En la
mitología eslava, es el viento del este personificado.
Como todo personaje de Asia es repentino,
misterioso y traicionero.
GOT
Dios germano del trueque o del comercio.
GOTSITEMA o GIVON
Dios al que los japoneses atribuyen el poderío de preservar las
enfermedades, sobre todo la pequeña viruela, los accidentes, con particularidad
las caídas y encuentros funestos.
GRAYAS o GREAS
En la mitología griega las Grayas o Greas (en griego Γραῖαι Graĩai,
esto es, «viejas» o «grises») existen varias interpretaciones acerca de ellas: se cree que como otros miembros de la familia de Forcis, son deidades marinas, y en este caso las Grayas personifican la espuma blanca que se puede apreciar en las olas del mar. Otros dicen que, debido a que nacieron ya ancianas y con cabellos grises, se denominan como la personificación de la vejez eterna.
Personificaciones de las fuerzas del mar en su aspecto
destructor.
Las Grayas pueden ser comparadas con las tres hilanderas del destino (las Moiras), las Nornas noreuropeas, o con la diosa báltica Laima y sus dos hermanas.
Se dedicaban a custodiar el camino que conducía hacia las Gorgonas.
En muchas ocasiones se las denomina como Fórcides, ya como nombre colectivo, ya como patronímico —pues como es fama eran hijas del dios marino Forcis, uno de los ‘Ancianos del Mar’ (halios geron), y Ceto—, y pertenecen a la generación de las divinidades
preolímpicas, como sus hermanas las tres Gorgonas.
La primera mención en las fuentes escritas sobre las Grayas aparece en la Teogonía, a saber: «Ceto tuvo con Forcis a las Grayas de bellas mejillas, canosas desde su nacimiento. Las llaman Viejas los dioses inmortales y los hombres que pululan sobre la tierra: Penfredo de bello peplo y Enio de peplo azafranado». En otras fuentes ya son tres en número. Así unos dicen que eran Dino (‘temor’, la anticipación del horror), Enio (‘horror’, la «Destructora de Ciudades» que tenía una identidad separada de sus hermanas), Pefredo o Penfredo (‘alarma’); y otros más que «Penfredo, Enio y Pérside (en lugar de esta última algunos ponen Dino)».
En la tragedia de Prometeo encadenado se nos dice que las Grayas viven atravesando el estruendoso mar hacia donde sale el sol. Allí, en las llanuras de las Gorgonas, en Cístene, moraban en una caverna --donde no brillaban ni el Sol ni la Luna--.
Ovidio relata más aún el paraje donde moraban las Grayas y nos dice que al pie del helado Atlas existe un lugar absolutamente seguro por la protección de un macizo rocoso y que a su entrada habitaban las hijas de Forcis.
Eran tres viejas doncellas con figura de cisne ("κυκνόμορφοι") que tienen un ojo y un diente para las tres, y que en su momento una de las hermanas está en posesión de ojo, cuando le place.
Tan solo aparecen
en el periplo de las leyendas del héroe Perseo: en la Biblioteca mitológica se nos
dice que Perseo marchó al encuentro con las Fórcides para que las hermanas le
revelaran el paradero unas ciertas ninfas que custodiaban los tesoros divinos.
El texto nos dice que «las tres disponían de un solo ojo y un solo diente, que
compartían: Perseo los cogió y cuando se lo reclamaron dijo que los devolvería
si le indicaban el camino que llevaba hasta las ninfas. Estas ninfas tenían
sandalias aladas y la kíbisis, que al parecer era un zurrón». La
narración termina aclarando que cuando las Grayas le revelaron el paradero de
las ninfas que custodiaban los tesoros divinos, Perseo se dignó a devolverles
el ojo y el diente a las hermanas. Otra versión del mito
completa la narración anterior, aclarando que tenían un oráculo y sabían la forma de
matar a la Gorgona, consistente en lograr de las ninfas los tesoros divinos
antes citados más el casco de invisibilidad de Hades. Perseo, informado por Hermes y Atenea de que las Grayas conocían el oráculo,
les robó sus pertenencias para conseguir respuestas —e incluso algunas fuentes
cuentan que también les amenazó con su espada— y dónde podía encontrar a las
ninfas.
