VACH
Es diosa del lenguaje y la personificación
de la voz o el habla en la mitología hindú.
Divinidad abstracta engendrada por los dioses, ellos se servían de la palabra para comunicar a los hombres las leyes del conocimiento.
§ vāc, en el sistema AITS (alfabeto internacional para la
transliteración del sánscrito).
§ वाच्, en escritura devanagari del sánscrito.
§ Pronunciación: /vách/.
§ Etimología: ‘palabra’. El término sánscrito vach deriva del antiguo vāk que a su vez proviene del indoeuropeo *wok-s. (En latín tenemos derivado de esta última vox, de donde a su vez en
español tenemos voz).
Según los Vedas fue creada por Prayápati (quien luego será identificado con el dios Brahmá), que se casó
con ella y de
su unión nació el género humano.
En el Visnú-purana es hija del prayápati Daksha y esposa de Kashiapa.
En el Rig-veda menciona a Vac como hija de Kama, dios del Amor
En otros sitios es llamada «Madre de los Vedas» y «Reina de los Dioses» y la esposa de Indra.
En el Naighantuka y en el Nirukta (de Iaska) se la nombra como la voz de las esferas medias.
Muy frecuentemente se la identifica con Sárasuati (esposa de Brrahma, dispensadora de inteligencia y de sabiduría) y con Bharati.
VACUNA,
VACANA o VACUANA
Divinidad de la holganza y las vacaciones, que presidia el descanso y concedía el reposo y los sueños placenteros.
Vacuna es una deidad que los romanos
adoraban, sobre todo, los habitantes del campo.
Identificada a veces con Diana, con Ceres, etc.; Varrón afirma que esta diosa es la misma que la diosa Victoria.
Le ofrecían sacrificios,
principalmente, en el tiempo en que se habían concluido las labores.
Adorada en una floresta sagrada próxima a Reata y se le consagró un santuario en Roma.
Su
culto es de origen anterior a la fundación de Roma, y parece que era una diosa
de la agricultura adorada por los Sabinos.
VAELICO o VAEL
Dios-lobo adorado por la
antigua tribu celta de los vetones en el oeste de la península Ibérica. Representa el infierno y el más allá, pero también es protector de la
naturaleza, bosques, montes y montañas.
Es conocido también como Endovélico por otros pueblos como los lusitanos.
La etimología de su nombre
podría originarse en vailos, el sustantivo celta para «lobo». Ello
podría confirmarse por la existencia del santuario de Postoloboso, santuario en honor al dios Vaelico en los
exteriores del Castro del Raso, asentamiento vetón en
el municipio de Candeleda, y cuyo nombre también evoca claramente al lobo,
entonces numeroso en los alrededores.
El escultor
salmantino Fernando Sánchez Blanco realizó para el ayuntamiento de Arenas de San Pedro (Ávila) una escultura titulada El baño de Ataecina en
la que aparecen representados la diosa Ataecina acompañada de Vaelico.
VAGADONNAEGO
Dios infernal ibérico al que se invocaba para que se cumplieran los acuerdos y promesas.
VAGINATO
Dios latino que presidia a los
primeros llantos de los niños.
VAGRAPATI
Nombre de uno de los Dhyanibodhisattva.
Simboliza la Moral
en su totalidad y tiene como emblema el rayo.
VÄINÄMÖINEN,
WÄINÄMÖINEN o VÄINÖ
Väinämöinen o Väino (escrito frecuentemente en castellano Vainamoinen) es el principal héroe de las epopeyas finlandesas.
Descrito como un hombre anciano, sensible y vigoroso; cantor de voz portentosa y mágica, y profundo verso. Después de
su nacimiento mostraba la sabiduría que dan los años, porque había permanecido
en el vientre de su madre al menos treinta años. Su fama llegó hasta las tierras del norte perdido, hasta Pohjola.
También llamado Runoya («cantador de runas»).
Fue quien creó el fuego terrestre y el fuego
celeste, es decir el Sol y los volcanes.
Según la contextualización épica, Vainamoinen fue concebido por la Madre-Naturaleza, Ilmatar o Luonnotar. al encontrarse ésta con el viento y las olas.
Durante setecientos treinta años llevó al niño en sus entrañas sin nacer,
sentada sobre el mar. Un día un pato salvaje se detuvo en su rodilla que
sobresalía del agua y allí construyó su nido, donde puso siete huevos: seis de
oro y uno de hierro. Cuando la muchacha sacudió su cuerpo estos huevos cayeron
al mar y se quebraron. De estos huevos nacieron la tierra, los cielos, la luna,
las estrellas y las nubes. Tras diez años la hija de la naturaleza creó las islas y los
continentes, pero Vainamoinen no nacería, sino hasta treinta años después,
invocando la fuerza del sol y las estrellas, y dejando que su madre regresara a los cielos.
Vainamoinen tuvo que vagar ocho años por el mar antes de poder llegar a tierra
firme, lo que le daría un hijo, Pellervoinen (dios de los árboles. las plantas y los campos), a quien Vainamoinen le pidió que sembrara el suelo de plantas y
flores por todo el mundo. Una vez hubieron crecido los árboles, taló la mayor parte para cultivar cebada, y tan sólo dejó un abedul, de modo que las aves tuvieran dónde anidar.
