En la mitología griega, era hijo de Egipto asesinado por una de las Danaides, Asteria.
QUETZALCÓATL
Divinidad de varios pueblos mexicanos prehispánicos, venerada al
principio por los Toltecas; ha sido venerado por diversos grupos o pueblos
mexicanos precolombinos, durante la región de Mesoamérica (es la deidad más conocida).
Era el
dios de la vida, de la luz, de la sabiduría, del
conocimiento, de la artesanía, de los
fenómenos atmosféricos y de la fertilidad, patrón del día y el regidor del Oeste.
Se le considera como protector de los
orfebres y de los artesanos, patrono del gobierno, los sacerdotes,
los mercaderes y de los Tlamatinime o Sabios.
Protegía al ser humano y curaba las
enfermedades, incluso en su aceptación de Ehécatl, dios del viento y del aire,
provocaba reumatismo, enfriamiento y torticolis.
Los aztecas lo concibieron después como un
símbolo de la muerte y la resurrección, con un estrecho vínculo a la muerte,
MICTLANTECUHTLI.
En el siglo X d. C., los toltecas transformaron al que fuera un dios de
la fertilidad de la tierra, venerado en Teotihuacán antes del siglo IX, en una divinidad vinculada a la estrella matutina y
vespertina, Venus.
Se le conoce con otros nombres:
Asociado al planeta Venus es también llamado TLAHUIZCALPANTECUHTLI
Asociado con Ehecatl como viento divino.
Héroe civilizador, maestro de la virtud y de las artes domésticas. Está
relacionado con la enseñanza de las artes, la invención de los libros, del calendario y,
por tanto, actúa como introductor de la civilización: enseñó a sus adoradores la agricultura, la metalurgia y las artes, cómo ser artesanos y
campesinos, y
predicó el amor y la resignación. Los aztecas solían hacer sacrificios
humanos destinados a los dioses, pero el dios Quetzalcóatl era pacífico y bueno y odió esta práctica, les
aconsejó sacrificar pequeños animales y frutas. Los mayas adoptaron a Quetzalcóatl
como deidad pues hasta allá llevó sus conocimientos y su cultura pasmosa,
colocándole el nombre de Kukulcan, que quiere decir lo mismo, serpiente
emplumada o Votán (que debe haber sido su nombre real) y recibieron de él las
más sabias enseñanzas tanto religiosas como políticas y artísticas.
A él se le debe el florecimiento de Tollan como ciudad y haber fundado
Chichén Itza
La divinidad opuesta, dentro del dualismo de
la religión tolteca, era TEZCATLIPOCA, dios de la noche, del cielo nocturno. Es uno de los cuatro hijos
de la pareja original (quienes le encargaron diferentes trabajos, como cargar el cielo,
fundar dinastías, etc.) y uno de los cuatro dioses creadores.
Nace de un pedernal en el día 9 viento del año 10 casa.
Es considerado como la versión del mesías para los mayas.
Puede traducirse como “gemelo precioso” y así
mismo como “serpiente de plumas verdes preciosas” o ‘serpiente emplumada’
Divinidad representada en forma de serpiente emplumada o serpiente
pájaro.
Sus devotos, para venerarlo, se sacaban
sangre de las venas que están debajo de la lengua o detrás de la oreja y
untaban con ella la boca de los ídolos. La efusión de sangre sustituía el
sacrificio directo.
Fue quien descendió al Inframundo náhuatl mejor conocido como el MICTLÁN, en busca de los
huesos preciosos que servirían para forjar al hombre bajo la custodia del señor
de la muerte MICTLANTECUHTLI. Otra versión
nos da a conocer que fue el sol, TONATIUH quien arrojó un dardo sobre la tierra y
se creó un hombre y una mujer incompletos. Otra versión afirma que los dioses creadores crearon a CIPACTONAL y OXOMO, el Adán y Eva de la mitología mexica, que según algunos
cronistas nativos, el maíz fue obtenido por Quetzalcóatl quien convertido en hormiga entra a los
dominios de la hormiga roja AZCATL, lugar donde obtiene algunos granos del divino trigo para
formar al ser humano
En la mitología
Tlahuica, tan confusa como la Griega, se borda una historia con respecto a
Quetzalcóatl, semejante a la del nacimiento del Rey Salomón, pues se dice en
los antiguos códices que Quetzalcóatl fue hijo de una mujer virgen llamada
Chimalma y del rey-dios Mixtocóatl, monarca de Tollán. Que avergonzada por
haber dado a luz sin matrimonio, Chimalma puso en una cesta al niño y lo arrojó
al río (no se sabe a cual) y que unos ancianos lo criaron y educaron, habiendo
llegado a ser un hombre sabio y culto que al regresar a Tollán, se hizo cargo
del gobierno. Por otra parte se dice que Quetzalcóatl fue un hombre rubio,
blanco, alto, barbado y de grandes conocimientos científicos, que enseñó a los
pobladores de lo que hoy es México, a labrar los metales, orfebrería,
lapidaria, astrología etc. aunque jamás se llegó a saber su nacionalidad y su
procedencia.
