Durante el Ragnarok, será la encargada de liderar la Legión de los Muertos.
HERA
En
la mitología griega (en griego Ἥρα
/ Ἥρη en griego antiguo Ἥρα Hēra, o
equivalentemente Ἥρη Hērē en jónico y griego homérico) diosa de las mujeres y el matrimonio. Hera preside sobre los
correctos preparativos del matrimonio y es el arquetipo de la unión en el lecho
nupcial.
Su equivalente en la mitología romana era Juno.
Su madre era Rea y su padre Crono.
Legítima esposa de
Zeus y una de las tres hermanas de Zeus en el panteón olímpico de la mitología griega clásica.
Los legítimos
descendientes de su unión con Zeus son Ares (dios de la guerra), Hebe (diosa de la juventud) e Ilitía (diosa de los partos).
Enio, una diosa de la guerra
responsable de la destrucción de las ciudades y ayudante de Ares, también es
mencionada como hija de Zeus y Hera, aunque Homero la equipara con Eris (diosa de la discordia).
Hera estaba celosa de que Zeus alumbrase a Atenea sin recurrir a ella
(en realidad con Metis), así que engendró a
Hefesto sin él.
Se representa a Hera majestuosa y solemne, a menudo en el trono y coronada con el polos (una alta corona cilíndrica usada por varias de las Grandes Diosas), pudiendo llevar en su mano la granada, símbolo de la fértil sangre y la muerte, y sustituto de la cápsula narcótica de la amapola.
Se
le sacrificaban la vaca y más tarde el pavo real.
Hera, junto con varios
de los olímpicos (Apolo, Atenea, Poseidón) intentaron una vez destronar a Zeus y adueñarse del Olimpo. Para eso encadenaron a Zeus a
su lecho y alejaron de él su rayo. Mientras discutían quién gobernaría el
Olimpo, el centímano Briareo liberó a Zeus, y el dios castigó a
los usurpadores. Como castigo ejemplar, colgó a Hera desde el cielo, con sus
brazos encadenados a argollas de oro y un yunque atado a cada pie. Los gritos
lastimeros de Hera terminaron ablandando el corazón de Zeus, quien la liberó
posteriormente.
Hera odiaba a Pelias por haber asesinado a Sidero, su madrastra, en un templo consagrado a ella. Convenció a Jasón y Medea para que lo matasen. El vellocino de oro era el objeto que Jasón necesitaba para liberar a su madre.
En Tracia, Hera y Zeus convirtieron al rey Hemo y la reina Ródope en montañas, los Balcanes y las montañas Ródope respectivamente, por su hibris al compararse con los propios dioses.
Durante la Guerra de Troya Diomedes luchó con Héctor y vio a Ares luchando en el bando troyano. Diomedes
pidió a sus soldados que se retirasen lentamente. Hera, la madre de Ares, vio
la injerencia de éste y pidió permiso a Zeus, su padre, para alejar a Ares del campo de batalla. Hera animó a Diómedes
a atacar a Ares y éste arrojó su lanza contra el dios. Atenea guió la lanza hasta el
cuerpo de Ares, quien rugió de dolor y huyó al monte Olimpo, lo que obligó a
los troyanos a retirarse.
