que desde la antigüedad se
ha pensado que bajo su figura se ocultaba un significado alegórico o se
escondía una realidad transfigurada.
La interpretación racionalista, hizo de este ser la personificación de los volcanes y las
erupciones que devastan la región. Otros han visto en ella la personificación de los peligros de tierra y de mar, y de las fuerzas
volcánicas del interior de la tierra, pero sobre todo simboliza
la fuerza destructora de la naturaleza.
Según algunos mitógrafos como Robert Graves, su figura se concibe también como una alusión del calendario unido a la división tripartita de la época antigua, cuando el año estaba constituido por
tres estaciones representando el león, la
primavera; la cabra, el verano y la serpiente, el invierno.
De trasfondo
psicológicamente moralista es la interpretación del francés Paul Diel. Para él
la Quimera representa “el peligro quimérico de la exaltación imaginativa”, de
modo que “quimera” y “exaltación perversa” son sinónimos.
Considerado por los
antiguos la encarnación del mal, la envidia y la blasfemia.
Durante el
Medioevo, este ser simboliza a la prostitución: como nos dice Marbodio (S.
XII), tiene cabeza de león, la parte posterior de dragón y la parte central de
puro fuego, “imagen que da una clara visión de la naturaleza de la prostituta,
ya que para atraer a su presa avanza con la cara de león, simulando cierta
apariencia de nobleza y, habiendo atraído con este truco a las víctimas, las
devora entre las llamas de su amor”. Tampoco en tiempos modernos faltan las
interpretaciones heterodoxas.
Fulgencio (siglo V-VI) hace
de la Quimera el símbolo perfecto del amor: la parte leonina representa la impetuosidad de la fase
inicial; la parte cabruna, el goce; y la parte de la serpiente en la cola es el
remordimiento que sobreviene cuando uno se da cuenta del pecado que ha
cometido.
Según el mitógrafo, esta interpretación está respaldada además por el nombre,
que lee kym’erotos = fluctuatio amoris (amor cambiante).
Puede que tras el mito esté una batalla real contra un
líder guerrero o un bandido cuyo nombre, título o símbolo tuviera que ver con
el macho cabrío; Plutarco,
en el opúsculo Sobre la virtud de las mujeres, afirma que la Quimera
no era otra cosa que un pirata licio llamado Quimarros, hombre cruel, cuya nave
tenía en la proa la imagen de un león y en la popa la de un dragón.
En su origen, sin embargo, la
Quimera no era sino uno de tantos componentes de la estirpe monstruosa de
Equidna y Tifón, (hijos de Gea y Tártaro). Quimera tuvo relaciones con Ortros, el perro de dos
cabezas, y de esta unión nacieron Esfinge y el León de Nemea.
Aunque desde otra versión
del mito, habría nacido de la Hidra venenosa de
Lerna y del
León de Nemea y
era hermana de la Esfinge, de Cerbero y Ortros.
El nombre pudiera derivar
del fenicio chamira, ‘abrasante’, o del griego antiguo kemion, ‘tormenta’, o Χίμαιρα
Χίμαιρα kimaira, ‘macho
cabrío’, cabrita
de un año de edad; en latín Chimæra
Los
montañeses de Erimanto, en el norte del Peloponeso, afirmaban que su aspecto
era horrible: siempre formaba parte de
ella la cabra (como
se concluye del nombre), el león (casi todos los hijos de
Equidna y Tifón tienen algún carácter leonino) y la serpiente
(los dos padres tienen, al menos en parte, forma de ofidio). Sin embargo, estos
componentes están distintamente unidos entre sí: a veces la cabeza es de león,
el cuerpo de cabra y parte trasera de serpiente o de dragón (y en este caso la
Quimera tiene por consiguiente dos cabezas
y su cola arrojaba llamas); a veces tenemos en cambio un solo cuerpo, de león, de cabra, piel de
serpiente o con la espalda de un dragón, y tres cabezas, de león,
cabra y serpiente; a veces, finalmente, tiene las tres cabezas de los animales
pegadas a partes distintas de un único cuerpo, generalmente de león. A este
último tipo pertenece la más célebre estatua de la Quimera, la etrusca hallada en
Arezzo en el siglo XVI.
Era muy violenta, enormemente grande e increíblemente
ágil en sus movimientos. Tenía ojos encendidos y por sus fauces solía exhalar
grandes cantidades de fuego permanentemente y causar mucha
destrucción.
