Nombre que los Tártaros Calnacos, Calmucos o Kalmouks y los Mongoles dan a su dios supremo.
En la mitología egipcia, genio del mal que tiene relación con la mentira.
Este nombre significa "privado de toda bondad". Probablemente el nombre Iblís sea una alteración fonética árabe del vocablo griego diávolos, ‘fluye hacia abajo’.
Icnti es un ser supremo de las Aguas
Posiblemente, los centauros marinos derivaran del pez divino de la mitología siria, posiblemente identificado con Dagón, que llevaba a Astarté a la costa en su nacimiento acuático.
Su primera esposa fue Automedusa (madre de Yolao) a la que abandonó para casarse con la la segunda hija de Creón rey de Tebas.
Fue padre de Yolao que ayudó a Heracles (Hércules) en numerosas empresas.
Heracles en uno de los accesos de locura que le enviaba Hera, mató a dos de sus hijos.
Murió en la
lucha contra los Molionidas o contra los Eleos en Fenea (Arcadia) donde estuvo
su tumba.
Su figura, menor que la de Heracles, aparece en algunas ilustraciones antiguas y también en un bajorrelieve de piedra, hallado en la región de Eubea y dedicado a exaltar la vida de Heracles.
En la mitología griega Íficlo (en griego Ἴφικλος) es el hijo de Fílaco, rey epónimo de Fílace, y de Clímene, la hija de Minias.
Fílaco, reconociendo a Melampo como buen adivino, le rogó que le dijese cómo podría lograr la descendencia de su hijo. Melampo, que entendía el lenguaje de los animales, supo que en una ocasión Fílaco, mientras castraba carneros, había dejado el cuchillo aún ensangrentado cerca de Íficlo. El niño huyó asustado y él clavó el cuchillo en la encina sagrada, cuya corteza, creciendo en torno, acabó por ocultarlo. Melampo dijo que si se encontraba, y raspado el orín se le daba a beber a Íficlo durante diez días, conseguiría un hijo. Enterado de esto por el buitre, Melampo encontró el cuchillo y durante diez días dio el orín raspado a Íficlo, quien luego engendró a Podarces.
A veces los mitos sustituyen a Fílaco por su hijo, como dueño del maravilloso ganado de Fílace. En las Grandes Eeas se dice que Melampo, que era muy querido para Apolo, se ausentó del país y se alojó en casa de Polifonte. Habiendo sido sacrificado un buey por Polifonte, una serpiente subió reptando al sacrificio y dio muerte a los sirvientes del rey. El rey, indignado, cogió y encerró a Melampo. Sus retoños, criados por él, le lamían los oídos y le inspiraron el arte adivinatoria. Por ello precisamente, sorprendido cuando robaba las vacas de Íficlo, fue atado y, cuando estaba a punto de caer la casa en que estaba Íficlo, avisó a una sirvienta anciana y, en pago de ello, fue soltado por Íficlo. Que robando Melampo las vacas de Ificlo y siendo sorprendido por él, cuando el techo de la casa estaba a punto de caer, habiéndose dado cuenta por efecto del arte adivinatoria, retenido en prisión, se lo dijo a una sirvienta de Íficlo. Tras enterarse por ella Íficlo de la ruina, se alejó del peligro y respetando a Melampo lo liberó entregándole también las vacas que había venido a robar.
Íficlo, casado con su sobrina Astíoque, hija de Áctor, engendró a Protesilao y Podarces. Estos fueron los caudillos del contingente de los filacios durante la guerra de Troya, según Homero. La versión hesiódica dice que ambos no eran hermanos sino primos; Podarces era hijo de Íficlo en tanto que Protesilao de Áctor.
«Ni Homero ni Hesíodo ni Ferécides dicen que Íficlo haya sido compañero de viaje de los Argonautas». En cambio algunos creen que sí que fue uno de ellos, y que además Íficlo era hermano de Alcímede, la madre de Jasón.
Hijo de la diosa Hathor y del dios Horus.
Como dios de la infancia se le vinculaba también con el comienzo de la creación, por lo que algunas veces se le asociaba como hijo del dios sol Ra.
Se le representa desnudo con una capa y llevando
la trenza
lateral de la juventud (mecha de pelo que no se podía cortar cortar hasta el pasaje a la
edad adulta), tocando el sistro (su objeto símbolo), el collar menat o con el dedo índice en
la boca (signo de la infancia).
Para los indígenas Chinook
de la costa noroeste de América del Norte es la diosa creadora y protectora del
género humano.
El dios odinani con cuernos, de la fortuna y la industria.
Era la diosa de la vejez en la mitología azteca; protegía a las personas ancianas y enfermas.
Esposa de Huehuetcotl (nombre azteca de Itzamná)
Se la venera con
el nombre de Vieja Princesa,
Cuya festividad se celebraba inmolando en sus aras a una mujer joven, a la cual momentos antes de su muerte obligaban a bailar ante el ídolo. Después de aquel asesinato había juegos y ejercicios diferentes; y por la noche corrían los sacerdotes las calles de la ciudad, pegando a las mujeres, casadas o doncellas que al paso alcanzaban, con unos hacecillos de beno con que iban armados el intento. Es de notar la analogía entre la última parte del rito de que tratamos, y las fiestas Lupercaes, en Roma, sin que sea posible explicar por imitación recíproca.
