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22 abr 2026

LETRA A

AAMÓN, AMMÓN, MAMMON o NAHUM
Amon en demonología es un marqués del Infierno. 
Cuenta las cosas del pasado y el futuro, además de reconciliar a los amigos en disputa.
Se dice que es regente de Inglaterra. 
Conoce y vigila a personas que pactaron Satán.
Su nombre significa “riquezas”, induciendo a la avaricia.
De acuerdo con algunos conocedores, tiene cuarenta legiones de demonios bajo su mando, otorgando el acceso a una de ellas en cada pacto.
No hay acuerdo en cuanto a su representación, apareciendo a veces como un lobo con cola de serpiente que arroja fuego, un hombre con cabeza de cuervo y dientes de perro o simplemente un hombre con cabeza de cuervo.
Probablemente esté inspirado en el dios egipcio Amón (a quien los judíos guardaban rencor debido al sometimiento de su pueblo por parte del Imperio Egipcio) o con el dios Ba'al Hammon de los cartagineses

A'ARAB ZARAQ
A'arab Zaraq es la representación del demonio del judaísmo (qlifá) correspondiente a la sefirá Netsaj en el Árbol de la Vida de la Cábala.

A’AS
Este dios parecía ser la versión hitita de Ea, una deidad acadia, y Enki, un dios sumerio. El dominio de A’as era la sabiduría. 
Los mitos sobre él muestran que otros dioses lo consultan, especialmente en asuntos de quitarle el trono del cielo a otros dioses.

ANGUS OG, ANGUS MC OG, AANGUS, OENGUS o AENGUS MAC OG
Dios celta e irlandés del amor, de la belleza y de la juventud; asociado con el romance y el galanteo. 
Músico y arpista de los Tuatha de Danann
Angus era el nombre irlandés y Dwyn o Dwynw era el galo.
De sobrenombre Mac Oc (“joven hijo”).
Era el Cupido del panteón celta.
Nacido como fruto de una infidelidad de Dagdé o Dagda (en irlandés que era el Math galo) y de la diosa Boann; hicieron que el sol brillara de un modo intenso y constante durante 9 meses para no ser descubiertos por sus respectivos cónyuges. Más tarde, en un intento de ocultar lo sucedido Angus fue criado por Midhir, que hizo de padrastro aunque fuera también su hermanastro; hijo adoptivo de Manannan.
Posee un arpa en la que hace música irresistible, que atraía y arrastraba tras él a todos cuantos la escuchaban y un manto de invisibilidad con el que envuelve a quienes quiere proteger. Sus besos se convierten en pájaros que llevan mensajes de amor.

AHURA MAZDA u ORMUZD
Principio del bien en la mitología persa.
Es el dios del cielo que todo lo cubre 
Señor del fuego, de la luz y de la verdad integral
Simbolizaba la bondad, la sabiduría y la luz soberana
Representaba todo lo que era noble y justo
Creador de todo lo bueno y bello: Sol, estrellas, humanos, luz... y de los animales utiles.
Ahura Mazda motivaba a las personas a ser la mejor versión de ellos mismos.
Es un dios omnisciente y sacerdote celeste; abstracto y trascendente, sin imagen concreta, por lo cual no es representable. 
Líder de los Amesha Spenta, divinidades  creadas por Ahura Mazda para ayudar a regir la creación. 
Ahura Mazda es Auramazdā en antiguo persa, Aramazd en parto y armenio (cf. también Aramazd). En persa medio y persa nuevo su uso varía, pero Hormizd, Hormuzd, Ohrmazd y Ormazd/Ōrmazd (اورمزد/ارمزد) son transliteraciones comunes. 
Mazda significa ‘sabiduría’, es un nombre femenino (como el griego Sofía). Ahura significa, literalmente, el ‘ser alto’ masculino. Mazda, o más bien su forma en idioma avéstico Mazdā (nominativo Mazdå), refleja el protoiranio *Mazdāh. Generalmente es considerado el nombre propio de la deidad, así como su cognado sánscrito medhā significa ‘inteligencia‘ o ‘sabiduría’. En ambos idiomas las palabras reflejan al protoindoiranio *mazdhā-, del protoindoeuropeo *mn̩sdʰeh1, que literalmente significa ‘fijar la mente’, y por tanto ‘sabio’.  El adjetivo ahura significaba originalmente ‘ahúrico’, caracterizando una entidad indoirania específica llamada *asura. Aunque todavía hay rastros evidentes en antiguos textos indios e iraníes, en ambas culturas la palabra aparece esporádicamente como el epíteto de otras divinidades.

El enemigo de Ahura Mazda era Angra Mainyu, señor de las fuerzas oscuras del mal y del caos, cuyo único propósito era perturbar el orden de Ahura Mazda y frustrar todos sus planes para el bien común.
Había traído todo a la existencia, incluso a los dioses más jóvenes. 
Ormuzd y Ahriman existían, pero, en su guerra mutua, el libre albedrío humano era una víctima. Las constelaciones (que dirigían el camino de la vida) estaban del lado de Ormuzd, mientras que los planetas (que influían en el pensamiento, la acción y el destino del ser humano) trabajaban para Ahriman, por lo que, aunque Ormuzd solo quisiera lo mejor para una persona y organizara un nacimiento auspicioso, la influencia planetaria de Ahriman interferiría y traería dolor y decepción. Desde este punto de vista, no había lugar para que el libre albedrío humano lograra nada.
El cielo, la tierra, el agua y el fuego habían sido creados por Ahura Mazda, quien también creó la vegetación, los animales y los seres humanos, y cada intento de Angra Mainyu de perturbar el bien universal era transformado por Ahura Mazda con fines positivos. Cuando Ahura Mazda creó el hermoso Toro Primordial, Gavaevodata, Angra Mainyu lo mató; pero Ahura Mazda llevó el cadáver del toro a la luna, donde fue purificado y, a partir de su semilla purificada, se generaron todos los animales. Cuando Angra Mainyu envenenó las mentes de la primera pareja mortal (Mashya y Mashyanag) e hizo que se alejaran de Ahura Mazda, a sus descendientes se les dio un propósito en la vida a través del ejercicio del libre albedrío; tenían el poder de dirigir sus propias vidas y elegir el bien sobre el mal y los valores más elevados sobre el interés propio.
Ahrimán envenena al primer hombre, Gayomari (vida moribunda). Ahrimán también mató al primer toro, de cuya semilla crecieron plantas y nueva vida.

ANGRA MAINYU, AKO MAINYU, AHRIMAN o ARIMÁN

Se le conocía como la personificación y el principio del mal (físico y moral) en la mitología persa.

Portador de la mentira, la enfermedad y la muerte
Es el señor de la oscuridad, el caos y la destrucción.
Fuente de todo sufrimiento y/o pecado, de la confusión, la decepción y las luchas humanas, y origen de las calamidades.
Recorre el mundo para crear el pecado y el mal
Corrompe todo lo que toca y se regocija por ello
Ahirmán es la personificación de la duda de Zurvan, su padre.
Tiene capacidad para crear, pero crea cosas malvadas y trataba constantemente de perjudicar a los humanos y destruir la creación de Ahura Mazda: Ahrimán trae las heladas en invierno, el calor en verano, cualquier tipo de enfermedad para apresurar la llegada de la muerte u otros males.
Hacía todo lo que podía por estropear la perfecta creación de Ahura Mazda.  
En uno de los textos sagrados del zoroastrismo, el Gathas,  Ahriman se llama Dregvant ("el falso"). 

Creó el mundo con su palabra y Mitra es el encargado de conservarlo, repitiendo sin cesar dicha palabra.

Adversario de Ahura Mazda, al igual que él, existió desde la creación del mismo.Era temido por todos los Devas, especialmente por su semblante siniestro.
Creó a los Daevas, Divs o demonios lanzando un ataque contra Ahura Mazda, quien consigue no obstante, rechazarle hasta la oscuridad diciéndole:
"Ni nuestros pensamientos, ni nuestras enseñanzas, ni nuestros planes, ni nuestras creencias, ni nuestras palabras, ni nuestras almas, están de acuerdo". Pero Ahrimán renovó su ataque y travesó el cielo en forma de fuego abrasador y con él trajo el hambre y la enfermedad, el dolor, el deseo y la muerte. Luego Ahura Mazda puso un límite al tiempo, atrapando a Ahrimán dentro de la creación. Ahrimán trató de escapar de la creación, pero no pudo. Por esa razón, permanecerá haciendo el mal hasta el final de los tiempos.
De él provienen, según el Zendavesta, todos los animales dañinos.
Creó el dragón Azi Dahaka, que trajo la ruina a la Tierra; cuando Ahura Mazda creó los cielos, Azi Dahaka saltó al cielo como una serpiente
, creando los planetas sin luz propia en contraposición con las estrellas creadas por Ormuz que sí la tenían.
Se considera que su mayor maldad fue corromper el fuego puro creado por Ahura Mazda, al que le dio color y le añadió el humo, dándole su característica contaminante. 
Era la segunda emanación, el segundogénito de Zurvan Akarana, el Ser Supremo. El primero en nacer fue Ahura Mazda, y él recibió los dones de su padre.
Junto a él moraban una serie de criaturas como:
  • Aesma Daeva (la rabia, la cólera, la ira o la violencia)
  • Akono: esta a cargo de las tentaciones
  • Az: el demonio de la codicia y la concupiscencia que era considerado como el fundamento de las desdichas terrenales.
  • Azhi Dahaka: el dragón
  • Aka Manah (el mal pensamiento, la mente maléfica, el mal sentir y la mala intención)
  • Junto a él se halla una personificación femenina del mal Druj o Drugh.
  • Indra: quien se encarga de las almas condenadas al Infierno.
  • Jeh: la prostituta maldita que introdujo entre los hombres el miedo, la envidia, la lujuria y la codicia.
  • Mush: el ratón que devora las cosechas
  • Nasu: la mosca que se alimenta de los cadáveres en descomposición.
  • Pairika (Pari): las hadas malignas
  • Soru: el encargado de aconsejar mal a los dirigentes y de inducir el crimen en los súbditos.
  • Yatu (Jadu), el mago
Su nombre significa “espíritu diabólico”, "Espíritu destructivo" o "espíritu de las tinieblas y del mal",
Él es lo que en la religión cristiana puede llamarse Satán. 
Era representado por una criatura humanoide y negra, portaba una armadura completa, y de sus hombros salían serpientes vivas que envenenaban todo aquel que procuraba ser recto (puro).
Su símbolo es la serpiente.
El culto a Arimán esta prohibido en todas las tierras civilizadas, y en Persia se persigue sin piedad a sus adoradores. Sin embargo los ogros y los humanos que le adoran mantienen altares escondidos en muchos lugares, incluída la propia ciudad de Roma. Algunas tribus orcas le rinden tributo, pudiendo formar hasta templos mayores. Su principal fortaleza del culto es la ciudad de Hara Galada situada entre las inexpugnables montañas del Cáucaso. Zurvan Akarana había decidido que el primero en nacer de sus dos hijos gemelos tenía derecho a ser sería el rey del Universo y tendría el don de conocer el futuro. Ahrimán, conocido como Angra Mainyu, nació tras su hermano y sintió envidia hacia él. Zurvan para castigarle, lo condenó a vivir durante doce mil años en la región de las tinieblas. Ahrimán, desde la oscuridad, creó un sin número de espíritus malignos, los cuales cubren a la Tierra de miseria, malestar y pecado.
Esa lucha, que terminaría con la total derrota del mal, está dividida en cuatro edades de tres mil años cada una. En la primera, el mal no existe; en la segunda, tiene lugar la creación del mundo material a causa de los dos principios; la tercera es el tiempo de la lucha entre los dos principios, que termina con la derrota de Ahrimán y el nacimiento del profeta; la cuarta termina con el juicio final y la resurrección de los muertos.
Se dice que cuando Ahrimán vio la bondad del hombre él se desmayó, y estuvo así durante tres mil años, hasta que Jeh, le despertó y manchó a los hombres con su espíritu, introduciendo el miedo, la envidia, la lujuria y la codicia.


AFRODITA
Una de las doce grandes divinidades olímpicas y la más popular en Grecia de todas las deidades del Olimpo.
Es la diosa de la dulzura, de las gracias, de la hermosura, de la belleza y de la vida universal (humana, animal y vegetal); de la sensualidad, del deseo sexual, del placer y de la lujuria; de la sexualidad y la reproducción, ambas divertidas y necesarias para la conservación de la comunidad.
Es la encarnación del amor (romántico, conyugal, sexual y erótico, en cualquiera de sus variedades), como una de las fuerzas creadoras del universo, al que todos los seres vivos, animales, mortales e inmortales, están sometidos casi sin excepción.
Personificaba el atractivo de la belleza física y el hechizo de su posesión.
Encarna la fuerza de la pasión y el deleite del amor, el impulso erótico y el placer del sexo y como dispensadora de atractivo sexual provocaba el ansia y la voluptuosidad necesarias entre los hombres y los dioses para poder perpetuarse mediante la procreación.
Como diosa de la generación, estaba relacionada con el matrimonio y con la familia, y protegía la vida de la mujer doncella y casada
. Bajo este último concepto, en Argólida y en Anpacta era objeto de culto por parte de las doncellas y de las viudas que deseaban volverse a casar; por consecuencia de esto era diosa de los nacimientos. Esta dignidad primera de Afrodita fue debilitándose con el tiempo, sustituyendo la licencia y la corrupción a las augustas prácticas de su culto.
Simboliza la pasión desencadenada que destruye las uniones legítimas e incita a los mortales a toda clase de voluptuosidades y vicios.
El ideal del encanto femenino y representa todos los aspectos, buenos y malos, de la naturaleza femenina: encanto seductor, deseo de tener hijos y capacidad de engaño.
Diosa de la luz, lo era también del mar, de la tierra y de todo lo que pueda vivir en ella y sentir el amor. Diosa asimismo de la creación, de la fertilidad gracias a la que se expande la vida por el seno de la Tierra; su enorme poder abarcaba toda la naturaleza, a la cual aportaba la vida.

En algunos lugares de Grecia es considerada también la diosa de los marineros, lo que posiblemente esté motivado por la tradición que atribuye a Nereo la crianza de Afrodita.
En Esparta, Afrodita posee atributos de una diosa guerrera, razón por la cual es a menudo asociada con Ares.
Se decía que Afrodita podía hacer que cualquier hombre se enamorase de ella con solo poner sus ojos en él.
La diosa fue especialmente conocida por sus maldiciones e iras, pues cuando alguien caía en la desgracia de ofender a la diosa, se condenaba a tormentos terribles. Por ejemplo, castigó a todas las mujeres de Lemnos, ya que éstas no la honraban, y las impregnó con un olor insoportable que provocó que sus hombres las abandonaran.