GRESIL
Seduce mediante la impureza y la suciedad.
GUABANCEX
Diosa del Agua y de las Tempestades, venerada por los indios taino de la isla de Haití.
Guabancex es la diosa o cemí de las fuerzas
incontroladas de la naturaleza, uno de los antepasados míticos de los arahuacos
y la materialización de uno de sus mayores temores, los huracanes. Es la Señora de los
Vientos, la deidad femenina que reina en la tormenta y que a su paso todo lo
destruye con el auxilio de las fuerzas combinadas del viento y las aguas
torrenciales.
Tiene dos ayudantes: Guataubá o
Guataúba, el heraldo que crea los vientos huracanados: anunciaba a deidades y mortales la inminencia de la tempestad con las nubes, el relámpago y el retumbar del trueno, y Coatrisquie o
Cuatrisquie, el recogedor de aguas torrenciales y quien creaba las inundaciones: recogía y desataba las aguas incontrolables que todo lo destruyen, inundando valles y sembradíos, trayendo muerte y enfermedad.
Una deidad feroz, Guabancex era la señora de los vientos y la personificación de la destrucción.
En agosto y setiembre, la armonía producto de la
reciprocidad y la lúdica entre Boinayel -lluvia- y Marohu -sequía- es a veces interrumpida
por el caos de Guataubá y Coatrisquie, bajo de los brazos giratorios de
Guabancex.
Guabancex asola los conucos y las aldeas cuando la cólera la impulsa contra los pueblos que no han atendido con devoción sus imágenes. Según relata en 1498 Fray Ramón Pané, este cemí vive en el país de Aumatex, cacique de los vientos, y cuando sale enfurecida con sus dos ayudantes para arrasar cuanto encuentra a su paso, ordena al resto de los cemíes de la comarca que colaboren con ella.
Airada e iracunda, vivía en los dominios de Aumatex, cacique de la tierra de los vientos, de donde salía siempre enojada; con sus dos ayudantes -Coatrisquie y Guataubá-, conminaba a los demás Cemíes para que se unieran a la destrucción, recogiendo el agua del mar y de las montañas para luego dejarla caer sobre las cosechas.
Cuando el cielo se oscurecía, la fuerza del viento levantaba las aguas por encima de la tierra y los grandes árboles comenzaban a ser arrancados desde la raíz, los taínos -primeros habitantes de la isla- reconocían que toda la aldea había ofendido a la diosa de los “juracanes”, Guabancex. La deidad, según la mitología, recurría al poder de dos compañeros para manifestar su furia sobre los desobedientes: el dios Coatrisquie, tenía a su cargo las aguas incontenibles que todo lo destruyen y recogía el agua del mar y de las montañas para luego dejarla caer sobre las cosechas. Provocaba la furia de las corrientes que inundaban valles y sembradíos, trayendo muertes y enfermedades. Y Guatauba era el pregonero que, con nubes, truenos y relámpagos, anunciaba a deidades y mortales la inminencia de la tempestad.
Según otras interpretaciones, Guabancex sería una manifestación enfurecida de Atabey, la Madre de las Aguas, principal deidad femenina de los taínos.
Sus imágenes están hechas de piedra. A menudo está acompañada de Guataubá y Cuatrisquie, sus dos ayudantes. También de piedra se han encontrado en diminutos idolillos, que se suponen que llevaban en la frente sus devotos. La cabeza de esos ídolos, de forma triangular, tiene un rostro agresivo y colérico.
Su cuerpo se representa estilizado, terminando en un solo pie, otro atributo que parece fue propio de la deidad. En ocasiones se la ha relacionado con las asas de vasijas de cerámica que representan cabezas humanas de la que parten los brazos en aspas, coincidentemente similar al símbolo meteorológico moderno de las tormentas tropicales, sugiriendo que los taínos intuían la naturaleza de la circulación de los vientos huracanados. Su ídolo zemi se dijo para representar a una
mujer, pero la representación más común de Guabancex presenta una cara furiosa
con los brazos extendidos en un patrón de "~".
En la ceremonia de la Cohoba el cacique y los líderes espirituales le ofrendaban frutos recolectados y parte de la cosecha, entendían que calmando el hambre de la diosa ganaban su favor.