Un lapón presuntuoso, el joven Joukahainen, emprendió
la marcha al sur, para desafiar al viejo en su terreno, en su casa de Vainola,
a pesar de los consejos en contra de sus prudentes padres. Y en tres jornadas
de marcha desenfrenada llegó a los bosques de Vainola, para enfrentarse con
Väinämöinen, para demostrarle que era más sabio que el viejo aquel, pero no
pudo ganarle con la palabra y quiso imponerse con la fuerza de su espiada,
obteniendo sólo mayor desprecio por parte de su rival Väinämöinen, que se puso
a cantar sus magias, y a dominarle con su poder. Joukahainen quedó anonadado,
dándose cuenta de quién era en realidad su rival. Intentó comprar su libertad,
pero sólo podía ofrecer sus arcos, algo de oro, algo de plata, pero nada
consiguía de su vencedor, hasta que ofreció a su propia hermana Aino. Aquella
oferta le gustó al viejo y cambió la magia de sentido, liberando al presuntuoso
Joukahainen de su hechizado encierro y ordenándole ir a buscar a su hermana,
según había prometido. Joukahainen volvió al norte, aún más rápidamente que
había venido, y llegó a casa de sus padres, para comunicarles que había dado su
hermana a Väinämöinen para recuperar su libertad. Pero la madre estaba
orgullosa de que su bella Aino fuera la esposa de tan poderoso señor, aunque la
joven Aino sufría por su infortunio y no quería unirse a un viejo como
Väinämöinen, sabía que debía cumplir la palabra dada por su hermano, para que
sobre ellos no cayeran las maldiciones del poderoso viejo. Aino aceptó
resignadamente su suerte y luego, entre los bosques, conoció a Väinämöinen, en
un penoso y mágico primer encuentro, que apenas pudo resistir. Sobreponiéndose
a sus deseos de huir, Aino marcha hacia su destino en el lejano Sur, pero no
llegará a Kaleva, porque se ahoga mientras nada alegremente en las aguas del
mar, inocente víctima de un destino que se volvió en contra suya. Fue muy
triste para todos conocer la cruel muerte de Aino; lloraron sus padres, sus
amigas, todos; lloró más que nadie, Väinämöinen. Pero salió al mar, como tantas
veces, con su aparejo de pesca para olvidar a Aino, y la encontró sin saberlo,
bajo la forma de un pez desconocido que escapó a tiempo de su cuchillo,
diciéndole quién había sido ella antes de convertirse en salmón. Väinämöinen se
quedó aún más triste, al comprender que la había perdido de nuevo y para
siempre. Pero su madre la virgen del aire se apiadó de su pena y le habló sobre
cómo debía buscar en Pohjola una bella virgen que fuera su esposa.Obedeció
Väinämöinen a su madre y marchó al norte, en busca de la novia recomendada, sin
saber que Joukahainen le esperaba dispuesto a vengarse, listo para matarle con
su arco tenso y sus flechas afiladas, desoyendo de nuevo los consejos de su
madre. Pero esos consejos desviaron la puntería de Joukahainen y sus flechas
fallaron, no alcanzaron al jinete, sino a la cabalgadura. Väinämöinen cayó al
mar y tragado por sus aguas, mientras Joukahainen creía haberle matado y se
jactaba de ello ante su horrorizada madre, que le maldecía por el daño
cometido. Joukahainen supo, después, por intermedio de la sombra de la
Justicia, que Väinämöinen, tras nueve días flotando a la deriva, había sido
sacado de las aguas por un águila y llevado hasta Pohjola; el viejo estaba vivo
y más cerca que nunca de conseguir la meta de su viaje: la novia que su madre
Luonnotar le había designado desde su tumba marina. El pobre y estúpido
Joukahainen no pudo superar su cobarde angustia, su miedo al castigo que sin
lugar a dudas se le venía encima, y se ahorcó de las ramas de un árbol que iba
a cortar. Väinämöinen estaba en las tierras de Pohjola, pero estaba cansado,
herido y perdido, al menos hasta que la buena Louhi supo de él y se le acercó
para ofrecerle la solución a sus cuitas, el regreso pronto a su casa de
Vainola, todo a cambio de un sampo, un molino mágico, y -además- le ofrecía a
su hija, una virgen como la que su madre le había señalado. Väinämöinen no
sabía forjar el sampo, pero sí prometió, de regreso a su hogar, mandarle a
Ilmarinen el herrero más capaz, el mismo que había forjado la cúpula celestial.
Louhi aceptó el trato y le dio un caballo mágico para que regresara al sur en
un encantamiento sin levantar la vista de su regazo, so pena de maldiciones sin
fin. Y no era fácil la tarea, ya que, a poco de empezar su camino, oyó un telar
sobre él, sin acordarse de lo que le había dicho Louhi, Väinämöinen levantó la
cabeza y vio a la hermosa doncella que tejía en oro y en plata, a la bella que
le pidió un sitio en su trineo, no sin antes exigirle que partiese la crin de
su caballo rojo con una espada sin filo, y que hiciera un nudo invisible con un
huevo. Así lo hizo Väinämöinen, pero no bastó, la caprichosa doncella le exigió
una y otra vez nuevas pruebas. El enamorado no llegó a darse cuenta de que los
tres genios del mal estaban tras de él, hasta hacer que se hiriera con su
hacha, con una tremenda herida que sangraba sin parar.Así que Väinämöinen no
tuvo más remedio que abandonar a la deseada doncella y salir en busca de
alguien que pudiera cerrar su herida, pues él había perdido todo poder mágico.