Afrodita Urania y Afrodita Pandemos
Para finales del siglo V a. C. los filósofos habrían separado Afrodita en dos diosas diferentes, no individualizadas en el culto: según Platón Urania (´celestial´) que representa el amor del cuerpo y el alma y Pandemos (‘común’) que estaba asociada con el mero amor físico. La representación de Afrodita Urania, con un pie descansando sobre una tortuga, fue interpretada más tarde como emblemática de la discreción del amor conyugal; la imagen se atribuye a Fidias, en un escultura criselefantina hecha para Elis, de la que sólo tenemos un comentario pasajero de Pausanias.
Nacimiento y ascendencia
Existen dos versiones acerca de su nacimiento: según Homero, era hija de Zeus y Dione y según Hesíodo, nació cuando Crono, hijo de Urano y Gea, cortó los genitales a su padre y los arrojó al mar. Fueron arrastrados por las olas, y de la espuma (aphrós) que se formó a su alrededor nació la radiante Afrodita. Salió del agua en Citera (isla situada al sur del Peloponeso) o en Pafos, en la isla de Chipre. Algunos autores consideran que Afrodita era hija de Talasa, la personificación femenina del mar, (pues había nacido del Mar) y Zeus.
Amorios, consortes y descendientes
Se le da generalmente por hijo a la diosa el dios Eros; aunque la leyenda más antigua hace de Eros una de las fuerzas primigenias de la naturaleza, hijo del Caos y encarnación del poder creativo del universo; su nombre ha pasado al lenguaje coloquial en los términos "erótico" o "erotismo".
De sus amores con Ares nacieron Fobos y Deimos --que aparecen habitualmente en las batallas causando el desorden entre las filas de soldados-- y Harmonía.
También se dice que Afrodita y Dioniso tuvieron un hijo cuyo nombre era Príapo.
Hermes, el dios que conduce el alma de los muertos al Hades y es el mensajero y heraldo de Zeus, mantuvo una relación amorosa con Afrodita y tuvieron un hijo llamado Hermafrodito, y otras veces Atlantio.
También se cita a Butes (el pastor), uno de los Argonautas, quien la hizo madre de Erix rey de Sicilia, así como de una hija, Beroé.
Ayudantes
Como todas las grandes diosas, Afrodita se representa a veces rodeada de un cortejo en el que figuran divinidades menores, entre otros, Eros, las Ninfas, las Carites (que al salir de las olas cubrieron su cuerpo de ricas vestiduras, las Horas, los Tritones y Nereidas, o figuras alegóricas: Poto e Hímero, son los genios del impulso amoroso que reflejan los encantos de la diosa; Peito, la persuasión, Harmonía, etc. 
Mitología comparada
Los romanos identificaron a Afrodita con la deidad itálica Venus, personificación del poder que hacía que el suelo labrado y especialmente los jardines, tuvieran un aspecto hermoso (venustus), como cuando florecían. La diosa griega desplazó totalmente a esta insignificante diosa nativa, y dio el sello de su propio culto, en su forma más respetable, a la ciudad de Roma.

Afrodita tiene numerosas equivalentes: Inanna en la mitología sumeria, Astarté en la fenicia, Turan en la etrusca. 
En Egipto se la identificó con Hathor y recibía culto en Afroditópolis, lugar próximo a Menfis, en un templo donde se criaba una vaca banca consagrada a Hathor.
Iconografía
Apariencia
Se la representaba como una joven desnuda o vestida,
coronada de rosas y arrayanes con una manzana en la mano (símbolo de la fertilidad) y a veces también con una adormidera. Su carro era tirado por palomos, cisnes o gorriones, que dicen son las más rijosas de las aves, otras veces aparece cabalgando un toro o un macho cabrío. 
En su ceñidor guarda sus hechizos de amor, de deseo, de la amorosa plática y la seducción que roba el juicio.
Atributos y símbolos
Al costado del trono de Atenea estaba el trono de Afrodita. El trono de Afrodita era de plata pura con incrustaciones de berilio y aguamarinas. El respaldo tenía la forma de una concha marina y su asiento estaba cubierto de plumas de cisne. Bajo sus pies descansaba una alfombra dorada, bordada con abejas doradas, manzanas y loros.
Entre sus atributos: el mirto, la rosa, los frutos con pepitas que simbolizan la abundancia fecundadora de la naturaleza, la manzana, la granada, los animales a los que se atribuía gran poder genésico, el carnero, el macho cabrío o los muy prolíficos, la liebre, el cisne, la tórtola, la paloma.
Epítetos y títulos
Sus numerosas advocaciones le valen distintos sobrenombres:
Culto
En su origen, fue adorada en Fenicia y Asiria bajo la forma de una pirámide (o un cono) rodeada de llamas. Importado por los fenicios, el culto se extendió en Sicilia y en la mayoría de las grandes ciudades griegas: Atenas, Tebas, Mégara, Patras, Argos, Corinto. Los santuarios más frecuentados se hallaban en Pafos, Amatone, Idalia en la isla de Chipre, Citerea, en el monte Erix. Se dio su nombre a varias ciudades de Egipto o de África, a los afrodisíacos o plantas y productos favorecedores del deseo sexual. 
Eventos mitológicos
En una ocasión fue reprendida al sorprenderla Atenea trabajando en un telar, trabajo que estaba incluido en las prerrogativas de Atenea. Afrodita se disculpó y nunca más trabajó con las manos.
En el plano divino, Afrodita, cuya belleza había provocado discordias entre los dioses, fue asignada por Zeus a Hefesto. Sin embargo, no siempre se mantuvo fiel a este dios cojo y feo, sino que, según nos cuenta el aedo Demódoco en el canto VIII de la Odisea, fue amante de Ares. Este gracioso episodio nos presenta a Ares y Afrodita cogidos en el lecho bajo una invisible red metálica que Hefesto había fabricado al enterarse por Helios (el Sol) de que era traicionado. Las diosas, pudorosas, no quieren contemplar el espectáculo; Hefesto, irritado, reclama airadamente de Zeus la devolución de los presentes matrimoniales entregados por él. Con ocasión de sus desposorios con Afrodita; Poseidón, admirado ante la desnuda belleza de la diosa, se compromete a pagar él, en caso de que no lo haga Zeus; los demás dioses, divertidos, se ríen con esa inextinguible risa típicamente homérica. Todo termina con la liberación de la apasionada pareja. Uno marcha a Tracia; la otra, a Chipre. Hefesto deja de insistir en sus reclamaciones, porque tampoco desea romper su matrimonio con tan hermosa diosa.
Afrodita fue una de las diosas de las que se mofó Momo, lo que provocó su expulsión del Olimpo.
Castigó a Eos (la Aurora) con un amor irrefrenable por Orión, ya que había cedido a las seducciones de Ares. Castigó a las hijas de Cíniras y las obligó a prostituirse con extranjeros.
Pigmalión era un escultor que no había hallado mujer alguna digna de su amor. Afrodita se apiadó de él y decidió enseñarle las maravillas del amor. Un día, Pigmalión fue inspirado por un sueño de Afrodita para fabricar una mujer de marfil semejante a ella, a la que llamó Galatea. Pigmalión se enamoró de la estatua y decidió que no podría vivir sin ella. Rezó a Afrodita, quien llevó a cabo la última parte de su plan infundiendo vida a la exquisita escultura. Pigmalión amó a Galatea y pronto estuvieron casados. Otra versión de este mito cuenta que las mujeres de la ciudad en la que Pigmalión vivía se enfadaron de que no se hubiera casado, y pidieron a Afrodita que le obligase. Afrodita aceptó y fue esa misma noche a ver a Pigmalión, pidiéndole que eligiese una mujer con la que casarse y adviertiéndole de que si no, lo haría ella en su lugar. No queriendo casarse, Pigmalión le suplicó más tiempo, pidiéndole que le permitiese hacer una escultura de Afrodita antes de que tuviese que elegir novia. Halagada, aceptó. Pigmalión empleó mucho tiempo haciendo pequeñas esculturas de arcilla de la diosa, afirmando que era necesario para poder elegir la pose adecuada. Cuando comenzó a hacer la escultura real, quedó sorprendido al descubrir que quería terminarla, incluso sabiendo que tendría que casarse con alguien al hacerlo. La razón de esto era que se había enamorado de la escultura. Cuanto más trabajaba en ella, más la cambiaba, hasta que no se pareció a Afrodita en nada. En el mismo momento en que Pigmalión se separó de la escultura terminada, Afrodita apareció y le dijo que eligiera a su novia. Pigmalión eligió la estatua, a lo que Afrodita respondió que no podía ser, pidiéndole que eligiese otra. Pigmalión abrazó la estatua, y pidió a Afrodita que le transformase en estatua para así poder estar con ella. Afrodita se apiadó de él y en vez de esto infundió vida a la estatua. Narciso no conocía otro amor que el que tenía por su propia belleza, por lo cual desdeñó el amor que le ofrecía la ninfa Eco, que se refugió en el interior de una caverna donde se consumió de dolor, secándose su cuerpo y evaporándose su sangre, de manera que sólo se conservó su voz escondida entre las piedras y las montañas, desde donde responde a quienes la llaman. Afrodita, para vengar a la ninfa desdeñada, hizo que cuando Narciso se contemplaba reflejado en las aguas, se sintiera presa de un tal enamoramiento de sí mismo que terminó cayendo en ellas, donde murió ahogado. En ese lugar, ha brotado una flor que lleva su nombre, de rara belleza y existencia tan efímera como la del joven adolescente enamorado de sí mismo.
En una versión de la historia de Hipólito, Afrodita era el catalizador de su muerte. Hipólito desdeñó su culto por el de Artemisa y, en venganza, Afrodita provocó que su madrastra, Fedra, se enamorase de él, sabiendo que Hipólito la rechazaría. En la versión más popular de la historia, el Hipólito de Eurípides, Fedra buscaba venganza contra Hipólito suicidándose y dejando una nota en la que contaba a Teseo, su marido y padre de Hipólito, que éste la había violado. Hipólito había jurado no mencionar el amor de Fedra por él y rehusó noblemente defenderse a pesar de las consecuencias. Teseo maldijo entonces a su hijo, maldición que Poseidón estaba obligado a cumplir y así Hipólito fue sorprendido por un toro que surgió del mar y asustó a sus caballos, haciendo volcar su carro. Curiosamente esta no es la muerte que Afrodita urde en la obra, pues en el prólogo afirma que espera que Hipólito sucumba a la lujuria con Fedra y Teseo les sorprenda juntos. Hipólito perdona a su padre antes de morir y Artemisa revela la verdad a Teseo antes de hacerle jurar que matará a uno de los amores de Afrodita en venganza.
En las Danaides, Afrodita defiende a Hipermestra frente a sus hermanas, porque ella ha cedido a los imperativos del amor, de la vida, negándose al antinatural crimen planeado en común contra sus maridos.
Glauco de Corinto enfadó a Afrodita, quien hizo que sus caballos enfureciesen durante los juegos funerarios en honor al rey Pelias, y le despedazasen. 
Convirtió a Abas en piedra por su arrogancia.
Convirtió a Anaxarete en piedra por reaccionar tan desapasionadamente a las súplicas de Ifis para amarla, incluso tras el suicidio de éste. 
Afrodita ayudó a Hipomenes en una carrera contra Atalanta para ganar la mano de ésta, dándole tres manzanas con las que la distrajo. Sin embargo, como la pareja no dio las gracias a Afrodita, ésta los convirtió en leones.
Después de haberse unido a Anquises, Afrodita hizo prometer a Anquises que no diría nada de lo acontecido a nadie y que aseguraría que Eneas había nacido de una ninfa. Anquises se sintió extremadamente aterrado al caer en la cuenta de que había compartido lecho con una diosa, pues conocía de sobra todas las historias de mortales que habían sido asesinados o torturados por acercarse en exceso a un dios. Al ver semejante rostro de expectación, Afrodita le prometió que jamás le haría daño, pues, al fin y al cabo, ya estaba embarazada de un hijo suyo, Eneas.
Según algunas versiones, Anquises, inintencionadamente, habría violado su secreto; pocos días después se reunió con sus amigos; bebieron y hablaron sobre mujeres, como suelen hacer los hombres cuando beben demasiado:
– ¿Veis a aquella mujer que sirve vino? – preguntó uno de ellos – Antes me acostaría con ella que con la diosa de la belleza, Afrodita. ¿No opinas lo mismo, Anquises?
– Convengo contigo, amigo. Sin embargo, no puedo evitar decir que tendría la posibilidad de escoger, puesto que he yacido con ambas – respondió Anquises, orgulloso.
Zeus escuchó esa insinuación tan vulgar e inmediatamente lanzó un rayo contra Anquises, 
que, de no ser por la intervención de Afrodita, que alzó su banda dorada para protegerle de semejante impacto, lo habría aniquilado. Éste no murió a consecuencia del ataque, sin embargo, quedó tan paralizado de la impresión que tuvo que guardar cama el resto de su vida, sin compañía de ninguna mortal o diosa que le consola.
Tanto los dioses y diosas como diversos mortales fueron invitados a la boda de Peleo y Tetis (que luego serían padres de Aquiles), a excepción de la diosa de la discordia Eris no fue invitada. En venganza, ésta arrojó una manzana dorada sobre la mesa con la siguiente inscripción: kallisti ("para la más hermosa") que arrojó entre las diosas. Afrodita, Hera y Atenea reclamaron para sí la manzana, y para decidir la querella acudieron ante Zeus, pero éste, previendo que su decisión motivaría un enfrentamiento con las dos que no fueran elegidas, delegó en el más hermoso de los mortales, Paris, que estaba apacentando los rebaños en la ladera del monte Ida. Ante él expusieron las tres diosas sus sugestivos argumentos: Hera intentó sobornarle con un reino de la tierra, mientras Atenea ofreció gran destreza militar y el hacerlo invencible en la batalla, pero Afrodita terminó siendo declarada la más bella cuando ofreció a Paris la más hermosa mujer mortal como esposa y se atrajo automáticamente el odio de las otras dos diosas, que, en lo sucesivo, serán enemigas encarnizadas de los Troyanos. Esta mujer era Helena, la esposa de Menelao y con la ayuda de Afrodita, Paris conseguirá raptarla motivando con ello la Guerra de Troya. En ella Afrodita toma partido por los Troyanos, a quienes a veces ayuda incluso en el campo de batalla.
En la Ilíada, cuando Hera desea distraer la atención de Zeus y que no se fije en lo que está pasando en el campo de batalla, sólo tiene que pedir prestado a Afrodita su encanto erótico para resultar irresistible a Zeus, que no puede refrenar su deseo de hacer el amor con ella.
se.
En el libro III de la Ilíada de Homero, Afrodita salva a Paris cuando está a punto de ser asesinado por Menelao.
Afrodita era muy protectora con su hijo, Eneas, quien luchó en la Guerra de Troya. Diomedes estuvo a punto de matar a Eneas en batalla pero Afrodita le salvó. Diomedes hirió a Afrodita y ésta dejó caer a su hijo, volando al monte Olimpo. Entonces Eneas fue envuelto por una nube creada por Apolo, quien le llevó a Pérgamo, un lugar sagrado de Troya. Artemisa curó allí a Eneas.

