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11 may 2026

LETRA H

HA
Ha era el "Señor de los desiertos occidentales" en la mitología egipciaComo Señor del Desierto, Ha defendía de enemigos del Occidente del país, probablemente las tribus nómadas provenientes de Libia. También se le atribuía la creación de los oasis.
Es el patrón de las montañas desérticas. 
Protegía y dominaba una cadena montañosa de la región del Delta. 
Era el dios del nomo VII del Bajo Egipto.
Fue asociado también al Inframundo (Duat).
Se relaciona con uno de los puntos cardinales. De este modo tenemos: Sobek como representante del Norte, Dedún del Sur, Sopdu del Este y Ha del Oeste. 

Recibió los títulos de “Señor de Libia” y “Señor del Occidente”.

Era representado como un hombre coronado con el símbolo de las colinas del desierto sobre su cabeza, o como humano portando sobre la cabeza el jeroglífico que designaba el Oeste. También con un arpón en la mano para atacar a los hipopótamos.
Fue venerado en Huy.
Aparece mencionado con mucha frecuencia junto al dios Igai, con el que comparte títulos y funciones. Tanto uno como otro ocupaban un importante lugar en la ceremonia del festival Sed, donde se situaban entre los dioses del Alto Egipto. 

HABORYM
En demonología, era el demonio del fuego y del holocausto.
Es un duque del infierno que comanda 26 legiones infernales.
Con tres cabezas, de humano, de gato y de serpiente. Lleva consigo una antorcha.

HACHIMAN, FACHIMAN o HACHIMANJÍN
En el shintoismo (幡神 Hachiman-shin / Yawata no kami), es el dios de los Ocho Estandartes y de la guerra, pero también venerado como dios de la agricultura y deidad tutelar de Japón, al que le otorga felicidad y paz. Además es venerado como protector de la vida humana, y en algunos templos como dios de los marineros.
Marte japonés.
Con frecuencia se le denomina gran bodhisattva Hachiman, ya que también es importante en el budismo, religión en el que se le considera como una de los dioses que protegen al devoto del Sutra del Loto.
El animal que lo simboliza y que además es su mensajero es la paloma.
Alcanzó gran fama debido al clan Minamoto que edificó un templo en su honor, cercano a Kioto, entre los años 859 y 880 d. C.
También se puede destacar su santuario más importante construido en Usa; en la Prefectura de Ōita, aunque el dios consta de aproximadamente 45.000 templos dedicados en su honor. 
Desde el vientre de su madre le ordenó que conquistase Corea. Siguiendo sus consejos, ella marchó a la guerra y él estuvo durante tres años en su vientre, hasta que su madre volvió victoriosa.

HADAD, ADAD, ADAB, ADDU, ISHKUR, ISKU o ISKUR
(Ugarítico 𐎅𐎄𐎆 Haddu; En árabe y mongol “adad” significa cumbre, cima) es dios del trueno, del relámpago, del viento, de la tormenta, de la tempestad y la lluvia en la mitología asiria y aramea.
Hace crecer las plantas o las destruye. 
Se le invoca para enviar diluvios sobre las tierras de los enemigos o para provocar la lluvia para las tareas agrícolas.
En los textos religiosos, Baal/Hadad es el señor del cielo que gobierna la lluvia y por lo tanto la germinación de las plantas con el poder de su deseo de que sean fértiles. Él es el protector de la vida y el crecimiento para la población agrícola de la región. La ausencia de Baal causa la sequía, el hambre, la muerte y el caos. 
Según Macrobio significa uno o único, por cuyo nombre entendían los Asirios y Fenicios el sol, como el supremo de los dioses.
Protegía las mieses y las cosechas
Señor de las precipitaciones.
Dios de doble aspecto: el terrible rige los vendavales, truenos, rayos y tormentas, él fue el generador del diluvio que eliminó a los hombres por orden de Bel. El benéfico rige las aguas fecundantes, las lluvias y el rocío. 
Tiene el carácter de un dios de la masacre que envía las inundaciones, los malos vientos, la sequía, etc. 
Otorgaba el trono y la autoridad al rey y le ayuda  a destruir a su enemigo  
En la mitología de la creación Enki, puso a su cargo a los vientos y "el dique de plata en el corazón del cielo". 
Se oía su voz en el fragor de las tormentas.
Normalmente se le consideraba hijo de Anu, hecho que demuestra su dependencia celeste, aunque también se le hacía hijo de Enlil según otras tradiciones.
Figura en las tablillas de Ras Shamra como hijo de Asherat del mar.
Es descrito como hermano del dios Sol Utu
A menudo se le llama simplemente Baal (Señor), pero este título también se le da a otros dioses. 
Enbilulu, Ishkur, Gugal: “El irrigador” o “gran esclusero” como Señor de las aguas violentas.
Ramman: como dios de las perturbaciones atmosféricas devastadoras 
Se trata de una deidad muy popular en toda la región de Oriente Medio: conocida por los Canaanitas como Hadad; Buriash para los Cassitas; Teshup para los Hurritas; Adad en la teología babilonia; el Adonaï de la Escritura; el Adonis de los Sirios; es el Adon o Asdod de los Feniciosse equiparó con el dios egipcio Set, el Zeus Ceraúneo griego y el dios romano Júpiter 
Se representaba de pie sobre dos toros, cuyos nombres eran Abubu Shame (“El diluvio del cielo”) y Hisun Shadi (“el que cubre la montaña”, a veces un león u otro animal mitológico mezcla de ambos) y con el doble rayo en la mano, como Teshuben ocasiones hachas o una horquilla ondulada, símbolo del rayo. En época Cassita su símbolo era dicha horquillaEs interesante destacar la semejanza del cetro de Adad con las dos corrientes de los ríos Eufrates y Tigris.
En astrología se le asimila con la constelación Guanna, "el Toro Celeste" y Tauro estaba dedicada a él.

HADAS
Ser fantástico en forma de mujer, al cual atribuía poder mágico y el don de adivinación. 
Divinidades célticas del crecimiento, asociadas a los procesos naturales; presiden la agricultura y figuran en las leyendas populares irlandesas. Su rey era el famoso Gwyn, cuya corte es una especie de Eliseo céltico. Las siemprevivas de Navidad, que se llevan por los campos, las simbolizaban como la vida de la naturaleza, que no se puede extinguir. Divinidades modernas que han sucedido a las Ninfas de los antiguos, y principalmente a las llamadas Panes. 
Las Hadas desempeñan papel muy importante en las leyendas de la Edad Media, época en que se empieza a hablar de ellas: los romanceros las han dividido en bienhechoras y benéficas. Al nacer las Hadas venían a la cuna de cada niño para colmarle de venturas o de desgracias, y para darle un porvenir de acuerdo con su propio sino ya trazado (esta idea siguió vigente y se instaló en los cuentos populares). Les han dado una reina que convoca todos los años una asamblea general de hadas, les hace dar cuenta de sus acciones, castiga á las que han abusado de su poder, y premia a las que han usado de él, tan solo para proteger la inocencia. 
Son inmortales, pero están sujetas á una ley extraña, que las obliga todos los años, á tomar por algunos días la forma de un animal, y las espolie á todas las casualidades, y aun á la muerte.
La imaginación popular distinguía varias clases de Hadas: las había jóvenes, bellas y que llevaban ricos atavíos; otras eran ancianas con el rostro surcado de arrugas y cubiertas de harapos. 
 
HADES
En la mitología griega, Hades (en griego antiguo δης Hadēs, originalmente ιδης Haidēs o ΐδης Aïdēsdórico ΐδας Aidas—, ‘el invisible’) dios del Inframundo, gobierna las almas y las riquezas ocultas bajo la tierra.
Al ser el dueño de las profundidades de la tierra, es quién rige la fecundidad del suelo y hace germinar desde las entrañas de la Tierra los frutos de la naturaleza. En sus posesiones se encuentran los metales 
Dado que los minerales preciosos venían de las profundidades de la tierra (es decir, del «inframundo» gobernado por Hades), se consideraba que tenía también el control de éstos
Por su asociación con el Inframundo, Hades es malinterpretado a menudo en la época moderna como personificación de la muerte y temido por los hombres, aunque no lo era, la personificación real de ésta era Tánatos
Dios de la fecundidad del suelo, porque las flores y frutos nacen sobre la tierra pero sus raíces se hunden en sus dominios.
Era invocado, junto con Deméter (Ceres), por la prosperidad de los hogares y también como dispensador de las riquezas minerales. 
El dios etrusco equivalente era Aita
En su reino era todopoderoso, pero estaba también sometido al poder de Zeus. 
A menudo se lo retrataba más como pasivo que como malvado: su papel era a menudo mantener un relativo equilibrio. Hades reinaba sobre los muertos, con la ayuda de otros sobre los que tenía completa autoridad. Prohibió estrictamente a sus súbditos abandonar sus dominios y se enfurecía bastante cuando alguien lo intentaba, o si alguien trataba de robar almas de su reino. Esa ira era igualmente terrible para quien intentaba engañar a la muerte o cruzarla, como Sísifo y Pirítoo.
Aunque era un olímpico, pasaba la mayor parte del tiempo en su oscuro reino.
Formidable en la batalla, demostró su ferocidad en la famosa Titanomaquia
No era sin embargo un dios malvado, pues aunque severo, cruel y despiadado, era no obstante justo. 
Era el mayor hijo varón de los titanes Crono y Rea. Tenía tres hermanas, Deméter, Hestia y Hera, así como dos hermanos, Zeus (el menor de todos) y Poseidón. Juntos constituían los seis dioses olímpicos originales. 
Hades contrajo matrimonio con Perséfone, con la cual compartía templos, el más conocido de ellos en la ciudad de Pilos
Hades también era llamado Plouton (en griego antiguo Πλούτων, genitivo Πλούτωνος, ‘el rico’), nombre que los romanos latinizaron como Plutón. Los antiguos romanos asociaron a Hades/Plutón con sus propias deidades ctónicas, Dis Pater y Orco.
Se sentaba en un trono de ébano
Se le representa con los cabellos y barbas largas, portando en la mano un bastón rematado con la cabeza de un águila y, a veces, sosteniendo en sus manos la copa de la abundancia.  
Su atributo principal era un tocado que los griegos llamaban Cinee, es decir un casco hecho con piel de perro u otro cuero cualquiera, guarnecido de metal si se destinaba a casco de combate, si era solo para protegerse del sol y la lluvia como los que usaban los campesinos era solo de cuero. El casco de Hades, que le habían fabricado y regalado los Cíclopes, hacía invisible a quien lo llevaba (era como el símbolo de la noche profunda donde moraba el sueño) Hades a veces lo prestaba por ejemplo lo prestó a Atenea y a Perseo. El cinee que Hades tenía alrededor de la cabeza era una aureola oscura, en cambio la aureola en la cabeza de los dioses olímpicos era brillante y análoga a la Nebelcappe de los espíritus germanos y que heredaron después los santos cristianos. 
Se sabía que a veces Hades prestaba su casco de la invisibilidad tanto a dioses como a hombres (como a Perseo).
Su carro oscuro, tirado por cuatro caballos negros como el carbónOrfneo, Aetón, Nicteo y Alástor, que simbolizan las tinieblas, la rapidez, la oscuridad y la fatiga y siempre resultaba impresionante y pavoroso. 
 Todo lo que era de mal augurio le estaba consagrado, y también el número dos.
Entre los animales que le estaban consagrados están la serpiente, el lobo y el perro. 
Entre las plantas, el narciso y el ciprés. 
Animales negros, como ovejas, le eran sacrificados, y la misma vehemencia del rechazo a los sacrificios humanos expresado en los mitos sugiere el recuerdo tácito de un pasado algo distante. La sangre de todos los sacrificios ctónicos, incluyendo los dedicados a Hades, goteaba a un pozo o grieta en el suelo. La persona que ofrecía los sacrificios tenía que apartar su cara. 
Cuando los griegos apaciguaban a Hades, golpeaban sus manos contra el suelo para asegurarse de que pudiera oírles. 
 Al igual que sus hermanos fue devorado por Cronos. Por la advertencia de Zeus, Hades fue vomitado por Cronos saliendo aún vivo del vientre de su padre. Tras hacerse adulto, Zeus logró obligar a su padre a que regurgitase a sus hermanos. Tras ser liberados, los seis jóvenes dioses, junto a los aliados que lograron reunir, desafiaron el poder de los dioses mayores en la Titanomaquia, una guerra divina. Zeus, Poseidón y Hades recibieron armas de los tres Cíclopes como ayuda para la guerra: Zeus los truenos, Poseidón el tridente y Hades un casco de invisibilidadLa noche anterior a la primera batalla, Hades se puso su casco y, siendo invisible, se infiltró en el campamento de los Titanes y destruyó sus armas. La guerra duró diez años y terminó con la victoria de los dioses jóvenes. Él y sus hermanos Zeus y Poseidón derrotaron a los Titanes y reclamaron el gobierno del cosmos, según a un único pasaje famoso de la Ilíada, echaron a suertes los reinos a gobernar: Zeus se quedó con el cielo, Poseidón con los mares y Hades recibió el inframundo, el reino invisible al que los muertos van tras dejar el mundo, así como todas las cosas bajo tierra respectivamente; la tierra sólida, desde mucho antes provincia de Gea, estaba disponible para los tres al mismo tiempo.

HADES
El lugar de residencia de los muertos que dominaba Hades llevaba su mismo nombre, y se llegaba allí atravesando unos tenebrosos pasajes subterráneos, llenos de abismos y surcados rodeado por los ríos y lagunas infernales:  el Aqueronte, el Flegetonte, el Cocito y la Estigia.
Su imperio, que comunicaba con la tierra por algunos pasajes
Cuando alguien moría, Hermes conducía al muerto hasta el río Estigia, en cuyas aguas trabajaba el anciano barquero Caronte. Éste sólo accedía a cruzar en su barca al muerto y lo llevaba al otro lado, si éste era enterrado con una moneda (óvolo) que constituía la paga del barquero; una vez cruzado el río ya no había vuelta atrás y, del mismo modo, a los vivos les estaba prohibido viajar al mundo de los muertos. 
Aquí se encontraba Cerbero, de triple hocico, que como Caronte vigilaba que no pasase ningún ser vivo; halagaba a los que entraban, pero devoraba a los que intentaban salir. 
En su palacio, Hades preside un tribunal compuesto además por Minos, Radamantis y Éaco que juzgan a los muertos y los mandaban por tres senderos según sus actos. 
En el primer sendero estaba la llanura de Asfódelos, aquí se quedaban los mediocres. En otro camino se encontraban los Campos Eliseos, donde iban los afortunados: lugar de delicias iluminados por un sol especial, que embellecen bosques de mirtos y rosales, por el cual atraviesa el río Leteo cuyas aguas hacen olvidar a quienes las beben, todos los males de la vida.
Y por último el Tártaro, lo más parecido al infierno cristiano donde los grandes culpables sufrían su castigo: Sísifo empujaba su roca; Ixión giraba sobre su rueda llameante, y el agua y los frutos retrocedían ante el hambre y la sed inextinguibles de Tántalo.
Sólo unos pocos héroes como Heracles (Hércules), Odiseo (Ulises) y Orfeo lograron acceder al tenebroso Hades.

HADHAIAOS o CARSAOR
Toro mítico de los iranios; será inmolado al fin de los siglos por el salvador, quien con sustancia de su propio cuerpo preparará el segundo cuerpo inmortal de los justos. 

HAEVA
Diosa escandinava de las bodas y el hogar. 

HAFEDHAH o HAFEDÁH
Divinidad de los antiguos árabes. Era la protectora de los viajeros. Los aditas adoraban a esta diosa en unión de las diosas Sakiáh, la que concede la lluvia y las buenas cosechas, Kasakáh, la que preside las cosas de la vida, y Salemáh, la que otorga y conserva la salud.
Dios conservador, bajo cuya protección se ponían todas las empresas difíciles, y con especialidad los viajes.
Dios preservador a quien se invocaba antes de acometer cualquier empresa.
El dios preservador, uno de los cuatro dioses que adoraron en un principio los Aditas, tribu árabe del Hadramalit: el profeta Houd les hizo abandonar el culto. Se le invocaba al comenzar cualquiera empresa árdua, y sobre todo cuando se iba á hacer viaje.

HAGEN
En la Canción de los Nibelungos (normánico Högni), es el fiel vasallo del rey Gunther, y libera a éste del molesto Siegfriefd, se apodera de su tesoro y lo hace arrojar al Rhin. Cuando Etzel (Atila) invita a los Burgundios a su corte, Hagen comprende que la invitación es un trampa. Muere a manos de Kriemhild. 
En la Saga de los Völsungar, Hagen se llama Högni. 
Capturado durante el combate en la corte de los hunos, es llevado ante Atli (Atila) con su hermano y conminado a decir donde se oculta el tesoro de Sigurdr (Siegfried). Gunnar se niega a hablar mientras Högni viva y Atli hace que le arranquen a éste el corazón. Högni escucha con desconfianza la apasionada súplica que Brynhild le hace para vengarse de su amante Sigurdr, que involuntariamente a traicionado su amor. Como no se atrevía a matarle personalmente, le pidió a Guttorm que cometiera él esa acción tan atroz. Brynhild, más tarde, llena de remordimiento, se suicidó.  
En la Saga de Thidrekr, Högni es sólo el hermanastro de Gunnar (Gunther), cuyo padre es Aldrian. Högni fue engendrado por un elfo, de así su vigor excepcional y su singular apariencia: tiene la tez pálida y la expresión de su rostro es aterrorizadora. Gunnar y él son denominados Niflungar (Nibelungos). El resto del relato corresponde, en líneas generales, a la Canción. Högni escucha con desconfianza la apasionada súplica que Brynhild le hace para vengarse de su amante Sigurdr, que involuntariamente a traicionado su amor. Como no se atrevía a matarle personalmente, le pidió a Guttorm que cometiera él esa acción tan atroz. Brynhild, más tarde, llena de remordimiento, se suicidó.  En la Saga de Thidrekr, Högni es sólo el hermanastro de Gunnar, cuyo padre es Aldrian. Högni fue engendrado por un elfo, de así su vigor excepcional y su singular apariencia: tiene la tez pálida y la expresión de su rostro es aterrorizadora. Gunnar y él son denominados Niflungar (Nibelungos). El resto del relato corresponde, en líneas generales, a la Canción.    

HAILKI
Ninfas consideradas en Escandinavia titulares de ríos y bosques.

HALDI
Haldi (Haldi , también conocido como Khaldi) fue una de las tres deidades principales de Urartu (Reino de Urarat/Ararat), junto con Teisheba y Shivini
Era un dios guerrero al que los reyes de Urartu rezaban para obtener victorias en la batalla. 
Haldi era representado como un hombre con o sin alas, de pie sobre un león. 
Su santuario principal estaba en Ardini (Muṣaṣir). 
Los templos dedicados a Khaldi estaban adornados con armas como espadas, lanzas, arcos y flechas, y escudos colgaban de las paredes, y a veces se les conocía como «la casa de las armas». 
Historia
Según el urartólogo Paul Zimansky, Haldi no era un dios urartiano nativo sino aparentemente una oscura deidad acadia (lo que explica la ubicación del principal templo de culto a Haldi en Musasir , que se cree está cerca de la actual Rawandiz, Irak). Haldi no fue adorado inicialmente por los urartianos, al menos como su dios principal, ya que su culto no parece haber sido introducido hasta el reinado de Ishpuini
Según Michael C. Astour, Haldi podría estar relacionado etimológicamente con la palabra hurrita "heldi", que significa "alto".  Una teoría alternativa postula que el nombre podría ser de origen indoeuropeo (posiblemente heleno-armenio ) o armenio antiguo , y significar "dios del sol" (compárese con el helénico Helios y el romano Sol). Los reyes urartianos solían erigir estelas dedicadas a Haldi, en las que inscribían los éxitos de sus campañas militares, los edificios construidos y las actividades agrícolas realizadas durante su reinado. 
Mitología
Junto con Haldi de Ardini , las otras dos deidades principales de Urartu eran Theispas de Kumenu y Shivini de Tushpa . De todos los dioses del panteón urartiano , la mayoría de las inscripciones están dedicadas a Haldi. 
Su esposa era la diosa Arubani y/o la diosa Bagvarti
Era el dios principal del grupo más prominente de tribus urartianas. Algunas fuentes afirman que el legendario patriarca y fundador de los armenios, Hayk , deriva de Haldi, pero otras teorías sobre la etimología de Hayk gozan de mayor aceptación. 
La representación de Haldi en el arte uratiano ha sido objeto de confusión, y hasta 2012 no se conocían imágenes suyas explícitamente etiquetadas como tal. En 1963, Margarete Riemschneider propuso que Haldi carecía de imágenes y nunca había sido representado en la imaginería uratiana, y sugirió que estaba simbolizado por una lanza. Zimansky (2012) escribió que había sido escéptico con esta teoría, pero
"Creo que es improbable que la escasez de representaciones de Haldi identificadas con seguridad se deba enteramente a la escasez de identificaciones seguras en el arte uratiano en general".
y sugirió que una imagen, la de un hombre rodeado de llamas liderando un panteón de dioses a la batalla, podría representar al rey, un "agente mortal... empoderado por lo divino"

HALESO

Existen varios personajes de la mitología griega con este nombre: era cochero de Agamenón y aliado de Turno contra Eneas, siendo el fundador de la ciudad de Falerias. 


HALESO

Existen varios personajes de la mitología griega con este nombre: hijo de Agamenón y de Briseida. Se opuso al desembarco de Eneas en Italia y fue muerto por Atenea (Minerva).


HALIFERO

En la mitología griega, Alífero o Halífero (Ἀλίφηρος) era un príncipe arcadio, hijo de Licaón. ​ 

Fundó la ciudad de Alífera, en la región de Arcadia, que entonces estaba muy despoblada.