Como Hera (Juno),
odiaba a los troyanos porque su marido la había engañado con Ganimedes, un
príncipe troyano y lo había convertido en el copero de los dioses. También los
odiaba por el Juicio de Paris, un joven troyano que eligió a Afrodita (Venus) como la más
hermosa en vez de a ella. Es por eso, que quiere impedir que Eneas funde una
nueva Troya en Italia, después de su destrucción. Para impedirlo va a Eolia y
le pide a Eolo, dios de los vientos que los mueva en contra de Eneas y hace que
lleguen a Cartago. Luego, Poseidón (Neptuno) hace que las aguas se calmen por haber
provocado olas sin su indicación. Mientras los troyanos estaba en Cartago,
tierra donde reinaba Dido, Hera hace un pacto con Afrodita diciendo que tenían un
objetivo en común: que Eneas reinase Cartago con Dido. Afrodita sabía que ese no
era el destino de Eneas, pero la engaña. Afrodita ya había hecho que Eros (Cupido) enamore a Dido de Eneas, para que ella no lo traicione. Es así que acepta el
pacto con Hera y deja que ésta organice una tormenta donde Eneas y Dido deban
dormir bajo el mismo techo y contraigan matrimonio. Hermes (Mercurio), enviado por Zeus (Júpiter) le recuerda que ese no es su destino, entonces decide partir. Juno,
dándose cuenta de que se había roto su pacto envía a Iris a quemar la flota de
Eneas. Finalmente, pueden llegar al Lacio y enfurecida Juno, desea desatar la
guerra ya prevista entre latinos y troyanos. Es por eso que envió a las
deidades del infierno para que convenzan a Amata de que por culpa de Eneas
Turno no iba a poder ser su yerno y a Turno lo invade Furia para que quiera
tomar venganza. Juno abre las puertas de la guerra y ésta comienza. Luego, Hera y Zeus pactan que ella no intervendrá más, así como tampoco Afrodta para
ayudar a ninguno de los héroes, que retrasará la muerte de Turno pero no
cambiará el destino de la guerra. Sin embargo, Juno le pide a Jaturna, hermana
de Turno que rompa el pacto y ayude a su hermano. Finalmente se da cuenta de
que no puede hacer nada para impedir el destino marcado por los hados, entonces
pide que los latinos mantengan su nombre, sus trajes y su idioma y que
desaparezca el nombre de Troya. Zeus concede su deseo para que deje de
molestar a los troyanos y dice que solo agregará dioses y culto.
HERACLES
Es
el más famoso de los héroes de la mitología griega; infinidad de interpretaciones han dado los mitógrafos e historiadores de las religiones sobre el tipo del héroe heraclida. Según algunas, simboliza la fuerza del sol que vence y atraviesa con sus rayos las tinieblas, de donde su muerte significa el ocaso del astro al poniente. Según otras, es la catarsis del alma que va abandonando progresivamente las ataduras humanas hasta alcanzar la bienaventuranza divina.
Para muchos, Heracles representa el enviado de Zeus entre los mortales para eliminar los monstruos que asolaban la tierra, llevándoles así la justicia divina que representaba en el plano divino la generación de los dioses olímpicos.
Símbolo magnifico
del hombre en lucha contra las fuerzas de la naturaleza y todo lo que sea malo
o cruel.
Hubo de cumplir una serie de trabajos prodigiosos, y
tuvo éxito luego de haber elegido voluntariamente entre los dos senderos que le
mostraban Afrodita y Atenea, la primera hecha de voluptuosidad y la segunda de
duras fatigas pero coronada de gloria inmortal.
En Roma fue identificado con Hércules. Héroes análogos a Heracles pueden encontrarse en todo el mundo antiguo: Bel o Baal en Siria; Melkart en Fenicia; Gilgamesh en Asiria; Ogmius entre los galos; Rama entre los hindúes.
Equivale a S.
Lorenzo.
Su fiesta se
celebra el 12 de Agosto, con una libación nocturna.
Hijo de Zeus y de la mortal Alcmena.
Su padre mortal era Anfitrión, el esposo de su madre, y rey y general de la población de Tebas o de Tirinto.
Algunos autores antiguos lo hacen hermano de Euristeo, rey de Argos o de Micenas y Tirinto.
Su historia
comienza en Micenas. Allí vivía Anfitrión, gran guerrero y estratega militar,
quien estaba casado con la princesa Alcmena, nieta de Dánae.
