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11 may 2026

LETRA H

HARMONÍA
En la mitología griega (en griego antiguo Άρμονία Harmonía o Άρμονιη Harmoniê), es la diosa de la armonía y personificación del orden, la concordia y la unidad cívica. 
Como hija de Afrodita, presidia la armonía marital, calmando disputa y discordia; Harmonía era racionalizada como estrecha aliada de Afrodita Pandemos, el amor que une al pueblo, la personificación del orden y la unidad cívica. 
Como hija de Ares, representó a la acción armoniosa en la guerra.
Por último, los escritores griegos y romanos a veces la representaron como la armonía en un sentido más general; se la identifica con la abstracción musical asi como sentimental, es decir una deidad que preside el equilibrio o la armonía cósmica.
Su equivalente en la mitología romana es Concordia
Su opuesta griega es Eris (equivalente a la Discordia romana).
Según una versión, nació de un encuentro furtivo que el belicoso Ares (Marte) tuvo con Afrodita, la diosa del amor, según otra, de Hefesto y Afrodita y según otra de Hermes y Afrodita. Incluso según otra, Harmonía era de Samotracia y se dice que fue criada por Electra, una de las Pléyades, las hijas de Atlas; pero otros dicen que en realidad Harmonía era hija de Zeus y Electra, y hermana de Yasión, que fue el fundador de los ritos mistéricos celebrados en la isla. 
Esposa de Cadmo, antiguo rey al que se atribuía la fundación de Tebas, de esa pareja nació la estirpe de los reyes de Tebas. Tuvieron cuatro hijas: InoAutónoe, Ágave y Sémele y un hijo, Polidoro que llegó a ser rey de Tebas al suceder a su padre. Una de estas hijas, Ino, se convirtió en una divinidad marina y desde entonces fue llamada Leucótea. Según en las antiguas escrituras, Harmonía figuraba como la abuela del dios Dioniso, puesto que otra hija, Sémele fue amada por Zeus y la hizo madre del dios. 
Según la tradición de la antigua religión, el febrero 22, se celebra el día en honor a la diosa Harmonía.
Harmonía es conocida principalmente por la leyenda del collar mortal que recibió el día de su boda. Harmonía llegó virgen a la edad de merecer, por eso Zeus la preparó para casarse con Cadmo cuando el gobierno de Tebas le fue otorgado por AteneaSin embargo, otra tradición dice que fue Cadmo es quien la reclamó a su padre Ares a cambio de una expiación que el dios le había exigido, pues Cadmo había matado a un dragón que se acababa de comer a varios de sus hombres; dicho dragón resultó ser propiedad de Ares. Quienes describen a Harmonía como una samotracia contaban que Cadmo, en su viaje a ese país, vio a Harmonía tras ser iniciado en los misterios, y se la llevó con la ayuda de Atenea.
El matrimonio se celebro en la Cadmea, la ciudad de Tebas y todos los dioses honraron la boda con su presencia y esplendidos regalos. Harmonía recibió dos regalos significativos o de los dioses o del propio Cadmo, a saber, un collar más hermoso jamás hecho, fabricado por Hefesto que proporcionaba belleza y eterna juventud a la portadora y Atenea un hermoso peplo --que había sido tejido por las Cárites-- y que le confería divinidad, que se convirtieron en valiosas prendas del ajuar de la familia (más tarde serian utilizados por medio de soborno en tiempos de guerra, provocando en todo momento derramamientos de sangre). Otras tradiciones afirman que fue Cadmo quien regaló a la novia el collar y el peplo que había recibido de Hefesto o de Europa, o que su madre se los dio como regalos de boda
Este collar, llamado habitualmente Collar de Harmonía, traía la desgracia a cualquiera que lo poseyera. 
Éstos regalos fueron entregados por Atenea y Hefesto a la novia con aviesas intenciones, por ser Harmonía el fruto de unos amores adúlteros entre Ares y Afrodita. 
En el curso de sus viajes, Pausanias vio en el trono de Amiclas una representación de los dioses portando los  regalos de boda. Cuenta que en su época (siglo II de C.) se creía que el ágora de Tebas era el lugar en el que se levantara en tiempo la casa de Cadmo, y los habitantes de la ciudad enseñaban las ruinas de la cámara nupcial de Harmonía y el lugar en el que cantaron las Musas durante las bodas.
Cuando Cadmo fue obligado a abandonar Tebas, Harmonía le acompañó. Cuando llegaron al país de los Enqueleos, estos le ayudaron en su guerra contra los Ilirios. 
Una antigua leyenda de Beocia dice que Cadmo y Harmonía vivieron siempre unidos hasta la muerte y que cuando Cadmo y Harmonía murieron, fueron primero transformados en serpientes (o dragones) y después enviados a los Campos Elíseos, que es la morada de los inmortales felices o fueron llevados allí en un carro tirado por dragones; según otras fuentes Zeus para proteger su inmortalidad los convirtió en serpientes sagradas, otorgándoles la custodia de un santuario de Afrodita en el monte Helicón.
Polinices, que heredó el collar, lo dio a Erífile para que persuadiera a su marido Anfiarao de que emprendiera campaña contra Tebas. ​ Por medio de Alcmeón, hijo de Erífile, el collar llegó a manos de Arsínoe, luego a las de los hijos de Fegeo, Pronoo y Agénor, y finalmente a las de los hijos de Alcmeón, Anfótero y Acarnán, quienes lo dedicaron en el templo de Atenea Pronea en Delfos. El collar había traído la desgracia a todos los que lo habían poseído, y continuó haciéndolo incluso después de ser depositado en Delfos. Failo el tirano, uno de los jefes focios en la Tercera Guerra Sagrada (352 dC), lo robó del templo para agasajar a su amante, la esposa de Aristón, y ella lo llevó durante un tiempo, pero al final su hijo enloqueció y prendió fuego a la casa, donde pereció con todos sus tesoros. 