Curado y repuesto, Väinämöinen prosiguió su ruta hasta Kalevala. para llegar al
taller del herrero Ilmarinen y convencerle de que debía ir a Pohjola a forjar
el sampo; no lo logró y tuvo que recurrir a su recobrada magia para hacer que
un torbellino lo arrebatara de su forja y lo llevara hasta la oscura y fría
tierra del norte. Luohi vio llegar mágicamente al herrero Ilmarinen a su casa y
apenas se sorprendió cuando supo que se trataba de él. Ordenó al punto que se
le preparase el mejor acomodo y hasta hizo que se adornase con las mejores
galas su bella hija virgen, para ser después mostrada a Ilmarinen y ofrecida
como recompensa a cambio del sampo anhelado. A la vista de la preciosa criatura
Ilmarinen fue buscando por Pohjola el lugar donde realizar su trabajo, y se
puso a trabajar febrilmente en la construcción de aquella forja, primero, y en
la realización del sampo pedido después. Tardó tres días Ilmarinen en preparar
la fragua y tres días en fraguar el molino de tapa suntuosa, que era molino de
harina por un lado, molino de sal por otro y molino de moneda por el tercero.
En su primer trabajo, el sampo molió una medida para ser comida, otra medida
para ser vendida y una tercera para que fuera guardada. Entregado el molino a
Luohi, ésta lo guardó en el lugar más recóndito de su casa. Fue entonces,
cumplida su parte, cuando Ilmarinen reclamó aquella virgen prometida, pero ella
se negó a acompañarle, porque no estaba dispuesta a ser su esposa. Ilmarinen se
abatió, sin fuerzas para nada, hasta tal punto que la madre de la virgen, la
anciana Luohi se compadeció de su tristeza y lo envió en una barca de regreso
al sur, envuelto en la fuerza mágica de un viento que ella convocó para que
fuera transportado sin peligro en tres singladuras hasta su añorada Kalevala.
Allí, en la orilla, le esperaba el viejo y a él dijo que el sampo había sido
construido y entregado a Luohi, según se había acordado, pero también hizo
saber que la doncella prometida no cumplió su parte del trato y él, Ilmarinen,
tanto como Väinämöinen, habían sido doblemente burlados por la virgen de
Pohjola. Ahti Lemminkäinen nació en Kauko y fue un joven tímido hasta que
pescó una perca y ésta, para salvar su vida, prometió enseñarle la palabra
encantada que le haría el hombre más amado por las mujeres, pero no había tal
palabra, era necesario comerse el pez para lograr ese encanto y Ahti se la
comió. Ciertamente, pronto Ahti era un ser querido por todos, especialmente por
las mujeres, como lo demuestra su primera aventura con Kylliki, Ia preciosa
joven de famosa belleza a la que rapta y enamora; pero Ahti Lemminkäinen cree
que su mujer no le ha guardado la debida ausencia y marcha a Pohjola,
pretendiendo esta vez a la hija de Louhi, y teniendo que cumplir una dura
prueba para conseguirla, la captura del alce de Hiisi, caza que le costaría la
vida en las aguas del río Tuoni, asesinado por la venganza de un viejo al que había
humillado. Ahti cayó al reino de la muerte, al reino de Tuoni y Tuonetar, en
medio del horror y el sufrimiento. Desaparecido Ahti, su madre inicia la penosa
búsqueda del hijo perdido, sumergiéndose en las aguas, cruzando las tierras del norte, preguntando a la
Luna y, por fin, oyendo lo que el Sol le contaba, que Ahti había sido
arrastrado al Tuoni. La madre pidió a Ilmarinen que forjara un rastrillo de
cien brazas para sacar a su hijo del fondo del río; con él rescató a su amado
hijo, y con su amor le devolvió la vida. Volvieron a casa, pero Kylliki se
había ido para siempre. Entonces Ahti partió de nuevo a Pohjola, esta vez
airado, por no haber sido invitado a las fastuosas celebraciones de la boda de
la hija de Louhi con Ilmarinen. Llegado al norte, Ahti Lemmikäinen va a
provocar al Hijo del Norte, al anfitrión, retándole a un duelo a muerte, en el
que vence Ahti, pero la satisfacción por su victoria es breve, porque tiene que
huir, puesto que todos los hombres de Pohjola, al saber que su jefe ha muerto a
manos de Ahti, se lanzan en su persecución. Durante tres años se refugió en la
Isla de las Mujeres, siendo amado por todas y amando a casi todas, pero llegó
la hora de volver junto a su madre y no hubo más remedio que abandonar tan
dulce refugio. Cuando alcanzó la orilla de sus tierras, divisó sólo destrucción
y cenizas, pero lo que veía no lo era todo; también pudo ver, al poco, a su
dulce madre, escondida entre las ruinas, esperando siempre su regreso,
convencida de que él volvería junto a ella otra vez más, sabiendo que todavía
le quedaba mucho por hacer a su hijo, el alegre héroe Ahti Lemminkäinen.
Väinämöinen construía un barco y estaba a punto de terminarlo, pero le faltaban
tres palabras mágicas para terminar de darle forma; no había manera de recordar
cómo eran y Väinämöinen se desesperaba,pensando que era una tarea imposible,
hasta que se acercó un pastor y le dijo que el gigante Antero Vipunen sabía
todo lo que él necesitaba saber. Fue Väinämöinen a Ilmarinen, para que el
herrero le forjara el equipo de hierro que debía llevar para llegar hasta la
morada de Antero Vipunen; entonces supo , por boca del herrer, que Antero había
muerto hacía muchos años. Pero ni eso detuvo a Väinämöinen, quien, equipado con
la armadura que le permitía atravesar las agujas de las mujeres, las espadas de
los hombres y las hachas de los héroes, llegó hasta donde yacía Vipunen con su
magia. Metió su maza en la garganta del gigante y le ordenó erguirse. Vipunen
se levantó al momento, con la boca inmovilizada por la maza de Väinämöinen.