Vagaba por Licia, región meridional del Asia Menor aterrorizando a las poblaciones y causando estragos engullendo a hombres y rebaños.
El único mito en el que
aparece este monstruo, célebre, pero de secundaria importancia y difusión, es
el de Belerofonte, narrado en la Ilíada (VI, 157-183):
el héroe fue deseado por la esposa del rey de Argos, Preto, pero negó sus
favores a la mujer. Entonces ésta, enfurecida por la afrenta de verse
desdeñada, denunció a Belerofonte al marido, acusándolo de haber tratado de
violarla. Preto mandó entonces al héroe a Licia, donde vivía su suegro,
rogándole que llevase a este último un mensaje, del que Belerofonte ignoraba el
contenido, pero que era su condena de muerte. Cuando el héroe llegó junto al
rey de Licia, fue acogido con grandes honores; pero cuando el rey leyó el
mensaje, no pudiendo faltar a los deberes de hospitalidad pensó en pedir al
héroe que llevase a cabo algunas empresas, de las cuales pensaba que no saldría
vivo. La primera de estas empresas es precisamente matar a la Quimera (para
esta prueba, fue protegido por Atenea) lo cual lleva Belerofonte
fácilmente a término, gracias además a la ayuda incomparable que le
proporcionaba poseer el corcel alado Pegaso. Se dice que
Belerofonte llegó a matar al monstruo (quien cayó sobre ella
desde el cielo y asi montando al caballo alado), gracias
a una lanza sobre cuya punta había disuelto plomo; la Quimera, con su aliento
de fuego, fundió todo el plomo, que la asfixió al solidificarse en su garganta.
Lo que ha dado lugar a esta absurda fábula, fue una
montaña llamada Quimerífera, que coronaba un volcán, alrededor del cual vagaban
leones, en cuya falda pastaban cabras y a cuyo pie se criaban serpientes;
montaña que desmontó y pobló Belerofonte. Otra interpretación antigua hacía de la Quimera una
montaña que reflejaba los rayos del sol sobre la llanura, hasta el punto de que
parecía lanzar llamas de sus hierbas iluminadas: Belerofonte la hizo arrasar.
A este nombre se le
atribuyen distintos significados. Ante todo, se designa con este nombre a una
fantasía irreal, una aspiración imposible, una creencia vacía. En
segundo lugar, en el campo artístico “quimera” es cualquier tema de camafeo en
el que varias figuras de seres diferentes estén reunidas en un solo cuerpo, y
por tanto un híbrido. Por último, en el campo biológico se denomina así a los
resultados de experimentos teratológicos, basados en la hibridación entre
especies diferentes. De ahí se concluye que la Quimera se ha convertido en el
símbolo por excelencia de la mescolanza irreal de formas y, por metáfora, de lo
increíble y de lo imposible.
Es digna de recordarse una
inédita descripción de la Quimera que Tomás de Canterbury, citando a un tal
Jacobo, y aclarando que se trata de algo distinto del mito nos proporciona de
un animal real que vive alrededor de Babilonia y que es muy alto en la parte
anterior y bajo en la posterior. Por el contrario, Pegaso,
que ayuda a Belerofonte a vencer al monstruo, es el
símbolo de la imaginación sublimada, de la imaginación objetivada que eleva al
hombre a regiones sublimes.
QUIMEREO
Personaje fantástico, a
quien en la antigüedad se atribuía el don de aplacar la ira de los dioses y
alejar la peste.
Su tumba se hallaba frente a
las murallas de Troya.
Una leyenda cuenta que el
rey Menelao, durante la contienda con los defensores de Ilión hizo celebrar un
sacrificio para salvar a Lacedemonia de una epidemia.
Tenía un templete situado
sobre la ribera sur del río Escamandro, que fue destruido por los frigios en el
siglo octavo antes de Cristo. Los restos de Quimereo fueron trasladados a la
isla de Lesbos.
QUINAMETZIN
Quinametzin es un término que refiere a una raza de criaturas antropomorfas de gran tamaño (gigantes) en la mitología de Mesoamérica,
particularmente entre los pueblos nahuas. En la mitología mexica con la Leyenda
de los Soles, los Quinametzin fueron
la humanidad creada durante el Sol de Lluvia. Su gobernante, de acuerdo con
algunas versiones del mito, era Tláloc (López
Austin, 1990), a quien le correspondió ser el sol que alumbró durante la
tercera época cosmogónica, que concluyó cuando Quetzalcóatl hizo que lloviera fuego y los Quinametzin murieron
quemados.