HARPÓCRATES

Nombre griego que en Alejandría se dio a la conocida deidad egipcia Horpajard o Harpajered, que es una forma de Horus.
Simboliza el Sol de levante, de la renovación cotidiana de la divinidad, y por consecuencia de la eterna juventud siempre renaciente en la naturaleza.
Har Pa Jered, Hor-pa-jard o Har-pa-jered es el nombre egipcio y Harpócrates (en griego antiguo: Ἁρποκράτης) o Sigilón el griego.
Formaba parte de la Enéada Heliopolitana.
Su nombre significa “Horus el Niño”.
Su lugar de nacimiento se encuentra en los mammisis.
Según Plutarco, Harpócrates fue engendrado por Isis y Osiris, en relaciones póstumas, naciendo antes de tiempo como un niño débil de piernas.
Los griegos le adoran en el templo de Coptos junto a Isis; en Edifu se muestra como hijo de Hathor y de Harsomtus (otra forma local de Horus, el “Unificador del Doble País”) y en El Mahamud, al norte de Luxor, aparece como hijo de Montu y Raettavy.
La fiesta que se conmemoraba para la reunión de Horus de Edfú con Hathor de Dendera, se denominó “La Fiesta de la Buena Reunión” y se llevaba a cabo durante el transcurso de cinco días. El encuentro entre ambos se realizaba en barco. El dios partía de su santuario para alojarse en el vecino templo de Dendera durante el tiempo que duraba la ceremonia.
Cuando Isis fue transformada en la diosa Afrodita, Harpócrates fue asimilado a Eros, que lo consideraron hijo de Serapis e Isis  y los griegos lo adoptaron como dios del silencio, del misterio, del secreto y la discreción.
Su aspecto más conocido es con la personalidad de “Horus sobre los Cocodrilos”, infante desnudo y peinado con la coleta lateral de la niñez, en pie sobre dos cocodrilos. Lleva en sus manos serpientes, escorpiones y otros animales venenosos o dañinos. Sobre su cabeza aparece, a menudo, la imagen del dios Bes, protector de la infancia. También como un niño desnudo o cubierto de joyas, sentado sobre las rodillas de su madre con un dedo de su mano derecha metido en la boca en actitud de chuparselo. En el lateral de su cabeza lleva la coleta --característica de los príncipes egipcios-- y sobre aquélla puede tener un disco solar con plumas. Como símbolo del sol naciente, le representan como un niño saliendo de un loto, en la época grecorromana.
Los egipcios pensaban que si hacían correr agua sobre la imagen, entre salmodias e invocaciones, ésta adquiría propiedades sanadoras. Aunque está documentado desde el Reino Antiguo, su culto no alcanzó fuerza hasta el Reino Nuevo.
El niño divino que se menciona en el Libro de los Muertos no es otro que Harpócrates, al que se solía representar desnudo, cubriéndose con una mano los órganos sexuales, mientras que con los dedos índice y corazón de la otra se tapaba la boca, como instando al silencio. La lechuza estaba a veces al pie de su estatua y el duraznero y el loto le eran consagrados, pues, según Plutarco, el albérchigo o duraznero le estaba especialmente consagrado, porque sus hojas tienen la figura de una lengua, y su fruto la del corazón, emblema ingenioso del acuerdo que debe existir entre los sentimientos y las palabras, o entre el corazón y la lengua. 
Esto es lo que dicen los mitólogos, y es la opinión secularmente aceptada. Exotéricamente es cierto. Este gesto siempre ha sido visto como una invitación algo admonitoria al secreto -que de tanto predicamento goza en el esoterismo-, cuando en verdad, más que prohibir, indica dónde debemos fijarnos. Nos insta a reparar en el objeto que lleva en la frente, para que establezcamos una relación entre lo visible y lo escondido. Por lo que atañe al simbolismo subyacente en la ocultación de los genitales, el mensaje es más claro y directo: la abstinencia de placer sexual, parece decirnos, pero no engendrar para engendrar o comprender, ya que la otra mano así lo indica.
Solían poner su estatua a la puerta de los templos, como advertencia de que en aquel recinto se debía guardar silencio.

HEBE

En la mitología griega, Hebe (en griego antiguo Ἥβη Hêbê, ‘juventud’, adolescencia, signos de pubertad) era la personificación de la juventud en su aspecto más atractivo y alegre.
Su nombre es sinónimo de la juventud, y es la personificación de la alegría y la belleza que esta edad da al hombre. 
Símbolo de la juventud eterna que es privilegio de los dioses. 
El don de la eterna juventud le pertenecía, y podía repartirlo entre los mortales conforme a su deseo.
Era capaz de rejuvenecer a los ancianos, como hizo en una ocasión con Yolao por un día cuando éste iba a luchar con Euristeo, o de envejecer a los niños, como hizo con los hijos de Alcmeón, para que pudiesen vengar su muerte en manos de los hermanos de su primera esposa: Arsíone.
Según la Ilíada, ejerce las funciones de criada y era la ayudante de los dioses en el Olimpo:
cumplía la función de copera de los dioses y diosas en el Olimpo, a quienes les servía néctar y ambrosía en la mesa, y así se mantienen eternamente jóvenes. En las fiestas, debía mantener siempre llenas las copas; engancha los caballos al carro de Hera; bañaba y vestía a su hermano Ares...
Es la Juventa de los Romanos, la Dia de los Sicionios
Es descripta como hija menor de Zeus (Júpiter) y Hera (Juno), o de esta diosa únicamente, que resulta de haber comido mucha escarola silvestre en un banquete, con que la obsequio Apolo, y por lo tanto hermana de Ares, Hefesto e Ilitía.
Se caso con Heracles poco tiempo después --con lo cual se viene a simbolizar que la fuerza va generalmente unida a la juventud--, y le dio dos hijos, Alexiares y Aniceto.
Se la representa como una virgen, joven, muy hermosa, coronada de rosas, y que tiene una vasija en una mano, y en la otra una copa en donde vierte el néctar. Otras veces se representa al águila de Zeus en acto de beber en dicha copa.
Fue adorada en Atenas, donde tenía un altar en el Cinosargo, cerca del de Heracles.
Según la Odisea, dejo de ser copera de los dioses cuando se casó con Heracles que acababa de ser deificadoSegún otra historia, fue apartada de su lugar a causa de una caída que sufrió mientras servía a los dioses (o en la que perdió sus ropas, y la vista de su desnudez ofendió el pudor de los dioses), y desde entonces se la consideró indigna de desarrollar esta labor, siendo sustituida en sus labores por el joven príncipe troyano Ganimedes.