Al igual que sus hermanos destacaba por su impiedad, hasta tal punto que el mismo Zeus se dirigió a su palacio, disfrazado de mendigo o de agricultor, para comprobar si eran ciertos los rumores sobre sus atrocidades. Habiendo presenciado signos sobre la divinidad de su huésped, los hijos de Licaón decidieron asesinar a uno de sus hermanos (Níctimo) y servírselo de cena, mezclado con entrañas de animales, para así comprobar si era o no un dios. Pero Zeus, dándose enseguida cuenta de lo abominable del manjar, devolvió a la vida a Níctimo y fulminó con sus rayos a sus asesinos, o bien los convirtió en lobos


HALIO
Es el nombre de varios personajes de la mitología griega: un soldado troyano muerto por Turno.
 
HALIO
Es el nombre de varios personajes de la mitología griega: un pretendiente de Penélope.
 
HALIO
Es el nombre de varios personajes de la mitología griega: el hijo de Alcínoo y Arete, y hermano de Nausícaa, Laodamante y Clitoneo
Es caracterizado por Homero, en la Odisea, como el mejor bailarín de los feacios junto con su hermano Laodamante.
Cuando Odiseo arribó a Esqueria tras el naufragio de su nave en las turbulentas tempestades de Poseidón, fue guiado por Nausícaa desde la playa al palacio de Alcínoo, quien decidió ayudarlo a reanudar el viaje a su patria brindándole un bajel y cincuenta tripulantes. Antes de la partida, Alcínoo organizó una asamblea entre los feacios, un banquete en reconocimiento al extranjero y una jornada de juegos como forma de que «pueda el huésped contar a los suyos, cuando vuelva a su hogar, la ventaja que a todos sacamos en luchar con el cuerpo y los puños y en salto y carrera». Habiendo demostrado al fin Odiseo que nada tenía que envidiar a los feacios en los mencionados juegos, Alcínoo organizó un baile que, protagonizado por Laodamante y Halio, maravilló a Odiseo. Éste, dirigiéndose a Alcínoo, exclamó: «Prez y honor de tus gentes, Alcínoo, señor poderoso, anunciaste no haber bailadores iguales a éstos; a la vista quedó y el asombro me embarga al mirarlo».

HALIRROTIO
En la mitología griega, Halirrotio (Ἁλιρρόθιος; Halirrhóthios: espuma de mar) es hijo de Poseidón y de la ninfa Éurite.
Intentó violar a Alcipe, hija de Ares y Aglauro, por lo cual el dios de la guerra le dio muerte. Poseidón citó al verdugo de su hijo ante un tribunal divino que se reunió en la colina que desde entonces fue denominada Areópago (colina de Ares).

HALITERSES
En la Odisea de Homero, Haliterses es el prudente adivino de Ítaca, amigo de Odiseo (Ulises) y su familia.
Vaticinó correctamente, cuando Odiseo marchó a Troya, que estaría ausente veinte años, tras los cuales regresaría a su hogar, solo y sin que nadie lo conociera, después de sufrir muchas penalidades. Al cabo de esos veinte años, predice que el héroe está a punto de llegar y de castigar a los pretendientes de su esposa Penélope, que han invadido su casa y se dedican a despilfarrar su hacienda. El adivino advierte a los pretendientes que tengan cuidado (II, 146-176), pero ellos no le hacen caso, para su desgracia, pues Odiseo acaba matándolos a todos. Haliterses advierte después a los familiares de los pretendientes que no intenten vengarse de Odiseo y sus partidarios, pues sabe que semejante ataque será inútil; pero una vez más tarde le hace caso (XXIV, 451-462).

HALKI
Dios del grano, y especialmente de la cebada en la mitología hitita. 

HALL
Personificación de la malaria en la mitología estonia. 

HALLGERDA
Diosa islandesa de la vanidad.

HALTIA
Espíritu propio de cada ser u objeto en la mitología finesa.

HAMADRÍADE
En la mitología griega (en griego Αmαδρuας hamadryás,  junto con el árbol [o la encina]’, de hama, ‘con’ y drys, ‘árbol’, ‘encina’; en latín hamadryas, -adi), era una dríade, quizás la primera de las ninfas de los robles.
Era hija de Orio (‘el de las montañas’), hermana y mujer del daimon del bosque Oxilo (‘de los bosques’), según Ateneo, engendró ocho hijas llamadas todas Hamadríades, que presidían sobre otros tipos específicos de árboles forestales
Hamadríade significa “junto con el árbol” o junto con el roble”, en griego la palabra  δρς  drys, significa no sólo ‘roble’, ‘encina’ sino también cualquier árbol silvestre que crece majestuoso.

HAMADRÍADES, HAMADRÍADAS o HAMADRÍAS
En la mitología griega, las hamadríades (en griego antiguo Ἁμαδρυάδες / Hamadryádes) o adríades (en griego antiguo Ἀδρυάδες / Adryádes) son las ninfas de los robles en particular y de los árboles en general.
Viven en los árboles y representan el poder divino de los árboles. 
Se la considera como símbolo de la humedad que recorre la naturaleza.
Nacen con el nacimiento del vegetal, viven compartiendo las dichas y sin sabores del vegetal que las cobija y mueren con él. 
Son felices cuando el cielo riega sus raíces, languidecen cuando el árbol pierde sus hojas y mueren si este se corta. 
Son parecidas a las Dríades, salvo porque están relacionadas con un único árbol: las Hamadríades nacían con los arboles, eran parte de ellos y morían con ellos. En cambio, las Dríades, son inmortales protegen a los arboles pero son independiente de ellos.
Son consideradas espíritus bienhechores, por lo que a menudo se solicita su intervención como intermediadoras entre los dioses y los hombres.
En el Banquete de los eruditos, Ateneo nombra a ocho hamadríades, hijas de Óxilo, y Hamadría o Hamadríade:
  • Caria (Karya) (‘castaño’)
  • Balano (Balanos) (‘encina’)
  • Cranea (Kraneia) (‘cerezo’)
  • Morea (Morea) (‘morera’)
  • Egiro (Aigeiros) (‘chopo’)
  • Ptelea (‘olmo’)
  • Ampelo (Ampelos) (‘vid’)
  • Sice (Syke) (‘higuera’)
Antes de cortar un árbol los sacerdotes debían realizar una serie de ritos y de actos religiosos, destinados a revelar si el árbol estaba o no habitado por una ninfa. 

HÄMARIK
Bella joven virgen personificación del crepúsculo dentro de la mitología estonia
Era amante de Koit (El Alba).

HARMONÍA
En la mitología griega (en griego antiguo Άρμονία Harmonía o Άρμονιη Harmoniê), es la diosa de la armonía y personificación del orden, la concordia y la unidad cívica. 
Como hija de Afrodita, presidia la armonía marital, calmando disputa y discordia; Harmonía era racionalizada como estrecha aliada de Afrodita Pandemos, el amor que une al pueblo, la personificación del orden y la unidad cívica. 
Como hija de Ares, representó a la acción armoniosa en la guerra.
Por último, los escritores griegos y romanos a veces la representaron como la armonía en un sentido más general; se la identifica con la abstracción musical asi como sentimental, es decir una deidad que preside el equilibrio o la armonía cósmica.
Su equivalente en la mitología romana es Concordia
Su opuesta griega es Eris (equivalente a la Discordia romana).
Según una versión, nació de un encuentro furtivo que el belicoso Ares (Marte) tuvo con Afrodita, la diosa del amor, según otra, de Hefesto y Afrodita y según otra de Hermes y Afrodita. Incluso según otra, Harmonía era de Samotracia y se dice que fue criada por Electra, una de las Pléyades, las hijas de Atlas; pero otros dicen que en realidad Harmonía era hija de Zeus y Electra, y hermana de Yasión, que fue el fundador de los ritos mistéricos celebrados en la isla. 
Esposa de Cadmo, antiguo rey al que se atribuía la fundación de Tebas, de esa pareja nació la estirpe de los reyes de Tebas. Tuvieron cuatro hijas: InoAutónoe, Ágave y Sémele y un hijo, Polidoro que llegó a ser rey de Tebas al suceder a su padre. Una de estas hijas, Ino, se convirtió en una divinidad marina y desde entonces fue llamada Leucótea. Según en las antiguas escrituras, Harmonía figuraba como la abuela del dios Dioniso, puesto que otra hija, Sémele fue amada por Zeus y la hizo madre del dios. 
Según la tradición de la antigua religión, el febrero 22, se celebra el día en honor a la diosa Harmonía.
Harmonía es conocida principalmente por la leyenda del collar mortal que recibió el día de su boda. Harmonía llegó virgen a la edad de merecer, por eso Zeus la preparó para casarse con Cadmo cuando el gobierno de Tebas le fue otorgado por AteneaSin embargo, otra tradición dice que fue Cadmo es quien la reclamó a su padre Ares a cambio de una expiación que el dios le había exigido, pues Cadmo había matado a un dragón que se acababa de comer a varios de sus hombres; dicho dragón resultó ser propiedad de Ares. Quienes describen a Harmonía como una samotracia contaban que Cadmo, en su viaje a ese país, vio a Harmonía tras ser iniciado en los misterios, y se la llevó con la ayuda de Atenea.
El matrimonio se celebro en la Cadmea, la ciudad de Tebas y todos los dioses honraron la boda con su presencia y esplendidos regalos. Harmonía recibió dos regalos significativos o de los dioses o del propio Cadmo, a saber, un collar más hermoso jamás hecho, fabricado por Hefesto que proporcionaba belleza y eterna juventud a la portadora y Atenea un hermoso peplo --que había sido tejido por las Cárites-- y que le confería divinidad, que se convirtieron en valiosas prendas del ajuar de la familia (más tarde serian utilizados por medio de soborno en tiempos de guerra, provocando en todo momento derramamientos de sangre). Otras tradiciones afirman que fue Cadmo quien regaló a la novia el collar y el peplo que había recibido de Hefesto o de Europa, o que su madre se los dio como regalos de boda
Este collar, llamado habitualmente Collar de Harmonía, traía la desgracia a cualquiera que lo poseyera. 
Éstos regalos fueron entregados por Atenea y Hefesto a la novia con aviesas intenciones, por ser Harmonía el fruto de unos amores adúlteros entre Ares y Afrodita. 
En el curso de sus viajes, Pausanias vio en el trono de Amiclas una representación de los dioses portando los  regalos de boda. Cuenta que en su época (siglo II de C.) se creía que el ágora de Tebas era el lugar en el que se levantara en tiempo la casa de Cadmo, y los habitantes de la ciudad enseñaban las ruinas de la cámara nupcial de Harmonía y el lugar en el que cantaron las Musas durante las bodas.
Cuando Cadmo fue obligado a abandonar Tebas, Harmonía le acompañó. Cuando llegaron al país de los Enqueleos, estos le ayudaron en su guerra contra los Ilirios. 
Una antigua leyenda de Beocia dice que Cadmo y Harmonía vivieron siempre unidos hasta la muerte y que cuando Cadmo y Harmonía murieron, fueron primero transformados en serpientes (o dragones) y después enviados a los Campos Elíseos, que es la morada de los inmortales felices o fueron llevados allí en un carro tirado por dragones; según otras fuentes Zeus para proteger su inmortalidad los convirtió en serpientes sagradas, otorgándoles la custodia de un santuario de Afrodita en el monte Helicón.
Polinices, que heredó el collar, lo dio a Erífile para que persuadiera a su marido Anfiarao de que emprendiera campaña contra Tebas. ​ Por medio de Alcmeón, hijo de Erífile, el collar llegó a manos de Arsínoe, luego a las de los hijos de Fegeo, Pronoo y Agénor, y finalmente a las de los hijos de Alcmeón, Anfótero y Acarnán, quienes lo dedicaron en el templo de Atenea Pronea en Delfos. El collar había traído la desgracia a todos los que lo habían poseído, y continuó haciéndolo incluso después de ser depositado en Delfos. Failo el tirano, uno de los jefes focios en la Tercera Guerra Sagrada (352 dC), lo robó del templo para agasajar a su amante, la esposa de Aristón, y ella lo llevó durante un tiempo, pero al final su hijo enloqueció y prendió fuego a la casa, donde pereció con todos sus tesoros. 

HARPÍAS o ARPÍAS
En la mitología griega, las Harpías o Arpías (en griego antiguo “las raptoras”, “las arrebatadoras”,  del sing. Άρπυια Harpyia, ‘que vuela y saquea’) fueron consideradas, en un principio, como divinidades bondadosas, seres de muy buen corazón, a pesar de lo que después se pasó a contar de ellas, sobre todo en la mitología romana; representaron en su origen a las tempestades y huracanes. De aquí que las representaran con largos y sueltos cabellos, o en figura de aves de rapiña, revoloteando por encima de las cuadrigas (carro de dos ruedas). 
Se las consideraba personificaciones de la naturaleza destructiva del viento.
Las Harpías que eran los vientos violentos que arrastran todo con su furia.
Eran diosas del viento maligno que hacía naufragar a los barcos.
Personifican la tempestad, que hunde a los navíos en el mar, sin dejar trazas. 
Personificaban los torbellinos, las trombas de agua y las tormentas de vientos poderosos. 
Diosas de los vientos tormentosos que arrebatan a las paersonas haciéndolas desaparecer.
Deidades de las tempestades, cuya ocupación era secuestrar y rapiñar a los mortales, a los que llevaban a los mundos sombríos y subterráneos que había en el interior de la Tierra.
Personificación de los vientos súbitos y tremendos
Su mito definitorio está ligado a Fineo, rey de Tracia que tenía el don de la profecía. A la versión básica de este mito se le fueron añadiendo nuevos detalles con el discurrir del tiempo: las Harpías ya no robaban la comida sino que la ensuciaban con sus excrementos, corrompiéndola. Pronto empezaron a ser vistas como difusoras de suciedad y enfermedad, adquiriendo así su más célebre apariencia monstruosa. Bajo esta nueva forma fueron también impartidoras de castigo, raptando a la gente y torturándola de camino al Tártaro en un difuso solapamiento con las Erinias
Eran despiadadas, crueles y violentas.
Pero al ser adscritas a los elementos en acción, como imagen divinizada de los vientos huracanados, su papel se transformó en el de un peligro, en el de una fuerza brutal de la naturaleza; así pasaron a ser unas criaturas pálidas como el frío de su viento; con unos pavorosos rasgos, tan terribles como su fuerza destructora; unos seres temidos por ser tan voraces como la tormenta que todo lo arranca y destroza terminaron siendo los demonios alados que amenizaban los relatos de los míticos viajeros marinos, que sólo pensaban en comerse a sus víctimas, o en personajes que cambiaron de bando y terminaron por ser ellas las portadoras de víctimas inocentes para los moradores de los Infiernos.
Su personificación demoníaca aparece en tiempos de guerra, acompañando a las epidemias y el hambre. Es posible que la idea de este mito haya surgido en los antiguos al ver los buitres volando a gran altura, en círculos, sobre los campos de batalla, sembrados de cadáveres.
Se piensa que vivían en las islas Estrofádes, en el mar Egeo. Pero, el poeta Virgilio las situó en las puertas de los Infiernos con los demás monstruos.
Se las hace hijas del dios Poseidón, del gigante Tifoeo, o según Hesíodo, de Taumante (hijo de Ponto, el Mar, y de Gea, la Tierra) y  Electra (compañera de Perséfone, hija de Océano y Tetis), y hermanas de Iris; pertenecen a la generación preolímpica, por lo que no están sujetas a los dictados de los doce dioses del panteón helénico.
Según Hesíodo, las Harpías eran en principio dos y sus nombres reflejan el carácter repentino y veloz de sus ataques: Aelo (o Aelopo, ‘viento tempestuoso’, ‘tormenta’, ‘borrasca’, huracán’) y Ocípete (‘vuelo veloz’, ‘vuelo rápido’, ‘de raudo vuelo’, ‘la que vuela ligero’, ‘[la de vuela] rápido’, ‘la de vuelo veloz’, ‘de raudas alas’) «con sus rápidas alas», dice Hesíodo, «compiten con las ráfagas de los vientos y con las aves, pues ya se lanzaban por los aires».
A veces se nombra a otras como Nicótoe (o Nicotea), Ocitoa, Ocipoda, y Aqueloe. 
Homero nombra en la Ilíada a otra llamada Podarge (‘de veloces pies’).
Posteriormente los romanos añadieron a Celeno (‘la oscura’, ‘la sombra’, en alusión a las nubes de tormenta), considerada la más malvada de todas. 
Es curioso observar las variaciones por que pasó en la antigüedad el tipo de las Harpías: eran inicialmente seres con apariencia de hermosas mujeres aladas.  En tradiciones posteriores fueron transformadas en genios maléficos con cuerpo de ave de rapiña, horrendo rostro de mujer, orejas de oso y afiladas garras, que llevaban consigo tempestades, pestes e infortunio. Esta es la forma que acabó por imponerse y que ha pervivido hasta la actualidad.
Hesíodo las describe en su Teogonía como criaturas de «adorables cabellos», lo cual entronca con su aspecto originariamente bello.
Según Tzetzes, tienen el cuerpo cubierto de plumas como los buitres, las manos y pies de hombre, pero las orejas de oso: confundidas a veces con las Furias; Servio y Apolonio las nombran las perras de Zeus (Júpiter).

HARPÓCRATES

Nombre griego que en Alejandría se dio a la conocida deidad egipcia Horpajard o Harpajered, que es una forma de Horus.
Simboliza el Sol de levante, de la renovación cotidiana de la divinidad, y por consecuencia de la eterna juventud siempre renaciente en la naturaleza.
Har Pa Jered, Hor-pa-jard o Har-pa-jered es el nombre egipcio y Harpócrates (en griego antiguo: Ἁρποκράτης) o Sigilón el griego.
Formaba parte de la Enéada Heliopolitana.
Su nombre significa “Horus el Niño”.
Su lugar de nacimiento se encuentra en los mammisis.
Según Plutarco, Harpócrates fue engendrado por Isis y Osiris, en relaciones póstumas, naciendo antes de tiempo como un niño débil de piernas.
Los griegos le adoran en el templo de Coptos junto a Isis; en Edifu se muestra como hijo de Hathor y de Harsomtus (otra forma local de Horus, el “Unificador del Doble País”) y en El Mahamud, al norte de Luxor, aparece como hijo de Montu y Raettavy.
La fiesta que se conmemoraba para la reunión de Horus de Edfú con Hathor de Dendera, se denominó “La Fiesta de la Buena Reunión” y se llevaba a cabo durante el transcurso de cinco días. El encuentro entre ambos se realizaba en barco. El dios partía de su santuario para alojarse en el vecino templo de Dendera durante el tiempo que duraba la ceremonia.
Cuando Isis fue transformada en la diosa Afrodita, Harpócrates fue asimilado a Eros, que lo consideraron hijo de Serapis e Isis  y los griegos lo adoptaron como dios del silencio, del misterio, del secreto y la discreción.
Su aspecto más conocido es con la personalidad de “Horus sobre los Cocodrilos”, infante desnudo y peinado con la coleta lateral de la niñez, en pie sobre dos cocodrilos. Lleva en sus manos serpientes, escorpiones y otros animales venenosos o dañinos. Sobre su cabeza aparece, a menudo, la imagen del dios Bes, protector de la infancia. También como un niño desnudo o cubierto de joyas, sentado sobre las rodillas de su madre con un dedo de su mano derecha metido en la boca en actitud de chuparselo. En el lateral de su cabeza lleva la coleta --característica de los príncipes egipcios-- y sobre aquélla puede tener un disco solar con plumas. Como símbolo del sol naciente, le representan como un niño saliendo de un loto, en la época grecorromana.
Los egipcios pensaban que si hacían correr agua sobre la imagen, entre salmodias e invocaciones, ésta adquiría propiedades sanadoras. Aunque está documentado desde el Reino Antiguo, su culto no alcanzó fuerza hasta el Reino Nuevo.
El niño divino que se menciona en el Libro de los Muertos no es otro que Harpócrates, al que se solía representar desnudo, cubriéndose con una mano los órganos sexuales, mientras que con los dedos índice y corazón de la otra se tapaba la boca, como instando al silencio. La lechuza estaba a veces al pie de su estatua y el duraznero y el loto le eran consagrados, pues, según Plutarco, el albérchigo o duraznero le estaba especialmente consagrado, porque sus hojas tienen la figura de una lengua, y su fruto la del corazón, emblema ingenioso del acuerdo que debe existir entre los sentimientos y las palabras, o entre el corazón y la lengua. 
Esto es lo que dicen los mitólogos, y es la opinión secularmente aceptada. Exotéricamente es cierto. Este gesto siempre ha sido visto como una invitación algo admonitoria al secreto -que de tanto predicamento goza en el esoterismo-, cuando en verdad, más que prohibir, indica dónde debemos fijarnos. Nos insta a reparar en el objeto que lleva en la frente, para que establezcamos una relación entre lo visible y lo escondido. Por lo que atañe al simbolismo subyacente en la ocultación de los genitales, el mensaje es más claro y directo: la abstinencia de placer sexual, parece decirnos, pero no engendrar para engendrar o comprender, ya que la otra mano así lo indica.
Solían poner su estatua a la puerta de los templos, como advertencia de que en aquel recinto se debía guardar silencio.