Aprovechando la sorpresa, el viejo saltó a su garganta y se metió en su
vientre, montando dentro de él una fragua para atormentar a Antero, comiéndose
sus entrañas y golpeando su cuerpo. Así, hasta que logró que el gigante le
enseñara toda su inmensa sabiduría. Cuando hubo conseguido su propósito, el
imperturbable Väinämöinen volvió a su casa y terminó su barco. Con él quería
navegar hacia el norte, para pedir de nuevo la mano de aquella virgen que no
podia olvidar. Terminado de construir su navío, Väinämöinen lo botó y fue
gozoso rumbo a Pohjola, pero la virgen Anniki se acercó a preguntar la razón de
su viaje. Väinämöinen mintió una y otra vez, provocando la duda en Anniki,
quien le amenazó con una tremenda tormenta si Väinämöinen no decía, ahora ya,
la verdad. El viejo confesó y la virgen fue corriendo a decir a Ilmarinen que
el viejo había decidido ir solo en busca de la virgen de Pohjola. Ilmarinen se
preparó para ir en busca del viejo y consiguió, tras tres días de carrera en su
trineo, alcanzarle. Tras acordar que ya no habría más luchas por la
virgen de Pohjola y hartos de ser inútiles rivales por ese difícil amor,
Väinämöinen e Ilmarinen deciden seguir por separado su camino a Pohjola, éste
por tierra, aquél por mar, a la búsqueda de aquella virgen tan hermosa y tan
deseable como esquiva, siempre prometida como recompensa al viejo y al herrero,
y nunca recibida. Pero ahora van a hacer que ella diga, de una vez por todas,
por cuál de los se decide la escurridiza doncella La elección es rápida esta
vez, la virgen prefiere a Ilmarinen, por que no es un viejo como Väinämöinen,
aunque antes lo hubiese rechazado de un modo tan definitivo. Pero Louhies una
vieja retorcida y soberbia, que ahora quiere hacerlo todo más costoso al buen
herrero, proponiéndole nuevas pruebas a cada momento Ilmarinen se ve obligado a
descifrar los complejos (y absurdos) problemas propuestos pero la vieja no
cuenta con la complicidad antagonista de su propia hija, de la virgen sin
nombre que tantas páginas llenó de la historia del Kalevala. Con ella a su
lado, la victoria es segura, y la boda va a celebrarse por todo lo alto. Sólo
quedan fuera Väinämöinen, por su tristeza, y Lemminkäinen, que no ha sido
invitado, lo que va a ser motivo de su ira y del comienzo de aquel duelo a
muerte con el Hijo del Norte que ya hemos relatado antes. Pero con la boda no
va a llegarle la felicidad por mucho tiempo al enamorado Ilmarinen: su esposa,
su bella y ansiada esposa es una mujer malvada y la cruel burla que hace al
buen esclavo Kullervo, al darle una piedra como única comida hace que éste
ponga en marcha su venganza (mágica, por supuesto) con la complicidad del lobo
y del oso, dando muerte a quien le humillara. Es la desolación para Ilmarinen,
al ver muerta a su amada Kullervo, ya antes traicionado por su hermano Untamo,
quien le había vendido como esclavo, y ahora castigado por el destino, al
enterarse de que la virgen con la que ha yacido no es sino su propia hermana.
Kullervo, aún más enfurecido, mata a su hermano Untamo, pero tampoco le sirve
de consuelo esta muerte, sólo descansará cuando se quite la vida con su propia
espada. El herrero pensó que podría encontrar consuelo en una nueva esposa que
él mismo forjase a imagen de la desaparecida, y se puso a trabajar
incansablemente en su fragua, hasta que consiguió la más hermosa mujer jamás
construida de oro y plata; pero fría era su compañía, muda su presencia, inútil
su existencia. Ilmarinen quiso regalar la mujer de oro y plata a Väinämöinen,
pero él no la quiso, y recomendó a Ilmarinen que la volviera a fundir, pues
nadie debía dejarse deslumbrar por el oro, o por la plata. Ilmarinen comprendió
que debía buscar una nueva esposa de carne y hueso y pensó en Pohjola, en otra
hija de Louhi que le recordase a su pérdida mujer. Pero nada consiguió de
Louhi, y tuvo que raptar a su segunda hija. Tampoco sirvió de mucho el rapto,
pues en la primera noche ya se acostó ella con un desconocido. Ilmarinen, al
despertar, vio la escena y casi la mató, pero su espada se negó a terminar con
la vida de aquella coqueta y el desgraciado Ilmarinen se contentó con ordenar
que la infiel raptada fuera a convertirse en solitaria gaviota, condenada a
vivir sobre un peñasco, entre las frías aguas del mar. Más solo que jamás
hubiera estado, el herrero siguió su interrumpido camino hacia el hogar. Al
paso le salió el viejo Väinämöinen, y juntos se propusieron rescatar de Pohjola
aquel sampo construido para lograr la pretendida felicidad, y que tan tristes
frutos había deparado a ambos. Construyeron un navío poderoso, forjaron una
espada vencedora, y partieron a la búsqueda del sampo mágico, recogiendo por el
camino al retirado héroe Lemminkäinen, que presto se sumó a la expedición,
gozoso de poder volver a luchar contra la gente de Pohjola, de la que tan penosos
recuerdos guardaba su memoria. Chocaron los navegantes contra algo extraño,
contra algo que les detuvo en su marchaVäinämöinen hizo un arpa, el kantele.