HÉCATE o HECATA

Diosa griega de la magia, de los encantamientos, los sortilegios y también de las almas de los muertos.
Presidía a la magia y a todas sus operaciones.
Todo lo misterioso y fantástico está relacionado con ella.
Fue la única de los Titanes que participó en la Titanomaquia al lado de Zeus, por lo cual tiene más consideración que por las demás; le dio poder absoluto sobre la tierra, el cielo y el Infierno (por esta causa se le representaba habitualmente con tres cabezas) y la colmó de dones y prerrogativas. Tiene por decirlo asi, el destino de la tierra entre sus manos y extendía su benevolencia a todos los hombres concediendo los favores que se le piden en todos los ámbitos pues su poder es inmenso:
  • Distribuye los bienes entre los que la honran
  • Concede a los hombres la victoria en los juego, y a los pueblos en las guerras.
  • Puede multiplicar la pesca y los ganados de los hombres.
  • Define los veredictos en los tribunales y hace que sus elegidos se destacaran en el ágora.
  • Preside en el consejo de los reyes, a los sueños, a los partos y a la conservación y desarrollo de los niños que acaban de nacer.
  • Protege a los atletas y de los políticos.
  • Presencia el nacimiento y muerte de los hombres, y en su mano estaba decidir quien moría y quien no.
  • Tiene el don de atraer o matar al amante que se había alejado del ser amado.
  • Es invocada contra los amores deshechos, también cuando se deseaba desafiar al destino.
  • Considerada como la protectora de las familias y de los niños.
«Reina de los Fantasmas» es un título asociado con Hécate debido a la creencia de que
pues podía evitar que estos saliesen del mundo de los espíritus, pero por otro lado también permitir su fuga; ella enviaba a los humanos los terrores nocturnos, apariciones de fantasmas y espectros.
Guardiana de los «caminos y senderos que se cruzan» o encrucijadas, que desde siempre han sido considerados grandes centros de actividad espiritual y mágica. En estos cruces de caminos, eran instaladas las estatuas de la diosa tricéfala y allí dejaban los devotos sus ofrendas. Se creía que en esos espacios apartados a veces aparecía la diosa, especialmente en las noches más oscuras, sin luna, Hécate con un aspecto terrible portando antorchas en las manos, acompañada por su jauría de perros fantasmales y aulladores (de yeguas o de lobos). En las encrucijadas de los caminos, que eran para los viajeros lugares demoníacos y espectrales, se celebraban las "cenas de Hécate", que estaban preparadas a base de comidas de pescado y otros mariscos. Forman un rito de purificación. La importancia simbólica de las encrucijadas es universal y está ligada a la situación de cruce de caminos, que hace de éstas una especie de centro del mundo: lugar de paso de un mundo a otro, de una vida a otra o de la vida a la muerte. La encrucijada es el encuentro con el destino.
Hécate es habitualmente asociada con Artemisa, ya que su madre es Asteria, la hermana de Leto; ella y Artemisa, por lo tanto, son primas. A diferencia de Artemis, que representaba la luz lunar y el esplendor de la noche, Hécate se manifestaba en la oscuridad y los terrores que esta esconde.
En el Hades gozaba de gran autoridad, porque era conocida como la reina invencible y presidía las ceremonias de expiación y purificación de las sombras a las que se les permitía reparar las malas acciones de su vida pasada. 
Sus poderes se intensificaban en la noche, a la tibia luz de la luna, con la que se identificaba.
Se convirtió en la asistente de Perséfone y su intima compañera en el Inframundo.
Su influencia era tal que hasta el mismo Zeus la temía.
Su equivalente en la mitología romana es Trivia.
Era invocada antes de empezar las operaciones mágicas que la obligaban a aparecer sobre la tierra; cuando se mostraba a alguno, lo espantaba de tal manera que la mayoría de las veces moría de miedo.1 R. hekaton, ciento, porque se le ofrecían cien victimas, o porque detenía cien años en las riveras del Estigia las almas cuyos cuerpos se hallaban privados de sepultura. 2 R. hekas, lejos, porque la Luna arroja sus rayos desde lejos. 3 R. kat, fuego, luz.
Museo le hace hija de Helios (el Sol); Orfeo del Tártaro y de Deméter (Ceres); Baquilides de Nix («la Noche del obscuro seno»); Ferécides de Aristeo; Hesíodo la presenta como hija de Perses (hijo del titán Crío y de Euribia, hija de Ponto y Gea) y Asteria(hija de los titanes Ceo y Febe)que era hermana de Leto, a su vez madre de Artemisa y Apolo. La abuela de estos tres primos era Febe, descendiente directa de la generación de la los Titanes e independiente del panteón Olímpico. En algunos pueblos de Tesalia decían que Hécate era una hija de Zeus y Deméter con la igual predilección de su padre, la única descendiente extramatrimonial del dios que había sido aceptada por la celosa Hera, no de buen grado, sino por temor a sus poderes sobrenaturales. Ese milagro hizo que Hécate fuera honrada y respetada por todas las divinidades que habitaban el Olimpo. Cada uno le da un carácter conforme a su genealogía, o mejor, la Hécate de cada país es un personaje diferente, cuyas cualidades y acciones han complicado y acumulado los mitologías.
Hécate se unió primero a Forcis y fue madre del monstruo Escila; después a Eetes, de quien obtuvo a Circe y a Medea. Según la versión del mito estas últimas aparecen como hermanas o sobrinas.
Se la representaba con tres caras, una de caballo, a la derecha, una de perro, a la izquierda y una de mujer, al medio. Alcameno fue el primero que dio un triple cuerpo a la diosa. Miron por el contrario no le da más que uno. La pintura de Alcameno debía prevalecer en un pueblo amante de las alegorías: así sus tres rostros significan las tres faces de la Luna según Cleomedes; según Servio el uno representó a Lucina que protegía el nacimiento; el otro fue Diana que conservaba los días el tercero Hécate que los terminaba. Las tres caras también han sido interpretadas en el sentido de que es una diosa que tenía tres lugares de acción (el cielo, la tierra y el mar), o bien representaban sus tres personalidades: Selene en el cielo, Artemisa en la tierra, Hécate (o Perséfone) en el Infierno.
Cuando se le obligaba a responder a las evocaciones mágicas de Medea, aparecía con la cabeza llena de serpientes, con una rama de encina en la mano, rodeada de luz y haciendo resonar a su alrededor los ladridos de su Jauría Infernal, y los agudos gritos de las ninfas de Faso. Cuando Fedro le implora en Séneca, va armada de una antorcha ardiente, de una látigo o una espada, muchas veces trae una antorcha para disminuir las tinieblas del Tártaro, o una pantera ara sacrificar a los dioses Manes. Otras veces lleva en una mano una llave y en la otra o cuernas o un puñal con lo que ó ata o hiere los criminales. En un jaspe del gabinete de la biblioteca del rey de los franceses se la ve con sus tres cabezas, sobre las cuales se elevan ciertas medidas. No tiene más que un cuerpo y de él sale seis brazos, dos de los cuales tienen serpientes, otros dos, antorchas encendidas, y los dos últimos, vasos expiatorios.
En algunos lugares se la representa con una llave de oro capaz de abrir la riqueza fabulosa del cielo y de la tierra.
Su símbolo es la luna menguante.
El numero tres servía para designarla. 
La rana, significativamente una criatura que puede cruzar dos elementos, está también consagrada a Hécate. 
La perra es ayudante y representación animal a Hécate, quien a veces es llamada la «perra negra». Algunas veces se le sacrificaban perros (una buena indicación de su origen no helénico, pues los perros, como los burros, muy rara vez jugaban este papel en el genuino ritual griego) a ella en rituales de purificación. Los que se le ofrecían en sacrificio debían ser negros, y eran inmolados a medianoche. Los lamentables gritos de estos animales mientras se los sacrificaban alejaban, decían; los horrorosos espectros, enviados a menudo por esta diosa. En Colofón (Tracia) Hécate podía manifestarse como perro.
Le estaba consagrada la encina muy particularmente, y se la coronaba con ramas de este árbol entrelazadas con serpientes. 
Decharme añade que esta divinidad extranjera no tuvo nunca puesto determinado en el sistema de la región popular de los griegos, pero fue adoptada por la secta de los órficos, quienes la asignaron un puesto elevado en su teogonía, como lo atestigua el himno a Hécate que va incierto en al obra atribuida a Hesíodo.
Su culto fue llevado a Beocia por las inmigraciones venidas del Norte, y desde allí se difundió por el resto de la Grecia. 
Muchos mezclaron el culto de esta diosa con el de Diana; y de esté modo fue adorada en Efeso, Delos. Brauron en el Ática, Magnesia, Micenas; Segesta y en el monte Menalo. Atenas le ofrecía tortas en las cuales se veía impresa una figura de buey; porque se la invocaba para la conservación de los animales útiles; y los esparciatas tiñeron sus altares con sangre humana.
Su culto fue del mismo modo celebre, en Roma, pero no tan cruel; se la llamaba Dea Feralis y se creía que fijaba el termino de la vida de los hombres y presidia su muerte. Amiterne y Forminas le elevaron altares, y Espoleto le edificó un templo que fue común a ella y Poseidón (Neptuno) mirando al mar como el más vasto y poblado de todos los sepulcros.
Los eginetas que fueron los primeros en admitirlo, le levantaron un templo, en una plaza circuida de muros, donde celebraban todos los años una fiesta en su honor, Apuleo dice que era la misma que Isis.
Su santuario más importante estaba en Lagina, una ciudad-estado teocrática en la que la diosa era atendida por eunucos. Lagina, donde el famoso templo de Hécate atraía grandes reuniones festivas cada año, quedaba cerca de la colonia originalmente Macedonia de Estratonicea, ciudad de la que era patrona. 
Se describe a Hécate como una diosa con aspecto fiero y terrible, en su interior se escondía un corazón sensible y tierno. Prueba de ello tenemos en la siguiente historia…
Un día, asomada desde una gruta, Hécate presenció el rapto de Perséfone, y no dudó en ayudar a su madre Deméter a buscarla. Con una antorcha en la mano, ambas diosas recorrieron todos los caminos hasta que dieron con la doncella. Hades la había secuestrado para hacerla su esposa, asi cada seis meses para estar con ella. Hades estuvo de acuerdo y Perséfone se convirtió en la esposa de Hades y reina del Inframundo. 
Fue entonces cuando Hécate se ofreció a acompañar y guiar a la doncella el tiempo que pasase en el reino de Hades, porque Perséfone temía a la oscuridad y podría perderse. Como recompensa por su noble comportamiento y por el apoyo y amistad incondicional hacia la joven esposa, Hades la premió nombrándola huésped de honor en el reino de los muertos.
Una leyenda cuenta que Hécate robó a su madre un recipiente que contenía algún compuesto mágico, lo que provocó la furia de la diosa, que la persiguió para castigarla. A Hécate no le quedó más remedio, para librarse de las represalias, que ir al Hades a refugiarse, donde permaneció a partir de entonces.
En la batalla de los Dioses contra los Gigantes mató a Clito con sus antorchas.
Se opuso a Heracles cuando éste intentó enfrentarse a Cerbero.
Odiseo (Ulises) queriéndose librar de los que la atormentaban, le consagró un templo en Sicilia.