Un día, Anfitrión mató por
accidente a su suegro Electrión, rey de Micenas. Por tal razón, él y su esposa
tuvieron que huir de su pueblo y pedir asilo en Tebas. En esta ciudad fueron acogidos en la casa del rey
como huéspedes especiales. Sin embargo, el dolor embargaba a la princesa, no
sólo por la muerte de su padre y pro haber tenido que dejar su patria, sino
porque en una guerra reciente entre su pueblo y los Tafios y Telebeos, sus
hermanos también habían perecido. El dolor de Alcmena era tan profundo que le
dijo a Anfitrión que no volvería a acostarse con él hasta que la muerte de sus
hermanos estuviera vengada. Anfitrión
no tuvo otra alternativa que pedir ayuda al rey de Tebas, Creonte, para reunir
un ejército y marchar contra los Telebeos y los Tafios. Creonte accedió, y
cuando el ejército estuvo listo, Anfitrión partió a la guerra. Entre
tanto, Zeus buscaba la manera de acercarse a Alcmena porque estaba enamorado
con locura de ella, pero sabía que la princesa era incorruptible y totalmente
fiel a su marido. Asi que una noche el crónida, aprovechando que Anfitrión se
encontraba luchando muy lejos de allí, adoptó la figura de éste y llegó a su
casa como si hubiera obtenido la victoria en la guerra. Le contó a Alcmena cómo
había sido su triunfo y cómo había logrado vengar la muerte de sus hermanos. La
princesa oyó fascinada esas historias y luego cedió a los deseos del dios.
Pero ésta
no sería para Zeus una noche más, ni otro de sus muchos amoríos. El gran dios
había dispuesto que fuera su última
aventura con una mortal porque de esa relación habría de nacer el más
importante de todos sus hijos, un héroe que no sólo protegería a los mortales
sino también a los dioses y, en su
momento, los libraría de la destrucción total. Para llevar
a cabo sus propósitos, Zeus necesitaba más de una noche con Alcmena, así que
ordenó a Hermes que coordinara todo de manera que la noche tuviera la duración
de tres, Hermes le prohibió a Helios conducir su carro del Sol durante dos
días, le pidió a Selene (la Luna) que hiciera su recorrido más despacio y finalmente le
ordenó a Hipnos (el Sueño) que infundiera sus poderes sobre los mortales para que cayeran
dormidos y no se dieran cuenta de lo que estaba pasando. Así fue
como Zeus disfruto de Alcmena durante tres noches que parecieron sólo una.
Luego del largo romance, la princesa quedó esperando un hijo.
Después de esa falsa noche,
Anfitrión regresó de la guerra, efectivamente victorioso, y encontró a su
esposa un poco sorprendida, pues daba por hecho que él ya había llegado y que
se habían acostado juntos. Como no comprendió nada de lo sucedido, decidió consultar a Tiresias, el
adivino, quien le dijo que la noche anterior Zeus había poseído a su esposa.
Para evitar los celos del gran dios, Anfitrión decidió no volver a acostarse
con Alcmena.
Según otra tradición, horas más tarde
Anfitrión regresó, se unió a Alcmena y juntos concibieron a Íficles,
el hermano gemelo de Heracles.
El tiempo pasó y nueve meses después Zeus se jactaba en el Olimpo de que ese día tendría un hijo en la Tierra, que sería el gran soberano sobre la Casa de Perseo. Pero Hera estaba indignada, planeó la manera de quitarle el trono al hijo que esperaba el crónida. Como no tenía mucho tiempo, debía actuar deprisa, así que fue ante Zeus y le hizo jurar que el niño que naciera ese día antes del anochecer, en una de las casa de la dinastía de Perseo, heredaría el trono de Micenas.
Zeus, confiado en que ese niño seria Heracles, juró por el agua del río Estigia.
—¿Éstas seguro de que el niño que nacerá hoy será rey de Micenas? —Le preguntó Hera a su esposo.
—Así será —Contestó Zeus.
Después de haber logrado que Zeus jurara, Hera le pidió a su hija Ate
que lo distrajera y no lo dejara moverse de allí hasta el amanecer.
Rápidamente la diosa se dirigió a Micenas, al palacio de la princesa Nicipe —esposa del rey Esténelo—, quien tenía apenas siete meses de embarazo. Sin importarle que él bebe fuera prematuro, Hera llamó a su hija Ilitía —que controlaba los partos—y la hizo
adelantar el nacimiento de Euristeo, enseguida corrió a Tebas e hizo que Alcmene retrasara cuanto pudo el nacimiento de Heracles, pudiendo éste por fin nacer
gracias a la intervención de Galantis. Fue así como esa noche Euristeo —hijo de Nicipe— nació primero que Heracles, y entonces, no podía retirar la palabra empeñada y fue Euristeo quién gobernó en Micenas. Heracles perdió para siempre la posibilidad de ser el rey.
