Era el segundo hijo de Gea y de Ponto.
Hermano de Nereo, Forcis,
Ceto y Euribia.
Según Hesíodo, se unió a la deslumbrante oceánide Electra (las nubes teñidas de ámbar), y de ellos nacieron Iris (encarnación del arco iris que sale después de las tormentas, y mensajera de los inmortales), Arce, las Harpías (el viento huracanado) e Hidaspes. La
unión de Taumas y Electra, simboliza el reflejo de los rayos del sol (o del cielo) en las aguas, a las que llenaba al mar de ese colorido y belleza que le es propio.
TEMÁUKEL o TIMÁUKEL
Es el dios supremo del panteón selknam y haush; es el ser supremo en quien viven todos los seres, es el poder universal, es un ser que siempre fue y será, ya que jamás tuvo principio y nadie lo formó aunque todo en el universo se extinga, él siempre existirá y no tendrá fin. Como dios supremo, se le describen características de infinitud. Sin embargo, a diferencia del Dios abrahámico, no se trata de un ser omnipresente puesto que, de acuerdo a los relatos selknam, él nunca ha estado en el mundo terrenal. No obstante, es un dios infinito, por ser eterno, considerándose que siempre ha existido y siempre existirá.
Se le describe como un ser incorpóreo, ajeno a los sentimientos y deseos humanos. Temáukel es estricto en el cumplimiento de sus mandamientos. De acuerdo a las creencias selknam, el no cumplimiento de los mandatos entregados a través de Kénos suponían un castigo a quienes desobedecían, enviando muerte y enfermedades.
Temáukel, dios supremo del panteón selknam, era un ser respetado y temido, sin embargo no era malvado, sino severo.
Temáukel es un dios primigenio, por lo tanto, siempre ha existido.
Habita en la Cúpula Celeste, en el Cielo Este o Wintek y nunca ha estado en la Tierra.
Las
características de Temáukel lo asemejan bastante al Dios de las religiones
abrahámicas.
Es más, algunos selknam que tuvieron
suficiente contacto con los europeos, consideraban al Dios de los cristianos equivalente a su
propio dios supremo, Temáukel. Este reconocimiento del Dios cristiano no es
excluyente de la existencia de Temáukel, es decir, serían equivalentes, pero de
ninguna manera el mismo ser. En teoría, entre todas las deidades selknam, es el
único que es considerado un Dios propiamente tal, puesto que las otras deidades
son identificadas más bien como antepasados mitológicos.
La palabra
Temáukel tiene la característica de un nombre propio. Su origen era desconocido
por los mismos selknam. Según Martin Gusinde, nadie fue capaz
de darle un significado especial por ser, precisamente, un nombre propio.
Temáukel guarda
muchas semejanzas con el Dios de
las religiones
abrahámicas. Sin embargo, no es la única deidad
dentro de las creencias selknam y, entre estas, es el único en ser identificado
como un Dios propiamente tal, lo cual lo convierte en el ser supremo de una
religión henoteista.
Los selknam rara vez
pronunciaban su nombre y, jamás era usado en circunstancias triviales. Debido a
este temor que los selknam tenían a su
dios, se referían a él mediante el uso de circunloquios. Las formas habituales
de referirse a él eran "so'onh haskán" (habitante del cielo) y
"aiyemok so'onh haskán" (aquel que habita en el cielo) y "so'onh
kas pemer" (aquel que está en el cielo).
Los selknam no tenían
oraciones propiamente tal, pero las mujeres solían hablarle a su dios supremo
cuando sus hijos estaban gravemente enfermos, para pedirle que no muriera
injustificadamente. Por otro lado, se conocen dos tipos de ofrendas que
los selknam realizaban
a Temáukel. El primero de ellos era arrojar fuera de sus viviendas un trozo de
carne cuando comían de noche, que lo ofrecían a su dios. El segundo consistía
en un trozo de carbón ardiente que las mujeres arrojaban fuera de sus chozas,
especialmente en la mañana.
De acuerdo al
mito, Temáukel es el creador de la Cúpula Celeste y la Tierra primitiva. A esta
envió a Kénos con la
misión de darle forma y crear a la humanidad.
TEMIS o TÉMIDE
En la mitología griega, Temis (en griego Θεμις Themis, que significa ‘ley de la naturaleza’ más
que ‘autoridad humana’) era la
diosa de la justicia.
Diosa de la Prudencia y de las leyes naturales,
reguladora del universo.
Es la diosa que protegía la justicia y el
cumplimiento de las leyes entre los dioses y entre los hombres. Defendía a los
débiles y a los que no se les hacía justicia.
Era la encarnación del orden divino, las leyes y las costumbres.
Temis presidía la correcta relación entre hombre y mujer, la base de la familia legítima y ordenada, y la familia era el pilar del dimos.
Temis, dice Festo, es la que ordena a los hombres pidan a los dioses lo que es justo y razonable; preside a los convenios que hacen los hombres y tiende la mano a los que los han observado con exactitud.
Era la encarnación de la ley eterna, de la armonía y del orden universal.
Diosa de la ley, del derecho, de la equidad, del
orden, de la justicia divina y el equilibrio eterno. Representaba el orden del mundo, la ley divina
y el equilibrio de las cosas. Junto
con su hermana Mnemosine,
era la representación del poder del espíritu en la época del salvajismo de los
Titanes.
Titanide de la Justicia
Divina, personifica lo correcto, lo moral y lo inevitable.
Es
la titanide que perosnificaba la ley, el derecho y el orden divinos, ractificados por la
costumbre y por la ley. Era frecuentemente invocada por aquellos que hacían
juramentos, puesto que era considerada la diosa de la justicia.
Cuando se le hace caso omiso, Némesis trae el justo y colérico castigo.
Sentada a la diestra de Zeus, para ayudarle y aconsejarle, porque Temis era representación de la sabiduría unida a la prudencia, y su conocimiento se extendía desde el recuerdo del pasado a la certeza de lo que iba a suceder; ejerce en el Olimpo la inspección de los festines de los dioses.
Temis
era sabia y correcta, era el ejemplo que los demás dioses - mayores y menores-
debían observar en su comportamiento oficial; a Temis la observaban atentamente
todos los olímpicos, ella precedía protocolariamente a Hera. Cuando la sustituyó Hera, ella le ofreció la copa ritual de néctar y se convirtió en la confidente de Zeus. Éste le confió el mantenimiento de la justicia y del orden en el Olimpo, por lo cual tenía la misión de preparar las festividades y las ceremonias de los dioses. Como
maestra de ceremonias, además de ejecutar los mandatos de Zeus y de hacer
reinar el buen orden entre los Olímpicos, presidía los banquetes de los
inmortales y daba ejemplo de cortesía y buenas maneras. Precedía a Hera cuando
entraba en el palacio divino y le ofrecía el néctar o la ambrosía. Su mano era
la primera que alargaba la copa de oro y esta copa era la que Hera cogía con
preferencia a otras.
A veces se
confunde con su madre, Gaïa, ya que como ella, es una divinidad nutricia y
profética.
El nombre de Temis podría haber sido sustituido por Adrastea al nacer Zeus en Creta.
- Bajo la advocación de Temis Soteira, “la
protectora”, ejerció influencia importante sobre los mortales, ya que defendía
a los justos y castigaba severamente a los delincuentes
- como Temis Eubulos o diosa de la sabiduría prodigaba sus
consejos a quienes la invocaban.
La equivalente romana de uno de los aspectos de la helénica Temis, como la personificación del derecho divino de la ley, fue Iustitia. Sus orígenes están en las abstracciones civiles de la forma de pensar romana, más que en la mitología arcaica, por lo que intentar comparaciones no resulta lógico.
Es
una de las pocas divinidades perteneciente a la raza de los Titanes, que
comparte la vida de los Olímpicos: Temis
vivía en el Olimpo respetada y considerada por ellos.
Temis, la del ‘buen consejo’, es mencionada por Hesíodo entre los seis hermanos y las seis hermanas que nacieron de la unión dada entre el Cielo y la Tierra o Urano y Gea, por tanto, era hermana mayor de Cronos (Saturno) y tía de Zeus; entre estos Titanes del mito primordial, pocos fueron venerados en santuarios
específicos en la época clásica.
Fue
después de Metis la segunda esposa divina de Zeus (con lo que, si duda, quiere expresar, com observa Decharme, la indicada idea abstracta del orden
que es inseparable del dios supremo, aquel autor antiguo y lo corrobora cuando dice que Temis era una de las
divinidades más antiguas, una deidad de la raza de los Titanes) con el que engendro a las Horas, y quizás, a las Moiras. También engendró a la virgen Astrea, a las
ninfas del río Erídano (a las que Heracles preguntó cuál era el camino para ir
al país de las Hespérides) y según algunos autores, a las Hespérides:
Temis era tan antigua que Hesíodo afirmaba que
fue con Zeus tuvo a las tres Moiras (Parcas). Un fragmento de Píndaro, sin embargo, cuenta que las Moiras ya estuvieron presentes en las nupcias de Zeus y Temis, y que de
hecho brotaron con Temis de los manantiales del Océano que circundaba el mundo, y le
acompañaron por el brillante camino solar a ver a Zeus en el Olimpo.
