En la mitología griega (en griego Ἰαπετός Iapetos; en latin Iapetus) era uno de los dioses Titanes y es el dios de la mortalidad y de la adjudicación de la vida mortal.
Doto a los humanos de su porción de vida finita.
Este titán está relacionado con el destino humano y su
descendencia actuarán de mediador entre los hombres y los dioses.
Hijo de Urano (el
Cielo) y Gea (la Tierra).
Hermano de los Cíclopes y de los gigantes Hecatónquiros. Higinio,
que confunde a los Titanes y los Gigantes, hace de Jápeto un gigante y lo llama
un hijo de Tártaro. Titan
Poseía la inmortalidad.
Casado con la oceánida Clímene, y padre de cuatro hijos:
- Atlas o Atlante: fue condenado por Zeus a sostener la bóveda
del cielo.
- Prometeo: fue encadenado en el monte Cáucasos donde
un águila le roía el hígado.
- Epimeteo: fue el causante de los males de la
humanidad por aceptar como regalo a Pandora, la primera mujer, que destapó la
caja donde estaban encerrados todos los males.
- Menetio: fue hundido en el Tártaros por los rayos
de Zeus por su orgullo y brutalidad.
Diodoro le casa con la ninfa Asia, y en lugar de
Menetio, le da por segundo hijo, Hespero o Vespero.
Según la tradición, fue arrojado al Tártaro, y sobre su cuerpo se materializó una isla
habitada por hombres, viniendo así a ser el padre de la especie humana.
Jápeto ha dado su nombre a
uno de los satélites de Saturno.
Dirigido por
Cronos, Jápeto y sus hermanos conspiraron contra su padre, preparando una
emboscada para él mientras descendía a encontrase con la Tierra. Crio, Ceo,
Hiperión y Jápeto se pusieron en las cuatro esquinas del mundo, donde se
apoderó del dios-Cielo y lo mantuvieron firmes, mientras que Cronos, escondido
en el centro, lo castró con una hoz. En este mito, Jápeto y los tres hermanos representan los
cuatro pilares cósmicos que aparecen en las cosmogonías de Oriente Próximo que
sostienen el cielo y la tierra abajo. El mismo Jápeto fue sin duda el pilar del
oeste, una posición que fue más tardía y, obviamente, en manos de su
hijo Atlas.
Según Píndaro y Esquilo (en su obra perdida Prometheus Unbound) los Titanes fueron
liberados del pozo a través de la clemencia de Zeus.
JARISCHANDRA
En el marco de la mitología hinduista Jári-Schandra es
el 28.º (vigésimo octavo) rey de la dinastía
solar durante el treta
iugá (la ‘tercera era’, hace 800.000 años).
- हरिश्चन्द्र, en escritura
devánagari.
- hari-ścandra, en el sistema AITS (alfabeto internacional de transliteración sánscrita).
Era hijo de Tri Śaṅku, y es recordado por su piedad.
Según el Markandeia-purana abandonó a su país, a su esposa y a su hijo, y finalmente a sí
mismo para complacer las demandas del malvado sabio Vishuá Mitra.
Después de sufrir indecibles sufrimientos, obtuvo la misericordia de los
dioses, que lo elevaron junto con sus súbditos al cielo. Según el Majábharata (2.489), la causa de su
elevación fue la realización del sacrificio rayasuia.
En el Aitareia bráhmana se cuentan otras leyendas acerca de él (por ejemplo, la historia
de Śunaḥ
Śepa).
En leyendas posteriores se cuenta que el sabio volador Nárada Muni incitó al rey Jári Schandra a relatar sus acciones
piadosas con orgullo, por lo que él fue degradado desde Suarga, un escalón por cada frase vanidosa. El rey se detuvo a tiempo, y los
dioses fijaron su capital Saubha en medio de la
atmósfera.
Muchos hinduistas en la actualidad todavía creen que su ciudad aérea
Shaubha es visible en el cielo en algunas ocasiones.
Su leyenda es muy popular, y se cuenta como el modelo de una vida ideal
hinduista.
En sánscrito su nombre significa ‘el que tiene esplendor dorado’,
siendo hari: ‘dorado’ y shchandra: ‘esplendor’.
Jari-Shchandra tenía dos cualidades únicas. La primera era que era un
hombre de palabra: cuando prometía algo, no había nada que lo detuviera para
cumplir su palabra. La segunda era que nunca había dicho ni una sola mentira,
en toda su vida. Los dioses sometieron a duras pruebas a estas dos cualidades,
que lo llevaron a la penuria y a la separación de su familia. Pero él se
mantuvo en sus principios en contra de todo y finalmente se convirtió en un
símbolo de sumisión a la religión hinduista.
Se dice que el gran sabio Vishuá
Mitra, una vez se acercó al rey Jari-Shchandra y le informó que el rey
mientras dormía le había hecho una promesa al sabio, de donarle todo su reino.
Jari-Shchandra era tan virtuoso y crédulo en la palabra de los sacerdotes
(creía que un sacerdote nunca mentiría) que inmediatamente cumplió su palabra,
le regaló su reino entero al sabio, y se fue a pie con sus dos únicas
pertenencias: su esposa y su hijo.
Los hinduistas creían que el rey era dueño de todo el planeta, que ahora
era dominio del sabio. Por lo tanto el rey tuvo que irse hasta Benarés, la ciudad santa dedicada al dios Shivá, que era el único lugar que no pertenecía al sabio. Pero el sabio
reclamó un regalo adicional (dakshina) como honorario del acto
de donación (de acuerdo a las leyes religiosas hinduistas esto es cierto).
Jari-Shchandra, que no tenía ninguna posesión, tuvo que vender a su esposa y a
su hijo a un bráhmana (sacerdote) grihastha (casado) para pagar el
dakshina. En la India, antes de la llegada de los ingleses era común la compra
y venta de esclavos (shudrá, la cuarta casta), siempre que se realizaran
de acuerdo a los mandamientos de la sociedad hindú (varna ásrama). Como el dinero colectado no
era suficiente para cubrir los honorarios de Vishuá Mitra, el rey tuvo que
venderse a un guardián en un crematorio, que estaba a cargo de colectar los
honorarios de las cremaciones.
El rey tuvo que ayudar al guardián a quemar cadáveres, mientras que su
esposa tenía que servir como esclava de todos los invitados que se quedaban a
dormir en casa del bráhmana. Un día, el hijo salió al campo a recoger flores
para las ceremonias de su amo bráhmana, pero lo picó una serpiente. En esa
época no existían sueros antiofídicos: las personas dependían del Aiur
vedá (curaciones con plantas y oraciones). Estas no le hicieron efecto
y murió. Su madre, al no tener nadie que la protegiera, tuvo que cargar ella
misma el cadáver hasta el crematorio. No tenía dinero para pagar la cremación.