Cuando Hera volvió al Olimpo, ufanándose de su victoria, encontró a Zeus iracundo, arrastrando por el
piso a Até. Quiso interceder, pero el dios supremo expulsó a su hija del monte
Olimpo y juró que jamás le permitiría poner un pie sobre el palacio sagrado por
haber ayudado a Hera en el malévolo plan. Como el juramento de Zeus sobre la soberanía de la Casa de Perseo había
sido sagrado, no pudo hacer nada, pero obligó a Hera a que jurara — y él mismo
lo hizo— que en su momento a Heracles se le concedería la inmortalidad. Hera,
ofendida, tuvo que aceptar los designios de su esposo.Sin embargo, Hera no estaba aún satisfecha y a partir de entonces llevó a cabo varios planes con el fin de dar muerte a Heracles.
Abandonado por su madre para así evitar las represalias de Hera, fue
recogido por Hermes, Atenea o el propio Zeus, pero según otra leyenda, Heracles no fue abandonado, sino que se crio junto a Alcmena y su esposo.
Por su parte, Zeus engañó a Hera y se lo dio para que lo amamantase, esperando que así ella sintiera cariño por el infante y no lo atormentara (o obtuviese así la inmortalidad), pero cuando Hera se enteró de la treta apartó al bebé de su pecho, y un chorro de leche atravesó el cielo formando la Vía Láctea.
Cuando el héroe contaba apenas unos meses, la reina del Olimpo envió dos grandes serpientes a la cuna que compartía con su gemelo Íficles para que acabaran con él. Demostrando una fuerza poco común, Heracles (Hércules) mató a los animales antes de que los gritos de Íficles alertasen a Anfitrión y acudiese a socorrer a los niños. Como
hemos visto, desde su nacimiento Heracles se ganó el odio de la que siempre fue
su implacable enemiga, Hera.
Heracles superaba a todos los jóvenes de su edad en altura, fuerza y valor. A medida que Heracles iba creciendo, Anfitrión mandó que lo entrenaran y
educaran en todas las disciplinas de la época. Él mismo le enseñó a conducir
los carros tirados por caballos a gran velocidad sin chocar en las cuevas;
Cástor, el gran estratega militar, le dio lecciones de esgrima y lo instruyó en
el manejo de armas, además de ilustrarlo en tácticas de infantería y
caballería; Autólico, un hijo de Hermes lo entrenó para la lucha, y Éurito en el manejo
del arco. Pronto el alumno superó en destreza a todos sus maestros y comenzó a
perfilarse como el más fuerte y hábil de los guerreros. Tenía la mejor puntería, tanto con la flecha como con la lanza. Pero su educación no se centró sólo en
las tareas de habilidad y disciplina física, también recibió clases de canto y
lira, primero con Eumolpo y luego con Lino. Heracles siempre prefirió su primer
maestro, por eso solía tener altercados con Lino. Un día se enojó terriblemente
con él porque le había pegado, así que tomó la lira y le devolvió el golpe en
la cabeza, con tan mala suerte que no midió su fuerza y lo mató. A partir de dicho incidente, Anfitrión mandó a Heracles a vivir a una
hacienda de ganado hasta que cumplió los dieciocho años, para evitar más
tragedias.
Dicen
las leyendas que comía poco de día, pero cenaba en abundancia, y que prefería
dormir a la intemperie que bajo techo.
A los
dieciocho años acometió la cacería de un león que asolaba las tierras de
Anfitrión y de su vecino el rey Tespio. La cacería duró cincuenta días durante
los cuales el héroe se hospedó en la casa de Tespio. Éste tenía cincuenta
hijas, noche tras noche el rey las introducía en el lecho de Heracles para
obtener descendientes de él. De estas noches nacieron los cincuenta Tespíadas.
