácticas exactas varían de historia a historia. 
A veces, cambia su aspecto al de una mujer hermosa o a la persona amada de alguna de sus víctimas o mantiene su forma real y se hace pasar por una vieja mujer desamparada. También puede ofrecer ayuda al viejero perdido y después conducirlo a un área peligrosa de la montaña adonde cae a su muerte. 
Alternativamente, puede ofrecer alojar a la víctima en su choza. Una vez ganada su confianza los atrapa y se los come. 
Es capaz de animar su cabello o convertirlo en serpientes, las cuales toman a la víctima y la levantan por encima de su cabeza. 
Yama-uba es experta en los artes de la brujería, de las pociones, y de los venenos y negocia a veces este conocimiento a los seres humanos si le traen de comer una víctima sustituta o satisfacer un cierto negocio semejantemente travieso. 
A pesar de su naturaleza rapaz, Yama-uba tiene un lado benévolo. Por ejemplo, ella crió al héroe huérfano Kintaro, quien se convertiría en el fuerte guerrero Sakata No Kintoki. Esta relación forma la base para el drama Yama-uba del noh, donde Yama-uba se retrata como una madre cariñosa, influenciando más cuentos modernos. Algunos incluso le hacen una representación de amor. Otros historiadores dicen que ella es solo un alma solitaria que se halla en armonía con la naturaleza.                                                                                                                                       

YAMATUMI

Amo de las montañas.

YAMALCOIUHTLI, YACALCOIUHLI o YACALCOHUNQUI

Este término pertenece a la mitología azteca. Divinidad protectora de los mercaderes ambulantes. 
Todos los años se efectuaba una fiesta en su honor.


Dios de los mercaderes.

YAMA, IAMA o YAMARASH

Aparece por primera vez en los Vedás. Iama pertenece a una etapa muy temprana de la mitología védica. Se considera el primer ser mortal. 
Había nacido de Vivasvat (el dios del Sol) y de su esposa Saranyū. 
Su hermano, el séptimo Manu, otra forma del primer hombre, es hijo de Vivasvat con su esposa Samjñā, quien era el reflejo o la sombra (chaya) de Saranyū. 
Al morir, debido a que fue el primero en llegar al Cielo, se le nombró líder de los muertos (todavía no los juzgaba). 
El término sánscrito iama significa ‘mellizo’. En las creencias védicas, Iama tiene una hermana gemela, Iamī (‘melliza’), que fue la primera mujer. Iamau mithunau quiere decir ‘dos gemelos de distinto género’. 
El décimo mándala (capítulo, círculo) del Rig Vedá contiene un himno (10, 10, 14) en el que ambos se cantan uno al otro. Iama resistió los avances sexuales de su hermana (el primer incesto). Después de que él murió, ella lo lloró tanto que los devas —para hacerle olvidar su dolor— crearon la noche. En los Vedás Iama es llamado “rey” (samgamano janānām: ‘el que reúne a la gente’) y dirige bondadosamente sobre los antepasados muertos (pitri), cuyo camino está custodiado —para evitar que entren los vivos— por dos perros manchados (de cuatro ojos y amplio hocico), vástagos de Śaramā y parecidos al can Cerbero griego de tres cabezas. En la mitología posvédica, Iamī es conocida también como Iamunā (el larguísimo río Yamuna, paralelo al Ganges). 
En sánscrito, la palabra iama no sólo significa ‘mellizo’, sino también ‘prohibición’ y ‘restricción’ (como en el iama y el niiama del yoga). Así que gradualmente en la mitología puránica, Iama empieza a aparecer como Iámarash (el rey de la prohibición) y como Dhármarash (rey del deber) o Dharma (la personificación del dharma, ‘deber o religión’). 
Es el castigador de los muertos, y es quien mide la balanza del karma (las actividades buenas y malas cometidas en cada encarnación). Vive en una región del inframundo llamada Iamapura (‘ciudad prohibida’). Cuando un alma abandona su cuerpo, se encuentra con Iamarāja. El contador Chitragupta lee un informe acerca de todas las actividades de esa alma en particular, que están registradas en un libro llamado Agra Samdhānā (agra: ‘principio’, sam-dhānā: ‘reunión, poner todo junto’). Luego Iamarāja da su justa sentencia inapelable. 
En el Mahā Bhārata se describe a Iama con ropajes color rojo sangre, cuerpo brillante, corona sobre la cabeza, ojos relampagueantes. Como Varuna (el anterior rey de la muerte védico) lleva en su mano un lazo (con el que ata al alma luego de arrancarla del cuerpo) del tamaño de un pulgar humano. También se lo representa con gesto severo, de piel verde, vestido de rojo, montado sobre un búfalo. Sostiene una maza de oro en una mano y el lazo de la muerte en el otro. En las mitologías más modernas (el Bhágavat Puraná, por ejemplo) se lo presenta siempre como una deidad terrible, que inflige torturas inimaginables (llamadas yātanā) a las almas en el infierno. 
En la mitología griega el papel de Iámarash correspondería al de Hades (Plutón) y Minos. Iama podría ser uno de los dioses más antiguos del mundo, porque se han encontrado dioses parecidos de uno u otro tipo por toda Eurasia
Yima en el zoroastrismo persa.
Yan-luo (traducción al chino del término sánscrito Iama Rāja (rey Iama).
Enma (Iama), Emma-O (rey Iama) o Enma Dai-Ō (閻魔大王, ‘gran rey Iama’), en la mitología japonesa.
Algunos incluso creen que también comparte las mismas raíces mitológicas de Abel (el segundo hijo de Adán, asesinado por su hermano mayor Caín).
Iama es venerado en Tíbet como guardián del ejercicio espiritual, y fue probablemente venerado aun antes del siglo VII, cuando Tíbet se convirtió desde el bön al budismo.
Iamī es la diosa de la muerte y reina sobre las almas de las mujeres en el submundo (Naraka). Es la consorte de Iama, el señor del inframundo.Ymir (de la mitología escandinava) que se considera cognado de Iama. 