Según la leyenda, aparece enfrentado a
Tezcatlipoca, quien le hizo beber varios tragos del suave neutle (pulque, bebida alcohólica que se
obtiene haciendo fermentar el aguamiel o jugo extraído del maguey, una variedad
del agave) supuestamente
beneficioso para su salud, se emborrachó y
cometió actos bochornosos avergonzado por haber perdido su entereza,
se ocultó y finalmente desapareció. Según otra versión, los sacerdotes y el dios Tezcatlipoca, a quienes no les gustaba
Quetzalcóatl, le dieron un espejo que le dio miedo, por lo que huyó temeroso en
una balsa rodeado de serpientes. Decidió marcharse para siempre tomando el rumbo del Golfo de
México o Mar de las Turquesas. desembarcó en la costa de
Veracruz y de allí pasó a Tula y Cholula. En
un suicidio ceremonial al cual le acompañaban cuatro mancebos sus discípulos,
se hundió para siempre, renaciendo como la estrella de la Mañana y
posteriormente adoptando el nombre de Quetzalcóatl.
Según
la profecía, regresaría por donde nace el sol como un personaje barbado y de
piel blanca. La aparición en Mesoamérica y específicamente en
el Anáhuac, de este personaje alto, rubio, blanco, barbado y de profunda
cultura ha dado margen a la creación de varios mitos y leyendas que los
antropólogos, científicos y exploradores extranjeros han entretejido de una
maraña cada vez más difícil de desenredar. Ahora bien, cuando las huestes
hispanas llegaron a las tierras veracruzanas al mando del capitán extremeño
Hernán Cortés, y según nos cuentan en sus muy sabrosas crónicas Bernal Díaz del
Castillo, se encontraron con una gran sorpresa que en esos días de codicias y
rapiña desmedidas no le dieron la importancia que tenía y hoy aún, debe tener.
Relata el soldado cronista que llegados a las costas de lo que sería La Nueva
España, el Emperador Moctezuma envió unos tendiles llevando regalos, oro y
joyas y muchos ricos presentes que lejos de hacer que Cortés volviera proa a la
mar, lo tentó en ambiciones. Uno de estos tendiles al ver que uno de los
soldados de Cortés tenía un casco de latón que brillaba al sol, pidió verlo,
diciendo que hacía muchos, muchos años, había llegado a la Gran Tenochitlán un
hombre rubio, barbado y blanco, portando un casco semejante; que al marcharse
se los había regalado y los sacerdotes lo colocaron en la cabeza del ídolo
representativo del dios Huitzilopochtli. Pidió que se le prestara el casco para
cotejarlo con el que tenía puesto su dios. Y resultó que el casco dorado que
tenía el Dios, era igual al del soldado hispano, sólo que tenía en ambos lados
unos cornezuelos al estilo de los cascos vikingos. Aquél tendil no solamente
llevó ante Hernán Cortés el dicho casco dorado, sino también a un hombre
blanco, alto, barbado, rubio que se parecía mucho al conquistador, diciendo que
su nombre era Quintalbor, que de ninguna manera es nombre mexicano, maya o
correspondiente a ninguno de los idiomas, que se hablaban en el Nuevo Mundo.
Pero en lugar de examinar detenidamente el casco y si lo hicieron no fue
consignada en ninguna de las cartas de relación, tomaron a chunga y relajo la
presencia de aquel hombre barbado, rubio y blanco idéntico a don HERNÁN CORTÉS,
al grado de parecer su hijo o su gemelo y desde ese momento lo llamaron Don
Cortés. En 1519 MOCTEZUMA II, que según nos cuenta la historia era un monarca
medroso, pusilánime, creyó que con la llegada de Hernán Cortés y su puñado de
rapaces se cumplía la profecía y casi dejó en manos del puñado de horca
hispano, el destino de su reino, de su imperio. La
llegada de los conquistadores españoles a México fue tomada como un signo del regreso de Quetzalcóatl.