La fábula dice alegóricamente que Temis quería guardar su castidad, pero que Zeus la obligó a que se casara, y le dio tres hijas, Eunomia, Dice e Irene o la Equidad, la Ley y la Paz respectivamente: es emblema de la justicia que produce las leyes y la paz, dando a cada uno lo que es debido.
Los jueces eran a menudo llamados themistopoloi, ‘sirvientes de Temis’. Tal era la base del orden en el Olimpo también. Hera se dirigía a ella como ‘Señora Temis’.
Su
imagen figura en las monedas de Nerva y Adriano.
Representada como una mujer impasible, con
los ojos vendados y llevando una balanza y una cornucopia o empuña una espada con una mano mientras que con la otra sostiene una balanza (la imagen esculpida a la entrada de los juzgados
es Iustitia, y no Temis). Según
Aulo Gelio, se la figura en una joven de mirar serio y penetrante. Lleva una venda
que le tapa los ojos, que indica que la justicia no entiende de rango, riquezas
o intereses particulares, además, a veces, se encuentra sobre un león para hacer
entender que la justicia debe estar acompañada de la fuerza.
Pausanias
habla de un templo y oráculo que tenía en el monte Parnaso, de por mitad con la
diosa Gea (Tellus), y que luego cedió a Apolo: Temis tuvo otro templo en la ciudadela
de Atenas, a cuya entrada estaba el sepulcro de Hipólito.
Temis no era colérica: ella, ‘la de preciosas mejillas’, fue la primera en ofrecer a Hera una copa cuando volvió al Olimpo afligida por las amenazas de Zeus.
Es la única de su
generación que se pone de parte de Zeus en su lucha
contra los Titanes.
Se distinguió por
su prudencia y amor a la justicia: según Diodoro, estableció la administración,
los sacrificios, las leyes de la religión y todo lo concerniente a sostener el
orden y la paz entre los hombres, reinó en Tesalia y se dedicó con tanta prudencia
a administrar justicia a sus pueblos, que se la considera siempre como diosa de
la Justicia, de la que lleva el nombre. Se aplicó a la astrología y se hizo muy
hábil en el arte de predecir lo futuro: Temis fue una de las deidades que estaban tras el Oráculo de Delfos, que recibió de Gea y le dio a Febe. Ella misma era pitonisa y sobre el sagrado trípode, la diosa de la justicia, manifestaba a los mortales la voluntad de los dioses. El don de la adivinación lo recibió Temis de su propia madre, Gea (la Tierra). Después, ese don fue obsequiado a Apolo al nacer, y este dios, a través del oráculo de Delfos y por intermedio de la pitonisa, revelaba a los hombres los misterios del destino, en palabras extrañas e incoherentes, que sus servidores interpretaban luego. Aquí, dicen algunos autores, tuvieron origen el culto y los misterios de Dionisos (Baco): un himno órfico sobre Temis, deriva dichos misterios de la di
A su muerte se la erigieron templos,
donde se pronunciaban los oráculos.
Temis estuvo presente en Delos como testigo del nacimiento de Apolo.
Utilizó su don de
profecía (luego trasmitido a Apolo) para aconsejar a Deucalión, lo cual
permitió repoblar la tierra después del diluvio.
TERHENETÄR
En la mitología
finlandesa, era el hada que personificaba la bruma.
TÉRMINO, TERMINUS o TERMES
Término era según la religión romana un dios protector de los límites e hitos fronterizos.
Dios
latino, presidía los límites y castigaba las usurpaciones.
En ocasiones Término es confundido con Silvano dios de los bosques.
La voz en latín terminus era tanto la palabra para delimitar
los límites e hitos fronterizos como el propio nombre de la deidad que se
encarga de su protección.
En su origen la imagen de Término consistía en un pedrusco cualquiera. Después se representó con un pilar que tenía encima una cabeza humana.
El dia VII de las Calendas de Marzo (el 23 de febrero
de nuestro calendario) daban comienzo las Terminalias. Su realización se daba en la unión de las
vías Ostiense y Laurentina. Este era el antiguo límite de Roma en tiempo de Numa (717–673 BC), con lo cual era el "término"
de la ciudad. En ellas, cada padre de familia encendía una gran hoguera sobre
la cual los hijos derramaban vino nuevo y semillas de ese mismo año cantando al
mismo tiempo himnos adecuados al caso. Más adelante se suprimieron estas
ceremonias limitándose a sacrificar un cordero.
Según Plutarco, Numa Pompilio fue el primer rey de roma que hizo colocar los límites en los campos para
separar las propiedades consagrando luego estos límites a una faceta de Júpiter
llamada Júpiter Término e instituyendo las fiestas terminalias.
TERPSÍCORE
En
la mitología griega, Terpsícore o Terpsícores (en griego Τερψιχόρη o Τερψιχόρα, ‘la que deleita en la
danza’) es la musa de la expresión corporal y del canto coral.
Parece que un principio esta musa regía los coros
dramáticos y la danza, para pasar después a ocuparse de la poesía lírica, de la poesía ligera propia para acompañar en el baile a los coros de danzantes,
Musa de la poesía ligera, y en general, del canto y la danza.
Presidia los coros de acompañamiento.
Es
hija de Zeus y de Mnemósine, como todas las Musas.
Se la creía madre de Reso.
En algunas leyendas, Terpsícore, como la madre, junto con Aqueloo o Forcis, como el padre, aparecen como los progenitores de
las Sirenas, divinidades marinas dotadas de una maravillosa voz
que osaron competir con las Musas, quienes las derrotaron y les arrancaron las
escamas. Avergonzadas, las Sirenas se retiraron a las costas de Sicilia, donde, con su canto, ejercían tan poderosa
atracción sobre los marinos que éstos no podían evitar que sus navíos se
estrellaran contra las rocas.
Suele representarse como muchacha jovial y
despierta, ágil y alegre; coronada de guirnaldas, y con un instrumento musical de cuerda: un arpa, un pandero, una viola o portando una cítara, instrumento que tocaba.
TESHUB o TESUB
Es el nombre dado al
dios del cielo y del tiempo; del clima, de la tormenta y de la tempestad; del trueno y del rayo, y de la guerra en la mitología
hitita.
Previamente lo había tomado de los Hurritas, que era su dios
principal, el rey de los dioses.
Su nombre hitita y luvita fue Tarhun con diversas formas derivadas: Tarhunt, Tarhuwant o Tarhunta.
Teshub es descrito como hermano de Istar y Tasmisu, esposo de Arinna, con la cual tuvo muchos hijos, entre ellos Sarruma.
Los hititas lo representaban usualmente como un guerrero y dios que sostiene un rayo triple, casco y armas, generalmente un hacha (hacha doble a menudo) y espada. También viajaba sobre las espaldas o en el carro que llevaban los toros de las mitologías hurrita e hitita, Seri y Hurri (‘día’ y ‘noche’), que pacían en las ruinas de las ciudades.
El lugar principal de culto era en
Kumme, en el Kurdistán, pero también era venerado en los
templos consagrados en general al dios de la tormenta, como en Alepo, Arrafa, Kumani y en el santuario
rupestre hitita de Yazilikaya.
Igualmente se le describe como el
dios que mató al dragón Illuyanka, pero que previamente
había sido derrotado por él. Este mito se recitaba en el Festival hitita del Año Nuevo.
TETAL
Demonio caldeo, cuyo poder residía en tomar posesión y deteriorar manos
y brazos de los seres humanos.
TETHRA
En la mitología
irlandesa era el dios del principio de la oscuridad.
El dios Tethra no tenía un rostro atractivo,
parecía que había sido trabajado con un hierro candente y sus ojos eran
ardientes.
Fue el rey de los Fomorianos, los dioses de la muerte, los cuales enfrentaron a los Tuatha De Danann, pueblo invasor que gobernó Irlanda hasta la llegada de los hijos de Milé. Fue rey antes que Balor, hasta que perdió las
cuatro batallas de Cath Maige Tuired, tras su derrota se trasladó a la tierra
de los muertos y allí se volvió el rey de los muertos.
Tethra de los Fomorianos
gobernó Mag Mell después de morir en la segunda batalla de Cath
Maige Tuired.
Según la mitología, las palabras "eres un campeón para el pueblo
de Tethra" no pueden significar que Tethra sea un dios de los muertos
sino que Connla es un poderoso guerrero, uno de los que Tethra, un dios de la
guerra, habría aprobado. Mientras Blackfire y Tethra se enfrentaban en
el planeta Luna, los Guardianes y los Demonios luchaban a muerte. Blackfire y
Tethra se enfrentaron con espadas y magia durante tres días seguidos antes de
que Blackfire hiriera a Tethra con un golpe mortal. Luego de haber perdido todas esas batallas se
convirtió en el rey de los muertos, dejó Irlanda con su ejército de demonios y
se fue a gobernar el inframundo.