HEBE

En la mitología griega, Hebe (en griego antiguo Ἥβη Hêbê, ‘juventud’, adolescencia, signos de pubertad) era la personificación de la juventud en su aspecto más atractivo y alegre.
Su nombre es sinónimo de la juventud, y es la personificación de la alegría y la belleza que esta edad da al hombre. 
Símbolo de la juventud eterna que es privilegio de los dioses. 
El don de la eterna juventud le pertenecía, y podía repartirlo entre los mortales conforme a su deseo.
Era capaz de rejuvenecer a los ancianos, como hizo en una ocasión con Yolao por un día cuando éste iba a luchar con Euristeo, o de envejecer a los niños, como hizo con los hijos de Alcmeón, para que pudiesen vengar su muerte en manos de los hermanos de su primera esposa: Arsíone.
Según la Ilíada, ejerce las funciones de criada y era la ayudante de los dioses en el Olimpo:
cumplía la función de copera de los dioses y diosas en el Olimpo, a quienes les servía néctar y ambrosía en la mesa, y así se mantienen eternamente jóvenes. En las fiestas, debía mantener siempre llenas las copas; engancha los caballos al carro de Hera; bañaba y vestía a su hermano Ares...
Es la Juventa de los Romanos, la Dia de los Sicionios
Es descripta como hija menor de Zeus (Júpiter) y Hera (Juno), o de esta diosa únicamente, que resulta de haber comido mucha escarola silvestre en un banquete, con que la obsequio Apolo, y por lo tanto hermana de Ares, Hefesto e Ilitía.
Se caso con Heracles poco tiempo después --con lo cual se viene a simbolizar que la fuerza va generalmente unida a la juventud--, y le dio dos hijos, Alexiares y Aniceto.
Se la representa como una virgen, joven, muy hermosa, coronada de rosas, y que tiene una vasija en una mano, y en la otra una copa en donde vierte el néctar. Otras veces se representa al águila de Zeus en acto de beber en dicha copa.
Fue adorada en Atenas, donde tenía un altar en el Cinosargo, cerca del de Heracles.
Según la Odisea, dejo de ser copera de los dioses cuando se casó con Heracles que acababa de ser deificadoSegún otra historia, fue apartada de su lugar a causa de una caída que sufrió mientras servía a los dioses (o en la que perdió sus ropas, y la vista de su desnudez ofendió el pudor de los dioses), y desde entonces se la consideró indigna de desarrollar esta labor, siendo sustituida en sus labores por el joven príncipe troyano Ganimedes.


HÉCATE o HECATA

Diosa griega de la magia, de los encantamientos, los sortilegios y también de las almas de los muertos.
Presidía a la magia y a todas sus operaciones.
Todo lo misterioso y fantástico está relacionado con ella.
Fue la única de los Titanes que participó en la Titanomaquia al lado de Zeus, por lo cual tiene más consideración que por las demás; le dio poder absoluto sobre la tierra, el cielo y el Infierno (por esta causa se le representaba habitualmente con tres cabezas) y la colmó de dones y prerrogativas. Tiene por decirlo asi, el destino de la tierra entre sus manos y extendía su benevolencia a todos los hombres concediendo los favores que se le piden en todos los ámbitos pues su poder es inmenso:
  • Distribuye los bienes entre los que la honran
  • Concede a los hombres la victoria en los juego, y a los pueblos en las guerras.
  • Puede multiplicar la pesca y los ganados de los hombres.
  • Define los veredictos en los tribunales y hace que sus elegidos se destacaran en el ágora.
  • Preside en el consejo de los reyes, a los sueños, a los partos y a la conservación y desarrollo de los niños que acaban de nacer.
  • Protege a los atletas y de los políticos.
  • Presencia el nacimiento y muerte de los hombres, y en su mano estaba decidir quien moría y quien no.
  • Tiene el don de atraer o matar al amante que se había alejado del ser amado.
  • Es invocada contra los amores deshechos, también cuando se deseaba desafiar al destino.
  • Considerada como la protectora de las familias y de los niños.
«Reina de los Fantasmas» es un título asociado con Hécate debido a la creencia de que
pues podía evitar que estos saliesen del mundo de los espíritus, pero por otro lado también permitir su fuga; ella enviaba a los humanos los terrores nocturnos, apariciones de fantasmas y espectros.
Guardiana de los «caminos y senderos que se cruzan» o encrucijadas, que desde siempre han sido considerados grandes centros de actividad espiritual y mágica. En estos cruces de caminos, eran instaladas las estatuas de la diosa tricéfala y allí dejaban los devotos sus ofrendas. Se creía que en esos espacios apartados a veces aparecía la diosa, especialmente en las noches más oscuras, sin luna, Hécate con un aspecto terrible portando antorchas en las manos, acompañada por su jauría de perros fantasmales y aulladores (de yeguas o de lobos). En las encrucijadas de los caminos, que eran para los viajeros lugares demoníacos y espectrales, se celebraban las "cenas de Hécate", que estaban preparadas a base de comidas de pescado y otros mariscos. Forman un rito de purificación. La importancia simbólica de las encrucijadas es universal y está ligada a la situación de cruce de caminos, que hace de éstas una especie de centro del mundo: lugar de paso de un mundo a otro, de una vida a otra o de la vida a la muerte. La encrucijada es el encuentro con el destino.
Hécate es habitualmente asociada con Artemisa, ya que su madre es Asteria, la hermana de Leto; ella y Artemisa, por lo tanto, son primas. A diferencia de Artemis, que representaba la luz lunar y el esplendor de la noche, Hécate se manifestaba en la oscuridad y los terrores que esta esconde.
En el Hades gozaba de gran autoridad, porque era conocida como la reina invencible y presidía las ceremonias de expiación y purificación de las sombras a las que se les permitía reparar las malas acciones de su vida pasada. 
Sus poderes se intensificaban en la noche, a la tibia luz de la luna, con la que se identificaba.
Se convirtió en la asistente de Perséfone y su intima compañera en el Inframundo.
Su influencia era tal que hasta el mismo Zeus la temía.
Su equivalente en la mitología romana es Trivia.
Era invocada antes de empezar las operaciones mágicas que la obligaban a aparecer sobre la tierra; cuando se mostraba a alguno, lo espantaba de tal manera que la mayoría de las veces moría de miedo.1 R. hekaton, ciento, porque se le ofrecían cien victimas, o porque detenía cien años en las riveras del Estigia las almas cuyos cuerpos se hallaban privados de sepultura. 2 R. hekas, lejos, porque la Luna arroja sus rayos desde lejos. 3 R. kat, fuego, luz.
Museo le hace hija de Helios (el Sol); Orfeo del Tártaro y de Deméter (Ceres); Baquilides de Nix («la Noche del obscuro seno»); Ferécides de Aristeo; Hesíodo la presenta como hija de Perses (hijo del titán Crío y de Euribia, hija de Ponto y Gea) y Asteria(hija de los titanes Ceo y Febe)que era hermana de Leto, a su vez madre de Artemisa y Apolo. La abuela de estos tres primos era Febe, descendiente directa de la generación de la los Titanes e independiente del panteón Olímpico. En algunos pueblos de Tesalia decían que Hécate era una hija de Zeus y Deméter con la igual predilección de su padre, la única descendiente extramatrimonial del dios que había sido aceptada por la celosa Hera, no de buen grado, sino por temor a sus poderes sobrenaturales. Ese milagro hizo que Hécate fuera honrada y respetada por todas las divinidades que habitaban el Olimpo. Cada uno le da un carácter conforme a su genealogía, o mejor, la Hécate de cada país es un personaje diferente, cuyas cualidades y acciones han complicado y acumulado los mitologías.
Hécate se unió primero a Forcis y fue madre del monstruo Escila; después a Eetes, de quien obtuvo a Circe y a Medea. Según la versión del mito estas últimas aparecen como hermanas o sobrinas.
Se la representaba con tres caras, una de caballo, a la derecha, una de perro, a la izquierda y una de mujer, al medio. Alcameno fue el primero que dio un triple cuerpo a la diosa. Miron por el contrario no le da más que uno. La pintura de Alcameno debía prevalecer en un pueblo amante de las alegorías: así sus tres rostros significan las tres faces de la Luna según Cleomedes; según Servio el uno representó a Lucina que protegía el nacimiento; el otro fue Diana que conservaba los días el tercero Hécate que los terminaba. Las tres caras también han sido interpretadas en el sentido de que es una diosa que tenía tres lugares de acción (el cielo, la tierra y el mar), o bien representaban sus tres personalidades: Selene en el cielo, Artemisa en la tierra, Hécate (o Perséfone) en el Infierno.
Cuando se le obligaba a responder a las evocaciones mágicas de Medea, aparecía con la cabeza llena de serpientes, con una rama de encina en la mano, rodeada de luz y haciendo resonar a su alrededor los ladridos de su Jauría Infernal, y los agudos gritos de las ninfas de Faso. Cuando Fedro le implora en Séneca, va armada de una antorcha ardiente, de una látigo o una espada, muchas veces trae una antorcha para disminuir las tinieblas del Tártaro, o una pantera ara sacrificar a los dioses Manes. Otras veces lleva en una mano una llave y en la otra o cuernas o un puñal con lo que ó ata o hiere los criminales. En un jaspe del gabinete de la biblioteca del rey de los franceses se la ve con sus tres cabezas, sobre las cuales se elevan ciertas medidas. No tiene más que un cuerpo y de él sale seis brazos, dos de los cuales tienen serpientes, otros dos, antorchas encendidas, y los dos últimos, vasos expiatorios.
En algunos lugares se la representa con una llave de oro capaz de abrir la riqueza fabulosa del cielo y de la tierra.
Su símbolo es la luna menguante.
El numero tres servía para designarla. 
La rana, significativamente una criatura que puede cruzar dos elementos, está también consagrada a Hécate. 
La perra es ayudante y representación animal a Hécate, quien a veces es llamada la «perra negra». Algunas veces se le sacrificaban perros (una buena indicación de su origen no helénico, pues los perros, como los burros, muy rara vez jugaban este papel en el genuino ritual griego) a ella en rituales de purificación. Los que se le ofrecían en sacrificio debían ser negros, y eran inmolados a medianoche. Los lamentables gritos de estos animales mientras se los sacrificaban alejaban, decían; los horrorosos espectros, enviados a menudo por esta diosa. En Colofón (Tracia) Hécate podía manifestarse como perro.
Le estaba consagrada la encina muy particularmente, y se la coronaba con ramas de este árbol entrelazadas con serpientes. 
Decharme añade que esta divinidad extranjera no tuvo nunca puesto determinado en el sistema de la región popular de los griegos, pero fue adoptada por la secta de los órficos, quienes la asignaron un puesto elevado en su teogonía, como lo atestigua el himno a Hécate que va incierto en al obra atribuida a Hesíodo.
Su culto fue llevado a Beocia por las inmigraciones venidas del Norte, y desde allí se difundió por el resto de la Grecia. 
Muchos mezclaron el culto de esta diosa con el de Diana; y de esté modo fue adorada en Efeso, Delos. Brauron en el Ática, Magnesia, Micenas; Segesta y en el monte Menalo. Atenas le ofrecía tortas en las cuales se veía impresa una figura de buey; porque se la invocaba para la conservación de los animales útiles; y los esparciatas tiñeron sus altares con sangre humana.
Su culto fue del mismo modo celebre, en Roma, pero no tan cruel; se la llamaba Dea Feralis y se creía que fijaba el termino de la vida de los hombres y presidia su muerte. Amiterne y Forminas le elevaron altares, y Espoleto le edificó un templo que fue común a ella y Poseidón (Neptuno) mirando al mar como el más vasto y poblado de todos los sepulcros.
Los eginetas que fueron los primeros en admitirlo, le levantaron un templo, en una plaza circuida de muros, donde celebraban todos los años una fiesta en su honor, Apuleo dice que era la misma que Isis.
Su santuario más importante estaba en Lagina, una ciudad-estado teocrática en la que la diosa era atendida por eunucos. Lagina, donde el famoso templo de Hécate atraía grandes reuniones festivas cada año, quedaba cerca de la colonia originalmente Macedonia de Estratonicea, ciudad de la que era patrona. 
Se describe a Hécate como una diosa con aspecto fiero y terrible, en su interior se escondía un corazón sensible y tierno. Prueba de ello tenemos en la siguiente historia…
Un día, asomada desde una gruta, Hécate presenció el rapto de Perséfone, y no dudó en ayudar a su madre Deméter a buscarla. Con una antorcha en la mano, ambas diosas recorrieron todos los caminos hasta que dieron con la doncella. Hades la había secuestrado para hacerla su esposa, asi cada seis meses para estar con ella. Hades estuvo de acuerdo y Perséfone se convirtió en la esposa de Hades y reina del Inframundo. 
Fue entonces cuando Hécate se ofreció a acompañar y guiar a la doncella el tiempo que pasase en el reino de Hades, porque Perséfone temía a la oscuridad y podría perderse. Como recompensa por su noble comportamiento y por el apoyo y amistad incondicional hacia la joven esposa, Hades la premió nombrándola huésped de honor en el reino de los muertos.
Una leyenda cuenta que Hécate robó a su madre un recipiente que contenía algún compuesto mágico, lo que provocó la furia de la diosa, que la persiguió para castigarla. A Hécate no le quedó más remedio, para librarse de las represalias, que ir al Hades a refugiarse, donde permaneció a partir de entonces.
En la batalla de los Dioses contra los Gigantes mató a Clito con sus antorchas.
Se opuso a Heracles cuando éste intentó enfrentarse a Cerbero.
Odiseo (Ulises) queriéndose librar de los que la atormentaban, le consagró un templo en Sicilia.

HEH, NEHEH, HUH, HAH, HAUH, HUAH o HAHUH
Una de las numerosas divinidades abstractas que para los antiguos egipcios simbolizaba la eternidad en la mitología egipcia. En los oasis del Antiguo Egipto era considerado un genio del tiempo infinito.
Heh, a partir del Imperio Nuevo, es el resultado de la fusión de dos divinidades muy diferenciadas que tienen este mismo nombre y que en algunos casos llegan a confundirse:
  1. El miembro de la Ogdóada de Hermópolis (asociación de ocho entidades divinas), que representó la infinitud en la creación y desempeña un papel esencial en la cosmología.
  2. Genio que simboliza el tiempo infinito y “Los Millones de Años de Vida” deseables para la existencia humana.
En Hermópolis, donde el dios Jnum se percibía como el alfarero creador del mundo, cada pareja correspondía a un principio fundador del mundo; Huh con Hehet, su paredro, representaba el espacio infinito.
En el periodo Tardío se le veneró como a un dios del hogar. 
Heh, dios "de la eternidad" no fue considerado nunca un demiurgo. Aunque se desconoce su origen, se sabe que la creación de la eternidad sucedió varias veces, hasta ocho veces, asimilándola al Heh "primordial". Los ocho Heh "de la eternidad", agrupados por parejas, sostenían la bóveda celeste y cada uno estos cuatro "pilares del cielo" protegían una región de la bóveda celeste. En esta función de sustentar el cielo, Heh se convirtió en hipóstasis de Shu, como dios del aire, que con sus dos brazos levanta el cielo (representado por Nut) y lo separa de la tierra (representada por Geb). Los cuatro pares Heh se perciben entonces como cuatro vientos; pero por una razón desconocida, estos vientos se consideraron negativos, como surgidos de la boca de Seth.
Su nombre significa “millón”.
El dios Heh está representado en uno de los objetos descubiertos por Howard Carter en la tumba de TutanjamónUna de las más perfectas representaciones del dios figura en el sillón ceremonial del joven faraón. Tiene variedad de formas: 
  1. Apariencia humana con cabeza de rana; a partir de Reino Nuevo figura, con frecuencia, acompañado de un renacuajo.
  2. Genio, personificación antropomorfa arrodillada o sentada sobre el símbolo del oro (nub), con una cruz anj en su brazo, y una hoja de palma en cada mano que simbolizan “los Millones de Años” deseables para los egipcios ; estas palmas terminan en un disco solar que protege el uræus y en su cuello también cuelga una cruz anj; sobre la cabeza puede llevar otra hoja de palmera curvada con la misma simbología.
La representación de Heh en jeroglíficos arrodillado con los brazos abiertos sosteniendo el cielo, se utilizaba para representar la cifra un millón. También era el jeroglífico que significaba infinito en las matemáticas egipciasPor esto se situaba como atributo ante los nombres de las divinidades solares. 
Heh fue venerado en el Bajo Egipto y en el Oasis de Dajla.
El faraón Amenemhat I, después de una campaña militar hacia el sur, fundó una ciudad que llamó "Heh", nombre de dios, junto a la tercera catarata del Nilo. Un siglo más tarde, fue consolidada por Sesostris del III. 

HEIMDALL, HEIMDALLR o HEIMDAL
Heimdal (Heimdallr en nórdico antiguo , el prefijo heim- significa “hogar”, “casa”, mientras que el significado del sufijo -dallr es desconocido) es el dios-guardián y dios de la luz, del arcoiris y de la seguridad en la mitología nórdica.
Representaba el comienzo de todas las cosas, en oposición a Loki.
Simboliza de forma muy admirable la gracia favorecedora de los dioses.
Era considerado el más apuesto, uno de los más nobles y sabios, y también es el más solitario; todos los dioses le amaban cariñosamente. Era conocido como el dios delicado, inocente e indulgente.
Heimdal compartía con Bragi el honor de darle la bienvenida a los héroes en Valhalla, el paraíso de los guerreros.
Era enemigo implacable de Loki, ya que éste se burlaba sin piedad de sus tareas de guardián y vigilante de los dioses; será él quien en la lucha final dará el golpe mortal a Loki, pero él también morirá en este combate.
Su nombre parece significar "el que lanza claros rayos" o 'dios de la luz"
Es hijo de Odín y de nueve gigantas (Egia, Augeia, Ulfrun, Aurgiafa, Sindur, Atla, Iarnsaxa, Gjálp y Greip) hijas de Geirrendour, Geirrödr o Geiroed.
Solo quedó memoria de él entre los escandinavos, que le describían como grande, hermoso con una armadura blanca y brillante, --por lo que era conocido como el dios brillante o de la luz--, con cabellos y dientes de oro, que destellaban cuando él sonreía, y se ganó el sobrenombre de Gullitani (´´el de los dientes de oro´´). Se le proporcionó además una reluciente espada llamada Hofuth, y un cuerno extraordinario, llamado Gjallarhorn, que debía hacer sonar ante cualquier indicio de peligro; su último terrible sonido anunciaría la llegada del Ragnarok. También era el orgulloso propietario de un veloz corcel de crines de oro llamado Gulltoppr, que le transportaba de acá para allá pero especialmente temprano por la mañana.
El palacio de Heimdal, llamado Himinbjörg, estaba en el punto más alto del puente, y allí le visitaban a menudo los dioses para beber del delicioso hidromiel con el que él los agasajaba.
En el transcurso de un paseo a orillas del mar, Odín vio una vez a nueve bellas gigantes profundamente dormidas en las blancas arenas. El dios del cielo quedó tan enamorado de las hermosas criaturas que, como relatan las Eddas, se desposó con las nueve y se combinaron, en el mismo momento, para traer al mundo un hijo que recibió el nombre de Heimdal.
Al momento de la llegada de Heimdal, los dioses estaban deliberando sobre la conveniencia de asignar un guardián fidedigno y vitorearon al nuevo recluta como alguien apropiado para cumplir con las onerosas obligaciones de su cargo. 
Heimdal accedió con alegría a asumir la responsabilidad y desde entonces veló día y noche el sendero de arco iris que se adentraba en Asgard. Para permitir que Heimdal detectara la aproximación de cualquier enemigo desde lejos, la asamblea de los dioses le concedió una vista aguda que podía ver a cien millas de distancia tan claramente tanto de día como de noche; un fino oído que se dice podía oír crecer la hierba en las colinas y la lana en los lomos de las ovejas, y podía estar sin dormir varios días. Pero en cambio, no podía hablar.
Heimdal le entrega Brisingamen a Freya, después de arrebatárselo a Loki. Gracias a su extremada agudeza de oído, Heimdal escuchó, de noche, el suave sonido de lo que parecían ser pasos de gato en dirección al palacio de Freya, Folkvang. Dirigió su vista de águila en la oscuridad y percibió que el sonido era producido por Loki, el cual, habiendo entrado sigilosamente en el palacio como una mosca, se había aproximado al lecho de Freya y estaba intentando robarle su brillante collar de oro, Brisingamen, el emblema de la fertilidad y la armonía de la Tierra.
Heimdal, el guardián del arco iris Bifröst, vio que la diosa se encontraba dormida en una postura que hacía imposible abrir su collar sin ser despertada. Pero el astuto Loki permaneció dubitativo al lado de la cama solo durante unos momentos y entonces comenzó a murmurar las runas que les permitían a los dioses cambiar de forma según su deseo. Mientras Heimdal se encontraba pendiente de la situación, Loki se vio reducido hasta alcanzar el tamaño y la forma de una pulga, tras lo que se deslizó bajo las sábanas y picó el costado de Freya, haciendo de esta manera que ella cambiara de postura sin ser despertada de su sueño.
El cierre estaba ahora a la vista y Loki, abriéndolo cuidadosamente, obtuvo el codiciado tesoro y procedió a marcharse con él sin dilación. Heimdal se lanzó inmediatamente en persecución del ladrón nocturno y, alcanzándole rápidamente, desenvainó su espada de la funda con la intención de cortarle la cabeza, cuando el dios se transformó en una parpadeante llama azul. Rápido como el pensamiento, Heimdal se transformó en una nube y envió rápidamente lluvia para apagar el fuego. Pero el malvado Loki alteró su forma con la misma velocidad para transformarse en un oso polar, que abrió sus fauces para tragarse el agua. Heimdal, sin dejarse intimidar, adquirió entonces a su vez la forma de un oso y atacó ferozmente. Pero como el combate amenazaba con acabar desastrosamente para Loki, se transformó en una foca y tras imitarle Heimdal, el de la dentadura de oro, se libró la última lucha, que concluyó con la derrota de Loki, quien se vio forzado a entregar el collar, que fue debidamente devuelto a Freya por Heimdal.
En esta leyenda, Loki puede ser tomado como un símbolo de la sequía o de los funestos efectos del calor demasiado ardiente del Sol, que viene a robarle a la Tierra (Freya) su más preciado ornamento (Brisingamen). Heimdal es una personificación salvadora de la lluvia y el rocío gentil, que, tras luchar durante un rato contra su enemigo, la sequía, que Loki representa, termina por derrotarla y le obliga a renunciar a su premio.

