Diosa de la magia, de los encantamientos, los sortilegios y también de las almas de los fantasmas.
Todo lo misterioso y fantástico está relacionado con ella.
Su símbolo es la luna menguante.Su santuario más importante estaba en Lagina, una ciudad-estado teocrática en la que la diosa era atendida por eunucos. Lagina, donde el famoso templo de Hécate atraía grandes reuniones festivas cada año, quedaba cerca de la colonia originalmente Macedonia de Estratonicea, ciudad de la que era patrona.
Una leyenda cuenta que Hécate robó a su madre un recipiente que contenía algún compuesto mágico, lo que provocó la furia de la diosa, que la persiguió para castigarla. A Hécate no le quedó más remedio, para librarse de las represalias, que ir al Hades a refugiarse, donde permaneció a partir de entonces, convirtiéndose así en deidad maléfica.
Zeus le dio poder absoluto sobre la tierra, el cielo y el Infierno (por esta causa se le representaba habitualmente con tres cabezas) y la colmó de dones y prerrogativas. Tiene por decirlo asi, el destino de la tierra entre sus manos y extendía su benevolencia a todos los hombres concediendo los favores que se le piden en todos los ámbitos pues su poder es inmenso:
Distribuye los bienes entre los que la honran
Encargada de conceder a los hombres la victoria en los juego, y a los pueblos en las guerras.
Preside en el consejo de los reyes, a los sueños, a los partos y a la conservación y desarrollo de los niños que acaban de nacer.
Es protectora de los atletas y de los políticos. En su mano estaba decidir quien moría y quien no.
Tenía el don de atraer o matar al amante que se había alejado del ser amado.
Definía los veredictos en los tribunales y hacia que sus elegidos se destacaran en el ágora.
Podía multiplicar la pesca y los ganados de los hombres.
Era invocada contra los amores deshechos, también cuando se deseaba desafiar al destino.
Ella enviaba a los humanos los terrores nocturnos, apariciones de fantasmas y espectros.
«Reina de los Fantasmas» es un título asociado con Hécate debido a la creencia de que podía tanto evitar que el mal saliese del mundo de los espíritus, como también permitir que dicho mal entrase. Como guarda de los «caminos y senderos que se cruzan» o encrucijadas, se creía que Hécate y su jauría de perros aparecían en esos espacios apartados, que eran para los viajeros lugares demoníacos y espectrales.
Hécate era una reaparición de Febe, y por tanto diosa lunar, que a diferencia de Artemis, que representaba la luz lunar y el esplendor de la noche, Hécate se manifestaba en la oscuridad y los terrores que esta esconde.
Fue la única de los Titanes que conservó su poder gracias a su alianza con Zeus por la cual tiene más consideración que por las demas.
Era invocada antes de empezar las operaciones mágicas que la obligaban a aparecer sobre la tierra; cuando se mostraba a alguno, lo espantaba de tal manera que la mayoría de las veces moría de miedo.
Su influencia era tal que hasta el mismo Zeus la temía.Museo le hace hija de Helios (el Sol); Orfeo del Tártaro y de Deméter (Ceres); Baquilides de Nix (la Noche); Ferécides de Aristeo; Hesíodo la presenta como hija de Perses y Asteria, que era hermana de Leto, a su vez madre de Artemisa y Apolo. La abuela de estos tres primos era Febe, descendiente directa de la generación de la los Titanes e independiente del panteón Olímpico. En algunos pueblos de Tesalia decían que Hécate era una hija de Zeus y Deméter con la igual predilección de su padre, la única descendiente extramatrimonial del dios que había sido aceptada por la celosa Hera, no de buen grado, sino por temor a sus poderes sobrenaturales. Ese milagro hizo que Hécate fuera honrada y respetada por todas las divinidades que habitaban el Olimpo.
Cada uno le da un carácter conforme a su genealogía, o mejor, la Hécate de cada país es un personaje diferente, cuyas cualidades y acciones han complicado y acumulado los mitologías.
La rana, significativamente una criatura que puede cruzar dos elementos, está también consagrada a Hécate.
La perra es ayudante y representación animal a Hécate, quien a veces es llamada la «perra negra» y la forma más común de ofrenda era dejar carne en las encrucijadas. Algunas veces incluso se le sacrificaban perros (una buena indicación de su origen no helénico, pues los perros, como los burros, muy rara vez jugaban este papel en el genuino ritual griego) a ella en rituales de purificación. En Colofón (Tracia) Hécate podía manifestarse como perro. Los ladridos de los perros eran la primera señal de su cercanía en la literatura griega y romana.
Su culto originario de Egipto, fue llevado a Grecia por Orfeo.
Los eginetas que fueron los primeros en admitirlo, le levantaron un templo, en una plaza circuida de muros, donde celebraban todos los años una fiesta en su honor, Apuleo dice que era la misma que Isis.Se la celebraba con las llamadas cenas de Hécate, que estaban preparadas a base de comidas de pescado y otros mariscos. Forman un rito de purificación.
Fue la única titánide que participó en la Titanomaquia al lado de Zeus (y por eso éste no le desterró a los dominios del Inframundo tras la victoria de los olímpicos)Se describe a Hécate como una diosa con aspecto fiero y terrible, en su interior se escondía un corazón sensible y tierno. Prueba de ello tenemos en la siguiente historia…
Un día, asomada desde una gruta, Hécate presenció el rapto de Perséfone, y no dudó en ayudar a su madre Deméter a buscarla. Con una antorcha en la mano, ambas diosas recorrieron todos los caminos hasta que dieron con la doncella. Hades la había secuestrado para hacerla su esposa, asi cada seis meses para estar con ella. Hades estuvo de acuerdo y Perséfone se convirtió en la esposa de Hades y reina del Inframundo. Fue entonces cuando Hécate se ofreció a acompañar y guiar a la doncella el tiempo que pasase en el reino de Hades, porque Perséfone temía a la oscuridad y podría perderse. Como recompensa por su noble comportamiento y por el apoyo y amistad incondicional hacia la joven esposa, Hades la premió nombrándola huésped de honor en el reino de los muertos.
Un día, asomada desde una gruta, Hécate presenció el rapto de Perséfone, y no dudó en ayudar a su madre Deméter a buscarla. Con una antorcha en la mano, ambas diosas recorrieron todos los caminos hasta que dieron con la doncella. Hades la había secuestrado para hacerla su esposa, asi cada seis meses para estar con ella. Hades estuvo de acuerdo y Perséfone se convirtió en la esposa de Hades y reina del Inframundo. Fue entonces cuando Hécate se ofreció a acompañar y guiar a la doncella el tiempo que pasase en el reino de Hades, porque Perséfone temía a la oscuridad y podría perderse. Como recompensa por su noble comportamiento y por el apoyo y amistad incondicional hacia la joven esposa, Hades la premió nombrándola huésped de honor en el reino de los muertos.
