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24 may 2026

LETRA V

VACH
Es diosa del lenguaje y la personificación de la voz o el habla en la mitología hindú.
Divinidad abstracta engendrada por los dioses, ellos se servían de la palabra para comunicar a los hombres las leyes del conocimiento.
§ vāc, en el sistema AITS (alfabeto internacional para la transliteración del sánscrito).
§ वाच्, en escritura devanagari del sánscrito.
§ Pronunciación: /vách/.
§ Etimología: ‘palabra’. El término sánscrito vach deriva del antiguo vāk que a su vez proviene del indoeuropeo *wok-s. (En latín tenemos derivado de esta última vox, de donde a su vez en español tenemos voz).
Según los Vedas fue creada por Prayápati (quien luego será identificado con el dios Brahmá), que se casó con ella y de su unión nació el género humano.
En el Visnú-purana es hija del prayápati Daksha y esposa de Kashiapa.
En el Rig-veda menciona a Vac como hija de Kama, dios del Amor
En otros sitios es llamada «Madre de los Vedas» y «Reina de los Dioses» y la esposa de Indra.
En el Naighantuka y en el Nirukta (de Iaska) se la nombra como la voz de las esferas medias
Muy frecuentemente se la identifica con Sárasuati (esposa de Brrahma, dispensadora de inteligencia y de sabiduría) y con Bharati.

VACUNA, VACANA o VACUANA
Divinidad de la holganza y las vacaciones, que presidia el descanso y concedía el reposo y los sueños placenteros.
Vacuna es una deidad que los romanos adoraban, sobre todo, los habitantes del campo. 
Identificada a veces con Diana, con Ceres, etc.; Varrón afirma que esta diosa es la misma que la diosa Victoria.
Le ofrecían sacrificios, principalmente, en el tiempo en que se habían concluido las labores.
Adorada en una floresta sagrada próxima a Reata y se le consagró un santuario en Roma.
Su culto es de origen anterior a la fundación de Roma, y parece que era una diosa de la agricultura adorada por los Sabinos.

VAELICO o VAEL
Dios-lobo adorado por la antigua tribu celta de los vetones en el oeste de la península Ibérica. Representa el infierno y el más allá, pero también es protector de la naturaleza, bosques, montes y montañas. 
Es conocido también como Endovélico por otros pueblos como los lusitanos.
La etimología de su nombre podría originarse en vailos, el sustantivo celta para «lobo». Ello podría confirmarse por la existencia del santuario de Postoloboso, santuario en honor al dios Vaelico en los exteriores del Castro del Raso, asentamiento vetón en el municipio de Candeleda, y cuyo nombre también evoca claramente al lobo, entonces numeroso en los alrededores.
El escultor salmantino Fernando Sánchez Blanco realizó para el ayuntamiento de Arenas de San Pedro (Ávila) una escultura titulada El baño de Ataecina en la que aparecen representados la diosa Ataecina acompañada de Vaelico.

VAGADONNAEGO
Dios infernal ibérico al que se invocaba para que se cumplieran los acuerdos y promesas.

VAGINATO
Dios latino que presidia a los primeros llantos de los niños.

VAGRAPATI

Nombre de uno de los Dhyanibodhisattva. 
Simboliza la Moral en su totalidad y tiene como emblema el rayo.