ANANKÉ
En la mitología griega, Ananké o Anankaia, a veces Ananque (en griego antiguo Ἀνάγκη Ananke o Ἀνάγκαιη Anankaie) la personificación de la inevitabilidad, la necesidad, la compulsión y la ineludibilidad. Ella es en esencia la fuerza del destino, de quien ningún hombre o dios puede escapar.
La personificación de la obligación absoluta de la fuerza coercitiva de los fallos del Destino, es una divinidad «sabia».  
Poco a poco, y especialmente en la mentalidad popular, Ananque se convierte en una divinidad de la muerte: la Necesidad de morir. Pero en los poetas, sobre todo los trágicos, sigue siendo la encarnación de la suprema fuerza, a la que incluso los dioses han de obedecer. 
En la mitología romana era llamada Necessitas 
En Roma, Ananque se transformó en Necessitas (de ahí su traducción como "Necesidad"); alegoría poética que no parece haber tenido existencia propia fuera de las alusiones puramente literarias.
El nombre Ananké se deriva del griego antiguo ἀνάγκη que significa fuerza y necesidad. Homero usa el significado de la palabra necesidad (αναγκαίη πολεμίζειν) para decir "es necesario luchar" y fuerza (ἐξ ἀνάγκης) para decir "por la fuerza". En la literatura de la Antigua Grecia, la palabra también significa suerte o destino (ανάγκη δαιμόνων, "destino por los demonios o los dioses"). La palabra a menudo es personifica en poemas, como Simónides de Ceos lo hace: "Incluso los dioses no luchan contra Ananké".
En los mitos órficos también puede ser nombrada como Adrastea («la ineludible»).
Unas versiones interpretan que Ananké surgió por sí misma y otras que nació de la unión entre Hydros (el Océano primigenio) y Thesis (la primigenia Tethys). Su consorte natural era Chronos, con quien engendra una tríada, formada por por Caos, Éter y Erebo (como los tres aires que constituyen el mundo); o bien esta tríada se trata de Caos, Éter y Eros, el primogénito luminoso (aquí con la identidad de Fanes). Otros  la llaman hija de Tique (la Fortuna), divinidad adorada en toda la tierra, y cuyo poder era tal que el mismo Zeus (Júpiter) la obedecía. 
A Ananké, como diosa que representa la fuerza ineludible del destino, se la imagina filosóficamente como madre de las Moiras (Parcas), quienes cantan las cosas del devenir: Láquesis sobre las cosas que fueron, Átropos sobre las que son, pero Cloto sobre las que aún no han sucedido. Los mismos filósofos confunden las Parcas con el Detsino, la Necesidad, Adrastea, Nemesis.
Ananké era raramente adorada hasta la creación de la religión mistérica órfica; Pausanias nos cuenta que en la acrópolis de Corinto había un santuario dedicado a la Necesidad y la Fuerza, cuya entrada estaba prohibida para los no iniciados y solo podían entrar sus ministros. 
Platón la representa con colores bastante poéticos. Imagina con huso de diamantes, uno de cuyos extremos toca en tierra, mientras el otro se pierde en los cielos. Ananke colocada en un trono elevado tiene el uso entre sus rodillas y las tres Moiras, puestas al pie del altar lo hilan con sus manos. Horacio (1. 3, od. 18), la pinta marchando delante de Tique (la Fortuna), y le da por atributo manos de bronce, grandes cuñas, grapones y plomo derretido; símbolos de su poder invencible, y de la fuerza con que arrastra  los hombres.
La representaban a menudo al lado de la Fortuna su madre, con manos de bronce, en las cuales tenia largas clavijas y grandes cuñas. Llevaba también algunas veces un martillo y muchos clavos, quizás en consecuencia del proverbio: el clavo está hundido, de que se servían los romanos para denotar que no era ya tiempo de pensar en un negocio. (Mem. de la Acad.de inscr. T.5) Winckelmann da unas grandes uñas a la figura simboliza, y la pinta con el brazo extendido en actitud de dictar sus duras leyes. Ha añadido a todo, un yugo, y Cochin, un peso en la cintura el cual arrastra necesariamente.
Los textos órficos, citados en boca de Orfeo, cuentan cómo Ananké surgió de la nada al principio de los tiempos formada por sí misma como un ser incorpóreo y serpentino cuyos brazos extendidos abarcaban todo el universo. Desde su aparición, Ananké estuvo entrelazada con su compañero, la personificación del tiempo Crono, quienes son citados como «seres de naturaleza pareja». Parece que en otro fragmento Ananké es identificada con otro dios primordial, Tecmor. Sin embargo Epicuro alega que el mundo comenzó como un huevo y que la Necesidad y el Tiempo rodearon este huevo compuesto por los cuatro elementos, y que de este fuerte enlace constrictivo el huevo se dividió en dos partes. La parte superior del huevo, formada por el fuego y el aire, generó el «aire luminoso», el Éter, y también el «viento enrarecido», identificado con el Caos. La parte inferior, de materia más pesada (tierra y agua), formó a la Tierra, y rodeándola por todas partes estaba el Mar. Así todo surgía por obra del Tiempo y la Necesidad, quienes permanecían eternamente entrelazados como las fuerzas del destino y el tiempo que rodean el universo, guiando la rotación de los cielos y el interminable paso del tiempo. Ambos estaban muy lejos del alcance de los dioses más jóvenes, cuyos destinos se decía que controlaban.​

ARCE
En la mitología griega Arce (en griego Άρκη, ‘veloz’, ‘arco’) puede haber sido asociada con el segundo arco iris desvanecido visto a veces en la sombra del primero.
Era hermana gemela de la diosa del arco iris e hija de Taumante y Electra.
Durante la Guerra de los Titanes las dos diosas sirven en lados opuestos –donde Iris se convirtió en la mensajera de los dioses Olímpicos, Arce asume el rol de mensajera de los Titanes. Al final de la Guerra, Zeus la despojo de sus alas, y la lanzo dentro del pozo tartáreo junto con sus amos.

APOLO
(en griego antiguo Ἀπόλλων Ἀπόλλων Apóllōn o Ἀπέλλων Apéllōn), es uno de los más importantes y polifacéticos dioses olímpicos.
Poesía, según los griegos, diversos poderes: Apolo ha sido reconocido variadamente como dios del Sol, del día y de la luz, sus flechas representan los rayos del Sol; la juventud y la belleza “ordenada” y convencional; del conocimiento, la razón y la prudencia; del bien, del orden y la justicia; la elocuencia, la verdad y la profecía; el tiro con arco; pero ante todo era la divinidad tutelar de todas las artes en general  y las letras.
La medicina, la sanación y la curación estaban asociadas con él, ya fuera directamente o por mediación de su hijo Asclepio. 
De su esfera de acción forma parte la defensa contra el mal en general, resaltándose especialmente su poder curativo y su purificador; como su hermana, era visto como un dios que tenía el poder de causar a los hombres las enfermedades, la plaga mortal y la muerte súbita, pero a la vez podía curarlos, si asi lo deseaba.
Entre sus cargos custodios Apolo tenía dominio sobre los colonos y era el patrón defensor de rebaños y manadas.
Como jefe de las Musas (de ahí su apodo de Musageta) y director de su coro actuaba como dios patrón de la música, de la danza y la poesía.
Apolo era también protector de la agricultura. 
Era patrón y protector de los hogares y la navegación
Es inspirador del arrepentimiento que reconcilia a los culpables con los hombres y los dioses.
Posteriormente, se le identificó con el dios del Sol, Helios. A partir de ese momento, Apolo se convirtió en el encargado de conducir el carro del Sol cada día. Todos los frutos de la tierra reciben la acción de Apolo, que les hace germinar y también los destruye; es a la vez responsable de la peste que diezma los animales y los hombres, como de su recuperación.
Dios que representaba la fuerza espiritual del orden, la medida y la inteligencia. Por ello, Apolo estaba por encima de la vieja ley y de su observancia; personificaba sobre todo la firmeza y la purificación.
Símbolo de la delicadeza y de la actividad del espíritu.
Nietzsche vio en él el símbolo de una nueva vertiente de la cultura griega, la de la serena luz de la razón.
Era el intérprete de la voluntad de su padre Zeus ante los mortales y, de ahí, la máxima autoridad en materia de ley religiosa y de culto en el templo. Siendo el representante de la moral y de las leyes divinas, propugnaba la purificación y la perfección tanto espiritual como física.
Apolo, como otras deidades griegas, tenía cierto número de epítetos que le eran aplicados para reflejar la diversidad de papeles, obligaciones y aspectos adscritos a él. Sin embargo, aunque tenía un gran número de apelativos en la mitología griega, sólo unos pocos aparecen en la literatura latina. Entre sus epítetos se cuentan:
Uno de los grandes dioses helénicos, el más importante de todos después de Zeus; el más bello y más amable de los dioses
Junto con Zeus y Atenea formaba parte de la divina tríada.
Habitaba con las Musas en el monte Parnaso.
Nunca mentía; eso iba en contra de su naturaleza. Además, podía conocer el mal que se estaba gestando o haciendo en la tierra y, si lo consideraba necesario, detenerlo.
Su nombre significa (en griego apo-ollymi) “que no hace perecer”, o sea, “que da vida”.Apolo es hijo de Zeus y Leto y hermano gemelo de la cazadora virgen Artemisa. Otra versión a la que no se da crédito lo hace hijo de Atenea y Hefesto.Cuando Apolo nació, Temis depositó en sus labios unas gotas de ambrosia y le permitió ascender al cielo.
De sus amores con Talía, nacieron los Coribantes.
Es conocido como Apulu en la mitología etrusca, influenciada por la griega. Le representan bajo la figura de un joven, su frente estaba coronado por laureles y en sus manos sostenía una lira, y á sus pies toda clase de instrumentos.
Apolo se trasladaba de un lugar a otro en un carruaje de cisnes, mientras que, cuando se lo representaba como Helios, su cabeza estaba coronada por los rayos del Sol y, en oportunidades, recorriendo los cielos en su carro tirado por una cuadriga de caballos blancos.
Junto al trono de Ares estaba el de Apolo. Su trono era alto y dorado, con inscripciones mágicas talladas sobre el mismo. Su respaldo tenía la forma de una lira de siete cuerdas y sobre su asiento había una piel de Pitón. Sobre su trono colgaba un disco con veintiun rayos con forma de flecha, semejante a un Sol, porque Apolo pretendía manejar el Sol. Entre los animales consagrados al dios estaban el cuervo, el buitre, el cisne, el delfín, el lobo, etc.
Las plantas eran el olivo y la palmera, y sobre todo el laurel.
Los himnos cantados en su honor recibían el nombre de peanes.
Su santuario estaba en Delfos, donde se transmitían sus oráculos.
Tenia templos entre otros, en Elida y Olimpia.
En Roma tenia uno situado al pie del Capitolio, en donde se encontraba el tesoro público.
Hera envió a la serpiente para perseguir y matar a Leto por todo el mundo. Para proteger a su madre, Apolo suplicó a Hefesto un arco y flecha. Tras recibirlos, Apolo arrinconó a Pitón en la cueva sagrada de Delfos. Apolo mató a Pitón pero fue castigado por ello, ya que Pitón era un hijo de Gea. Hera envió entonces al gigante Ticio a matar a Leto. Esta vez Apolo fue ayudado por su hermana Artemisa en la protección de su madre. Durante la batalla Zeus cedió finalmente su ayuda y arrojó a Ticio al Tártaro. Allí fue sujetado al suelo de roca, cubriendo nueve acres, y una pareja de buitres le comían el hígado diariamente.
Hermes creó la lira para él, y el instrumento se convirtió en un atributo común de Apolo.
Apolo fue arrojado en dos ocasiones del Olimpo: 
La primera, como castigo por participar en una revuelta contra Zeus. En esta ocasión tuvo que ayudar al rey Laomedonte a construir las murallas de Troya. 
La segunda, cuando Zeus abatió al hijo de Apolo, Asclepio, con un rayo por resucitar a Hipólito de entre los muertos (transgrediendo así a Temis al robar súbditos de Hades), Apolo mató en venganza a los Cíclopes, que eran aliados de Zeus y habían creado el rayo. Apolo debía haber sido desterrado al Tártaro para siempre, pero fue en su lugar condenado a un año de trabajo forzado como castigo, gracias a la intercesión de su madre, Leto. Durante este tiempo trabajó como pastor para el rey Admeto de Feres en Tesalia. Admeto trató bien a Apolo por lo que a cambio éste le concedió grandes beneficios. Apolo ayudó a Admeto a ganar a Alcestis, la hija del rey Pelias y más tarde convenció a las Moiras para que permitiesen a Admeto vivir más tiempo del que le correspondía si algún otro ocupaba su lugar. Pero cuando llegó la hora de su muerte, sus padres, que él había asumido que estarían dispuestos a morir gustosamente en su lugar, rehusaron cooperar. En cambio, Alcestis tomó su lugar, pero Heracles consiguió «persuadir» a Tánatos, para que la devolviera al mundo de los vivos. 
Níobe, una reina de Tebas y esposa de Anfión, alardeó de su superioridad sobre Leto porque había tenido catorce hijos (los Nióbides), siete varones y siete mujeres, mientras Leto había tenido sólo dos. Apolo mató a sus hijos mientras éstos practicaban atletismo, a pesar de sus súplicas, y Artemisa a sus hijas. Apolo y Artemisa usaron flechas envenenadas para matarlos, aunque según algunas versiones del mito algunos de los Nióbides fueron perdonados (normalmente Cloris). Anfión, al ver a sus hijos muertos, se suicidó o fue asesinado por Apolo tras jurar venganza. Una desolada Níobe huyó al monte Sípilo en Asia Menor y se convirtió en piedra mientras lloraba. Sus lágrimas formaron el río Aqueloo. Zeus había convertido a todos los habitantes de Tebas en piedra, por lo que nadie enterró a los Nióbides hasta el noveno día tras su muerte, cuando los propios dioses les dieron sepultura.

