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11 may 2026

LETRA S

SAUSCA, SAUSKA, SHAUSHKA, SAUSGA e ANZILI
Diosa del Sol de orígenes remotos, tiene un culto cruento entre los hurritas.

SAVITAR o  SAVITRI 
En la mitología hindú, es motor del universo y luz del intelecto; era quien hacía que el viento sople, se pusieran en marcha los rayos del sol  y que brille su luz, y fluyesen las aguas, porque él mismo era el movimiento y hasta el propio sol, aunque entonces tomaba el nombre de Surya.
Simboliza el principio del movimiento universal y representa la luz suprema espiritual que estimula los pensamientos de los seres humanos.
También tiene el poder de liberar de los pecados y conducir a las almas al lugar de los justos.
Aparece como un dios que estimula la acción de los seres vivos:
"El dios Savitar nos ha incitado,
a bípedos y cuadrúpedos,
a ir ahora a nuestros quehaceres" (RV I.124.1)
Pero también incita al movimiento de los procesos celestiales:
"Como la noche (fue) puesta en retirada
por el impulso de Savitar,
ha dejado así el sitio a la Aurora" (RV I.113.1)
"Por órdenes de Savitar ha llegado la noche
...
Savitar se ha erguido, desplegándose
ha separado con fuerza los períodos del día" (RV II.38.4)
El camino de las dos hermanas (es) común, ilimitado;
ese (camino) recorren la una y la otra
dependientes del dios (Savitar) (RV I.113.3)
Por lo tanto es un dios que abarca todo lo que existe:
"El dios Savitar viene en su carro de oro,
contemplando a todos los seres" (RV I.35.2)
Y sostiene a los seres:
"Siempre los seres y los mundos
han reposado en el regazo
del divino Savitar" (RV I.35.5)
Y hasta la inmortalidad pertenece a Savitar:
"Como el carro en su eje,
las cosas inmortales reposan en Savitar" (RV I.35.6)
Savitar permite que todo siga su curso y lo hace contemplando el universo:
"Águila de profunda inspiración,
espíritu de vida, guía bueno,
ha contemplado los espacios' (RV I.35.7)
"Ha contemplado las ocho cumbres de la Tierra,
los tres desiertos sobre muchas millas
y los Siete Ríos" (RV I.35.8)
El poeta termina invocando la protección del dios Savitar:
Oh Savitar, oh dios,
protégenos e intercede por nosotros,
mientras recorres tus antiguos caminos,
que se extienden en el espacio,
firmemente construidos,
sin polvo y sin lodo,
suaves de recorrer. (RV I.35.11)
El Cielo (Dyaus) y la Tierra (Prthivi)
Dioses que generalmente aparecen en pareja, donde el primero aparece como “padre cielo” (Dyauspita) y la segunda como “madre tierra” (Prthivimata). Uno de los himnos dedicados a estos dioses es el RV VI,70:
"El Cielo y la Tierra,
que a todos los seres dan realce,
vastos y sin límites
...
por ley y orden de Varuna
permanecen separados y firmemente establecidos,
fecundos, sin envejecer jamás." (RV VI, 70.1)
El Cielo y la Tierra, como poseedores del orden (RV I, 160.1), dioses que gobiernan el mundo y son buenos para el hombre:
"Ambos, el Cielo y la Tierra, gobiernan este mundo,
beneficiosos para el hombre" (RV VI, 70.2)
Pero además, origen de los seres:
"De vosotros fluyen
seres y cosas de infinitas formas
sometidos a las mismas uniformes leyes" (RV VI, 70.3)
Dioses que sostienen a hombres y dioses:
"dando a los dioses poder y sacrificios,
y a nosotros,
la gloria, el premio y el vigor viril" (RV VI, 70.5)
Los sabios llaman a estos dioses padre y madre.
"Ojalá que el Cielo y que la Tierra,
que son nuestro padre y nuestra madre,
que todo lo saben
y realizan sólo lo que es bueno,
hagan fluir para nosotros
el alimento en abundancia!
que los dos Mundos,
liberales y benevolentes para todos,
nos den el premio, la ganancia, la riqueza!." (RV VI, 70.6)
"Honrad sobre todo a los dos padres primogénitos
mediante himnos más nuevos en la sede del orden" (RV VII, 53.2)
Y como padre y madre, ellos
"velan sobre los seres" (RV I, 160.2)
Es considerado como todopoderoso. Cualquier cosa, ser o dios que tenga movimiento participa de la esencia de este dios.
Es la referencia del Sol cuando éste no alumbra y no es visible, mientras que Surya lo es cuando es visible. En los himnos védicos Surya y Savitri son los nombres empleados comúnmente para señalar al Sol.
"Tal vez el término Savitar fue sólo un epíteto del sol, que expresaba el poder del astro, como fuente de vida y de actividad. Tiene estrechas relaciones con dicho astro, con el cual es muchas veces identificado, dando generalmente la impresión de ser un dios solar. Pero, paradójicamente, está conectado también con la tarde y la oscuridad de la noche. Es algo así como el dios del movimiento del cielo, con su alternancia de noches y días, pero asimilado al mismo tiempo al sol y revestido de sus atributos." (Tola 1968, 49)
Savitri en ocasiones es un dios, y en ocasiones una diosa. En los Purana aparece como Sarasvati, mujer de Brahma. En el Rig-Veda es Gayatri, personificación del verso homónimo y otra mujer de Brahma.
Su nombre significa el «inspirador» y deriva de la raíz sa 
(‘incitar’, ‘estimular’, ‘producir’, ‘crear’, ‘procrear’, ‘conducir’) y los derivados verbales de este último se usan en el Rig Veda, muy frecuentemente, en juegos de palabras referidos a él. 
Ricamente representado en el Rig Veda como un dios hecho de oro: de oro son también su nariz, ojos, manos, etc. Va montado en una carroza arrastrada por corceles de blancura resplandeciente.
Los brahmanes lo veneran mucho, y todavía en la actualidad recitan en sus plegarias el verso védico Gayatri compuesto por el gran rishi Visvamitra en honor de Savitri.

