Powered By Blogger

1 may 2026

LETRA N

 NEREO
En la mitología griega (en griego Νηρεύς, Νηρευς o Νηρηος Nêreus, ‘mojado’; en latin Nereus) era el mayor de los hijos de Ponto y de Gea. Representaba el lado bello, agradable y benéfico del mar.
Es reconocido en la Teogonía de Hesíodo como emblema del mar apacible, tranquilo y prospero y llamado por Homero “guardián del mar”.
Representaba el mar en calma, bonancible a los deseos de los hombres, a quien conducía felizmente al termino de sus viajes, de sus aventuras y de sus empresas.
Representa la fluidez del agua y constituye la personificación del mar en su aspecto positivo, apacible como en la misma presentación que de él hace Hesíodo y en el carácter de su descendencia, que se transparenta claramente en los nombres de las Nereidas.
El nombre Pontos se conservó en Grecia como un apelativo poético del mar, y el nombre de Nereo evocaba la idea del agua en movimiento como el de las Náyades. Homero y Hesíodo nos presentan a Nereo como un personaje divino que expresa algunos de los fenómenos del mar, pues sin duda de la blanca espuma que corona las olas nació en la imaginación poética de los griegos el concepto de viejo del mar, que es el sobrenombre popular con que se le designaba.
Era un ser bienhechor de quien los marinos nada tenían que temer, recibía el calificativo de “el Viejo Marino”, “el Viejo del Mar", o “el Viejo Caballero” porque esta lleno de sabiduría y cordura; su carácter pacifico y prudente contrasta con la irascibilidad de Poseidón. Como leemos en la Teogonía según Hesíodo Nereo no engañaba a nadie dada su bondad, no olvidaba jamás las leyes de la equidad ni tenía otros pensamientos que los de la justicia y la rectitud.
En uno de los himnos órficos es el límite de la tierra y el fundamento de las aguas: conmueve los cimientos del globo y todo procede de él tiene encerrados los vientos en antros encendidísimos y les da suelta a su voluntad: por ultimo, se le dirigen preces para evitar los temblores de tierra. Se ve, pues, que este ultimo himno se encuentra la idea cabal de Poseidón (Neptuno).

Parece que fue también uno de los educadores de Afrodita.
Doris le dio cincuenta hijas maravillosas, las Nereidas, todas ninfas del mar; él y sus cincuenta hija presidian sobre la rica abundancia de pescado y sal del mar. 
Además, la leyenda conoce un hijo, suyo, Nereis.
Apolodoro dice que tenía por morada una brillante gruta, un palacio lleno de luz, que estaba en el fondo de las aguas en el mar Egeo, acompañado siempre por sus hijas, que le entretenían con sus cantos y sus danzas.
Era capaz de cambiar de forma, tenía el don de la profecía y ayudaba a los héroes que, como Heracles, fuesen capaces de capturarle incluso cuando cambiaba de forma.
Nereo era representado como un anciano llevando un bastón y acompañado de las Nereidas. A veces se le mostraba con una cola de pez serpentino en lugar de piernas pero, a diferencia de los dioses con cola de pez Aqueloo y Tritón, Nereo siempre aparecía con un quitón y llevando un bastón. Virgilio añadiría a estos atributos el tridente, identificándose así con el dios Poseidón, representación más tardía del mar.
Cuando Heracles tuvo que encontrar el camino para llegar al remoto Jardín de las Hespérides sorprendió a Nereo mientras dormía y luchó con él, cambiando el dios varias veces de forma para escapar de su acoso. Pero el héroe no lo soltó, a pesar de tantas transformaciones, negándose a liberarlo hasta que el Anciano le diera las indicaciones que precisaba.
Profetizó Paris los males que traerían a su patria el rapto de Helena. 

NERGAL, NIRGAL, ERRA o MENSLAMTAEA
Es el dios sumerio-babilonio del inframundo y señor de los muertos. 
Considerado como el aspecto siniestro del dios del sol Utu. 
Gobierna el inframundo junto a su consorte, Ereshkigal.

22 abr 2026

LETRA A

AAMÓN, AMMÓN, MAMMON o NAHUM
Amon en demonología es un marqués del Infierno. El demonio de la fuerza y la violencia, y el señor de los bosques. Cuenta las cosas del pasado y el futuro, además de reconciliar a los amigos en disputa.
Se dice que es regente de Inglaterra. 
Conoce y vigila a personas que pactaron Satán.
Su nombre significa “riquezas”, induciendo a la avaricia.
De acuerdo con algunos conocedores, tiene cuarenta legiones de demonios bajo su mando, otorgando el acceso a una de ellas en cada pacto.
No hay acuerdo en cuanto a su representación, apareciendo a veces como un lobo con cola de serpiente que arroja fuego, un hombre con cabeza de cuervo y dientes de perro o simplemente un hombre con cabeza de cuervo.
Probablemente esté inspirado en el dios egipcio Amón (a quien los judíos guardaban rencor debido al sometimiento de su pueblo por parte del Imperio Egipcio) o con el dios Ba'al Hammon de los cartagineses

A'ARAB ZARAQ
A'arab Zaraq es la representación del demonio del judaísmo (qlifá) correspondiente a la sefirá Netsaj en el Árbol de la Vida de la Cábala.

A’AS
Este dios parecía ser la versión hitita de Ea, una deidad acadia, y Enki, un dios sumerio. El dominio de A’as era la sabiduría. 
Los mitos sobre él muestran que otros dioses lo consultan, especialmente en asuntos de quitarle el trono del cielo a otros dioses.

ANGUS OG, ANGUS MC OG, AANGUS, OENGUS o AENGUS MAC OG
Dios celta e irlandés del amor, de la belleza y de la juventud; asociado con el romance y el galanteo.
Sanador de almas.
Músico y arpista de los Tuatha de Danann
Angus era el nombre irlandés y Dwyn o Dwynw era el galo.
De sobrenombre Mac Oc (“joven hijo”).
Era el Cupido del panteón celta.
Nacido como fruto de una infidelidad de Dagdé o Dagda (en irlandés que era el Math galo) y de la diosa Boann, hicieron que el sol brillara de un modo intenso y constante durante 9 meses para no ser descubiertos por sus respectivos cónyuges. Más tarde, en un intento de ocultar lo sucedido Angus fue criado por Midhir, que hizo de padrastro aunque fuera también su hermanastro; hijo adoptivo de Manannan.
Posee un arpa en la que hace música irresistible, que atraía y arrastraba tras él a todos cuantos la escuchaban y un manto de invisibilidad con el que envuelve a quienes quiere proteger. Sus besos se convierten en pájaros que llevan mensajes de amor.