YALUK

En la mitología maya, Yaluk es el dios principal del rayo y el relámpago
Para cumplir su tarea tiene a su cargo varios ayudantes, entre los que se encuentran Cakulha y Coyopa
De acuerdo al Popol Vuh, Yaluk era un anciano. Cuando fue llamado para liberar el maíz (que estaba oculto bajo una gran roca) con el poder de sus rayos, se negó debido a su edad, pero sus ayudantes Cakulha y Coyopa decidieron intentar romper la roca ellos mismos. A pesar de sus esfuerzos no pudieron romperla debido a su inexperiencia, el ruido atrajo a Yaluk, que finalmente pudo romper la roca liberando el maíz al mundo.

YALIRO

Este término pertenece a la mitología eslava. El dios de la fertilidad y la vegetación.
Su hermana y esposa Morana.


Dios de la fuerza y la fecundidad de la primavera. 
Representado como joven apuesto con capa blanca, cabalgando. 
Al finalizar primavera se representa como anciano.

YALI

Este término pertenece a la mitología hindú. Criatura mítica en forma de león.

YÁLEMO, YALEMOS O JALEMOS

Este término pertenece a la mitología griega. Hijo de Apolo y de la musa Calíope y hermano de Himeneo y Orfeo –en una versión de la leyenda de éste-. 
Así como Himeneo personifica el canto de la ceremonia nupcial, Yálemo representa el canto triste, la lamentación sobre los seres que mueren jóvenes. 
Pasa por ser el creador del género. 
O bien se le identifica con Lino, muerto también en edad temprana y sobre el cual se cantό esté genero de lamentación.

Representación de la lamentación fúnebre. 