La
leyenda del exilio de Quetzalcóatl puede reflejar el tránsito en la religión
tolteca de las ceremonias agrícolas a la práctica del sacrificio humano
(también adoptado por los aztecas), o puede haberse basado en el exilio desde
Tula en el siglo X de un rey sacerdote del mismo nombre, que nunca realizaba
sacrificios humanos, sino sólo serpientes, pájaros o mariposas. En la época de
la conquista española, Cholula era la ciudad sagrada azteca dedicada a la
veneración de Quetzalcóatl.
Tal vez Tollán si
tuvo un gobernante legendario sabio y bueno, considerado el rey máximo de donde se
originaron los troncos de los diversos reinos (toltecas, mexicanos, mayas,
etc.), al que llamaron
Quetzalcóatl, hijo de Chimalma y del rey-dios Mixcoatl, pero también es muy
posible que los sacerdotes y astrónomos de entonces, al observar los cielos en
la forma en que lo hacían, hayan descubierto que el mundo, su mundo, formaba
parte de la Vía Láctea, de esta enorme galaxia que hoy conocemos y de la cual
formamos parte y a la cual daban por nombre Ixtacmixcoatl que quiere decir
"Serpiente salpicada de piedras preciosas o luceros", serpiente
incrustada de diamantes.
Se dice que los
Toltecas, Nahoas y Mayas lo deificaron y colocaron su símbolo en todos los
palacios, monumentos y templos de la zona Maya y Mesoamérica en donde aún puede
verse, en recuerdo y veneración de este sabio, que, según la tradición mayense,
subió al panteón y se convirtió en la estrella Venus, que también es así
identificado por los fantasiosos arqueólogos.
Ruinas de un templo en Teotihuacán.
QUIAPÉN o
KIAPEN
En la mitología centroamericana de la región del Caribe (las tribus del
istmo de Darién y en las cercanías de Panamá), era el dios de la guerra.
QUIATEOT
Dios del relámpago
y del trueno; gobernaba la distribución de las lluvias, era adorado por algunas
tribus de Nicaragua en la época precolombina.
QILIN
El qilin, chilin o quilin (en chino, 麒麟; pinyin, qílín; japonés, kirin) es un ungulado cornudo híbrido (cuerpo de león, piel de pez y cuernos de ciervo)
de la mitología china, que
se dice que aparece en conjunción con la llegada de un sabio.
Es un buen presagio que trae rui (en chino, 瑞; pinyin, ruì, "serenidad" o "prosperidad").
A menudo se le representa como si flamease llamas por todo su cuerpo.
Por simplificar, en Europa y América a veces se le llama unicornio chino, aunque tenga dos
cuernos, debido a que ambos tienen carácter beneficioso.
Origen
Un fuerte argumento dice que el Qilin es
una representación estilizada de la jirafa. Ya que el Qilin es mencionado a partir de la Dinastía
Ming. Su primera referencia data
aproximadamente de los viajes de Zheng He. Se sabe del viaje de Zheng
He por África Oriental (pasando,
entre otros lugares, por la actual Kenia) en que llevó dos jirafas a Pekín. Se sabe también que estas dos jirafas fueron llamadas "Qilin". El Emperador proclamó
las jirafas criaturas mágicas, cuyo captura evidenciaba la grandeza de su
poder.
Este argumento es sostenido por algunos atributos del Qilin,
como su dieta vegetariana y su naturaleza tranquila. Su reputada habilidad de
"pisar la hierba sin perturbarla" puede referirse a las largas
piernas de la jirafa.
Sin embargo, el lado opuesto dice que el Qilin era un
mito ya existente y su nombre fue tomado y aplicado a las jirafas. Además, las
jirafas tienen cuellos mucho más largos que las descripciones del qilin de la
Era Ming.
QUILÓN
Eminente
estadista y filósofo espartano del s. VI a. C., que fue venerado como héroe e
incluido entre los siete sabios de Grecia.
QUIMERA
Ser monstruoso horrendo de la mitología griega.
Su origen parece ser
antiquísimo, ya que la vemos ya dibujada sobre una placa de vidrio hallada en
una tumba micénica, y que se remonta al siglo XII a.C.