VÄINÄMÖINEN, WÄINÄMÖINEN o VÄINÖ
Väinämöinen o Väino (escrito frecuentemente en castellano Vainamoinen) es el principal héroe de las epopeyas finlandesas.
Descrito como un hombre anciano, sensible y vigoroso; cantor de voz portentosa y mágica, y profundo verso. Después de su nacimiento mostraba la sabiduría que dan los años, porque había permanecido en el vientre de su madre al menos treinta años. Su fama llegó hasta las tierras del norte perdido, hasta Pohjola. 
También llamado Runoya («cantador de runas»).
Fue quien creó el fuego terrestre y el fuego celeste, es decir el Sol y los volcanes. 
Según la contextualización épica, Vainamoinen fue concebido por la Madre-Naturaleza, Ilmatar o Luonnotar. al encontrarse ésta con el viento y las olas. Durante setecientos treinta años llevó al niño en sus entrañas sin nacer, sentada sobre el mar. Un día un pato salvaje se detuvo en su rodilla que sobresalía del agua y allí construyó su nido, donde puso siete huevos: seis de oro y uno de hierro. Cuando la muchacha sacudió su cuerpo estos huevos cayeron al mar y se quebraron. De estos huevos nacieron la tierra, los cielos, la luna, las estrellas y las nubes. Tras diez años la hija de la naturaleza creó las islas y los continentes, pero Vainamoinen no nacería, sino hasta treinta años después, invocando la fuerza del sol y las estrellas, y dejando que su madre regresara a los cielos. Vainamoinen tuvo que vagar ocho años por el mar antes de poder llegar a tierra firme, lo que le daría un hijo, Pellervoinen (dios de los árboles. las plantas y los campos), a quien Vainamoinen le pidió que sembrara el suelo de plantas y flores por todo el mundo. Una vez hubieron crecido los árboles, taló la mayor parte para cultivar cebada, y tan sólo dejó un abedul, de modo que las aves tuvieran dónde anidar.
Un lapón presuntuoso, el joven Joukahainen, emprendió la marcha al sur, para desafiar al viejo en su terreno, en su casa de Vainola, a pesar de los consejos en contra de sus prudentes padres. Y en tres jornadas de marcha desenfrenada llegó a los bosques de Vainola, para enfrentarse con Väinämöinen, para demostrarle que era más sabio que el viejo aquel, pero no pudo ganarle con la palabra y quiso imponerse con la fuerza de su espiada, obteniendo sólo mayor desprecio por parte de su rival Väinämöinen, que se puso a cantar sus magias, y a dominarle con su poder. Joukahainen quedó anonadado, dándose cuenta de quién era en realidad su rival. Intentó comprar su libertad, pero sólo podía ofrecer sus arcos, algo de oro, algo de plata, pero nada consiguía de su vencedor, hasta que ofreció a su propia hermana Aino. Aquella oferta le gustó al viejo y cambió la magia de sentido, liberando al presuntuoso Joukahainen de su hechizado encierro y ordenándole ir a buscar a su hermana, según había prometido. Joukahainen volvió al norte, aún más rápidamente que había venido, y llegó a casa de sus padres, para comunicarles que había dado su hermana a Väinämöinen para recuperar su libertad. Pero la madre estaba orgullosa de que su bella Aino fuera la esposa de tan poderoso señor, aunque la joven Aino sufría por su infortunio y no quería unirse a un viejo como Väinämöinen, sabía que debía cumplir la palabra dada por su hermano, para que sobre ellos no cayeran las maldiciones del poderoso viejo. Aino aceptó resignadamente su suerte y luego, entre los bosques, conoció a Väinämöinen, en un penoso y mágico primer encuentro, que apenas pudo resistir. Sobreponiéndose a sus deseos de huir, Aino marcha hacia su destino en el lejano Sur, pero no llegará a Kaleva, porque se ahoga mientras nada alegremente en las aguas del mar, inocente víctima de un destino que se volvió en contra suya. Fue muy triste para todos conocer la cruel muerte de Aino; lloraron sus padres, sus amigas, todos; lloró más que nadie, Väinämöinen. Pero salió al mar, como tantas veces, con su aparejo de pesca para olvidar a Aino, y la encontró sin saberlo, bajo la forma de un pez desconocido que escapó a tiempo de su cuchillo, diciéndole quién había sido ella antes de convertirse en salmón. Väinämöinen se quedó aún más triste, al comprender que la había perdido de nuevo y para siempre. Pero su madre la virgen del aire se apiadó de su pena y le habló sobre cómo debía buscar en Pohjola una bella virgen que fuera su esposa.Obedeció Väinämöinen a su madre y marchó al norte, en busca de la novia recomendada, sin saber que Joukahainen le esperaba dispuesto a vengarse, listo para matarle con su arco tenso y sus flechas afiladas, desoyendo de nuevo los consejos de su madre. Pero esos consejos desviaron la puntería de Joukahainen y sus flechas fallaron, no alcanzaron al jinete, sino a la cabalgadura. Väinämöinen cayó al mar y tragado por sus aguas, mientras Joukahainen creía haberle matado y se jactaba de ello ante su horrorizada madre, que le maldecía por el daño cometido. Joukahainen supo, después, por intermedio de la sombra de la Justicia, que Väinämöinen, tras nueve días flotando a la deriva, había sido sacado de las aguas por un águila y llevado hasta Pohjola; el viejo estaba vivo y más cerca que nunca de conseguir la meta de su viaje: la novia que su madre Luonnotar le había designado desde su tumba marina. El pobre y estúpido Joukahainen no pudo superar su cobarde angustia, su miedo al castigo que sin lugar a dudas se le venía encima, y se ahorcó de las ramas de un árbol que iba a cortar. Väinämöinen estaba en las tierras de Pohjola, pero estaba cansado, herido y perdido, al menos hasta que la buena Louhi supo de él y se le acercó para ofrecerle la solución a sus cuitas, el regreso pronto a su casa de Vainola, todo a cambio de un sampo, un molino mágico, y -además- le ofrecía a su hija, una virgen como la que su madre le había señalado. Väinämöinen no sabía forjar el sampo, pero sí prometió, de regreso a su hogar, mandarle a Ilmarinen el herrero más capaz, el mismo que había forjado la cúpula celestial. Louhi aceptó el trato y le dio un caballo mágico para que regresara al sur en un encantamiento sin levantar la vista de su regazo, so pena de maldiciones sin fin. Y no era fácil la tarea, ya que, a poco de empezar su camino, oyó un telar sobre él, sin acordarse de lo que le había dicho Louhi, Väinämöinen levantó la cabeza y vio a la hermosa doncella que tejía en oro y en plata, a la bella que le pidió un sitio en su trineo, no sin antes exigirle que partiese la crin de su caballo rojo con una espada sin filo, y que hiciera un nudo invisible con un huevo. Así lo hizo Väinämöinen, pero no bastó, la caprichosa doncella le exigió una y otra vez nuevas pruebas. El enamorado no llegó a darse cuenta de que los tres genios del mal estaban tras de él, hasta hacer que se hiriera con su hacha, con una tremenda herida que sangraba sin parar.Así que Väinämöinen no tuvo más remedio que abandonar a la deseada doncella y salir en busca de alguien que pudiera cerrar su herida, pues él había perdido todo poder mágico. Curado y repuesto, Väinämöinen prosiguió su ruta hasta Kalevala. para llegar al taller del herrero Ilmarinen y convencerle de que debía ir a Pohjola a forjar el sampo; no lo logró y tuvo que recurrir a su recobrada magia para hacer que un torbellino lo arrebatara de su forja y lo llevara hasta la oscura y fría tierra del norte. Luohi vio llegar mágicamente al herrero Ilmarinen a su casa y apenas se sorprendió cuando supo que se trataba de él. Ordenó al punto que se le preparase el mejor acomodo y hasta hizo que se adornase con las mejores galas su bella hija virgen, para ser después mostrada a Ilmarinen y ofrecida como recompensa a cambio del sampo anhelado. A la vista de la preciosa criatura Ilmarinen fue buscando por Pohjola el lugar donde realizar su trabajo, y se puso a trabajar febrilmente en la construcción de aquella forja, primero, y en la realización del sampo pedido después. Tardó tres días Ilmarinen en preparar la fragua y tres días en fraguar el molino de tapa suntuosa, que era molino de harina por un lado, molino de sal por otro y molino de moneda por el tercero. En su primer trabajo, el sampo molió una medida para ser comida, otra medida para ser vendida y una tercera para que fuera guardada. Entregado el molino a Luohi, ésta lo guardó en el lugar más recóndito de su casa. Fue entonces, cumplida su parte, cuando Ilmarinen reclamó aquella virgen prometida, pero ella se negó a acompañarle, porque no estaba dispuesta a ser su esposa. Ilmarinen se abatió, sin fuerzas para nada, hasta tal punto que la madre de la virgen, la anciana Luohi se compadeció de su tristeza y lo envió en una barca de regreso al sur, envuelto en la fuerza mágica de un viento que ella convocó para que fuera transportado sin peligro en tres singladuras hasta su añorada Kalevala. Allí, en la orilla, le esperaba el viejo y a él dijo que el sampo había sido construido y entregado a Luohi, según se había acordado, pero también hizo saber que la doncella prometida no cumplió su parte del trato y él, Ilmarinen, tanto como Väinämöinen, habían sido doblemente burlados por la virgen de Pohjola.  