Años antes de que Heracles naciera, durante un festival dedicado a
Poseidón en al ciudad de Onquesto, se produjo un incidente entre los tebanos y
los minios, en el cual resultó muerto por accidente el rey minio llamado
Clímeno. Desde entonces, los Minios cobraban anualmente un impuesto muy alto a
los Tebanos y les prohibían tener armas y organizar un ejército, como castigo
por aquel episodio. Una tarde, cuando Heracles regresaba de la caza del león de Citerón, se
encontró en el camino a los heraldos de los Minios, que se dirigían a palacio a
cobrar el consabido impuesto. El joven se enojó mucho porque le parecía injusto
que los Minios siguieran castigando a su pueblo después de tanto tiempo, así
que insultó e hirió a los heraldos, devolviéndolos a su tierra con las manos
vacías, y les aseguró que su pueblo ya no pagaría más. Cuando los emisarios minios se presentaron ante su rey Ergino, éste
envió de inmediato un mensajero al rey Creonte de Tebas, exigiéndole que le
hiciera llegar el pago del impuesto y al culpable de las heridas de los
servidores. Amenazó con atacar la ciudad si sus órdenes no eran cumplidas. Creonte alcanzó a asustarse porque no tenía un ejército para defenderse,
pero Heracles lo calmó y reunió a todos los hombres que encontraban en edad de
combatir. Después de prepararlos y entrenarlos para la batalla, entró a los
templos, tomó todas las armas ofrecidas a los dioses y armó un ejército. Luego
planeó cuidadosamente su estrategia. Cuando los Minios atacaron, Heracles ya
tenía lista una emboscada. En ella murieron el rey Ergino y la mayoría de los
capitanes de su ejército. Cuando los Minios se vieron diezmados, huyeron, y
Heracles obtuvo la victoria. Pero Anfitrión, su padre adoptivo murió en la
batalla. Después de la derrota de los Minios,
Heracles volvió victorioso a Tebas. En agradecimiento, Creonte le dio como
esposa a su hija mayor, Megara y a Íficles con su hija pequeña, y lo designó protector de la ciudad.
Megara y
Heracles tuvieron ocho hijos, que fueron conocidos como los Alcides.
Pero Hera no se había olvidado del héroe, y cegada por la ira y la
envidia que le despertaban las victorias de Heracles, decidió atentar de nuevo
contra su vida. Una noche lo enloqueció. Heracles, víctima del hechizo de la diosa,
asesinó a seis de sus hijos y agredió a tres de sus sobrinos, dando muerte a
dos. Cuando recuperó la razón y se dio cuenta del crimen que había cometido, repudio a Mégara entregándosela a su sobrino Yolao y partió para encontrar expiación a sus crímenes.
Se dirigió al Oráculo
de Delfos y preguntarle que podía hacer para expiar la culpa que aquejaba su
alma. El oráculo le contestó que le
aconsejó que primero se cambiase el nombre. Al nacer nuestro a héroe le
pusieron como nombre Alcides, que significa descendiente de Alceo. Fue a partir
de este momento y no antes cuando se le llamó Heracles, que significa “gloria de Hera”, ya que por esta diosa iba a cumplir un sin número de trabajos y sufrimientos que simbolizan su desasimiento del mundo para llegar a la inmortalidad y a la apoteosis celeste. Después debía ponerse al servicio de Euristeo, aquel
que de pequeño le había arrebatado el trono por deseo de Hera, y realizar los
trabajos que él le exigiera durante doce años. A Heracles no le gustó la
respuesta divina y se enfureció porque Euristeo era un rey cobarde, débil y
asustadizo, exactamente todo lo contrario de él. Sin embargo, terminó por aceptar
el designio sagrado y asumir su destino.
Antes de
ponerse al servicio de Euristeo, Heracles fue convenientemente equipado por los
dioses. Atenea le
regaló una túnica, Hefesto una
armadura, Hermes una
espada, Poseidón caballos
y Apolo un
arco y unas flechas envenenadas. Aunque los regalos eran magníficos, Heracles
generalmente utiliza como toda arma una clava y un arco que se fabricó el mismo
y se cubre con la piel de un león.