SHIVA
En el marco del hinduismo (शिवः Śivá, ‘benevolente’, ‘[el] auspicioso’, ‘[el] bienaventurado’, ‘[el] propicio’.) es el dios destructor en la Tri-murti (‘tres-formas’, la Trinidad hindú) junto a Brahmá (dios creador) y a Vishnú (dios preservador). Vulgarmente considerado como dios destructor, en realidad Siva no destruye sino que modifica.
Representa el principio fecundador de la naturaleza. 
Aparece en tiempos anteriores al vedismo, simbolizando la actividad cósmica en el sentido más amplio, la meditación que crea con la fuerza del pensamiento y la danza que imprime el ritmo vital al universo.
Era el que regía el universo, dictaba leyes, impartía justicia y administraba las venganzas divinas. 
Representa el aspecto regenerativo, involutivo o convergente y la destrucción de todo lo que atente contra la Unidad. Dispone de todo lo necesario para la liberación del espíritu humano después de su largo viaje evolutivo a través de los siete mundos. 
En el shivaísmo (o religión śaiva o śaivita) la deidad principal es Shivá-Rudra, y en la que BrahmāB y Vishnú son considerados dioses menores.
En la religión védica más antigua, la única deidad destructora era Rudra (‘terrible’), pero posteriormente en el hinduismo se volvió usual darle a ese dios el nombre eufemístico de Shivá.
Disfruta de la destrucción, pero también es un dios que recrea el mundo y lo regenera. 
Tiene dominio sobre demonios y seres aterradores y se le ve constantemente cerca de los funerales.
Como deidad de la reproducción (concomitante a la destrucción), el símbolo de Shivá es un monolito de piedra o de mármol llamado lingam. Originalmente había doce shivá-linga, siendo los más conocidos los de Soma-nātha (en Guyarāt), Mahā-kāla (en Ujjayinī) y Viśweśvara (en Varanasí). A finales del siglo XIX, en India se estimaba que había más de 30 millones de linga.
En el proceso de manifestación, Shivá es la conciencia primitiva y crea a los otros miembros del Trimurti. Es simbolizado por la sabiduría de la serpiente.
Algunos hindúes, especialmente los smartas (seguidores de las regulaciones smriti), creen que Shivá es una de las muchas formas del Atman o Brahman. En cambio los shivaístas lo ven como el verdadero Dios del cual todas las demás deidades y principales emanaron. Esta visión está usualmente relacionada con los grupos bhakti (devocionales) del shivaísmo. Aun cuando está definido como el destructor en su aspecto Rudra, Shivá es el dios más benevolente.
 Shivá es la realidad última de la felicidad y el éxtasis y todo se completa en él. Shivá está más allá de la descripción, de la manifestación, limitación de la forma, tiempo o espacio. Es eterno, infinito y siempre permanece, todo lo conoce y es omnipotente. 
Sus devotos creen que el dios Shivá puede dar muchas bendiciones (tanto materiales como espirituales) a cambio de poco.
Shivá también es adorado como un gran asceta.
Es autoritario, dominante y terriblemente impulsivo. 
  •  Uno de sus nombres es Ashutosh, aquel a quien es fácil complacer (āśu: ‘rápido’, tosha: ‘satisfacción’). 
  • En su calidad de destructor, a veces se le llama Kāla (‘negro’), y es entonces identificado con el tiempo, aunque su función destructiva activa es entonces asignada a su esposa bajo el nombre de Kali. Según los adoradores de la diosa Kali, ésta nació cuando Shivá miró dentro de sí mismo. Ella es considerada como su reflejo, la divina Adi-shakti o energía primordial mientras que él es el Señor Supremo carente de forma, tiempo y espacio. En otra versión, Kali fue a destruir los asuras que atacaban Swargaloka, pero se llenó de ira y los destruía de tal forma que puso en peligro el balance natural entre bien y mal que permite la creación. Para calmarla, Shivá se acostó en el suelo a su paso. Cuando ella lo pisó, lo miró y se dio cuenta de a quién había pisado, dándose cuenta de sus acciones y, avergozada por sus actos, se mordió la lengua. 
  • En Japón, en donde muchas deidades hindúes son adoradas por la relación que estas dos naciones mantuvieron, Shivá es conocido como Shiba y Daikoki (que significa ‘negro’, pues el señor Shivá está cubierto por cenizas de los cadáveres cremados y se le llama Kala o Kali).
  • Como Nataraja (‘rey del baile’), Shivá simboliza el baile del universo, con todos sus cuerpos celestiales y leyes naturales complementándose y balanceando el uno al otro. A veces, también se simboliza haciendo su danza de la destrucción, tandava, en el momento del pralaya (disolución del universo, al final de cada kalpa). 