Heimdal se marchó un día de Asgard para pasear por la Tierra, como los dioses solían hacer en ocasiones. No había caminado aún mucho cuando llegó hasta una pobre cabaña a orillas del mar, donde se encontró con Ai (bisabuelo) y Edda (bisabuela), una pobre pero respetable pareja, que le invitó de forma hospitalaria a compartir su exigua comida de gachas de avena. Heimdal, el dios de la luz, que dijo llamarse Riger, aceptó gustoso la invitación y permaneció con la pareja durante tres días enteros, enseñándoles muchas cosas. Al concluir este tiempo, continuó el viaje. Algún tiempo después de su visita, Edda dio a luz a un niño de piel oscura y rechoncho, a quien llamó Thrall.
Thrall pronto mostró una fuerza física poco común y grandes aptitudes para los trabajos pesados. Una vez hubo crecido, tomó como esposa a Thyr, una chica de constitución gruesa con las manos quemadas por el sol y pies planos que, al igual que su marido, trabajaba de sol a sol. Muchos hijos nacieron de esta pareja y su descendencia fue la de los siervos de la gleba o esclavos del norte.
Tras dejar la pobre cabaña y la desolada costa, Riger se dirigió hacia las tierras del interior, donde en poco tiempo llegó hasta unos terrenos cultivados y una fértil granja. Al entrar en esta confortable morada, se encontró a Afi (abuelo) y Amma (abuela), que en muy buen gesto hospitalario le invitaron a sentarse con ellos para compartir la simple pero abundante comida que habían preparado para el almuerzo.
Riger aceptó la invitación y permaneció allí tres días con sus anfitriones, impartiéndoles toda clase de conocimientos útiles para ellos. Tras marcharse de su casa, Amma tuvo un robusto hijo de ojos azules, a quien llamó Karl. Mientras crecía, demostró grandes y variadas habilidades en la agricultura y a su debido tiempo se casó con una rolliza y hacendosa esposa llamada Snor, la cual le dio muchos hijos y su descendencia fue la raza de los agricultores.
Dejando la casa de esta segunda pareja, Riger continuó el viaje hasta que llegó a una colina, sobre la cual se erigía un majestuoso castillo. Allí fue recibido por Fadir (padre) y Modir (madre), los cuales, bien alimentados y vestidos lujosamente, como aristócratas, le recibieron cordialmente y le agasajaron con exquisitas carnes y deliciosos vinos. Riger permaneció tres días con esa pareja, tras lo cual regresó a Himinbjorg para reanudar su guardia como vigilante de Bifröst, y al poco tiempo la esposa de la tercera pareja tuvo un hermoso y esbelto hijo, a quien llamó Jarl. Este niño mostró pronto una gran afición por la caza y toda clase de ejercicios marciales, aprendió a interpretar runas y vivió para realizar grandes hazañas de valor y gran coraje que hicieron su nombre distinguido, añadiendo gloria a su estirpe. Tras alcanzar la edad adulta, Jarl se desposó con Erna, una doncella aristocrática y de esbelta figura, que gobernó su casa sabiamente y le dio muchos hijos, cuya descendencia fue la destinada a gobernar, el más joven de los cuales, Konur, se convirtió en el primer rey de Dinamarca. Esta leyenda nos permite observar el marcado sentido de clase social que existía entre las razas nórdicas.
Según profetizó la adivina, cuando esté completo el Nalfgar, el drakkar que se construye en Hel con las uñas de los muertos, la fuerzas del caos, comandadas por Loki, cruzarán el Bifrost quebrándolo a su paso. El Gjallarhorn resonará entonces con tanta fuerza que podrá ser escuchado en los nueve mundos llamando a los dioses a la última lucha. Después de esta confrontación final el mundo renacerá y los dioses supervivientes ocuparán el lugar de los caídos. Pero entre aquellos, si hacemos caso a Snorri Sturlusson, no se encontrará Heimdall. Él y Loki se habrán matado mutuamente durante la batalla.

HEL o HELA

La diosa Hela o Hel era la encargada en el Inframundo de uno de los tipos de muertos en la mitología nórdica: tenía a su cargo principalmente las almas de los mortales que morían de vejez o de enfermedad, quienes han llevado una vida poco honorable o aquellos guerreros que no merecían ser recibidos en el Valhalla, las de los niños y las de las mujeres. 
Atormentaba a cobardes y a los que no han merecido el honor de vivir en Valhalla.
Esta diosa tenia muchas moradas diferentes para los invitados que venían a visitarla a diario, ya que ella recibía no sólo a los perjurios y criminales de todas clases, sino también a aquellos que eran tan desgraciados como para morir sin derramar sangre; aquellos que vivían en la blasfemia y la bajeza aunque murieran bajo armas iban a una de las regiones del Niflheim (‘mundo de las tinieblas’).
Los que morían en el campo de batalla iban a Odín, al Valhalla, pero
aquellos virtuosos en vida que morían naturalmente iban también al cielo, pero no al Valhalla, sino al Vingólf. 
Ella no puede recibir a aquellos ahogados en el mar ya que pertenecen a la diosa Ran, por lo tanto sólo obtiene los muertos en tierra firme. 
Las mujeres nobles tampoco iban a Hel, ya que eran acogidas por Freyja luego de su muerte. Las doncellas moraban con Gefjun.
Pero también parece que acuden otros, buenos o malos; pues se sabe que Balder acudió cuando fue asesinado por Hoder; Sigfrido, el que mató a Fafner, también fue al ser asesinado por Gunther; Brunilda igualmente fue allí en su bello carro luego de ser quemada en su pira funeraria. 
En su mundo subterráneo a veces, permitía vivir a monstruos, entre otros al dragón Nidhogg que roía día y noche las raíces del fresno Yggdrasil. 
Sus poderes, que había recibido de Odín, se extendían a varios mundos.
Es la Perséfone del Norte.
Su morada se llama Helheim o Hel, bajo una de las raíces de Yggdrasil y parte inferior del Niflheim. El camino que lleva hasta ella es Helway, que es tan largo que Hermod lo tuvo que recorrer en nueve días y nueve noches, siempre hacia el norte y descendiendo constantemente.Su estancia o palacio se denomina Eljudnir (‘frio de cellisca’), cuya puerta principal se llamaba Falanda Forard (‘trampa para ali mañas’), sus cortinas Blickjandaböl (,’palidez desastrosa, maldición o conflagración’). Su plato Hungur (‘hambre’), su cuchillo, Sultur (‘sed o carestía’), su lecho Keur (‘enfermedad, insomnio o putrefacción’).
Tenía dos servidores: su criado Ganglati o Ganglad (‘retraso, holgazanería o senilidad’) y su sirvienta Gangled (‘pereza o indolencia’).
El Acceso de Hel (Helway) es horrible, pues encadena al hombre moribundo con sólidas ligaduras que no pueden ser rotas, mientras la angustia roe su corazón y las sirvientes de Hela vienen cada noche a invitarlo. Ante los ojos del hombre moribundo se despliega una oscura y horrible región de brumas; ve que el sol, el puro astro del día, se desvanece y desaparece, y oye que los goznes de la Puerta de Hel (Helgate) crujen, y ésta se abre para recibirlo. La compañía de Hela es grande, pero tiene una morada lo bastante grande para todos; su imperio se extiende a lo lejos, sus palacios son prodigiosamente altos y tienen grandes puertas. Naturalmente su morada está hecha de sombras, pero tiene la apariencia de la realidad.
Es la tercera hija de Loki, dios o espíritu de la discordia o del mal, y de la gigante-hechicera proveniente del Jötunheim, Angrboda («la portadora del infortunio»). Ella vino al mundo dentro de una oscura cueva en Jötumheim y se crio junto a la serpiente Jörmungandr y el terible lobo Fenrir siendo tal trio considerado como los símbolos del dolor, el pecado y la muerte. Sabiendo lo funesta que iba a ser, los dioses la precipitaron al infierno (Hifflheim).
Era una doncella monstruosa, su cara era lúgubre y era medio blanca y medio negra azulada. La mitad superior de su cuerpo era realmente hermosa, pero la mitad inferior de este era igual al de un cadáver en putrefacción y de él despedía un olor nauseabundo; la mitad de su cara era humana y la otra mitad era negra porque estaba vacia. Se cree que Hela se representa así por como es vista la muerte por los hombres. 
Su cabeza caía hacia adelante. Detrás de ella, de rodillas, están las hileras de sus tristes súbditos condenados a sufrir eternamente frio, dolor y hambre en su morada triste y sombría.
Cada año Ullr pasa unos meses con Hella cumpliendo su rol de amante.
Durante el Ragnarok, será la encargada de liderar la Legión de los Muertos. 

HERA
En la mitología griega (en griego ρα / ρη en griego antiguo ρα Hēra, o equivalentemente ρη Hērē en jónico y griego homérico diosa de las mujeres y el matrimonio. Hera preside sobre los correctos preparativos del matrimonio y es el arquetipo de la unión en el lecho nupcial.
Su equivalente en la mitología romana era Juno.
Su madre era Rea y su padre Crono.
Legítima esposa de Zeus y una de las tres hermanas de Zeus en el panteón olímpico de la mitología griega clásica.
Los legítimos descendientes de su unión con Zeus son Ares (dios de la guerra), Hebe (diosa de la juventud) e Ilitía (diosa de los partos). 
Enio, una diosa de la guerra responsable de la destrucción de las ciudades y ayudante de Ares, también es mencionada como hija de Zeus y Hera, aunque Homero la equipara con Eris (diosa de la discordia). 
Hera estaba celosa de que Zeus alumbrase a Atenea sin recurrir a ella (en realidad con Metis), así que engendró a Hefesto sin él. 
Se representa a Hera majestuosa y solemne, a menudo en el trono y coronada con el polos (una alta corona cilíndrica usada por varias de las Grandes Diosas), pudiendo llevar en su mano la granada, símbolo de la fértil sangre y la muerte, y sustituto de la cápsula narcótica de la amapola
Se le sacrificaban la vaca y más tarde el pavo real.
Hera, junto con varios de los olímpicos (Apolo, Atenea, Poseidón) intentaron una vez destronar a Zeus y adueñarse del Olimpo. Para eso encadenaron a Zeus a su lecho y alejaron de él su rayo. Mientras discutían quién gobernaría el Olimpo, el centímano Briareo liberó a Zeus, y el dios castigó a los usurpadores. Como castigo ejemplar, colgó a Hera desde el cielo, con sus brazos encadenados a argollas de oro y un yunque atado a cada pie. Los gritos lastimeros de Hera terminaron ablandando el corazón de Zeus, quien la liberó posteriormente.
Hera odiaba a Pelias por haber asesinado a Sidero, su madrastra, en un templo consagrado a ella.  Convenció a Jasón y Medea para que lo matasen. El vellocino de oro era el objeto que Jasón necesitaba para liberar a su madre.
En Tracia, Hera y Zeus convirtieron al rey Hemo y la reina Ródope en montañas, los Balcanes y las montañas Ródope respectivamente, por su hibris al compararse con los propios dioses.
Durante la Guerra de Troya Diomedes luchó con Héctor y vio a Ares luchando en el bando troyano. Diomedes pidió a sus soldados que se retirasen lentamente. Hera, la madre de Ares, vio la injerencia de éste y pidió permiso a Zeus, su padre, para alejar a Ares del campo de batalla. Hera animó a Diómedes a atacar a Ares y éste arrojó su lanza contra el dios. Atenea guió la lanza hasta el cuerpo de Ares, quien rugió de dolor y huyó al monte Olimpo, lo que obligó a los troyanos a retirarse.
Como Hera (Juno), odiaba a los troyanos porque su marido la había engañado con Ganimedes, un príncipe troyano y lo había convertido en el copero de los dioses. También los odiaba por el Juicio de Paris, un joven troyano que eligió a Afrodita (Venus) como la más hermosa en vez de a ella. Es por eso, que quiere impedir que Eneas funde una nueva Troya en Italia, después de su destrucción. Para impedirlo va a Eolia y le pide a Eolo, dios de los vientos que los mueva en contra de Eneas y hace que lleguen a Cartago. Luego, Poseidón (Neptuno) hace que las aguas se calmen por haber provocado olas sin su indicación. Mientras los troyanos estaba en Cartago, tierra donde reinaba Dido, Hera hace un pacto con Afrodita diciendo que tenían un objetivo en común: que Eneas reinase Cartago con Dido. Afrodita sabía que ese no era el destino de Eneas, pero la engaña. Afrodita ya había hecho que Eros (Cupido) enamore a Dido de Eneas, para que ella no lo traicione. Es así que acepta el pacto con Hera y deja que ésta organice una tormenta donde Eneas y Dido deban dormir bajo el mismo techo y contraigan matrimonio. Hermes (Mercurio), enviado por Zeus (Júpiter) le recuerda que ese no es su destino, entonces decide partir. Juno, dándose cuenta de que se había roto su pacto envía a Iris a quemar la flota de Eneas. Finalmente, pueden llegar al Lacio y enfurecida Juno, desea desatar la guerra ya prevista entre latinos y troyanos. Es por eso que envió a las deidades del infierno para que convenzan a Amata de que por culpa de Eneas Turno no iba a poder ser su yerno y a Turno lo invade Furia para que quiera tomar venganza. Juno abre las puertas de la guerra y ésta comienza. Luego, Hera y Zeus pactan que ella no intervendrá más, así como tampoco Afrodta para ayudar a ninguno de los héroes, que retrasará la muerte de Turno pero no cambiará el destino de la guerra. Sin embargo, Juno le pide a Jaturna, hermana de Turno que rompa el pacto y ayude a su hermano. Finalmente se da cuenta de que no puede hacer nada para impedir el destino marcado por los hados, entonces pide que los latinos mantengan su nombre, sus trajes y su idioma y que desaparezca el nombre de Troya. Zeus concede su deseo para que deje de molestar a los troyanos y dice que solo agregará dioses y culto.