No reconoció a su esposo Jari-Shchandra, que estaba vestido como un esclavo. Y
él tampoco reconoció a su esposa, ni al niño muerto. Le dijo a la mujer que
podía pagar la cremación si le vendía su tobillera de oro. De esta manera la
esposa lo reconoció, ya que tenía una bendición de que sólo su esposo podía ver
su tobillera. Entonces ambos se reconocieron y lloraron su dolor.
Pero Jari-Shchandra estaba obligado por el dharma (deber
religioso) a cremar a su hijo sólo si se le pagaba el costo. Así que le pidió a
su esposa que le vendiera el sari que la cubría. Ella ya había usado la mitad de la tela de su
túnica para cubrir el cadáver de su niño. Jari-Shchandra le pidió como
honorario el pedazo que la cubría. Cuando ella se desnudó ante todos, y
entonces sucedió un milagro (lo que en Occidente se llamaría «recurso deus
ex-máchina»).
En la escena aparecieron el dios Visnú, el dios Indra y todos los Devas, y el propio sabio Vishuá
Mitra y alabaron a Jari-Schandra por su perseverancia, sumisión y
religiosidad. Resucitaron al niño. Le ofrecieron al rey, a su esposa y a su
hijo, lugares en Suargá (el cielo hinduista). Jari-Shchandra se negó, aduciendo que había
sido vendido como esclavo a su amo el guardián del crematorio. Los dioses le
revelaron que el guardián no era otro que el dios Iama. El rey siguió negándose, diciendo que no podía dejar atrás a sus
súbditos, debido al dharma de un rey chatría. Pidió un lugar en el cielo para
todos sus súbditos. Pero los dioses se negaron, y explicaron que los súbditos
tenían cada uno su propio karma y que tendrían que sufrirlo antes de poder alcanzar el cielo. El
rey entonces propuso entregar todo su crédito kármico (todas las actividades
piadosas que había realizado en vida) para que ellos pudieran ascender al cielo
y él se quedaría en la Tierra. Los dioses, ahora inmensamente complacidos por
el carácter altruista del rey, lo llevaron al cielo a él, a la reina, y a todos
sus súbditos.
El sabio Visuá
Mitra ayudaría a volver a poblar el reino (todo el planeta) e instaló al
hijo de Jari-Shchandra como rey de la Tierra.
El hijo se llamaba Rójita Ashua (‘que tiene caballos
rojos’, siendo róhita: ‘rojo’ y aśva: ‘caballo’).
Él fundó el pueblo de Rohtas Garh, en el distrito Rohtas (en Bihar) y también Rohtak, originalmente Róhita Kaul, que significa que
proviene de la kula (‘familia’) de este Róhita.
JÁRNSAXA
En la mitología germánica y escandinava, era una giganta.
De acuerdo a Skáldskaparmál, Edda prosaica de Snorri Sturluson, era la amante de Thor. Junto con él, fue madre de Magni. Otra fuente que hace referencia a
este nombre es Hyndluljóð, Edda poética en donde es
mencionada como una de las nueve madres de Heimdall.
Su nombre que significa
"armada con espada de hierro" o "en la Sajonia de piedra", y remite al mundo mineral con el que estos
seres viven en estrecha cohesión.
JARRI
Dios hitita de la
plaga y la pestilencia.
JASÓN
En la mitología griega(en griego Ἰάσων), fue el jefe de la expedición de los Argonautas.
Era hijo
de Esón y de Alcimeda, soberanos de Yolco.
Cuando alcanzó la
mayoría de edad fue a Yolcos,
lugar donde había nacido y cuyo trono le correspondía como hijo de Esón, que había sido
destronado por su hermano Pelias. Los dioses anunciaron al usurpador que a su
tiempo sería expulsado del trono o muerto por un hijo de Esón, y como éste no
tenía más hijos que Jasón, hacia este se dirigieron las iras de Pelias; pero su
madre Alcímena, a fin de ponerle a salvo de las iras del tirano, hizo que lo ocultara el
centauro Quirón en el monte Pelión (en la Tesalia de la Grecia Antigua), y, al
mismo tiempo, difundió la noticia de que el pequeño Jasón se hallaba gravemente
enfermo, y después, la de que había fallecido, dando muestras de desesperación
y profundo pesar. Ella misma ordenó que se celebraran en honor del infortunado
niño solemnes exequias. Jasón, ignorando
sus derechos y dedicado a la agricultura, con algunos conocimientos,
particularmente de astrología, que le enseñaba el centauro Quirón, se separó de
su maestro cuando contaba veinte años y fue a consultar al oráculo, que le
ordenó que, vestido a la manera que lo hacían los naturales de Magnesia (pueblo
de Macedonia), cubierto con la piel de leopardo (o pantera), armado con dos lanzas y una sola sandalia calzando sus pies, se
presentara en la corte de su tío Pelias; según una de las versiones, el
héroe había perdido la otra sandalia al cruzar un rió con una anciana sobre sus
hombros, que resulto ser Hera y que a partir de entonces fue su aliada.
Se dio a conocer como hijo de
Esón, que le reclamó con energía el trono de su padre. Otra
versión, cuenta que el oráculo había advertido a Pelias que se cuidase del
hombre de una sola sandalia. Pelias, no estaba
dispuesto a abandonar el cetro, pensó que el mejor medio para salir del paso
era proponer a Jasón que llevara antes a cabo una empresa gloriosa, y este
efecto le habló así: “Preocupado por terribles ensueños, he consultado el
oráculo y éste me ha ordenado que aplacar los manes de nuestro antepasado
Frixo, que fue en otro tiempo degollado, y que transportara sus cenizas a su
patria. Puesto que mi avanzada edad no me permite acometer tal expedición,
puedes tú emprenderla confiado en tu juventud y bravura: el deber te obliga a
ello, y el honor te obliga a realizarlos. Yo te juro por Zeus (Júpiter) que después
que hayas realizado esta gesta, te restableceré en el trono de tu padre Esón.
Ten en cuenta, además, que al morir Frixo, dejó en tierra de la Colquida un
vellocino de oro preciosa, que estaba guardado por un monstruoso dragón y cuya conquista puede llenarte de gloria y riqueza”.