Esta relación con la
naturaleza convirtió a los taínos en los primeros observadores de las
corrientes cíclicas de las tormentas tropicales. En el libro “Seminario de
Huracanes del Caribe”, Juan Ulises García Bonnelly dice que éstos describieron
los dos tipos de movimientos que realiza un huracán. Por eso dibujaban a la diosa con dos enormes
brazos que baten el viento en direcciones opuestas.
Para hacerla propicia se encendían fuegos rituales y se ofrecían sacrificios. Para
apaciguarla, durante el ritual de la cohoba se le ofrendaba comida para calmar el
hambre de la diosa.
Según taína mitología, la
zemi de Guabancex se confió a la regla de una tierra mística, Aumatex. Esto le
concedió el título de "Cacique del viento", sino que también impone
la responsabilidad de apaciguar a la diosa en repetidas ocasiones a lo largo de
su largo reinado. Por otra parte, debido a la importancia del viento para
viajar entre la isla y la necesidad de un buen tiempo imprescindible para un
cultivo exitoso, otros caciques ofrecerían su parte de su alimento durante la
ceremonia Chohoba. Sin embargo, dado el temperamento volátil de Guabancex,
estos esfuerzos a menudo fracasaron. Cuando lo hicieron, ella dejaría su
dominio enfureció y con la intención de llevar a la destrucción de todo en su
camino, desatando las juracánes. Ella comenzó interrumpiendo el equilibrio
establecido por Boinayel y Marohu, las deidades de la lluvia y la sequía.
Mediante la rotación de los brazos en espiral, Guabancex recogería el agua del
océano y la tierra, colocándolo bajo el mando de Coatrisquie que violentamente
forzado de nuevo a través de los asentamientos taínos destruyendo sus bohíos y
cultivos. Ella pondría en peligro las otras deidades en un intento de que se
unan el caos. Ella siempre fue precedida por Guatauba, quien anunció su
eventual llegada de nubes, relámpagos y truenos.
GUADATRIGAKWIT
Es el gran anciano que habita en
el cielo según los wiyot, pobalcion de lengua algonquina de la bahía de
Humboldt (noroeste de California).
Se le venera como el artífice de la creación
y padre del género humano.
De acuerdo con una creencia de
esos pueblos, Guadatrigakwit, apercibido de la mentalidad de los hombres,
destruyó el primer mundo mediante una desastrosa inundación y creó otro mundo
nuevo con una humanidad mejor.
GUALICHO, GUALICHÚ, WALICHÚ, HUALICHO, GUALIXTO o GUATICHÚ
Gualicho (en mapudungun, "alrededor de la gente") es un tipo de espíritu o
ser dañino presente originalmente en las mitologías aborígenes del Sur
Americano; en las etnias Ranquel, Pampa, Mapuche, y
principalmente en la cultura Tehuelche.
Espíritu del mal, se lo considera capaz de penetrar en lo íntimo de las cosas
o las personas para producir efectos maléficos.
Genio del mal, a quien
atribyen sus enfermedades y otros males las tribus de indios de las Pampas.
Es un ser que representa la personificación de todas las causas que
producen los males y las desgracias que sufren estos pueblos; es decir la
representación de la causa maléfica universal. Debido a esta característica, a Gualicho se le suele asociar o asimilar impropiamente con Wekufe o ("uecuvu"); que aunque también tiene esta
característica similar, realmente no son sinónimos. Una característica que
distingue a Gualicho es su pertenencia indisoluble con las modalidades
localizadas del "daño".
Según cuenta la leyenda, el Gualicho sería un espíritu maligno que se
caracteriza por provocar daños, robar mujeres, y causar enfermedades. Los
viejos tehuelches septentrionales ( los guenakenk ) decían que el Gualicho habría nacido en las tierras de Tandil. Desde este lugar el Gualicho habría extendido su dominio por la Patagonia, habitando en las cuevas existentes en el accidentado terreno que le
sirviese de morada.
Se dice que es un espíritu fuerte, y nada escapa a su aguda vigilancia
ni a su gran poder; presentando una malignidad que tiene matices que van de la
más cruel maldad destructora, o hasta solo la traviesa picardía, utilizando los
sentimientos de las personas. Por ello el Gualicho podría presentarse bajo
distintos aspectos, ya sea en forma agresiva, engañosa o a través del amor.
