NEREO
Es reconocido en la Teogonía de Hesíodo como emblema del mar apacible, tranquilo y prospero y llamado por Homero “guardián del mar”.
Representaba el mar en calma, bonancible a los deseos de los hombres, a quien conducía felizmente al termino de sus viajes, de sus aventuras y de sus empresas. Representa la fluidez del agua y constituye la personificación del mar en su aspecto positivo, apacible como en la misma presentación que de él hace Hesíodo y en el carácter de su descendencia, que se transparenta claramente en los nombres de las Nereidas.
El nombre Pontos se conservó en Grecia como un apelativo poético del mar, y el nombre de Nereo evocaba la idea del agua en movimiento como el de las Náyades. Homero y Hesíodo nos presentan a Nereo como un personaje divino que expresa algunos de los fenómenos del mar, pues sin duda de la blanca espuma que corona las olas nació en la imaginación poética de los griegos el concepto de viejo del mar, que es el sobrenombre popular con que se le designaba.
Era un ser bienhechor de quien los marinos nada tenían que temer, recibía el calificativo de “el Viejo Marino”, “el Viejo del Mar", o “el Viejo Caballero” porque esta lleno de sabiduría y cordura; su carácter pacifico y prudente contrasta con la irascibilidad de Poseidón. Como leemos en la Teogonía según Hesíodo Nereo no engañaba a nadie dada su bondad, no olvidaba jamás las leyes de la equidad ni tenía otros pensamientos que los de la justicia y la rectitud.En uno de los himnos órficos es el límite de la tierra y el fundamento de las aguas: conmueve los cimientos del globo y todo procede de él tiene encerrados los vientos en antros encendidísimos y les da suelta a su voluntad: por ultimo, se le dirigen preces para evitar los temblores de tierra. Se ve, pues, que este ultimo himno se encuentra la idea cabal de Poseidón (Neptuno).
Doris le dio cincuenta hijas maravillosas, las Nereidas, todas ninfas del mar; él y sus cincuenta hija presidian sobre la rica abundancia de pescado y sal del mar. Además, la leyenda conoce un hijo, suyo, Nereis.
Nereo era representado como un anciano llevando un bastón y acompañado de las Nereidas. A veces se le mostraba con una cola de pez serpentino en lugar de piernas pero, a diferencia de los dioses con cola de pez Aqueloo y Tritón, Nereo siempre aparecía con un quitón y llevando un bastón. Virgilio añadiría a estos atributos el tridente, identificándose así con el dios Poseidón, representación más tardía del mar.
Es el dios sumerio-babilonio del Inframundo o Arallu y señor de los muertos. Cada cierto tiempo salía de allí para situarse ente los vivos difundiendo la peste y la muerte.
Doris le dio cincuenta hijas maravillosas, las Nereidas, todas ninfas del mar; él y sus cincuenta hija presidian sobre la rica abundancia de pescado y sal del mar. Además, la leyenda conoce un hijo, suyo, Nereis.
Apolodoro dice que tenía por morada una brillante gruta, un palacio lleno de luz, que estaba en el fondo de las aguas en el mar Egeo, acompañado siempre por sus hijas, que le entretenían con sus cantos y sus danzas.
Era capaz de cambiar de forma, tenía el don de la profecía y ayudaba a los héroes que, como Heracles, fuesen capaces de capturarle incluso cuando cambiaba de forma. Nereo era representado como un anciano llevando un bastón y acompañado de las Nereidas. A veces se le mostraba con una cola de pez serpentino en lugar de piernas pero, a diferencia de los dioses con cola de pez Aqueloo y Tritón, Nereo siempre aparecía con un quitón y llevando un bastón. Virgilio añadiría a estos atributos el tridente, identificándose así con el dios Poseidón, representación más tardía del mar.
Cuando Heracles tuvo que encontrar el camino para llegar al remoto Jardín de las Hespérides sorprendió a Nereo mientras dormía y luchó con él, cambiando el dios varias veces de forma para escapar de su acoso. Pero el héroe no lo soltó, a pesar de tantas transformaciones, negándose a liberarlo hasta que el Anciano le diera las indicaciones que precisaba.
Profetizó a Paris los males que traerían a su patria el rapto de Helena.
NERGAL,
NIRGAL, ERRA o MENSLAMTAEA
En las tablas asirias se le describe como el "gigante rey de la guerra, señor de la ciudad de Cutha".
También se le conoce como Birdu y su compañera era Manugal o Nugal.
Era el dios encargado de la guerra, la destrucción, de la devastación y de todas las calamidades naturales, tales como la sequia, los terremotos y las inundaciones.
Era el dios encargado de la guerra, la destrucción, de la devastación y de todas las calamidades naturales, tales como la sequia, los terremotos y las inundaciones.
Fue identificado con Erra (o o Lugal-Irra), que era originariamente un dios sumerio y a esto se añadió el atributo de ser el responsable de las manifestaciones propias de epidemias y epizootias y es el portador de la pestilencia, la fiebre, de las pústulas, de la supuración, de las llagas. Como Erra intentó hacer caer a Babilonia en unas vacaciones de su dios Marduk, pero Ishum logra tumbar sus planes.
Considerado como el aspecto siniestro del dios del Sol Utu: el dios del sol de mediodía y del solsticio de verano que trae la destrucción, el pleno verano que es la temporada muerta en Mesopotamia en su ciclo anual.