ARACNE

Aracne, famosa obrera de la ciudad de Colofón, trabajaba con tanta habilidad en las labores de bordado, que de todas partes venían curiosos para extasiarse ante sus primores. Este coro unánime de alabanzas le inspiró tal vanidad que llegó a desafiar a la misma diosa, invitándola a que demostrase, si podía, mayor suma de méritos. El desafío fue aceptado y cada una se puso manos a la obra. El trabajo de Atenea (Minerva) resultó sin duda muy perfecto, pero el de Aracne no le quedaba en zaga. Sobre la tela había representado a Europa arrebatada por Júpiter transformado en toro; Asteria forcejando contra el mismo dios metamorfoseado en águila; Leda, de la que aquél se hacía amar tomando la forma de cisne; Alcmena, a la que engañaba usurpando los rasgos de la fisionomía de Anfitrión. También podía verse al rey de los dioses cómo se introducía en la Torre de Dánae en forma de lluvia de oro, tornarse llama viva junto a Egina, y rendir el corazón indiferente de Mnemósine, vistiéndose de pastor.  El dibujo era tan perfecto y las figuras quedaban tan vivamente ejecutadas que Atenea no pudo descubrir en él ningún defecto e hizo pedazos el hermoso trabajo en que quedaban tan magistralmente representadas las locas aventuras de su padre, llevando su resentimiento hasta el punto de golpear a Aracne, que llena de desesperación se ahorcó. Movida la diosa a compasión, la sostuvo en los aires para que no acabara de estrangularse y la transformó en araña. Bajo esta nueva forma, Aracne conserva aún su pasión por hilar y tejer la tela. 


ARES
En la mitología griega, Ares (en griego antiguo Ἄρης Arês ‘conflicto bélico’ o Ἄρεως Areôs "hombre", "varón") es una de las doce grandes divinidades Olímpicas.
Desde Homero se considera el dios de la guerra por excelencia, pero no de la guerra organizada y planificada sino en lo que la guerra tiene de destructiva, bestial, implacable, feroz e inhumano: la combatividad, la pelea vulgar, el coraje brutal, la lucha sin cuartel, el tumulto en el combate, la devastación, la matanza, la masacre; en contraposición a su hermanastra Atenea, que preside el uso disciplinado y racional de la sabiduría en los asuntos de la guerra para proteger a la comunidad de sus estragos.
Es la personificación de la fuerza bruta sobre la inteligencia, el furor de la lucha y la violencia desatada y asesina. Es el espíritu de la batalla que se goza en la matanza y en al sangre.
También simboliza la fuerza de la pasión y sensualidad en toda su potencia.
Es la personificación del cielo tormentoso y revuelto. Ares simboliza el despertar de la fuerza y del vigor en la naturaleza y en el corazón de los guerreros.
Cubierto de pies a cabeza con una férrea armadura, ondenate al viento el penacho de su casco y blandiendo la amenazadora lanza, cruza tempestuoso el campo de batalla, derribando con su irresistible empuje todo lo que se pone por delante. Combina la fuerza con una gran agilidad.
Tenía un corazón inmisericorde y terrible, era agresivo y bastante violento, 
más impetuoso y temerario que valiente. Se decía que era un loco que no respetaba ley alguna. A Ares solo le gusta la violencia sanguinaria y la absurda locura de la batalla, está sediento de sangre, es amigo del tumulto, la confusión y horrores de la guerra y disfrutaba de las matanzas y los saqueos de ciudades. Ares cambiaba de bando según sus simpatías y no siempre salía indemne de las muchas aventuras a que le precipitaba su carácter belicoso.
En los enfrentamientos que tiene con Atenea siempre vence esta, e incluso sale humillado y maltrecho de tales combates. Tampoco en otros enfrentamientos sale siempre vencedor a pesar de que su presencia física es impresionante. 
Aunque inmortal, era muy sensible al dolor y acudía corriendo a su padre, Zeus, cada vez que era herido.
Los romanos lo identificaron con Marte, dios de la guerra y la agricultura (al que habían heredado de los etruscos), pero este gozaba entre ellos de mucha mayor estima.
Todos los mortales lo repudian por su irracionalidad e injusticia y muy pocos dioses del Olimpo lo querían, con excepción de Eride y Afrodita porque era su amante y abriga una pasión por el, y Hades porque gracias a él muchos hombres morían; jóvenes y valientes combatientes muertos en guerras crueles, y llegaban a su reino.
Entre sus compañeros habituales estaban la sangrienta  terrible diosa de la guerra Enio, la destructora de ciudades, que unos dicen que fue su hermana y otros su esposa; Eris, que constantemente provoca ocasiones para la guerra mediante la difusión de rumores, sembrando cizaña e inculcando celos en las personas; Fobos y Deimos respectivamente los espíritus del «terror y espanto», le acompañaban como aurigas en su carro tirado por briosos caballos, y una multitud de demonios que le servían de escuderos en su séquito:  las Macas (Batallas: Cidoimos, así como Polemos y la hija de éste, Alala), las Hisminas (Disputas), las Keres, los sombríos genios de la muerte, todos necesarios para desencadenar una batalla. Junto con todos ellos, solía viajar a menudo, Niké.
Su hermana Hebe, a quien trataba irrespetuosamente, era reclamada a menudo para prepararle el baño.
Era hijo de Zeus y de su legítima esposa Hera, y hermano de Hefesto, Hebe y Eris. 
Él no estaba casado, pero tuvo muchas aventuras amorosas, la más célebre de las cuales es la de Afrodita, esposa de Hefesto, el dios cojo de la fragua. Hefesto pillo en flagrante delito a los amantes envolviéndolos en una red mágica invisible, y luego llamó a los demás dioses y diosas para que contemplaran su humillación. Al final Poseidón convenció a Hefesto de que los soltara en el buen entendido de que Ares debía pagar una multa. Ares entonces se escondió en Tracia, uno de sus países favoritos, lleno de pueblos belicosos. Fruto de su unión con esta diosa nacieron Fobos —quien suscitaba la cobardía en el corazón de los combatientes y los impulsaba a huir— Deimos y la bella Harmonía, que se casó con el mortal Cadmo, un príncipe fenicio que llegó a Beocia y fundó Tebas y a cuya boda asistieron todos los dioses. Otros de sus hijos: Eros y Anteros, Amor y Amor Correspondido.
Los amores de Ares con seres mortales son innumerables pero las criaturas que engendra son seres frustrados, violentos y rufianes los cuales heredaron el carácter belicoso e impulsivo de su padre:
Fue amado por la ninfa Aglaura, de quien tuvo una hija, Alcipe. Cuando Ares mató al violador de ésta, Halirrotio, fue juzgado por el tribunal de los dioses y absuelto; el proceso se celebró en una colina próxima a la Acrópolis, que recibió el nombre de Areópago, y fue «el primer juicio en un proceso de homicidio».
Con Crisa tuvo Ares un hijo, Flegias, que fue padre de Ixión y Corónide; ésta, seducida por Apolo, tuvo a Asclepio (Esculapio), el dios de la medicina, y fue vengada pro su padre, quien incendió el templo del dios y fue enviado a los Infiernos.
Cirene le dio un hijo, Diomedes, el que alimentaba a sus caballos con las carnes de los forasteros que caían en sus manos.
De Pelopia (o Pirene) tuvo al bandido Cicno, que cortaba la cabeza a todos los extranjeros que pasaban por su territorio y las utilizaba para construir un templo para su padre; irritó a Apolo por robar las ofrendas que los viajeros dejaban en el templo, y fue muerto por Heracles (Hércules).
El dragón que mató Cadmo antes de fundar Tebas vivía junto a una fuente sagrada de Ares y algunos dicen que era su hijo. Para expiar la muerte del animal, Cadmo tuvo que servir al dios por espacio de ocho años. En Tebas, cerca de la fuente de Ares, nacen los Espartoi, héroes de la fundación guerrera.
Más tarde, durante la expedición de los Siete contra Tebas, Meneceo se sacrificó a Ares para salvar a la ciudad de la destrucción. 
De los barbechos de Ares, en la Cólquida, nacen los Gegenesis, que surgieron de la siembra efectuada por Jasón con los dientes del Dragón de Ares. 
Las Amazonas, mujeres sanguinarias y guerreras, enemigas el hombre y del matrimonio, son hijas suyas.
En alguna versión de la historia de Adonis, Artemisa y Ares (su amante en ellas) enviaban un jabalí para matarle. Esta versión es sospechosa porque implicaría que Artemisa mantuvo relaciones con Ares y, sin embargo, virtualmente todas las fuentes coinciden en que se mantuvo casta todo el tiempo. Oto y Efialtes eran dos gemelos gigantes, hijos de Poseidón, que en una ocasión intentaron asaltar el Olimpo y raptar a Hera y Artemisa. En la lucha que mantuvieron los Olímpicos contra los dos gigantes, Ares fue apresado y encerrado en una vasija durante trece meses (este episodio tal vez alude a un armisticio entre los beocios y los tracios que hubiese durado trece meses, extensión del año pelasgo). Sólo fue liberado cuando Artemisa ofreció acostarse con Oto. Esto hizo que Efialtes sintiera envidia y ambos pelearon. Artemisa se transformó en una cierva y saltó entre los dos. Los Alóadas, para evitar que huyera, arrojaron sus lanzas y se mataron uno al otro, fueron enviados a los Infiernos, atados con serpientes a una columna.
Una noche, mientras mantenía relaciones sexuales con Afrodita, Ares puso a un joven llamado Alectrión a su puerta para que los guardase. Éste se quedó dormido y Helios, sorprendió a la pareja. Ares transformó a Alectrión en un gallo, que nunca se olvida de anunciar la llegada del sol por la mañana.
En la contienda de Tifón contra Zeus, Ares se vio obligado, junto con los otros dioses, a huir a Egipto, donde se metamorfoseó en un pez. 
Cuando Halirrotio violó a Alcipe, la hija de Ares con Agraulo, Ares le mató, por lo que fue llevado a juicio: el primer juicio por asesinato de la historia. Fue absuelto. Durante la Guerra de Troya, Diomedes luchó con Héctor y vio a Ares luchando en el bando troyano. Diómedes pidió a sus soldados que se retirasen lentamente. Hera, la madre de Ares, vio la injerencia de éste y pidió permiso a Zeus, su padre, para alejar a Ares del campo de batalla. Hera animó a Diomedes a atacar a Ares y éste arrojó su lanza contra el dios. Atenea guió la lanza hasta el cuerpo de Ares, quien rugió de dolor y huyó al monte Olimpo, lo que obligó a los troyanos a retirarse.

ARTEMISA o ÁRTEMIS
Fue una de las doce grandes divinidades del Olimpo; una de las deidades más ampliamente veneradas y una de las más antiguas.
Diosa compleja fue el resultado de la fusión de diferentes divinidades de su mismo nombre pero con funciones muy diversas de aquí sus múltiples atribuciones: fue la diosa de la cacería; de la fauna, del reino animal, de los animales salvajes, de la cría de animales domésticos y de los rebaños; de las tierras salvajes, del terreno virgen, de los prados no hollados por el pie del pastor; de la virginidad, de la castidad (en la naturaleza, en el ser humano y en los animales) y de las mujeres jóvenes y solteras; de los mercaderes, caminantes, viajeros y oradores; divinidad marítima, protectora de las ciudades y de sus puertas; diosa de la música y tenía también el poder de dar oráculos.
Se le rendía culto a veces como protectora de las uniones matrimoniales y protectora de las madres de numerosa prole.
Adorada primero como diosa de la fecundidad; fertilizaba la tierra y presidía la vida vegetativa.
Protectora de la de la naturaleza virgen y salvaje y en particular, de los bosques en los que reina. Sus dominios se extendían a través de los espacios silvestres de la Arcadia, en el centro del Peloponeso.
Por ser protectora de la fuerza vegetativa y de la agricultura, a ella se le ofrecen los primeros frutos de la recolección.
Protectora de la juventud y de los niños; de los cazadores y los hombres puros e inocentes.
Junto con su hermano Apolo, representaba la justicia: velaba por los derechos de las personas y defendía a los humildes, a los desvalidos y a los justos.
En época helenística posterior, asumió incluso el papel de Ilitía como ayudante especialmente de la venida al mundo de los recién nacidos, y esta protección, que extendía a los animales jóvenes.
En los idus de agosto recompensa a los perros y concede una tregua a los animales salvajes.
Era diosa curadora y alejadora de males, tiene el poder de enviar plagas o la muerte a los mortales, aunque también puede curarlos: traía y aliviaba las enfermedades de las mujeres.
Protectora de las Amazonas.

En la tierra se la llamó Delia, porque nació en Delos, la tierra del sol; en el cielo era Selene (con la que pasó más tarde a ser identificada) como diosa de la luna y representación en especial la luz pura y fría del astro y el esplendor de la noche; con el de Hécate, como diosa infernal.
Identificada por los romanos con Diana.
Según algunas tradiciones, es hija de Deméter; sin embargo es más común que se considere como la hermana melliza de Apolo. Hija de Zeus y Leto, está, desde su nacimiento, marcada por los celos de Hera, la mujer legítima del amo del Olimpo. Ella nació un día antes que él, y ayudó a su madre a dar a luz a su hermano por eso desde entonces se la conoció como la diosa del parto y de los hijos. La leyenda les asigna diferentes lugares de nacimiento: Delos a Apolo, y Ortigia a Artemisa.
Potnia Tehron («Señora de los animales»): como la patrona de toda la naturaleza silvestre y la protectora de todos los seres vivos jóvenes.
La infancia de Artemisa no está completamente recogida en ningún mito conservado. La Ilíada reducía la figura de la pavorosa diosa a la de una muchacha que, tras haber sido azotada por Hera, subía al regazo de Zeus. Un poema de Calímaco dedicado a la diosa «que se deleita en las montañas con el arco» imagina algunas escenas encantadoras. A los tres años, Artemisa pidió a su padre, Zeus, mientras estaba sentada en sus rodillas, que le concediese seis deseos: permanecer siempre virgen; tener muchos nombres para diferenciarse de Apolo; ser la Phaesporia o ‘Dadora de Luz’; tener un arco y flechas, y una túnica hasta las rodillas para poder cazar; tener sesenta «hijas de Océano», todas de nueve años, para su coro; y veinte ninfas Amnisíades como doncellas para cuidar sus perros y su arco cuando descansase. 
No pidió que se le dedicase ciudad alguna, sino gobernar sobre las montañas. 
Artemisa creía que había sido elegida por las Moiras para ser una comadrona, especialmente desde que había ayudado a su madre en el parto de su hermano gemelo, Apolo. Todas sus acompañantes permanecieron vírgenes y Artemisa guardó celosamente su propia castidad.
Calímaco cuenta cómo Artemisa pasó su niñez buscando lo que necesitaba para ser una cazadora, cómo obtuvo su arco y flechas de la isla de Lipara, donde trabajaban Hefesto y los Cíclopes. Las hijas de Océano estaban llenas de miedo, pero la joven Artemisa se acercó valientemente y pidió el arco y las flechas. Calímaco cuenta cómo Artemisa visitó en Arcadia a Pan, el dios de los bosques,  para que le regalara unos perros de caza. Pan le dio siete perras y seis perros de los mejores que poseía, "más rápidos que el viento" y capaces de tumbar hasta a los leones. Entonces ella capturó seis ciervos de cornamenta dorada para tirar de su carro. Artemisa practicó con su arco disparando primero a los árboles y luego a las bestias salvajes.