AFRODITA
Una de las doce grandes divinidades olímpicas y la más popular en Grecia de todas las deidades del Olimpo.
Es la diosa de la dulzura, de las gracias, de la hermosura, de la belleza y de la vida universal (humana, animal y vegetal)de la sensualidad, del deseo sexual, del placer y de la lujuria; de la sexualidad y la reproducción, ambas divertidas y necesarias para la conservación de la comunidad. 
Es la encarnación del amor (romántico, conyugal, sexual y erótico, en cualquiera de sus variedades), como una de las fuerzas creadoras del universo, al que todos los seres vivos, animales, mortales e inmortales, están sometidos casi sin excepción. 
Personificaba el atractivo de la belleza física y el hechizo de su posesión,
Encarna  la fuerza de la pasión y el deleite del amor, el impulso erótico y el placer del sexo y como dispensadora de atractivo sexual provocaba el ansia y la voluptuosidad necesarias entre los hombres y los dioses para poder perpetuarse mediante la procreación. 
Como diosa de la generación, estaba relacionada con el matrimonio y con la familia, y protegía la vida de la mujer doncella y casada. Bajo este último concepto, en Argólida y en Anpacta era objeto de culto por parte de las doncellas y de las viudas que deseaban volverse a casar; por consecuencia de esto era diosa de los nacimientos. Esta dignidad primera de Afrodita fue debilitándose con el tiempo, sustituyendo la licencia y la corrupción a las augustas prácticas de su culto.
Simboliza la pasión desencadenada que destruye las uniones legítimas e incita a los mortales a toda clase de voluptuosidades y vicios.
El ideal del encanto femenino y representa todos los aspectos, buenos y malos, de la naturaleza femenina: encanto seductor, deseo de tener hijos y capacidad de engaño.
Diosa de la luz, lo era también del mar, de la tierra y de todo lo que pueda vivir en ella y sentir el amor. Diosa asimismo de la creación, de la fertilidad gracias a la que se expande la vida por el seno de la Tierra; su enorme poder abarcaba toda la naturaleza, a la cual aportaba la vida.
En algunos lugares de Grecia es considerada también la diosa de los marineros, lo que posiblemente esté motivado por la tradición que atribuye a Nereo la crianza de Afrodita.
En Esparta, Afrodita posee atributos de una diosa guerrera, razón por la cual es a menudo asociada con Ares
Para finales del siglo V a. C. los filósofos habrían separado Afrodita en dos diosas diferentes, no individualizadas en el culto: según Platón Urania (´celestial´) que representa el amor del cuerpo y el alma y Pandemos (‘común’) que estaba asociada con el mero amor físico.  La representación de Afrodita Urania, con un pie descansando sobre una tortuga, fue interpretada más tarde como emblemática de la discreción del amor conyugal; la imagen se atribuye a Fidias, en un escultura criselefantina hecha para Elis, de la que sólo tenemos un comentario pasajero de Pausanias.
Existen dos versiones acerca de su nacimiento: según Homero, era hija de Zeus y Dione y  según Hesíodo, nació cuando Crono, hijo de Urano y Gea, cortó los genitales a su padre y los arrojó al mar. Fueron arrastrados por las olas, y de la espuma (aphrós) que se formó a su alrededor nació la radiante Afrodita. Salió del agua en Citera (isla situada al sur del Peloponeso) o en Pafos, en la isla de Chipre. Algunos autores consideran que Afrodita era hija de Talasa, la personificación femenina del mar, (pues había nacido del Mar) y Zeus.
De sus amores con Ares nacieron Eros, el deseo amoroso, e Hímero, el anhelo del ser amado, son los genios del impulso amoroso que reflejan los encantos de la diosa, especialmente el primero de ellos; Anteros que es el espíritu vengador del amor despreciado, así como Deimos, Fobos y Harmonía. Los dos primeros hijos aparecen habitualmente en las batallas causando el desorden entre las filas de soldados. En tradiciones tardías, Eros, es considerado hijo de Ares y Afrodita, aunque la leyenda más antigua hace de él una de las fuerzas primigenias de la naturaleza, hijo del Caos y encarnación del poder creativo del universo; su nombre ha pasado al lenguaje coloquial en los términos "erótico" o "erotismo". 
Tambien se dice que Afrodita y Dioniso tuvieron un hijo cuyo nombre era Príapo.
También Hermes, el dios olímpico que conduce el alma de los muertos al Hades y es el mensajero y heraldo de Zeus, mantuvo una relación amorosa con Afrodita y tuvieron un hijo llamado Hermafrodito, y otras veces Atlantio.
También se cita a Butes (el pastor), uno de los Argonautas, quien la hizo madre de Erix rey de Sicilia, así como de una hija, Beroé.
Se decía que Afrodita podía hacer que cualquier hombre se enamorase de ella con solo poner sus ojos en él. La diosa fue especialmente conocida por sus maldiciones e iras, pues cuando alguien caía en la desgracia de ofender a la diosa, se condenaba a tormentos terribles. Por ejemplo, castigó a todas las mujeres de Lemnos, ya que éstas no la honraban, y las impregnó con un olor insoportable que provocó que sus hombres las abandonaran. 
Como todas las grandes diosas, Afrodita se representa a veces rodeada de un cortejo en el que figuran divinidades menores, entre otros, Eros, Hebe (que era su mensajera), las Ninfas, las Carites, que al salir de las olas cubrieron su cuerpo de ricas vestiduras, las Horas, los Tritones y Nereidas, o figuras alegóricas: Poto e Hímero, personificaciones del deseo; Peito, la persuasión, Harmonía, etc. 
Al costado del trono de Atenea estaba el trono de Afrodita. El trono de Afrodita era de plata pura con incrustaciones de berilio y aguamarinas. El respaldo tenía la forma de una concha marina y su asiento estaba cubierto de plumas de cisne. Bajo sus pies descansaba una alfombra dorada, bordada con abejas doradas, manzanas y loros.
Los romanos identificaron a Afrodita con la deidad itálica Venus, personificación del poder que hacía que el suelo labrado y especialmente los jardines, tuvieran un aspecto hermoso (venustus), como cuando florecían. La diosa griega desplazó totalmente a esta insignificante diosa nativa, y dio el sello de su propio culto, en su forma más respetable, a la ciudad de Roma.