Jasón
aprovecho con avidez la ocasión que se le presentaba para satisfacer su
ambición de gloria y fama, y acepto el reto. Así que mandaron heraldos a recorrer toda
Grecia, alistando a los héroes griegos de más valía para llevar a cabo la empresa; alrededor de cincuenta y dos príncipes de entre los más afamados acudieron para formar parte de la expedición. Entre los que figuraban como más principales: Heracles (Hércules), Hilas, Orfeo, Peleo, Teseo, Meleagro, Cástor y Pólux, Linceo, Esculapio, Augias, Piritoo y Tifis.
Y
todos ellos, con Jasón a
la cabeza, fueron llamados Argonautas. Su nombre lo deben a que el bajel que debía transportarlos a la Cólquida se llamaba “Argos”, que significa "claro". El nombre de la nave fue puesto en honor a
su constructor, Argos. Dicho bajel constaba
de cincuenta remos y fue construido con la madera cortada de los árboles del
monte Pilón.
La diosa Atenea (Minerva) trazó el plano del bajel
y ayudó personalmente a su construcción, el cual una vez terminado fue
transportado a hombros hasta el mar Adriático. Aparte de Atenea, los ayudaba Hera (Juno), la preclara reina del Olimpo y protectora de Jasón. Su semblante se había tallado en la proa del navío con madera de una encina del bosque de Dodona, por lo que la nave esta provista de voz. Esas dos diosas, por lo general, se llevaban bien, y las esculturas griegas a menudo las representan juntas.
Reunidos todos los Argonautas y dispuesta la
nave, los héroes se hacen a la mar desde el cabo de Magnesia
(Macedonia), con navegación feliz en un principio, las largas horas de navegación eran amenizadas por la melodiosa lira de Orfeo; pero después, sorprendidos
por una fuerte tempestad, se vieron obligados a refugiarse como primera escala, en Lemnos (isla del
archipiélago griego), donde solo había mujeres. Ya que por negarse
a rendirle culto a Afrodita (Venus), ésta las castigó haciendo que desprendiesen un
hedor insoportable. Por este hecho los hombres las rehuían, razón por la cual
ellas mataron a todos los varones del país. Cuando llegaron los Argonautas, la
reina Hipsípila les permitió arribar
a cambio de que se unieran a ellas. Los argonautas aceptaron y permanecieron por espacio de dos años cautivados por la acogida que les dispensó, después de un
tiempo prosiguieron su camino.
Después desembarcaron en el
país de los Doliones, donde el rey Cícico, los recibió hospitalariamente. Pero una vez que
parten, ya en alta mar, una tormenta los lleva de regreso al mismo puerto. Los Doliones creyendo que se trata de un ataque de sus enemigos los pelasgos,
atacan duramente a los Argonautas.
La siguiente
parada los llevó a la costa de Misia (antigua región del Asia Menor), donde fueron recibidos con honores.
Pero Hilas, uno de los Argonautas, saltó a tierra Hilas con objeto de proveerse de agua en el río Ascanio, pero fue apresado por la ninfas que moraban en sus orillas y lo retuvieron en sus mansiones subterráneas donde Hilas se ahogó. Heracles se rezagó
buscando al muchacho y el Argo zarpó sin él.
Los Argonautas siguieron su travesía y llegaron al país de los Brébices, en Bitinia, cuyo rey Ámico era hijo de Poseidón por medio de Melia, ninfa de los fresnos. Ámico insistía en pelear con todos los extranjeros que pisaban sus tierras; Pólux, el hábil púgil, aceptó el reto y dejó fuera de combate a Ámico después de un rápido asalto. Los Brébices, que carecían de instintos deportivos, irrumpieron en el cuadrilátero, armados de garrotes y otras armas bárbaras, pero enseguida fueron vencidos por los Argonautas.Después
arribaron en Salmideso, al este de Tracia. Aquí los Argonautas salvaron al rey Fineo, por cuya agudeza profética lo cegaron los dioses y lo persiguieron las Harpías, criaturas aladas con cabeza y pecho de mujer vieja y cuerpo y cuerpo y garras de aves de presa. Las Harpías le impedían comer quitándole la comida o defecando sobre su mesa. Antes de informar a Jasón el modo de llegar a su objetivo, Fineo pidió ser librado de las arpías. Realizaron esta tarea Zetes y Calais, quienes las persiguieron a través del mar, hasta las islas Estrófades, donde los divinos mensajeros, Hermes e Iris, les indicaron que regresaran y juraron que Fineo ya no tendría que preocuparse jamás a causa de las Harpías. En agradecimiento, Fineo dijo a los Argonautas cómo pasar a través de las rocas Simplégades o Ciareas. Estas eran las rocas de tonalidad azulada que guardaban la entrada al mar Euxino chocando unas contra otras cuando alguien pasaba entre ellas. Tal como Fineo les había advertido, los Argonautas soltaron una paloma que voló entre las Simplégades. Como las rocas se entrechocaron y comenzaron a volver a su posición, el Argo pasó rápidamente a través de ellas, habiendo recibido sólo daños insignificantes la popa de la nave.
Desde aquí se dirigieron al Ponto Euxino (al E. de la Cólquida), sin
contratiempo alguno, y, finalmente, después de mil aventuras, desembarcaron en Ea, la capital de la
Cólquida, termino de su navegación.
El rey de ese país era Eetes, y de ningún
modo quería perder su precioso tesoro. Por eso, imaginó que lo mejor era
encargar a Jasón tareas imposibles de realizar. Allí, Jasón descubrió que el dragón era apenas uno de los muchos peligros que tenían que afrontar.
Hera y Atenea que se habían constituido en protectoras de Jasón, pidieron a Afrodita que envíe a su hijo Eros para que la hechicera Medea, la hija del rey Eetes (hijo de Helio y Perseis), se enamore de Jasón, pues sus poderes como sacerdotisa de Hécate serían necesarios para que los Argonautas lleven a buen término su aventura. Al día siguiente Jasón manifestó sus intenciones de
apoderarse del vellocino de oro, pero Eetes afirmó que no entregaría si antes
Jasón no uncía a dos toros de pezuñas de bronce que echaban fuego por la boca y
con ellos arara un campo, donde debería después sembrar el campo con los
dientes del dragón que Cadmo, el fundador de Tebas, había matado tiempo atrás,
y, además, vencer a los hombres armados que nacieran de aquéllos.