Así, Heracles se trasladó a Tirinto junto con su sobrino Yolao para
ponerse al servicio de Euristeo por doce años. Apenas llegó al palacio de su nuevo amo,
confirmó el odio que sentía por él. Efectivamente Euristeo era flacucho y
débil, aunque muy astuto. Heracles no tenía salida, debía obedecer los mandatos divinos, así que se puso a disposición del
rey. Éste, influenciado por Hera, le encomendó tareas muy difíciles de
realizar, buscando que en la ejecución de alguna de ellas el héroe muriera o,
por lo menos, fallara.
Algunas versiones
cuentan que lejos de sentir aversión por Euristeo, estos trabajos fueron
realizados para demostrar su amor por él, ya que eran amantes. O que con ellas,
Heracles pretendía obtener el perdón para su padre que permanecía en el
destierro.
He aquí los doce trabajos que debió realizar Heracles
como parte de su castigo:
1º El León de Nemea
Su primer
trabajo consistió en dar caza al león de Nemea. Éste era hijo de Ortro y Equidna. Se
trababa de una fiera enorme con una piel tan dura que resultaba invulnerable a
las armas. Habitaba en la región de Nemea devorando a sus gentes, a los ganados
y destrozando las cosechas. Cuando
Heracles se dirigía a cazar al león se hospedó en casa de Morloco, después
partió hacia la guarida de la fiera. Al principio intentó abatirlo con sus
armas, pero no lo consiguió. La morada del animal tenía dos entradas, Heracles
lo azuzó hasta que el animal penetró en ella. Después taponó una de las
entradas y acorralándolo por la otra lo atrapó y estranguló. Como
trofeo le arrancó la piel, con ella se vistió a partir de entonces, ya que esta
piel era invulnerable a las armas y al fuego. Acudió a Micenas con su botín,
pero Euristeo se
asustó tanto al verlo, que le ordenó que en lo sucesivo dejase sus trofeos a
las puertas de la ciudad
2º La Hidra de Lerna
Acabar con este animal fue el segundo trabajo que le
impuso Euristeo. El
monstruo era hijo de Tifón y Equidna, fue criado por Hera para
se enfrentase con Heracles. Se
trataba de una serpiente con innumerables cabezas que se reproducían al ser
cortadas y que exhalaban un vaho mortal. Para matar a este monstruo que asolaba
la zona, Heracles iba cortando las cabezas del engendro, mientras Yolao quemaba los cuellos cercenados, para que la
carne quemada no se pudiese regenerar y producir otra cabeza. Se dice que una
de las cabezas era inmortal, por lo que Heracles tras cortarla la sepultó bajo
una enorme piedra. Además Hera había enviado un gigantesco cangrejo para ayudar
a la Hidra. Cuando este mordió el pie del héroe, él lo aplastó de un solo
golpe. Con la sangre de la hidra Heracles envenenó sus flechas. Euristeo se
negó a contabilizar este trabajo porque el héroe había contado con la ayuda de
su sobrino Yolao.
3º El jabalí de Erimanto
En esta ocasión Euristeo ordenó
al héroe que capturase vivo a un feroz y enorme jabalí que solía
aterrorizar a las personas y causar graves estragos en las laderas del monte
Erimanto y los matorrales del monte Lampea, en Arcadia.
El héroe partió por las orillas del rio Erimanto, pero esperó a que comenzaran las nevadas.
Cuando
iba en pos del animal, Heracles se hospedó con el centauro Folo y
se vio obligado a participar en una refriega con los Centauros.
Cuando hubo suficiente nieve, buscó al jabalí y lo
arrinconó para que corriera sobre un terreno cubierto de nieve. El animal se
atascó y así Heracles pudo encadenarlo, cargarlo en los hombros y regresar a Micenas.
Cuando el héroe iba llegando a palacio, se enteró de que Jasón estaba reuniendo a los Argonautas para realizar un peligroso viaje a Cólquide en busca del Vellocino de Oro. No lo pensó mucho y decidió unirse a la gran aventura. Después de todo, el oráculo no le había dicho que los doce años de servicio al rey Euristeo tenían que ser consecutivos.