Afrodita tiene numerosas equivalentes: Inanna en la mitología sumeria, Astarté en la fenicia, Turan en la etrusca. 
En Egipto se la identificó con Hathor y recibía culto en Afroditópolis, lugar próximo a Menfis, en un templo donde se criaba una vaca banca consagrada a Hathor.
Se la representaba como una joven desnuda o vestida, coronada de rosas y arrayanes, con una manzana en la mano (símbolo de la fertilidad) y a veces también con una adormidera. Su carro era tirado por palomos, cisnes o gorriones, que dicen son las más rijosas de las aves, otras veces aparece cabalgando un toro o un macho cabrío. 
Entre sus atributos: el mirto, la rosa, los frutos con pepitas que simbolizan la abundancia fecundadora de la naturaleza, la manzana, la granada, los animaes a los que se atribuía gran poder genésico, el carnero, el macho cabrio o los muy prolíficos, la liebre, el cisne, la tórtola, la paloma.
Sus numerosas advocaciones le valen distintos sobrenombres:
En su origen, fue adorada en Fenicia y Asiria bajo la forma de una pirámide (o un cono) rodeada de llamas. Importado por los fenicios, el culto se extendió en Sicilia y en la mayoría de las grandes ciudades griegas: Atenas, Tebas, Mégara, Patras, Argos, Corinto. Los santuarios más frecuentados se hallaban en Pafos, Amatone, Idalia en la isla de Chipre, Citerea, en el monte Erix. 
Se dio su nombre a varias ciudades de Egipto o de África, a los afrodisíacos o plantas y productos favorecedores del deseo sexual.
En una ocasión fue reprendida al sorprenderla Atenea trabajando en un telar, trabajo que estaba incluido en las prerrogativas de Atenea. Afrodita se disculpó y nunca más trabajó con las manos. 
En el plano divino, Afrodita, cuya belleza había provocado discordias entre los dioses, fue asignada por Zeus a Hefesto. Sin embargo, no siempre se mantuvo fiel a este dios cojo y feo, sino que, según nos cuenta el aedo Demódoco en el canto VIII de la Odisea, fue amante de Ares. Este gracioso episodio nos presenta a Ares y Afrodita cogidos en el lecho bajo una invisible red metálica que Hefesto había fabricado al enterarse por Helios (el Sol) de que era traicionado. Las diosas, pudorosas, no quieren contemplar el espectáculo; Hefesto, irritado, reclama airadamente de Zeus la devolución de los presentes matrimoniales entregados por él. Con ocasión de sus desposorios con Afrodita; Poseidón, admirado ante la desnuda belleza de la diosa, se compromete a pagar él, en caso de que no lo haga Zeus; los demás dioses, divertidos, se ríen con esa inextinguible risa típicamente homérica. Todo termina con la liberación de la apasionada pareja. Uno marcha a Tracia; la otra, a Chipre. Hefesto deja de insistir en sus reclamaciones, porque tampoco desea romper su matrimonio con tan hermosa diosa.
Afrodita fue una de las diosas de las que se mofó Momo, lo que provocó su expulsión del Olimpo.
Castigó a Eos (la Aurora) con un amor irrefrenable por Orión, ya que había cedido a las seducciones de Ares. Castigó a las hijas de Cíniras y las obligó a prostituirse con extranjeros.
Pigmalión era un escultor que no había hallado mujer alguna digna de su amor. Afrodita se apiadó de él y decidió enseñarle las maravillas del amor. Un día, Pigmalión fue inspirado por un sueño de Afrodita para fabricar una mujer de marfil semejante a ella, a la que llamó Galatea. Pigmalión se enamoró de la estatua y decidió que no podría vivir sin ella. Rezó a Afrodita, quien llevó a cabo la última parte de su plan infundiendo vida a la exquisita escultura. Pigmalión amó a Galatea y pronto estuvieron casados. Otra versión de este mito cuenta que las mujeres de la ciudad en la que Pigmalión vivía se enfadaron de que no se hubiera casado, y pidieron a Afrodita que le obligase. Afrodita aceptó y fue esa misma noche a ver a Pigmalión, pidiéndole que eligiese una mujer con la que casarse y adviertiéndole de que si no, lo haría ella en su lugar. No queriendo casarse, Pigmalión le suplicó más tiempo, pidiéndole que le permitiese hacer una escultura de Afrodita antes de que tuviese que elegir novia. Halagada, aceptó. Pigmalión empleó mucho tiempo haciendo pequeñas esculturas de arcilla de la diosa, afirmando que era necesario para poder elegir la pose adecuada. Cuando comenzó a hacer la escultura real, quedó sorprendido al descubrir que quería terminarla, incluso sabiendo que tendría que casarse con alguien al hacerlo. La razón de esto era que se había enamorado de la escultura. Cuanto más trabajaba en ella, más la cambiaba, hasta que no se pareció a Afrodita en nada. En el mismo momento en que Pigmalión se separó de la escultura terminada, Afrodita apareció y le dijo que eligiera a su novia. Pigmalión eligió la estatua, a lo que Afrodita respondió que no podía ser, pidiéndole que eligiese otra. Pigmalión abrazó la estatua, y pidió a Afrodita que le transformase en estatua para así poder estar con ella. Afrodita se apiadó de él y en vez de esto infundió vida a la estatua.
Narciso no conocía otro amor que el que tenía por su propia belleza, por lo cual desdeñó el amor que le ofrecía la ninfa Eco, que se refugió en el interior de una caverna donde se consumió de dolor, secándose su cuerpo y evaporándose su sangre, de manera que sólo se conservó su voz escondida entre las piedras y las montañas, desde donde responde a quienes la llaman. Afrodita, para vengar a la ninfa desdeñada, hizo que cuando Narciso se contemplaba reflejado en las aguas, se sintiera presa de un tal enamoramiento de sí mismo que terminó cayendo en ellas, donde murió ahogado. En ese lugar, ha brotado una flor que lleva su nombre, de rara belleza y existencia tan efímera como la del joven adolescente enamorado de sí mismo.