La tarea parecía ímproba, pero Medea, en una
visita nocturna, le declaró su amor a Jasón y prometió ayudarle a cambio
de la promesa de una fidelidad duradera y de llevarla a Yolco con él, diciéndole:“Yo conseguiré domar a los dos toros que tenían las pezuñas de bronce y lanzaban fuego por las narices, con esa yunta, tenía que arar un campo, sembrado de dientes de dragón y aniquilar a los gigantes que de éstos nacerían; infundiré al dragón un
sopor profundo y te entregaré los tesoros de mi padre; serás dueño absoluto del
Vellocino de Oro, pero ante todo, hacia la medianoche, haz que te acompañen tus
más íntimos hasta el templo de Hécate y allí, en presencia de la terrible
divinidad, me jurarás amor y fidelidad y prometerás ser mi esposo y mi protector.
Sólo a este precio obtendrás el corazón y los tesoros de Medea”. Jasón lleno de
alegría, aceptó esta proposición y prestó su juramento. A la mañana siguiente llevó a cabo su proeza con una pócima para untar su cuerpo, que Medea le había dado y que hizo invulnerable su cuerpo. Así pudo domar a los toros sin sufrir quemaduras, aró el campo y sembró los dientes; de los guerreros se deshizo con el mismo método utilizado por Cadmo, arrojándoles una piedra, haciendo que comenzaran a luchar unos contra otros hasta que todos se mataron entre sí. Eetes no estaba dispuesto, pese a todo, a ceder el vellocino de oro y concibió el proyecto de atacar a los Argonautas por la noche y destruirlos junto con su nave. Pero Medea les ayudó a robar el vellocino de oro esa misma noche, hechizando al dragón insomne que lo custodiaba y Jasón dispone a toda prisa los preparativos para la partida. Seguido de Medea y de
sus compañeros de expedición, vuelve a su bajel, y aprovechando las sombras de
la noche, se aleja de Cólquida con el Vellocino de Oro;
Medea llevó consigo a su joven hermano Apsirto.
Para escapar de la persecución de Eetes, Medea mató a
Apsirto y dispersó sus restos en el mar. El rey se detuvo a recogerlos y la
demora permitió escapar a Jasón y a su grupo.
Ya en el viaje de regreso, nuestros héroes se enfrentaron a nuevas aventuras. Enojado Zeus, por los métodos de los que se habían servido para zafarse de las iras de Eetes. Mandó una tempestad que los apartó de su camino.
En el viaje de regreso los Argonautas fueron hasta los mismos confines de la tierra, entraron en la corriente de Océano, y dieron la vuelta remontando la corriente del Istros (Danubio), y pasaron al Erídano hasta que llegaron de nuevo al Mediterráneo. La proa parlante del Argo les hizo conocer que la cólera de Zeus los perseguía a causa del asesinato de Apsirto y no cesará hasta que los argonautas no sean purificados por Circe.
Así pues
nuestros héroes ponen camino hacia la isla de Eea, donde habita Circe, hija de Helio, donde todos, excepto Medea, fueron purificados por el terrible crimen y prosiguen su camino.
Zarparon y pasaron por delante de las Sirenas hijas de Forcis, con cuerpo de ave y cabeza de mujer, quienes hechizaban con su canto a todos los que pasaban junto a su isla, invitándoles a desembarcar para que se estrellen contra las rocas y se ahoguen; los Argonautas escaparon porque Orfeo tañó su lira tan dulcemente que consiguió anular el fatal efecto de la canción de las sirenas.
Después llegan
a Corcira. Antes que ellos, había llegado una comitiva de Eetes solicitando la
ayuda de del rey Alcínoo y la reina Arete para que los Argonautas
devolviesen a Medea. El rey se comprometió a ayudar a la comitiva de Eetes, si
Medea aún era virgen. Pero si Jasón y Medea ya hubieran yacido juntos, los
dejaría libres. Arete se apresuró a comunicar a la pareja la decisión de su
esposo. Ellos consumaron su unión y pudieron seguir su camino.
Después pasaron sin inconvenientes entre Escila, el monstruo de seis cabezas, que no pudo devorar a ningún tripulante debido a la velocidad del Argo, y las Nereidas, enviadas por Hera, salvaron al barco de ser tragado por el remolino de Caribdis. Una
violenta tempestad los apartó de su ruta, llevándolos al sur, y embarrancaron
en la costa de Libia; se vieron obligados a transportar por tierra la nave
hasta que llegaron al lago Tritonis. Aquí, cuando a duras penas se abrían paso
a través de los canales del lago, Tritón les indica una salida al mar: les dio un terrón, que más tarde
arrojaron al mar y creció hasta convertirse en la isla de Tera, donde se
abastecieron de agua.
Desde allí, zarparon hacia Creta en donde se
topan con Talo, el autómata de Minos que
vigilaba la isla caminando alrededor de ella tres veces al día, y a todos
aquellos a quienes atrapaba, los mataba arrojándolos al fuego. Este había sido hecho por Hefesto y
regalado por él a Zeus. En uno de sus talones estaba su único punto débil, la
entrada de una vena, cerrada por una aguja de bronce. Medea lo sumió en un
trance hipnótico, y los Argonautas se deshicieron de él sacándole la aguja.
Su siguiente desembarco lo hacen en una isla que surge súbitamente del agua y que ellos bautizan como Ánafe, los Argonautas erigen un altar en honor de Apolo que los había guiado a través de
un mar de tinieblas.
Tras todas estas peripecias, los Argonautas lograron por fin llegar a su destino. Al llegar a Yolcos, se celebró su victoria con públicos regocijos, la tripulación se dispersó, y Jasón y Medea entregaron el vellocino de oro a Pelias. Se encuentra con la desagradable sorpresa de que éste pensando que no iba a escapar con vida de la Cólquida, había obligado a Esón a matarse y su madre había muerto de pena. Para vengar esas muertes, Jasón le pidió ayuda a Medea; la hechicera engañó a las hijas de Pelias diciéndoles que sabía cómo ellas podían hacer que su anciano padre recuperara la juventud y, para demostrarlo, descuartizó a una oveja de muchos años y puso los trozos a hervir junto con ciertas hierbas mágicas. Después, soltó a un cordero joven, encantador y juguetón, que surgió de la caldera de agua caliente. Las hijas se convencieron de que podían rejuvenecer de manera semejante a su padre. Así, después de darle Medea a Pelias un poderoso narcótico, las hijas se dispusieron a cortarlo en pedazos y metieron en una caldera de agua hirviendo, pero Medea no accedió a darles las palabras mágicas ni las hierbas adecuadas, que le habrían devuelto la vida, hasta que fue consumido por el fuego.
El engaño se develó, como consecuencia de su crimen ambos son desterrados ante la ira de la población y Jasón y Medea se ven obligados a huir de Yolcos, yendo a refugiarse a la población de Corinto al lado de Creonte, rey de aquella comarca, y allí vivieron felices durante diez años, en cuyo tiempo nacieron dos hijos Mérmero y Feres.