HERACLES
Es el más famoso de los héroes de la mitología griega; infinidad de interpretaciones han dado los mitógrafos e historiadores de las religiones sobre el tipo del héroe heraclida. Según algunas, simboliza la fuerza del sol  que vence y atraviesa con sus rayos las tinieblas, de donde su muerte significa el ocaso del astro al poniente. Según otras, es la catarsis del alma que va abandonando progresivamente las ataduras humanas hasta alcanzar la bienaventuranza divina.
Para muchos, Heracles representa el enviado de Zeus entre los mortales para eliminar los monstruos que asolaban la tierra, llevándoles así la justicia divina que representaba en el plano divino la generación de los dioses olímpicos.
Símbolo magnifico del hombre en lucha contra las fuerzas de la naturaleza y todo lo que sea malo o cruel.
Hubo de cumplir una serie de trabajos prodigiosos, y tuvo éxito luego de haber elegido voluntariamente entre los dos senderos que le mostraban Afrodita y Atenea, la primera hecha de voluptuosidad y la segunda de duras fatigas pero coronada de gloria inmortal. 
En Roma fue identificado con Hércules. Héroes análogos a Heracles pueden encontrarse  en todo el mundo antiguo: Bel o Baal en Siria; Melkart en Fenicia; Gilgamesh en Asiria; Ogmius entre los galos; Rama entre los hindúes. 
Equivale a S. Lorenzo.
Su fiesta se celebra el 12 de Agosto, con una libación nocturna.
Hijo de Zeus y de la mortal Alcmena. 
Su padre mortal era Anfitrión, el esposo de su madre, y rey y general de la población de Tebas o de Tirinto.
Algunos autores antiguos lo hacen hermano de Euristeo, rey de Argos o de Micenas y Tirinto. 
Su historia comienza en Micenas. Allí vivía Anfitrión, gran guerrero y estratega militar, quien estaba casado con la princesa Alcmena, nieta de Dánae
Un día, Anfitrión mató por accidente a su suegro Electrión, rey de Micenas. Por tal razón, él y su esposa tuvieron que huir de su pueblo y pedir asilo en Tebas. En esta ciudad fueron acogidos en la casa del rey como huéspedes especiales. Sin embargo, el dolor embargaba a la princesa, no sólo por la muerte de su padre y pro haber tenido que dejar su patria, sino porque en una guerra reciente entre su pueblo y los Tafios y Telebeos, sus hermanos también habían perecido. El dolor de Alcmena era tan profundo que le dijo a Anfitrión que no volvería a acostarse con él hasta que la muerte de sus hermanos estuviera vengada. Anfitrión no tuvo otra alternativa que pedir ayuda al rey de Tebas, Creonte, para reunir un ejército y marchar contra los Telebeos y los Tafios. Creonte accedió, y cuando el ejército estuvo listo, Anfitrión partió a la guerra. Entre tanto, Zeus buscaba la manera de acercarse a Alcmena porque estaba enamorado con locura de ella, pero sabía que la princesa era incorruptible y totalmente fiel a su marido. Asi que una noche el crónida, aprovechando que Anfitrión se encontraba luchando muy lejos de allí, adoptó la figura de éste y llegó a su casa como si hubiera obtenido la victoria en la guerra. Le contó a Alcmena cómo había sido su triunfo y cómo había logrado vengar la muerte de sus hermanos. La princesa oyó fascinada esas historias y luego cedió a los deseos del dios. 
Pero ésta no sería para Zeus una noche más, ni otro de sus muchos amoríos. El gran dios había dispuesto que fuera su última  aventura con una mortal porque de esa relación habría de nacer el más importante de todos sus hijos, un héroe que no sólo protegería a los mortales sino también a los dioses  y, en su momento, los libraría de la destrucción total. Para llevar a cabo sus propósitos, Zeus necesitaba más de una noche con Alcmena, así que ordenó a Hermes que coordinara todo de manera que la noche tuviera la duración de tres, Hermes le prohibió a Helios conducir su carro del Sol durante dos días, le pidió a Selene (la Luna) que hiciera su recorrido más despacio y finalmente le ordenó a Hipnos (el Sueño) que infundiera sus poderes sobre los mortales para que cayeran dormidos y no se dieran cuenta de lo que estaba pasando. Así fue como Zeus disfruto de Alcmena durante tres noches que parecieron sólo una. Luego del largo romance, la princesa quedó esperando un hijo.
Después de esa falsa noche, Anfitrión regresó de la guerra, efectivamente victorioso, y encontró a su esposa un poco sorprendida, pues daba por hecho que él ya había llegado y que se habían acostado juntos. Como no comprendió nada de lo sucedido, decidió consultar a Tiresias, el adivino, quien le dijo que la noche anterior Zeus había poseído a su esposa. Para evitar los celos del gran dios, Anfitrión decidió no volver a acostarse con Alcmena.
Según otra tradición, horas más tarde Anfitrión regresó, se unió a Alcmena y juntos concibieron a Íficles, el hermano gemelo de Heracles.
El tiempo pasó y nueve meses después Zeus se jactaba en el Olimpo de que ese día tendría un hijo en la Tierra, que sería el gran soberano sobre la Casa de Perseo. Pero Hera estaba indignada, planeó la manera de quitarle el trono al hijo que esperaba el crónida. Como no tenía mucho tiempo, debía actuar deprisa, así que fue ante Zeus y le hizo jurar que el niño que naciera ese día antes del anochecer, en una de las casa de la dinastía de Perseo, heredaría el trono de Micenas. 
Zeus, confiado en que ese niño seria Heracles, juró por el agua del río Estigia.
—¿Éstas seguro de que el niño que nacerá hoy será rey de Micenas? —Le preguntó Hera a su esposo.
 —Así será —Contestó Zeus.
Después de haber logrado que Zeus jurara, Hera le pidió a su hija Ate que lo distrajera y no lo dejara moverse de allí hasta el amanecer. 
Rápidamente la diosa se dirigió a Micenas, al palacio de la princesa Nicipe —esposa del rey Esténelo—, quien tenía apenas siete meses de embarazo. Sin importarle que él bebe fuera prematuro, Hera llamó a su hija Ilitía —que controlaba los partos—y la hizo adelantar el nacimiento de Euristeo, enseguida corrió a Tebas e hizo que Alcmene retrasara cuanto pudo el nacimiento de Heracles, pudiendo éste por fin nacer gracias a la intervención de GalantisFue así como esa noche Euristeo —hijo de Nicipe— nació primero que Heracles, y entonces, no podía retirar la palabra empeñada y fue Euristeo quién gobernó en Micenas. Heracles perdió para siempre la posibilidad de ser el rey. 
Cuando Hera volvió al Olimpo, ufanándose de su victoria, encontró a Zeus iracundo, arrastrando por el piso a Até. Quiso interceder, pero el dios supremo expulsó a su hija del monte Olimpo y juró que jamás le permitiría poner un pie sobre el palacio sagrado por haber ayudado a Hera en el malévolo plan. Como el juramento de Zeus sobre la soberanía de la Casa de Perseo había sido sagrado, no pudo hacer nada, pero obligó a Hera a que jurara — y él mismo lo hizo— que en su momento a Heracles se le concedería la inmortalidad. Hera, ofendida, tuvo que aceptar los designios de su esposo.Sin embargo, Hera no estaba aún satisfecha y a partir de entonces llevó a cabo varios planes con el fin de dar muerte a Heracles. 
Abandonado por su madre para así evitar las represalias de Hera, fue recogido por Hermes, Atenea o el propio Zeus, pero según otra leyenda, Heracles no fue abandonado, sino que se crio junto a Alcmena y su esposo.
Por su parte, Zeus engañó a Hera y se lo dio para que lo amamantase, esperando que así ella sintiera cariño por el infante  y no lo atormentara (o obtuviese así la inmortalidad), pero cuando Hera se enteró de la treta apartó al bebé de su pecho, y un chorro de leche atravesó el cielo formando la Vía Láctea. 
Cuando el héroe contaba apenas unos meses, la reina del Olimpo envió dos grandes serpientes a la cuna que compartía con su gemelo Íficles para que acabaran con él. Demostrando una fuerza poco común, Heracles (Hércules) mató a los animales antes de que los gritos de Íficles alertasen a Anfitrión y acudiese a socorrer a los niños. Como hemos visto, desde su nacimiento Heracles se ganó el odio de la que siempre fue su implacable enemiga, Hera
Heracles superaba a todos los jóvenes de su edad en altura, fuerza y valor. A medida que Heracles iba creciendo, Anfitrión mandó que lo entrenaran y educaran en todas las disciplinas de la época. Él mismo le enseñó a conducir los carros tirados por caballos a gran velocidad sin chocar en las cuevas; Cástor, el gran estratega militar, le dio lecciones de esgrima y lo instruyó en el manejo de armas, además de ilustrarlo en tácticas de infantería y caballería; Autólico, un hijo de Hermes lo entrenó para la lucha, y Éurito en el manejo del arco. Pronto el alumno superó en destreza a todos sus maestros y comenzó a perfilarse como el más fuerte y hábil de los guerreros. Tenía la mejor puntería, tanto con la flecha como con la lanza.  Pero su educación no se centró sólo en las tareas de habilidad y disciplina física, también recibió clases de canto y lira, primero con Eumolpo y luego con Lino. Heracles siempre prefirió su primer maestro, por eso solía tener altercados con Lino. Un día se enojó terriblemente con él porque le había pegado, así que tomó la lira y le devolvió el golpe en la cabeza, con tan mala suerte que no midió su fuerza y lo mató. A partir de dicho incidente, Anfitrión mandó a Heracles a vivir a una hacienda de ganado hasta que cumplió los dieciocho años, para evitar más tragedias.
Dicen las leyendas que comía poco de día, pero cenaba en abundancia, y que prefería dormir a la intemperie que bajo techo.
A los dieciocho años acometió la cacería de un león que asolaba las tierras de Anfitrión y de su vecino el rey Tespio. La cacería duró cincuenta días durante los cuales el héroe se hospedó en la casa de Tespio. Éste tenía cincuenta hijas, noche tras noche el rey las introducía en el lecho de Heracles para obtener descendientes de él. De estas noches nacieron los cincuenta Tespíadas.
Años antes de que Heracles naciera, durante un festival dedicado a Poseidón en al ciudad de Onquesto, se produjo un incidente entre los tebanos y los minios, en el cual resultó muerto por accidente el rey minio llamado Clímeno. Desde entonces, los Minios cobraban anualmente un impuesto muy alto a los Tebanos y les prohibían tener armas y organizar un ejército, como castigo por aquel episodio.  Una tarde, cuando Heracles regresaba de la caza del león de Citerón, se encontró en el camino a los heraldos de los Minios, que se dirigían a palacio a cobrar el consabido impuesto. El joven se enojó mucho porque le parecía injusto que los Minios siguieran castigando a su pueblo después de tanto tiempo, así que insultó e hirió a los heraldos, devolviéndolos a su tierra con las manos vacías, y les aseguró que su pueblo ya no pagaría más. Cuando los emisarios minios se presentaron ante su rey Ergino, éste envió de inmediato un mensajero al rey Creonte de Tebas, exigiéndole que le hiciera llegar el pago del impuesto y al culpable de las heridas de los servidores. Amenazó con atacar la ciudad si sus órdenes no eran cumplidas. Creonte alcanzó a asustarse porque no tenía un ejército para defenderse, pero Heracles lo calmó y reunió a todos los hombres que encontraban en edad de combatir. Después de prepararlos y entrenarlos para la batalla, entró a los templos, tomó todas las armas ofrecidas a los dioses y armó un ejército. Luego planeó cuidadosamente su estrategia. Cuando los Minios atacaron, Heracles ya tenía lista una emboscada. En ella murieron el rey Ergino y la mayoría de los capitanes de su ejército. Cuando los Minios se vieron diezmados, huyeron, y Heracles obtuvo la victoria. Pero Anfitrión, su padre adoptivo murió en la batalla. Después de la derrota de los Minios, Heracles volvió victorioso a Tebas. En agradecimiento, Creonte le dio como esposa a su hija mayor, Megara y a Íficles con su hija pequeña, y lo designó protector de la ciudad.
Megara y Heracles tuvieron ocho hijos, que fueron conocidos como los Alcides.
Pero Hera no se había olvidado del héroe, y cegada por la ira y la envidia que le despertaban las victorias de Heracles, decidió atentar de nuevo contra su vida. Una noche lo enloqueció. Heracles, víctima del hechizo de la diosa, asesinó a seis de sus hijos y agredió a tres de sus sobrinos, dando muerte a dos. Cuando recuperó la razón y se dio cuenta del crimen que había cometido, repudio a Mégara entregándosela a su sobrino Yolao y partió para encontrar expiación a sus crímenes.
Se dirigió al Oráculo de Delfos y preguntarle que podía hacer para expiar la culpa que aquejaba su alma. El oráculo le contestó que le aconsejó que primero se cambiase el nombre. Al nacer nuestro a héroe le pusieron como nombre Alcides, que significa descendiente de Alceo. Fue a partir de este momento y no antes cuando se le llamó Heracles, que significa “gloria de Hera, ya que por esta diosa iba a cumplir un sin número de trabajos y sufrimientos que simbolizan su desasimiento del mundo para llegar a la inmortalidad y a la apoteosis celeste. Después debía ponerse al servicio de Euristeo, aquel que de pequeño le había arrebatado el trono por deseo de Hera, y realizar los trabajos que él le exigiera durante doce años. A Heracles no le gustó la respuesta divina y se enfureció porque Euristeo era un rey cobarde, débil y asustadizo, exactamente todo lo contrario de él. Sin embargo, terminó por aceptar el designio sagrado y asumir su destino. 
Antes de ponerse al servicio de Euristeo, Heracles fue convenientemente equipado por los dioses. Atenea le regaló una túnica, Hefesto una armadura, Hermes una espada, Poseidón caballos y Apolo un arco y unas flechas envenenadas. Aunque los regalos eran magníficos, Heracles generalmente utiliza como toda arma una clava y un arco que se fabricó el mismo y se cubre con la piel de un león.
Así, Heracles se trasladó a Tirinto junto con su sobrino Yolao para ponerse al servicio de Euristeo por doce años. Apenas llegó al palacio de su nuevo amo, confirmó el odio que sentía por él. Efectivamente Euristeo era flacucho y débil, aunque muy astuto. Heracles no tenía salida, debía obedecer los mandatos  divinos, así que se puso a disposición del rey. Éste, influenciado por Hera, le encomendó tareas muy difíciles de realizar, buscando que en la ejecución de alguna de ellas el héroe muriera o, por lo menos, fallara. 
Algunas versiones cuentan que lejos de sentir aversión por Euristeo, estos trabajos fueron realizados para demostrar su amor por él, ya que eran amantes. O que con ellas, Heracles pretendía obtener el perdón para su padre que permanecía en el destierro.
He aquí los doce trabajos que debió realizar Heracles como parte de su castigo:
1º El León de Nemea 
Su primer trabajo consistió en dar caza al león de Nemea. Éste era hijo de Ortro y Equidna. Se trababa de una fiera enorme con una piel tan dura que resultaba invulnerable a las armas. Habitaba en la región de Nemea devorando a sus gentes, a los ganados y destrozando las cosechas. Cuando Heracles se dirigía a cazar al león se hospedó en casa de Morloco, después partió hacia la guarida de la fiera. Al principio intentó abatirlo con sus armas, pero no lo consiguió. La morada del animal tenía dos entradas, Heracles lo azuzó hasta que el animal penetró en ella. Después taponó una de las entradas y acorralándolo por la otra lo atrapó y estranguló. Como trofeo le arrancó la piel, con ella se vistió a partir de entonces, ya que esta piel era invulnerable a las armas y al fuego. Acudió a Micenas con su botín, pero Euristeo se asustó tanto al verlo, que le ordenó que en lo sucesivo dejase sus trofeos a las puertas de la ciudad
2º La Hidra de Lerna 
Acabar con este animal fue el segundo trabajo que le impuso Euristeo. El monstruo era hijo de Tifón y Equidna, fue criado por Hera para se enfrentase con Heracles. Se trataba de una serpiente con innumerables cabezas que se reproducían al ser cortadas y que exhalaban un vaho mortal. Para matar a este monstruo que asolaba la zona, Heracles iba cortando las cabezas del engendro, mientras Yolao quemaba los cuellos cercenados, para que la carne quemada no se pudiese regenerar y producir otra cabeza. Se dice que una de las cabezas era inmortal, por lo que Heracles tras cortarla la sepultó bajo una enorme piedra. Además Hera había enviado un gigantesco cangrejo para ayudar a la Hidra. Cuando este mordió el pie del héroe, él lo aplastó de un solo golpe. Con la sangre de la hidra Heracles envenenó sus flechas. Euristeo se negó a contabilizar este trabajo porque el héroe había contado con la ayuda de su sobrino Yolao.
3º El jabalí de Erimanto 
En esta ocasión Euristeo ordenó al héroe que capturase vivo a un feroz y enorme jabalí que solía aterrorizar a las personas y causar graves estragos en las laderas del monte Erimanto y los matorrales del monte Lampea, en Arcadia.
El héroe partió por las orillas del rio Erimanto, pero esperó a que comenzaran las nevadas.
Cuando iba en pos del animal, Heracles se hospedó con el centauro Folo y se vio obligado a participar en una refriega con los Centauros. 
Cuando hubo suficiente nieve, buscó al jabalí y lo arrinconó para que corriera sobre un terreno cubierto de nieve. El animal se atascó y así Heracles pudo encadenarlo,  cargarlo en los hombros y regresar a Micenas.  
Cuando el héroe iba llegando a palacio, se enteró de que Jasón estaba reuniendo a los Argonautas para realizar un peligroso viaje a Cólquide en busca del Vellocino de Oro. No lo pensó mucho y decidió unirse a la gran aventura. Después de todo, el oráculo no le había dicho que los doce años de servicio al rey Euristeo tenían que ser consecutivos.
Antes de marcharse, dejó el jabalí tirado en la plaza de mercado, para que el monarca resolviera qué hacer con él. Euristeo aterrorizado ante la vista del jabalí, corrió a refugiarse en una jarra que tenía para tal fin.
5º La cierva de Cerinea
Su cuarto trabajo consistió en apoderarse de  una de las cinco ciervas con pezuñas de bronce y cuernos de oro consagradas a Artemisa. Las otras cuatro habían sido capturadas por la diosa y tiraban de su carro, pero ésta última fue ayudada a escapar por Hera para que sirviese de prueba a Heracles. Tan solo tocarla constituía un sacrilegio, por lo que Heracles para no dañarla la persiguió durante un año hasta el país de los Hiperbóreos. Allí consiguió atraparla hiriéndola levemente con una flecha tras lo cual la ató las patas, se la cargó en los hombros y la llevó ante Euristeo. Otra versión, cuenta que era un animal gigantesco que asolaba la zona al que Heracles mató y después consagró su cornamenta en honor a Artemisa Enoatis.
5º Las aves del lago Estínfalo 
Después Euristeo le mandó expulsar del lago Estínfalo a unas aves con pico, garras y plumas de bronce. Atacaban a los humanos lanzándoles desde el aire sus plumas de bronce. Habían crecido tanto en numero que resultaban una verdadera plaga para los países vecinos. La dificultad consistía, en hacerlas salir del tupido bosque que rodeaba la zona pantanosa de Arcadia donde las aves habitaban. Heracles las hizo salir con ayuda de unas castañuelas que le dio Atenea y que habían sido elaboradas por Hefesto. Cuando las aves levantaron el vuelo fueron abatidas en gran numero por el héroe. Las que se salvaron huyeron hacia el mar Negro, donde más tarde las encontraron los Argonautas Se piensa que estas aves pudieron ser una bandada de ibis que emigraron desde Arabia. Otra versión dice que estas aves eran realmente mujeres, las hijas de un tal Estífalo a las que Heracles mató por negarle hospitalidad.
6º Los establos de Augías 
Augías, rey de Elida, poseía los rebaños más grandes de su época, ni enfermaban, ni mal parían. Pero los inmensos establos donde guardaba su ganado no se habían limpiado en años, por lo que producían un espantoso hedor que se difundía por todo el Peloponeso, además no se podía cultivar debido a la gruesa capa de estiércol que cubría la tierra haciendo que el lugar fuera prácticamente inhabitable. 
Heracles le prometió a Augías limpiar sus establos en un solo día, si a cambio él le daba la décima parte de su ganado o le entregaba parte de su reino según otras versiones. Una vez cerrado el trato, ayudado por de Yolao derribó las paredes de los establos y después desvió las corrientes de los ríos Alfeo y Peneo, que con sus aguas arrastraron el estiércol. Sin embargo Augias se negó a pagarle, por lo que más tarde Heracles le declaró la guerra. Para colmo Euristieo no contabilizó el trabajo arguyendo que había realizado la hazaña para percibir un salario. Euristeo había concebido este trabajo pensando en el asco que le daría a Heracles tener que ensuciarse de boñiga.
7º El toro de Creta 
El séptimo trabajo que le impuso Euristeo consistía en atrapar vivo al toro de Creta. La mitología lo identifica con dos toros con leyendas distintas. Uno era el toro que había surgido del mar y con el que Pasífae había concebido al Minotauro. Otras versiones, que no aceptan la metamorfosis de Zeus en toro, cuentan que éste fue el toro que llevó a Europa hasta las costas de Creta. Recorría Creta exhalando fuego por las narices y destruyendo todo a su paso. Tras una ardua lucha, Heracles lo apresó y trasladó vivo a Micenas. Euristeo quiso dedicárselo a Hera, pero como la diosa no aceptó la ofrenda, el animal fue puesto en libertad y llegó al Ática, donde Teseo lo encontró en la llanura de Maratón.
8º Las yeguas de Diomedes 
Para realizar el octavo trabajo Heracles se desplazó hasta Tracia. Las yeguas de Diomedes que tenía que atrapar se llamaban: Podargo (‘veloz’), Lampón (‘resplandeciente’), Janto (‘alazana’) y Deino (‘terrible’). Estos animales se alimentaban de carne humana. Heracles se las arregló para que devoraran a su propio dueño. Después de comer las yeguas se volvieron mansas y el héroe pudo uncirlas al carro de Diomedes y trasladarse de esta manera a Micenas. Otra versión cuenta que Heracles se dirigió a Tracia con un pequeño ejército, y que fue a un tal Abdero al que devoraron los animales, en su honor Heracles fundó una ciudad en las cercanías.
Según una de las versiones, cuando Heracles iba en busca de las yeguas de Diomedes, pasó por palacio del rey Admeto justo el día en que Alcestis, la esposa del rey, acababa de morir. Pero el soberano que no deseaba faltar a las leyes de la hospitalidad, le ocultó la desgracia y le festejó como se merecía. Cuando el héroe se enteró de la triste noticia, bajó a la cámara donde se encontraba Alcestis, apresó al genio de la muerte, le obligó a soltar el alma de la reina y así le devolvió la vida.
9º El cinturón de Hipólita 
Para regalárselo a su hija Admete, Euristeo pidió a Heracles que le trajese el cinturón de la reina de las amazonas. Era un cinturón de oro, que Ares le había regalado a su hija Hipólita y que simbolizaba el poder de esta reina sobre las Amazonas. La leyenda tiene multitud de variantes, la versión más extendida cuenta como el héroe arribó en el puerto de Temiscira acompañado de otros héroes entre los que se encontraban Yolao, Telamón, Peleo y Teseo. La reina prendada de Heracles accedió a entregarle el cinturón como prenda de amor. Pero Hera metamorfoseada en amazona inició una disputa entre ambos bandos. Heracles creyéndose traicionado, mató a Hipólita.
En su camino de regreso Heracles hizo un alto en Mariandino, donde participó en unos juegos fúnebres en honor a Priolao, un hermano del rey Lico. Durante un combate de pugilato mató a Ticia, campeón de la ciudad. Como compensación, libró una serie de batallas contra los enemigos de Lico. Pero apenas el héroe abandonó Mariandino, el rey Ámico les arrebató los terrenos que para ellos había ganado Heracles.
Después pasó por Troya. En ese momento Hesíone, hija de Laomedonte, iba a ser entregada a la voracidad del monstruo marino, para aplacar la ira de los dos dioses. El héroe prometió al desconsolado padre salvar a la muchacha, a cambio de los caballos que un día Zeus le entregó a Laomedonte, como compensación por el rapto de Ganímedes. Una vez muerto el engendro, el rey intentó engañarlo entregándole otros caballos. Heracles se marchó prometiendo vengarse. Por la importancia de este episodio, le dedicaremos un apartado propio bajo el nombre de "Heracles en Troya".
Por fin Heracles consiguió llegar a Micenas donde entregó el cinturón.
10º Los bueyes de Geríones 
Geríones era hijo de Crisaor y Calírroe. Tenía tres cabezas, seis brazos y tres cuerpos unidos por la cintura, además se le consideraba el hombre más fuerte del mundo. Poseía en la isla de Eritia, una manada de bueyes rojos que eran pastoreados por un hijo de Ares llamado Euritión y por el perro bicéfalo Ortro, hijo de Tifón y EquidnaHeracles en este trabajo debía robar los bueyes de Geríones. Para llegar a la isla de Eritia obligó a Helios, amenazándole con sus flechas, a que le prestara la copa con la que el dios se trasladaba cada noche de Occidente a Oriente. Una vez en tierra, abatió primero a Ortro y después a Euritión con sus flechas. Menetes, pastor que guardaba los rebaños de Hades, presenció la reyerta y avisó a Geríones de lo acontecido. Éste también cayó bajo las flechas del héroe. Heracles se embarcó de nuevo en la copa, esta vez con los bueyes.
Durante este viaje Heracles realizó numerosas hazañas. Construyó las famosas columnas de Hércules, situadas una en el Peñón de Gibraltar y otra en el de Ceuta. 
En Ligurgia, capitaneados por Ligis, fue atacado por tal numero de indígenas que se quedó sin flechas, Zeus para ayudarle hizo caer una lluvia de piedras. También en Ligurgia tuvo que enfrentarse con los bandidos Alebión y Dércino, que intentaron en vano robarle la manada. 
En Regio uno de los bueyes huyó y llegó al país de los Élimos, donde el rey Érix intentó quedarse con el animal, murió a manos de Heracles mientras Hefesto le cuidaba el resto de la manada. 
Ya en la ribera helénica, Hera envio unos tábanos que atacaron a los bueyes, enfurecidos se dispersaron por los montes tracios. El héroe se dispuso a buscarles, mientras lo hacia se topó con el río Estrimon que estorbó su camino, por lo que llenó el cauce del río de piedras. A pesar de su empeño solo pudo recuperar parte de los animales. 
Al llegar a Micenas, Euristeo sacrificó lo que quedaba de la manada en honor a Hera.
11º El can Cérbero 
Esta fue la empresa más difícil que encomendaron a Heracles. Cérbero era un perro con tres cabezas y cola de serpiente que guardaba la entrada del Hades. El héroe debía llevar al can a Micenas. Para prepararse para este trabajo Heracles tuvo que ser iniciado en los misterios de Eleusis, Museo ejerció de padrino. Antes de bajar al Hades Eumolpo le informó de que el dios de los infiernos le permitiría llevarse al perro si conseguía dominarlo sin ayuda de armas. Acompañado por Atenea y Hermes penetró en el mundo de los muertos. Las almas huían a su paso, solo Meleagro y Medusa le hicieron frente. Hermes le convenció de que no atacase a Medusa, pues solo era un espectro. 
Con Meleagro estuvo charlando un rato y tan desdichada le pareció su historia, que para compensarlo le prometió casarse con la hermana de este, Deyanira. 
Después se topó con Teseo, Pirítoo y Ascáfalo. Logró liberar a Teseo y a Ascáfalo pero se le prohibió liberar a Pirítoo. 
En su recorrido por el Hades observo la sed que padecían los condenados, que solo podía ser saciada con sangre, para remediar su mal mató a varias vacas del rebaño del Hades. 
A Menetes, un pastor que intentó detenerlo, le rompió las costillas. 
Por fin llegó a presencia del soberano del Hades, que le concedió permiso para llevarse al animal. Como había prometido, Heracles atrapó al animal con la única ayuda de sus manos y lo llevó a Micenas. Euristeo al verlo corrió aterrorizado a refugiarse en su jarra. No sabiendo que hacer con él Heracles devolvió al perro a su legitimo dueño, que lo restituyó en su puesto
12º Las manzanas de oro del jardín de las Hespérides
En su último trabajo se le encomendó robar las manzanas de oro que nacían de un árbol regalado por Gea, a Hera, con motivo de sus esponsales con Zeus. Estas manzanas áureas proporcionaban la inmortalidad. La diosa había plantado el árbol en un jardín divino que se hallaba en la ladera del monte Atlas. Las Hespérides se encargaban de cuidar el árbol. Para proteger el árbol y vigilar los posibles hurtos de las Hespérides, Hera situó al dragón Ladón junto al árbol. 
La primera dificultad con la que se topó el héroe fue averiguar dónde se encontraba el famoso jardín. Para ello primero se dirigió hacia Macedonia, donde luchó y venció a Cicno. 
En Iliria consultó a unas ninfas que le indicaron que solo Nereo podría desvelarle la situación del jardín. Le llevaron ante Nereo y aunque el dios para desasirse del abrazo de Heracles se metamorfoseó de mil maneras diferentes, el héroe no consintió en soltarle mientras no le mostrase el camino que debía seguir. 
Camino del jardín luchó con Busiris. Era el rey de Egipto, para garantizar la prosperidad de su pueblo, anualmente sacrificaba en honor a Zeus a un extranjero. A su paso por Egipto, Heracles fue elegido como víctima propiciatoria. En el momento en el que el rey le iba a clavar el cuchillo ceremonial, el héroe rompió las ligaduras que lo sujetaban al altar y mató a Busiris.
Anteo era un gigante, hijo de Gea, que habitaba en el istmo de Corinto. Desafiaba a un combate a muerte a los extranjeros que se cruzaban en su camino. Era invencible, pues cuando caía a tierra su madre le insuflaba nuevas energías y se levantaba del suelo como si acabase de comenzar la lid. Cuando Heracles se dio cuenta, lo levantó por los aires y allí lo ahogó.
En Asia mató a Ematión. Y a su paso por el Cáucaso liberó a Prometeo, con el consentimiento de Zeus, matando con una flecha al águila que todas las mañanas le roía el hígado. En agradecimiento Prometeo le aconsejó que no arrancase las manzanas con sus propias manos.
Una vez en el jardín de las Hespérides, siguiendo el consejo de Prometeo, le pidió a Atlante que cogiese las manzanas, mientras él sujetaba la bóveda terrestre en lugar del titán. 
Heracles, entonces, se acercó a Atlas y le dijo:
—Estoy seguro de que te cansa el peso del cielo en tus hombros, pero si me ayudas yo podría sustituirte un rato.
—¿Qué deseas?— Preguntó Atlas.
—Necesito las manzanas de oro que cuidan tus hijas —le respondió.
—Aunque mis hijas accedieran a dármelas, ¿cómo podría enfrentarme yo a la serpiente que cuida el árbol? —Dijo Atlas.
—Yo puedo matar desde fuera del jardín a la serpiente con mis flechas.
—De acuerdo —contestó Atlas y dejó reposar el cielo sobre los hombros de Heracles.
Al cabo de un rato Atlas regresó con las manzanas. Se sentía muy contento de poder otra vez caminar libremente por el mundo.
—Creo que yo puedo llevar las manzanas a Euristeo por ti. Tú eres más fuerte que yo y cargas los cielos con facilidad.
—Claro que si —respondió Heracles astutamente—sólo necesito acomodarme un poco el peso de la espalda y rascarme porque tengo comezón, ¿podrías sostenerme un momento?
Atlas dejó las manzanas en el piso y sostuvo nuevamente los cielos, pero Heracles, en lugar de rascarse, tomó las manzanas y, amablemente, se fue dando las gracias.
Otra versión cuenta que Heracles consiguió las manzanas sin la ayuda de Atlante. Mató o durmió a Ladón y las Hespérides fueron transformadas en árboles. Una vez en Micenas, Euristeo devolvió las manzanas a Hera, que las puso de nuevo en el jardín.
Libre ya del vasallaje hacia Euristeo, nuestro héroe se dirigió a Eucalia donde el rey Éurito había prometido la mano de su hija a quien le venciese a él y a sus hijos en una prueba de arco. Heracles ganó, pero el rey temiendo que se repitiese su acceso de locura, le negó el premio. Ofendido, el héroe prometió vengarse. Al partir, se llevó consigo algunas yeguas del soberano. Ífito, uno de los hijos de Éurito, salió en su busca para recuperar los animales y Heracles lo mató. Entonces el héroe buscó purificación de este asesinato en la corte del rey Neleo, pero este se la denegó. acudió después a Amiclas donde fue purificado del asesinato por el rey Deífobo. 
Una vez purificado, se dirigió al oráculo de Delfos en busca de ayuda para curase de sus accesos de ira. Se le dijo que debía venderse como esclavo durante tres años y entregar el dinero de la venta a Eurito como precio de la sangre de su hijo.  Hermes se encargó de vender a Heracles, que fue comprado por Onfalia, reina de Lidia, hija de Jardanos y viuda de Tmolo. En este periodo, Heracles se enfrentó a los cercopes Pasalo y Acmón, que transformados en moscas le impedían dormir con su incesante zumbido; luchó contra Sileo, que obligaba a los extranjeros a trabajar en sus tierras; arrasó la ciudad de los lidios, cuando éstos comenzaron a saquear el territorio de Ónfale; venció al rey Litierses de Celenes en una competición, en la que el rey decapitaba a los perdedores; junto al río Safaris, mató a una gigantesca serpiente que atacaba a los sirvientes y a las cosechas de Ónfale. Con esta reina Heracles tuvo a Lamo, a Agelao y a Laomedonte.  Los poetas romanos nos presentan a Heracles en la corte de Onfalia entregado á la vida muelle y afeminada, vestido con ropas de mujer, hilando la lana a los pies de Nemea. Esta tradición es de origen asiático, y así, el héroe afeminado por el amor de la reina de Lidia, no es verdaderamente el Heracles griego, sino el dios Sandán o Sandón, con el cual se le identificaba, dios de naturaleza hermafrodita. Es de notar que los autores griegos nada dicen de tan singular transformación de Heracles, sino que, por el contrario, le presentan continuando en Asia, á pesar de su esclavitud, la serie de sus provechosas hazañas. 
Transcurrido el tiempo pactado y después de librar las posesiones de la monarca de bandidos y monstruos, la reina lo liberó muy satisfecha de él colmándole de regalos a su partida.
Una vez terminados los doce trabajos y la servidumbre hacia Ónfale, reunió un ejercito para asaltar Troya. Llevaba a Telamón, rey de Salamida, como lugarteniente. Tomó la ciudad y mató a Laomedonte junto a sus hijos con excepción de Hesíone y de Podarces, el pequeño. Hesíone fue entregada en matrimonio a Telamón y Podarces fue salvado de la esclavitud por su hermana, que lo pidió como regalo de bodas. Desde ese momento el pequeño cambió su nombre de Podarces, a Príamo, nombre con el que luego se ha hecho famoso. Heracles al marcharse, dejó el trono de la ciudad en manos de Príamo.
Durante la lucha de los olímpicos contra los Gigantes, el oráculo manifestó que los primeros ganarían la contienda siempre que un mortal fuera su aliado. Así pues, el elegido fue Heracles. Atenea se encargó de llevarlo hasta Flegas, escenario de la batalla. El héroe junto con Apolo hirió a Efialtes en un ojo. Después atravesó con una fecha al cabecilla de los gigantes, Alcioneo, pero éste se levantó con fuerzas renovadas. Advertido por Atenea de que el gigante sacaba su energía de la tierra y que por lo tanto en su tierra no podría vencerle, lo llevó en hombros hasta Beocia donde lo mató. Remató a Porfirión, a quien Zeus ya había alcanzado con su rayo.
Tras limpiar los establos del rey Augías, éste se negó a pagarle el salario convenido y después lo expulsó de la Élide. Para vengarse, Heracles reunió un ejército formado por arcadios y se lanzó contra la Élide. Pero fue derrotado por los Moliónidas, unos sobrinos de Augías llamados Éurito y Ctéato a los que el soberano había situado al frente de su ejército. En la batalla Ificles fue herido de gravedad y Heracles puesto a la fuga. Más tarde el héroe preparó una emboscada a los Moliónidas y los mató. Después organizó otra expedición en la que tomó la ciudad, mató al rey Augías y puso en el trono a FileoTras esta expedición Heracles instituyó los Juegos Olímpicos y construyó en el recinto sagrado de Olimpia un santuario dedicado a Pélope.
Heracles estaba resentido con el rey de Pilos, Neleo, porque se había negado a purificarle de la muerte de ÍfitoNeleo tenía doce hijos, el mayor se llamaba Periclímeno y el pequeño Néstor. Periclímeno había pedido a su padre la expulsión del héroe, mientras que Néstor apoyó su petición de purificación. Heracles atacó la ciudad y mató a Neleo y a todos sus hijos con excepción de Néstor. Lo más relevante de este episodio, es la lucha que el héroe mantuvo con Periclímeno, que como descendiente de Poseidón tenía la facultad de metamorfosearse. Para desaparecer de la vista de Heracles se transformó en una abeja, pero Atenea le avisó de la transmigración y éste le mató.
Hallándose Heracles en Tegea de Arcadia, cierto día sorprendió a Augea, hija de Aleos y sacerdotisa de Atenea, y como el héroe se hallara en un momento de embriaguez la deshonró; de esta unión nació Telefos, que habiendo sido separado de su madre viene al cabo del tiempo á hallarse en una situación semejante á la de Edipo, pues el rey Teutras quiso casarle con Augea; y como ella, turbada por un secreto presentimiento, repugnase esta unión, Heracles se apareció a Telefos y le reveló el secreto de su nacimiento. 
En Esparta reinaba Hipocoonte junto a su numerosa prole, los Hipocoontidas, que había expulsado del trono a los legítimos herederos Icario y TindáreoEncontramos tres posibles motivos para esta empresa. Según unos, Heracles deseaba restituir el trono a Icario y Tindáreo. Otras versiones relatan que se trató de un desquite por la ayuda que Hipocoonte prestó a Neleo. O que con esta guerra vengaba a un familiar suyo llamado Eono, muerto a manos de los Hipocoontidas. Con un ejército de arcadios y la ayuda del rey Cefeo y sus hijos, Heracles atacó Esparta. En la batalla perecieron Cefeo, sus hijos e Íficles. Heracles fue herido en una mano y curado por Asclepio. A pesar de todo venció y entregó el trono a Tindáreo. Al finalizar esta guerra erigió un templo en honor a Atenea y otro en honor a Hera, para agradecerle no haberle perjudicado en esta ocasión.
Heracles abandona el Peloponeso, donde hasta ahora se habían desarrollado sus aventuras y se dirige a Tesalia.
Por encargo del rey Egimio, organizó una campaña contra los Lapitas. Habían acosado hasta tal punto al soberano, que éste prometió al héroe la tercera parte de su reino si le libraba de ellos. Tras su victoria, Heracles renunció al premio a favor de los Heraclidas.
Luego emprendió una venganza contra los Driopes. Su animadversión contra este pueblo, se debía a que cuando Heracles y Deyanira fueron expulsados de Calidón junto a su hijo Hilo, pidieron comida al rey Tiomante y éste se la negó. Heracles tomó entonces uno de los bueyes del rey y lo sacrificó para comerlo. Llegaron los hombres de Tiomante y se entabló una lucha en la que participó la propia Deyanira, siendo herida en el pecho. Tiomante murió en el enfrentamiento. Cuando Heracles se enfrentó nuevamente a los Driopes mató a su nuevo rey, Laógoras.
Después Heracles tomó la ciudad de Orminio y mató a su rey Amintor. Según unas versiones, esta campaña la inició el héroe debido a que este rey le negó el paso por su territorio. O quizás porque Heracles había tenido la osadía de solicitar la mano de Astidamía, hija de Amintor, a pesar de estar ya casado con Deyanira. En esta versión de la leyenda, Heracles se llevó como botín a la muchacha y con ella engendró a Ctesipo.
Las ultimas aventuras de Heracles se suponen acaecidas en la Etolia. Tal y como Heracles había prometido a Meleagro en el Hades, el héroe se dirigió al rey de los Etolios de Calidón, Eneo, , y le pidió en matrimonio á su hija Deyanira. Eran muchos los pretendientes que llegaban a la corte de Calidón, solicitando al rey Eneo la mano de la hermosa muchacha. Todos se retiraron ante las aspiraciones del dios fluvial Aqueloo y de Heracles. Aqueloo tenía la facultad de aparecer con forma de toro, de serpiente moteada o de hombre con cabeza de toro. Por indicación de Eneo, los pretendientes se enzarzaron en una lucha para conseguir la mano de la muchacha. A pesar de la ventaja que le otorgaban sus transformaciones a Aqueloo, Heracles venció y se casó con la doncella. Ella era muy habilidosa conduciendo carros y una excelente luchadora. Engendraron a Hilo, a Macaria, a Odites y a Gleno. Las aventuras en la que aparece Deyanira acompañando y luchando junto al héroe son numerosas. 
Nuevos sucesos vinieron bien pronto á turbar su felicidad. Involuntariamente mató á uno de sus parientes, el joven Eumono, por cuyo desdichado suceso se vio forzado al destierro en cumplimiento de la ley. Con efecto, abandonó la Etolia con Deyanira, y se puso en camino hacia hacia el país de Tarquina, donde reinaba Ceix; pero aconteció en el camino que, al llegar á la orilla del río Eveno, donde el centauro Neso  atravesaba á los viajeros llevándoles sobre su lomo, se ofreció a transportar a Deyanira al otro lado, a cambio de una pequeña recompensa. Cuando Neso se vio solo con la chica intentó violarla. Sus gritos alertaron a Heracles, que desde el otro lado del río atravesó al centauro con una de sus flechas. Neso arrancó la flecha de su pecho y le dijo Deyanira, "Si mezclas el semen que he derramado en la tierra con la sangre de mi herida, le añades aceite de oliva y untas secretamente la camisa de Heracles con la mezcla, no volverás a tener motivos para quejarte de su infidelidad".
Deyanira había soportado siempre con paciencia las frecuentes infidelidades de su esposo, pero cuando Yole se cruzó en el camino del héroe, Deyanira ya no era tan joven. Temiendo que la repudiara, impregnó una camisa que Heracles le había pedido, para realizar un sacrificio en honor a Zeus, con el ungüento que le indicó el centauro Neso. Cuando la camisa entró en contacto con la piel se pegó a ella produciéndole tal dolor, que al intentar arrancársela, con ella se arrancaba la piel dejando al descubierto los huesos. Al descubrir Deyanira lo que había hecho se suicidó. Heracles dispuso sus ultimas voluntades, pidió a su concubina Yole que cuidase de su hijo Hilas y a Hilas que se casase con Yole cuando tuviese edad sufriente. Después subió al monte Eta, donde levantó una enorme pira en la que se encaramó pidiendo a sus criados que la encendiesen. Como ninguno se atrevía, finalmente la encendió Filoctetes, que como compensación recibió el arco y las flechas del héroe.  
Zeus cumplió su promesa de concederle la inmortalidad a Heracles. Mientras las carnes mortales se consumían se escuchó un trueno, una nube envolvió la pira y el cuerpo desapareció; el dios supremo lo recogió en su carro de cuatro caballos rodeado de truenos y lo llevó al cielo, al monte Olimpo, donde Atenea lo recibió con alegría y lo presentó a los demás dioses. Hera aceptó a Heracles como su hijo adoptivo, lo quiso más que a sus otros descendientes, porque la había salvado de manos de Porfirión y  le dio por esposa a su hija Hebe.
Desde entonces, Heracles se convirtió en inmortal y vivió en el Olimpo, donde se ocupaba, de vez en cuando, de proteger las puertas del cielo y recoge la caza que trae Artemisa. 
Tenía también atribuciones de médico y ciertas fuentes de agua mineral le eran consagradas. 
Preside en general toda la educación helénica y además de ser la divinidad especial de los deportes atléticos y del esfuerzo físico es quien canta el triunfo acompañado por la lira. 
Se lo consideraba fundador de los juegos olímpicos lo escogieron su patrono. 
En las representaciones aparecía acompañado de sus armas: la clava y una coraza, fabricadas por Hefesto; una espada regalo de Hermes, y el arco y las flecas, entregadas por Apolo. También aparece con una piel de león, intraspasable por las flechas. A veces aparece como musageta y tañedor de citara. 
El culto de Heracles fue quizá el más extendido después del de Zeus y de Apolo. 