En una versión de la historia de Hipólito, Afrodita era el catalizador de su muerte. Hipólito desdeñó su culto por el de Artemisa y, en venganza, Afrodita provocó que su madrastra, Fedra, se enamorase de él, sabiendo que Hipólito la rechazaría. En la versión más popular de la historia, el Hipólito de Eurípides, Fedra buscaba venganza contra Hipólito suicidándose y dejando una nota en la que contaba a Teseo, su marido y padre de Hipólito, que éste la había violado. Hipólito había jurado no mencionar el amor de Fedra por él y rehusó noblemente defenderse a pesar de las consecuencias. Teseo maldijo entonces a su hijo, maldición que Poseidón estaba obligado a cumplir y así Hipólito fue sorprendido por un toro que surgió del mar y asustó a sus caballos, haciendo volcar su carro. Curiosamente esta no es la muerte que Afrodita urde en la obra, pues en el prólogo afirma que espera que Hipólito sucumba a la lujuria con Fedra y Teseo les sorprenda juntos. Hipólito perdona a su padre antes de morir y Artemisa revela la verdad a Teseo antes de hacerle jurar que matará a uno de los amores de Afrodita en venganza.
En las Danaides, Afrodita defiende a Hipermestra frente a sus hermanas, porque ella ha cedido a los imperativos del amor, de la vida, negándose al antinatural crimen planeado en común contra sus maridos.
Glauco de Corinto enfadó a Afrodita, quien hizo que sus caballos enfureciesen durante los juegos funerarios en honor al rey Pelias, y le despedazasen. 
Convirtió a Abas en piedra por su arrogancia.
Convirtió a Anaxarete en piedra por reaccionar tan desapasionadamente a las súplicas de Ifis para amarla, incluso tras el suicidio de éste. 
Afrodita ayudó a Hipomenes en una carrera contra Atalanta para ganar la mano de ésta, dándole tres manzanas con las que la distrajo. Sin embargo, como la pareja no dio las gracias a Afrodita, ésta los convirtió en leones.
Después de haberse unido a Anquises, Afrodita hizo prometer a Anquises que no diría nada de lo acontecido a nadie y que aseguraría que Eneas había nacido de una ninfa. Anquises se sintió extremadamente aterrado al caer en la cuenta de que había compartido lecho con una diosa, pues conocía de sobra todas las historias de mortales que habían sido asesinados o torturados por acercarse en exceso a un dios. Al ver semejante rostro de expectación, Afrodita le prometió que jamás le haría daño, pues, al fin y al cabo, ya estaba embarazada de un hijo suyo, Eneas.
Según algunas versiones, Anquises, inintencionadamente, habría violado su secreto; pocos días después se reunió con sus amigos; bebieron y hablaron sobre mujeres, como suelen hacer los hombres cuando beben demasiado:
– ¿Veis a aquella mujer que sirve vino? – preguntó uno de ellos – Antes me acostaría con ella que con la diosa de la belleza, Afrodita. ¿No opinas lo mismo, Anquises?
– Convengo contigo, amigo. Sin embargo, no puedo evitar decir que tendría la posibilidad de escoger, puesto que he yacido con ambas – respondió Anquises, orgulloso.
Zeus escuchó esa insinuación tan vulgar e inmediatamente lanzó un rayo contra Anquises, 
que, de no ser por la intervención de Afrodita, que alzó su banda dorada para protegerle de semejante impacto, lo habría aniquilado. Éste no murió a consecuencia del ataque, sin embargo, quedó tan paralizado de la impresión que tuvo que guardar cama el resto de su vida, sin compañía de ninguna mortal o diosa que le consola.
Tanto los dioses y diosas como diversos mortales fueron invitados a la boda de Peleo y Tetis (que luego serían padres de Aquiles), a excepción de la diosa de la discordia Eris no fue invitada. En venganza, ésta arrojó una manzana dorada sobre la mesa con la siguiente inscripción: kallisti ("para la más hermosa") que arrojó entre las diosas. Afrodita, Hera y Atenea reclamaron para sí la manzana, y para decidir la querella acudieron ante Zeus, pero éste, previendo que su decisión motivaría un enfrentamiento con las dos que no fueran elegidas, delegó en el más hermoso de los mortales, Paris, que estaba apacentando los rebaños en la ladera del monte Ida. Ante él expusieron las tres diosas sus sugestivos argumentos: Hera intentó sobornarle con un reino de la tierra, mientras Atenea ofreció gran destreza militar y el hacerlo invencible en la batalla, pero Afrodita terminó siendo declarada la más bella cuando ofreció a Paris la más hermosa mujer mortal como esposa y se atrajo automáticamente el odio de las otras dos diosas, que, en lo sucesivo, serán enemigas encarnizadas de los Troyanos. Esta mujer era Helena, la esposa de Menelao y con la ayuda de Afrodita, Paris conseguirá raptarla motivando con ello la Guerra de Troya. En ella Afrodita toma partido por los Troyanos, a quienes a veces ayuda incluso en el campo de batalla.
En la Ilíada, cuando Hera desea distraer la atención de Zeus y que no se fije en lo que está pasando en el campo de batalla, sólo tiene que pedir prestado a Afrodita su encanto erótico para resultar irresistible a Zeus, que no puede refrenar su deseo de hacer el amor con ella.
se.
En el libro III de la Ilíada de Homero, Afrodita salva a Paris cuando está a punto de ser asesinado por Menelao.
Afrodita era muy protectora con su hijo, Eneas, quien luchó en la Guerra de Troya. Diomedes estuvo a punto de matar a Eneas en batalla pero Afrodita le salvó. Diomedes hirió a Afrodita y ésta dejó caer a su hijo, volando al monte Olimpo. Entonces Eneas fue envuelto por una nube creada por Apolo, quien le llevó a Pérgamo, un lugar sagrado de Troya. Artemisa curó allí a Eneas.