Ahti Lemminkäinen nació en Kauko y fue un joven tímido hasta que pescó una perca y ésta, para salvar su vida, prometió enseñarle la palabra encantada que le haría el hombre más amado por las mujeres, pero no había tal palabra, era necesario comerse el pez para lograr ese encanto y Ahti se la comió. Ciertamente, pronto Ahti era un ser querido por todos, especialmente por las mujeres, como lo demuestra su primera aventura con Kylliki, Ia preciosa joven de famosa belleza a la que rapta y enamora; pero Ahti Lemminkäinen cree que su mujer no le ha guardado la debida ausencia y marcha a Pohjola, pretendiendo esta vez a la hija de Louhi, y teniendo que cumplir una dura prueba para conseguirla, la captura del alce de Hiisi, caza que le costaría la vida en las aguas del río Tuoni, asesinado por la venganza de un viejo al que había humillado. Ahti cayó al reino de la muerte, al reino de Tuoni y Tuonetar, en medio del horror y el sufrimiento. Desaparecido Ahti, su madre inicia la penosa búsqueda del hijo perdido, sumergiéndose en las aguas, cruzando las tierras del norte, preguntando a la Luna y, por fin, oyendo lo que el Sol le contaba, que Ahti había sido arrastrado al Tuoni. La madre pidió a Ilmarinen que forjara un rastrillo de cien brazas para sacar a su hijo del fondo del río; con él rescató a su amado hijo, y con su amor le devolvió la vida. Volvieron a casa, pero Kylliki se había ido para siempre. Entonces Ahti partió de nuevo a Pohjola, esta vez airado, por no haber sido invitado a las fastuosas celebraciones de la boda de la hija de Louhi con Ilmarinen. Llegado al norte, Ahti Lemmikäinen va a provocar al Hijo del Norte, al anfitrión, retándole a un duelo a muerte, en el que vence Ahti, pero la satisfacción por su victoria es breve, porque tiene que huir, puesto que todos los hombres de Pohjola, al saber que su jefe ha muerto a manos de Ahti, se lanzan en su persecución. Durante tres años se refugió en la Isla de las Mujeres, siendo amado por todas y amando a casi todas, pero llegó la hora de volver junto a su madre y no hubo más remedio que abandonar tan dulce refugio. Cuando alcanzó la orilla de sus tierras, divisó sólo destrucción y cenizas, pero lo que veía no lo era todo; también pudo ver, al poco, a su dulce madre, escondida entre las ruinas, esperando siempre su regreso, convencida de que él volvería junto a ella otra vez más, sabiendo que todavía le quedaba mucho por hacer a su hijo, el alegre héroe Ahti Lemminkäinen. 
Väinämöinen construía un barco y estaba a punto de terminarlo, pero le faltaban tres palabras mágicas para terminar de darle forma; no había manera de recordar cómo eran y Väinämöinen se desesperaba,pensando que era una tarea imposible, hasta que se acercó un pastor y le dijo que el gigante Antero Vipunen sabía todo lo que él necesitaba saber. Fue Väinämöinen a Ilmarinen, para que el herrero le forjara el equipo de hierro que debía llevar para llegar hasta la morada de Antero Vipunen; entonces supo , por boca del herrer, que Antero había muerto hacía muchos años. Pero ni eso detuvo a Väinämöinen, quien, equipado con la armadura que le permitía atravesar las agujas de las mujeres, las espadas de los hombres y las hachas de los héroes, llegó hasta donde yacía Vipunen con su magia. Metió su maza en la garganta del gigante y le ordenó erguirse. Vipunen se levantó al momento, con la boca inmovilizada por la maza de Väinämöinen. Aprovechando la sorpresa, el viejo saltó a su garganta y se metió en su vientre, montando dentro de él una fragua para atormentar a Antero, comiéndose sus entrañas y golpeando su cuerpo. Así, hasta que logró que el gigante le enseñara toda su inmensa sabiduría. Cuando hubo conseguido su propósito, el imperturbable Väinämöinen volvió a su casa y terminó su barco. Con él quería navegar hacia el norte, para pedir de nuevo la mano de aquella virgen que no podia olvidar. Terminado de construir su navío, Väinämöinen lo botó y fue gozoso rumbo a Pohjola, pero la virgen Anniki se acercó a preguntar la razón de su viaje. Väinämöinen mintió una y otra vez, provocando la duda en Anniki, quien le amenazó con una tremenda tormenta si Väinämöinen no decía, ahora ya, la verdad. El viejo confesó y la virgen fue corriendo a decir a Ilmarinen que el viejo había decidido ir solo en busca de la virgen de Pohjola. Ilmarinen se preparó para ir en busca del viejo y consiguió, tras tres días de carrera en su trineo, alcanzarle.  Tras acordar que ya no habría más luchas por la virgen de Pohjola y hartos de ser inútiles rivales por ese difícil amor, Väinämöinen e Ilmarinen deciden seguir por separado su camino a Pohjola, éste por tierra, aquél por mar, a la búsqueda de aquella virgen tan hermosa y tan deseable como esquiva, siempre prometida como recompensa al viejo y al herrero, y nunca recibida. Pero ahora van a hacer que ella diga, de una vez por todas, por cuál de los se decide la escurridiza doncella La elección es rápida esta vez, la virgen prefiere a Ilmarinen, por que no es un viejo como Väinämöinen, aunque antes lo hubiese rechazado de un modo tan definitivo. Pero Louhies una vieja retorcida y soberbia, que ahora quiere hacerlo todo más costoso al buen herrero, proponiéndole nuevas pruebas a cada momento Ilmarinen se ve obligado a descifrar los complejos (y absurdos) problemas propuestos pero la vieja no cuenta con la complicidad antagonista de su propia hija, de la virgen sin nombre que tantas páginas llenó de la historia del Kalevala. Con ella a su lado, la victoria es segura, y la boda va a celebrarse por todo lo alto. Sólo quedan fuera Väinämöinen, por su tristeza, y Lemminkäinen, que no ha sido invitado, lo que va a ser motivo de su ira y del comienzo de aquel duelo a muerte con el Hijo del Norte que ya hemos relatado antes. Pero con la boda no va a llegarle la felicidad por mucho tiempo al enamorado Ilmarinen: su esposa, su bella y ansiada esposa es una mujer malvada y la cruel burla que hace al buen esclavo Kullervo, al darle una piedra como única comida hace que éste ponga en marcha su venganza (mágica, por supuesto) con la complicidad del lobo y del oso, dando muerte a quien le humillara. Es la desolación para Ilmarinen, al ver muerta a su amada Kullervo, ya antes traicionado por su hermano Untamo, quien le había vendido como esclavo, y ahora castigado por el destino, al enterarse de que la virgen con la que ha yacido no es sino su propia hermana. Kullervo, aún más enfurecido, mata a su hermano Untamo, pero tampoco le sirve de consuelo esta muerte, sólo descansará cuando se quite la vida con su propia espada. El herrero pensó que podría encontrar consuelo en una nueva esposa que él mismo forjase a imagen de la desaparecida, y se puso a trabajar incansablemente en su fragua, hasta que consiguió la más hermosa mujer jamás construida de oro y plata; pero fría era su compañía, muda su presencia, inútil su existencia. Ilmarinen quiso regalar la mujer de oro y plata a Väinämöinen, pero él no la quiso, y recomendó a Ilmarinen que la volviera a fundir, pues nadie debía dejarse deslumbrar por el oro, o por la plata. Ilmarinen comprendió que debía buscar una nueva esposa de carne y hueso y pensó en Pohjola, en otra hija de Louhi que le recordase a su pérdida mujer. Pero nada consiguió de Louhi, y tuvo que raptar a su segunda hija. Tampoco sirvió de mucho el rapto, pues en la primera noche ya se acostó ella con un desconocido. Ilmarinen, al despertar, vio la escena y casi la mató, pero su espada se negó a terminar con la vida de aquella coqueta y el desgraciado Ilmarinen se contentó con ordenar que la infiel raptada fuera a convertirse en solitaria gaviota, condenada a vivir sobre un peñasco, entre las frías aguas del mar. Más solo que jamás hubiera estado, el herrero siguió su interrumpido camino hacia el hogar. Al paso le salió el viejo Väinämöinen, y juntos se propusieron rescatar de Pohjola aquel sampo construido para lograr la pretendida felicidad, y que tan tristes frutos había deparado a ambos. Construyeron un navío poderoso, forjaron una espada vencedora, y partieron a la búsqueda del sampo mágico, recogiendo por el camino al retirado héroe Lemminkäinen, que presto se sumó a la expedición, gozoso de poder volver a luchar contra la gente de Pohjola, de la que tan penosos recuerdos guardaba su memoria. Chocaron los navegantes contra algo extraño, contra algo que les detuvo en su marchaVäinämöinen hizo un arpa, el kantele. Todos los que vivían en las proximidades fueron a probarlo, pero ninguno conseguía sacar un sonido de aquella arpa hecha de las espinas del lucio gigante. Hasta que las manos del viejo Väinämöinen acariciaron el kantele: entonces brotó un torrente de sonido que causó la admiración de los dioses, de los hombres y hasta de los animales, que abandonaban sus guaridas, escondrijos y nidos y corrían, nadaban y volaban para oír la música inigualable de Väinämöinen con su kantele. Después, cuando la gran fiesta hubo acabado, los tres héroes reemprendieron rumbo hacia Pohjola. Allí, la vieja Luohi les preguntó el motivo de su visita y ellos fueron sinceros, dijeron que querían compartir aquel sampo que pidiera Väinämöinen a Ilmarinen para que Louhi lo disfrutara. Pero la vieja se encolerizó, ella no estaba dispuesta a compartir su tesoro; nunca lo había estado, por eso lo tenía encerrado bajo tierra, en la oscuridad más impenetrable, porque lo quería poseer, aunque no disfrutara de su potencia mágica. La horrible madre de Pohjola llamó a sus hombres para que acudieran en su auxilio, para que mataran a Väinämöinen; de nuevo fue inútil su maigno esfuerzo contra el imperturbable y sabio Väinämöinen; al viejo runoia no le