HEH, NEHEH, HUH, HAH, HAUH, HUAH o HAHUH
Una de las numerosas divinidades abstractas que para los antiguos egipcios simbolizaba la eternidad en la mitología egipcia. En los oasis del Antiguo Egipto era considerado un genio del tiempo infinito.
Heh, a partir del Imperio Nuevo, es el resultado de la fusión de dos divinidades muy diferenciadas que tienen este mismo nombre y que en algunos casos llegan a confundirse:
  1. El miembro de la Ogdóada de Hermópolis (asociación de ocho entidades divinas), que representó la infinitud en la creación y desempeña un papel esencial en la cosmología.
  2. Genio que simboliza el tiempo infinito y “Los Millones de Años de Vida” deseables para la existencia humana.
En Hermópolis, donde el dios Jnum se percibía como el alfarero creador del mundo, cada pareja correspondía a un principio fundador del mundo; Huh con Hehet, su paredro, representaba el espacio infinito.
En el periodo Tardío se le veneró como a un dios del hogar. 
Heh, dios "de la eternidad" no fue considerado nunca un demiurgo. Aunque se desconoce su origen, se sabe que la creación de la eternidad sucedió varias veces, hasta ocho veces, asimilándola al Heh "primordial". Los ocho Heh "de la eternidad", agrupados por parejas, sostenían la bóveda celeste y cada uno estos cuatro "pilares del cielo" protegían una región de la bóveda celeste. En esta función de sustentar el cielo, Heh se convirtió en hipóstasis de Shu, como dios del aire, que con sus dos brazos levanta el cielo (representado por Nut) y lo separa de la tierra (representada por Geb). Los cuatro pares Heh se perciben entonces como cuatro vientos; pero por una razón desconocida, estos vientos se consideraron negativos, como surgidos de la boca de Seth.
Su nombre significa “millón”.
El dios Heh está representado en uno de los objetos descubiertos por Howard Carter en la tumba de TutanjamónUna de las más perfectas representaciones del dios figura en el sillón ceremonial del joven faraón. Tiene variedad de formas: 
  1. Apariencia humana con cabeza de rana; a partir de Reino Nuevo figura, con frecuencia, acompañado de un renacuajo.
  2. Genio, personificación antropomorfa arrodillada o sentada sobre el símbolo del oro (nub), con una cruz anj en su brazo, y una hoja de palma en cada mano que simbolizan “los Millones de Años” deseables para los egipcios ; estas palmas terminan en un disco solar que protege el uræus y en su cuello también cuelga una cruz anj; sobre la cabeza puede llevar otra hoja de palmera curvada con la misma simbología.
La representación de Heh en jeroglíficos arrodillado con los brazos abiertos sosteniendo el cielo, se utilizaba para representar la cifra un millón. También era el jeroglífico que significaba infinito en las matemáticas egipciasPor esto se situaba como atributo ante los nombres de las divinidades solares. 
Heh fue venerado en el Bajo Egipto y en el Oasis de Dajla.
El faraón Amenemhat I, después de una campaña militar hacia el sur, fundó una ciudad que llamó "Heh", nombre de dios, junto a la tercera catarata del Nilo. Un siglo más tarde, fue consolidada por Sesostris del III. 