ARCE
En la mitología griega Arce (en griego Άρκη, ‘veloz’, ‘arco’) puede haber sido asociada con el segundo arco iris desvanecido visto a veces en la sombra del primero.
Era hermana gemela de la diosa del arco iris e hija de Taumante y Electra.
Durante la Guerra de los Titanes las dos diosas sirven en lados opuestos –donde Iris se convirtió en la mensajera de los dioses Olímpicos, Arce asume el rol de mensajera de los Titanes. Al final de la Guerra, Zeus la despojo de sus alas, y la lanzo dentro del pozo tartáreo junto con sus amos.

ARES
En la mitología griega, Ares (en griego antiguo Ἄρης Arês ‘conflicto bélico’ o Ἄρεως Areôs "hombre", "varón") es una de las doce grandes divinidades Olímpicas.
Desde Homero se considera el dios de la guerra por excelencia, pero no de la guerra organizada y planificada sino 
en lo que la guerra tiene de destructiva, bestial, implacable, feroz e inhumano: la combatividad, la pelea vulgar, el coraje brutal, la lucha sin cuartel, el tumulto en el combate, la devastación, la matanza, la masacre; en contraposición a su hermanastra Atenea, que  preside el uso disciplinado y racional de la meditación y sabiduría en los asuntos de la guerra para proteger a la comunidad de sus estragos.
Es la personificación de la fuerza bruta sobre la inteligencia, el furor de la lucha y la violencia desatada y asesina. 
Es el espíritu de la batalla que se goza en la matanza y en al sangre. 
El dios de la guerra también simboliza la fuerza de la pasión y sensualidad en toda su potencia.
Es la personificación del cielo tormentoso y revuelto.
Ares simboliza el despertar de la fuerza y del vigor en la naturaleza y en el corazón de los guerreros. 
Cubierto de pies a cabeza con una férrea armadura, ondenate al viento el penacho de su casco y blandiendo la amenazadora lanza, cruza tempestuoso el campo de batalla, derribando con su irresistible empuje todo lo que se pone por delante. Combina la fuerza con una gran agilidad.
Tenía un corazón inmisericorde y terrible, era agresivo y bastante violento, 
más impetuoso y temerario que valiente. Se decía que era un loco que no respetaba ley alguna. A Ares solo le gusta la violencia sanguinaria y la absurda locura de la batalla, está sediento de sangre, es amigo del tumulto, la confusión y horrores de la guerra y disfrutaba de las matanzas y los saqueos de ciudades. Ares cambiaba de bando según sus simpatías y no siempre salía indemne de las muchas aventuras a que le precipitaba su carácter belicoso.
En los enfrentamientos que tiene con Atenea siempre vence esta, e incluso sale humillado y maltrecho de tales combates. Tampoco en otros enfrentamientos sale siempre vencedor a pesar de que su presencia física es impresionante. 
Aunque inmortal, era muy sensible al dolor y acudía corriendo a su padre, Zeus, cada vez que era herido.
Los romanos lo identificaron con Marte, dios de la guerra y la agricultura (al que habían heredado de los etruscos), pero este gozaba entre ellos de mucha mayor estima.
Todos los mortales lo repudian por su irracionalidad e injusticia y muy pocos dioses del Olimpo lo querían, con excepción de Eride y Afrodita porque era su amante y abriga una pasión por el, y Hades porque gracias a él muchos hombres morían; jóvenes y valientes combatientes muertos en guerras crueles, y llegaban a su reino.
Entre sus compañeros habituales estaban la sangrienta  terrible diosa de la guerra Enio, la destructora de ciudades, que unos dicen que fue su hermana y otros su esposa; Eris, que constantemente provoca ocasiones para la guerra mediante la difusión de rumores, sembrando cizaña e inculcando celos en las personas; Fobos y Deimos respectivamente los espíritus del «terror y espanto», le acompañaban como aurigas en su carro tirado por briosos caballos, y una multitud de demonios que le servían de escuderos en su séquito:  las Macas (Batallas: Cidoimos, así como Polemos y la hija de éste, Alala), las Hisminas (Disputas), las Keres, los sombríos genios de la muerte, todos necesarios para desencadenar una batalla. Junto con todos ellos, solía viajar a menudo, Niké.
Su hermana Hebe, a quien trataba irrespetuosamente, era reclamada a menudo para prepararle el baño.
Era hijo de Zeus y de su legítima esposa Hera, y hermano de Hefesto, Hebe y Eris. 
Él no estaba casado, pero tuvo muchas aventuras amorosas, la más célebre de las cuales es la de Afrodita, esposa de Hefesto, el dios cojo de la fragua. Hefesto pillo en flagrante delito a los amantes envolviéndolos en una red mágica invisible, y luego llamó a los demás dioses y diosas para que contemplaran su humillación. Al final Poseidón convenció a Hefesto de que los soltara en el buen entendido de que Ares debía pagar una multa. Ares entonces se escondió en Tracia, uno de sus países favoritos, lleno de pueblos belicosos. Fruto de su unión con esta diosa nacieron Fobos —quien suscitaba la cobardía en el corazón de los combatientes y los impulsaba a huir— Deimos y la bella Harmonía, que se casó con el mortal Cadmo, un príncipe fenicio que llegó a Beocia y fundó Tebas y a cuyas bodas asistieron todos los dioses. Otros de sus hijos: Eros y Anteros, Amor y Amor Correspondido.
Los amores de Ares con seres mortales son innumerables pero las criaturas que engendra son seres frustrados, violentos y rufianes los cuales heredaron el carácter belicoso e impulsivo de su padre:
Fue amado por la ninfa Aglaura, de quien tuvo una hija, Alcipe. Cuando Ares mató al violador de ésta, Halirrotio, fue juzgado por el tribunal de los dioses y absuelto; el proceso se celebró en una colina próxima a la Acrópolis, que recibió el nombre de Areópago, y fue «el primer juicio en un proceso de homicidio».
Con Crisa tuvo Ares un hijo, Flegias, que fue padre de Ixión y Corónide; ésta, seducida por Apolo, tuvo a Asclepio (Esculapio), el dios de la medicina, y fue vengada pro su padre, quien incendió el templo del dios y fue enviado a los Infiernos.
Cirene le dio un hijo, Diomedes, el que alimentaba a sus caballos con las carnes de los forasteros que caían en sus manos.
De Pelopia (o Pirene) tuvo
al bandido Cicno, que cortaba la cabeza a todos los extranjeros que pasaban por su territorio y las utilizaba para construir un templo para su padre; irritó a Apolo por robar las ofrendas que los viajeros dejaban en el templo, y fue muerto por Heracles (Hércules). 
El dragón que mató Cadmo antes de fundar Tebas vivía junto a una fuente sagrada de Ares y algunos dicen que era su hijo. Para expiar la muerte del animal, Cadmo tuvo que servir al dios por espacio de ocho años. En Tebas, cerca de la fuente de Ares, nacen los Espartoi, héroes de la fundación guerrera.
Más tarde, durante la expedición de los Siete contra Tebas, Meneceo se sacrificó a Ares para salvar a la ciudad de la destrucción. 
De los barbechos de Ares, en la Cólquida, nacen los Gegenesis, que surgieron de la siembra efectuada por Jasón con los dientes del Dragón de Ares. 
Las Amazonas, mujeres sanguinarias y guerreras, enemigas el hombre y del matrimonio, son hijas suyas.
En alguna versión de la historia de Adonis, Artemisa y Ares (su amante en ellas) enviaban un jabalí para matarle. Esta versión es sospechosa porque implicaría que Artemisa mantuvo relaciones con Ares y, sin embargo, virtualmente todas las fuentes coinciden en que se mantuvo casta todo el tiempo. Oto y Efialtes eran dos gemelos gigantes, hijos de Poseidón, que en una ocasión intentaron asaltar el Olimpo y raptar a Hera y Artemisa. En la lucha que mantuvieron los Olímpicos contra los dos gigantes, Ares fue apresado y encerrado en una vasija durante trece meses (este episodio tal vez alude a un armisticio entre los beocios y los tracios que hubiese durado trece meses, extensión del año pelasgo). Sólo fue liberado cuando Artemisa ofreció acostarse con Oto. Esto hizo que Efialtes sintiera envidia y ambos pelearon. Artemisa se transformó en una cierva y saltó entre los dos. Los Alóadas, para evitar que huyera, arrojaron sus lanzas y se mataron uno al otro, fueron enviados a los Infiernos, atados con serpientes a una columna.
Una noche, mientras mantenía relaciones sexuales con Afrodita, Ares puso a un joven llamado Alectrión a su puerta para que los guardase. Éste se quedó dormido y Helios, sorprendió a la pareja. Ares transformó a Alectrión en un gallo, que nunca se olvida de anunciar la llegada del sol por la mañana.
En la contienda de Tifón contra Zeus, Ares se vio obligado, junto con los otros dioses, a huir a Egipto, donde se metamorfoseó en un pez.
Cuando Halirrotio violó a Alcipe, la hija de Ares con Agraulo, Ares le mató, por lo que fue llevado a juicio: el primer juicio por asesinato de la historia. Fue absuelto. 
Durante la Guerra de Troya, Diomedes luchó con Héctor y vio a Ares luchando en el bando troyano. Diómedes pidió a sus soldados que se retirasen lentamente. Hera, la madre de Ares, vio la injerencia de éste y pidió permiso a Zeus, su padre, para alejar a Ares del campo de batalla. Hera animó a Diomedes a atacar a Ares y éste arrojó su lanza contra el dios. Atenea guió la lanza hasta el cuerpo de Ares, quien rugió de dolor y huyó al monte Olimpo, lo que obligó a los troyanos a retirarse.

ARTEMISA o ÁRTEMIS
Fue una de las doce grandes divinidades del Olimpo; una de las deidades más ampliamente veneradas y una de las más antiguas.
Diosa compleja fue el resultado de la fusión de diferentes divinidades de su mismo nombre pero con funciones muy diversas de aquí sus múltiples atribuciones: fue la diosa de la cacería; de la fauna, del reino animal, de los animales salvajes, de la cría de animales domésticos y de los rebaños; de las tierras salvajes, del terreno virgen, de los prados no hollados por el pie del pastor; de la virginidad, de la castidad (en la naturaleza, en el ser humano y en los animales) y de las mujeres jóvenes y solteras; de los mercaderes, caminantes, viajeros y oradores; divinidad marítima, protectora de las ciudades y de sus puertas; diosa de la música y tenía también el poder de dar oráculos.
Se le rendía culto a veces como protectora de las uniones matrimoniales y protectora de las madres de numerosa prole.
Adorada primero como diosa de la fecundidad; fertilizaba la tierra y presidía la vida vegetativa.
Protectora de la de la naturaleza virgen y salvaje y en particular, de los bosques en los que reina. Sus dominios se extendían a través de los espacios silvestres de la Arcadia, en el centro del Peloponeso.
Por ser protectora de la fuerza vegetativa y de la agricultura, a ella se le ofrecen los primeros frutos de la recolección.
Protectora de la juventud y de los niños; de los cazadores y los hombres puros e inocentes.
Junto con su hermano Apolo, representaba la justicia: velaba por los derechos de las personas y defendía a los humildes, a los desvalidos y a los justos.
En época helenística posterior, asumió incluso el papel de Ilitía como ayudante especialmente de la venida al mundo de los recién nacidos, y esta protección, que extendía a los animales jóvenes.
En los idus de agosto recompensa a los perros y concede una tregua a los animales salvajes.
Era diosa curadora y alejadora de males, tiene el poder de enviar plagas o la muerte a los mortales, aunque también puede curarlos: traía y aliviaba las enfermedades de las mujeres.
Protectora de las Amazonas.