complacía tener que matar una y otra vez, por eso le bastó sentarse ante su kantele y tocar en él; pronto los guerreros estaban hechizados por su música y su magia. Libres los héroes para moverse por Pohjola, fueron en busca del sampo. Väinämöinen, Ilmarineny Lemminkäinen lo arrancaron de su escondite con la ayuda de un toro gigante; ya era suyo el molino; era llegada la hora de embarcarse y volver triunfantes a Kaleva con la riqueza que el sampo representaba, con la magia del molino en su poder. Estaban muy lejos de Pohjola Väinämöinen, Ilmarinen y Lemminkäinen y los tres héroes, creyéndose victoriosos en su expedición, pero Louhi ya había recobrado el sentido y supo que le habían quitado su sampo. Entonces más furiosa que nunca antes, pidió a la diosa de la niebla que enviara una niebla tal a los navegantes que los detuviera donde quiera que se hallaran. Uuta, la diosa, oyó su petición y envolvió a la embarcación en la más tupida niebla durante tres días, pero la espada de Väinämöinen la hendió y se libraron de ella. Después Ukko, dios del cielo, envió sus vientos contra los navegantes, y las olas arrebataron el kantele, pero la magia de Väinämöinen venció a los vientos.Louhi desesperada movilizó su ejército y lo lanzó en un barco con cien remeros y mil guerreros, en pos de los tres héroes, pero la magia de Väinämöinen hizo surgir escollos de las aguas y el barco enemigo se hundió al chocar contra ellos. Pero Louhi se transformó en águila y montó sobre sus espaldas al ejército de Pohjola y se puso de nuevo en marcha contra los tres héroes. Väinämöinen la vio llegar y le ofreció de nuevo compartir el sampo, pero la vieja sólo lo quería para ella. Väinämöinen empezó su combate contra Louhi y destrozó su ejército, pero la vieja avara agarró el sampo en su caída, arrastrándolo con ella al fondo del mar, roto ya el molino en mil pedazos, tras su pérdida, la vieja Louhi se volvió a su casa del norte, llorando amargamente por su avaricia. Väinämöinen no se inmutó por la pérdida, antes bien al contrario, predijo que los restos del sampo servirían para repartir entre todos su poder, para fecundar la tierra con generosidad, y -en efecto- los restos le esperaban sobre la arena de la playa cuando llegó a su casa, todo lo que tuvo que hacer fue llevarlos tierra adentro y el grano floreció para siempre de esa semilla. Trató inútilmente Väinämöinen de recuperar su kantele del fondo del mar con ayuda de un rastrillo forjado por su buen amigo Ilmarinen que con su madera iba a fabricar un kantele, con los cabellos de una virgen sus siete cuerdas; de nuevo hizo sonar Väinämöinen su arpa, de nuevo, dioses, humanos y animales acudieron atrapados por su música sin par. Pero acechaba de nuevo la desgracia, porque la vieja Louhi aprovechó que el Sol y la Luna se habían acercado tanto a la Tierra para oír la música de Väinämöinen, que ésta los atrapó y los encerró en Pohjola. No se contentó con este secuestro de la luz, también robó el fuego de Ilmarinen y la oscuridad se abatió sobre toda Kalevala. Se reunieron todos los hombres y mujeres de Kalevala para pedir a Ilmarinen que forjase un nuevo cielo, para que construyese un nuevo Sol y una nueva Luna y, a la luz de las luciérnagas, hizo un Sol de oro y una Luna de plata, pero ninguno de los dos astros de metal pudo restaurar la luz perdida. Así que Väinämöinen pidió a la Suerte que le dijera dónde estaban el Sol y la Luna desaparecidos, y la Suerte le respondió que en Pohjola. Solo fue Väinämöinen al norte, sólo se enfrentó con todos los guerreros de Pohjola y a todos los destruyó, pero no podía sacar a la Luna ni al Sol de su encierro. Sólo volvió a Kalevala, a pedir a su amigo Ilmarinen que le forjara una docena de cuñas, unas llaves de todo tipo y un tridente. Pero Louhi fue, convertida en pájaro carroñero, al sur, a espiar a Ilmarinen en su taller. Le preguntó la vieja, transmutada en pajarraco, que era aquello que el famoso herrero estaba forjando tan afanosamente en su yunque y el inocente herrero le contestó, sin sospechar quién era su interlocutor, que se trataba de una argolla de hierro para aherrojar a la siniestra vieja de Pohjola. Se asustó Louhi con la descripción y la finalidad de su trabajo, pues ya se veía apresada por los airados enemigos. Así que Louhi voló rápidamente al norte, para liberar a la Luna y al Sol de su encierro y devolverlos al sur, al cielo de Kalevala digio del regreso de la luz, para robarles el fuego del herrero sin que tuvieran tiempo ni ocasión de reaccionar. Cuando pudieron darse cuenta, el país de Kalevala tenía de nuevo su luz en el cielo, pero faltaba el fuego de Ilmarinen; toda actividad cesó, nada podía fabricarse en la fragua apagada, nada podía cocinarse en sus hogares sin lumbre. Se reunieron los preocupados héroes, Väinämöinen, Ilmarinen, Lemminkäinen y su buen amigo Tiera,aquel de quien sospechara cuando su esposa Kyllikki desapareció, para tratar de solucionar definitivamente el constante problema que planteaba la vieja y malvada Louhi, la Madre del Norte. Todos ellos bien sabían que sólo Louhi podía ser la culpable de aquel crimen; todos ellos bien sabían que sólo apresándola y enviándola a Manbala, al infierno del negro río Tuoni, podían asegurarse la paz de una vez por todas. Cuando estaban reunidos los cuatro héroes en el bosque, pergeñando su plan contra Louhi, un cuervo voló sobre ellos, advirtiéndoles del peligro que representaba esa conversación entre ellos, que podía también ser escuchada del mismo modo por sus enemigos. Aceptaron el consejo y fueron a casa de Lemminkäinen, allí vieron cuáles eran las fuerzas propias y cuáles las ajenas. Decidieron que no podían contar con los dioses ni con la justicia, pues no podían ni unos ni otra implicarse en un asunto en el que fueran invocados por ambas partes opuestas. Se consideró que tampoco los hechizos contarían, pues los dos bandos eran igual de poderosos en asuntos de magia; quedaban pues Louhi y su gente, la poca superviviente de las anteriores batallas, y los cuatro héroes, Väinämöinen, Ilmarien, Lemminkäinen y Tiero. Los cuatro irían por caminos diferentes, Väinämöinen e Ilmarinen por tierra y Lemminkäinen y Tiera por mar, hasta reunirse en las inmediaciones de la mansión de Louhi, para allí hacer salir a la vieja y acabar con ella, clavándola después Lemminkäinen con sus flechas a la corteza de un abedul, como si de una mariposa se tratase. Cuando Väinämöinen e Ilmarinen estaban tomando su última comida junto a los fuegos apagados de Kalevala, vieron que caía hollín de la chimenea y entraba un fuerte olor a hierbabuena; alguien trataba de entrar por ella y, por el aroma de la hierbabuena, no podía ser otro que el buen enano Kul, que venía a ayudarles y a decirles que conocía su plan; que mientras ellos estaban allí Yanki-murt estaba acompañando a Lemminkäinen y a Tiera en su navegación, y que Louhi había mandado contra ellos el hielo para inmovilizarlos en medio del mar, cosa poco probable, puesto que Yanki-murt sabía los conjuros necesarios para acabar con esas magias de la vieja de Pohjola. Vänämöinen respondió a su amigo Kul que, con toda seguridad, Louhi mandaría contra ellos al monstruo Tursas, y Kul le tranquilizó, asegurándose que ya estaba en camino Vu-vozo, con un tonel de cerveza para invitar a Tursas, puesto que esa era su bebida favorita. Kul también había tramado un plan para ellos, puesto que el buen enano sabía que había una grieta oculta en el camino, esperando su trineo y había pensado en mandar un trineo con sus ropas, para que Louhi creyera que había acabado con ellos, como creería que había acabado también con Lemminkäinen y Tiera, pues los cuatro irían volando en los dos grandes albatros. Allá en Pohjola, junto a la casa de Louhi, estaban colgadas las pretendidas ropas de los pretendidos héroes vencidos y ella y su gente celebraban la imaginaria victoria; pero entonces llegó un viejo a la casa y Louhi salió a recibirle, creyendo que era Pol, que venía a traer las fresas para el banquete. Pero el viejo espetó a Louhi que se pegara a la puerta que Yanki-murt había cerrado al entrar, mientras que Vu-vozo había adormecido a los sicarios de la vieja con su mirada. Lemminkäinen apuntó con su arco a la vieja y le dijo que venían a buscar su ropa, que venían a recuperar su fuego. Pero Louhi no estaba dispuesta a dejarse vencer y se negó a decirles el escondite del fuego, y Kul apremió a Lemminkäinen para que acabara lo que ya estaba empezado, pues ellos siete encontrarían el fuego robado sin ninguna otra ayuda. Entonces Lemminkäinen soltó la mano que tensaba el arco y la flecha voló para atravesar de muerte el cuerpo de la vieja y clavarlo a la hoja de la puerta, como se cla van las mariposas al tronco de un abedul, mientras su negra alma iba a parar al fondo del río Tuoni, para quedar por siempre allí, sumergida en el reino de la muerte. Tras este relato de la lucha entre el sur y el frío norte, el Kalevala se alarga con un canto, el poema quincuagésimo, en el que se habla de la virgen Marjatta, que da a luz a un niño sin intervención de varón -la inmaculada concepción- y dice que ese niño será nombrado rey de Karelia, mientras que el viejo y sabio Väinämöinen, cediendo su puesto a ese niño prodigioso, abandona Kalevala y lega al pueblo finés su canto y su música.
VALGINA
Dios del ganado en la mitología lituana.