TETIS o TETHYS
En la mitología
griega, Tetis (en griego
antiguo Τηθύς Têthys,
‘niñera’, ‘abuela’ o ‘tía’), la primera de las divinidades del mar; personifica
la fecundidad de éste.
Era
la diosa de la humedad, que es la que a todo sirve de nutrición y lo conserva.
Considerada una personificación de las aguas del mundo: era la diosa de la humedad, que es la que cría y hace brotar a las producciones de la tierra.
Era la diosa de la humedad, que todo lo nutre y alimenta.
Representa la humedad que todo lo invade.
Encarna la potencia fecundadora del mar.
Diosa de las fuentes subterráneas de agua dulce, así
como la patrona de la lactancia del joven.
Tetis estaba representada más tarde por los poetas como el mar personificado, y así equipararse a Talasa.
Tetis se imaginaba alimentando las corrientes de sus hijos sacando agua
de los acuíferos subterráneos a través de Océano.
Burkert ve en el nombre una transformación del acadio tiamtu o tâmtu,
‘mar’, reconocible en Tiamat.
Tetis, junto, con los
demás Titanes, es uno de los conocidos como dioses de la “primera generación”,
los primeros surgidos con forma humana, que perdieron su predominancia con el
advenimiento de los dioses olímpicos, o de “segunda generación”.
Hija de Urano y Gea
Hermana de los tres gigantes Hecatónquiros y de los Cíclopes.
Es una titánide y la más joven de estas,
al mismo tiempo hermana y esposa de Océano, el mayor de los Titanes. Según otra versión
mitológica aparecida en la Ilíada, de
Homero, esta pareja de titanes es la pareja primigenia.
Fue madre de los Oceánidas, los ríos del mundo conocidos
por los griegos, como Nilo, Alfeo, Meandro, Erídano, Aqueloo, Haliacmón, Gránico, Simunte, Sangrario, Escamandro, entre otros muchos, y de tres mil
hijas llamadas Oceánides, ninfas del agua dulce: manantiales, arroyos y fuentes; además
de éstos, danle también por hijos la mayor parte de las
personas que reinaron o han vivido en las costas del mar, como Proteo, Etra,
madre de Atlas, Perseis, madre de Circe…De su nieto Atlas, Tetis concebirá a la ninfa
Calipso.
Su morada está situada lejos en el oeste, en el país del atardecer, todo
rojo, que el Sol visita a diario al bajar del cielo.
Se la representaba iconográficamente conduciendo una enorme concha--semejante a una fastuosa carroza--, de figura maravillosa, y de un blancor más brillante que el marfil o el marmol.
Esta carro parecía volar por la superficie de las aguas y era tirada por delfines o por caballos más blancos que la nieve.
Fenelón en el Telémaco habla de esta diosa del modo
siguiente:
«siempre que la diosa quería pasearse, los delfines alteraban las
olas. Despues de estos, venían los Tritones que tocaban sus conchas encorvadas.
Unos y otros rodeaban la carroza de la diosa, tirada por caballos marinos mas
blancos que la nieve, y que hendiendo la honda salobre, iban marcando lejos y
detrás de si, un vasto surco sobre las
aguas. Sus ojos eran fogosos, sus bocas espumosas. Las Oceánidas, hijas de
Tetis, coronadas de flores, marchaban nadando detrás de su carroza; su bella
cabellera pendía extendida sobre sus bien formadas espaldas, y flotaban con la
fuerza de los vientos.
Tetis tenia en una mano
un cetro de oro para dirigirlos; y en la otra llevaba sobre sus rodillas al
pequeño dios Palemón, su hijo. Su rostro era sereno, y tenía una dulce majestad
que ahuyentaban los fuertes vendavales y las tenebrosas tempestades. Los Tritones
conducían sus caballos, llevándolos de sus riendas doradas. Un gran velo de
purpura flotaban en los aires alrededor de su carroza; y se hinchaba más o menos
por el soplo de una multitud de cefirillos, que le impelían con sus alientos.
Eolo, en medio de los aires, inquieto, ardiente, tenía en silencio a los fieros
aquilones, y contenía todas las nubes; las inmensas ballenas y otros monstruos
marinos salían a la superficie a rendir homenaje a la diosa.»
A Tetis estaba dedicado el alción,
ave que hace su nido en el mar.
Durante la Titanomaquia, Tetis y su esposo Océano se
mantuvieron en un papel neutral, no participando en esta.
Educo a Hera, que fue llevada a ella por Rea.
Se
dice que Zeus (Júpiter) habiendo sido atado con fuertes ligaduras por los otros
dioses, Tetis con el auxilio del gigante Egeon logró ponerle en libertad, es
decir, considerando a Tetis por el mar, que Zeus halló medios de huir
salvándose por mar de los insidiosos lazos que le habían urdido los Titanes con
quienes estaba en guerra, o también, examinando esta guerra bajo el aspecto
histórico, que alguna princesa de la familia de los Titanes hizo conducir por
mar socorros extranjeros para libertar a Júpiter de cualquier peligro.
Un mito cuenta que la
importante diosa olímpica, Hera, no estaba satisfecha con la ubicación de Calisto y Arcas en el cielo,
como las constelaciones Osa Mayor y Osa Menor, así que pidió ayuda
a su niñera, Tetis. Ésta, diosa del mar, maldijo a estas constelaciones a girar
alrededor del cielo sin bajar nunca del horizonte, lo que explica que
fueran circumpolares.
Walter Burkert señala la
presencia de Tetis en el Libro XIV de la Ilíada, en el pasaje que
los antiguos llamaban el «Engaño de Zeus», cuando Hera tiende
una trampa a su marido diciéndole que quiere ir «a los confines de la fértil
tierra, a ver a Océano, padre de los dioses, y a la madre Tetis».
THOR
o TOR
En la mitología nórdica y germánica, Thor (del nórdico antiguo Þórr; Dzor, pronunciado tradicionalmente en
español como Tor) tiene un papel complejo ya que tenía influencia en áreas muy diferentes, tales como:
- Dios del rayo y del trueno
- Preside el aire, las estaciones y en general todos los fenómenos atmosféricos
- Se le considera responsable del buen o mal tiempo.
- Reina sobre el trueno, el relámpago, el viento, la lluvia fecundadora y
las tormentas, rasgo que ha sobrevivido en las creencias laponas.
- Es él quien provoca que las lluvias den alivio a los campos para que puedan crecer las cosechas.
- Preside las recolecciones.
- Presidía las asambleas y bendecía las bodas (probablemente debido a su relación con la fertilidad como dios de la lluvia).
- Dios del hogar y el matrimonio
- Era el dios de la lucha salvaje.
- Es el dios patrono del hombre común.
- Representaba a la juventud y al fuego, en su aspecto benéfico, era también protector de la arquitectura.
Por ello en muchas ocasiones se lo consideraba como una deidad suprema.
Se decía que las infidelidades maritales
las castigaba Thor con su martillo.
Protegía a los seres humanos y a los demás dioses de los Gigantes y era especialmente popular entre los campesinos escandinavos.
Es también el dios de la
fuerza física, cualidad en la cual ningún dios u hombre puede igualarlo (era el más fuerte de los dioses y de los hombres) y que
aprovecha para guerrear contra los Gigantes de la Escarcha, su principal
pasatiempo.
Siempre es justo,
aunque los métodos que emplea para resolver las situaciones que se le presentan
sean poco sutiles.
No destaca por su diplomacia a la
hora resolver conflictos (para él, el diálogo nunca es la solución), pero
siempre se comporta con lealtad y está dispuesto a ayudar a quien lo necesite,
sea humano o dios.
Su naturaleza es de fuego. Está dotado de un gran apetito, es truculento y
de cólera fácil.
Se reparte los muertos con Freya y Odín, pero él sólo recibe los
criados, aunque el término peyorativo se refiere sin duda, sencillamente, a la
noción de campesino por oposición a noble.
Denominado en Alemania Donar y en Inglaterra Thuvor.
El nombre del dios es Þórr en nórdico antiguo, Þunor en anglosajón, Thunaer en sajón antiguo, Donar en holandés antiguo y antiguo alto alemán y þunraR en protonórdico. Todas estas formas
derivan del protogermánico*Þunraz. Tiene el mismo origen que la
palabra trueno en inglés thunder, al igual que la palabra alemana Donner,
la holandesa donder, la sueca tordön y la danesa y noruega torden
(con el sufijo -dön/-den que originalmente significa
"estruendo" o "estrépito").
Realiza
frecuentes incursiones en el mundo de los Gigantes.