Agresiva, por ejemplo, cuando se produce una disputa violenta en lo mejor de
una fiesta, sin motivo aparente, generalmente impulsada por efectos del alcohol
o al recordar de pronto alguna vieja y al parecer olvidada rencilla que ya se
creía superada. Engañosa, cuando se cae en una trampa natural: una barranca, un
río, un pantano, una herida provocada por descuido, una espina que se encona,
etc., pero el más difícil de superar es el engualichamiento del
amor y este mal es provocado casi siempre a pedido de alguien.
Posteriormente a la llegada de los españoles a América, al igual que con el Wekufe, los misioneros asociarían incorrectamente al Gualicho con el diablo, o a una fuerza del mal o diabólica; razón por la cual el diablo recibe también este nombre.
En la actualidad la palabra gualicho también ha adquirido el significado de un embrujo o hechizo realizado a través la magia negra o similar.
Se cree de ese ser, que está ligado a rasgos
sobresalientes del entorno natural; se asignan moradas distintivas para el
espíritu perverso: árboles solitarios intrigantes y añosos, grandes piedras,
cuevas, sendas angustiosas.
Si uno no quiere sufrir el poder del Gualicho se dice que se le deben
rendir tributos para aplacar su espíritu. Las ofrendas y reverencias llegaban a rituales y sacrificios: danzas de sanación, neutralización de toda confrontación entre bandas adversarias, matanza ceremonial de algunos animales; todo ello dentro del área de la maligna influencia. Y observar un respetuoso silencio al transitar por esas cercanías.
Ejemplo de ello es que los caminos
donde dominaría el Gualicho, deben ser transitados con respeto y silencio; y al
borde de la senda, en el "árbol del Gualicho", han de
hacerse ofrendas: trapitos y bolsitas con llancas (piedras
pequeñas) que se obtienen rasgando los propios vestidos, matras y ponchos. Igualmente se le debe mantener respeto al Gualicho mediante acciones
tales como no cantar durante la noche, no usar sombrero dentro del rancho etc.
También se dice que para ahuyentar o mantener alejado a este espíritu,
se debe montar a caballo y con todos los pertrechos, arremetiendo contra el
espíritu invisible; realizando gritos y movimientos amenazantes, hasta que el
jinete sienta que ha borrado sus flaquezas y ha vencido al espíritu maligno.
Otra forma de mantenerlo alejado sería llevando como protección algún amuleto fabricado por las machis.
GUAN GONG o GUAB GONG
Dios chino de
las hermandades y del poder marcial.
GUAYOTA
Era el nombre que recibía la principal deidad maligna de los guanches, antiguos pobladores de Tenerife (Canarias, España); el Demonio, aunque también se le asimila a los genios malignos aborígenes. Simboliza el principio del
mal que lucha contra el del bien.
Guayota era el eterno
adversario del celestial Achamán (dios supremo
del panteón guanche).
Para los guanches de Tenerife, Guayota moraría
en los volcanes, pero principalmente en Echeide (castellanizado como el Teide), considerado
este volcán como una de las puertas que comunicaban con el mundo subterráneo (el
infierno).
El término
"Guayota" podría provenir de wa-yewta (el destructor), lo cual
puede ponerse en relación directa con la actividad volcánica. Como consecuencia
de ésta, podían proveerse de obsidiana para realizar cuchillos o puntas de
lanza.
A Guayota se lo representaba a menudo como un perro negro, acompañado de los Tibicenas su huésted de demonios.
Está asociado a los perros
negros.
En muchos tubos volcánicos
del Teide se han encontrado restos de ofrendas y vasijas con alimentos, por lo
que se sabe que los guanches hacían ofrendas en la morada de Guayota (el Teide)
para aplacar la ira de este demonio.
Según la leyenda, Guayota
secuestró al dios Magec (dios de la luz y el sol),
y lo llevó consigo al interior del Teide. Los guanches pidieron clemencia a Achamán, su dios
supremo. Achamán consiguió derrotar a Guayota, sacar a Magec de las entrañas de
Echeyde y taponar el
cráter. La leyenda cuenta que el
tapón que puso Achamán es el llamado Pan de Azúcar, el último cono, de color
blanquecino, que corona el Teide. Desde entonces Guayota permanece encerrado en
el interior del Teide. Cuando el Teide entraba en erupción, era costumbre que
los guanches encendieran hogueras con el fin de espantar a Guayota o bien,
según otra versión, para que si Guayota lograba salir de Echeyde, creyera que
seguía en el Infierno y pasase de largo.