Todos los que vivían en las proximidades fueron a probarlo, pero ninguno
conseguía sacar un sonido de aquella arpa hecha de las espinas del lucio
gigante. Hasta que las manos del viejo Väinämöinen acariciaron el kantele:
entonces brotó un torrente de sonido que causó la admiración de los dioses, de
los hombres y hasta de los animales, que abandonaban sus guaridas, escondrijos
y nidos y corrían, nadaban y volaban para oír la música inigualable de
Väinämöinen con su kantele. Después, cuando la gran fiesta hubo acabado, los
tres héroes reemprendieron rumbo hacia Pohjola. Allí, la vieja Luohi les
preguntó el motivo de su visita y ellos fueron sinceros, dijeron que querían
compartir aquel sampo que pidiera Väinämöinen a Ilmarinen para que Louhi lo
disfrutara. Pero la vieja se encolerizó, ella no estaba dispuesta a compartir
su tesoro; nunca lo había estado, por eso lo tenía encerrado bajo tierra, en la
oscuridad más impenetrable, porque lo quería poseer, aunque no disfrutara de su
potencia mágica. La horrible madre de Pohjola llamó a sus hombres para que
acudieran en su auxilio, para que mataran a Väinämöinen; de nuevo fue inútil su
maigno esfuerzo contra el imperturbable y sabio Väinämöinen; al viejo runoia no
le complacía tener que matar una y otra vez, por eso le bastó sentarse ante su
kantele y tocar en él; pronto los guerreros estaban hechizados por su música y
su magia. Libres los héroes para moverse por Pohjola, fueron en busca del
sampo. Väinämöinen, Ilmarineny Lemminkäinen lo arrancaron de su escondite con
la ayuda de un toro gigante; ya era suyo el molino; era llegada la hora de
embarcarse y volver triunfantes a Kaleva con la riqueza que el sampo
representaba, con la magia del molino en su poder. Estaban muy lejos de Pohjola
Väinämöinen, Ilmarinen y Lemminkäinen y los tres héroes, creyéndose victoriosos
en su expedición, pero Louhi ya había recobrado el sentido y supo que le habían
quitado su sampo. Entonces más furiosa que nunca antes, pidió a la diosa de la
niebla que enviara una niebla tal a los navegantes que los detuviera donde
quiera que se hallaran. Uuta, la diosa, oyó su petición y envolvió a la embarcación
en la más tupida niebla durante tres días, pero la espada de Väinämöinen la
hendió y se libraron de ella. Después Ukko, dios del cielo, envió sus vientos
contra los navegantes, y las olas arrebataron el kantele, pero la magia de
Väinämöinen venció a los vientos.Louhi desesperada movilizó su ejército y lo
lanzó en un barco con cien remeros y mil guerreros, en pos de los tres héroes,
pero la magia de Väinämöinen hizo surgir escollos de las aguas y el barco
enemigo se hundió al chocar contra ellos. Pero Louhi se transformó en águila y
montó sobre sus espaldas al ejército de Pohjola y se puso de nuevo en marcha
contra los tres héroes. Väinämöinen la vio llegar y le ofreció de nuevo
compartir el sampo, pero la vieja sólo lo quería para ella. Väinämöinen empezó
su combate contra Louhi y destrozó su ejército, pero la vieja avara agarró el
sampo en su caída, arrastrándolo con ella al fondo del mar, roto ya el molino
en mil pedazos, tras su pérdida, la vieja Louhi se volvió a su casa del norte,
llorando amargamente por su avaricia. Väinämöinen no se inmutó por la pérdida,
antes bien al contrario, predijo que los restos del sampo servirían para
repartir entre todos su poder, para fecundar la tierra con generosidad, y -en
efecto- los restos le esperaban sobre la arena de la playa cuando llegó a su
casa, todo lo que tuvo que hacer fue llevarlos tierra adentro y el grano
floreció para siempre de esa semilla. Trató inútilmente Väinämöinen de
recuperar su kantele del fondo del mar con ayuda de un rastrillo forjado por su
buen amigo Ilmarinen que con su madera iba a fabricar un kantele, con los
cabellos de una virgen sus siete cuerdas; de nuevo hizo sonar Väinämöinen su
arpa, de nuevo, dioses, humanos y animales acudieron atrapados por su música
sin par. Pero acechaba de nuevo la desgracia, porque la vieja Louhi aprovechó
que el Sol y la Luna se habían acercado tanto a la Tierra para oír la música de
Väinämöinen, que ésta los atrapó y los encerró en Pohjola. No se contentó con
este secuestro de la luz, también robó el fuego de Ilmarinen y la oscuridad se
abatió sobre toda Kalevala. Se reunieron todos los hombres y mujeres de
Kalevala para pedir a Ilmarinen que forjase un nuevo cielo, para que
construyese un nuevo Sol y una nueva Luna y, a la luz de las luciérnagas, hizo
un Sol de oro y una Luna de plata, pero ninguno de los dos astros de metal pudo
restaurar la luz perdida. Así que Väinämöinen pidió a la Suerte que le dijera
dónde estaban el Sol y la Luna desaparecidos, y la Suerte le respondió que en
Pohjola. Solo fue Väinämöinen al norte, sólo se enfrentó con todos los
guerreros de Pohjola y a todos los destruyó, pero no podía sacar a la Luna ni
al Sol de su encierro. Sólo volvió a Kalevala, a pedir a su amigo Ilmarinen que
le forjara una docena de cuñas, unas llaves de todo tipo y un tridente. Pero
Louhi fue, convertida en pájaro carroñero, al sur, a espiar a Ilmarinen en su