VALI o VALE
Vali según la mitología nórdica, era el dios de los arqueros, de la primavera y de Mayo. 
No solo era el dios que representa la venganza, también representaba junto a Vidar las poderosas fuerzas de la naturaleza. Mientras Vidar era el espíritu silencioso, la materia imperecedera; Vali era su espíritu inmortal, la luz eterna, la luz de vida, la luz que alimenta todo en la naturaleza. Como los rayos de luz eran a menudo llamados flechas, siempre se le representó y veneró como un arquero. Por esta razón, su mes en el calendario noruego se designa con la señal del arco y se le denomina Liosberi ("el portador de luz"). Ya que se sitúa entre mediados de Enero y de Febrero, los primeros cristianos le dedicaron este mes a san Valentín, que también era un diestro arquero y se decía que, al igual que Vali, era el heraldo de días más brillantes, el despertador de sentimientos tiernos y el patrono de todos los amantes.
Osado en las batallas y su puntería era insuperable. Su disparo más conocido era llamado Quimera de Vali (la macro de los 14 quimeras)
No fue una divinidad popular sino una creación de los escaldos.
Vali, que era una de las doce deidades que ocupaban los asientos en la gran sala de Gladsheim y compartía con su padre la residencia llamada Valaskialf.
Era uno de los Aesir e hijo de Odín y la doncella Rind
Se dice que recién nacido genero su forma adulta en tan solo un día: tenía la cara de un niño y el cuerpo de un guerrero.
Normalmente era representado con un arco con el cual lanzaba su vivificante energía por todo Midgard.
Según es relatado en Baldrs draumar de la Edda poética, cuando Hoder mato --sin intención-- a Balder de un flechazo guiado por Loki todos los dioses quisieron vengarse pero no pudieron ya que se encontraban en un lugar sagrado. Vali fue concebido por Odín con el solo propósito de vengar la muerte de su hermano en manos del dios ciego; éste presentó a su hijo con un arco y tres flechas a los otros dioses y les dijo que ese joven iba a vengar la muerte de su hermano Balder, por lo que apenas nacido emprende la tarea dirigiéndose derechito a cargarse a Hoder con una de sus tres flechas y terminando en una hoguera. Por tal motivo se conoce a Vali como el dios de la venganza justa. La muerte de Hoder por Vali es por tanto emblemática del estallido de la nueva luz tras la oscuridad invernal.
Aun antes de su nacimiento estaba predestinado a sobrevivir al Ragnarök y gobernar junto a su hermano Vidar sobre la Tierra regenerada. Apenas se le menciona antes de la lucha que precedió al ocaso de los dioses.