Yakṣī

(en sánscrito यक्षी), también llamada yakiī (यक्षिणी) o, en pāli, yakkhī (यक्खी) o yakkhiī(यक्खिणी
es un espíritu femenino de la naturaleza en la mitología hindú, budista y jainista. La yakī es la versión femenina del yaka
Son asuras, genios de la naturaleza que sirven a Kúbera, cuyo tesoro custodian. 
Las yakī representan la fertilidad, y su origen se remonta a los antiguos ritos neolíticos de la fertilidad. Suelen representarse como bellas ninfas ataviadas de princesa, de formas voluptuosas, con caderas anchas, cintura estrecha, hombros anchos y grandes pechos. Generalmente están en postura tribhaga, donde el cuerpo realiza una triple flexión, en un movimiento sinuoso de gran sensualidad. 
En el arte indio simbolizan el ideal femenino de belleza, siendo imágenes muy populares y de gran tradición, y su representación -sobre todo escultórica- se encuentra desde el arte maurya (siglos III-I a. C.). 
En el budismo estas ninfas sirven a Vasudhārā
Se les suele adorar mediante una puja (ofrenda), generalmente en un árbol, teniendo la cualidad de conceder fertilidad a todo aquél que lo solicite. 
Existen varios tipos de yakī, según su situación: vrikini cuando está delante de un árbol; alabhanjika si se columpia en una rama del árbol; gelabanari cuando se encuentra enroscada con la vegetación, generalmente en los pilares de la arquitectura hindú
Otras representaciones son: como kandukakrida, una princesa jugando a la pelota; padmagandha, una joven oliendo una flor de loto; Sanjñayi, la personificación del alma; Kanya, el signo Virgo del rashi, el zodíaco hindú; o yavani, guardianas de un zenana (harén), armadas con lanza y casco. 

Es el espíritu femenino de la fertilidad. 
Está representada en forma de árbol.

YAKSHA, YAKSA, YAKCHA o IAKSÁ

Este término pertenece a la mitología hindú. Es el nombre de una amplia clase de espíritus de la naturaleza, por lo general benévolos, que son tutores de los tesoros naturales escondidos en la tierra y en las raíces de los árboles. Aparecen en la mitología hinduista, budista y yaina.
yaka, en el sistema AITS (alfabeto internacional para la transliteración del sánscrito).
 यक्ष, en escritura devanagari del sánscrito.
 यक्ख (yakkha) en palí
 யாக்க (yākka) en tamil
 ยักษ์ (yaksa) en tailandés
 夜叉 (yèchā o yaochā) en chino
 야차/夜叉 (yacha) en coreano
 夜叉 (yasha) en japonés
 ဘီလူး (bìlú) en birmano
གནོད་སྦྱིན་ (gnodsbyin) en tibetano
 Pronunciación: /iakshá/.
Etimología: proviene de iaks, el cual posiblemente proviene de la raíz sánscrita iaj, que es la base de iaj (rápido, poderoso, hijo, vástago) y iajua (rápido, activo [aplicado a Agní, Indra y Soma], que fluye constantemente [aplicado a las aguas], aguas que fluyen [aplicado a los Siete Ríos]).
La forma femenina de la palabra es:
 iakī (यक्षी) en sánscrito
iaksiní (yakiī, यक्षिणी) en sánscrito
 iakjí (yakkhī, यक्खी) en palí
 iakjiní (yakkhiī, यक्खिणी) en palí.
En la mitología budista, hinduista y yaina, los iaksas tienen una doble personalidad. Por un lado, un iaksá puede ser un inofensivo carácter de cuento de hadas, asociado con bosques y montañas, pero también hay una versión más oscura de la yaksa, que es una especie de fantasma (bhuta), similar a los raksasas, que recorre el desierto y devora a los viajeros. 
En el poema Meghaduta (de Kalidasa), por ejemplo, el narrador Iaksa es una figura romántica, que suspira de amor por su amada desaparecida. En cambio, en el diálogo didáctico hinduista del capítulo «Iaka-praśnā» (‘las preguntas de la iaksá’), es un espíritu tutelar de un lago que desafía al rey Iudistira
Los iaksás pueden haber sido originalmente los dioses tutelares de los bosques y aldeas, y más tarde haberse convertido en las deidades secundarias de la tierra y la riqueza enterrada debajo. 
En el arte de la India, los iaksás varones son retratados ya sea como temibles guerreros o como corpulentos enanos. Las iaksás mujeres, conocidas como iakiīs, son retratadas como bellas mujeres jóvenes con felices caras redondas y grandes pechos y caderas. 
El raksasa Kúbera era el rey de los Iaksás.

Tenía la misma apariencia de un ser humano, y puede ser asimilado a un demonio de la naturaleza. 
Puede cambiar de apariencia, y mandar a las fuerzas naturales: arboles, agua, etc. No es forzosamente malévolo.