taller. Le preguntó la vieja, transmutada en pajarraco, que era aquello que el
famoso herrero estaba forjando tan afanosamente en su yunque y el inocente
herrero le contestó, sin sospechar quién era su interlocutor, que se trataba de
una argolla de hierro para aherrojar a la siniestra vieja de Pohjola. Se asustó
Louhi con la descripción y la finalidad de su trabajo, pues ya se veía apresada
por los airados enemigos. Así que Louhi voló rápidamente al norte, para liberar
a la Luna y al Sol de su encierro y devolverlos al sur, al cielo de Kalevala
digio del regreso de la luz, para robarles el fuego del herrero sin que
tuvieran tiempo ni ocasión de reaccionar. Cuando pudieron darse cuenta, el país
de Kalevala tenía de nuevo su luz en el cielo, pero faltaba el fuego de
Ilmarinen; toda actividad cesó, nada podía fabricarse en la fragua apagada,
nada podía cocinarse en sus hogares sin lumbre. Se reunieron los preocupados
héroes, Väinämöinen, Ilmarinen, Lemminkäinen y su buen amigo Tiera,aquel de
quien sospechara cuando su esposa Kyllikki desapareció, para tratar de
solucionar definitivamente el constante problema que planteaba la vieja y
malvada Louhi, la Madre del Norte. Todos ellos bien sabían que sólo Louhi podía
ser la culpable de aquel crimen; todos ellos bien sabían que sólo apresándola y
enviándola a Manbala, al infierno del negro río Tuoni, podían asegurarse la paz
de una vez por todas. Cuando estaban reunidos los cuatro héroes en el bosque,
pergeñando su plan contra Louhi, un cuervo voló sobre ellos, advirtiéndoles del
peligro que representaba esa conversación entre ellos, que podía también ser
escuchada del mismo modo por sus enemigos. Aceptaron el consejo y fueron a casa
de Lemminkäinen, allí vieron cuáles eran las fuerzas propias y cuáles las
ajenas. Decidieron que no podían contar con los dioses ni con la justicia, pues
no podían ni unos ni otra implicarse en un asunto en el que fueran invocados
por ambas partes opuestas. Se consideró que tampoco los hechizos contarían,
pues los dos bandos eran igual de poderosos en asuntos de magia; quedaban pues
Louhi y su gente, la poca superviviente de las anteriores batallas, y los
cuatro héroes, Väinämöinen, Ilmarien, Lemminkäinen y Tiero. Los cuatro irían
por caminos diferentes, Väinämöinen e Ilmarinen por tierra y Lemminkäinen y
Tiera por mar, hasta reunirse en las inmediaciones de la mansión de Louhi, para
allí hacer salir a la vieja y acabar con ella, clavándola después Lemminkäinen
con sus flechas a la corteza de un abedul, como si de una mariposa se tratase.
Cuando Väinämöinen e Ilmarinen estaban tomando su última comida junto a los
fuegos apagados de Kalevala, vieron que caía hollín de la chimenea y entraba un
fuerte olor a hierbabuena; alguien trataba de entrar por ella y, por el aroma
de la hierbabuena, no podía ser otro que el buen enano Kul, que venía a
ayudarles y a decirles que conocía su plan; que mientras ellos estaban allí
Yanki-murt estaba acompañando a Lemminkäinen y a Tiera en su navegación, y que
Louhi había mandado contra ellos el hielo para inmovilizarlos en medio del mar,
cosa poco probable, puesto que Yanki-murt sabía los conjuros necesarios para
acabar con esas magias de la vieja de Pohjola. Vänämöinen respondió a su amigo
Kul que, con toda seguridad, Louhi mandaría contra ellos al monstruo Tursas, y
Kul le tranquilizó, asegurándose que ya estaba en camino Vu-vozo, con un tonel
de cerveza para invitar a Tursas, puesto que esa era su bebida favorita. Kul
también había tramado un plan para ellos, puesto que el buen enano sabía que
había una grieta oculta en el camino, esperando su trineo y había pensado en
mandar un trineo con sus ropas, para que Louhi creyera que había acabado con
ellos, como creería que había acabado también con Lemminkäinen y Tiera, pues
los cuatro irían volando en los dos grandes albatros. Allá en Pohjola, junto a
la casa de Louhi, estaban colgadas las pretendidas ropas de los pretendidos
héroes vencidos y ella y su gente celebraban la imaginaria victoria; pero
entonces llegó un viejo a la casa y Louhi salió a recibirle, creyendo que era
Pol, que venía a traer las fresas para el banquete. Pero el viejo espetó a
Louhi que se pegara a la puerta que Yanki-murt había cerrado al entrar,
mientras que Vu-vozo había adormecido a los sicarios de la vieja con su mirada.
Lemminkäinen apuntó con su arco a la vieja y le dijo que venían a buscar su
ropa, que venían a recuperar su fuego. Pero Louhi no estaba dispuesta a dejarse
vencer y se negó a decirles el escondite del fuego, y Kul apremió a
Lemminkäinen para que acabara lo que ya estaba empezado, pues ellos siete
encontrarían el fuego robado sin ninguna otra ayuda. Entonces Lemminkäinen
soltó la mano que tensaba el arco y la flecha voló para atravesar de muerte el
cuerpo de la vieja y clavarlo a la hoja de la puerta, como se cla van las
mariposas al tronco de un abedul, mientras su negra alma iba a parar al fondo
del río Tuoni, para quedar por siempre allí, sumergida en el reino de la muerte.