HERCLE, HERC o HORACLE
Una de las grandes divinidades etruscas, dios de la fuerza y de la aventura, Hercle favorece muchas veces las empresas guerreras de los etruscos en Italia. Es al mismo tiempo patrono de los pacientes y duros trabajos de la paz; vencedor de los Infiernos; penate protector de las familias y las ciudades; favorece los viajes, el comercio y la fecundidad de la tierra; asociado con la fortaleza y el agua (divinidad del mar y de las fuentes y aguas subterráneas)
Amante de Turan, diosa guerrera y marítima, probablemente de origen semítico.
Su nombre figura en el hígado de bronce de Palcencia.
Forma etrusca del héroe legendario conocido por los griegos como Heracles y por los romanos como Hércules. La diferencia entre los nombres griegos y romanos de esta figura es el resultado de la influencia etrusca sobre los romanos.

HERES MARTEA
Diosa romana protectora de las herencias.

HIBRIS o HYBRIS
En la Antigua Grecia(en griego antiguo ὕϐρις húbris,  Hybris o Hybreos, ‘insolencia’, ‘violencia’, ‘arrogancia’, ‘indignación’, ‘injuria’, ‘desmesura’) concepto que  hacía referencia a una actitud de arrogancia, soberbia e insolencia frente al acatamiento y veneración de los dioses, las leyes y las normas morales. Fue personificada esta abstracción por el pueblo:
Era la diosa o daimon (espíritu) de la violencia, el desenfreno, el exceso, la soberbia temeraria, la arrogancia y el comportamiento escandaloso en general.  
Personifica la trasgresión de la normas generalmente admitidas, el exceso y la insolencia y la falta de moderación e instinto.
Los romanos la personificaron como Petulantia (‘Petulancia’) y Superbia (‘Soberbia’).
Es la más poderosa de las deidades que eleva a los hombres a contender con los mismos dioses. 
Hibris pasaba la mayor parte del tiempo entre los mortales. 
Era hija de Dyssebia (de ella sola) o según Higino de Érebo y Nix.
Otros autores le atribuyen la maternidad de Coro (la personificación del desdén y la saciedad) a menos que se considere a Coro como su padre, según el juego de los símbolos.
Aparecía indistintamente como hombre o mujer. En la versión grecorromana, Hibris aparece representada por una mujer de edad mediana, vestida con una amplia túnica y sosteniendo con sus manos una cadena en la que un eslabón lleva a otro. Cada eslabón representa un vicio distinto: la gula, la falsedad, la mentira, la hipocresía, etc. Uno a uno los eslabones conducen al siguiente, dando a entender que en una vida disipada y llena de inmoralidades, los vicios, si no son erradicados por completo, conducen inexorablemente a otras faltas peores.

HIGÍA, HIGEA, HIGIEA, HIGIEYA
En la mitología griega (en griego antiguo Υγιεία Hygieía o Υγεία Hygeía, ‘salud’) es la diosa de la salud (posteriormente, también de la luna), a diferencia de su padre, que estaba relacionado con la curación.
Presidia el mantenimiento de la salud y la prevención de las enfermedades.
Higía no solo se asocia con la salud física, sino también con la sanidad y la limpieza, enfatizando la importancia de la higiene en la vida cotidiana.
Su equivalente en la mitología romana era Salus.
De su nombre deriva la palabra «higiene». 
Sin historia propia, sólo pertenece al séquito de Asclepio, como una de las figuras que lo acompañan. A veces era acompañada por su hermano, Telesforo.
En un principio el este nombre se le daba a Atenea a modo de título con el que le rindieron culto y en Atenas se le dedicó un altar cerca de los Propileos, en la Acrópolis; posteriormente pasa a ser una hija de Asclepio y de Epione (o Lampecia), de Eros y Peito, o incluso de la misma Atenea.
Hermana de Yaso y Panacea
Se la solía representar en las obras de arte, al lado de Asclepio, como una doncella de aspecto dulce y de pie alimentando una gran serpiente enroscada en torno a su cuerpo. A veces la serpiente bebía de una jarra que portaba Higía. Estos atributos fueron adoptados más tarde por la diosa de la curación galo-romana, Sirona
Era una figura importante en el culto a Asclepio, y a menudo se la veía en sueños de los pacientes que visitaban sus templos. 
Su templos principales estaban en Epidauro, Corinto, Cos y Pérgamo. Pausanias señaló que en el Asclepión de Titane en Sición (fundado por Alexanor, nieto de Asclepio) las estatuas de Higía se cubrían con cabellos de mujeres y prendas de vestir babilónicas. Según algunas inscripciones, estas mismas ofrendas eran realizadas en Paros.
Aunque es tenida por virgen, se halla en el juramento de Hipócrates como madre suma.
Arifrón, un artista sicionio del siglo IV a. C., escribió un famoso himno en honor de Higía.