Cuando viaja, lo hace
siempre sobre un carro tirado por dos machos cabríos, Tanngrísnir y Tanngnióst, cuyos
cascos y dientes echan chispas de fuego; en caso de emergencia le sirven también de alimento, pues resucitan a
partir de sus huesos siempre que estos hayan quedado intactos. Las tormentas se producían cuando Thor viajaba en un carro; los truenos y relámpagos aparecían cuando
Thor lanzaba su martillo.
Le suelen acompañar dos sirvientes
humanos, llamados Roskva y Tialfi, que son hermanos e hijos de un campesino.
Tialfi ejerce las funciones de escudero, y desempeña un papel secundario en
algunas de las aventuras de dios. Si no fuese por las prestaciones voladoras de
su carro, Thor no podría salir de Asgard, ya que el Bifrost le
está vedado por motivos un tanto misteriosos, aunque Snorri Stúrluson cuenta que es debido a
que su peso lo quebraría.
Sus territorios en el mundo de los dioses se llaman Trudheim o Trudvangar, y su mansión Bilskírnir, la cual, con cuatrocientas cuarenta habitaciones o más de quinientas salas y un tejado de plata brillante, constituye el palacio más grande de Asgard. Todas estas habitaciones estaban destinadas a alojar espléndidamente a
todos los humildes jornaleros tras su muerte, asegurándoles la felicidad eterna
en igualdad de condiciones con sus amos y señores, los guerreros, para
compensarles de todo lo que en la tierra habían padecido.
Según algunos mitólogos es el hijo mayor de Odín y de Jörd, pero otros afirman que su madre era Figga.
En Bilskírnir Thor lleva una
satisfactoria vida familiar junto a su mujer Sif, el hijo anterior de esta,
Ull, y los dos hijos de ambos, Módi y Magni, aunque se dice que con la giganta
Jarnsaxa tuvo a sus hijos Modi y Magni, y a su hija Thrud. Los
nombres de sus hijos parecen ser personificaciones de todos los atributos que
caracterizaban a Thor.
A menudo es descrito como un dios de edad madura, con barba pelirroja, ojos como el rayo, hombros anchos, músculos nudosos, vientre
plano, que ciñe un cinturón de fuerza, su mano blande un
martillo, la nube escarlata refleja sus ojos llameantes;
lleva sobre la cabeza una corona de estrellas; la tierra reposa bajo sus pies y
lleva las huellas de sus poderosos pies.
El objeto más representativo de Thor es su martillo de guerra de mango corto, llamado Mjolnir, creado por los enanos
Sindri y Brokk. Tiene la propiedad de nunca fallar en su
blanco y tras ser arrojado siempre regresa a las manos de su dueño, además
puede encogerse y ser llevado con disimulo en la ropa y también puede ser
utilizado para arrojar rayos. Para alzar
su martillo, Thor utiliza un cinturón que aumenta su fuerza, llamado Megingjörð, y un par de guantes
especiales de hierro. Mjolnir es su arma principal a la hora de combatir a los gigantes, siendo calificada
por los dioses como el más precioso de todos los trabajos de los enanos y el
arma más poderosa que poseen los dioses en su defensa contra las fuerzas de Jötunheim. El martillo se
convirtió en un símbolo del dios y en un amuleto y pieza de ornamento muy
popular durante la era Vikinga e icono del
paganismo nórdico y germánico.
Ya
de pequeño se destacó por su gran tamaño y fuerza; por eso, su madre incapaz de
controlarlo, lo enviaba lejos de su hogar y confiaba su cuidado a Vingnir
y a Hlora. Estos padres adoptivos, que eran también considerados como la
personificación de los relámpagos difusos, pronto lograron controlarle y le
criaron tan sabiamente que los dioses guardaron un recuerdo muy agradecido de
sus amables servicios.
Un día al despertar,
Thor se percató de la falta de su esplendoroso martillo, consternado, acudió a
Loki, y éste le respondió que quizás fue raptado por algún gigante, de esta
manera fue volando con el traje mágico de Freya, a la tierra de los gigantes, donde
en efecto se encontraba su martillo, que fue tomado por Thrym, el rey de los
gigantes. Y no estaba dispuesto a entregarlo, a menos que le dieran a Freya
para desposarla. Loki, astuto y suspicaz como siempre ideó un plan, este
consistía en disfrazar a Thor con la ropa y el collar de Freya, además de
cubrirse la cara con un velo. Una vez en la tierra de los gigantes, Thrym
ofreció un banquete en honor a su boda, y al sellar el matrimonio con el
martillo, Thor se desprendió de su disfraz y lo tomó, Thrym suplico piedad,
pero ya era muy tarde, el salón se inundó de truenos y relámpago, y con su
martillo dio muerte a Thrym y a todos los gigantes.
Cuenta Snorri que Thor y Loki viajaban en el carro guiado por chivos
de Thor y llegado el anochecer se resguardaron en la cabaña de un granjero. Una
vez allí, Thor sacrificó a sus dos chivos, los despellejó y los llevó a la olla
para cocerlos. Thor, Loki y la familia del granjero los comieron, pero Thor les
advirtió que no dañasen los huesos, aviso que no escuchó uno de los hijos del
granjero, que rompió un fémur con su cuchillo. Thor ordenó a los campesinos
echar los huesos en las pieles de los chivos. Por la mañana Thor se vistió,
tomó al martillo Mjölnir y consagró las pieles de los chivos, que aparecieron
entonces vivos de nuevo, más Thor se dio cuenta que uno cojeaba por tener el
fémur roto, por lo cual Thor reprendió al campesino por haber sido su familia
poco cuidadosos. Al saber lo que el hijo del granjero había hecho, Thor
"dejó caer las pestañas sobre sus ojos", lo cual hizo por sí sólo que
los campesinos se aterrorizaron y pidieran perdón, ofreciéndose a darle todo lo
que tenían, pues Thor podía matar sólo con la mirada. Thor, iracundo, apretó el
mango de Mjölnir hasta que los nudillos se le pusieron blancos, más al ver su
miedo se calmó y aceptó que el hijo y la hija de los granjeros se convirtieran
de entonces en adelante en siervos suyos, y así Thjálfi y Röskva siguieron
siempre a Thor. Continuando el viaje
hacia Oriente, llegaron al Jötunheim (la tierra de los gigantes) y al mar, y se
embarcaron. Al tocar tierra, encontraron un enorme bosque por el que caminaron
todo el día. Al anochecer se resguardaron en una cabaña enorme, cuya puerta era
tan ancha como la misma cabaña. A medianoche hubo un gran estruendo, la tierra
tembló bajo ellos y la casa se estremecía. Encontraron una celda y allí se
resguardaron mientras esperaban la llegada del día escuchando gruñidos y
estrépitos. Al amanecer, Thor salió martillo en mano y vio a un enorme hombre
que dormía y roncaba fuertemente, explicándose así qué eran los ruidos de la
noche. Thor se ciñó su cinturón, que aumenta su fuerza divina, pero en ese momento
se despertó el gigante. Por una vez dudó Thor antes de golpear y le preguntó su
nombre. Así descubrió que se llamaba Skrymir, y que la cabaña en la que se
resguardaron era el guante del gigante y la celda el pulgar del guante. Skrymir
preguntó a Thor si querían acompañarle, a lo que el as respondió que sí. El
gigante abrió su bolsa y comenzó a devorar su comida. Les preguntó que si
querían juntar las provisiones, y aceptaron pues tenían pocas. Skrymir las
guardó en su bolsa y echó a andar a grandes zancadas. Al anochecer les buscó
refugio bajo un gran roble, y se echó a dormir invitándolos a comer lo que
quisieran. Thor intentó desatar la bolsa, pero increíblemente no pudo mover ni
un nudo. Enfadado, se fue hacia donde dormía el gigante y le asestó un martillazo.
Skrymir se despertó y preguntó si es que le había caído una hoja en la cabeza,
si habían comido y si se iban a acostar ya, cosa que hicieron, aunque no
pudieron dormir sin miedo... A media noche, Skrymir se puso a roncar de tal
manera que el bosque retemblaba. Thor se levantó molesto y le golpeó de nuevo
hasta clavarle medio martillo en el occipucio. Skrymir se volvió a despertar y
achacó el golpe a alguna bellota que le hubiese caído... Thor, impresionado, le
conminó a dormirse y se volvió a la cama. Cuando vio que el gigante dormía de
nuevo le volvió a golpear en la sien, clavándole el martillo hasta el mango.