Los avatares de Shivá fueron:
  • Otra encarnación de Shivá es el sabio Durvāsa

  • En el Maha Bhárata se dice que el señor Agni es un avatar de Shivá.

  • Se dice que el señor Shivá es el mismo Indra. Los Pauravas son héroes del Rig vedá y su señor era Indra. En el Rig vedá, el señor Indra se llama a sí mismo Shivá en muchas ocasiones (2.20.3, 6.45.17, 8.93.3). Ambos son dioses relacionados con la planta soma.

  • En el Hanuman chalisa y en el Shivá Purāna se dice que Śrī Jánuman (el antropoide devoto del señor Rāma) es una encarnación de Shivá.

  • Bhairava:  otra forma similar al Kali de Durga.

  • Ardhanaríshwara: ‘mitad Shivá, mitad Parvatī’ (siendo ardha: ‘mitad’, narī: ‘mujer’, femenino de nara ‘hombre’; īshuara: ‘señor’), encarnación combinada de los esposos.

  • Agastia, algunos proponen que este rishi (sabio) védico era una encarnación del señor Shivá. Se dice que este rishi inició la veneración de Shivá en el sur de la India.

  • Durvāsa: un mítico sabio célibe y neurótico, declaraba que no podía controlar su ira debido a que era una encarnación del iracundo Rudra.
  • La venganza de Shiva, el aspecto aterrador del monstruo Virabhadra su encarnación que lo sustituye en las matanzas están maravillosamente contadas en el Vayu-Purana.
  • Shankar,:  (788-820) maestro que inició la doctrina vedānta (una de las seis dárshanas) y restauró el brahmanismo, contra el pacifismo budista. En varios textos él declaraba ser una encarnación de Shivá (esta forma de autopropaganda es utilizada aún hoy en la India). Aunque Shankar creía en el nirguna Brahman (Dios sin ningún atributo), aun así veneraba a Shivá.
Compañeros o más bien ministros de Shiva son: 
  • Bahvani: su esposa, unas veces destructora y otras creadora; aquí Belona, y allá Lucina; en resumen personificación femenina de la metempsicosis
  • Agní:  espíritu del fuego
  • Mondevi: la Discordia, también esposa del dios a que nos referimos
  • Sana: el planeta siniestro
  • Manurzani: figura alegórica de los meses, y algunos otros genios subalternos.
  • Hidimbi
  • los Bhutas o espíritus de hombres muertos violentamente
  • Pretas espíritus de personas deformes
  • los Pisachas, demonios creados por los mismos vicios de los hombres. 
  • Sus sirvientes se llaman Pramathas (‘atormentadores’) y son considerados seres sobrenaturales, quienes forman tropas (gana), cuyo líder es el hijo de Shivá: Ganesha (‘señor de las tropas’) o Ganapati (‘líder de las tropas’). 
La paradisíaca residencia de Shivá se encuentra en el monte Kailāsh o Kailāsa.
Frecuentemente se representa como el esposo de Uma o Párvati. Su esposa Satí es el objeto de adoración de los shaktas y los tāntrikas. Ella se suicidó cuando su padre Daksha insultó a su esposo ausente. Shivá se volvió a casar con Parvatī (‘del monte Parvata’), diciendo que ella era la reencarnación de Satí.