HEIMDALL, HEIMDALLR o HEIMDAL
Heimdal (Heimdallr en nórdico antiguo , el prefijo heim- significa “hogar”, “casa”, mientras que el significado del sufijo -dallr es desconocido) es el dios-guardián y dios de la luz, del arcoiris y de la seguridad en la mitología nórdica.
Representaba el comienzo de todas las cosas, en oposición a Loki.
Simboliza de forma muy admirable la gracia favorecedora de los dioses.
Era considerado el más apuesto, uno de los más nobles y sabios, y también es el más solitario; todos los dioses le amaban cariñosamente. Era conocido como el dios delicado, inocente e indulgente.
Heimdal compartía con Bragi el honor de darle la bienvenida a los héroes en Valhalla, el paraíso de los guerreros.
Era enemigo implacable de Loki, ya que éste se burlaba sin piedad de sus tareas de guardián y vigilante de los dioses; será él quien en la lucha final dará el golpe mortal a Loki, pero él también morirá en este combate.
Su nombre parece significar "el que lanza claros rayos" o 'dios de la luz"
Es hijo de Odín y de nueve gigantas (Egia, Augeia, Ulfrun, Aurgiafa, Sindur, Atla, Iarnsaxa, Gjálp y Greip) hijas de Geirrendour, Geirrödr o Geiroed.
Solo quedó memoria de él entre los escandinavos, que le describían como grande, hermoso con una armadura blanca y brillante, --por lo que era conocido como el dios brillante o de la luz--, con cabellos y dientes de oro, que destellaban cuando él sonreía, y se ganó el sobrenombre de Gullitani (´´el de los dientes de oro´´). Se le proporcionó además una reluciente espada llamada Hofuth, y un cuerno extraordinario, llamado Gjallarhorn, que debía hacer sonar ante cualquier indicio de peligro; su último terrible sonido anunciaría la llegada del Ragnarok. También era el orgulloso propietario de un veloz corcel de crines de oro llamado Gulltoppr, que le transportaba de acá para allá pero especialmente temprano por la mañana.
El palacio de Heimdal, llamado Himinbjörg, estaba en el punto más alto del puente, y allí le visitaban a menudo los dioses para beber del delicioso hidromiel con el que él los agasajaba.
En el transcurso de un paseo a orillas del mar, Odín vio una vez a nueve bellas gigantes profundamente dormidas en las blancas arenas. El dios del cielo quedó tan enamorado de las hermosas criaturas que, como relatan las Eddas, se desposó con las nueve y se combinaron, en el mismo momento, para traer al mundo un hijo que recibió el nombre de Heimdal.
Al momento de la llegada de Heimdal, los dioses estaban deliberando sobre la conveniencia de asignar un guardián fidedigno y vitorearon al nuevo recluta como alguien apropiado para cumplir con las onerosas obligaciones de su cargo. 
Heimdal accedió con alegría a asumir la responsabilidad y desde entonces veló día y noche el sendero de arco iris que se adentraba en Asgard. Para permitir que Heimdal detectara la aproximación de cualquier enemigo desde lejos, la asamblea de los dioses le concedió una vista aguda que podía ver a cien millas de distancia tan claramente tanto de día como de noche; un fino oído que se dice podía oír crecer la hierba en las colinas y la lana en los lomos de las ovejas, y podía estar sin dormir varios días. Pero en cambio, no podía hablar.
Heimdal le entrega Brisingamen a Freya, después de arrebatárselo a Loki. Gracias a su extremada agudeza de oído, Heimdal escuchó, de noche, el suave sonido de lo que parecían ser pasos de gato en dirección al palacio de Freya, Folkvang. Dirigió su vista de águila en la oscuridad y percibió que el sonido era producido por Loki, el cual, habiendo entrado sigilosamente en el palacio como una mosca, se había aproximado al lecho de Freya y estaba intentando robarle su brillante collar de oro, Brisingamen, el emblema de la fertilidad y la armonía de la Tierra.
Heimdal, el guardián del arco iris Bifröst, vio que la diosa se encontraba dormida en una postura que hacía imposible abrir su collar sin ser despertada. Pero el astuto Loki permaneció dubitativo al lado de la cama solo durante unos momentos y entonces comenzó a murmurar las runas que les permitían a los dioses cambiar de forma según su deseo. Mientras Heimdal se encontraba pendiente de la situación, Loki se vio reducido hasta alcanzar el tamaño y la forma de una pulga, tras lo que se deslizó bajo las sábanas y picó el costado de Freya, haciendo de esta manera que ella cambiara de postura sin ser despertada de su sueño.
El cierre estaba ahora a la vista y Loki, abriéndolo cuidadosamente, obtuvo el codiciado tesoro y procedió a marcharse con él sin dilación. Heimdal se lanzó inmediatamente en persecución del ladrón nocturno y, alcanzándole rápidamente, desenvainó su espada de la funda con la intención de cortarle la cabeza, cuando el dios se transformó en una parpadeante llama azul. Rápido como el pensamiento, Heimdal se transformó en una nube y envió rápidamente lluvia para apagar el fuego. Pero el malvado Loki alteró su forma con la misma velocidad para transformarse en un oso polar, que abrió sus fauces para tragarse el agua. Heimdal, sin dejarse intimidar, adquirió entonces a su vez la forma de un oso y atacó ferozmente. Pero como el combate amenazaba con acabar desastrosamente para Loki, se transformó en una foca y tras imitarle Heimdal, el de la dentadura de oro, se libró la última lucha, que concluyó con la derrota de Loki, quien se vio forzado a entregar el collar, que fue debidamente devuelto a Freya por Heimdal.
En esta leyenda, Loki puede ser tomado como un símbolo de la sequía o de los funestos efectos del calor demasiado ardiente del Sol, que viene a robarle a la Tierra (Freya) su más preciado ornamento (Brisingamen). Heimdal es una personificación salvadora de la lluvia y el rocío gentil, que, tras luchar durante un rato contra su enemigo, la sequía, que Loki representa, termina por derrotarla y le obliga a renunciar a su premio.