Sin embargo, nunca fueron aceptados del todo por los Corintios, temerosos de las artes mágicas de Medea, y Jasón olvidándolos juramentos porque se había obligado con Medea, la repudió. Presa
de la desesperación, Medea suplicó a Jasón por su amor, por sus hijos, y por
toda la ayuda que le había prestado en sus aventuras. Pero
Jasón estaba resuelta a dejar a Medea y sus ruegos fueron rechazados; Jasón se casó con Glauca, la hija del rey Creonte, quien, admirado por las hazañas del héroe, consintió en aceptarlo como yerno.
Medea, para vengarse, disimuló su furor e incluso tomó parte
en las ceremonias nupciales, y cuando parecía asegurada la felicidad de Jasón y
Glauca, envió a ésta como regalo una túnica hechizada que, con el fuego que
despidió apenas la tocó, su vestido y todo su cuerpo ardieron y prendieron
fuego al palacio, pereciendo ella con su padre --que había acudido para salvarla-- en medio de las llamas.
Después,
Medea preparó su huida; el rey de Atenas, Egeo, le había ofrecido asilo en su
ciudad; no satisfecha con esa venganza y antes de marcharse, mató en presencia de Jasón a sus dos hijos, y subiendo rápidamente sobre su carro tirado por dragones alados, remontó los aires en dirección a Atenas, donde volverá a aparecer en la leyenda del héroe Teseo.
El pueblo de Corinto no perdonó a Jasón y éste tuvo que exiliarse de nuevo; se quedó en las regiones más apartadas de Corinto, evitando el contacto con la gente, y dedicó la nave Argo a Poseidón.
Sobre la muerte de Jasón existen más de una versión: un día hallándose sentado debajo de ella, una parte del maderamen cayó sobre él y lo mató aplastando su cabeza, se suicidó, o bien acompañó a Medea a su regreso a la Cólquida, terminando allí sus días.
JAVINE
Dios lituano del hogar; protege el grano en
granjas.
JAYADRATHA
En
la mitología hindú (m. teniendo carros victoriosos. B.G. 83), era un príncipe de los Chandravansa (Dinastía Lunar).
Hijo
de Brihanmanas y rey de los Sindhus y Sauviras (tribus que viven a lo largo del
río de Indus)
Marido de Duhsala, la hija de Dhritarashtraç
Se
volvió un aliado de los Kurus en la guerra con los Pandavas, durante la cual
fue matada por Arjuna.
JEDEDU
El
dios de la pesca en la mitología egipcia.
Sólo atestiguado desde el Reino Nuevo.
JEDUD o JEDOD
Divinidad de los germanos, que domina como ellos el comercio y el fraude.
Se cree corresponder al Hermes griego y al Ogmius galo.
JELLY
Es la diosa del dolor y del
lamento fúnebre en la mitología eslava.
Es la mensajera de los muertos y la escolta hasta la pira
funeraria. Incluso la mera
mención de su nombre alivia el alma. De ahí las palabras: Jelly, Pity.
Jelly y Karna vuelan sobre el campo de batalla e informan quién se perderá. Cuando termina la batalla, Jelly se sienta con la cabeza inclinada y abrazando sus rodillas, llorando a los muertos. Jelly fue venerada como un recuerdo de los antepasados.
Era hija de Marzana y Koschei, y hermana de Karina.
Belleza sobrenatural y triste, con el rostro pálido y el pelo largo y negro, así se la imaginaba.
Según esas costumbres, los soldados caídos fueron quemados en piras funerarias y Shelia llevó sus cenizas en un cuerno.
JÉNC o JENE
Dios japonés que reina en las alma de los casados y de los
ancianos
Tiene cuatro rostros y otras tantas manos con que sostienen la primera un cetro,
encima de la cual brilla un Sol, la segunda una corona de flores, la tercera
una vara y la cuarta un braserillo o chuflecta lleno con perfumes.
JEN-SHEN
Divinidad china creadora del pensamiento, la lengua,
la música y la civilización.
JIRJIBI
El rey del verano en la mitología cananita.
JITAMA
o FITAMA
El
Sol de los Huitotos.
JITRAGUPTEN
En la mitología hindú, es secretario del dios de los Infiernos, encargado de llevar
un registro exacto de las acciones de cada hombre durante su vida. Cuando se
presenta un difunto ante el tribunal del juez infernal, el secretario pone en
manos de este una memoria que contiene toda la vida de aquel hombre, y con
arreglo a ella dicta la sentencia
JOLOKIANO o JOBKIAMO
Dios de segundo orden que representa el principio del mal, según las creencias de los
habitantes de la Guyana.
JÖRÐ
En la mitología
nórdica, es una asynjur y es una diosa de la tierra similar a la Gea de los griegos. Era la tierra entendida como planeta, cuando aún no estaba habitada.
La tierra original, inhabitada o la tierra sin
relación con el hombre
Encarna
el arquetipo de la Madre Tierra en su aspecto más primitivo, antes de ser
cultivada.
También es llamada Fjörgyn y
Hlôdyn (Bellinger 1997:235).
Es la hija de Annar y Nótt o Nat, además de la hermana de Auð y Dagr. Aparte de eso, es esencialmente desconocida.
Fue esposa de Odín y madre de Thor. En la Skáldskaparmál, sin embargo, se la llama rival de Frigg, Rindr y Gunnlod.
Algunos piensan que haya sido otro apodo para la esposa de Odín, Frigg.
Jörð es la palabra de uso común para tierra en nórdico antiguo así como en sus descendientes, los lenguajes escandinavos modernos (islandés: jörð, feorés: jørð, danés/sueco/noruego: jord, que significa ‘Tierra’).
JÖRMUNDGANDER, JORMUNGAND, JORMANGUNDR
En la mitología escandinava, es una gigantesca serpiente que ronda Midgard.
El enemigo de Jörmungander era el dios Thor.
También
llamada Midgardsormen (“Serpiente Midgard”).
Tiene al
malvado dios Loki como padre y a Angurboda (‘carrera de
angustia’), una terrible gigante como madre.
Cuando
los Æsir se enteraron de este ser maligno engendrado por tan terribles
padres, y vieron con su don de la adivinación las cosas terribles que haría,
decidieron encargarse del monstruo. Odín lo lanzó al mar que rodea Midgard, donde quedará atrapada hasta el
día de la destrucción total (Ragnarok). Jormundgander creció tanto que
mordiéndose la cola podría abrazar toda la tierra.
