En la mitología griega, Hebe (en griego antiguo Ἥβη Hêbê, ‘juventud’, adolescencia, signos de pubertad) era la personificación de la juventud
la Dia de los Sicionios, la Juventa de los RomanosSegún la Ilíada, Hebe era la ayudante de los dioses: llenaba sus copas con néctar, ayuda a Hera a enganchar los caballos a su carro y bañaba y vestía a su hermano Ares.
Es hija, según Homero, de Zeus (Júpiter) y Hera (Juno), ó de esta diosa únicamente, de resultas de haber comido mucha escarola silvestre en un banquete, con que la obsequio Apolo. Según la Odisea, se casó con Heracles tras la apoteosis de éste, siendo sustituida en sus labores por el joven príncipe troyano Ganimedes. Sin embargo, tradiciones posteriores contaban que había sido madre con él de dos hijos, Alexiares y Aniceto, emblemas de estar unidos por lo común la juventud y la fuerza.
HÉCATE o HECATA
Diosa de la magia, de los encantamientos, los sortilegios y también de las almas de los muertos.
Presidía a la magia y a todas sus operaciones. Todo lo misterioso y fantástico está relacionado con ella.
Una leyenda cuenta que Hécate robó a su madre un recipiente que contenía algún compuesto mágico, lo que provocó la furia de la diosa, que la persiguió para castigarla. A Hécate no le quedó más remedio, para librarse de las represalias, que ir al Hades a refugiarse, donde permaneció a partir de entonces.Fue la única de los Titanes que participó en la Titanomaquia al lado de Zeus, por lo cual tiene más consideración que por las demás; le dio poder absoluto sobre la tierra, el cielo y el Infierno (por esta causa se le representaba habitualmente con tres cabezas) y la colmó de dones y prerrogativas. Tiene por decirlo asi, el destino de la tierra entre sus manos y extendía su benevolencia a todos los hombres concediendo los favores que se le piden en todos los ámbitos pues su poder es inmenso:
Distribuye los bienes entre los que la honran
Encargada de conceder a los hombres la victoria en los juego, y a los pueblos en las guerras.
Preside en el consejo de los reyes, a los sueños, a los partos y a la conservación y desarrollo de los niños que acaban de nacer.
Es protectora de los atletas y de los políticos. Presencia el nacimiento y muerte de los hombres, y en su mano estaba decidir quien moría y quien no.
Tenía el don de atraer o matar al amante que se había alejado del ser amado.
Definía los veredictos en los tribunales y hacia que sus elegidos se destacaran en el ágora.
Podía multiplicar la pesca y los ganados de los hombres.
Considerada como la protectora de las familias y de los niños.Era invocada contra los amores deshechos, también cuando se deseaba desafiar al destino.
«Reina de los Fantasmas» es un título asociado con Hécate debido a la creencia de que
pues podía evitar que estos saliesen del mundo de los espíritus, pero por otro lado también permitir su fuga; ella enviaba a los humanos los terrores nocturnos, apariciones de fantasmas y espectros. Guardiana de los «caminos y senderos que se cruzan» o encrucijadas, que desde siempre han sido considerados grandes centros de actividad espiritual y mágica. En estos cruces de caminos, eran instaladas las estatuas de la diosa tricéfala y allí dejaban los devotos sus ofrendas. Se creía que en esos espacios apartados a veces aparecía la diosa, especialmente en las noches más oscuras, sin luna, Hécate con un aspecto terrible portando antorchas en las manos, acompañada por su jauría de perros fantasmales y aulladores (de yeguas o de lobos). En las encrucijadas de los caminos, que eran para los viajeros lugares demoníacos y espectrales, se celebraban las "cenas de Hécate", que estaban preparadas a base de comidas de pescado y otros mariscos. Forman un rito de purificación. La importancia simbólica de las encrucijadas es universal y está ligada a la situación de cruce de caminos, que hace de éstas una especie de centro del mundo: lugar de paso de un mundo a otro, de una vida a otra o de la vida a la muerte. La encrucijada es el encuentro con el destino.
Hécate es habitualmente asociada con Artemisa, ya que su madre es Asteria, la hermana de Leto; ella y Artemisa, por lo tanto, son primas. A diferencia de Artemis, que representaba la luz lunar y el esplendor de la noche, Hécate se manifestaba en la oscuridad y los terrores que esta esconde.
En el Hades gozaba de gran autoridad, porque era conocida como la reina invencible y presidía las ceremonias de expiación y purificación de las sombras a las que se les permitía reparar las malas acciones de su vida pasada. Sus poderes se intensificaban en la noche, a la tibia luz de la luna, con la que se identificaba.