VALI
Es una diosa y consorte divina del eminente dios Murrugan o Kartikkeya, según la mitología hindu. Ella representa el Ichha Shakti (el poder de las aspiraciones) y la diosa Deivayanai representa el Kriya Shakti (el poder de las acciones), y el vel encarna el Gnana Shakti (el poder del conocimiento).

VALONIA, VALLONA o VALLONIA
Ninfa protectora de los valles en la mitología romana.

VISHNÚ
Es el dios conservador del universo en la mitología hindú.
En los Puranas, Visnú pasa a formar parte de la Trímurti (‘tres formas’): Brahmá (el Creador, en la modalidad de la pasión), Visnú (el Preservador, en la modalidad de la bondad) y Sivá (el Destructor, en la modalidad de la ignorancia).
Dios de la fuerza conservadora del universo.
Se simboliza por el elemento agua y se le representa con la letra M de la sílaba sagrada aum. 

  • viṣṇu, en el sistema AITS (alfabeto internacional para la transliteración del sánscrito).
  • विष्णु, en escritura devanagari del sánscrito.
  •  Pronunciación: /víshnu/.
  • La pronunciación usual española es /visnú/.
  • Etimología: podría significar ‘omnipenetrante’ o ‘trabajador’ en alguna forma de sánscrito antiguo (en el Rig-veda, texto de mediados del II milenio a. C.).
  • También podría significar ‘omnipresente’.
Visnú posee seis glorias divinas o atributos que lo destacan:
  • gñāna (‘conocimiento’).
  • aishwaria (‘poderes sobrenaturales’): animan (empequeñecerse), laghiman (bajar de peso), mahiman: (engrandecerse), prāpti (alcanzar [cualquier cosa]), prākāmya: (obtener lo que quiere), vaśitva (control sobre los demás), īśitva (superioridad, supremacía), kāmā*vasāyitva (cualidad de suprimir los deseos), visión, audición, cogitación, discriminación, omnipotencia, velocidad de pensamiento, poder de transformismo, facultad de explayarse o explicarse
  • shakti (‘energía’, ‘potencia’)
  • bala (‘fuerza’)
  • vīriá (‘virilidad’)
  • teyas (‘resplandor’)
Vishnu es la deidad que todo lo incluye, está presente en todas partes y puede recorrer el mundo con solo dar tres pasos. 
Cuando el gran Vishnu duerme, sueña las actividades de todos los seres vivos.
Su vehículo es Garudá
Visnú habita en un paraíso conocido con el nombre de Vaikunthá donde todo es oro y piedras preciosas. Desde ese lugar se cree que el río Ganges surge de sus divinos pies y fluye hacia la Tierra. 
La consorte de Visnú es Lakshmí, la diosa de la fortuna, la belleza y el amor conyugal. Esta śakti (‘energía’) es la samvit (‘completo conocimiento’) del dios, mientras que los demás cinco atributos surgen de esta samvit. Visnú no puede ser parte de su propia energía o creatividad (ahamta). Por lo tanto él necesita que su consorte la diosa Laksmí esté siempre con él, sin ser tocada por nadie más. Por eso la diosa tiene que acompañar a Visnú en todas sus encarnaciones.
Para cumplir su misión de igualar las fuerzas del bien y del mal y de ayudar a los hombres a encontrar la salvación siguiendo determinados caminos de conducta cuenta con la ayuda de sus avatares (enviados de los dioses que representan un aspecto de ellos). En el caso de Vishnú sus avatares son sus reencarnaciones. Los hindúes creen que Vishnú va a reencarnarse diez veces, de las cuales ya se han producido nueve. 
  • Matsia
  • Kurma: para el batido del mar de leche que termina con la aparición de la vaca maravillosa, madre de todo cuanto vive. 
  • Vahara: para rescatar la Tierra que despues del Diluvio había caído en poder de los demonios.
  • Narasimha: el hombre-león que destripó al demonio Hiranyakashipu
  • el enano Vamana, quien se transforma en un gigante para engañar a Bali, el demonio, y expulsarlo así del Universo: su hazaña es haber dado tres pasos gigantescos (trivikrama) con los cuales delimitó la tierra, la atmósfera y el cielo (esto se precisa en el Satapatha Brahmana mientras que en el Rig Veda sólo se dice que desplegaron la Tierra). Estos tres pasos simbolizarían el movimiento del sol a la mañana, al mediodía y a la tarde.
  • Parashurama, que decapitó a su madre porque no era casta, matando luego a toda la clase de los Kshatriyas para vengar a su padre
  • Rama: el héroe del Ramayana.
  • Krishna: héroe del Mahabharata y del Bhagavata-Purana
  • Buda: que se encarnó con el fin de enseñarles una doctrina falsa a los demonios piadosos
Cuando se produzca la décima reencarnación, Kalki, el jinete del caballo blanco, se acabará la era actual y comenzará un nuevo mundo. 