Skrymir se despertó de nuevo y, frotándose la cabeza se quejó de los
"pajarillos que habían echo caer sobre él alguna ramita". Viendo a
Thor creyó que ya era hora de levantarse. Cogió su bolsa y continuó viaje, no
sin antes recomendarles que si iban a la ciudad de Utgard no se hicieran los
bravucones, pues allí había hombres que lo empequeñecían. Caminando Thor con sus compañeros, se toparon
con una fortaleza tan alta que tuvieron que doblar el cuello sobre las espalda
para verla en toda su longitud. Una verja les cerraba el paso y Thor no
consiguió abrirla, pero era tan grande que pudieron entrar por entre los
barrotes. Vieron una gran sala, y allí fueron. En la sala había dos bancos en
los que estaban sentados enormes hombres. Se dirigieron al rey Utgard-Loki (sin
relación aparente con el otro Loki), que tardó en mirarlos y lo hizo con una
sonrisa burlona, adivinando quién era Thor y retándolos a exponer sus mayores
habilidades, pues Utgard estaba seguro que entre su gente habría quien los
superara en todo. Loki se adelantó y
lanzó su desafío: Nadie podría comer más rápido que él. Llenaron dos artesas de
carne y llamaron a un tal Logi, y Loki comió la carne tan rápido como pudo,
pero en el mismo tiempo Logi devoró además los huesos y la artesa! Entonces Thjalfi, el criado de Thor se
ofreció para probar sus fuerzas haciendo una carrera con quien Utgard designara.
Salieron a unas pistas y Utgard llamó a Hugi de los suyos. Echaron a correr, y
Hugi iba tan por delante que dio la vuelta cuando Thjalfi aún no había salido.
Utgard se burló diciendo que había visto hombres con pies más ligeros, y ordenó
una segunda carrera, de tal manera que cuando Hugi fue y volvió, había la
distancia de un tiro de flecha hasta su perseguidor Thjalfi. En una tercera
carrera, para cuando Hugi llegó a la meta, Thjalfi aún no había llegado a la
mitad. Acabada esa competición, Utgard
preguntó a Thor en qué quería competir, eligiendo Thor batirse en la bebida con
cualquiera de los hombres de Utgard. Utgard ordenó que le trajeran un cuerno de
bebida y le dijo a Thor: "Pensamos que beber bien este cuerno es hacerlo
de un sólo trago, pero hay algunos hombres que lo terminan en dos tragos, y no
hay ninguno que sea tan mal bebedor que no lo apure en tres..." Thor miró
el cuerno y no le pareció muy grande, aun que sí algo largo. Tenía mucha sed
así que empezó a beber y dio un gran trago pensando que no tendría que volver a
empinar el cuerno. Pero cuando se quedó sin respiración, Dejó el cuerno y para
su sorpresa ¡el nivel casi no había variado! "Creía que Thor podría dar
un trago mayor", dijo Utgard. sin decir nada, Thor volvió a empinar el
cuerno y bebió hasta la congestión, viendo que el extremo delgado no se
empinaba todo lo que él hubiese querido. Cuando miró el interior del cuerno,
vio que el nivel había descendido menos que antes... "No podrás decir que
eres tan grande como dicen los hombres si no das en otros juegos más que en
este", se burló Utgard. Thor se enfadó, y bebió de nuevo tanto como pudo,
pero volvió a comprobar que el nivel del cuerno no descendió. Como no podía
beber más, Entregó el cuerno. Utgard lo
desafió a probarse en otros juegos, y Thor intrigado aceptó. Utgard le ofreció
que probase a levantar del suelo a su gato, algo que hasta los niños de allí
conseguían. Era un gato grande, y Thor le puso la mano en la tripa y tiró para
arriba, pero cuanto más subía la mano, más arqueaba el lomo el gato. Cuando Thor
llegó tan alto como pudo, todo lo que consiguió es que el gato levantase una de
sus cuatro patas... "Tal como
suponía, Thor es demasiado pequeño comparado con nuestros hombres", se
seguía burlando Utgard. "Tan pequeño como dices que soy, ¡que venga alguien
a luchar conmigo!", gritó Thor enfadado. Utgard dijo que entre todos sus
hombres no había ninguno que fuese adecuado para luchar con Thor. A menos que
Thor quisiera luchar con Elli, la vieja madrastra de Utgard, que había vencido
a hombres más corpulentos que Thor. Y así ocurrió que cuanto más empeño ponía
Thor en derribarla, más firme permanecía la anciana. La vieja comenzó a hacerle
presas, y Thor no tardó en hincar la rodilla. Entonces Utgard le pidió que
cesaran la lucha, y como ya era de noche dio a Thor y a sus compañeros un sitio
donde sentarse y allí pasaron la noche. Al día siguiente, cuando se disponían a
marchar Utgard les sirvió en la mesa comida y bebida, y después de eso los
acompañó hasta fuera de la fortaleza, donde les confesó que ya se cuidaría él
de que no volviesen por allí, pues había puesto a su pueblo en grave peligro,
ya que Utgard se descubrió como Skrymir, y confesó que desde su encuentro les
había causado alucinaciones:
- cuando Thor creía que le estaba golpeando la
cabeza, Utgard confesó que le hubiese matado de acertarle, pero que en su lugar
puso tres colinas que por los poderosos golpes de Thor quedaron convertidas en
tres fosas.
- Loki comió rápidamente, pero no podía vencer a Logi, que era el fuego, y que quemó también la artesa.
- Thjalfi compitió contra Hugi, que era el pensamiento, y era normal que no pudiese vencerle pues no hay nada más rápido.
- El cuerno del que bebió Thor tenía un extremo en el mar, y los sorbos de Thor
hicieron que se produjese un reflujo que llaman "médanos".
- Al ver
como el gato levantaba la pata todos se asustaron, pues ese gato era la
serpiente de Midgard, que rodeará toda la tierra y que Thor levantó hasta el
cielo.
- En cuanto a la pelea contra la vieja, Elli era la vejez encarnada, y
nadie puede vencerla.
Así Utgard protegió su fortaleza con encantamientos para
que nunca más la encontraran ni tuvieran poder sobre ella. Y cuando Thor oyó
esta historia levantó iracundo el martillo dispuesto a aplastar a Utgard y a su
fortaleza, pero habían desaparecido...
TIFÓN
En la mitología
griega
(en griego antiguo Τυφών Τυφῶν Typhôn, Τυφάων Typhaôn,
Τυφωεύς Typhôeus, torbellino
o Τυφώς Typhôs, de τῦφος tuphos,
‘humo’, y éste del en latín
typhón) es una divinidad
primitiva que designaba violencia del viento y se relacionaba con los huracanes.
Con su fuerza y su mal humor, era el eterno
rival de los dioses del Olimpo.
Fue el último hijo de Gea, esta vez con Tártaro, el cavernoso vacío
inferior:
«Pero
cuando Zeus había expulsado a los Titanes del cielo,
la enorme Tierra tuvo a su hijo menor Tifeo del amor de
Tártaro, con la ayuda de la dorada Afrodita.»
Otra tradición indica que fue engendrado por Hera (Juno) sola, sin el
concurso de Zeus, en un momento de cólera contra éste; es decir, que debe su nacimiento a la discordia
de la coyunta celeste; o en otros términos (nos valemos de la expresión de
Decharme), a las alteraciones de la atmosfera: Gea furiosa por la
derrota y prisión que Zeus había impuesto a sus hijos los Titanes, le calumnió
ante su esposa Hera, que encolerizada corrió a pedir a Cronos un medio para
vengarse. Cronos le dio dos huevos untados con su propia simiente, enterrados
debían dar nacimiento a un monstruo capaz de destronar a Zeus. Este monstruo fue
Tifón.
De la unión con Equidna
nacieron toda una generación de monstruos como la Quimera, la Hidra de Lerna, los canes Orto y Cerbero.
La descripción que de tan violento personaje nos hace la Teogonía de Hesíodo permite reconocer un ser análogo á
la serpiente Ahí del Veda. Dice que era un ser monstruoso que sobrepujaba en talla y fuerza a todos los demás hijos gigantescos de la tierra; su personificación le asignaba una altura mayor que la más alta de las montañas conocidas. Su
cabeza daba a veces con las estrellas, como dedos tenía cien cabezas de
dragones, de su cintura para abajo estaba rodeado de víboras, su cuerpo era alado
y sus ojos despedían llamas.
De brazos
indómitos, que al extenderlos ocupaban casi toda la creación (una mano tocaba oriente y la otra occidente), y siempre estaban ocupados en obras de fuerza y destrucción, y de pies infatigables (los navegantes que decían haberlo visto, aseguraban que cada uno de sus pasos medía cien estadios).
De sus hombros se alzan cien cabezas de
serpiente (o dragón), de cuyas medrosas fauces salen con dardos
las negras lenguas. Cada cabeza hablaba con una voz diferente, y en voces confusas, una mezcla increíble de los más diversos
sonidos, que unas veces es el lenguaje que entienden los dioses y otras los
mugidos de un toro bravo, los rugidos de un león feroz ó los ladridos de un
perro, cuando no silbidos que ponen en conmoción á las montañas.