Tiene tres hijos:

  • Ayappa (generado con la diosa Mojini, que es una encarnación femenina del dios varón Vishnú), luego de la muerte del demonio Bhaumasura.
  • Kārttikeya o Skanda (dios de la guerra).
  • Ganesha

Shivá tiene tres ojos, uno de los cuales está en medio de su frente, denotando su capacidad de ver las tres divisiones del tiempo: pasado, presente y futuro;  su piel es de color azul grisáceo (cubierta de cenizas). Una luna en cuarto creciente situada sobre su frente representa la división del tiempo en meses y la conciencia en los seres humanos; una serpiente alrededor de su cuello representa la división en años y también representan la energía dormida y yaciente, Kindalinī, y un collar de calaveras la sucesiva extinción y generación de las razas de la humanidad. 
La piel de tigre simboliza la victoria sobre toda fuerza. Sentado sobre la misma, Shiva enseña que ha conquistado el deseo. Los elefantes simbolizan el orgullo. Vestir su piel simboliza la conquista del orgullo. Similarmente, el venado simboliza el saltar de la mente, su parpadeo. Vistiendo la piel del venado simboliza que ha controlado la mente a la perfección.
Tiene varias serpientes enroscadas en sus brazos representan la diversidad de los seres vivos, su cabello está enredado en varias matas sobre su cabeza y forma un rodete en punta sobre la frente. Encima de este hueco se ve el rebote y la materialización del río Ganges (la madre Gangā, ‘la Rápida’ o literalmente ga-n-gā ‘va y va’), a quien él intercepta en su eterna caída invisible desde el cielo (en Gangotri, un glaciar de los montes Hima-alaya o ‘morada del hielo’) para evitar que hundiera la Tierra por su fuerza y simboliza la fuerza vital.

La mayoría de las representaciones de Shivá muestra en una de sus cuatro manos un tri-shūla o tridente (también llamado Pināka y, por consiguiente, él es llamado Pinaki) en el fondo. El tridente (Trishula) simboliza las tres funciones de la triada: la creación, el mantenimiento y la destrucción. El tridente en la mano de Shiva indica que todos los tres aspectos están bajo su control. Como un arma el tridente representa el instrumento de castigo al malhechor en los tres planos: espiritual, mental y físico. Otra interpretación del tridente es que representa el pasado, el presente y el futuro. El tridente en la mano de Rudra indica su control sobre el tiempo. Los shivaístas creen que denota su combinación de los tres atributos de Creador, Destructor y Regenerador. También sostiene un tamborcito damaru (con forma de reloj de arena).

Se representa por la letra A de la sílaba Aum y su símbolo es el fuego. 

Cuando los dioses batieron el océano de leche para generar el néctar que los volvería inmortales, se generó también una cierta cantidad de veneno. Shivá se lo bebió para salvar a los Devas, por eso su garganta adoptó un color azul y él fue llamado Nila Kantha (‘cuello azul’).

Existe un mito acerca de que en una ocasión quemó con su tercer ojo a Kāma (‘deseo erótico’, siendo los Kāma-sūtras sus aforismos), el alado dios del amor, quien —mientras Shivá estaba dedicado a una severa meditación— le había disparado sus flechas de flores para hacerle enamorar de quien terminaría siendo su segunda esposa, Parvatī. Desde entonces a Kāma se le conoce como An-anga (‘sin-forma’, incorpóreo). 

Las escrituras de los shivaístas dicen que con la mirada ardiente de su tercer ojo quema el universo, incluidos a Brahmā y a Vishnú, y se unta sus cenizas mortuorias por todo el cuerpo. Por eso los adoradores de Shivá se cubren de cenizas. También usan cuentas de semillas de rudrāksha (‘ojos de Rudra’), las cuales dicen que surgieron al caer lágrimas de los ojos de Shivá o Rudra, cuando iba a destruir Tripura (las ‘tres ciudades’ de los asuras o demonios).

Shivá le dio su hacha (paraśu) a Parashu Rāma, un avatar de Vishnú y discípulo de Dattátreia (encarnación combinada de Brahmá, Vishnú y Shivá).

También es conocido por haber entregado a Pandava Arjuna el arma divina Pashupata, bajo la condición de usarla únicamente contra alguien de fuerzas iguales o sino, el arma habría de destruir el reino mortal. 

Según los Purānas que lo glorifican a él por encima de otros dioses, Shivá es el dios que Rāma (encarnación de Vishnú) adoró en Rameshwaram. También Krishná (encarnación de Vishnú) lo adoró para tener un hijo que fuera un guerrero invencible. El buen dios Shivá respondió las plegarias de Krishná y lo bendijo con un hijo. Krishná llamó a este hijo Samba, en honor a Shivá. 


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