El culto de Artemis en Asia Menor fue muy sangriento. El centro principal de este culto fue Efesos, donde tenía un carácter distinto, como nodriza universal de todos los seres animales y vegetales.
Los cazadores invocaban antes de partir, y cuyas reglas, como la de no matar los animales jóvenes que le estaban consagrados, debían ser respetadas por todos., su víctima preferida para los sacrificios era la cabra.
En una ocasión Artemisa estaba bañándose en el bosque en compañía de su coro de ninfas, cuando el príncipe tebano y cazador Acteón, que pasaba por allí, la vio por casualidad. Pero las ninfas lo descubrieron y corrieron a tapar a Artemisa. Ésta se disgustó tanto por haber sido contemplada desnuda, que arrojó agua al rostro de Acteón, lo transformó en un ciervo e incitó a sus propios sabuesos a que lo atacaran. Éstos lo destrozaron sin saber que el ciervo que cazaban era su propio dueño. Alternativamente, Acteón habría alardeado imprudentemente en cierta ocasión de ser mejor cazador que Artemisa, y ésta, para castigar su jactancia, le habría transformado en un venado que fue devorado por sus sabuesos.

ASCLEPIO
En la mitología griega (en griego Ἀσκληπιός) fue el dios de la medicina y evolución. 
Esculapio para los romanos
Según cuenta la mitología, Asclepio era hijo de Apolo y de la mortal Coronis o Corónide. 
En leyendas posteriores se habla de su esposa Epione y de sus hijos: 
  • Higía (en griego antiguo Υγιεία Hygieía o Υγεία Hygeía: la ‘salud’, sin historia propia, sólo en el séquito de su padre)
  • Panacea (la curación universal gracias a las plantas) 
  • Yaso (en griego antiguo Ιασώ, la ‘curación’, con santuario en Oropo)
  • Aceso (diosa del proceso de curación en si, no de la curación) 
  • Telesforo (en griego antiguo Τελεσφορος Telesphoros, ‘que trae la realización’)
  • Egle (en griego antiguo Αἴγλη Aïglê, ‘brillo’ o ‘esplendor’, se decía que su nombre procedía de la belleza del cuerpo humano cuando tenía buena salud, o de los honorarios pagados a los médicos)
  • En la Ilíada ya se citan dos hijos de Asclepio: Podalirio (en griego antiguo Ποδαλείριος Podaleírios, pies de lirio) y Macaón, ambos médicos, pretendientes de Helena y que participan en la Guerra de Troya. 
Se dice que la familia de Hipócrates descendía de este dios. 
Sus atributos se representan con serpientes enrolladas en un bastón, piñas, coronas de laurel, una cabra o un perro. El más común es el de la serpiente, animal que, según los antiguos, vivía tanto sobre la tierra como en su interior. 
Venerado en Grecia en varios santuarios.  El más importante era el de Epidauro en el Peloponeso donde se desarrolló una verdadera escuela de medicina. 

ASTRA PLANETA
En la mitología griega (‘estrellas errantes’, es decir, «planetas»), eran los cinco hijos de Eos y Astreo, y hermanos de los Anemoi (dioses del viento). 
Ellos eran  Faetonte (Saturno), Fenonte (Júpiter), Piroente (Marte), Eósforo (Venus) y Estilbo (Mercurio).

ASTREA
En la mitología griega (en griego Αστραια Astraia o Αστραιη Astraiê, ‘la estrellada’, o también Αστραπη Astrapê, ‘relámpago’; en latín Astraea), era hija de Zeus y de Temis, siendo pues una titánide y personificando junto a su madre a la justicia: Astrea simboliza la justicia imperturbable y equitativa. Según otras fuentes, era hija de Astreo y Eos. 
En la mitología griega tardía es una de las Horas.
Era la diosa virgen que llevaba los rayos de Zeus en sus brazos. 
Se le identifica frecuentemente con Dike, o Nemesis.
Representada sosteniendo una balanza que mide con precisión las acciones de los mortales y una espiga que representa la pureza y las recompensas. A diferencia de su madre Temis no lleva espada ni los ojos vendados pues no los necesita, el águila sobre su trono lo ve todo y el león a sus pies cumple fiel y fieramente sus designios, nadie puede escapar a la furia de este león ya sea para ejecutar la justicia o para protección de los inocentes.
Habitó entre los mortales en la Edad de Oro cuando estos eran buenos, pero cuando reinó la maldad se instaló en el firmamento como constelación: Virgo.

ATARRABI
Daos del bien en la mitología vasca, hijo de Maddi y Sugaar.

ATAS
En la mitología griega, era un hijo de Príamo.

ATE o ATEA
En la mitología griega, Ate o Atea (griego antiguoἌτη -hV (ή), en griego antiguo, Ἄτη: ‘ruina’, ‘insensatez’, ‘engaño’; ‘mal’, ‘injusticia’; ‘acción precipitada’, ‘ceguedad de espíritu’; ‘extravío fatal’; ‘calamidad’; ‘desgracia; ‘azote’; ‘pecado’; ‘falta’, ‘crimen’) diosa de la fatalidad, la desventura, la desgracia, la mala suerte, la perversidad, el mal, como condición humana; el orgullo; el encaprichamiento, la conducta irresponsable y la acción precipitada; el error fatal; la ofuscación y la confusión del alma; la perdida de la razón.  
En el mundo helénico, expresa al mismo tiempo la ceguera moral que induce al hombre a rebasar sus propios límites, la falta cometida, el castigo fatal de los dioses y la desgracia que acarrea dicho castigo.
Diosa de carácter alegórico que personificaba la pasión ciega que impulsaba en determinados momentos a los hombres a cometer ciertos actos sin prever sus peligrosas consecuencias. Típicamente se hacía referencia a los errores cometidos tanto por mortales como por dioses, normalmente debido a su hibris o exceso de orgullo, que los llevaban a la perdición o la muerte.
Daimon que personificaba el impulso temerario que guiaba a los hombres hacia el camino de la ruina.
Los antiguos adoraban la Maldad bajo el nombre de Ate.
Diosa maligna, odiada por dioses y hombres, que gustaba de dar pesares a los hombres al ocuparse exclusivamente en conturbarles el entendimiento y el espíritu.
Es una abstracción, la personificación de la tentación provocada por los dioses, que inducia a un hombre a adoptar una conducta que habría de resultarle fatal.
Personificaba las acciones irreflexivas y sus consecuencias.
Personifica la ceguera del espíritu que lleva al mal y a la ruina.
Era la personificación del arrebato de la irreflexión que obnubila la mente de sus víctimas y que las lleva a cometer acciones insensatas.
Recorre el mundo con increíble rapidez, incitando a los hombres al mal y a la lucha. 
Su misión era perturbar el espíritu de los mortales para hacerlos desgraciados.
Representa el extravío del hombre hacia el mal: cerniéndose sobre las ideas de los hombres, les hace sus cómplices o víctima y les impulsa a cometer acciones precipitadas y desconsideradas.
En la Ilíada, se dice que Agamenón alega que lo poseyó Até cuando disputó con Aquiles y le arrebató a su concubina, Briseida, del mismo modo instigada por Hera, usó su influencia en Zeus para que en el momento en que debía nacer Heracles, éste jurase que el primer niño mortal descendiente suyo que naciera ese día , éste sería un gran gobernante. Hera inmediatamente retrasó el nacimiento de Heracles y provocó el de Euristeo prematuramente, logrando así que éste obtuviese la posición de poder que Zeus pretendía conceder a su hijo, mientras que Heracles pasó a ser su servidor. Zeus descargo todo su furor contra Até, como autora de todo el mal. La cogió por los cabellos, la precipitó sobre la tierra, prohibiendo que volviese al cielo o al Olimpo. A partir de ese momento Até vivió entre los hombres, y así la desgracia se convierte en herencia de la humanidad.
Cayó en el monte de Frigia en el que Ilo construiría Troya.

Los griegos creían que flotaba a la altura de la cabeza de los hombres, sin tocar el suelo: posándose sobre éstos les inspiraba el mal, turbándoles la razón e induciendoles al error que traería la desgracia.
La equivalente de Ate en la mitología romana es Nefas (Error).
En su La Teogonía, Hesíodo afirma que la madre de Ate es Eris (la Discordia), pero no menciona a ningún padre. Algunos autores, pues, la consideran hija de Zeus con Eris. Al decir que Até era hija de Zeus se emplea una alegoría cuyo sentido explica Decharme diciendo que representaba el mal con todas sus consecuencias, como una ley de la condición humana, la cual, como todas las leyes morales, dependía del Ser Supremo.
Las Litas (Ruegos o Suplicas), sus hermanas, la siguen de lejos y tratan de reparan aunque lentamente los males que aquella ocasiona.
Se dice que fue responsable de la amarga disputa entre los héroes griegos Agamenón y Aquiles durante la guerra de Troya.

ATEA
Atea es una deidad femenina presente en la mitología de Polinesia. En la mitología de las Islas Marquesas, Atea es la dadora de luz.

En una de las versiones del mito Atea y Tane son hermanos e hijos de Tōhō. 

Otra tradición cuenta que Atea (como luz) se engendra a sí misma e hizo visible a Ono. Uniendo fuerzas, ambos rompieron la oscuridad sin límites del mundo subterráneo (Po), dónde Tanaoa, señor de la oscuridad y Mutu-hei (el Silencio) habían vivido toda la eternidad. Atea y Ono guerrearon con Tanaoa y Mutu-hei y los vencieron. Confinaron a los dioses de la noche y les pusieron límites. Tras el enfrentamiento apareció Atanua, la Aurora. Luego, Atea se casó con Atanuay tuvieron hijos: dioses menores y la humanidad (Tregear 1891:29). 
Según fuentes no verificadas, uno de sus hijos es el primer hombre: Tu-mea.

En la mitología de las islas Tuamotu Atea es asesinada por Tane, su segundo hijo.