Habitualmente se representa como un ser de forma humana, piel azul y cuatro brazos sosteniendo un padma (flor de loto, cuyo aroma da placer a los devotos visnuistas y es el fin de la evolución del mundo), un Sudarshaná chakrá (disco similar al que usan los ninjas, que Visnú usa para degollar a los demonios, significa la mente cósmica), un Shankhá (caracola, cuyo sonido en la India representaba la victoria después de matar a algún enemigo, también representa los cinco elementos como la tierra, agua, etc.) y una Gaza (maza de oro, para aplastar el cráneo de los demonios).  El rizo de cabello (Srivatsa) representa todos los objetos de placer, los productos de la naturaleza. La guirnalda Vaijayanti es simbolica de los sutiles elementos. 
Frecuentemente se le ve sentado, descansando sobre una flor de loto, con su consorte Laksmí sentada sobre una de sus rodillas.
Visnú es el principal dios del visnuismo. En la actualidad los hinduistas creen que Visnú se encarnó en la India como varios avatares. Es frecuentemente adorado en la forma de esos avatares.
La primera aparición de Visnú se encuentra en el Rig-veda (el primer texto de la literatura hinduista). Allí se lo presenta como un dios menor, secundario a otros dioses rigvédicos. Varios siglos después, en el Átharva-veda (fines del II milenio a. C.) se describen dos esposas: Aditi y Sinivali,  y un hijo: Kamadeva, que en el Majábharata (siglo III a. C.) será el hijo de Dharma y en el Bhágavat-purana (siglo X d. C.) será el hijo del dios Shivá. En el Majábharata y los Puranas ya las esposas de Visnú son Laksmí y Shri, e incluso Sárasvati.
Según el Padma-purana, Visnú es el dios principal de la Trimurti; es decir, él es el creador, preservador y el destructor del universo: cuando Visnú decidió crear el universo se dividió a sí mismo en tres partes. Para crear dio su parte derecha, dando lugar al dios Brahmá. Para proteger dio su parte izquierda, originando a Visnú (es decir, a sí mismo) y por último, para destruir dividió en dos partes su mitad, dando lugar a Sivá. 
Asociado a Indra al que ayuda a matar al demonio Vritra y con quien bebe la bebida euforizante y sagrada (el Soma).

23 may 2026

LETRA Ñ

ÑAHUÉ
Dios de los maoríes de Nueva Zelanda. Soberano de las regiones infernales superiores, en donde residen las almas de los que sólo se mancharon con pecados leves.

ÑAMANDÚ o ÑANDESUVUSÚ
Ñamandú (el primero; el origen y principio) es el dios principal de la mitología guaraní. Definido como invisible, eterno, omnipresente y omnipotente
Reside en la Morada Eterna (Yvága) donde se encuentran los seres vivos originales.
Su antagonista era Aña (“El Mal”).
También es conocido como Ñandejara ( nuestro dueño) Ñanderurusú, Ñanderuguasu ("Nuestro Padre Grande") o Ñanderu pa-patenonde ("Nuestro Gran Padre último-primero"). 
Al principio de los tiempos existía el Caos, formado por la neblina primigenia (Tatachina) y los vientos originarios. Ñamandú se crea a sí mismo en medio dicho caos. El proceso de autocreación de Ñamandú sigue un proceso por etapas y lo hace a la manera de un vegetal: se afirma sobre sus raíces ("las divinas plantas de los pies"), extiende sus ramas ("brazos con manos florecidas-dedos y uñas"), construye su copa ("diadema de flores y plumas") y se yergue como árbol, en postura de elevación celestial.  Una vez auto creado, el corazón de Ñamandú comienza a resplandecer. Con dicha luz elimina las tinieblas primigenias. Después concibió la Palabra Creadora (Ayvú) que posteriormente será legada a los humanos para que éstos desarrollen el lenguaje. Concluida la creación de su cuerpo, Ñamandú crea a los otros dioses principales que le ayudarán en su pesada tarea: Ñanderu py'a guasu ("Nuestro Padre de Corazón Grande", padre de las palabras), Karaí, Yakairá y Tupã (dueño de las aguas, de las lluvias y del trueno)
Los tres compañeros de Ñamandú, con sus respectivas esposas, fueron creados sin ombligos, por no ser engendrados por ninguna mujer. Además les impartió conciencia de su divinidad y la esencia sagrada del Ayvú. Los cuatro compañeros procedieron entonces a la creación de la primera tierra. Ñamandú cruzó dos varas indestructibles y sobre ella asentó la tierra. Para asegurar que los vientos originarios no la movieran, la sostuvo con cinco palmeras pindó sagradas: una en el centro y las otras cuatro cada una en un extremo. Una hacia la morada de Karaí (al Poniente), la segunda hacia el origen de los vientos nuevos (al Norte), la tercera hacia la morada de Tupã (al Oriente) y la cuarta hacia el origen del tiempo-espacio primigenio (al Sur, desde donde vienen los vientos originarios fríos). El firmamento descansa sobre esas columnas. Junto a esta tierra, llamada Yvy Tenonde (Tierra Primera) se crea también el mar, el día y la noche. Comienzan a poblarla los primeros animales (siendo la primera mbói, la serpiente) y comienzan a crecer las primeras plantas. Aparecen luego los hombres, que conviven con los dioses. Los hombres, animales y plantas que habitan este mundo no son sino un mero reflejo de aquellos creados originariamente por Ñamandú. En su Morada Eterna, también conocida como Yvága (una especie de paraíso) se encuentran los originales. Ñamandú se encuentra con Ñanderu Mba'ekuá ("Nuestro Padre Sabio") y le propone buscar a la mujer. Para ello crean una vasija de barro y la tapan. Al destaparla, aparece Ñandesy ("Nuestra Madre"). Ñandesy copula con ambos dioses y engendra un hijo de cada uno. Al enterarse Ñamandú del "adulterio" de su mujer, recoge sus cosas y se marcha a su morada celestial. La abandonada Ñandesy sale en la búsqueda de su marido, pero en el camino se pierde y es devorada por los jaguaretes antes de que nacieran sus hijos. Sin embargo éstos, por ser divinos, sobrevivieron y fueron criados por la abuela de los jaguaretes. Los mellizos se llamaran Ñanderyke'y (hermano mayor), hijo de Ñamandú; y Tyvra'i (hermano menor), hijo de Ñanderu Mba'ekuá. Luego de una larga sucesión de aventuras y desventuras, intentos y fracasos, un continuo recomenzar en los que Añá (tío de los mellizos y enemigo de éstos) intenta ponerle las cosas difíciles, los dos hermanos logran reunirse con Ñamandú en la morada eterna. Allí también se encontraba su madre, Ñandesy, que había sido revivida por su esposo. Una vez allí, Ñamandú les otorga poderes divinos y el manejo del día a Ñanderyke'y, que cambia su nombre a Ñanderu Kuarahy ("Nuestro Padre el Sol") y el control de la noche a Tyvra'i, que pasa a llamarse Ñanderu Jasy ("Nuestro Padre la Luna"). 
En la primera tierra, llamada Yvy Tenonde, los hombres convivían con los dioses, no había enfermedades y no faltaba nunca el alimento. Sin embargo, uno de los hombres, llamado Jeupié, transgredió el tabú máximo: el incesto, al copular con la hermana de su padre. Los dioses castigaron este acto con un diluvio (Mba'e-megua guasu) que destruyó esta tierra primera y se marcharon a vivir a una morada celestial. 
Ñamandú decide crear entonces una segunda tierra, imperfecta, y solicita la ayuda de Jakairá quién esparce la bruma vivificante sobre la nueva tierra. Los sobrevivientes del diluvio pasan a habitar esta tierra donde ahora existe la enfermedad, los dolores y los sufrimientos. Los hombres que habitan esta nueva tierra, llamada Yvy Pyahu ("tierra nueva") buscarán por siempre retornar a aquella primera tierra: Yvymara'eỹ (la "Tierra Sin Mal"). 
Los mitos orales guaraníes hablan de una tercera reconstrucción que será sin imperfecciones. Sin embargo, mientras se espera la llegada de esa tercera tierra, los hombre pueden acceder al Yvymara'eỹ, siempre y cuando observen determinadas pautas de comportamiento comunal. En aquella mítica tierra no existirá ningún castigo, no habrá desventuras ni padeceres, nada se destruirá. Así, en muchas regiones los dioses menores han caído en el olvido mientras que las leyendas de estos siete monstruos se mantienen vivas incluso en los tiempos modernos. Por orden de nacimiento, son: Teyú Yaguá, Mbói Tu'i, Moñái, Yasy Yateré, único de los siete en no aparecer como un monstruo, Kurupí, Ao Ao y Luisón.