Conduce el carro solar de oeste a este bajo la tierra. Entre los fenicios fue Moloch y entre los cananitas es Moth, dios de la muerte. Aparece como el segundo hijo de Enlil y Ninlil, que fue su supuesta esposa y la hija de Nunbarshegunu, la anciana de Nippur. Según la leyenda, tras violar a Ninlil, Enlil fue enviado al Inframundo y esta le siguió. Allí Enlil, usando su capacidad de cambiaformaseste se hace pasar por el portero, le lleva a una habitación y hace el amor. Tienen tres hijos en el Inframundo dos de los cuales son Nergal y Ninazu que se quedan en el Inframundo por lo que a Sin se le permite abandonarlo.
El hecho de ser un dios del desierto y del fuego (aspectos negativos del sol) y del Inframundo, así como el pertenecer al panteón ha provocado que, desde que aparece la religión judía, con frecuencia haya sido incluido dentro de la lista de demonios de dichas religiones, llegándose incluso a identificar con Satán. Algunos estudiosos y demonólogos medievales, como Collin de Plancy y Johann Weyer consideran a Nergal como jefe de la policía secreta del infierno indicando que es un espía de las órdenes de Belcebú.
Gobierna junto a su consorte, Ereshkigal, que tiene un palacio en el que recibe reverencia de los que lo visitan. En su mundo estaban rodeados de los Edimmu, y los demonios malignos, los Uttukku.
Solía ser representado mediante una figura humana, a veces con las piernas envueltas en una especie de mortaja, portando una espada y/o un cetro con dos cabezas de león
Sus atributos son la hoz y la parra.
El lugar principal en donde gozaba gran culto estaba localizado en la ciudad de Kuthu; en donde en su honor los babilonios le levantaron un templo majestuoso llamado Meslam, con el título de "Él cual surgió de Meslam".
Cuenta la leyenda que un día los dioses querían celebrar un banquete, pero para que se mantuviera el orden cósmico, los celestes (dioses del cielo), no podían bajar al inframundo, ni los ctónios podían subir al cielo. Se decidió invitar a un mensajero para invitar a Ereshkigal, que no asistiría, pero si enviaría un representante, que tomaría la comida divina que a ella le correspondía. Ereshkigal eligió a Namtar, su ministro, para que estuviera en la celebración como su representante. Namtar, subió una larga escalera al cielo y se presentó ante los dioses. Como representante de la gran diosa del mundo subterráneo los demás dioses se pusieron de pie ante él, y luego se arrodillaron para mostrarle su respeto. Sin embargo Nergal, se quedó sentado, pues Namtar, no era de su agrado. Esto fue tomado como una ofensa, y Nergal debía ser castigado. Enki decidió defenderlo y Nergal, fue enviado al inframundo, para pedir a la diosa un perdón. Sin embargo, antes de partir, Enki le llamó y le dijo que no aceptara un asiento en el Mundo de los Muertos, ni comiera de sus alimentos ni tomara de sus bebidas, no se lavara los pies y, lo más importante, que se resistiera a la tentación de unirse con Ereshkigal, aun siendo ella tan hermosa. Acompañado por 14 guardianes (siete y siete escorpiones, representaciones de plagas), fueron: Mutabriqu, Sharabdu, Rabisu, Tirad, Idibtu, Bennu, Sidanu, Miqit, Beluri, Ummu y Libu —los tres restantes se desconocen— y cargando un trono hecho de madera, como presente para la diosa, Nergal llegó hasta el inframundo, pasó por sus siete puertas y se presentó ante Ereshkigal. La diosa se sintió atraída por Nergal y le ofreció su asiento, que el dios rehusó. Luego le trajeron comida y bebida, pero también las rechazó. Luego se le ofreció lavarse los pies, pero también se negó. Entonces, Ereshkigal fue a bañarse y permitió que Nergal viera un instante su cuerpo; el quiso resistirse, pero cuando la bella diosa se dejó ver nuevamente, cedió. Se amaron durante seis días, y el séptimo Nergal se levanto, alejándose sigilosamente de Ereshkigal, que estaba dormida, y atravesó las siete puertas del inframundo para regresar al cielo. Cuando Ereshkigal despertó, descubrió la ausencia de su amante, y Namtar le informo sobre su propia partida. Al oír esta noticia, Ereshkigal cayó de su trono y lloró con desesperación. Su fiel ministro se ofreció entonces para subir hasta el cielo y traer de vuelta a Nergal. Namtar le busca pero no le reconoce, ya que Enki, con un conjuro le había cambiado su apariencia. Namtar regresa con las manos vacías, diciendo que no había visto a Nergal, sino que había visto a un dios menor sin corona y que pestañeaba constantemente, lo cual era indigno de un dios importante. Ereshkigal se dio cuenta del truco, y enfurecida decidió amenazarles con enviar a todos los habitantes de su reino a la tierra, hasta que el número de los muertos superara al de los vivos. Nergal se levantó y volvió al mundo inferior, rompió las siete puertas y llegó a los salones de Ereshkigal. Le tomó de sus cabellos y le alzó de su trono con furia. Pero Ereshkigal le habló de amor, y le dijo que vivieran juntos gobernando el mundo de los muertos. Nergal la escuchó, y le besó con pasión y consumaron su unión.