HIMENEO o HIMEN
En la mitología griega Himeneo (en griego antiguo μέναιος)era dios de las ceremonias de matrimonio, inspirador de las fiestas y las canciones. 
Era la divinidad de las bodas por lo que presidía todas las ceremonias nupciales. 
Era la divinidad que presidía el matrimonio y los cantos nupciales.
Dios de la noche de bodas, de la fiesta nupcial en cuanto que lleva al ayuntamiento, no como institución social que es lo de Hera, ni como acto enmancipatorio de la pubertad, que lo es de Artemisa, es pues literalmente el “dios de la copula o apareo”. 
En sus orígenes, la personificación del canto de himeneo. 
Anuncia y conduce el cortejo nupcial. 
Se creía su presencia al celebrarse el matrimonio tan esencial para la futura felicidad de los esposos, que se le invocaba, en alta voz en dicho acto. 
Se suponía que Himeneo asistía a todas las bodas. Si no lo hacía, entonces el matrimonio resultaría desastroso, y por esto los griegos corrían vivamente gritando su nombre.
El Thalamos o Thalassio de los Romanos
La palabra "himeneo" significaba antes de su conversión en dios: cántico nupcial. Posteriormente el término ha sido utilizado como sinónimo de boda, sobre todo en el castellano antiguo. 
Himeneo es también un género de poesía lírica griega cantada durante la procesión de la novia a la casa del novio en la que se apelaba al dios, en contraste el epitalamio, que se cantaba en el umbral nupcial.Cuando se celebraba una boda se entonaban diversos cánticos en los que se repetía a modo de estribillo su nombre ("¡Himeneo! ¡Himeneo!"). Al parecer estos cánticos son una tradición iniciada por un grupo de jóvenes en agradecimiento porque el dios las liberó de un ataque pirata. 
Himeneo era el hijo de Dionisos (Baco) y Afrodita (Venus) o, en algunas tradiciones, de Apolo y una de las Musas (Urania, Clío o Calíope).
Otras historias le dan un origen legendario. En uno de los fragmentos conservados del Catálogo de mujeres atribuido a Hesíodo se dice que Magnes «tuvo un hijo de extraordinaria belleza, Himeneo. Y cuando Apolo vio al muchacho se enamoró de él y no abandonó la casa de Magnes».
Según un romance posterior, Himeneo era un joven ateniense de gran belleza pero baja alcurnia que se enamoró de la hija de uno de los hombres más ricos de la ciudad. Dado que no podía hablar con ella ni cortejarla, debido a su posición social, en su lugar la seguía a dondequiera que iba. Himeneo se disfrazó de mujer para poder unirse a una de estas procesiones, un rito religioso en Eleusis al que solo iban mujeres. La comitiva fue capturada por piratas, Himeneo incluido. Éste animó a las mujeres y urdió un plan con ellas, logrando juntos matar a sus captores. Acordó entonces con las mujeres volver a Atenas y lograr su libertad, si se le permitía desposar a una de ellas. Así tuvo éxito tanto en la misión como en el matrimonio, y éste fue tan feliz que los atenienses instituyeron fiestas en su honor y llegó a estar asociado con el matrimonio.
Al menos desde el Renacimiento Italiano, Himeneo era generalmente representado en el arte como un hombre joven de belleza casi femenina llevando una guirnalda de flores, particularmente de mejorana y rosas, con un flamenco en su mano derecha, y en la izquierda un velo de color de fuego, o más bien amarillo claro. Este color antiguamente era casi inherente a las bodas; pues leemos en Plinio que el velo de la esposa era amarillo, y Catulo dice que eran del mismo color sus borcegines o calzado. Los poetas le representan también bajo la figura de un joven, rubio, coronado de rosas, llevando una antorcha y una regadera, y con un vestido blanco bordado de flores. Ripa le da un anillo de oro, un yugo, y con trabas en los pies. Cochin una corona de rosas y de espinas, un yugo adornado de flores y dos antorchas que no tienen más que una llama.
Durante los esponsales se le ofrecía vino, leche y una torta.
En las ceremonias que se ofrecía en su honor se tenía cuidado de no sacar la hiel de las entrañas de los animales sacrificados como queriendo indicar a los esposos que deben controlarse los insultos y lo más oscuro de sus pensamientos puesto que todo ello rompe la paz del matrimonio y del hogar.
Algunos mitos, Himeneo fue resucitado por Asclepio tras su muerte el día de su boda, o, según otra leyenda, cuando participaba en la de Dionisio y Ariadna. También hay otro relato que afirma que fue raptado por unos piratas junto a unas muchachas porque había sido confundido con una de ellas debido a su belleza.
Otra versión cuenta que perdió la voz en la boda de Dionisio y Ariadna, mientras cantaba para ellos el canto ritual.

HÍMERO o HIMEROS
En la mitología griega, Hímero (en griego antiguo Ίμερος Himeros, ‘deseo’) era la personificación del deseo sexual y de la lujuria. 
El genio Hímero es la personificación del deseo amoroso. Simple abstracción, no figura en ninguna leyenda.
Hímero acompaña a Eros para provocar el apetito sexual de los elegidos sin distinguir de sexos, es por ello que se le considera el patrón del amor homosexual.
Con frecuencia acompaña a Eros en el cortejo de Afrodita, y en el Olimpo, vive al lado de las Cárites y las Musas. 
Era hijo de Afrodita, quien había nacido de la espuma del mar encinta de él y de Eros, el dios del amor. . Según otra tradición, era un joven, hijo de Lacedemón y de Taigete, que en plena oscuridad, violó a su hermana Cleodice, a quien no había reconocido. A la mañana siguiente, se precipitó en el río Maratón, que tomó su nombre.
Se le representaba como un joven alado, igual que al resto de los Erotes.
Suele aparecer revoloteando junto a su madre y con Eros y Potos (dios del anhelo del amor), los tres juntos forman los Erotes.

HINA
Diosa lunar polinesia que preside todas las actividades femeninas.
En al mitología de las islas de Cook y Australes (Polinesia), Hina representa la Luna y el Aire y es la máxima divinidad protectora de las mujeres gestantes. 
En la mitología de los maoríes, por el contrario, se considera a la Luna como el principio femenino contrapuesto al principio masculino representado por Toareva.
Significa «mujer joven», era la diosa polinesia de las mujeres, asi como de su trabajo.
Es la primera mujer creada de la arcilla cuyo padre putativo es Toareva, soberano de los Infiernos. 
Hina hereda el cargo paterno y desposa a Tiki, el primer hombre.

HINE-NUI-TE-PU
Diosa hawuallana de la muerte.
Gran divinidad del reino de Ultratumba, según el mito de los maoríes de Nueva Zelanda.

HING-SEN
Una de las divinidades menores de la mitología china, responsable de la tutela de los caminos y la protección de los viandantes.

HINKALLUS
Dios agrícola de la mitología hitita (una antigua civilización de Anatolia), personificaba la abundancia de la cosecha.
Es, efectivamente, el dios de la abundancia. Esta deidad funcionaba como la personificación abstracta de la prosperidad y el éxito de la cosecha.
En los textos y listas de dioses que se han conservado en tablillas de arcilla, su figura destaca por las siguientes características:
Se le vinculaba directamente con Halkis, la diosa hitita del grano y el trigo. Mientras ella proveía el cultivo, Hinkallus aseguraba que este fuera abundante. 
En las tradiciones religiosas de esta región, solía agruparse junto a otras deidades de conceptos benéficos como Kelti (la personificación del bienestar y la buena salud) y Āras.

HINON o HINO
Dios del nutrido panteón de los iroqueses de América del Norte, que representa el espíritu del Trueno.
Junto con su esposa, el Arco Iris, protege el cielo de cualquier calamidad. 
Habita en la parte más alta del firmamento, sobre el Sol y la Luna, rodeado por muchas otras divinidades secundarias.

HIPA o HIPE

En la mitología griega, era hija del centauro Quirón y de Carielo.

Fue protegida por Ártemis

Fue seducida por el hijo de Helén, Eolo, y cuando llegó el momento de dar a luz, huyó al Pelión para tener a su hijo sin que su padre lo supiera. 

Perseguida por su padre, suplicó a los dioses que le permitieran dar a luz a salvo, y estos la elevaron al cielo como constelación.


HIPERIÓN

En la mitología griega, Hiperión (griego antiguo: περίων, romanización: Hiperíón, significado: el que camina en las alturas, “vigilante de encima”, “el que va encima” o “el que va por sobre la tierra” de las palabras griega hyper y iôn)
) es un Titán, hijo de Urano (el Cielo) y Gea (la Tierra), y hermano de los Cíclopes y de los gigantes Hecatónquiros.
Es una de las divinidades que, según Hesíodo expresan las grandes fuerzas de la naturaleza y sus principales fenómenos, a la salida del Caos, de acuerdo a la genealogía de los dioses olimpicos. Representa el fuego astral. 
Dios de la luz que sale antes que el Sol.
Encarnación de la luz celestial y los ciclos del día y la noche.
Peronificaba la luz tal vez porque, según Hesíodo, se casó con Tea (señora del éter, el brillante azul del cielo, llamada Eurifaesa en el Himno homérico a Helios), su hermana, con la que tuvo a Helios (el Sol), Selene (la Luna) y Eos (la Aurora):
Tea concibió del amor de Hiperión y dio a luz
al gran Helios y las brillantes Selene y Eos,
que traen la luz a todos los mortales de esta tierra
y a los inmortales dioses que gobiernan el ancho cielo.
Algunos dicen que Hiperión es el dios de la luz, y Tea la diosa del fuego, y que por esa unión nació Helios, dios del Sol.
Hiperión es considerado a menudo el dios de la observación, y su hermana Tea la diosa de la vista.

Hiperión es el Sol, considerado en su movimiento ascensional sobre el horizonte

Tea e Hiperión eran los encargados de cubrir el cielo e iluminarlo.  Juntos concibieron al alto Helios, a la brillante Selene y a Eos, que alumbra a todos los seres de la tierra.

Cuando Urano descendió para yacer con Gea, Hiperión, Crío, Ceo y Jápeto - situados en las cuatro esquinas del mundo - sostuvieron a su padre mientras Crono lo castró con una guadaña. En este mito, los cuatro titanes personifican los grandes pilares que separan el cielo y la tierra del cosmos en lo alto descrito en las cosmogonías de oriente próximo. Como padre del Sol y el alba, Hiperión considerado indudablemente como el titán del pilar del Este. Sus hermanos Crío, Ceo y Jápeto presidían sobre el Norte, Sur y Oeste, respectivamente.


HIPNOS o HIPNO
En la mitología griega (en griego Ύπνος Hypnos, ‘sueño’) era una divinidad alegórica que personificaba el sueño , portador de la paz y buen consejo.
Como dios del Sueño, Hipnos proporcionaba reposo a los hombres y les hacía olvidar sus dolores. 
Viene a los hombres secretamente y les proporcionaba dulce paz, deleite, reposo y sueños agradables.
Envuelve a dioses inmortales en descanso profundo.
Era capaz de dormir contra su voluntad incluso a los dioses. 
Su equivalente romano era Somnus.
Su madre era Nix (la Noche), que lo tuvo sin intervención masculina, aunque en alguna otra tradición su padre fue Érebo
Era hermano gemelo o hermanastro de Tánatos (la muerte no violenta), en contraste con él, es dulce y blando con los hombres.
Con Pasítea tiene tres hijos: Morfeo, Iquelo (o Fobetor) y FantasoEstos dan no precisamente el sueño, sino la variedad de visiones que se ven en el sueño; Morfeo se ocupaba del contenido animado de los seres humanos, mientras que los otros dos eran responsables de los animales y los objetos inanimados.
Su palacio era una cueva oscura donde el sol nunca brillaba. A su entrada crecían amapolas y otras plantas hipnóticas. Según algunas fuentes, vivía junto con Tánatos en un palacio subterráneo cercano al de Nix. Según otras, lo hacía en una cueva bajo una isla griega, a través de la cual fluía Lete, el río del olvido. 
En el arte, Hipnos era retratado como un hombre joven desnudo y con alas en los hombros o las sienes. También se le muestra en ocasiones con barba, parecido a su hermano Tánatos. 
Sus atributos incluyen una ramita con la que roza la frente de los hombres provocando el deseo de dormir, o vierte en sus ojos un líquido o vapor adormitante que lleva en un cuerno: cuando él está vacío es que el dios ha otorgado sus favores; más si se representa lleno, denota el insomnio y los cuidados de las personas, a quienes el dios ha negado su influencia: el cuerno transparente indica los sueños verdaderos y proféticos; más cuando Hipnos tiene los dientes de elefante, los sueños que el envía son considerados como varios y fascinadores. 
A veces es representado como un hombre dormido en una cama de plumas con cortinas negras a su alrededor.  
Morfeo es su principal ayudante y evita que los ruidos le despierten. 
En Esparta, la imagen de Hipnos siempre se situaba cerca de Tánatos.

HISMINAS
En la mitología griega, las Hisminas eran las personificaciones de los combates y las disputas.
Mientras que sus hermanas las Macas representaban los combates armados en un campo de batalla, las Hisminas parecen personificar otro tipo de disputas no marciales: las peleas callejeras o sin armas, aunque hay versiones que no les distingue. 
Según Hesíodo eran hijas de Eris (la Discordia) por sí misma, siendo hermana por tanto de multitud de espíritus malignos. Por otro lado, según Higino eran hijas de Éter y Gea (la Tierra).
Quinto de Esmirna las describe, dando alaridos y emanando sudor y sangre, en el fragor de la guerra de Troya.

HITAPUÁN
Es el Ente Supremo en el que creen los yamana, habitantes de Tierra de Fuego.

HJUKI
Ela mitología germánica y escandinava es verosímilmente, la personificación de la fase creciente y benéfica de la luna, mientras que su hermano lo es de la fase maléfica del astro.
Hermano de Bill e hijo adoptivo de Mani (la Luna). 

HLIN o HLYN
En mitología nórdica, Hlín ("protectora", “libertad” en nórdico antiguo) es la duodécima de las Asinias y la segunda asistenta de Frigg: diosa del Consuelo
Es la encargada de llevar a Frigga las súplicas y oraciones de los Hombres y Mujeres, y calmaba los llantos de aquellos que estaban en duelo.
Era la diosa de la Consolación, a la que enviaba para que secara las lágrimas de los que lloraban y derramara bálsamo sobre los corazones encogidos por el dolor y el sufrimiento. Ella también escuchaba con oídos siempre atentos las oraciones de los mortales, comunicándoselo a su señora y aconsejándole a veces sobre el mejor modo de contestarlas y conceder el consuelo deseado.

Estaba encargada de la custodia de los que la Frigga quería libertar de algún peligro.

La diosa que asegura el consuelo al dolor de los mortales.

Hlín aparece en un poema en la Edda poética, compilado en el siglo XIII de fuentes tradicionales más tempranas, en la Edda prosaica, escrita en el siglo XIII por Snorri Sturluson, y en kennings encontrado en poesía escáldica. 

Se ha teorizado que Hlín podría ser otro nombre para Frigg.


HNOSS, HNOSSA o HNOS

Hnoss (nórdico antiguo: 'tesoro', 'joya') es una ásynja de la mitología nórdica: diosa del alba, del viento y del rocío.

Era tan bella que se hizo merecedora de su nombre; para los nórdicos Hnos representa todo lo que es espléndido y precioso.

Tutelar de la perfección y de la riqueza

Hija de Freyja y Óðr.

Su hermana es Gersemi.

Hnoss es mencionada en la obra de Snorri Sturluson Nafnaþulur.

El filológo Rudolf Simek, que investigó sobre Hnoss en su obra Diccionario de Mitología Germano-Escandinava, llegó a la conclusión de que, al no aparecer en los mitos populares, fue una mera invención de Sturluson.


HOBAL
Antiquísimo dios venerado por los árabes preislámicos que parece haber sido el Sol: está representado en una grande estatua de piedra roja rodeada de trescientas sesenta más pequeñas, cada una de las cuales estaba dedicada a un día del año. 
Hobal tenia la fisionomía de un anciano venerable con barba larga: habiéndose roto su  mano derecha los Koreichits le pusieron una de oro, en la cual le colocaron siete flechas que ellos llamaban las flechas de la suerte; aun cuando es de creer que dichas siete flechas se referían a los siete días de la semana. 
La estatua de Hobal estaba puesta en la Kaaba en la Meca. 
Mohamet (Madona) cuando su entrada triunfal en esta villa destruyó todos los vestigios del culto del Hobal.

HODER u HÖÐR
Dios que simboliza la oscuridad del pecado en la mitología escandinava y germánica; al contrario que su hermano Balder, el dios de la luz y de la verdad.
Se le llama el As Ciego, famoso por su enorme fuerza y su nombre inspiraba terror
Era hijo de Odín y de Frigga y hermano gemelo de Balder.
Según lo relatado en las Eddas el dios Balder tenía pesadillas en donde presagiaba su muerte y su madre, la diosa Frigg recorrió el mundo haciéndole jurar a todas las cosas que jamás dañarían a su hijo. Loki supo de esto y se enfureció, fue a hablar con Frigg disfrazado y ésta le mencionó que no había considerado necesario hacer jurar al muérdago, por considerarlo inofensivo. Loki al saber esto hizo un dardo utilizando una rama de muérdago y guío a Hoder para que se lo arrojase como una broma, matando así a Balder. En otra versión diferente del mito relatado en Gesta Danorum, no se hace mención a Loki y Balder es muerto por Hoder de una puñalada. Al conocer la noticia, corrió hacia los bosques a esconderse de la venganza de los demás dioses, llevaba consigo un escudo mágico y una espada, no obstante un día el joven dios Vali consiguió dar con su paradero y con su arco y flecha hizo tres disparos a Hodur, una flecha no le dio, la segunda, rebotó en el escudo mágico y la tercera flecha penetró en el corazón de Hodur causándole la muerte.
Tras el Crepúsculo de los dioses resucitó y sobrevivió a todos los demás dioses, como dios del nuevo mundo regenerado que surgió.

HODNIEL
Se trata del ángel Hodniel y una vez que es invocado, cura la estupidez en el ser humano.

HOLISA
En la mitología griega, es una diosa de la fertilidad de los humanos y de los frutos. 
También es conocida como la diosa de los ojos verdes.
La diosa Holisa se representa mediante una figura femenina con curvas y grandes ojos con color verdoso. La figura es similar a las Cariátides que sujetaban los templos.
Se cuenta que la diosa Holisa nació del dios que mantenía el orden de los humanos en Grecia y de una ciudadana raptada por él. Loco de amor por ella, creó a Holisa, con unos rasgos similares, para mantenerla siempre con él. Al crecer, Holisa escapó de la mano de su padre. Sin saber dónde alojarse, llegó en una noche de invierno al prado de un campesino que no tenía qué comer. Con la ayuda del campesino, que no conseguía tener hijos, Holisa fertilizó sus frías tierras para que pudiese tener sus frutos en invierno e hizo que la esposa del campesino pudiera quedarse embarazada.

HOMADOS u HOMADO
Es el nombre de varios personajes de la mitología griega: un daimon o espíritu que personificaba el tumulto, el alboroto de las batallas, los gritos de los soldados y el chocar de las armas.
Se le podría considerar como uno de los Macas, y por sus atributos se le equipara con Cidoimos.
Como otros muchos espíritus maléficos, Homados fue engendrado por Eris.

HOMONOEIA u HOMONOIA
En la mitología griega (del gr. omonoia, ‘conformidad’, ‘sentido común’) era una daimon o espíritu que personificaba la unanimidad y la unidad de la mente.
Nombre que los griegos daban a al diosa de la Concordia.
Su daimon opuesta era Eris (la Discordia). 
Fue identificada con la diosa Harmonía.
Era considerada como una de las diosas llamadas Praxídices
Era hija de Praxídice y Soter y hermana de Ctesio y Areté; otra tradición, citada por Dionisio de Calcis, la hacía hija del rey tebano Ógigo.​
Aparece frecuentemente representada en monedas de época romana. ​
Tenía un altar en Olimpia.

HONORIO
Deidad romana de la Hospitalidad, invocada por los familiares de aquel que emprendía un viaje e igualmente ofrecían sacrificios las mujeres cuyos esposos viajaban, para auspiciar su buena acogida en los lugares a donde fuese.

HOOMA u HAOMA
Es el dios persa que proporciona la salud y la descendencia además de las buenas cosechas.

HO-PO
Nombre con el que los chinos veneraban al genio de las Aguas.

HORAGALLES, HORA GALLES u THORA GALLES
(“El Abuelo”) dios sami del trueno. 

HORAS
En la mitología griega, (en griego ραι, en latín Horae) eran las diosas del tiempo y de las estaciones del año.
Eran originalmente las personificaciones o diosas del orden de la naturaleza y de las estaciones:
en la obra de Homero La Ilíada, donde no se menciona a sus padres ni su número, las Horas son las divinidades olímpicas del clima y las ministras de Zeus, y como tales vigilan, abriendo o cerrando, las «puertas del cielo» representadas por medio de una nube espesa; imagen que puede significar los fenómenos del dia y de la noche, del bueno y el mal tiempo o los de la estación primaveral que sucede al invierno. 
Fomentan la fertilidad en la tierra, al enviar diversas climatologías sobre ella. Como el clima, en un sentido general, se regula según las estaciones, las Horas son también descritas como diosas de las estaciones, es decir, las fases regulares bajo las que la propia naturaleza se manifiesta. 
Son amables y benevolentes, trayendo a dioses y hombres muchas cosas buenas y deseables. Sin embargo, como es Zeus quien tiene el poder de reunir y dispersar las nubes, las Horas son en realidad sólo sus ministras, y algunas veces también las de Hera
Las nociones homéricas continuaron vigentes durante mucho tiempo, siendo consideradas las Horas como las dadoras de las diversas estaciones del año, especialmente de la primavera y el otoño, es decir, de la naturaleza en su florecimiento y madurez.  
Son las que abren y cierran las puertas del Olimpo. 
Originariamente los atenienses veneraban sólo a Talo (gérmenes de primavera) y a Carpo (los frutos del otoño); seguidamente se les añadió Auxo (el regocijo estival), siendo evocaciones de la idea de brotar, crecer y fructificar, porque hacen brotar, fructificar y madurar las plantas, marcando más su papel como divinidades de la naturaleza y correpondiendose a las tres estaciones (primavera, verano, otoño), en las que los griegos dividían el año. La hora de la primavera acompañaba a Perséfone cada año en su ascensos desde el inframundo, y la expresión «la cámara de las Horas se abre» equivalía a «llega la primavera». 
Bajo diferentes circunstancias, los hombres consideran el paso del tiempo (o las estaciones) rápido o lento, y por tanto ambos epítetos se aplican a las Horas. 
El curso de las estaciones (o las horas) es descrito simbólicamente por el baile de las Horas. 
Junto con las Cárites, Hebe, Harmonía y Afrodita, acompañan las canciones de las Musas y el tañido de la lira de Apolo con su baile. 
Si bien posteriormente fueron consideradas como diosas del orden en general y de la justicia; como en muchos otros casos, en las Horas puede verse una transición gradual desde nociones puramente físicas a éticas, y la influencia que originalmente tenían sobre la naturaleza en general fue posteriormente trasladada a la vida humana en particular, como diosas de la ley y el orden que mantenían la estabilidad de la sociedad. El primer signo de este cambio aparece ya en Hesíodo, quien las describe en su Teogonía dando a un país buenas leyes, justicia y paz, las llama hijas de Zeus y Temis (titánida hija de Gea y Urano, y, por lo tanto, hermanas de las Moiras y de la virgen Astrea), o de Helios y Selene, y les da los significativos nombres de Eunomia (el Orden), Dice (la Justicia) y Eirene (la paz).
A pesar del nombre castellanizado -traducción literal del Horae latino -, sólo se las asoció tardíamente con las Horas del día. 
Las Horas acompañaban danzando el carro del Sol (Helios), fuente de vida para las plantas, los animales y el género humano. Por esta función se las consideró personificaciones de las subdivisiones del día.
Se las veía igualmente con las Moiras (Parcas) dice Pausanias, sobre la cabeza de una estatua de Zeus (Júpiter), para significar que las horas la obedecían, y que las estaciones y los tiempos dependían de su voluntad suprema. 
Los atributos de la primavera (flores, fragancia y grácil frescura) eran igualmente transferidos a las Horas, y de esta forma adornaban a Afrodita cuando ésta surgía del mar, hacían una guirnalda de flores para Pandora, e incluso algunos objetos inanimados eran descritos como receptores de encantos característicos de las Horas. Por lo tanto guardan gran parecido y son mencionada junto con las Cárites, y ambas son frecuentemente confundidas o identificadas. 