ATENEA o ATENA


Forma parte los doce grandes Olímpicos, es un de las seis diosas principales del panteón griego clásico y una de las tres diosas vírgenes del Olimpo.
Identificada por los romanos con Minerva e introducida en la llamada Triada Capitolina, al lado de Júpiter y Juno.
Asociada por los romanos con su diosa etrusca Mnerva. 
Equivalente a la fenicia Onga
Diosa de  de la guerra razonada y audaz, de la defensa y de la estrategia militar; de la sabiduría, de la inteligencia (heredada de su madre), del pensamiento y de la ciencia creativa, oponiéndose en este sentido al cojo Hefesto, dios de la técnica, de la habilidad simplemente aplicada a la materia
Personificaba la Astucia en todos los campos. 
Estaba a su cargo todo aquello que fuera símbolo de lo civilizado: arado, fuego, bordados, etc.
Guardiana de la justicia y las leyes y presidia la autoridad de los estados
Preside las artes, los oficios, los trabajos, las industrias y el conocimiento en general
Ella, a la que invocaban los pintores, maestros, médicos. artesanos, filósofos, científicos
Atenea era venerada en varias ciudades griegas como diosa tutelar.
La presencia de Atenea era, en total, sinónimo del consejo prudente, el comportamiento tranquilo y el juicio sabio.
En su faceta de diosa de la guerra, Atenea simboliza la justicia en y para el combate, la razón que domina el impulso.
No le gusta la guerra, antes de entrar en combate siempre intenta arreglar los conflictos de manera pacífica, sin embargo, una vez que entra en batalla nunca es derrotada. 
Muchas veces era solicitada como juez.
A diferencia de Ares,
dios de la furia irracional, que lanza al hombre contra el hombre en un furor asesino y representación de la locura y la destrucción en la guerra, que era muy temperamental, poco fiable en la batalla y se complacía con las crueles matanzas; ella era la patrona de la guerra entendida como forma disciplinada y racional de proteger la comunidad,  su dominio eran los aspectos mas intelectuales: la estrategia y las tácticas, la disciplina y la defensa, y era quien guiaba a los ejércitos durante el ataque,  inspirando los movimientos mas hábiles.  
Curiosamente Atenea también era la diosa de la paz, y cuando no existía lucha armada era la protectora de las ciudades, de los estados y la vida civilizada,  y, como tal favorecía la agricultura, las ciencias, las artes y el comercio.
Como divinidad de las Artes y de las Ciencias, era la patrona no sólo de las labores propias de las mujeres, como el arte de tejer, el hilado y otras manualidades, sino también de los oficios de los hombres, como la carpintería, la metalurgia y la alfarería. En esta faceta, suele decirse que intervino en los proyectos mas complejos de los humanos: enseñó a los seres humanos el arte la navegación, a navegar las aguas en buques, de domar caballos, a someter los bueyes al yugo, y atarlos al carromato; así como las técnicas de la alfarería y a las mujeres el arte textil (los telares y los bordados).
Entre los instrumentos a que dio origen están: 
  • el aulos, la flauta doble, pero arrojó el instrumento lejos de sí, disgustada al ver su cara reflejada en el agua mientras lo tocaba, con las mejillas infladas y totalmente deformadas
  • la trompeta
  • entre las herramientas, el yugo, el arado, el rastrillo, el horno del alfarero y la escuadra del carpintero.
  • Inventó los carros de combate
  • Dirigió la construcción de la nave Argos, instalando el tablón parlante procedente de Dodona.
  • Ayudo a Epeo a fabricar el Caballo de Troya.
En su ciudad, Atenas, estaba considerada como la diosa de la razón, desplazando a las Musas en el terreno de la literatura y la  filosofía. 
Se le dan otros nombres: 
  • Agoraria: que inspiraba elocuencia de los oradores y el buen sentido de los ciudadanos en las asambleas. 
  • Nikeforos: la que conduce a la victoria
  • Polias: cuyo brazo poderoso vela sobre las ciudades.
  • Promakos: la que combate con razón
Hija de Zeus, y de su primera esposa, la oceánide Metis. 
Cicerón cuenta cinco divinidades de este nombre: 
  1. madre de Apolo
  2. descendiente de Nilo, honrada en Saïs, villa de Egipto
  3. hija de Zeus (Júpiter)
  4. la nombrada Coria o Coresia por los arcadios, hija de Zeus y de la ninfa Corife, hija de Océano, inventora de los cuadrigas, esto es, carros de cuatro caballos de frente 
  5. la que se figura con alas en los talones, hija de Palas, gigante muerto por su propia hija por haber querido violarla
San Clemente de Alejandría, reconoce también cinco Atenea: 
  1. la ateniense, hija de Hefesto (Vulcano)
  2. la egipcia, hija de Nilo
  3. hija de Cronos (Saturno), inventora del arte de la guerra
  4. hija de Zeus (Júpiter)
  5. hija de Palas y de Titanis, hija de Océano, la cual después de haber dado muerte a su padre, le desolló y le cubrió con su piel. 
Según Pausanias, otra Atenea, hija de Poseidón (Neptuno) y de Tritonia, ninfa del lago Tritón, a la cual se dan ojos azules como a su padre, se hizo célebre por inventora de las manufacturas de lana. Otras leyendas a las que no se da ningún crédito la hacen hija de Poseidón  y de la oceánida Corifé. 
Según Homero, Atenea sigue en jerarquía a Zeus --de quien fue hija predilecta-- y se la consideraba como su producción más noble; igualaba en sabiduría a Zeus y sobrepujaba a los demás dioses. Era casi coparticipe con él de todo su poderío y concédele todo lo que deseaba: disparaba el rayo, prolongaba la vida de los mortales, acordaba la suprema felicidad después de la muerte. Todas sus promesas eran puntualmente realizadas e igualmente todo lo que ella autorizaba con una señal de cabeza, había de tener riguroso cumplimiento.
En un principio ni siquiera tiene armas propias, se las pide prestadas a su padre cuando las necesita. También comparte con él la Égida. 
Algunos autores pretenden que fue siempre doncella, para significar que la prudencia, que personificaba también, debe obrar sola y sin extrañas influencias; otros dicen que tuvo por marido a Hefestos (Vulcano).
Ella ocupaba un trono de plata trabajado como su fuera un canasto y decorado con una corona de violetas lapislázuli, una piedra semipreciosa.
Atenea se opone a Afrodita, que ejerce su poder sobre los hombres con unas armas que al diosa de la inteligencia desprecia. Ello no le impide participar, junto a Hera y Afrodita, en el concurso de  belleza arbitrado por Paris, que será el germen de la guerra de Troya.
Poseía Atenea el privilegio de tener en la Acrópolis de Atenas varios templos, entre los cuales se contaban el Hecatompedón, el Erecteión, el de Atenea Nicé y el más famoso, el Partenón. Ademas, Atenea poseía santuarios en todo el territorio ocupado por los helenos, incluida la Magna Grecia (Italia) y el Asia Menor.
Cuando la primera esposa del gran dios, Metis, estaba encinta de su primer hijo —una niña—, Zeus se enteró de que estaba destinada a engendrar un segundo hijo varón que seria el rey de los dioses y de los hombres. Zeus ya había destronado a su padre, Crono, y no estaba dispuesto a sufrir el mismo destino que él, por lo que se tragó a su esposa embarazada con el fin de eludir el nacimiento de ese futuro hijo tan poderoso. Tiempo más tarde le sobrevino a Zeus un terrible dolor de cabeza, Prometeo, Hefesto, Hermes o Palemón (según la fuente consultada) le abrió la cabeza con un hacha minoica de doble hoja (labrys). Atenea saltó de la cabeza de Zeus, completamente armada y lanzando el grito de guerra, que resonó en el cielo y la tierra.
La diosa desempeñó un papel fundamental en la lucha contra los Gigantes, durante la cual fue protagonista de numerosas empresas excepcionales, como cuando consiguió vencer al gigante Encélado arrojando sobre su cuerpo la isla de Sicilia.
Atenea guarda celosamente su castidad; Según Apolodoro, Hefesto intentó en una ocasión forzar a la diosa y aunque su deseo quedó frustrado, produjo un extraño vástago, Erictonio, mitad hombre, mitad serpiente, nacido del suelo fecundado por el esperma del dios, al que Atenea educará como a un hijo. Otra versión dice que Hefesto quería que Atenea se casase con él, pero que desapareció en el lecho nupcial, y Hefesto terminó eyaculando en el suelo.
Atenea dio al bebé dentro de una pequeña caja a tres hermanas, Herse, Pándroso y Aglauro, advirtiéndoles que nunca la abriesen. Aglauro y Herse abrieron la caja, que contenía al infante y futuro rey Erictonio. La vista hizo que enloquecieran y se arrojaron desde la Acrópolis. En las Metamorfosis (libro II), Ovidio deja claro que la única hermana que abre los nudos de la canasta donde está Erictonio es Aglauro. Una versión alternativa de la misma historia es que mientras Atenea había ido a traer una montaña para usarla en la Acrópolis, las dos tercas hermanas abrieron la caja. Un cuervo vio cómo lo hacían y voló a decírselo a Atenea, quien montó en cólera y dejó caer la montaña (actualmente, el monte Licabeto). Otra vez más, Herse y Aglauro se volvieron locas y se tiraron a un acantilado, muriendo.
Según la tradición, bajo el reinado de Cécrops, ella y Poseidón contendían por la posesión de Atenas. Los dioses prometieron que correspondería al que hiciese el don más útil a los hombres. Poseidón, de un golpe de su tridente hizo brotar una fuente, pero su agua era salada y por tanto no muy útil, mientras que Atenea ofreció el primer olivo domesticado. Los atenienses (o mejor dicho su rey, Cécrope) escogieron el olivo y con él a Atenea como patrona, pues el árbol daba madera, aceite y alimento. Se cree que esta historia alude a un enfrentamiento entre los habitantes de la época micénica y los inmigrantes posteriores.
En general, Atenea mantiene relaciones benéficas con los mortales. No obstante, en caso de necesidad podía castigar severamente los errores cometidos por ellos:
  • Castigó también la presunción de Aracne que se atrevió a desafiarla a un certamen de labores en el telar, aunque luego se apiadó de ella y la convirtió en araña, para que pudiera seguir tejiendo toda su vida. 
  • Cegó a Tiresias porque la había visto bañándose.Su madre, Cariclo, le suplicó que deshiciera la maldición, pero Atenea no podía, y a cambio le dio el don de la profecía.
  • Estuvo a punto de conceder la inmortalidad a su favorito Tideo cuando estaba agonizando, pero cambió de opinión cuando lo vio comerse los sesos de su enemigo muerto, Melanipo.
Más a menudo, sin embargo, se la ve al lado de sus mortales preferidos, dándoles apoyo y ánimos: 
  • A Perseo, al que ofrece un escudo de bronce pulido para que pueda derrotar a Medusa y que, en justa correspondencia, entregará a la diosa la cabeza de la Gorgona para que ésta adorne el suyo.
  • A Heracles, al que proporciona armas y consejos continuos para que salga bien parado durante sus trabajos: le enseñó cómo despellejar al León de Nemea, usando las propias garras del león para cortar su gruesa piel. La piel del león se convirtió en la prenda característica de Heracles, junto con el mazo de madera de olivo que usaba en la batalla. Atenea también ayudó a Heracles a derrotar a los pájaros de Estínfalo, junto con Hefesto, y que, en agradecimiento, ofrecerá a la diosa las manzanas de oro de Hespérides.
  • Ayudó a Belerofonte a donar al caballo alado, Pegaso, a lomos del cual mató a la monstruosa Quimera. 
  • A los aqueos durante la Guerra de Troya, sobre todo a Aquiles y Odiseo (Ulises), a quien protegerá durante todo su viaje.
En la Ilíada es una firme partidaria de los griegos en la Guerra de Troya (cosa que, por lo demás, nada tiene de extraño, teniendo en cuenta el resentimiento que guarda hacia los troyanos desde el juicio de Paris, en el que no salió favorecedora). 
Particularmente notable es su intervención en el canto IV, cuando tienta a Pándaro a disparar a Menelao y romper así la tregua transitoria que se había alcanzado, dando paso a la última fase de la guerra que acabará con la destrucción de Troya. 
En el canto V ayuda a Diomedes a realizar sus grandes hazañas en la refriega contra los troyanos, e incluso a herir al propio dios de la guerra, Ares. 
En el XXII se encarna en Deífobo para atraer a Héctor a su muerte a manos de Aquiles. 
Los troyanos no son conscientes de que está tan descaradamente a favor de los aqueos, y sigue siendo la diosa de la ciudadela de Troya. Hécuba, la reina ruega a Atenea que proteja a la ciudad del desastre, y le ofrece un magnifico peplo, obra de expertas artesanas: «Pero palas Atenea no accedió [a su súplica]», dice Homero (VI, 311). Los troyanos poseían además una estatua de Atenea, el Paladio que, según se creía, tenía la facultad de mantener a salvo a la ciudad que lo guardaba. Los griegos lo robaron antes de la caída de Troya. 
Pero aunque Atenea apoyaba a los aqueos, ello no le impidió castigarlos al final de la guerra por al violación de la profetisa Casandra llevada a cabo por Áyax. Con la ayuda de Poseidón, provocó una violenta tempestad que hizo naufragar a la flota griega frente al cabo de Caferea y causó la muerte de muchos, entre otros la del propio Áyax.

3 abr 2026

LETRA F

FABULINUS
Fabulino (en latín, Fabulinus) fue el dios de la palabra de la mitología romana que enseñaba a los niños a hablar. Así, cuando un niño hablaba por primera vez, los padres le hacían una ofrenda en agradecimiento.
Su nombre provenía de fabulari, 'hablar'. 

FÁBULA
Divinidad alegórica 
Hija del Sueño (Somnus) y de la Noche (Nox), y dicen que se casó con la Mentira o el Embuste.
Continuamente se entretenía en remedar o mixtificar a la Historia.
La representan con una máscara puesta, y magníficamente vestida.

FALACER o FALACRO
Dios romano que presidia a los árboles frutales.

FAMA
Diosa alegórica romana, personificación de los rumores, las habladurías, los chismes o noticias que se forman en torno a una persona y que se extienden por el mundo.
Diosa de la celebridad, encargada de pregonar los grandes hechos de los hombres.

FAMES o HAMBRE
Deidad alegórica romana, personificación del hambre.
Su nombre es traducción del griego Limos 
Hija de la Noche (Nox); Hesíodo la menciona como hija de la Discordia.
Virgilio la representa en el vestíbulo del Infierno como una mujer pálida, flaca, arrugada y con las manos atadas a la espalda, y en compañía de la Pobreza (Paupertas) ; Ovidio la muestra como habitante de la desolada Escitia, en donde devora sin cesar una rara vegetación.

FEME u OSSA
En la mitología griega Feme u Ossa (en greigo Φημη phêmê, ‘fama’, ‘rumor’, ‘reporte’, ‘reputación’, augurio) era la diosa o daimon que personificaba la fama, los rumores y los cotilleos o habladurías que se forman en torno a una persona. Era también, por extensión, el espíritu dual de la fama y buena reputación en un sentido positivo, y la infamia y el escándalo en el malo.
En cierto sentido se la consideraba una mensajera de Zeus.
Atraviesa la tierra siempre incansable con sus rapidísimas correrías, vuela durante el día y la noche, anunciando todas los rumores, las noticias, los hechos grandiosos de los hombres (la partida del amado, la muerte del hijo, el suicidio de una reina, el oráculo que será origen de una guerra, el comienzo de las batallas, etc.) y sus efectos son inmediatos y devastadores: la diosa en ocasiones, desmemoriada ó con siniestra  intención, oculta la verdad y propalando mentiras difunde el terror en las grandes poblaciones. Por este motivo no era bien recibida en las tranquilidades del cielo, y al no ser tampoco una criatura infernal, habitaba entre las nubes, provocando desórdenes y malentendidos entre los mortales.
A pesar de los problemas que causaba en todas las ciudades, Feme era querida por gran parte de la población, porque era la que se encargaba de que los hechos de los héroes fueran conocidos, y de abrir al conocimiento público las grandes gestas y las desgracias de los pueblos, fomentando la comunicación. Por esto era invocada a menudo por aquellos que estaban orgullosos de sus actos, que apelaban a su fama para hacerse notar y distinguirse del resto. 
Con la aleatoriedad propia del destino, Feme podía ensalzar eternamente a personas caídas en desgracias (como Eneas tras la caída de Troya) o por el contrario, hundir a quien no lo merecía (como fue el caso del difamado Palamedes durante el asedio a dicha ciudad). 
Su poder de hacer grande lo pequeño y pequeño lo grande la hacía todopoderosa, y los hombres, al principio reacios a sus relatos, terminaban tomando como cierto todos sus argumentos y venerándola como la única portadora de la inmortalidad que los acercase a los dioses, pues hace recordar las hazañas de un hombre mucho tiempo después de haber muerto. Este deseo de permanecer eternamente en las mentes de las generaciones futuras inspiraba a los héroes a arriesgar incluso su vida con tal de adquirir el ansiado reconocimiento. Conocido es el caso de Aquiles, que pudo elegir entre una vida larga y anónima o una corta y gloriosa, decantándose por ésta última. Si bien los caprichos de Feme podían hacer que fueran los derrotados los que alcanzasen la notoriedad, como ocurrió en la derrota del paso de las Termópilas. Por esta injusticia el propio Eneas la llamaba “la peor de los demonios (daimones), y el más rápido”.
También se la relacionaba con Niké 
Precisamente su equivalente romana sería la diosa Fama. 
Feme era hija de Afrodita aunque muchas fuentes señalan (Virgilio Eneida 4.174) que era la hija más joven que tuvo Gea (la Tierra, diosa que se caracteriza por mantener una tensa relación con los demás dioses), que la engendró por sí misma para encargarse exclusivamente en divulgar por todas partes sus crímenes y maldades, porque estos dieron muerte a los Gigantes, sus hijos. Sófocles (Edipo Rey 151) en cambio la hace hija de Elpis (la Esperanza). En cuanto los hermanos de Feme, Encelado y Ceo, son tan feroces como ella.
En cuanto a la iconografía de esta divinidad, no podemos decir casi nada mejor.  Los poetas la representan tan pronto bajo la figura de una mujer hermosa con alas siempre desplegadas y vivas, con una trompeta en la mano, con la cual avisaba de la existencia del rumor.
Virgilio hace de ella un monstruo alado de tamaño disforme y horrible con tantos ojos --con los cuales todo lo observa--, orejas y bocas --con las cuales difunde los rumores-- como su vestido hecho de plumas de pavo real, cubren todo su cuerpo; con más acierto la bella descripción que de ella hace el inmortal autor de la Eneida: 
«La Fama, dice el poeta, es la más rápida de todas las exhalaciones; de su movilidad, nacen sus fuerzas; y a medida que corre, se le aumentan. Si el temor y la pusilanimidad parecer achicarla en los primeros momentos, bien pronto se remata a los aires; y con los pies en el suelo esconde su frente en las nubes. La Tierra en su resentimiento contra los dioses, la dio a luz según se cuenta; esta fue la última hermana de Ceo y de Encélado: su madre le dio rápidas alas y pies no menos ligeros. Monstruo horrible, inmenso,  tiene tantos ojos abiertos bajo sus alas, cuantas son las plumas que cubren su cuerpo y, cosa maravillosa, otros tantos son los idiomas, otras tantas las voces que allí se hacen oír, los oídos que allí están atentos. Pasa la noche revoloteando entre el cielo y la tierra, zumbando en la oscuridad,  y jamás cierra sus parpados el dulce sueño. De allí, está constantemente de centinela sobre la parte más elevada de los palacios, o en las torres mas latas, y desde allí atemoriza a las grandes ciudades, no menos tenaz de esparcir la mentira que la verdad.»
Mientras Ovidio dice que habita un palacio sonoro con mil aberturas, por donde penetran todas las voces, aun las más bajas, para ser devueltas, a través del bronce del palacio, amplificadas y dice que vive rodeada de la Credulidad, el Error (Nefas), la Falsa Alegría, el Terror, la Sedición y los Falsos Rumores (Surori). Además, sus ojos nunca se cerraban, porque a Feme no le afectaba el poder de Hipnos. 