Destacan
tres mitos en los cuales se muestran sus enfrentamientos. Cuenta uno de sus mitos que un día los dioses
decidieron hacer una fiesta en la casa de Ægir, pero no podían
conseguir suficiente hidromiel para todos porque Ægir no tenía una caldera suficientemente grande
para prepararla. Éste le pidió a Thor que buscara una, pero nadie sabía dónde encontrarla, hasta que Tyr le dijo que
Hymer el gigante, su padre, tenía una caldera de una milla de profundidad.
Juntos salieron en busca del palacio de Hymer para pedir prestada la caldera.
Al ver llegar a Thor, el gigante se revolvió de furia, pero sin embargo
sacrificó tres bueyes para la cena, de los cuales Thor comió dos enteros, y
declaró que al día siguiente comerían pescado. A la mañana siguiente Hymer y
Thor salieron a pescar, y se aventuraron en mares demasiado profundos, hasta
los dominios de la serpiente Midgard. Una vez allí, Thor lanzó su caña de pesca
y Jormundgander la cogió enseguida, debatiéndose furiosamente con su
adversario. Mientras el dios lanzaba miradas de odio a la gran serpiente, esta
lanzaba mares de veneno. Hymer al ver a la gran Serpiente
de Midgard se acobardó y cortó el sedal antes de que el barco se hundiera, por
lo cual Jormundgander pudo escapar. Al volver al palacio del gigante y dar una
prueba más de su fuerza, Thor pudo llevarse la gran caldera.
Su último encuentro ocurrirá con la
llegada del Ragnarök, cuando Jormundgander se arrastró fuera del océano y envenenó los
cielos. De sus fauces pululará el veneno y reptará entre el fuego de los
gigantes hasta el lugar donde se halle Thor para luchar contra su némesis y
aquel que tantas veces la había intentado cazar. Éste la matará y entonces
caminará nueve pasos antes de caer muerto víctima del veneno de la serpiente.
JOTUN o JOTES
En la mitología nórdica, son seres benignos o malignos, representan las fuerzas del caos primitivo y de la indomable, destructiva naturaleza (huracanes, erupciones volcánicas, sismos, etc.).
Su derrota a manos de los dioses representa el triunfo de la cultura sobre la naturaleza, aunque por el costo de la eterna vigilancia.
Había también gigantes del fuego, que no eran populares pero a los que se les atribuían los fenómenos volcánicos, residían en Muspelheim, el mundo del calor y el fuego, gobernados por Surt (“el negro”) y su reina Sinmore. El rol principal de los gigantes de fuego en la mitología nórdica es causar la destrucción final del mundo incendiando el árbol del mundo Yggdrasil al final del Ragnarök, cuando los gigantes del Jotunheim y las fuerzas del Niflheim lanzarán su ataque a los dioses y matarán a casi todos exceptuando unos pocos.
Estaban repartidos por todo el mundo como los Enanos.
Tenían el poder de metamorfosearse a su capricho
Son anteriores a los mismos dioses y no vacilan en hacerles frente; descriptos como la oposición a los dioses, a pesar que frecuentemente se mezclaban o incluso se casaban con ellos: Njord está casado con Skaði, Gerðr es consorte de Frey, Odín gana el amor de Gunnlod, e incluso Thor, el gran asesino de su raza, ama a Jarnsaxa, madre de Magni.
Su fortaleza es conocida como Utgard, y ésta situada en el Jötunheim,
uno de los nueve mundos en la cosmología nórdica, separado de Midgard, el mundo
de los hombres, por altas montañas y densos bosques. Podían vivir en la tierra, junto al mar y cuando viven en otro mundo que no sea el suyo, parecen preferir cuevas
y lugares oscuros.
En nordico antiguo, eran llamados jötnar (sing. jötunn), orisar (sing.
risi), en particular bergrisar, o þursar (sing. þurs), en particular
hrímþursar.
Una giganta también es podía ser conocida como gygr Jötunn
probablemente deriva de la misma raíz que “eat” (comer”, y por consiguiente
tenía el mismo significado de “gloton” o “man-eater” (comer-hombres). Siguiendo
esta misma lógica, þurs puede ser un derivado de “thirst” (sed) o
“blood-thirst” (sed de sangre). Risies probablemente semejante a “rise”
(crecer), y también significa “towering person” (persona dominante). En inglés
antiguo, los cognados jötunn son eóten y eten, de donde proviene en inglés
moderno ettin y la creación de J.R.R. Tolkien Ent. Ettin es un cognato falso de
Yeti. El inglés antiguo tiene el cognado þyrs del mismo significado. “Thrus” es
también el nombre de la runa □, que luego evolucionó en la letra þ.
El primer ser viviente formado en el caos primitivo conocido como
Ginnungagap fue un gigante de monumental tamaño llamado Ymir. Cuando él durmió,
un hijo gigante y una hija gigante crecieron de su axila, y sus dos pies
procrearon y dieron a luz a un monstruo de seis cabezas, supuestamente estos
tres seres dieron nacimiento a la raza hírpusar (gigantes de la escarcha o
gigantes del hielo), quienes poblaban Niflheim, el mundo de la niebla, el frío
y hielo. En cambio, los dioses claman su origen a Buri. Cuando el gigante Ymir fue posteriormente
asesinado por Odín, Vili y Ve (los nietos de Buri), su sangre (agua) inundo
Niflheim y mató a todos los gigantes, excepto al que es conocido como Bergelmir
y su esposa, que luego repoblaron su
raza.
Heimdall mira
perpetuamente él puente Bifröst desde Asgard al Jötunheim.
Como una colectividad, los gigantes son atribuidos generalmente con una
apariencia espantosa –garras, colmillos y características deformes, a parte de
un tamaño horroroso. Algunos de ellos pueden incluso tener varias cabezas o una
forma totalmente no-humanoide; como Jörmundgander y Fenrir, dos de los hijos de
Loki, vistos como gigantes. Con mal aspecto viene poca inteligencia; las Edda más de una vez asemejan su
temperamento al de un niño. Aún cuando son nombrados y descritos más detalladamente, a menudo se
les da características opuestas.
Son muy conocidos los episodios del gigante Thrym, que se apodera del martillo Mjolnir del dios Thor; de Geiroed, que atrae al mismo Thor a su morada; de Aegir, el Poseidón germánico que recibe a los dioses en su palacio marino; de Mimir, el consejero de Odín, etc.
La creencia entre los germanos en Enanos, Gigantes, Trolls y Demonios subsistió, y se mezcló con símbolos cristianos.
Increíblemente viejos, llevan la sabiduría de otros tiempos. Son los gigantes Mimer y Vafþrúðnir que Odín busca para obtener el conocimiento pro-cósmico.