HORCO
En la mitología griega (en griego horkos, ‘juramento’), era el daimon que personificaba los juramentos, velaba por su cumplimiento y castigaba el perjurio.
En esta faceta punitiva Horcos era compañero inseparable de Dice (la Justicia), y estaba asistido por las terribles Erinias
Los romanos lo adoraban como Jusjurandum.
Higino afirma que era hijo de Éter y de Gea (la Tierra), mientras que Hesíodo en su Teogonía lo enumera entre la prole de Eris, con la connotación negativa que esto tenía y que se explicaba por los males que a los hombres había acarreado el hacer juramentos sin meditar y luego no haberlos cumplido.
Se creía que sobrevolaba sobre las cabezas. 
En una de sus fábulas, Esopo cuenta que un hombre había recibido una suma de dinero en depósito que no pensaba devolver. Huyendo de la ciudad se encontró con Horcos, y le preguntó que cada cuanto tiempo solía volver a cada sitio en busca de perjuros. El daimon le contestó que volvía cada treinta o cuarenta años, por lo que el hombre no dudó al día siguiente en jurar que nunca había recibido el depósito. Ese mismo día se topó con Horcos, que lo arrojó desde un precipicio explicando que si bien solía regresar cada treinta o cuarenta años, podía hacerlo el mismo día cuando intentaban provocarle. 
Figuraba también como uno de los epítetos del rey de los dioses (Zeus Horcio), que castigaba la violación de los juramentos y que como tal tenía una estatua consagrada en Olimpia. Ante esta representación del dios, que tenía un rayo en cada mano, los atletas que participaban en los juegos olímpicos juraban sobre un jabalí inmolado, con sus padres, hermanos y maestros del gimnasio, que no harían trampas durante la celebración de los mismos, y que habían entrenado como mínimo diez meses para la prueba en la que participaban. También hacían un juramento solemne ante esta estatua los encargados de elegir los atletas y los caballos para las pruebas. Prometían no haber sido sobornados para esta elección y que guardaría secreto sobre los motivos de la misma. 

HOREI u HOREY
D. del Congo, pers. del mal.
Nombre que los negros en casi toda la costa occidental de África dan al Diablo: de este se dicen que asiste y celebra con sordos bramidos la circuncisión de los negros, que le temen de muerte.
Dios glotón, si nunca los hubo, hace oír su voz cuando el hambre le aqueja, que suele ser con frecuencia; entonces hay que disponerle abundante comida debajo de un árbol y marcharse para que solo y á placer se harte, con lo cual se va sin hacer daño, siempre que el alimento le parece bastante: más en caso contrario se apodera de uno de los que le economizaron el sustento y que no esté circuncidado; y lo encierra en su propio vientre hasta que satisfacen los demás su hambre.
No es otra cosa que un negro apostado por los Morabitos.

LETRA S

SAUSCA, SAUSKA, SHAUSHKA, SAUSGA e ANZILI
Diosa del Sol de orígenes remotos, tiene un culto cruento entre los hurritas.

SAVITAR o  SAVITRI 
En la mitología hindú, es motor del universo y luz del intelecto; era quien hacía que el viento sople, se pusieran en marcha los rayos del sol  y que brille su luz, y fluyesen las aguas, porque él mismo era el movimiento y hasta el propio sol, aunque entonces tomaba el nombre de Surya.
Simboliza el principio del movimiento universal y representa la luz suprema espiritual que estimula los pensamientos de los seres humanos.
También tiene el poder de liberar de los pecados y conducir a las almas al lugar de los justos.
Aparece como un dios que estimula la acción de los seres vivos:
"El dios Savitar nos ha incitado,
a bípedos y cuadrúpedos,
a ir ahora a nuestros quehaceres" (RV I.124.1)
Pero también incita al movimiento de los procesos celestiales:
"Como la noche (fue) puesta en retirada
por el impulso de Savitar,
ha dejado así el sitio a la Aurora" (RV I.113.1)
"Por órdenes de Savitar ha llegado la noche
...
Savitar se ha erguido, desplegándose
ha separado con fuerza los períodos del día" (RV II.38.4)
El camino de las dos hermanas (es) común, ilimitado;
ese (camino) recorren la una y la otra
dependientes del dios (Savitar) (RV I.113.3)
Por lo tanto es un dios que abarca todo lo que existe:
"El dios Savitar viene en su carro de oro,
contemplando a todos los seres" (RV I.35.2)
Y sostiene a los seres:
"Siempre los seres y los mundos
han reposado en el regazo
del divino Savitar" (RV I.35.5)
Y hasta la inmortalidad pertenece a Savitar:
"Como el carro en su eje,
las cosas inmortales reposan en Savitar" (RV I.35.6)
Savitar permite que todo siga su curso y lo hace contemplando el universo:
"Águila de profunda inspiración,
espíritu de vida, guía bueno,
ha contemplado los espacios' (RV I.35.7)
"Ha contemplado las ocho cumbres de la Tierra,
los tres desiertos sobre muchas millas
y los Siete Ríos" (RV I.35.8)
El poeta termina invocando la protección del dios Savitar:
Oh Savitar, oh dios,
protégenos e intercede por nosotros,
mientras recorres tus antiguos caminos,
que se extienden en el espacio,
firmemente construidos,
sin polvo y sin lodo,
suaves de recorrer. (RV I.35.11)
El Cielo (Dyaus) y la Tierra (Prthivi)
Dioses que generalmente aparecen en pareja, donde el primero aparece como “padre cielo” (Dyauspita) y la segunda como “madre tierra” (Prthivimata). Uno de los himnos dedicados a estos dioses es el RV VI,70:
"El Cielo y la Tierra,
que a todos los seres dan realce,
vastos y sin límites
...
por ley y orden de Varuna
permanecen separados y firmemente establecidos,
fecundos, sin envejecer jamás." (RV VI, 70.1)
El Cielo y la Tierra, como poseedores del orden (RV I, 160.1), dioses que gobiernan el mundo y son buenos para el hombre:
"Ambos, el Cielo y la Tierra, gobiernan este mundo,
beneficiosos para el hombre" (RV VI, 70.2)
Pero además, origen de los seres:
"De vosotros fluyen
seres y cosas de infinitas formas
sometidos a las mismas uniformes leyes" (RV VI, 70.3)
Dioses que sostienen a hombres y dioses:
"dando a los dioses poder y sacrificios,
y a nosotros,
la gloria, el premio y el vigor viril" (RV VI, 70.5)
Los sabios llaman a estos dioses padre y madre.
"Ojalá que el Cielo y que la Tierra,
que son nuestro padre y nuestra madre,
que todo lo saben
y realizan sólo lo que es bueno,
hagan fluir para nosotros
el alimento en abundancia!
que los dos Mundos,
liberales y benevolentes para todos,
nos den el premio, la ganancia, la riqueza!." (RV VI, 70.6)
"Honrad sobre todo a los dos padres primogénitos
mediante himnos más nuevos en la sede del orden" (RV VII, 53.2)
Y como padre y madre, ellos
"velan sobre los seres" (RV I, 160.2)
Es considerado como todopoderoso. Cualquier cosa, ser o dios que tenga movimiento participa de la esencia de este dios.
Es la referencia del Sol cuando éste no alumbra y no es visible, mientras que Surya lo es cuando es visible. En los himnos védicos Surya y Savitri son los nombres empleados comúnmente para señalar al Sol.
"Tal vez el término Savitar fue sólo un epíteto del sol, que expresaba el poder del astro, como fuente de vida y de actividad. Tiene estrechas relaciones con dicho astro, con el cual es muchas veces identificado, dando generalmente la impresión de ser un dios solar. Pero, paradójicamente, está conectado también con la tarde y la oscuridad de la noche. Es algo así como el dios del movimiento del cielo, con su alternancia de noches y días, pero asimilado al mismo tiempo al sol y revestido de sus atributos." (Tola 1968, 49)
Savitri en ocasiones es un dios, y en ocasiones una diosa. En los Purana aparece como Sarasvati, mujer de Brahma. En el Rig-Veda es Gayatri, personificación del verso homónimo y otra mujer de Brahma.
Su nombre significa el «inspirador» y deriva de la raíz sa 
(‘incitar’, ‘estimular’, ‘producir’, ‘crear’, ‘procrear’, ‘conducir’) y los derivados verbales de este último se usan en el Rig Veda, muy frecuentemente, en juegos de palabras referidos a él. 
Ricamente representado en el Rig Veda como un dios hecho de oro: de oro son también su nariz, ojos, manos, etc. Va montado en una carroza arrastrada por corceles de blancura resplandeciente.
Los brahmanes lo veneran mucho, y todavía en la actualidad recitan en sus plegarias el verso védico Gayatri compuesto por el gran rishi Visvamitra en honor de Savitri.

SHIVA
En el marco del hinduismo (शिवः Śivá, ‘benevolente’, ‘[el] auspicioso’, ‘[el] bienaventurado’, ‘[el] propicio’.) es el dios destructor en la Tri-murti (‘tres-formas’, la Trinidad hindú) junto a Brahmá (dios creador) y a Vishnú (dios preservador). Vulgarmente considerado como dios destructor, en realidad Siva no destruye sino que modifica.
Representa el principio fecundador de la naturaleza. 
Aparece en tiempos anteriores al vedismo, simbolizando la actividad cósmica en el sentido más amplio, la meditación que crea con la fuerza del pensamiento y la danza que imprime el ritmo vital al universo.
Era el que regía el universo, dictaba leyes, impartía justicia y administraba las venganzas divinas. 
Representa el aspecto regenerativo, involutivo o convergente y la destrucción de todo lo que atente contra la Unidad. Dispone de todo lo necesario para la liberación del espíritu humano después de su largo viaje evolutivo a través de los siete mundos. 
En el shivaísmo (o religión śaiva o śaivita) la deidad principal es Shivá-Rudra, y en la que BrahmāB y Vishnú son considerados dioses menores.
En la religión védica más antigua, la única deidad destructora era Rudra (‘terrible’), pero posteriormente en el hinduismo se volvió usual darle a ese dios el nombre eufemístico de Shivá.
Disfruta de la destrucción, pero también es un dios que recrea el mundo y lo regenera. 
Tiene dominio sobre demonios y seres aterradores y se le ve constantemente cerca de los funerales.
Como deidad de la reproducción (concomitante a la destrucción), el símbolo de Shivá es un monolito de piedra o de mármol llamado lingamOriginalmente había doce shivá-linga, siendo los más conocidos los de Soma-nātha (en Guyarāt), Mahā-kāla (en Ujjayinī) y Viśweśvara (en Varanasí). A finales del siglo XIX, en India se estimaba que había más de 30 millones de linga.
En el proceso de manifestación, Shivá es la conciencia primitiva y crea a los otros miembros del Trimurti. Es simbolizado por la sabiduría de la serpiente.
Algunos hindúes, especialmente los smartas (seguidores de las regulaciones smriti), creen que Shivá es una de las muchas formas del Atman o Brahman. En cambio los shivaístas lo ven como el verdadero Dios del cual todas las demás deidades y principales emanaron. Esta visión está usualmente relacionada con los grupos bhakti (devocionales) del shivaísmo. Aun cuando está definido como el destructor en su aspecto Rudra, Shivá es el dios más benevolente.
 Shivá es la realidad última de la felicidad y el éxtasis y todo se completa en él. Shivá está más allá de la descripción, de la manifestación, limitación de la forma, tiempo o espacio. Es eterno, infinito y siempre permanece, todo lo conoce y es omnipotente. 
Sus devotos creen que el dios Shivá puede dar muchas bendiciones (tanto materiales como espirituales) a cambio de poco.
Shivá también es adorado como un gran asceta.
Es autoritario, dominante y terriblemente impulsivo. 
  •  Uno de sus nombres es Ashutosh, aquel a quien es fácil complacer (āśu: ‘rápido’, tosha: ‘satisfacción’). 
  • En su calidad de destructor, a veces se le llama Kāla (‘negro’), y es entonces identificado con el tiempo, aunque su función destructiva activa es entonces asignada a su esposa bajo el nombre de KaliSegún los adoradores de la diosa Kali, ésta nació cuando Shivá miró dentro de sí mismo. Ella es considerada como su reflejo, la divina Adi-shakti o energía primordial mientras que él es el Señor Supremo carente de forma, tiempo y espacio. En otra versión, Kali fue a destruir los asuras que atacaban Swargaloka, pero se llenó de ira y los destruía de tal forma que puso en peligro el balance natural entre bien y mal que permite la creación. Para calmarla, Shivá se acostó en el suelo a su paso. Cuando ella lo pisó, lo miró y se dio cuenta de a quién había pisado, dándose cuenta de sus acciones y, avergozada por sus actos, se mordió la lengua. 
  • En Japón, en donde muchas deidades hindúes son adoradas por la relación que estas dos naciones mantuvieron, Shivá es conocido como Shiba y Daikoki (que significa ‘negro’, pues el señor Shivá está cubierto por cenizas de los cadáveres cremados y se le llama Kala o Kali).
  • Como Nataraja (‘rey del baile’), Shivá simboliza el baile del universo, con todos sus cuerpos celestiales y leyes naturales complementándose y balanceando el uno al otro. A veces, también se simboliza haciendo su danza de la destrucción, tandava, en el momento del pralaya (disolución del universo, al final de cada kalpa). 

Los avatares de Shivá fueron:
  • Otra encarnación de Shivá es el sabio Durvāsa

  • En el Maha Bhárata se dice que el señor Agni es un avatar de Shivá.

  • Se dice que el señor Shivá es el mismo Indra. Los Pauravas son héroes del Rig vedá y su señor era Indra. En el Rig vedá, el señor Indra se llama a sí mismo Shivá en muchas ocasiones (2.20.3, 6.45.17, 8.93.3). Ambos son dioses relacionados con la planta soma.

  • En el Hanuman chalisa y en el Shivá Purāna se dice que Śrī Jánuman (el antropoide devoto del señor Rāma) es una encarnación de Shivá.

  • Bhairava:  otra forma similar al Kali de Durga.

  • Ardhanaríshwara: ‘mitad Shivá, mitad Parvatī’ (siendo ardha: ‘mitad’, narī: ‘mujer’, femenino de nara ‘hombre’; īshuara: ‘señor’), encarnación combinada de los esposos.

  • Agastia, algunos proponen que este rishi (sabio) védico era una encarnación del señor Shivá. Se dice que este rishi inició la veneración de Shivá en el sur de la India.

  • Durvāsa: un mítico sabio célibe y neurótico, declaraba que no podía controlar su ira debido a que era una encarnación del iracundo Rudra.
  • La venganza de Shiva, el aspecto aterrador del monstruo Virabhadra su encarnación que lo sustituye en las matanzas están maravillosamente contadas en el Vayu-Purana.
  • Shankar,:  (788-820) maestro que inició la doctrina vedānta (una de las seis dárshanas) y restauró el brahmanismo, contra el pacifismo budista. En varios textos él declaraba ser una encarnación de Shivá (esta forma de autopropaganda es utilizada aún hoy en la India). Aunque Shankar creía en el nirguna Brahman (Dios sin ningún atributo), aun así veneraba a Shivá.
Compañeros o más bien ministros de Shiva son: 
  • Bahvani: su esposa, unas veces destructora y otras creadora; aquí Belona, y allá Lucina; en resumen personificación femenina de la metempsicosis
  • Agní:  espíritu del fuego
  • Mondevi: la Discordia, también esposa del dios a que nos referimos
  • Sana: el planeta siniestro
  • Manurzani: figura alegórica de los meses, y algunos otros genios subalternos.
  • Hidimbi
  • los Bhutas o espíritus de hombres muertos violentamente
  • Pretas espíritus de personas deformes
  • los Pisachas, demonios creados por los mismos vicios de los hombres. 
  • Sus sirvientes se llaman Pramathas (‘atormentadores’) y son considerados seres sobrenaturales, quienes forman tropas (gana), cuyo líder es el hijo de Shivá: Ganesha (‘señor de las tropas’) o Ganapati (‘líder de las tropas’). 
La paradisíaca residencia de Shivá se encuentra en el monte Kailāsh o Kailāsa.
Frecuentemente se representa como el esposo de Uma o Párvati. Su esposa Satí es el objeto de adoración de los shaktas y los tāntrikas. Ella se suicidó cuando su padre Daksha insultó a su esposo ausente. Shivá se volvió a casar con Parvatī (‘del monte Parvata’), diciendo que ella era la reencarnación de Satí.

Tiene tres hijos:

  • Ayappa (generado con la diosa Mojini, que es una encarnación femenina del dios varón Vishnú), luego de la muerte del demonio Bhaumasura.
  • Kārttikeya o Skanda (dios de la guerra).
  • Ganesha

Shivá tiene tres ojos, uno de los cuales está en medio de su frente, denotando su capacidad de ver las tres divisiones del tiempo: pasado, presente y futuro;  su piel es de color azul grisáceo (cubierta de cenizas). Una luna en cuarto creciente situada sobre su frente representa la división del tiempo en meses y la conciencia en los seres humanos; una serpiente alrededor de su cuello representa la división en años y también representan la energía dormida y yaciente, Kindalinī, y un collar de calaveras la sucesiva extinción y generación de las razas de la humanidad. 
La piel de tigre simboliza la victoria sobre toda fuerza. Sentado sobre la misma, Shiva enseña que ha conquistado el deseo. Los elefantes simbolizan el orgullo. Vestir su piel simboliza la conquista del orgullo. Similarmente, el venado simboliza el saltar de la mente, su parpadeo. Vistiendo la piel del venado simboliza que ha controlado la mente a la perfección.
Tiene varias serpientes enroscadas en sus brazos representan la diversidad de los seres vivos, su cabello está enredado en varias matas sobre su cabeza y forma un rodete en punta sobre la frente. Encima de este hueco se ve el rebote y la materialización del río Ganges (la madre Gangā, ‘la Rápida’ o literalmente ga-n-gā ‘va y va’), a quien él intercepta en su eterna caída invisible desde el cielo (en Gangotri, un glaciar de los montes Hima-alaya o ‘morada del hielo’) para evitar que hundiera la Tierra por su fuerza y simboliza la fuerza vital.

La mayoría de las representaciones de Shivá muestra en una de sus cuatro manos un tri-shūla o tridente (también llamado Pināka y, por consiguiente, él es llamado Pinaki) en el fondo. El tridente (Trishula) simboliza las tres funciones de la triada: la creación, el mantenimiento y la destrucción. El tridente en la mano de Shiva indica que todos los tres aspectos están bajo su control. Como un arma el tridente representa el instrumento de castigo al malhechor en los tres planos: espiritual, mental y físico. Otra interpretación del tridente es que representa el pasado, el presente y el futuro. El tridente en la mano de Rudra indica su control sobre el tiempo. Los shivaístas creen que denota su combinación de los tres atributos de Creador, Destructor y Regenerador. También sostiene un tamborcito damaru (con forma de reloj de arena).

Se representa por la letra A de la sílaba Aum y su símbolo es el fuego. 

Cuando los dioses batieron el océano de leche para generar el néctar que los volvería inmortales, se generó también una cierta cantidad de veneno. Shivá se lo bebió para salvar a los Devas, por eso su garganta adoptó un color azul y él fue llamado Nila Kantha (‘cuello azul’).

Existe un mito acerca de que en una ocasión quemó con su tercer ojo a Kāma (‘deseo erótico’, siendo los Kāma-sūtras sus aforismos), el alado dios del amor, quien —mientras Shivá estaba dedicado a una severa meditación— le había disparado sus flechas de flores para hacerle enamorar de quien terminaría siendo su segunda esposa, Parvatī. Desde entonces a Kāma se le conoce como An-anga (‘sin-forma’, incorpóreo). 

Las escrituras de los shivaístas dicen que con la mirada ardiente de su tercer ojo quema el universo, incluidos a Brahmā y a Vishnú, y se unta sus cenizas mortuorias por todo el cuerpo. Por eso los adoradores de Shivá se cubren de cenizas. También usan cuentas de semillas de rudrāksha (‘ojos de Rudra’), las cuales dicen que surgieron al caer lágrimas de los ojos de Shivá o Rudra, cuando iba a destruir Tripura (las ‘tres ciudades’ de los asuras o demonios).

Shivá le dio su hacha (paraśu) a Parashu Rāma, un avatar de Vishnú y discípulo de Dattátreia (encarnación combinada de Brahmá, Vishnú y Shivá).

También es conocido por haber entregado a Pandava Arjuna el arma divina Pashupata, bajo la condición de usarla únicamente contra alguien de fuerzas iguales o sino, el arma habría de destruir el reino mortal. 

Según los Purānas que lo glorifican a él por encima de otros dioses, Shivá es el dios que Rāma (encarnación de Vishnú) adoró en Rameshwaram. También Krishná (encarnación de Vishnú) lo adoró para tener un hijo que fuera un guerrero invencible. El buen dios Shivá respondió las plegarias de Krishná y lo bendijo con un hijo. Krishná llamó a este hijo Samba, en honor a Shivá.