Como este engendro ambicionaba el dominio del
mundo, lo primero que hizo fue atacar el Olimpo. Cuando este horroroso ser
escalaba el monte, el dios Pan fue el primero que lo vio y avisó rápidamente a
los otros dioses que escaparan, al ver a este terrible monstruo abalanzarse
hacia el cielo, que se les acercaba de manera amenazadora, muchos de los dioses
huyeron despavoridos y aterrorizados a Egipto, donde, acosados, se
metamorfosearon en distintos animales para ocultarse. Hera se convirtió en vaca
blanca, Apolo se transformó en milano, Ares en oso, Afrodita en pescado,
Dionisio en macho cabrío, Hermes en ibis, Artemis en gato y Zeus en
carnero. Solamente Atenea se atrevió a
hacerle frente al monstruo, quien trató a su padre Zeus como cobarde por no
enfrentar al enemigo. Zeus recobra su verdadera forma y va a pelear contra
Tifón, así que Zeus y su hija Atenea fueron los únicos que resistieron al
monstruo. Pan se arrojó a un río con la intención de
convertirse en un pez y vio a Tifón cómo atacaba a Zeus. Pan, para salvar al
dios de los dioses, hizo uso de su mayor cualidad, lanzó un potente y
penetrante alarido que ensordeció a Tifón y por un momento se desentendió de
Zeus, el cual le plantó cara y le golpeó con una hoz de hoja de diamantes.
Aullando de dolor, Tifón escapó, pero Zeus le persiguió hasta Siria. Allí el
monstruo giró acorralado y empezó una feroz batalla cuerpo a cuerpo en el monte
Casio. Durante la lucha, aunque al principio parecía que Zeus llevaba ventaja,
Tifón consiguió atraparlo con sus garras y lo retuvo entrelazado en los anillos
que formaba con su cuerpo de serpiente, el monstruo desarmó a Zeus, cogió la
hoz con la que le atacaba el dios y armado con ella, le cortó a Zeus los
tendones de sus brazos y piernas, y los sacó de su cuerpo haciéndole perder
toda su fuerza. Desvalido, el poderoso dios cayó al suelo. Aprovechando la
circunstancia el monstruo lo arrastró, lo cargó sobre sus hombros a través del mar,
hasta Cilicia y lo encerró en la cueva Coricia,
donde el monstruo nació, metió los tendones dentro de una piel de oso y puso como guardiana a la dragona Delfine,
medio animal, medio mujer. Los dioses al ver
esto, quedaron aterrados, y sólo Hermes, acompañado de Pan, fue a la cueva a
recuperar los tendones de Zeus. Mientras Tifón buscaba una piedra suficiente
grande para tapar la entrada de la cueva donde pretendía encerrar a Zeus,
Hermes, el astuto hijo de Zeus, y Pan, con un horroroso grito, asustaron a
Delfina y recuperaron los tendones de su padre, y con gran habilidad y
paciencia los volvieron a ensartar en las manos y pies de Zeus, consiguiendo de
esta forma que el dios recuperase inmediatamente sus fuerzas. Recuperado y
pudiéndose mover de nuevo, Zeus tomó su rayo, volvió a escalar el cielo en un
carro tirado por caballos alados pegasos y emprendió la búsqueda de Tifón,
dispuesto a acabar con el monstruo. Una vez localizado Zeus reanudó la lid
contra el enemigo lanzándole una andanada de rayos. Tifón huyó al monte Nisa, donde las Moiras le
habían informado que existían unos frutos mágicos que le proporcionarían
fuerza, pero estos
frutos tenían más bien la capacidad de menguar la vida del que los comiese,
dejándolo muy débil, engañaron al fugitivo, que, convencido de que con ello se
fortalecería, comió los frutos efímeros. Más Zeus se puso a perseguirle y,
aunque el monstruo le arrojaba montañas, el dios se las devolvía a fuerza de
rayos, la batalla continuó. Tifón cuando lo vió venir, lo atacó dando espantosos gritos, pero
el rayo de Zeus lo hirió. De nuevo acosado, se pudo arrastrar al monte Hemo, en
Tracia, y desde ahí intentó otra vez atacar a Zeus, pero el rayo de éste lo
hirió de muerte, arrojó montes enteros, que, al estallar sobre él por culpa de
los rayos, le hicieron derramar abundante sangre en esa montaña, la sangre del
monstruo bañó el monte, dándole su nombre "Hemo": Sangriento, hasta
que el dios supremo cogió desprevenido a su adversario y desde la distancia lanzó
una despiadada lluvia de punzantes rayos sobre el monstruo, que huyó
nuevamente. Perseguido y malherido, Tifón llegó finalmente a Sicilia, donde
Encelado fue sepultado por Atenea en la Gigantomaquia, allí Zeus lo remató cuando lo tuvo cerca,
arrojándole cien rayos con garfios que quemaron de un solo golpe todas sus
cabezas, Zeus
fulminó a Tifón y este cayó al suelo estruendosamente con sus anillos
cubiertos en llamas. Para asegurar su derrota, Zeus empujó toda una montaña
sobre el cuerpo de Tifón y consiguió aplastarlo, pero el fuego que consumió al
monstruo atravesó la cima de la montaña y formó un volcán, Etna es su nombre,
este es enorme y desde entonces brotan llamas y bocanadas de fuego por los
rayos que Zeus arrojó, formándose la isla de Sicília. Se dice que las llamas
que salen del Etna son los restos de los rayos con los que Zeus aniquiló al
monstruo, aún hoy se oyen los lamentos de Tifón atrapado, al ser entregado de
nuevo al seno de su madre Gea. Su cuerpo aún se quema en el interior del monte,
y por ello está brotando siempre la llama y el humo. Ello se explica por las
llamas que vomita el monstruo o por el resto de rayos de Zeus.
TIQUÉ
En la mitología griega, Tique o Tiqué, también llamada Tiké (en griego Τύχη Týkhē), Tike, Tyché, Tique (en su forma castellanizada), Tyche (en su forma latina), Tiché y Tichi, era la personificación del destino y de la fortuna en cuanto diosa que regía la suerte o la prosperidad de una comunidad.La Teogonia la hacía hija de Océano, a causa de lo cual empezó siendo diosa protectora del comercio marítimo, fuente de riqueza para los hombres. Para Píndaro tenía un sentido más general, y era hija de Zeus, con lo que personificó la abundancia y la riqueza.
TITANES
En la mitología griega, los Titanes —masculino— y Titánides —femenino— (en griego antiguo sing. Τιτάν, plural Τιτᾶνες) eran una raza de poderosos dioses o de gigantes (de origen divino) que gobernaron durante la legendaria Edad de Oro. Estos seres representaron a las fuerzas elementales de la naturaleza.
El tamaño de los Titanes era gigantesco.
Habitaban en lo alto del monte Otris.
También llamados “dioses de primera generación” por ser las primeras divinidades que se concibieron con forma humana.
Los Titanes han dado su nombre genérico a uno de los satélites de
Saturno: Titán.
Estos vástagos están compuestos por seis hijos llamados Titanes y seis hijas a las que también se las llama Titánides desde su primera aparición literaria, en la Teogonía de Hesíodo; aunque en su Biblioteca mitológica, Apolodoro añade un decimotercero, Dione, desdoblamiento de la titánide Tea. En la Teogonía de Hesíodo los doce Titanes siguen a los Hecatónquiros y los Cíclopes como grupo de hijos de Urano y Gea:
«Más tarde yació con Urano y trajo a Océano el de profundos remolinos, a Ceo y
Crío e Hiperión ("el que viaja a lo alto") y Jápeto, a Tea y Rea, a Temis y Mnemósine y a Febe ("la brillante") la de dorada
corona y a la encantadora Tetis. Tras ellos nació el astuto Crono, el
benjamín y más terrible de sus hijos, y éste odió a su vigoroso padre.»
Algunos de estos nombres estaban relacionados y responden tanto a conceptos primordiales como funciones particulares dentro del mundo, por ejemplo:
- Temis: es la Justicia, la ley natural
- Mnemosine: es la memoria, quien garantiza la duración del mundo, no gracias al tiempo sino a la alternancia entre el día y la noche.
- Febe: diosa de corona dorada, que representa el
brillo del intelecto y poseía el oráculo que luego cedió a Apolo.
- Tetis: es una divinidad marina; parece personificar la fecundidad femenina del Mar.
- Océano (las grandes aguas)
Posteriormente los Titanes engendraron una segunda generación, destacando:
- Océano con Tetis tuvieron más de tres mil hijos: las ninfas Oceánides, los ríos del mundo (Oceánidas) y los manantiales.
- los hijos de Hiperión con su hermana Tía, Helios, Selene y Eos (el Sol, la Luna y la Aurora)
- las hijas de Ceo, unido a su hermana Febe : Leto, que más tarde será la madre de Artemisa y de Apolo, y Asteria
- los hijos de Jápeto con Climena, hija de Océano y de Tetis: Prometeo, Epimeteo; Atlas, el gigante que más tarde fue condenado a llevar sobre sus hombros la bóveda del cielo, y Menecio, quien también participó en la rebelión contra Zeus, y que por esa razón fue fulminado y sumergido en el Tártaro.