En la tierra se la llamó Delia, porque nació en Delos, la tierra del sol; en el cielo era Selene (con la que pasó más tarde a ser identificada) como diosa de la luna y representación en especial la luz pura y fría del astro y el esplendor de la noche; con el de Hécate, como diosa infernal.
Identificada por los romanos con Diana.
Según algunas tradiciones, es hija de Deméter; sin embargo es más común que se considere como la hermana melliza de Apolo. Hija de Zeus y Leto, está, desde su nacimiento, marcada por los celos de Hera, la mujer legítima del amo del Olimpo. Ella nació un día antes que él, y ayudó a su madre a dar a luz a su hermano por eso desde entonces se la conoció como la diosa del parto y de los hijos. La leyenda les asigna diferentes lugares de nacimiento: Delos a Apolo, y Ortigia a Artemisa.
Potnia Tehron («Señora de los animales»): como la patrona de toda la naturaleza silvestre y la protectora de todos los seres vivos jóvenes.
La infancia de Artemisa no está completamente recogida en ningún mito conservado. La Ilíada reducía la figura de la pavorosa diosa a la de una muchacha que, tras haber sido azotada por Hera, subía al regazo de Zeus. Un poema de Calímaco dedicado a la diosa «que se deleita en las montañas con el arco» imagina algunas escenas encantadoras. A los tres años, Artemisa pidió a su padre, Zeus, mientras estaba sentada en sus rodillas, que le concediese seis deseos: permanecer siempre virgen; tener muchos nombres para diferenciarse de Apolo; ser la Phaesporia o ‘Dadora de Luz’; tener un arco y flechas, y una túnica hasta las rodillas para poder cazar; tener sesenta «hijas de Océano», todas de nueve años, para su coro; y veinte ninfas Amnisíades como doncellas para cuidar sus perros y su arco cuando descansase. 
No pidió que se le dedicase ciudad alguna, sino gobernar sobre las montañas. 
Artemisa creía que había sido elegida por las Moiras para ser una comadrona, especialmente desde que había ayudado a su madre en el parto de su hermano gemelo, Apolo. Todas sus acompañantes permanecieron vírgenes y Artemisa guardó celosamente su propia castidad.
Calímaco cuenta cómo Artemisa pasó su niñez buscando lo que necesitaba para ser una cazadora, cómo obtuvo su arco y flechas de la isla de Lipara, donde trabajaban Hefesto y los Cíclopes. Las hijas de Océano estaban llenas de miedo, pero la joven Artemisa se acercó valientemente y pidió el arco y las flechas. Calímaco cuenta cómo Artemisa visitó en Arcadia a Pan, el dios de los bosques,  para que le regalara unos perros de caza. Pan le dio siete perras y seis perros de los mejores que poseía, "más rápidos que el viento" y capaces de tumbar hasta a los leones. Entonces ella capturó seis ciervos de cornamenta dorada para tirar de su carro. Artemisa practicó con su arco disparando primero a los árboles y luego a las bestias salvajes.

El culto de Artemis en Asia Menor fue muy sangriento. El centro principal de este culto fue Efesos, donde tenía un carácter distinto, como nodriza universal de todos los seres animales y vegetales.
Los cazadores invocaban antes de partir, y cuyas reglas, como la de no matar los animales jóvenes que le estaban consagrados, debían ser respetadas por todos., su víctima preferida para los sacrificios era la cabra.
En una ocasión Artemisa estaba bañándose en el bosque en compañía de su coro de ninfas, cuando el príncipe tebano y cazador Acteón, que pasaba por allí, la vio por casualidad. Pero las ninfas lo descubrieron y corrieron a tapar a Artemisa. Ésta se disgustó tanto por haber sido contemplada desnuda, que arrojó agua al rostro de Acteón, lo transformó en un ciervo e incitó a sus propios sabuesos a que lo atacaran. Éstos lo destrozaron sin saber que el ciervo que cazaban era su propio dueño. Alternativamente, Acteón habría alardeado imprudentemente en cierta ocasión de ser mejor cazador que Artemisa, y ésta, para castigar su jactancia, le habría transformado en un venado que fue devorado por sus sabuesos.
 
ATARRABI
Daos del bien en la mitología vasca, hijo de Maddi y Sugaar.

ATAS
En la mitología griega, era un hijo de Príamo.

ATE o ATEA
En la mitología griega, Ate o Atea (griego antiguoτη -hV (ή), en griego antiguo, Ἄτη: ‘ruina’, ‘insensatez’, ‘engaño’; ‘mal’, ‘injusticia’; ‘acción precipitada’, ‘ceguedad de espíritu’; ‘extravío fatal’; ‘calamidad’; ‘desgracia; ‘azote’; ‘pecado’; ‘falta’, ‘crimen’) diosa de la fatalidad, la desventura, la desgracia, la mala suerte, la perversidad, el mal, como condición humana; el orgullo, el error fatal, la conducta irresponsable, la ofuscación, la perdida de la razón, la confusión del alma, el encaprichamiento y la acción precipitada.
En el mundo helénico, expresa al mismo tiempo la ceguera moral que induce al hombre a rebasar sus propios límites, la falta cometida, el castigo fatal de los dioses y la desgracia que acarrea dicho castigo.
Diosa de carácter alegórico que personificaba la pasión ciega que impulsaba en determinados momentos a los hombres a cometer ciertos actos sin prever sus peligrosas consecuencias. Típicamente se hacía referencia a los errores cometidos tanto por mortales como por dioses, normalmente debido a su hibris o exceso de orgullo, que los llevaban a la perdición o la muerte.
Daimon que personificaba el impulso temerario que guiaba a los hombres hacia el camino de la ruina.
Los antiguos adoraban la Maldad bajo el nombre de Ate.
Diosa maligna, odiada por dioses y hombres, que gustaba de dar pesares a los hombres al ocuparse exclusivamente en conturbarles el entendimiento y el espíritu.
Es una abstracción, la personificación de la tentación provocada por los dioses, que inducia a un hombre a adoptar una conducta que habría de resultarle fatal.
Personificaba las acciones irreflexivas y sus consecuencias.
Personifica la ceguera del espíritu que lleva al mal y a la ruina.
Era la personificación del arrebato de la irreflexión que obnubila la mente de sus víctimas y que las lleva a cometer  acciones insensatas.
Recorre el mundo con increíble rapidez, incitando a los hombres al mal y a la lucha. 
Su misión era perturbar el espíritu de los mortales para hacerlos desgraciados.
Representa el extravío del hombre hacia el mal: cerniéndose sobre las ideas de los hombres, les hace sus cómplices o víctima y les impulsa a cometer acciones precipitadas y desconsideradas .
En la Ilíada, se dice que Agamenón alega que lo poseyó Até cuando disputó con Aquiles y le arrebató a su concubina, Briseida, del mismo modo instigada por Hera, usó su influencia en Zeus para que en el momento en que debía nacer Heracles, éste jurase que el primer niño mortal descendiente suyo que naciera ese día , éste sería un gran gobernante. Hera inmediatamente retrasó el nacimiento de Heracles y provocó el de Euristeo prematuramente, logrando así que éste obtuviese la posición de poder que Zeus pretendía conceder a su hijo, mientras que Heracles pasó a ser su servidor. Zeus descargo todo su furor contra Até, como autora de todo el mal. La cogió por los cabellos, la precipitó sobre la tierra, prohibiendo que volviese al cielo o al Olimpo. A partir de ese momento Até vivió entre los hombres, y así la desgracia se convierte en herencia de la humanidad.
Cayó en el monte de Frigia en el que Ilo construiría Troya.
Los griegos creían que flotaba a la altura de la cabeza, sin tocar el suelo; vagando siempre a la altura de la cabeza de los hombres para inspirarles el mal; posándose sobre éstos turbaba la razón e inducía al error que traería la desgracia.
La equivalente de Ate en la mitología romana es Nefas (Error).
En su La Teogonía, Hesíodo afirma que la madre de Ate es Eris (la Discordia), pero no menciona a ningún padre. Algunos autores, pues, la consideran hija de Zeus con Eris. Al decir que Até era hija de Zeus se emplea una alegoría cuyo sentido explica Decharme diciendo que representaba el mal con todas sus consecuencias, como una ley de la condición humana, la cual, como todas las leyes morales, dependía del Ser Supremo.
Las Litas (Ruegos o Suplicas), sus hermanas, la siguen de lejos y tratan de reparan aunque lentamente los males que aquella ocasiona.
Se dice que fue responsable de la amarga disputa entre los héroes griegos Agamenón y Aquiles durante la guerra de Troya.