GUIRAPURÚ
Entre
los guaraníes es la deidad protectora de las aves.
GULSES
Las Gulšeš eran
diosas hititas del destino y la vida misma; pueden aparecer como una sola
diosa (gulša) o como un grupo (gulšeš). En el relieve en roca de Yazilikaya, son descritas como Hutena y Hutellura.
Divinidades femeninas
que presidían los nacimientos y prefiguraban el destino de los recién nacidos, similares a las Parcas de los latinos.
Activas en el momento del nacimiento y que siguen a la persona el resto de sus vidas.
Se suelen asociar generalmente
con Dingir-Mah (Ḫannaḫanna, diosa madre) en mitos de la tradición hitita como la Desaparición del Dios-Sol o la Desaparición del Dios-Tormenta. Aparecen mucho en algunos rituales.
Son deidades del inframundo invocadas mayoritariamente en
encantamientos, ya sean de carácter benévolo u hostil. No parece haber un culto
para las Gulšeš.
El nombre corresponde al hurrita hut ("escribir").
Aparecen junto a los dioses Telepinu y Hasamili, de origen hático, y tienen una
función importante como deidades tutelares en los cultos háticos-hititas.
En festivales anuales para la diosa Huwaššanna de Hupisna
(con elementos luvitas), aparecen regularmente Harištašši, dios del hogar y la familia, con las Gulšeš y
Ud-Sig ("día propicio") junto con el dios-tormenta y el
dios-guerra Zababa. En el nacimiento, Huwaššanna (cuyas funciones son de diosa
madre), tiene junto a ella al dios tutelar del lugar donde la mujer acaba de
dar a luz y donde yace el recién nacido, junto con la cama y el diván, las
diosas del destino y el dios del día en que morirá. Estos tres dioses marcan el
nacimiento, el destino y la muerte de la persona.
GUNAB
El dios del mal en la
mitología KhoiKhoi.
GUNDYA
TIKOA
Gundya Tikoa es
el dios supremo de las tribus de hotentotes del África.
Gundya vive en el cielo, más allá de la luna, no se preocupa de los humanos ni para bien ni para mal. Y a veces tiene el capricho de pasar temporadas en el mundo, bajo la apariencia de un hermoso hotentote, confundiéndose con los demás y sin que estas estancias terrestres tengan la menor consecuencia o significado.
Creador del primer Hotentote. Como éste cometió innumerables pecados,
el dios se indignó y lo maldijo, lo que por rechazo, provocó tal dureza de
corazón en los descendientes del primer hombre negro, que no se preocuparon de
rendir veneración al ser divino.
GWYNN AP
NUDD
Dios céltico de la
guerra y la caza. Primero conocido como Rey de las Hadas y Señor del Otro Mundo, este dios después reino sobre el Plant Annwn, hadas subterráneas.
Se le describe llevando una cornamenta, montando un
enorme caballo, y es acompañado por los Sabuesos del Reino de las Hadas, de
piel blanca y ojos rojos, los Cwm Annwn. A diferencia de Manannán, que los
escolta por sobre el mar, los Cazadores Salvajes, guiados por Gwynn, llevan a
los viajeros y a los muertos hacia el Otro Mundo a través de una abertura en el
monte de siete niveles de Glastonbury Tor en la Isla de Avalon, donde
descansarían en el caldero de la resurrección, no sin que antes Tyronoe, obligase
a cada uno a mirar en el espejo donde se reflejaban sus más oscuros secretos; sus apariciones son más violentas y amenazantes que las de Mannanán.
Gwynn
significa dragón rojo, y rojo es el
dragón que actualmente figura como símbolo del condado de Somerset, de igual
forma que lo fue del rey Arturo y de la cercana Gales.
Su lucha con Groythur por la hermosa Creidylad representa el combate
ritual del primero de mayo del verano contra el invierno.
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