De hecho, Feme tenía un altar en la misma Atenas;  recibió culto en Roma, y Furio Camilo la erigió templo.
Extiende por Libia la relación amorosa de aquéllos, pone en peligro no sólo la situación social de la reina -que pierde su condición de univira- sino, y sobre todo, la del héroe que, si permaneciera con aquélla, interrumpiría una misión de carácter social. Por esto se sostiene que la naturaleza monstruosa de Feme simboliza la sanción social de aquella relación amorosa y augura un trágico desenlace a partir de la intervención de Yarbas. Los efectos de la acción de Feme:
  • El acto locutorio de la horrenda diosa se hace sentir de inmediato en un receptor como Yarbas, debido a su compromiso afectivo con Dido. Motivado por Feme, el ánimo de aquél se enardece y se acrecienta su ira, incenditque animum dictis atque aggerat iras, v. 197. Éste, continuando con el hilo conductor de nuestro análisis, representa a un agente obstaculizador de la relación amorosa de Dido y Eneas. Lo monstruoso de la Feme devela también la aberración de las pasiones, tanto las de la pareja señalada, como la de Yarbas.
  • La intervención de Feme en el desarrollo de la obra es el preludio de la llegada de Hermes (Mercurio) que pone en movimiento al héroe de la Eneida. De aquí que la cueva, refugio de los amantes, no es más que una momentánea parada en la marcha del viajero que continúa su ruta por el camino hacia su heroicidad, instancia similar a la de Odiseo en la isla de la divina Calipso o en la cueva del cíclope Polifemo que "Nadie" puede vencer-.
  • La monstruosidad de los efectos de Afrodita (Venus) se diluye, entonces, cuando el designio de Júpiter sirve de guía a la misión social del protagonista de la epopeya virgiliana. La cueva, que cobija a la pareja, no sirve de obstáculo al viaje civilizador de Eneas, ya que el amor furtivo se presenta con culpas por parte de la reina, culpa que pagará con su vida, como se anticipara en versos previos a la aparición de Feme, cuando se sostiene que aquel día fue la causa primera de su muerte y de sus males: ille dies primus leti primusque malorum / causa fuit, 169-170-. Fama también transmitirá a la apasionada reina la noticia que la impulsará a la muerte: "Las naves se arman a zarpar ya próximas..." (IV, 423).
FOBOS o FOBO
En la mitología griega (en griego antiguo Φόϐος Phobos, 
‘miedo’, ‘pánico’) es la representación del temor, del miedo (que paraliza a los guerreros cuando están en el combate y que les imposibilita continuar peleando) y del horror. 
Era el dios o daimon que simboliza el espanto, el pánico, la fuga y la derrota en el campo de batalla.
Infundía la cobardía en el corazón de los combatientes y los incitaba a la desbandada.
En la Ilíada se le describe así:

Οἷος δὲ βροτολοιγὸς Ἄρης πόλεμον δὲ μέτεισι,
τ

τῷ δὲ Φόϐος φίλος υἱὸς ἅμα κρατερὸς καὶἀταρϐὴς
ἕσπετο, ὅς τ' ἐφόϐησε ταλάφρονά περ πολεμιστήν

Se ve así a Ares, plaga de los hombres, marchar al combate,
Seguido de Fobos, su hijo intrépido y fuerte,
Quien pone en fuga el belicoso más resistente.

También aparecía en el Escudo de
Heracles:

"En el centro [del escudo] estaba labrado Fobos inflexible, indescriptible, mirando atrás fijamente con ojos que brillaban con fuego. Su boca estaba llena de dientes en una hilera blanca, temible y desalentadora, y sobre su severa frente planea aterradora Eris, que provoca la estampida de los hombres...

Sobre el escudo estaban moldeados Proioxis (Persecución) y Palioxis (Fuga), y Homados (Tumulto), y Fobos (Pánico), y las Androctasias. También Eris (Discordia) y Cidoimos (Alboroto) se 

daban prisa alrededor, y terriblemente Ker (Muerte violenta).

                                                                                                                    Escudo de Heracles 139 y sig.
Hijo de Ares y de Afrodita, hermano gemelo de Deimos «el espanto» y de Harmonía. Como hijos de Afrodita, diosa del amor, los gemelos también representaban el miedo a la perdida.
Participe del cortejo de su padre, él y su hermano gemelo, junto con la diosa Enio (generalmente considerada hermana de Ares) son siempre compañeros inseparables en los campos de batalla; conduciendo su carro y esparciendo el temor y el pánico en los hombres que iban a luchar. 
Su equivalente romano era Timor.
Asaph Hall, descubridor de las lunas de Marte, llamó a una de ellas Fobos.
El término griego fobos ha sido etimológico para la palabra "fobia".
En el arte clásico los dos (Fobos y Deimos) fueron por lo general representados como jóvenes. Fobos representado a veces con un león o con cabeza de león.

FORCIS, FORCO u FORQUINO

En la mitología griega, Forcis, Forco o Forcín (/ ˈfɔːrsɪs /; Griego antiguo: Φόρκυς), o incluso Porco (Πορκος), (en griego antiguo Φόρκος, Φόρκυς o Φόρκυν) era un dios marino de segundo orden que presidia sobre la cantidad de peligros ocultos de la profundidad del mar.

Él y su esposa Ceto, que representaban los aspectos sombríos, peligrosos y terroríficos del mar, también eran los dioses de todas las grandes criaturas que habitaban las profundidades del mar.

Era el dios de las focas.

Su nombre estaba relacionado con la palabra griega para foca (phorkes en griego) y probablemente fue asociado con este animal.

En la Odisea de Homero, Forcis recibía, como Glauco o Proteo, el apodo de “Anciano del Mar” (ἅλιος γέρων: halios geron) y asi le estaba dedicado un puerto de Ítaca.

El erudito clásico Károly Kerényi combinó a Forcis con los dioses marinos similares Nereo y Proteo (el primero, hesiódico; y el segundo, homérico).

Autores posteriores como Hesíodo y Apolodoro le consideraban de Gea, mientras que por padre se le dan tanto a Ponto (el pielago de agitadas olas) como a Poseidón y a Océano, es por tanto de la primera generación divina.

En Sobre la Eneida (In tria Virgilii Opera Expositio), Servio afirmaba que Forcis era hijo de Poseidón y Toosa.

Según los Himnos órficos, Forcis, Crono y Rea fueron los descendientes más antiguos de Océano y Tetis.

Tiene por hermanos a Nereo, Taumante, Euribia y Ceto. Se casó con esta última, con quien tuvo un sinfín de engendros monstruosos, llamados conjuntamente con el patronímico de Fórcides, que personifican a todos los peligros y amenazas del mar y la Teogonía de Hesíodo cuentan los siguientes:  

Las tres Grayas o Greas («Penfredo, de bello peplo; Dino y Enio, de peplo azafranado») y las tres Gorgonas («Esteno, Euríale y la desventurada Medusa; ésta era mortal»).​ Higino es el único autor que cita a Gorgón o Gorgo como padre de las Gorgonas, lo que da a entender que en esa obra el nombre de las Gorgonas es un patronímico.

También se cita a Equidna (aunque el texto no está claro en ese punto).

Se describe a la hija más joven de Ceto como «la horrible serpiente que guarda las manzanas de oro en los lugares secretos de la tierra oscura en sus grandes límites».Esta serpiente, conocida como el dragón de las Hespérides (drakon hesperios), más adelante fue llamada Ladón, aunque en general no se suele citar el nombre de la serpiente; otras fuentes imaginan a Ladón como hijo de Tifón y Equidna, y por tanto nieto de Forcis y Ceto.

Forcis no sólo tuvo hijos con su esposa, en la Odisea de Homero se contaba que era padre de la ninfa Toosa, madre del ciclope lanzador de rocas Polifemo, cuyo padre es Poseidón; pero Homero no especifica el nombre de la madre de Toosa, y según la Biblioteca mitológica, Escila es hija de Forcis con su amante, la ninfa Crateis o Crateide («de las rocas») o Trieno («triple»). Otra versión nos habla de una Lamia, esposa de Forcis y madre de Escila, que hay que entender como relacionada con el tiburón (una advocación de Ceto), y no como el personaje homónimo, que es una hija de Poseidón. En las Grandes Eeas, se dice que Escila es hija de Hécate y Forbante o Forbas, ​«Forbas» que algunos corrigen como «Forcis». Apolonio de Rodas identifica a Crateide directamente con Hécate.​ El papel de Forcis como padre de Escila parece tener su paralelo en Caribdis, hija de Poseidón y Gea según un escolio de la Odisea.

Según algunos autores también fue padre de las Sirenas y de las Hespérides: Aretusa, Egle, Eritia y Hesperia.

Forcis, como padre de monstruos marinos informes, es similar en este papel a Tifón, padre de monstruos también serpentinos.

El nombre de la esposa de Forcis varía según cada autor: puede llamarse Lamia, Crateide y Trieno, pero de todos esos personajes se considera que, en última instancia, son advocaciones de Ceto.

Por último se cita una tradición, según Varrón, que hace de Forcis un antiquísimo rey que gobernó sobre las islas Córcega y Cerdeña, que luchando contra el gigante Atlas y habiendo sido vencido, destronado, oprimido y sumergido en las olas durante una batalla naval murió ahogado; fue transformado en un dios marino, y le honraron como  como a caudillo de los Tritones, y de las demás divinidades subalternas del mar, que los poetas llamaban “el Coro de Forcis” (Corus Phroci y Exercitus Phorci). Pausanias nos revela que, tras la muerte de Forcis, Medusa fue gobernante de quienes vivían a orillas del lago Tritonis de Libia.

Forcis era descrito en un antiguo mosaico como un viejo con cola de pez, cuernos, piel chuzuda parecida a la del cangrejo y las patas delanteras como pinzas del mismo animal.

Su atributo es una antorcha.


FUDŌ MYŌ-Ō o ACALANATHA
En el culto budistaVajrayāna, Acalanatha (अचलनाथ, མི་གཡོ་བ།, 不動明王 "inmutable", "inamobible", porque resiste firme los embates del mal; en China y Japón, Búdòng Míngwáng, Fudō Myō-ō) es un célebre santo budista del Japón y es el más importante de los Reyes de la Sabiduría o Myô. Es símbolo de la justicia, la sabiduría y la misericordia.

Es el destructor de la ilusión y el protector del Budismo. Su voto es la batalla contra el mal, con una poderosa mente de compasión y trabaja para la protección de la verdadera felicidad. 

A pesar de su aspecto temible, su papel es ayudar a todos los seres mostrándoles las enseñanzas del Buda, llevándolos al auto-control.

Acala es también el guía para los difuntos, para ayudar a salvarlos y convertirse en budas en los primeros siete días después de la muerte.

Por todo esto está ligado profundamente con nuestra tradición  ya que el ninja realizaba innumerables rituales con sutras, mantars y Kujikiri  antes de cada misión, invocando su protección y guía, por lo que Fudo Myô llego a convertirse en el protector del ninja.
Es una deidad benevolente porque convierte la ira en salvación. Él es visto como un protector y ayuda en el logro de objetivos.
Se dice que ayuda a sus devotos a derrotar a los demonios y los obstáculos que dificultan la práctica del Dharma, y libera a los emocionalmente atormentados de la influencia de espíritus malignos.
El encargado de someter a los demonios y a los que no merecen la salvación.
Fudō Myō-ō rompe las dudas y sospechas; es conocido por proteger a sus devotos del desastre de las personas peligrosas y nocivas, y de conjuros o magia negativa.

Se le ora por la recuperación de enfermedades y la seguridad durante un viaje. 

Se le conoce como una manifestación y el mensajero de Dainichi Nyorai: la ira contra el mal y la ignorancia, y es enviado por Buda para vencer las fuerzas que se oponen al despertar. 
Su inamovilidad se refiere a su capacidad de permanecer impasible ante las tentaciones carnales.

Se dice que entra en un estado de meditación en el que emite llamas (en japonés, kasho zammai) que destruye todos los impedimentos karmicos.

El nombre Fudo significa “inamovible” porque su fe es inamovible y supera toda preocupación o duda; debido a que no cede frente a un obstáculo. 