- Críos con Euribia (una de las hijas de Ponto y de Gea), engendró a Astreo que fue esposo de Eos, a Palas, y finalmente Perses, que fue el padre de la diosa Hécate -la señora de la noche-, diosa de la abundancia, de la elocuencia, pero también temible maga, hábil para metamorfosearse en perra, en loba, en asna, y cuya estatua de tres cabezas se erguía frecuentemente en las encrucijadas.
- La pareja más importante será la que formen Crono y Rea (el tiempo y el movimiento). A partir de él se desarrollan los destinos que llevan al poder a la generación divina de los Olímpicos: Hestia (Vesta para los romanos), Hera (Juno para los romanos), Hades (Plutón para los romanos), Deméter (Ceres para los romanos) y Poseidón (Neptuno para los romanos).
Otros miembros de la segunda generación no suelen ser
llamados Titanes: Caanto, Dione y Metis, los Oceánidas, las Oceánides, Pico y Quirón, y hay algunos de los que no se sabe a qué
generación pertenecen: Ánito, Lelanto y Titanis.
La mayor parte de los Titanes no existe más que en su descendencia.
Los doce Titanes fueron liderados por el más joven, Crono, quien derrocó a su padre Urano a instancias de su madre, Gea.
Los Titanes precedieron a los doce dioses olímpicos, quienes, guiados por Zeus, terminaron derrocándolos en la Titanomaquia (‘Guerra de los Titanes’):
Sin embargo, Urano se
convirtió en un tirano, odiaba tanto a los Hecantoquiros (Centimanos, Hecaton=Cien, Quiros=Manos del griego), enormes monstruos
dotados de 100 brazos y 50 cabezas, Coto, Briareo y Giges) como a los Cíclopes, avergonzado de los terribles monstruos que había creado,
según unas versiones, o temeroso de que le arrebataran el poder, porque eran seres
gigantescos y tan poderosos como él, según otras, encerró a sus hijos en el
Tártaro, región tenebrosa en lo más profundo de la propia Tierra, Urano no
reconocía a otro dios que no fuera él mismo. Sin embargo Gea era una buena
madre y amaba a sus hijos. A pesar de todo, Urano era un
tirano, no podía soportar la idea que existieran otros dioses además de él,
detestaba haber sido un padre tan prolífico y sentía desprecio por sus propios
hijos, los Cíclopes, los Hecatónquiros y los Titanes, que fueron creciendo. Llegó un momento en que
temió que sus descendientes tuvieran mayor poder que el suyo y fuera derrocado,
por lo que abrió la tierra y los expulsó, encerrándolos y condenándolos a vivir
sellados en el oscuro Tártaro; prohibiéndoles ver la luz y obligándolos a
permanecer encerrados en las profundidades de la Tierra, en previsión que un
día pudieran vencerlo y le privasen del dominio del Universo, así su codicia
fue creciendo sin detenerse. Ello no fue
del gusto de Gea, que fomentó su venganza. Gea convenció a Cronos, el pequeño de los Titanes, para que se levantara
contra su padre. Bajo las indicaciones de su madre, Cronos castró a Urano. Tras este episodio, Cronos se
hizo con el poder, pero resultó ser un tirano aún mayor que su progenitor.
Cronos se unió a su hermana Rea, pero para evitar que uno de sus hijos le
destronase, devoraba a sus descendientes a medida que iban naciendo. Rea desesperada
solicitó ayuda de Urano y Gea. Con la cooperación de Gea, Rea ocultó a su
último vástago y le dio a Cronos una piedra para que se la tragara, en lugar
del pequeño Zeus.
Alcanzada la edad
adulta, Zeus quiso adueñarse del poder. Con esta finalidad convenció a Metis, para que administrase una droga a Crono que le hiciese vomitar.
Así lo hizo Metis, y Crono vomitó a los hermanos y hermanas de Zeus. Pronto se entabló
una guerra que duró diez años, la llamada Titanomaquia, por el control del
mundo.
En ésta, los Titanes
(excepto Prometeo, hijo de Japeto que apoyó a Zeus; Océano y Helios que se
mantuvieron neutrales) liderados por Cronos y que habían sido liberados del Tártaro, se enfrentaron a los Olímpicos; Zeus fue auxiliado por los Hecatónquiros y los Cíclopes, quienes una vez más habían sido liberados tras su nuevo encarcelamiento por Cronos. Zeus venció tras una larga batalla y echo a Crono y los Titanes del Cielo, obligándolos a sufrir ineluctables castigos impuestos por Zeus.
Tras la victoria, los dioses se
repartieron mediante un sorteo el mundo: a Hades le tocó el mundo subterráneo y
un casco mágico con el que lograba hacerse invisible; a Poseidón, el mar y el
tridente con que movía la tierra y aguas; a Zeus, el cielo y el rayo, forjados por los Cíclopes; además de ello, fue reconocido como jefe de
los dioses, con predominio sobre el Universo. La mayoría de ellos fueron entonces encarcelados en el Tártaro, la región más profunda del Inframundo.
Los que no se habían opuesto a él siguieron teniendo de forma más o menos directa un papel en el nuevo orden: Océano continuó circundando el mundo, el nombre de la ‘brillante’ Febe fue empleado como sobrenombre de Artemis y añadido como epíteto de Apolo («Apolo Febo»), Mnemósine alumbró a las Musas; Metis fue madre de Atenea... En un texto órfico, Zeus no se limitó a atacar a su padre con violencia. En su lugar, Rea preparó un banquete para Crono, y éste se emborrachó con miel fermentada. En lugar de encerrarlo en el Tártaro, Crono fue arrastrado —todavía borracho— a la cueva de Nix, donde siguió durmiendo y vaticinando por toda la eternidad. Otro mito acerca de los Titanes no mencionado por Hesíodo gira en torno a Dioniso, es el mito de Zagreo. O En un
momento determinado de su reinado, Zeus decidió ceder el trono en favor del infante
Dioniso, que como Zeus a su edad era protegido por los Curetes. Por orden de Hera, los Titanes raptaron a Zagreo y lo despedazaron. Los Titanes decidieron raptar al niño y lo despedazaron, reclamando el trono para ellos: se
pintaron las caras de blanco con yeso, distrajeron a Dioniso con juguetes, y
entonces lo despedazaron, y cocieron y asaron sus miembros, dándose un festín
con ellos, mientras que de la sangre de la víctima nacía un granado. Zeus, enfurecido, castigó a los Titanes
fulminándolos con sus rayos. Atenea guardaba el corazón del niño en un muñeco de yeso,
a partir del cual Zeus hizo a un nuevo Dioniso.
Esta historia es narrada por
los poetas Calímaco y Nono, que llaman a este Dioniso «Zagreo», y también en cierto número de textos órficos, en
los que no se usa tal nombre. Una variación de esta historia, recogida por el
filósofo neoplatónico Olimpiodoro, ya en la era cristiana, dice que la humanidad
surgió del humo grasiento que despedían los cadáveres de los Titanes al arder,
muertos por el rayo de Zeus. Otros escritores anteriores insinúan por el
contrario que la humanidad nació de la sangre derramada por los Titanes en su
guerra contra los Olímpicos. Píndaro, Platón y Opiano se referían sin pensárselo dos veces a la
«naturaleza titánica» del hombre. Que esto se refiera a algún tipo de «pecado
original» enraizado en el asesinato de Dioniso sigue siendo objeto de acalorado
debate por parte de los mitógrafos. Esta es una de las leyendas sobre la aparición de los humanos.
También aparece que Zeus con el
tiempo se reconcilio con los Titanes y Cronos fue nombrado gobernante de la
edad de oro.
TITIKCHÂ
o TITIKSHÁ
Literalmente: "Paciencia que sufre largo tiempo [paciencia, resignación, renuncia]" esta
personificada en Titikshá, hija de Daksa, esposa de Dharma y
madre de Ksema, según el Bhágavata-purana
4. 4. 19.
TI-TSANG
Dios chino
de la Ultratumba; señor y patrono de las diez regiones infernales en donde
habita juzgando a los muertos y dispersando gracias.
Equivale
al indio Ksitigarbha.
Se le representa con el rostro pintado de rojo intenso y llevando en la mano
una verga de metal que utilizaba para abrir las puertas de su reino.
TIURAKH
Tiurakh (variaciones: Théourakh,
Thiorak o Tulrakh) es uno de los semidioses de los serer de Senegal, Gambia y Mauritania. En la religión
serer, Tiurakh se considera el dios de la riqueza o la propiedad.
Como
su adversario Takhar, dios de la justicia, son venerados y adorados
en la base de los árboles más altos del país serer.
Tiurakh es venerado por los serer por razones
materialistas, como adquirir y/o mantener su riquezas, como sus tierras o
joyas, normalmente en oro y plata. También se asocia con el éxito y puede
evocarse si se empieza un nuevo proyecto. Por ejemplo: pasar por el rito Ndut, comenzar
un negocio, construir un nuevo hogar, pasar un examen, la ganadería,
agricultura o comenzar un nuevo contrato.