Se convirtió en la asistente de Perséfone y su intima compañera en el Inframundo. Hécate se unió primero a Forcis y fue madre del monstruo Escila; después a Eetes, de quien obtuvo a Circe y a Medea. Según la versión del mito estas últimas aparecen como hermanas o sobrinas.
Cuando se le obligaba a responder a las evocaciones mágicas de Medea, aparecía con la cabeza llena de serpientes, con una rama de encina en la mano, rodeada de luz y haciendo resonar a su alrededor los ladridos de su Jauría Infernal, y los agudos gritos de las ninfas de Faso. Cuando Fedro le implora en Séneca, va armada de una antorcha ardiente, de una látigo o una espada, muchas veces trae una antorcha para disminuir las tinieblas del Tártaro, o una pantera ara sacrificar a los dioses Manes. Otras veces lleva en una mano una llave y en la otra o cuernas o un puñal con lo que ó ata o hiere los criminales. En un jaspe del gabinete de la biblioteca del rey de los franceses se la ve con sus tres cabezas, sobre las cuales se elevan ciertas medidas. No tiene más que un cuerpo y de él sale seis brazos, dos de los cuales tienen serpientes, otros dos, antorchas encendidas, y los dos últimos, vasos expiatorios.Su influencia era tal que hasta el mismo Zeus la temía.
Su equivalente en la mitología romana es Trivia.
Era invocada antes de empezar las operaciones mágicas que la obligaban a aparecer sobre la tierra; cuando se mostraba a alguno, lo espantaba de tal manera que la mayoría de las veces moría de miedo.
1 R. hekaton, ciento, porque se le ofrecían cien victimas, o porque detenía cien años en las riveras del Estigia las almas cuyos cuerpos se hallaban privados de sepultura. 2 R. hekas, lejos, porque la Luna arroja sus rayos desde lejos. 3 R. kat, fuego, luz. Museo le hace hija de Helios (el Sol); Orfeo del Tártaro y de Deméter (Ceres); Baquilides de Nix («la Noche del obscuro seno»); Ferécides de Aristeo; Hesíodo la presenta como hija de Perses (hijo del titán Crío y de Euribia, hija de Ponto y Gea) y Asteria (hija de los titanes Ceo y Febe), que era hermana de Leto, a su vez madre de Artemisa y Apolo. La abuela de estos tres primos era Febe, descendiente directa de la generación de la los Titanes e independiente del panteón Olímpico. En algunos pueblos de Tesalia decían que Hécate era una hija de Zeus y Deméter con la igual predilección de su padre, la única descendiente extramatrimonial del dios que había sido aceptada por la celosa Hera, no de buen grado, sino por temor a sus poderes sobrenaturales. Ese milagro hizo que Hécate fuera honrada y respetada por todas las divinidades que habitaban el Olimpo. Cada uno le da un carácter conforme a su genealogía, o mejor, la Hécate de cada país es un personaje diferente, cuyas cualidades y acciones han complicado y acumulado los mitologías.
Se la representaba con tres caras, una de caballo, a la derecha, una de perro, a la izquierda y una de mujer, al medio. Alcameno fue el primero que dio un triple cuerpo a la diosa. Miron por el contrario no le da más que uno. La pintura de Alcameno debía prevalecer en un pueblo amante de las alegorías: así sus tres rostros significan las tres faces de la Luna según Cleomedes; según Servio el uno representó a Lucina que protegía el nacimiento; el otro fue Diana que conservaba los días el tercero Hécate que los terminaba. Las tres caras también han sido interpretadas en el sentido de que es una diosa que tenía tres lugares de acción (el cielo, la tierra y el mar), o bien representaban sus tres personalidades: Selene en el cielo, Artemisa en la tierra, Hécate (o Perséfone) en el Infierno.
En algunos lugares se la representa con una llave de oro capaz de abrir la riqueza fabulosa del cielo y de la tierra.
Su culto fue llevado a Beocia por las inmigraciones venidas del Norte, y desde allí se difundió por el resto de la Grecia. Muchos mezclaron el culto de esta diosa con el de Diana; y de esté modo fue adorada en Efeso, Delos. Brauron en el Ática, Magnesia, Micenas; Segesta y en el monte Menalo. Atenas le ofrecía tortas en las cuales se veía impresa una figura de buey; porque se la invocaba para la conservación de los animales útiles; y los esparciatas tiñeron sus altares con sangre humana.
Su símbolo es la luna menguante.
El
numero tres servía para designarla.