Tras este relato de la lucha entre el sur y el frío norte, el Kalevala se
alarga con un canto, el poema quincuagésimo, en el que se habla de la virgen
Marjatta, que da a luz a un niño sin intervención de varón -la inmaculada
concepción- y dice que ese niño será nombrado rey de Karelia, mientras que el
viejo y sabio Väinämöinen, cediendo su puesto a ese niño prodigioso, abandona
Kalevala y lega al pueblo finés su canto y su música.
VALGINA
Dios del ganado en la mitología lituana.
VALI
o VALE
Vali según la mitología nórdica, era el dios de los arqueros, de la primavera y de Mayo.
No solo era el dios que representa la venganza, también representaba junto
a Vidar las poderosas fuerzas de la naturaleza. Mientras
Vidar era el espíritu silencioso, la materia imperecedera; Vali era su espíritu inmortal, la luz eterna, la luz de
vida, la luz que alimenta todo en la naturaleza. Como los rayos de luz eran a menudo llamados flechas, siempre se le representó
y veneró como un arquero. Por esta razón, su mes en el calendario noruego se
designa con la señal del arco y se le denomina Liosberi ("el portador de luz"). Ya que se sitúa
entre mediados de Enero y de Febrero, los primeros cristianos le dedicaron este
mes a san Valentín, que también era un diestro arquero y se decía que, al igual
que Vali, era el heraldo de días más brillantes, el despertador de sentimientos
tiernos y el patrono de todos los amantes.
Osado en las batallas y su puntería era insuperable. Su disparo más conocido era llamado Quimera de Vali (la macro de los 14 quimeras)
No fue una divinidad popular sino una creación de los escaldos.
Vali, que era una de las doce deidades que ocupaban los asientos en la gran sala de Gladsheim y compartía con su padre la residencia llamada Valaskialf.
No fue una divinidad popular sino una creación de los escaldos.
Vali, que era una de las doce deidades que ocupaban los asientos en la gran sala de Gladsheim y compartía con su padre la residencia llamada Valaskialf.
Era uno de los Aesir e hijo de Odín y la doncella Rind
Se dice que recién nacido genero su forma adulta en tan solo un día: tenía la cara de un niño y el cuerpo de un guerrero.
Normalmente era representado
con un arco con el cual lanzaba su vivificante energía por todo Midgard.
Según es relatado en Baldrs
draumar de la Edda poética, cuando Hoder mato --sin intención-- a Balder de un flechazo guiado por Loki todos los dioses quisieron vengarse pero no pudieron ya que se encontraban en un lugar sagrado. Vali fue concebido por Odín con el solo propósito de vengar la muerte de su hermano en manos del dios ciego; éste presentó a su hijo con un arco y tres flechas a los otros dioses y les dijo que ese joven iba a vengar la muerte de su hermano Balder, por lo que apenas nacido emprende la tarea dirigiéndose derechito a cargarse a Hoder con una de sus tres flechas y terminando en una hoguera. Por tal motivo se conoce a Vali como el dios de la venganza justa. La muerte de Hoder por Vali es por tanto
emblemática del estallido de la nueva luz tras la oscuridad invernal.
Aun antes de su nacimiento estaba predestinado a sobrevivir al Ragnarök y gobernar junto a su hermano Vidar sobre la Tierra regenerada. Apenas se le menciona antes de la lucha que
precedió al ocaso de los dioses.
VALI
Es una diosa y consorte divina del eminente dios
Murrugan o Kartikkeya, según la mitología hindu. Ella
representa el Ichha Shakti (el poder de las aspiraciones) y la diosa Deivayanai
representa el Kriya Shakti (el poder de las acciones), y el vel encarna el Gnana Shakti (el poder del conocimiento).
VALONIA,
VALLONA o VALLONIA
Ninfa protectora de los valles en la mitología romana.
VISHNÚ
Es el dios
conservador del universo en la mitología hindú.
En los Puranas, Visnú pasa a formar parte de la Trímurti (‘tres formas’): Brahmá (el Creador, en la modalidad de la pasión), Visnú (el Preservador, en la modalidad de la bondad) y Sivá (el Destructor, en la modalidad de la ignorancia).
En los Puranas, Visnú pasa a formar parte de la Trímurti (‘tres formas’): Brahmá (el Creador, en la modalidad de la pasión), Visnú (el Preservador, en la modalidad de la bondad) y Sivá (el Destructor, en la modalidad de la ignorancia).
Dios de la fuerza conservadora del universo.
Se
simboliza por el elemento agua y se le representa con la letra M de la sílaba
sagrada aum.
- viṣṇu, en el sistema AITS (alfabeto internacional para la transliteración del sánscrito).
- विष्णु, en escritura devanagari del sánscrito.
- Pronunciación: /víshnu/.
- La pronunciación usual española es /visnú/.
- Etimología: podría significar ‘omnipenetrante’ o ‘trabajador’ en alguna forma de sánscrito antiguo (en el Rig-veda, texto de mediados del II milenio a. C.).
- También podría significar ‘omnipresente’.
Visnú posee seis glorias divinas o atributos que lo destacan:
- gñāna (‘conocimiento’).