ATEA
Atea es una deidad femenina presente en la mitología de Polinesia. En la mitología de las Islas MarquesasAtea es la dadora de luz.

En una de las versiones del mito Atea y Tane son hermanos e hijos de Tōhō

Otra tradición cuenta que Atea (como luz) se engendra a sí misma e hizo visible a Ono. Uniendo fuerzas, ambos rompieron la oscuridad sin límites del mundo subterráneo (Po), dónde Tanaoa, señor de la oscuridad y Mutu-hei (el Silencio) habían vivido toda la eternidad. Atea y Ono guerrearon con Tanaoa y Mutu-hei y los vencieron. Confinaron a los dioses de la noche y les pusieron límites. Tras el enfrentamiento apareció Atanua, la Aurora. Luego, Atea se casó con Atanuay tuvieron hijos: dioses menores y la humanidad (Tregear 1891:29). 
Según fuentes no verificadas, uno de sus hijos es el primer hombre: Tu-mea.

En la mitología de las islas Tuamotu Atea es asesinada por Tane, su segundo hijo.


ATENEA o ATENA


Forma parte los doce grandes Olímpicos, es un de las seis diosas principales del panteón griego clásico y una de las tres diosas vírgenes del Olimpo. 
Identificada por los romanos con Minerva e introducida en la llamada Triada Capitolina, al lado de Júpiter y Juno.
Asociada por los romanos con su diosa etrusca Mnerva. 
Equivalente a la fenicia Onga
Diosa de  de la guerra razonada y audaz, de la defensa y de la estrategia militar; de la sabiduría, de la inteligencia (heredada de su madre), del pensamiento y de la ciencia creativa, oponiéndose en este sentido al cojo Hefesto, dios de la técnica, de la habilidad simplemente aplicada a la materia
Personificaba la Astucia en todos los campos. 
Estaba a su cargo todo aquello que fuera símbolo de lo civilizado: arado, fuego, bordados, etc.
Guardiana de la justicia y las leyes y presidia la autoridad de los estados
Preside las artes, los oficios, los trabajos, las industrias y el conocimiento en general
Ella, a la que invocaban los pintores, maestros, médicos. artesanos, filósofos, científicos
Atenea era venerada en varias ciudades griegas como diosa tutelar.
La presencia de Atenea era, en total, sinónimo del consejo prudente, el comportamiento tranquilo y el juicio sabio.
En su faceta de diosa de la guerra, Atenea simboliza la justicia en y para el combate, la razón que domina el impulso: es una diosa guerrera, pero no le gusta la guerra, antes de entrar en combate siempre intenta arreglar los conflictos de manera pacífica, sin embargo, una vez que entra en batalla nunca es derrotada.
Muchas veces era solicitada como juez.
A diferencia de Ares, dios de la furia irracional, que lanza al hombre contra el hombre en un furor asesino y representación de la locura y la destrucción en la guerra, que era muy temperamental, poco fiable en la batalla y se complacía con las crueles matanzas; ella era la patrona de la guerra entendida como forma disciplinada y racional de proteger la comunidad,  su dominio eran los aspectos mas intelectuales: la estrategia y las tácticas, la disciplina y la defensa, y era quien guiaba a los ejércitos durante el ataque,  inspirando los movimientos mas hábiles.  
Curiosamente Atenea también era la diosa de la paz, y cuando no existía lucha armada era la protectora de las ciudades, de los estados y la vida civilizada,  y, como tal favorecía la agricultura, las ciencias, las artes y el comercio.
Como divinidad de las Artes y de las Cienciasera la patrona no sólo de las labores propias de las mujeres, como el arte de tejer, el hilado y otras manualidades, sino también de los oficios de los hombres, como la carpintería, la metalurgia y la alfarería. En esta faceta, suele decirse que intervino en los proyectos mas complejos de los humanos: enseñó a los seres humanos el arte la navegación, a navegar las aguas en buques, de domar caballos, a someter los bueyes al yugo, y atarlos al carromato; así como las técnicas de la alfarería y a las mujeres el arte textil (los telares y los bordados).
Entre los instrumentos a que dio origen están: 
  • el aulos, la flauta doble, pero arrojó el instrumento lejos de sí, disgustada al ver su cara reflejada en el agua mientras lo tocaba, con las mejillas infladas y totalmente deformadas
  • la trompeta
  • entre las herramientas, el yugo, el arado, el rastrillo, el horno del alfarero y la escuadra del carpintero.
  • Inventó los carros de combate
  • Dirigió la construcción de la nave Argos, instalando el tablón parlante procedente de Dodona.
  • Ayudo a Epeo a fabricar el Caballo de Troya.
En su ciudad, Atenas, estaba considerada como la diosa de la razón, desplazando a las Musas en el terreno de la literatura y la  filosofía. 
Se le dan otros nombres: 
  • Agoraria: que inspiraba elocuencia de los oradores y el buen sentido de los ciudadanos en las asambleas. 
  • Nikeforos: la que conduce a la victoria
  • Polias: cuyo brazo poderoso vela sobre las ciudades.
  • Promakos: la que combate con razón
Hija de Zeus, y de su primera esposa, la oceánide Metis. Otras leyendas a las que no se da ningún crédito la hacen hija de Poseidón y de Tritón o también de Poseidón y de la oceánida Corifé. Cuando la primera esposa del gran dios, Metis, estaba encinta de su primer hijo —una niña—, Zeus se enteró de que estaba destinada a engendrar un segundo hijo varón que seria el rey de los dioses y de los hombres. Zeus ya había destronado a su padre, Crono, y no estaba dispuesto a sufrir el mismo destino que él, por lo que se tragó a su esposa embarazada con el fin de eludir el nacimiento de ese futuro hijo tan poderoso. Tiempo más tarde le sobrevino a Zeus un terrible dolor de cabeza, Prometeo, Hefesto, Hermes o Palemón (según la fuente consultada) le abrió la cabeza con un hacha minoica de doble hoja (labrys). Atenea saltó de la cabeza de Zeus, completamente armada y lanzando el grito de guerra, que resonó en el cielo y la tierra.
Según Homero, Atenea sigue en jerarquía a Zeus, de quien fue hija predilecta; igualaba en sabiduría a Zeus y sobrepujaba a los demás dioses. En un principio ni siquiera tiene armas propias, se las pide prestadas a su padre cuando las necesita. También comparte con él la Égida.
Ella ocupaba un trono de plata trabajado como su fuera un canasto y decorado con una corona de violetas lapislázuli, una piedra semipreciosa.