Heimdal se marchó un día de Asgard para pasear por la Tierra, como los dioses solían hacer en ocasiones. No había caminado aún mucho cuando llegó hasta una pobre cabaña a orillas del mar, donde se encontró con Ai (bisabuelo) y Edda (bisabuela), una pobre pero respetable pareja, que le invitó de forma hospitalaria a compartir su exigua comida de gachas de avena. Heimdal, el dios de la luz, que dijo llamarse Riger, aceptó gustoso la invitación y permaneció con la pareja durante tres días enteros, enseñándoles muchas cosas. Al concluir este tiempo, continuó el viaje. Algún tiempo después de su visita, Edda dio a luz a un niño de piel oscura y rechoncho, a quien llamó Thrall.
Thrall pronto mostró una fuerza física poco común y grandes aptitudes para los trabajos pesados. Una vez hubo crecido, tomó como esposa a Thyr, una chica de constitución gruesa con las manos quemadas por el sol y pies planos que, al igual que su marido, trabajaba de sol a sol. Muchos hijos nacieron de esta pareja y su descendencia fue la de los siervos de la gleba o esclavos del norte.
Tras dejar la pobre cabaña y la desolada costa, Riger se dirigió hacia las tierras del interior, donde en poco tiempo llegó hasta unos terrenos cultivados y una fértil granja. Al entrar en esta confortable morada, se encontró a Afi (abuelo) y Amma (abuela), que en muy buen gesto hospitalario le invitaron a sentarse con ellos para compartir la simple pero abundante comida que habían preparado para el almuerzo.
Riger aceptó la invitación y permaneció allí tres días con sus anfitriones, impartiéndoles toda clase de conocimientos útiles para ellos. Tras marcharse de su casa, Amma tuvo un robusto hijo de ojos azules, a quien llamó Karl. Mientras crecía, demostró grandes y variadas habilidades en la agricultura y a su debido tiempo se casó con una rolliza y hacendosa esposa llamada Snor, la cual le dio muchos hijos y su descendencia fue la raza de los agricultores.
Dejando la casa de esta segunda pareja, Riger continuó el viaje hasta que llegó a una colina, sobre la cual se erigía un majestuoso castillo. Allí fue recibido por Fadir (padre) y Modir (madre), los cuales, bien alimentados y vestidos lujosamente, como aristócratas, le recibieron cordialmente y le agasajaron con exquisitas carnes y deliciosos vinos. Riger permaneció tres días con esa pareja, tras lo cual regresó a Himinbjorg para reanudar su guardia como vigilante de Bifröst, y al poco tiempo la esposa de la tercera pareja tuvo un hermoso y esbelto hijo, a quien llamó Jarl. Este niño mostró pronto una gran afición por la caza y toda clase de ejercicios marciales, aprendió a interpretar runas y vivió para realizar grandes hazañas de valor y gran coraje que hicieron su nombre distinguido, añadiendo gloria a su estirpe. Tras alcanzar la edad adulta, Jarl se desposó con Erna, una doncella aristocrática y de esbelta figura, que gobernó su casa sabiamente y le dio muchos hijos, cuya descendencia fue la destinada a gobernar, el más joven de los cuales, Konur, se convirtió en el primer rey de Dinamarca. Esta leyenda nos permite observar el marcado sentido de clase social que existía entre las razas nórdicas.
Según profetizó la adivina, cuando esté completo el Nalfgar, el drakkar que se construye en Hel con las uñas de los muertos, la fuerzas del caos, comandadas por Loki, cruzarán el Bifrost quebrándolo a su paso. El Gjallarhorn resonará entonces con tanta fuerza que podrá ser escuchado en los nueve mundos llamando a los dioses a la última lucha. Después de esta confrontación final el mundo renacerá y los dioses supervivientes ocuparán el lugar de los caídos. Pero entre aquellos, si hacemos caso a Snorri Sturlusson, no se encontrará Heimdall. Él y Loki se habrán matado mutuamente durante la batalla.