ÑENDEI
Para los indígenas de las islas Fidji es el dios-serpiente, creador del primer hombre y de la primera mujer, de los que desciende toda la humanidad.

ÑILÍN
Diosa de la Fertilidad y de la Abundancia, venerada por los aborígenes del norte de Luzón (Filipinas). 
Los cazadores de cabezas la invocan en las ceremonias que preceden sus macabras expediciones.

ÑUHU
Ñuhu (AFI: [ɲuʔu]) es el nombre con el que los mixtecos designan a los seres sagrados. La palabra aparece registrada en los documentos de los frailes dominicos que se encargaron de evangelizar la Región Mixteca durante el siglo xvi.
Descripción
El origen de los ñuhu está directamente enlazado con el mito del origen del mundo en la mitología mixteca. De acuerdo con el Códice Vindobonensis, la pareja primordial compuesta por Uno Venado Serpiente de Jaguar y Uno Venado Serpiente de Puma —principios masculino y femenino respectivamente— dio origen a las primeras personas que poblaron la tierra. Como en aquel tiempo no había nada, los primeros seres eran dibujados desnudos, y casi ninguno de ellos posee nombre calendárico.​ Los Ñuhu fueron, pues, los primeros habitantes de la tierra. Dentro de la concepción múltiple de lo sagrado, las deidades son los Ñuhu: Tachi, dios del aire; Ndeꞌyu, dios de la tierra; Nchikanchii, dios del Sol y del fuego; Yoo, dios de la Luna y las predicciones; Savi (Dzahui) dios de la lluvia; Ndoso dios de los montes y los animales.
Las manifestaciones locales de estas deidades son los Stoꞌ o Ñuhu; patrones, dueños o señores de cada lugar, a quienes hay que pedir permiso para cazar, arar, construir o realizar cualquier otra actividad que suponga una apropiación o transformación de la naturaleza. Una concreción o emanación ambivalente de las deidades del lugar son los Ndodo -traviesos-, concebidas como duendes que pueden adoptar la figura de piedras antropomorfas o piezas arqueológicas. 
Junto a los arroyos viven los Chi Ndyute, especie de duendes o Ndodo de los cursos de agua, traviesos o malignos, que transforman las tortillas en tortas de barro y atraen a los niños hacia las honduras para ahogarlos. 
Los Yachi -viento- son seres malignos, guardianes de los lugares que adoptan en forma de caballos, mulas, gatos o perros negros.
De acuerdo con Janssen y Pérez Jiménez,​ la leyenda de los Ñuhu se conserva en la tradición oral de los mixtecos en algunas regiones, como Chalcatongo (Oaxaca), donde recogieron un relato que habla de que los primeros seres que habitaron la Tierra vivían en un tiempo en el que no había luz, por lo que cuando fue creado Nikanchii (Ndicahndíí), se espantaron y se refugiaron en las cavernas, en las piedras y en las barrancas. De acuerdo con el Vindobonensis, los Ñuhu fueron petrificados cuando el Sol emergió en el firmamento. En el texto Origen de los indios del Nuevo Mundo, del dominico Gregorio García, se conservaron los nombres de varios de estos seres primigenios, por ejemplo, el Señor Frijolón y el Señor Frijolito, los Señores Árbol, los catorce Señores Serpiente y otros.
Los mixtecos creían que en algunas cuevas habitaban estos espíritus divinos, por lo que estas eran consideradas lugares sagrados. El culto a las cuevas y a las rocas sigue siendo una práctica común entre los mixtecos contemporáneos. En la mixteca alta es frecuente el culto a las llamadas piedras de adoración o ñuꞌun o yuu ñuún iñi ("piedra con corazón" o "piedra que piensa"). Se trata de piedras naturales pero que demuestran no pertenecer al lugar en donde se hallan; son percibidas como manifestaciones impersonales de lo sagrado, guardianas de lugar que no deben ser molestadas. Al dar con una de estas piedras se llama al especialista religioso quien realiza la ceremonia correspondiente para pedir permiso a la piedra para transladarla al nuevo lugar donde se le rendirá culto. Las Ñu'un pueden demostrar una voluntad específica, puesto que suelen aparecer en los sueños con forma humana y avisan la suerte.
Muchos de los cerros de la mixteca tiene piedras de adoración en sus cumbres. En algunos son solo dos o tres piedras que representan a los "señores de los animales" a estos lugares van los cazadores a pedir permiso y ofrecer sacrificios de cacao, mezcal y veladoras. En otros casos, el cerro más alto cercano al pueblo es donde se concentran las Ñuꞌun formando un semicírculo en cuyo centro se ubica la piedra mayor. A estos santuarios se les llama "corral de las piedras" y se suele ir a pedir por buenas lluvias.
En San Juan Mixtepec (Oaxaca) se veneran estas piedras Savi, costumbre que se conserva también en otras regiones de la Mixteca Guerrerense. En esta región, se veneran esculturas prehispánicas que son la personificación de espíritus sagrados o históricos, como María Nicolasa Jacinta o el volcán Popocatépetl.

ÑURUVILU
Dios dominador de las Aguas, muy venerado entre los araucanos, indígenas chilenos. 
Se le representaba como un gran ser con semblante de gato selvático provisto de una larga cola con forma de garfio.