Atenea se opone a Afrodita, que ejerce su poder sobre los hombres con unas armas que al diosa de la inteligencia desprecia. Ello no le impide participar, junto a Hera y Afrodita, en el concurso de  belleza arbitrado por Paris, que será el germen de la guerra de Troya.
Poseía Atenea el privilegio de tener en la Acrópolis de Atenas varios templos, entre los cuales se contaban el Hecatompedón, el Erecteión, el de Atenea Nicé y el más famoso, el Partenón. Ademas, Atenea poseía santuarios en todo el territorio ocupado por los helenos, incluida la Magna Grecia (Italia) y el Asia Menor.
La diosa desempeñó un papel fundamental en la lucha contra los Gigantes, durante la cual fue protagonista de numerosas empresas excepcionales, como cuando consiguió vencer al gigante Encélado arrojando sobre su cuerpo la isla de Sicilia. 
Atenea guarda celosamente su castidad; Según Apolodoro, Hefesto intentó en una ocasión forzar a la diosa y aunque su deseo quedó frustrado, produjo un extraño vástago, Erictonio, mitad hombre, mitad serpiente, nacido del suelo fecundado por el esperma del dios, al que Atenea educará como a un hijo. Otra versión dice que Hefesto quería que Atenea se casase con él, pero que desapareció en el lecho nupcial, y Hefesto terminó eyaculando en el suelo.
Atenea dio al bebé dentro de una pequeña caja a tres hermanas, Herse, Pándroso y Aglauro, advirtiéndoles que nunca la abriesen. Aglauro y Herse abrieron la caja, que contenía al infante y futuro rey Erictonio. La vista hizo que enloquecieran y se arrojaron desde la Acrópolis. En las Metamorfosis (libro II), Ovidio deja claro que la única hermana que abre los nudos de la canasta donde está Erictonio es Aglauro. Una versión alternativa de  la misma historia es que mientras Atenea había ido a traer una montaña para usarla en la Acrópolis, las dos tercas hermanas abrieron la caja. Un cuervo vio cómo lo hacían y voló a decírselo a Atenea, quien montó en cólera y dejó caer la montaña (actualmente, el monte Licabeto). Otra vez más, Herse y Aglauro se volvieron locas y se tiraron a un acantilado, muriendo.
Según la tradición, bajo el reinado de Cécrops, ella y Poseidón contendían por la posesión de Atenas. Los dioses prometieron que correspondería al que hiciese el don más útil a los hombres. Poseidón, de un golpe de su tridente hizo brotar una fuente, pero su agua era salada y por tanto no muy útil, mientras que Atenea ofreció el primer olivo domesticado. Los atenienses (o mejor dicho su rey, Cécrope) escogieron el olivo y con él a Atenea como patrona, pues el árbol daba madera, aceite y alimento. Se cree que esta historia alude a un enfrentamiento entre los habitantes de la época micénica y los inmigrantes posteriores.
En general, Atenea mantiene relaciones benéficas con los mortales. No obstante, en caso de necesidad podía castigar severamente los errores cometidos por ellos:
  • Castigó también la presunción de Aracne que se atrevió a desafiarla a un certamen de labores en el telar, aunque luego se apiadó de ella y la convirtió en araña, para que pudiera seguir tejiendo toda su vida. 
  • Cegó a Tiresias porque la había visto bañándose. Su madre, Cariclo, le suplicó que deshiciera la maldición, pero Atenea no podía, y a cambio le dio el don de la profecía.
  • Estuvo a punto de conceder la inmortalidad a su favorito Tideo cuando estaba agonizando, pero cambió de opinión cuando lo vio comerse los sesos de su enemigo muerto, Melanipo.
Más a menudo, sin embargo, se la ve al lado de sus mortales preferidos, dándoles apoyo y ánimos: 
  • A Perseo, al que ofrece un escudo de bronce pulido para que pueda derrotar a Medusa y que, en justa correspondencia, entregará a la diosa la cabeza de la Gorgona para que ésta adorne el suyo.
  • A Heracles, al que proporciona armas y consejos continuos para que salga bien parado durante sus trabajos: enseñó a Heracles cómo despellejar al León de Nemea, usando las propias garras del león para cortar su gruesa piel. La piel del león se convirtió en la prenda característica de Heracles, junto con el mazo de madera de olivo que usaba en la batalla. Atenea también ayudó a Heracles a derrotar a los pájaros de Estínfalo, junto con Hefesto, y que, en agradecimiento, ofrecerá a la diosa las manzanas de oro de Hespérides.
  • Ayudó a Belerofonte a donar al caballo alado, Pegaso, a lomos del cual mató a la monstruosa Quimera. 
  • A los aqueos durante la Guerra de Troya, sobre todo a Aquiles y Odiseo (Ulises), a quien protegerá durante todo su viaje.
En la Ilíada es una firme partidaria de los griegos en la Guerra de Troya (cosa que, por lo demás, nada tiene de extraño, teniendo en cuenta el resentimiento que guarda hacia los troyanos desde el juicio de Paris, en el que no salió favorecedora). 
Particularmente notable es su intervención en el canto IV, cuando tienta a Pándaro a disparar a Menelao y romper así la tregua transitoria que se había alcanzado, dando paso a la última fase de la guerra que acabará con la destrucción de Troya. 
En el canto V ayuda a Diomedes a realizar sus grandes hazañas en la refriega contra los troyanos, e incluso a herir al propio dios de la guerra, Ares. 
En el XXII se encarna en Deífobo para atraer a Héctor a su muerte a manos de Aquiles. 
Los troyanos no son conscientes de que está tan descaradamente a favor de los aqueos, y sigue siendo la diosa de la ciudadela de Troya. Hécuba, la reina ruega a Atenea que proteja a la ciudad del desastre, y le ofrece un magnifico peplo, obra de expertas artesanas: «Pero palas Atenea no accedió [a su súplica]», dice Homero (VI, 311). Los troyanos poseían además una estatua de Atenea, el Paladio que, según se creía, tenía la facultad de mantener a salvo a la ciudad que lo guardaba. Los griegos lo robaron antes de la caída de Troya. 
Pero aunque Atenea apoyaba a los aqueos, ello no le impidió castigarlos al final de la guerra por al violación de la profetisa Casandra llevada a cabo por Áyax. Con la ayuda de Poseidón, provocó una violenta tempestad que hizo naufragar a la flota griega frente al cabo de Caferea y causó la muerte de muchos, entre otros la del propio Áyax.