A los quinametzin se les
atribuía ser los constructores de la ciudad de Teotihuacan y del Tlachihualtépetl sobre el que se levantó el principal templo a la
Serpiente Emplumada en Cholula. Los tlaxcaltecas relataban que, en tiempos cercanos a la Conquista
española, ellos mismos habían luchado contra los últimos quinametzin.
En la mitología mexica se destacan los siguientes:
- Cuauhtémoc: uno de los cuatro gigantes que sostuvieron el
cielo en el comienzo del Quinto sol.
- Izcóalt: uno de los cuatro gigantes que sostuvieron el cielo
en el comienzo del Quinto sol.
- Izcaqlli: uno de los cuatro gigantes que sostuvieron el cielo
en el comienzo del Quinto sol.
- Tenexuche: uno de los cuatro gigantes que sostuvieron el cielo
en el comienzo del Quinto sol.
- Xelhua: gigante fundador de Cuauquechollán, Itzocán, Epatlán, Teopantlán, Tehuacán, Cuzcatlán y Teotitlán.
El constructor de la Gran Pirámide
de Cholula o Tlachihualtépetl.
- Tenoch, gigante fundador de Tenochtitlán.
- Ulmécatl: gigante fundador de Cuetlachcoapán, Tontonihuacán y Huitzilapán.
- Mixtécatl: gigante fundador de la Mixteca.
- Xicalancatl: gigante fundador de Xicallancatl.
- Otómitl: gigante fundador de Xilotépec, Tollan y Otompán.
QUINTO DE ESMIRNAPoeta épico griego del s. IV a. C. nacido en Esmirna, autor de una obra que continúa la Ilíada de Homero, no muy bien valorada.
QUINTO AURELIO SIMACO
Fue un
orador y político romano del s. IV, cónsul en 391, hizo campaña contra el
cristianismo.
QUINTO
CECILIO METELO
Familia
de militares y políticos romanos: el
Numidico peleo en África contra Yugurta hasta que llegó Mario.
QUINTO
CECILIO METELO
Familia
de militares y políticos romanos: Pio,
era partidario de Sila, fue
procónsul en Hispania (79-71 a. C.), donde peleó contra Sertorio.
QUINTO ENNIO
(siglo III a.J.C.) Poeta y
dramaturgo latino, nacido en la región sur de Calabria.
Su familia era de
origen griego.
Dominaba perfectamente la lengua helénica, razón por la que pudo
investigar en su tierra el origen de los mitos y la trascendencia histórica las
tradiciones populares. Debido a la fama de su obra fue nombrado ciudadano
romano con plenos derechos. A partir de entonces, comenzó a participar en la
vida intelectual de Roma, gozando de la amistad de personajes influyentes como
Cornelio Escipión y Fulvio Nobilior. Además de poesía épica, Ennio escribió más
de veinte tragedias inspiradas en la mitología griega, destacando entre otras Medea,
Ifigenia, Andrómaca, Fénix, Telefo, Melanipo y Hécuba, basada esta última en el destino de la desgraciada reina
de Troya. Aunque algunos críticos consideran que la obra literaria de Ennio
estuvo en cierta medida influenciada por el estilo particular de Eurípides, en
sus dramas se advierte la riqueza de la ideas, la hondura de los sentimientos
que demuestran sus personajes y una gran originalidad en las distintas tramas
argumentales. Marcelino Menéndez y Pelayo escribió un interesante trabajo de
catalogación de las distintas traducciones y ediciones de la obra de Ennio en
España hasta el siglo XIX.
QUINTO
HORACIO FLACO
Fue un poeta latino del s. I a.
C. nacido en Venusa (Apulia) que estuvo bajo la protección de Mecenas, e hizo
estudios en Atenas y Roma.
Influenciado por la cultura griega y por un
hedonismo comedido, fue muy valorado y traducido, como modelo de escritor
latino clásico, junto con Virgilio.
QUINTO HORTENSIO
Quinto Hortensio fue
dictador romano en el s. III a. C. y puso fin al conflicto entre patricios y
plebeyos con su Lex hortensia.
QUÍONE
Es el nombre de varios
personajes de la mitología griega (en griego Χιονη Chione, «nieve», «reina
de la nieve»): la diosa de la nieve o las nevadas