JANO
Custodio de todas las puertas de la tierra y el cielo. Regia, pues, el transcurrir de los días y las noches y el paso de los meses.
Protegía los caminos, las entradas, los comienzos y los finales.
Este dios aseguraba buenos finales.
En su tratado sobre los Fastos, Ovidio caracteriza a Jano como aquel que él solo custodia el Universo.
Le fue consagrado el primer mes del año y se le invocaba públicamente el primer día de enero, mes que derivó de su nombre (que en español pasó del latín Ianuarius a Janeiro y Janero y de ahí derivó a enero).

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