Como algunos serer Pangool, se cree que la deidad
Tiurakh reside en el bosque, particularmente en los árboles más altos del
bosque en ciertos lugares sagrados. Como tal, se hacen libaciones en estos
árboles. La importancia de los árboles en las sociedad serer se encuentra
en el mito serer de creación, que señala que los árboles fueron los primeros
creados por el ser supremo en la Tierra. En la base de los árboles altos se
depositan ofrendas de animales domesticados, frutas, verduras, etc. El festival
sagrado, que es un suceso público en el calendario religioso serer, toma lugar
con la aparición de la Luna nueva.
Las opiniones de la religión
serer respecto a la veneración de Tiurakh por razones egoístas se puede
encontrar en las doctrinas del principio serer Jom. El
principio Jom es una filosofía serer
basada en la religión serer que dispone los valores y creencias a los que deben
adscribirse los serer. Coordina valores sociales, económicos, personales y
políticos al que todos los serer deben adherirse a estos principios. En
el Jom se anima el crecimiento personal, pero no en
detrimento del grupo social colectivo.
La deidad Tiurakh prohíbe su
veneración o evocación si se hace por razones egoístas, especialmente si se
hace en detrimento de otro.
TLALCHITONATIUH
Tlalchitonatiuh (en náhuatl: tlālchitōnatiuh, ‘sol de la tierra roja o sol rojo en la tierra’‘tlālli, tierra; chīltic, rojo; tōnatiuh o tōnatih, sol’) era un dios mesoamericano asociado con el sol, que representaba al Sol bajo, el Sol ya débil de la tarde que mientras oscurece deja ver las estrellas. Este dios es importado de la cultura tolteca.
Junto con Xólotl reinaba en la decimosxta trecena del tonalpohualli.
Junto con Quetzalcóatl-Kukulcan y Tecaztlipoca es un motivo habitual en las ruinas mayas de Chichen Itzá.
Según el Códice Ríos es
representado simbólicamente como un hombre, con el Sol sobre sus hombros y la
oscuridad y la muerte bajo sus pies, significando que al ocaso, su temperatura se templa para dar luz a los muertos, en códices como el códice
borgia se representaba como Tlaltecuhtli devorando el bulto
mortuorio solar.
TLACATKOLOIOTL
Tal nombre daban al numen en quien se personificaba el mal, reputándole enemigo de
los hombres, y creyendo que cuando bajaba a la tierra, que lo hacia siempre
bajo la forma de un sabio búho, era para asustarlos á lo menos, y con
frecuencia causar mayores manes.
TLALOC
Tláloc (en náhuatl
clásico: Tlālōc; AFI [ˈtɬaːloːk]) es una deidad mesoamericana de la lluvia, del rayo, el trueno, el relámpago, de la tierra, de la fertilidad y el que
hace fluir los manantiales de las montañas.
Es a la vez un dios benéfico, por las lluvias, y
maléfico, al enviar rayos, granizo, heladas, inundaciones, sequias, todo lo cual podía destruir las cosechas.
Este es el dios de las aguas que llegan
del cielo, pero no de las aguas que ya están en la tierra, como pueden ser los
ríos. Para los ríos esta la diosa Chalchiuhtlicue (“falda de turquesas”).
del agua celeste.
Lo tenían como el responsable de la estación lluviosa.
Bernardino de Sahagún y Alfredo Chavero lo describen como el dios del rayo, de la lluvia y de los terremotos.
Se
manifestaba en forma de "culebra" en las trombas (remolinos de
lluvia).
El nombre Tláloc deriva de tlālli («tierra»)
y octli («néctar»), es decir: «el néctar de la tierra».
Su
nombre significaba “el que hace brotar”.
Al cual estaban subordinadas otras
divinidades secundarias, los Tlaloques, que representaban los cuatro puntos cardinales
y presidian todos los fenómenos relacionados con la lluvia (rayo, nieve,
granizo, etc.) o representaban masas de agua (ríos, lagos).
En la cosmología tlaxcalteca, Ometecuhtli, dios dual creador por excelencia, dio
organización al agua dando vida a Tláloc, para las aguas del cielo y a su
compañera y hermana Chalchiuhtlicue, para las aguas terrenales.
Tiene una hija o hermana mayor que es llamada Huixtocíhuatl.
Tláloc se casó
primero con Xochiquétzal, diosa de la
belleza, pero Tezcatlipoca la secuestró. Tláloc se casó otra vez con Matlalcueye.
En sus numerosas representaciones, aparece con una máscara
de color azul, con anteojeras, formadas a veces por dos serpientes que se entrelazan y cuyos largos colmillos acababan siendo las fauces del dios, una especie de bigotera que no era otra cosa que su labio superior; el cuerpo y la cara estaba casi siempre pintada de color
negro o azul, simbolizando las negras nubes, mientras que las nubes blancas se
representan por su tocado de plumas de garza, más veces de color verde, para imitar los visos que hace el agua. En los dibujos de los códices puede verse que sus vestidos tienen pintados unas manchas que son el símbolo de las gotas de agua. Llevaba en la mano una especie de estandarte de oro, largo y con forma de culebra, terminado en punta aguda; era para representar los relámpagos y los truenos que acompañan a veces al agua de lluvia.
Se die que guardaba el agua en cuatro grandes tinajas o jarrones que tenia en su posesión que estaban colocadas en los cuatro puntos cardinales del cielo. Desde allí el dios riega la tierra ayudado de sus ministros, los Tlaloques: cuando vaciaba el primero, traía vida a las plantas y se producían buenas cosechas, el segundo causaba destrozo y las que las pudrían; el tercero las helaban y el cuarto provocaba que las semillas se secaran y no produjeran frutos.
Los mexicas hacían ceremonias para honrarlo en el
primer mes del año (ātl cāhualo).
Los sacerdotes de
Tláloc, en tiempo de sequías y hambres, invocaban a su dios con
la siguiente oración:
“¡Oh señor nuestro humanísimo, liberal, dador y señor
de las verduras y frescuras! ¡Ay dolor!, que los
dioses del agua, tus súbditos, se
han recogido y ocultado y dejaron escondidos todos
los mantenimientos necesarios a nuestras vidas, que son
como piedras preciosas, esmeraldas y zafiros. ¡Oh
señor nuestro!, duélete de nosotros que vivimos. En las cosas de
nuestros mantenimientos por tierra, ya todo se pierde y
todo se seca, parece que está revuelto con telas
de araña por la falta del agua. Oh dolor de
los pobres!, ya se mueren de hambre,
todos andan desfigurados, con las bocas secas; y
los niños, todos andan amarillos, de color de la tierra. No
hay nadie a quien
no llegue esta aflicción y tribulación del hambre que
ahora hay; hasta los animales y aves padecen con gran
necesidad, por razón de la carencia de lluvia, y es
gran angustia verlos morir de hambre. Y
la gente toda pierde el seso y se muere por
la falta de agua. Y es también gran dolor ver la tierra seca, que no
puede criar ni producir yerbas, ni árboles, ni
cosa alguna que pueda servir de mantenimiento.
"¡Oh señor nuestro!,
que solías como padre y madre criarnos y darnos leche, con
los mantenimientos, yerbas y frutos que en la tierra se criaban,
y ahora todo está perdido, no parece sino que los
dioses Tlaloques se lo llevaron todo consigo y
lo escondieron donde ellos están recogidos en su casa. ¡Oh
señor, concédenos que los niños inocentes que aún no saben andar, y
los que están en las cunas, sean proveídos de las cosas
de comer, porque vivan y no perezcan en esa necesidad tan grande.
¿Qué han hecho los pobrecitos para que sean afligidos y muertos de
hambre? Y si nosotros te hemos ofendido, a
nosotros castíganos, y no a los pobres inocentes.
“Cierto que es cosa espantable sufrir el hambre, que así como
una culebra que
con deseño de devorar está tragando la saliva, está silbando porque
le den de comer, así es cosa espantosa ver
la agonía del que tiene hambre. Es esta hambre tan intensa,
como un fuego encendido que está echando de
sí chispas o centellas. Ten por bien señor que
se regocijen los hombres, los animales, las yerbas, las aves, y que
no sea esto con truenos y rayos. Porque
si vienen los Tlaloques con sus truenos, como la gente
está debilitada de hambre, los espantaran y algunos
se morirán. Y también, que no dañen con
su granizo a los árboles, magueyes y otras plantas
que nacen de la tierra y son necesarias para la vida.
“¡Oh señor humanísimo y generosísimo, dador de todos los
mantenimientos!, ten a bien consolar a la tierra. y a todas las cosas
que viven sobre ella. Con gran suspiro y angustia de
mi corazón llamo y ruego a todos los dioses del agua
que estén en las cuatro partes del mundo, que vengan a
consolar a esta pobre gente, y a regar la tierra. ¡Oh señor nuestro!,
ten por bien de venir.”