- aishwaria (‘poderes sobrenaturales’): animan (empequeñecerse), laghiman (bajar de peso), mahiman: (engrandecerse), prāpti (alcanzar [cualquier cosa]), prākāmya: (obtener lo que quiere), vaśitva (control sobre los demás), īśitva (superioridad, supremacía), kāmā*vasāyitva (cualidad de suprimir los deseos), visión, audición, cogitación, discriminación, omnipotencia, velocidad de pensamiento, poder de transformismo, facultad de explayarse o explicarse
- shakti (‘energía’, ‘potencia’)
- bala (‘fuerza’)
- vīriá (‘virilidad’)
- teyas (‘resplandor’)
Vishnu es la deidad que todo lo incluye, está
presente en todas partes y puede recorrer el mundo con solo dar tres pasos.
Cuando el gran Vishnu duerme, sueña las actividades de todos los seres vivos. Su vehículo es Garudá.
Visnú habita en un paraíso conocido con el nombre de Vaikunthá donde todo es oro y piedras preciosas. Desde ese lugar se cree que el río Ganges surge de sus divinos pies y fluye hacia la Tierra.
La consorte de
Visnú es Lakshmí, la diosa de la
fortuna, la belleza y el amor conyugal. Esta śakti (‘energía’) es la samvit (‘completo conocimiento’) del dios,
mientras que los demás cinco atributos surgen de esta samvit. Visnú no puede
ser parte de su propia energía o creatividad (ahamta). Por lo tanto él necesita
que su consorte la diosa Laksmí esté siempre con él, sin ser tocada por nadie
más. Por eso la diosa tiene que acompañar a Visnú en todas sus encarnaciones.
Para cumplir su misión de igualar las fuerzas del bien y del mal y de
ayudar a los hombres a encontrar la salvación siguiendo determinados caminos de
conducta cuenta con la ayuda de sus avatares (enviados de los dioses que
representan un aspecto de ellos). En el caso de Vishnú sus avatares son sus
reencarnaciones. Los hindúes creen que Vishnú va a reencarnarse diez veces, de
las cuales ya se han producido nueve.
- Matsia
- Kurma: para el batido del mar de leche que termina con la aparición de la vaca maravillosa, madre de todo cuanto vive.
- Vahara: para rescatar la Tierra que despues del Diluvio había caído en poder de los demonios.
- Narasimha: el hombre-león que destripó al demonio Hiranyakashipu
- el enano Vamana, quien se transforma en un gigante para engañar a Bali, el demonio, y expulsarlo así del Universo: su hazaña es haber dado tres pasos gigantescos (trivikrama) con los cuales delimitó la tierra, la atmósfera y el cielo (esto se precisa en el Satapatha Brahmana mientras que en el Rig Veda sólo se dice que desplegaron la Tierra). Estos tres pasos simbolizarían el movimiento del sol a la mañana, al mediodía y a la tarde.
- Parashurama, que decapitó a su madre porque no era casta, matando luego a toda la clase de los Kshatriyas para vengar a su padre
- Rama: el héroe del Ramayana.
- Krishna: héroe del Mahabharata y del Bhagavata-Purana.
- Buda: que se encarnó con el fin de enseñarles una doctrina falsa a los demonios piadosos
Cuando se produzca la décima reencarnación, Kalki, el jinete del caballo blanco, se acabará la era actual y comenzará un nuevo mundo.
Habitualmente se
representa como un ser de forma humana, piel azul y cuatro brazos sosteniendo
un padma (flor de loto, cuyo aroma da
placer a los devotos visnuistas y es el fin de la evolución del mundo), un Sudarshaná chakrá (disco similar al
que usan los ninjas, que Visnú usa para degollar a los
demonios, significa la mente cósmica), un Shankhá (caracola,
cuyo sonido en la India representaba la victoria después de matar a algún
enemigo, también representa los cinco elementos como la tierra, agua, etc.) y una Gaza (maza de oro, para aplastar el
cráneo de los demonios). El rizo de cabello (Srivatsa) representa todos los objetos de placer, los productos de la naturaleza. La guirnalda Vaijayanti es simbolica de los sutiles elementos.
Frecuentemente se le ve sentado, descansando sobre una
flor de loto, con
su consorte Laksmí sentada sobre una
de sus rodillas.
Visnú es el
principal dios del visnuismo. En la
actualidad los hinduistas creen que Visnú se encarnó en la India como varios avatares. Es frecuentemente adorado en la forma
de esos avatares.
La primera aparición de Visnú se encuentra en el Rig-veda (el primer texto de la literatura hinduista). Allí se lo presenta como
un dios menor, secundario a otros dioses rigvédicos. Varios siglos después, en
el Átharva-veda (fines del II milenio a. C.) se describen dos esposas: Aditi y Sinivali, y un hijo: Kamadeva, que en el Majábharata (siglo III a. C.) será el
hijo de Dharma y en el Bhágavat-purana (siglo X d. C.)
será el hijo del dios Shivá. En el Majábharata y los Puranas ya las esposas de Visnú son Laksmí y Shri, e incluso Sárasvati.
Según
el Padma-purana,
Visnú es el dios principal de la Trimurti; es decir, él es el creador,
preservador y el destructor del universo: cuando Visnú decidió crear el
universo se dividió a sí mismo en tres partes. Para crear dio su parte derecha,
dando lugar al dios Brahmá.
Para proteger dio su parte izquierda, originando a Visnú (es decir, a sí mismo)
y por último, para destruir dividió en dos partes su mitad, dando lugar a Sivá.