HEL o HELA

La diosa Hela o Hel era la encargada en el Inframundo de uno de los tipos de muertos en la mitología nórdica: tenía a su cargo principalmente las almas de los mortales que morían de vejez o de enfermedad, quienes han llevado una vida poco honorable o aquellos guerreros que no merecían ser recibidos en el Valhalla, las de los niños y las de las mujeres. 
Atormentaba a cobardes y a los que no han merecido el honor de vivir en Valhalla.
Esta diosa tenia muchas moradas diferentes para los invitados que venían a visitarla a diario, ya que ella recibía no sólo a los perjurios y criminales de todas clases, sino también a aquellos que eran tan desgraciados como para morir sin derramar sangre; aquellos que vivían en la blasfemia y la bajeza aunque murieran bajo armas iban a una de las regiones del Niflheim (‘mundo de las tinieblas’).
Los que morían en el campo de batalla iban a Odín, al Valhalla, pero
aquellos virtuosos en vida que morían naturalmente iban también al cielo, pero no al Valhalla, sino al Vingólf. 
Ella no puede recibir a aquellos ahogados en el mar ya que pertenecen a la diosa Ran, por lo tanto sólo obtiene los muertos en tierra firme. 
Las mujeres nobles tampoco iban a Hel, ya que eran acogidas por Freyja luego de su muerte. Las doncellas moraban con Gefjun.
Pero también parece que acuden otros, buenos o malos; pues se sabe que Balder acudió cuando fue asesinado por Hoder; Sigfrido, el que mató a Fafner, también fue al ser asesinado por Gunther; Brunilda igualmente fue allí en su bello carro luego de ser quemada en su pira funeraria. 
En su mundo subterráneo a veces, permitía vivir a monstruos, entre otros al dragón Nidhogg que roía día y noche las raíces del fresno Yggdrasil. 
Sus poderes, que había recibido de Odín, se extendían a varios mundos.
Es la Perséfone del Norte.
Su morada se llama Helheim o Hel, bajo una de las raíces de Yggdrasil y parte inferior del Niflheim. El camino que lleva hasta ella es Helway, que es tan largo que Hermod lo tuvo que recorrer en nueve días y nueve noches, siempre hacia el norte y descendiendo constantemente.Su estancia o palacio se denomina Eljudnir (‘frio de cellisca’), cuya puerta principal se llamaba Falanda Forard (‘trampa para ali mañas’), sus cortinas Blickjandaböl (,’palidez desastrosa, maldición o conflagración’). Su plato Hungur (‘hambre’), su cuchillo, Sultur (‘sed o carestía’), su lecho Keur (‘enfermedad, insomnio o putrefacción’).
Tenía dos servidores: su criado Ganglati o Ganglad (‘retraso, holgazanería o senilidad’) y su sirvienta Gangled (‘pereza o indolencia’).
El Acceso de Hel (Helway) es horrible, pues encadena al hombre moribundo con sólidas ligaduras que no pueden ser rotas, mientras la angustia roe su corazón y las sirvientes de Hela vienen cada noche a invitarlo. Ante los ojos del hombre moribundo se despliega una oscura y horrible región de brumas; ve que el sol, el puro astro del día, se desvanece y desaparece, y oye que los goznes de la Puerta de Hel (Helgate) crujen, y ésta se abre para recibirlo. La compañía de Hela es grande, pero tiene una morada lo bastante grande para todos; su imperio se extiende a lo lejos, sus palacios son prodigiosamente altos y tienen grandes puertas. Naturalmente su morada está hecha de sombras, pero tiene la apariencia de la realidad.
Es la tercera hija de Loki, dios o espíritu de la discordia o del mal, y de la gigante-hechicera proveniente del Jötunheim, Angrboda («la portadora del infortunio»). Ella vino al mundo dentro de una oscura cueva en Jötumheim y se crio junto a la serpiente Jörmungandr y el terible lobo Fenrir siendo tal trio considerado como los símbolos del dolor, el pecado y la muerte. Sabiendo lo funesta que iba a ser, los dioses la precipitaron al infierno (Hifflheim).
Era una doncella monstruosa, su cara era lúgubre y era medio blanca y medio negra azulada. La mitad superior de su cuerpo era realmente hermosa, pero la mitad inferior de este era igual al de un cadáver en putrefacción y de él despedía un olor nauseabundo; la mitad de su cara era humana y la otra mitad era negra porque estaba vacia. Se cree que Hela se representa así por como es vista la muerte por los hombres. 
Su cabeza caía hacia adelante. Detrás de ella, de rodillas, están las hileras de sus tristes súbditos condenados a sufrir eternamente frio, dolor y hambre en su morada triste y sombría.
Cada año Ullr pasa unos meses con Hella cumpliendo su rol de amante.
Durante el Ragnarok, será la encargada de liderar la Legión de los Muertos. 

HODER u HÖÐR
Dios que simboliza la oscuridad --ya que es ciego-- del pecado en la mitología escandinava y germánica; al contrario que su hermano Balder, el dios de la luz y de la verdad.
Famoso por su fuerza, su nombre inspiraba terror entre los antiguos escandinavos
Era hijo de Odín y de Frigga y hermano gemelo de Balder.
Según lo relatado en las Eddas el dios Balder tenía pesadillas en donde presagiaba su muerte y su madre, la diosa Frigg recorrió el mundo haciéndole jurar a todas las cosas que jamás dañarían a su hijo. Loki supo de esto y se enfureció, fue a hablar con Frigg disfrazado y ésta le mencionó que no había considerado necesario hacer jurar al muérdago, por considerarlo inofensivo. Loki al saber esto hizo un dardo utilizando una rama de muérdago y guío a Hoder para que se lo arrojase como una broma, matando así a Balder. En otra versión diferente del mito relatado en Gesta Danorum, no se hace mención a Loki y Balder es muerto por Hoder de una puñalada. Al conocer la noticia, corrió hacia los bosques a esconderse de la venganza de los demás dioses, llevaba consigo un escudo mágico y una espada, no obstante un día el joven dios Vali consiguió dar con su paradero y con su arco y flecha hizo tres disparos a Hodur, una flecha no le dio, la segunda, rebotó en el escudo mágico y la tercera flecha penetró en el corazón de Hodur causándole la muerte.
Tras el Crepúsculo de los dioses resucitó y sobrevivió a todos los demás dioses, como dios del nuevo mundo regenerado que surgió.