ILITÍA
Hesíodo la describió como hija de Zeus y Hera, con lo que estuvieron de acuerdo Apolodoro y Diodoro Sículo. Sin embargo, Pausanias citaba otra fuente antigua, hoy perdida:
«El licio Olen, un
antiguo poeta, que compuso para los delios, entre
otros himnos, uno dedicado a Ilitía, la describía como “la hábil giradora”,
identificándola claramente con el destino, y la
hacía más antigua que Crono.»
Píndaro, un
mitógrafo meticulosamente exacto, tampoco hacía mención alguna de Zeus:
«diosa de los nacimientos, Ilitía, criada del trono de la profundas
Moiras, hija de la omnipotente Hera, oye mi canción.»
Para los griegos clásicos, «está estrechamente relacionada con Artemisa y Hera», afirma
Burkert, «pero no desarrolla carácter propio alguno.» En el himno órfico a Prothyraia,
la relación de una diosa de los nacimientos como un epíteto de la virginal Artemisa,
haciendo a la mortífera cazadora también «la que viene en ayuda de las mujeres
en el parto», sería inexplicable
en términos puramente olímpicos:
«Cuando
atormentada por los dolores del parto, dolorida y angustiada
te invocamos el sexo, para el seguro descanso del alma;
pues sólo tú Ilitía puedes aliviar el dolor,
que intentamos aliviar, pero en vano.
Atemisa Ilitía, venerable poder,
que trajiste alivio en la espantosa hora del parto. »
Así Claudio Eliano se refería en el siglo III a. C. a «Artemisa del parto».
En la Ilíada, Homero representa a Ilitía sola, o a veces
multiplicada como Ειλειθυιαι Eileithyiai:
«La aguda pena del dolor baja sobre la mujer de parto, la amargura que las
duras ilitías traen, las hijas de Hera, que ejercen el poder de los amargos
dolores de parto.» Los pintores de vasijas que ilustraban el
nacimiento de Atenea de la cabeza de Zeus mostraban a veces a dos Ilitías
ayudando, con sus manos alzadas en un gesto de epifanía.
Según el tercer himno homérico a Apolo Delio, Hera retuvo
a Ilitía, que venía desde la Hiperbórea en el lejano norte, para
evitar que Leto pudiese parir a Artemisa y
Apolo, pues el padre de ambos
era Zeus. Los demás dioses presentes en el nacimiento en Delos enviaron a Iris para que la trajese. En cuanto Ilitía puso
pie en la isla nacieron los dioses.
La cueva de Ilitía cerca de Amniso, en la bahía de Cnosos, que se menciona en la Odisea en relación con su culto, era considerada su lugar de nacimiento. Tenía estalactitas alusivas al doble papel de la diosa, de traer el parto y retrasarlo, y se han hallado ofrendas votivas a ellas. En ella fue adorada probablemente antes de que Zeus llegase al Egeo y con toda seguridad en época minoica-micénica. La diosa es mencionada como E-re-u-ti-ja en un fragmento en lineal B de Cnosos. En la época clásica tenía altares a ella consagrados en varias ciudades de Creta (donde fue especialmente adorada), como Lato y Eleuterna, y se cree que se le consagraban cuevas (como la de Inatos), quizá en alusión al canal de los nacimientos. En el continente griego, Pausanias vio en el siglo II a. C., en Olimpia, un arcaico altar con un sótano interior consagrado al salvador-serpiente de la ciudad (Sosipolis) y a Ilitía, en el que una sacerdotisa virgen cuidaba de una serpiente a la que alimentaba con agua y pasteles de cebada y miel. El altar conmemoraba la aparición de una anciana con un bebé en brazos, en un momento crucial en el que los habitantes de Elis estaban amenazados por los arcadios. El niño, al ser dejado en el suelo entre la fuerzas contendientes, se transformó en una serpiente, echando a volar y haciendo huir a los arcadios antes de desaparecer en la colina. Había antiguos iconos de Ilitía en Atenas, y uno de ellos fue traído de Creta, según contaba Pausanias, quien también mencionaba altares a ella consagrados en Tenea y Argos, siendo el de Egio extremadamente importante.
Junto con Artemisa y Perséfone, a
menudo se mostraba a Ilitía portando antorchas para sacar a los niños de la
oscuridad hasta la luz. De
hecho, su equivalente en la mitología romana respecto a la ayuda en el parto es Lucina (‘de la luz’). En los altares griegos, pequeñas figuritas votivas de terracota (kourotrophos) representaban a una inmortal niñera que
cuidaba de los infantes divinos, personaje que puede estar relacionado con
Ilitía.
IRIS
Por orden de Zeus lleva un jarro con
agua del Estigia,
con la que hace dormir a todos los que perjuran.
Se representa a Iris como una joven virgen con alas matizadas con los colores mas brillantes, apresurándose con la velocidad del viento de un extremo a otro del mundo, a las profundidades del mar y al Inframundo. También es representada suministrando a las nubes el agua que necesitan para inundar el mundo.
Según La Ilíada, fue a buscar a Tetis al fondo del Océano, y volviendo a
la superficie se lanzó hacia el Cielo con la diosa a quien precedía.

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