Hubo donde algunos de estos gigantes incluso se convertían al catolicismo.
JOUKAHAINEN,
JOUKAHÄIEN o JOUKO
Es un personaje del Kalevala, el poema épico finlandés.
Es un joven jactancioso de Laponia que se encamina al sur para desafiar en su casa
de Vainola al viejo Väinämöinen que gozaba de un inmenso prestigio por tener una voz de gran alcance y una forma sagaz de versificar; su notoriedad había llegado hasta las tierras del extremo norte del mundo, Pohjola, donde vive la familia del joven.
Joukahainen quedó anonadado, una vez que se enfrentó al viejo rapsoda, porque éste tuvo un manejo sublime del canto unido a la magia. Al darse cuenta del nivel de su rival. Intentó entonces sobornarlo para lograr su libertad, pero sólo estaba en condiciones de ofrendar sus arcos, alguna cantidad exigua de oro, un poco de plata. Väinämöinen como vencedor de la contienda, no reaccionó, en absoluto, ante estas ofertas, hasta que Joukahainen le presentó a su propia hermana Aino. Ese ofrecimiento le agradó al viejo juglar y decidió entonces sacar de su hechizo al presuntuoso Joukahainen. Joukahainen regresó a Pohjola, y contó a sus padres, que había cedido a Aino, a Väinämöinen, para recobrar su libertad. Aunque la madre aceptó el trato por la fama de Väinämöinen, Aino rehusó en principio unirse al anciano, pero respetando el compromiso se encontró con Väinämöinen en medio de los bosques y en su camino al sur, mientras cruza el mar, se ahoga, sin llegar a Kaleva.
JOWANGSHIN
Jowangshin o Jowangsin (En Hangul, 조왕신, en hanja, 竈王神) es
la deidad del fuego y el hogar del chamanismo coreano. Como la deidad del hogar, los
rituales que se le dedican generalmente eran mantenidos vivos por las amas de
casa. Cinco reglas
Como se creía que Jowangshin anotaba los acontecimientos de la casa y los transmitía al cielo, las amas de casa tenían que seguir cinco reglas:
- No maldigas mientras estás en el hogar.
- No te sientes en el hogar.
- No coloque los pies sobre el hogar.
- Mantener la limpieza de la cocina.
- Puedes adorar a otras deidades en la cocina.
Jowangshin puede ser vengativo contra aquellos que no honran los cinco tabúes. Otros nombres
- Joshin (Diosa de la cocina, 조신, 竈 王 神)
- Jowanggaxi (Mujer que es la reina de la cocina, 조왕각시, 竈王각시)
- Jowangdaeshin (Gran diosa y reina de la cocina, 조왕 대신, 竈 王 大 神)
- Buttumakshin (Diosa del hogar, 부뚜막신, 부뚜막神)
Historia
Se considera que Jowangshin fue adorado por el pueblo coreano durante milenios, desde la era de los Proto Tres Reinos. Por ejemplo, en el Sanguo Zhi, un libro de historia de China, hay registros de un dios de la cocina.
"Hay muchos rituales diferentes que ellos (la gente de la Confederación Samhan, en la moderna Corea del Sur) llevan a cabo, pero todos adoran a un dios de la cocina en sus alas occidentales".
Ya no es objeto de adoración, pero sigue siendo una de las deidades
coreanas más famosas.
Ritual
Se consideró que Jowangshin encarnaba un cuenco de
agua sostenido en un altar de arcilla sobre el hogar. La ama de casa se
despertaba temprano todas las mañanas y vertía agua fresca de un pozo cercano
en el tazón, luego se arrodillaba ante él, deseando suerte. El ritual de
Jowangshin estaba especialmente bien desarrollado en el sur de Corea. También, cada festival Jowangshin era honrado con Tteok (pastel de arroz) y frutas.
En mitología
El origen de Jowangshin aparece en Munjeon
Bonpuri, un mito de la isla de
Jeju.
En el Seongjugut, el enviado del
cielo, Okhwang Chasa, no
puede entrar en la casa de Hwanguyangssi debido
a la gloriosa e intimidante armadura de Hwanguyangssi. Sin embargo,
Jowangshin revela cómo superar este obstáculo. La solución es capturar a
Hwanguyangssi al amanecer, cuando se desnuda y sube a una montaña cercana para
visitar a sus padres. La razón por la que Jowangshin traiciona a su
maestro es porque Hwanguyangssi arroja sus zapatos embarrados en la cocina, y
su esposa Makmak Buin pone
cuchillos sobre el hogar.
El mismo aspecto se muestra en el Jangja Puri. Allí,
los tres dioses de la muerte, Gangrim Doryeong, Hae Wonmaek y Yi Deokchun, son
ayudados por Jowangshin mientras intentan enviar al malvado Samajangja al Inframundo. Aquí, aparece como una anciana con una corona hecha de siete
tesoros. Les le dice a los dioses de la muerte que Samajangja está durmiendo en las habitaciones de los
visitantes, o Haenglangchae, para evitar la muerte. La razón
de esta traición es porque Samajangja coloca sus pies en el hogar de la
chimenea todas las mañanas y tardes y arroja cuchillos alrededor de la cocina.
Aun así, Jowangshin puede ser una deidad
benevolente. En el Chasa Bonpuri, la
esposa del héroe (que luego se convierte en un dios de la muerte) sirve pastel
de arroz, o tteok, a Jowangshin en preparación para la búsqueda de Gangrim Doryeong.
Cuando Gangrim se dirige al oeste hacia el
inframundo, encuentra a una vieja que tenía la espalda doblada. No
importaba cuánto corriera, nunca podría alcanzarla. Cuando casi se desmayó
de fatiga, la anciana se sentó debajo de un árbol.
Éste sacó su Tteok y la anciana también sacó su
tteok, que se veía y sabía igual que el tteok de Gangrim Doryeong. La
anciana luego reveló que ella era Jowangshin, y que le había guiado hasta el
momento. También dijo que había 78 senderos que conducían desde 'ese'
sendero, y que ese conduciría al Inframundo. Jowangshin también mencionó que su ayuda se debía a su esposa, a
pesar de que Jowangshin estaba personalmente enojado con Gangrim (que
prácticamente vivía con prostitutas y con makgeolli, o vino de arroz).
JUKSAKKA
En la mitología finlandesa, era una de las divinidades hijas de la diosa Akka y era protectora de los hijos. Su nombre significa “Akka con la flecha”,
JUMALA, JU-MA’LA (YOU-MA’LA) o
JUMAL
Nombre genérico para una
deidad mayor en la mitología finlandesa. Era el dios supremo y creador, después, seguido por el dios del cielo Ukko quien permitía la lluvia.