LETRA S

SAUSCA, SAUSKA, SHAUSHKA, SAUSGA e ANZILI
Diosa del Sol de orígenes remotos, tiene un culto cruento entre los hurritas.

SAVITAR o  SAVITRI 
En la mitología hindú, es motor del universo y luz del intelecto; era quien hacía que el viento sople, se pusieran en marcha los rayos del sol  y que brille su luz, y fluyesen las aguas, porque él mismo era el movimiento y hasta el propio sol, aunque entonces tomaba el nombre de Surya.
Simboliza el principio del movimiento universal y representa la luz suprema espiritual que estimula los pensamientos de los seres humanos.
También tiene el poder de liberar de los pecados y conducir a las almas al lugar de los justos.
Aparece como un dios que estimula la acción de los seres vivos:
"El dios Savitar nos ha incitado,
a bípedos y cuadrúpedos,
a ir ahora a nuestros quehaceres" (RV I.124.1)
Pero también incita al movimiento de los procesos celestiales:
"Como la noche (fue) puesta en retirada
por el impulso de Savitar,
ha dejado así el sitio a la Aurora" (RV I.113.1)
"Por órdenes de Savitar ha llegado la noche
...
Savitar se ha erguido, desplegándose
ha separado con fuerza los períodos del día" (RV II.38.4)
El camino de las dos hermanas (es) común, ilimitado;
ese (camino) recorren la una y la otra
dependientes del dios (Savitar) (RV I.113.3)
Por lo tanto es un dios que abarca todo lo que existe:
"El dios Savitar viene en su carro de oro,
contemplando a todos los seres" (RV I.35.2)
Y sostiene a los seres:
"Siempre los seres y los mundos
han reposado en el regazo
del divino Savitar" (RV I.35.5)
Y hasta la inmortalidad pertenece a Savitar:
"Como el carro en su eje,
las cosas inmortales reposan en Savitar" (RV I.35.6)
Savitar permite que todo siga su curso y lo hace contemplando el universo:
"Águila de profunda inspiración,
espíritu de vida, guía bueno,
ha contemplado los espacios' (RV I.35.7)
"Ha contemplado las ocho cumbres de la Tierra,
los tres desiertos sobre muchas millas
y los Siete Ríos" (RV I.35.8)
El poeta termina invocando la protección del dios Savitar:
Oh Savitar, oh dios,
protégenos e intercede por nosotros,
mientras recorres tus antiguos caminos,
que se extienden en el espacio,
firmemente construidos,
sin polvo y sin lodo,
suaves de recorrer. (RV I.35.11)
El Cielo (Dyaus) y la Tierra (Prthivi)
Dioses que generalmente aparecen en pareja, donde el primero aparece como “padre cielo” (Dyauspita) y la segunda como “madre tierra” (Prthivimata). Uno de los himnos dedicados a estos dioses es el RV VI,70:
"El Cielo y la Tierra,
que a todos los seres dan realce,
vastos y sin límites
...
por ley y orden de Varuna
permanecen separados y firmemente establecidos,
fecundos, sin envejecer jamás." (RV VI, 70.1)
El Cielo y la Tierra, como poseedores del orden (RV I, 160.1), dioses que gobiernan el mundo y son buenos para el hombre:
"Ambos, el Cielo y la Tierra, gobiernan este mundo,
beneficiosos para el hombre" (RV VI, 70.2)
Pero además, origen de los seres:
"De vosotros fluyen
seres y cosas de infinitas formas
sometidos a las mismas uniformes leyes" (RV VI, 70.3)
Dioses que sostienen a hombres y dioses:
"dando a los dioses poder y sacrificios,
y a nosotros,
la gloria, el premio y el vigor viril" (RV VI, 70.5)
Los sabios llaman a estos dioses padre y madre.
"Ojalá que el Cielo y que la Tierra,
que son nuestro padre y nuestra madre,
que todo lo saben
y realizan sólo lo que es bueno,
hagan fluir para nosotros
el alimento en abundancia!
que los dos Mundos,
liberales y benevolentes para todos,
nos den el premio, la ganancia, la riqueza!." (RV VI, 70.6)
"Honrad sobre todo a los dos padres primogénitos
mediante himnos más nuevos en la sede del orden" (RV VII, 53.2)
Y como padre y madre, ellos
"velan sobre los seres" (RV I, 160.2)
Es considerado como todopoderoso. Cualquier cosa, ser o dios que tenga movimiento participa de la esencia de este dios.
Es la referencia del Sol cuando éste no alumbra y no es visible, mientras que Surya lo es cuando es visible. En los himnos védicos Surya y Savitri son los nombres empleados comúnmente para señalar al Sol.
"Tal vez el término Savitar fue sólo un epíteto del sol, que expresaba el poder del astro, como fuente de vida y de actividad. Tiene estrechas relaciones con dicho astro, con el cual es muchas veces identificado, dando generalmente la impresión de ser un dios solar. Pero, paradójicamente, está conectado también con la tarde y la oscuridad de la noche. Es algo así como el dios del movimiento del cielo, con su alternancia de noches y días, pero asimilado al mismo tiempo al sol y revestido de sus atributos." (Tola 1968, 49)
Savitri en ocasiones es un dios, y en ocasiones una diosa. En los Purana aparece como Sarasvati, mujer de Brahma. En el Rig-Veda es Gayatri, personificación del verso homónimo y otra mujer de Brahma.
Su nombre significa el «inspirador» y deriva de la raíz sa 
(‘incitar’, ‘estimular’, ‘producir’, ‘crear’, ‘procrear’, ‘conducir’) y los derivados verbales de este último se usan en el Rig Veda, muy frecuentemente, en juegos de palabras referidos a él. 
Ricamente representado en el Rig Veda como un dios hecho de oro: de oro son también su nariz, ojos, manos, etc. Va montado en una carroza arrastrada por corceles de blancura resplandeciente.
Los brahmanes lo veneran mucho, y todavía en la actualidad recitan en sus plegarias el verso védico Gayatri compuesto por el gran rishi Visvamitra en honor de Savitri