Se le sitúa en el centro, entre los otros cuatro dioses situados en los cuatro puntos cardinales.
Esta rodeado de llamas que representan sus poderes, las llamas que consumen el mal y las contaminaciones de este mundo. Su rostro y su cuerpo son las emociones negativas aparentes, que tienen el efecto de la destrucción de las vibraciones negativas. El color azul oscuro de su cuerpo es símbolo del autodominio, con la mano derecha empuña una espada o sable flamígero --representa la sabiduría que corta o destruye las cadenas de la ignorancia y las pasiones desenfrenadas-- esta destinado a acabar con el error, y con la izquierda sujeta una cuerda para capturar a los demonios, a los pecadores, a quienes han realizado males y transgredido la Ley de Buda y sacar a flote a sus aliados.  Se sienta en una roca plana que simboliza la paz inquebrantable y la felicidad que da a las mentes y los cuerpos de sus devotos. También se representa su aspecto de servicio por tener el pelo anudado en el estilo de funcionario: el pelo está ligado a siete nudos y cae de la cabeza en el lado izquierdo. Acala tiene dos dientes que sobresalen de su boca, el diente superior está apuntando hacia abajo y esto representa su compasión ilimitada a quienes sufren en cuerpo y espíritu. Su diente inferior apunta hacia arriba y esto representa la fuerza de su deseo de progresar hacia arriba en su servicio a la verdad. 
“Nomaku sanmanda bazaradan senda makaroshada sowataya un tarata kanwan”

El mantra que pertenece a Fudō Myō-ō es:

अचलनाथ

acala naatah

Todos los años por Noviembre se realiza un festival dedicado enteramente a Fudō Myō-ō, una parte abierta al público y otra parte en donde solo pueden asistir los sacerdotes de más alto rango.

FRAUS o FRAUDE
Deidad alegórica, personificación del fraude y del engaño en la mitología romana.
Se suponía era hija de Erelus y de Nox y hermana de la Discordia
Una de las sirvientes del dios Mercurio.
Equivalente en la mitología griega a la diosa Apate.
Etimológicamente, su nombre ha derivado en español en la palabra fraude.

Nuestros artistas dan a menudo una máscara y a veces una zorra. 

Budart le pinta bajo la figura de una mujer con dos caras, la una afable y la otra indiferente y desnuda hasta la cintura, dos corazones sobre el seno, careta en una mano, caña de pescar de la que cuelga un pececillo en la otra. Debajo de una basquiña corta, le salen la cola de un escorpión y las garras de un buitre.
Cochin, y después Ripa, le han representado por una mujer que lleva un vaso de donde se derrama el agua, y trae ocultos otro vaso de fuego, algunos anzuelos y un ramo de flores que encubren una culebra. Sus piernas cubiertas con un velo terminan en cola de serpiente. 

Esta representado en el Real Palacio de Madrid: delante de la Verdad esta el genio de la Claridad con alas blancas y una tea encendida en la mano, con la que descubre y va a castigar al Fraude, que oculta su rostro con una mascarilla adornada con un sutil velo, lo cual nos da a entender que el fraude, bajo las apariencias de la sencillez que muestra su edad infantil, de la belleza de la mascarilla y sutileza del velo, trata de ocultar sus engaños, que la fin son descubiertos a la luz y por el poder de la verdad. 


FREY, FREYR, FRO o FRIDLEEF
Era el dios del buen tiempo y del Sol, cosas de valor incalculable para los nórdicos.
Trae la lluvia y el brillo y la claridad del Sol, justo lo que hace falta para hacer crecer las cosechas.
Señor de la vegetación, gobernaba todo lo que nace de la tierra. 
Es considerado dios de la fecundidad vegetal y animal, de la fertilidad (tanto de la naturaleza como de los hombres), de la prosperidad, de las cosechas y de los ciclos naturales. También era el dios del Sol naciente y se asocia a la muerte y a la magia.
Es uno de los más célebres y convocados entre los dioses ya que procuraba la paz y el bienestar a los hombres; Frey solo piensa en desatar las manos de los que están atados y de hacer regalos. Nunca hace llorar.
Crea la abundancia, dispensaba las riquezas e invocándole se alcanzaban las más colmadas cosechas.
Personifica la esencia misma de la belleza.
El más dulce de todos los dioses; nadie podrá odiarle nunca, tal es el privilegio que recibe al nacer.
Era el único entre los dioses que tena derecho a sentarse en el trono de Odín. 
Su nombre significa “señor”.
Hijo del dios Njord (o Njörðr) y de la giganta Skadi, y hermano de Freyja y como ella dios del amor y de la fertilidad.
Frey era descendiente de los Vanir.
Algunas versiones toman a la giganta Gerd como su esposa, pero la mayoría concuerda en que se halla unido a su hermana Freyja en un matrimonio sagrado.
Los Aesir (o Ases) le entregaron a Frey el mando del reino de Alfheim que era la tierra de los Elfos de Luz y las Hadas, 
que implícitamente obedecían sus ordenes y a la más mínima de sus señales iban de aca para allá, haciendo todo el bien en su poder, pues ellos eran espíritus benéficos.
Además del fiel Skirnir, Frey tenía otros dos asistentes, una pareja casada, Beyggvir y Beyla, las personificaciones de los desperdicios y él estiércol del molino.
Era representado como un dios muy apuesto. Además Frey poseía el arma más temida (con excepción de Mjolnir, el martillo de Thor) en todo el universo, era una espada que cuando se desenvainaba luchaba sola. 
Atributos de Freyr
Los Enanos de Svartalfheim le dieron a Frey el jabalí de oro llamado Gullinbursti ('el de las cerdas de oro'). Las relucientes cerdas de este animal estaban consideradas como símbolos, o bien de los rayos solares, o del grano dorado, que a su orden se ondulaba sobre los campos de cosecha de Midgard, y sus colmillos representaban el arado del agricultor. Frey cabalgaba a veces sobre el maravilloso jabalí con el cual podía cruzar los cielos, cabalgar sobre el mar y era más rápido que cualquier caballo, excepto por Sleipnir. En otras ocasiones, lo enjaezaba a su carro, que se decía contenía frutas y flores que él esparcía profusamente sobre la faz de la Tierra, o con el que araba la tierra y esparcía semillas.
Era, además, el orgulloso propietario no sólo del intrépido corcel Blodughofi, el cual cabalgaba a través del fuego y del agua a sus ordenes ignorando todos los obstáculos, sino también del barco mágico Skidbladnir, una personificación de las nubes. Esta embarcación que navegaba sobre la tierra y mar, era arrastrada siempre por vientos suaves y favorables, y era tan elástica que podía asumir proporciones lo suficientemente grandes como para transportar a a todos los guerreros de Asgard, a los dioses, sus corceles y todo su equipaje, pero también podía ser doblada hasta alcanzar el tamaño de una servilleta y ser guardada en un bolsillo. 
La Fiesta de Jul
Un mes de cada año, el mes de Jul o mes de Thor, era sagrado para Frey al igual que para Thor, el cual comenzaba en la noche más larga del año, a la que se conocía como la Noche Madre. Este mes era tiempo de festejos y regocijo, pues anunciaba el regreso del Sol. Este festival se conocía como Jul o Yule (rueda), porque se suponía que el Sol se parecía a una rueda girando rápidamente a través del cielo. Este parecido fue el origen de una costumbre curiosa en Inglaterra, Alemania y las riberas del Mosela. Hace mucho tiempo, la gente solía reunirse en asamblea anualmente en una montaña para quemar una enorme rueda de madera, rodeada de paja, la cual, ardiendo en llamas, era arrojada cuesta abajo por una pendiente para que se sumergiera en agua con un siseo.
Todas las razas nórdicas consideraban la fiesta de Jul como la más importante del año y solían celebrarla con bailes, banquetes y bebidas, nombrándose a cada dios por su nombre. Los primeros misioneros cristianos, percatándose de la extrema popularidad de esta fiesta, pensaron que sería mejor alentar a beber a la salud del Señor y de los doce apóstoles cuando comenzaron a convertir a los paganos nórdicos.
Este festejo era tan popular en Escandinavia, donde se celebraba en enero, que el rey Olaf, viendo lo querido que era en los corazones nórdicos, traspasó la mayoría de sus prácticas al día de Navidad, haciendo de esta manera mucho para que la gente ignorante se conformara con su cambio de religión.
El verdadero amor de Freyr
Al ser Frey el dios del Sol, es significativo su cortejo a Gerd, la hija del gigante de hielo Gymir y considerada la personificación de las relucientes luces del Norte. Cierto día Frey subió al Hlidskiaf, si Odín se hubiera enterado, Frey hubiera sido duramente castigado, desde ahí vio a la giganta Gerd de la cual quedó prendado. Frey no sabía cómo cortejarla, puesto que esta relación estaría muy mal vista en el Asgard. Pronto Frey cayó deprimido ante este amor no correspondido, su padre le pregunto al sirviente de Frey, Skirnir que le pasaba a Frey y este le contó su problema con la giganta. Frey ofreció a su sirviente cualquier tesoro a cambio de que este fuera a Jotunheim y le confesara a Gerd el amor que sentía por ella, a cambio Skirnir pidió la espada de Frey y su corcel, Blodughofi, el cual veía en la oscuridad y no tenía miedo al fuego. Cuando este llegó, localiza sin dificultad a Gerd, cuando este le confesó el amor de Frey ella actúo con indiferencia, puesto que no quería tener nada que ver con un dios cuya tarea era calentar la tierra, ya que ella era una giganta del hielo, entonces Skirnir la amenazó y ella no tuvo más remedio que aceptar. Skirnir se puso muy contento al oír la decisión de Gerd, pero la giganta le dijo que el encuentro seria dentro de nueve noches en el bosque de Barri. Cuando Skirnir le dio las noticias a Frey él se quejó de que tuviera que esperar nueve noches. Al cabo de las nueve noches consumaron la relación haciendo que el bosque brotara la vida al fundirse la tierra gélida con la cálida y vivificante luz del sol. Se dice que Frey y Gerd e convirtieron en los padres de un hijo llamado Fjolnir, cuyo nacimiento consoló a Gerd por la perdida de su hermano Beli.
Según los mitólogos, Gerd o Gerda no es una personificación de la aurora boreal, sino de la Tierra, la cual, dura, fría e inflexible, se resiste a las ofertas del dios de la primavera de adorno y fertilidad (las manzanas y el anillo), desafía a los resplandecientes rayos del Sol (la espada de Frey) y sólo consiste recibir su beso cuando se entera que de otro modo se verá condenada a la aridez perpetua o entregada enteramente al poder de los gigantes del hielo (hielo y nieve). Las nueve noches de espera son símbolo de los nueve meses de invierno, al final de los cuales, la tierra se convierte en la prometida del Sol, en los arboles están brotando con hojas y flores.
La muerte de Freyr
Como la mayoría de los otros dioses, Freyr muere en la batalla final del Ragnarök. Durante esta batalla, será asesinado por el imparable jötunn Surtr que es en gran parte responsable del propio Ragnarök y de la caída del Valhalla. Freyr tiene que volver a luchar contra el poderoso jötunn con una cornamenta ya que nunca consigue recuperar su espada.

FREYA o FREYJA
Es una de las diosas mayores en la mitología nórdica y germánica, de la cual se preservaron numerosos relatos que la involucran o la describen. Debido a que las fuentes mejor documentadas de esta tradición religiosa fueron transmitidas y alteradas por historiadores cristianos medievales, y, en muchos casos, escritas más de siglo y medio más tarde, su verdadero rol, las prácticas paganas y su culto son inciertos. En las Eddas, Freyja es descrita como la diosa de la atracción entre hombres y mujeres, del amor físico, del sexo, de la belleza, la fertilidad y la lujuria. 
Freyja también era asociada con las profecías, la riqueza,  la magia, la vegetación, la curación, el liderazgo, la aurora, las batallas y la muerte. 
Su misión era asegurarse de que el instinto reproductor no pereciera.
La gente la invocaba para obtener felicidad en el amor, asistir en los partos y para tener buenas estaciones. 
El origen del seid y su enseñanza a los Æsir se le atribuían a ella.
En Grímnismál, en la Edda poética se describen las principales moradas de los dioses nórdicos. Entre ellas se menciona la residencia que corresponde a Freyja, Folkvang, en donde se levanta su palacio Sessrúmnir, tan inexpugnable que sólo se puede entrar en él con permiso de la diosa, y al cual van a parar tras su muerte parte de los guerreros caídos en combate (la diosa tiene derecho a la mitad,  mientras que Odín recibía la otra mitad en el Valhalla según se explica en las Eddas) y las doncellas, probablemente las que se autoinmolaban (real o simbólicamente) tras la muerte de sus amados. En Sessrúmnir se reúnen los amantes separados por la muerte. 
Hermana gemela de Frey e hija de Njord y de la giganta Skadi, de Nerthus o de Nat, pertenecía a la raza de los Vanes. 
Freya era considerada como la reina del amor y de la fertilidad y Odur era una representación del poder de intoxicación, por lo que es lógico que se relacionaran. Al cabo del tiempo Odur salió a vagar por el mundo, lo cual entristeció a Freya y sus lágrimas cayeron al Midgard donde convirtieron algunas piedras en oro. Debido a su desesperación, Freya voló con su manto por todo el mundo buscando a su marido, y una vez lo encontró le colocó una corona de mirto en la cabeza.  Freya ni le reprochó ni le pregunto que había hecho, ya que estaba muy feliz, felicidad que igualmente embargó a Odur al encontrar de nuevo a su esposa, ya que no había visto ninguna mujer tan bella como Freya.  Resultado de esto fueron las maravillosas flores del verano.
Una parte del poema Húsdrápa en Skáldskaparmál relata la historia del robo del collar Brisingamen por parte de Loki. Cuando Freyja se percató de la ausencia de su collar, solicitó la ayuda de Heimdall para buscarlo. Al final encontraron al ladrón que resultó ser Loki quien se había transformado en una foca. Heimdall también se transformó en una y lo combatió. Luego de una larga batalla, Heimdall venció y regresó el Brisingamen a Freyja. La rivalidad de Loki y Heimdall por Brisingamen es un evento importante, ya que marca un odio mutuo que a futuro los destinará a combatirse y matarse el uno al otro en el final del Ragnarök. Este mito que tiene lugar en el mar, está quizás relacionado con el origen de uno de los nombres de Freyja, Mardöll (¡Brillo del mar¡), siendo el brillo aquí el del collar robado Brisingamen (brísinga significa "brillante, centelleante, flameante").