La rana, significativamente una criatura que puede cruzar dos elementos, está también consagrada a Hécate.
La perra es ayudante y representación animal a Hécate, quien a veces es llamada la «perra negra». Algunas veces se le sacrificaban perros (una buena indicación de su origen no helénico, pues los perros, como los burros, muy rara vez jugaban este papel en el genuino ritual griego) a ella en rituales de purificación. Los que se le ofrecían en sacrificio debían ser negros, y eran inmolados a medianoche. Los lamentables gritos de estos animales mientras se los sacrificaban alejaban, decían; los horrorosos espectros, enviados a menudo por esta diosa. En Colofón (Tracia) Hécate podía manifestarse como perro.
Le estaba consagrada la encina muy particularmente, y se la coronaba con ramas de este árbol entrelazadas con serpientes.
Decharme añade que esta divinidad extranjera no tuvo nunca puesto determinado en el sistema de la región popular de los griegos, pero fue adoptada por la secta de los órficos, quienes la asignaron un puesto elevado en su teogonía, como lo atestigua el himno a Hécate que va incierto en al obra atribuida a Hesíodo.Su culto fue llevado a Beocia por las inmigraciones venidas del Norte, y desde allí se difundió por el resto de la Grecia. Muchos mezclaron el culto de esta diosa con el de Diana; y de esté modo fue adorada en Efeso, Delos. Brauron en el Ática, Magnesia, Micenas; Segesta y en el monte Menalo. Atenas le ofrecía tortas en las cuales se veía impresa una figura de buey; porque se la invocaba para la conservación de los animales útiles; y los esparciatas tiñeron sus altares con sangre humana.
Su culto fue del mismo modo celebre, en Roma, pero no tan cruel; se la llamaba Dea Feralis y se creía que fijaba el termino de la vida de los hombres y presidia su muerte. Amiterne y Forminas le elevaron altares, y Espoleto le edificó un templo que fue común a ella y Poseidón (Neptuno) mirando al mar como el más vasto y poblado de todos los sepulcros.
Los eginetas que fueron los primeros en admitirlo, le levantaron un templo, en una plaza circuida de muros, donde celebraban todos los años una fiesta en su honor, Apuleo dice que era la misma que Isis.
Su santuario más importante estaba en Lagina, una ciudad-estado teocrática en la que la diosa era atendida por eunucos. Lagina, donde el famoso templo de Hécate atraía grandes reuniones festivas cada año, quedaba cerca de la colonia originalmente Macedonia de Estratonicea, ciudad de la que era patrona. Se describe a Hécate como una diosa con aspecto fiero y terrible, en su interior se escondía un corazón sensible y tierno. Prueba de ello tenemos en la siguiente historia…
Un día, asomada desde una gruta, Hécate presenció el rapto de Perséfone, y no dudó en ayudar a su madre Deméter a buscarla. Con una antorcha en la mano, ambas diosas recorrieron todos los caminos hasta que dieron con la doncella. Hades la había secuestrado para hacerla su esposa, asi cada seis meses para estar con ella. Hades estuvo de acuerdo y Perséfone se convirtió en la esposa de Hades y reina del Inframundo. Fue entonces cuando Hécate se ofreció a acompañar y guiar a la doncella el tiempo que pasase en el reino de Hades, porque Perséfone temía a la oscuridad y podría perderse. Como recompensa por su noble comportamiento y por el apoyo y amistad incondicional hacia la joven esposa, Hades la premió nombrándola huésped de honor en el reino de los muertos.
Un día, asomada desde una gruta, Hécate presenció el rapto de Perséfone, y no dudó en ayudar a su madre Deméter a buscarla. Con una antorcha en la mano, ambas diosas recorrieron todos los caminos hasta que dieron con la doncella. Hades la había secuestrado para hacerla su esposa, asi cada seis meses para estar con ella. Hades estuvo de acuerdo y Perséfone se convirtió en la esposa de Hades y reina del Inframundo. Fue entonces cuando Hécate se ofreció a acompañar y guiar a la doncella el tiempo que pasase en el reino de Hades, porque Perséfone temía a la oscuridad y podría perderse. Como recompensa por su noble comportamiento y por el apoyo y amistad incondicional hacia la joven esposa, Hades la premió nombrándola huésped de honor en el reino de los muertos.
En la batalla de los Dioses contra los Gigantes mató a Clito con sus antorchas.
Se opuso a Heracles cuando éste intentó enfrentarse a Cerbero.
Odiseo (Ulises) queriéndose librar de los que la atormentaban, le consagró un templo en Sicilia.