Originalmente era el nombre dado al
cielo, después, el dios del firmamento, y finalmente el dios supremo. Luego la palabra Taivas y
Ukko se convirtieron en los nombres del cielo y del dios del cielo
respectivamente.
El nombre significa "dios", y fue usado luego para referirse al
Dios cristiano.
El origen del nombre es desconocido, algunas hipótesis postulan
que deriva de Jomali, la deidad suprema de los pueblos pérmicos y el origen de
la palabra estonia jume (cielo).
JUMIS
En la mitología letona (de la raíz jum-tejado-) era dios o espíritu del cielo, el bienestar y la fertilidad, que residía en todo aquello que era doble
Etimológicamente, su nombre procedería de la antigua palabra sánscrita yamá-, que significa ‘pareja’ o ‘gemelos’.
Tiene que ver con "dobles plantas",
como dos tallos de la cosecha o árboles que han crecido juntos y comparten un
tronco o tallo.
Se representa como un hombre corto con la ropa que se parece a oídos de trigo, saltos y cebada.
Durante la cosecha, algunos tallos de las cosechas se doblan a
la tierra y se aseguran en esa posición con piedras. Durante sus vacaciones,
Miķeļi, un ritual llamó la "Cogedura de Jumis" se realiza, implica
una procesión que lleva algunos granos (símbolo de Jumis "capturado")
a casa, así asegurando que la cosecha del año siguiente tenga al menos como
éxito.
JUNDA
Dios lituano de la guerra.
JUNO
En la mitología romana Juno era diosa del matrimonio y reina de los dioses.
También se la
consideraba protectora de la guerra, de la fecundidad, los nacimientos y la guardiana de las finanzas del estado.
D. de la ambición, distribuye los señoríos de la
tierra.
Del
mismo modo que todo hombre tenía su Genius, toda mujer tenía su Juno, verdadero
«doble» divino que personificaba su feminidad y al protegía.
De manera muy general, Juno era la protectora
de las mujeres, y más, particularmente, de las que tenían un estatuto jurídico
reconocido en la ciudad, es decir, las mujeres casadas legítimamente y todos los aspectos de la vida de éstas quedaban bajo su cuidado; pero poseía diversas atribuciones, como atestiguan sus otros epítetos:
Aeriena: nombre que se da a Juno, tenida por
la diosa del aire.
- Caelestis: la Astarté de Cartago.
- Caprotina: diosa de la fecundidad
- Luana y Lucelia: por ser causa de que las madres diesen a luz sus hijos
- Moneta: como diosa de los buenos consejos y protectora de las
riquezas del Imperio Romano.
- Matronalis: de las matronas
- Natalis: de los nacimientos (las
mujeres le ofrecían sacrificios en sus cumpleaños)
- Opigena o Sospita: dispensadora de toda gracia o ayuda y protectora de la salud de los hombres.
- Populonia: por los ruegos que el pueblo le dirigía
- Pronuba y Juga (o Jugalis): porque presidia a los casamientos
- Virginalis: diosa de las doncellas.
- Tropea: porque presidia los triunfos.
En sus orígenes, divinidad
homologa de la etrusca Uni, personificaba el ciclo lunar.
Equivalente a la Hera griega.
Juno fue una deidad mayor de la religión romana y formó parte, junto a Júpiter y Minerva, de la Tríada Capitolina, un importante culto romano.
Hija de Saturno y Ops, y hermana y esposa de Júpiter, con el que tuvo dos hijos, Marte y Vulcano y una hija, Lucina.
Hay
una probable etimología para Juno en la raíz protoindoeuropa *yeu-, ‘fuerza vital’. Aunque
tal derivación podría ser consistente con un origen como Diosa Madre,
es más probable que esta raíz se usara en el mismo sentido que otras palabras
latinas derivadas de ella, como iuvenis (‘hombre joven’, con derivados tales
como «juvenil» o «rejuvenecer»), lo que implicaría que la naturaleza de Juno
anterior al sincretismo de
la mitología grecorromana era más cercana a la Diana como
diosa doncella de los nacimientos o la partería. Sin embargo, la absorción
romana del mito griego reemplazó características primitivas de Juno con otras
de Hera, extendiendo su dominio del nacimiento al matrimonio y promocionándola
al papel de esposa de Júpiter y reina de los dioses. También
existe la posibilidad, por inmediatez geográfica, de una influencia etrusca.
La
equivalente etrusca de
Juno era Uni.
Es probable que una
de estas diosas se inspirase en la otra, pero no está claro en qué dirección.
Aunque actualmente hay más apoyo a la teoría de que Uni derivó de Juno, si
fuera al revés, el nombre de Juno no podría tener un vínculo protoindoeuropeo con *yeu- y su raíz semántica permanecería
ambigua. Hay algún apoyo a la teoría de que Uni fuese la original: Livio afirma que Juno era una diosa etrusca de Veyes que fue
ceremonialmente adoptada por el panteón romano cuando la ciudad fue saqueada en
el 396 a. C.
Esta diosa la representan
bajo la figura de una matrona hermosa y altanera, vestida de purpura con diadema de oro radiante en la frente, sentada sobre
un trono, llevando en la mano un cetro, y en la otra un huso, y un pavo real a sus pies, o sobre una carroza tirada de pavos reales, y precedida por la diosa Iris, su servidora y especial mensajera.
En
su honor se consagró a ella un mes del año que se llamó Junio.
JÚPITER o JOVE
Principal divinidad romana, dios supremo de los dioses y los mortales.
Dios del cielo, de la luz, del trueno, del rayo, de
la lluvia. Aparece
como el poder supremo, el «presidente» del consejo de los dioses (los Dii
Consentes), aquel de quien emana toda autoridad.
Es
el que atrae el rayo del cielo y, sobre todo, el que permite al hechicero
hacerlo descender. Con el desarrollo y afianzamiento de la estructura política
de la ciudad romana, Júpiter fue adquiriendo una categoría cada vez más
importante en la religión de Roma. Júpiter es el garante de la fidelidad a los tratados; preside las relaciones internacionales por mediación del colegio de los Feciales.
En
un sentido más amplio se le consideraba como el que tenía el poder sobre el
rayo, era el encargado de regir la actividad humana y, dado su poder omnímodo,
protegía a los romanos en sus actividades militares en las fronteras de su
propia comunidad.
Se corresponde con el Zeus griego.
No hay comentarios:
Publicar un comentario