Antes de marcharse, dejó el jabalí tirado en la plaza de mercado, para que el monarca resolviera qué hacer con él. Euristeo aterrorizado ante la vista del jabalí, corrió a refugiarse en una jarra que tenía para tal fin.
5º La cierva de Cerinea
Su cuarto trabajo consistió en
apoderarse de una de las cinco ciervas con pezuñas de bronce y cuernos de oro
consagradas a Artemisa. Las
otras cuatro habían sido capturadas por la diosa y tiraban de su carro, pero
ésta última fue ayudada a escapar por Hera para
que sirviese de prueba a Heracles. Tan solo
tocarla constituía un sacrilegio, por lo que Heracles para no dañarla la
persiguió durante un año hasta el país de los Hiperbóreos. Allí consiguió
atraparla hiriéndola levemente con una flecha tras lo cual la ató las patas, se
la cargó en los hombros y la llevó ante Euristeo. Otra
versión, cuenta que era un animal gigantesco que asolaba la zona al que
Heracles mató y después consagró su cornamenta en honor a Artemisa Enoatis.
5º Las aves del lago Estínfalo
Después Euristeo le mandó expulsar del lago Estínfalo a unas
aves con pico, garras y plumas de bronce. Atacaban a los humanos lanzándoles
desde el aire sus plumas de bronce. Habían crecido tanto en numero que
resultaban una verdadera plaga para los países vecinos. La
dificultad consistía, en hacerlas salir del tupido bosque que rodeaba la zona
pantanosa de Arcadia donde las aves habitaban. Heracles las hizo salir con
ayuda de unas castañuelas que le dio Atenea y
que habían sido elaboradas por Hefesto. Cuando
las aves levantaron el vuelo fueron abatidas en gran numero por el héroe. Las
que se salvaron huyeron hacia el mar Negro, donde más tarde las encontraron
los Argonautas Se piensa
que estas aves pudieron ser una bandada de ibis que emigraron desde Arabia.
Otra versión dice que estas aves eran realmente mujeres, las hijas de un tal
Estífalo a las que Heracles mató por negarle hospitalidad.
6º Los establos de Augías
Augías, rey de Elida, poseía los rebaños más grandes de su época, ni enfermaban, ni mal parían. Pero los inmensos establos donde guardaba su ganado no se habían limpiado en años, por lo que producían un espantoso hedor que se difundía por todo el Peloponeso, además no se podía cultivar debido a la gruesa capa de estiércol que cubría la tierra haciendo que el lugar fuera prácticamente inhabitable.
Heracles
le prometió a Augías limpiar sus establos en un solo día, si a cambio él le
daba la décima parte de su ganado o le entregaba parte de su reino según otras
versiones. Una vez
cerrado el trato, ayudado por de Yolao derribó
las paredes de los establos y después desvió las corrientes de los ríos Alfeo y
Peneo, que con sus aguas arrastraron el estiércol. Sin embargo Augias se negó a
pagarle, por lo que más tarde Heracles le declaró la guerra. Para colmo Euristieo no contabilizó el trabajo arguyendo que había
realizado la hazaña para percibir un salario. Euristeo había concebido este trabajo pensando
en el asco que le daría a Heracles tener que ensuciarse de boñiga.
7º El toro de Creta
El séptimo trabajo que le impuso Euristeo consistía en atrapar vivo al toro de Creta. La
mitología lo identifica con dos toros con leyendas distintas. Uno era el toro
que había surgido del mar y con el que Pasífae había
concebido al Minotauro. Otras
versiones, que no aceptan la metamorfosis de Zeus en
toro, cuentan que éste fue el toro que llevó a Europa hasta
las costas de Creta. Recorría
Creta exhalando fuego por las narices y destruyendo todo a su paso. Tras una
ardua lucha, Heracles lo apresó y trasladó vivo a Micenas. Euristeo quiso
dedicárselo a Hera, pero
como la diosa no aceptó la ofrenda, el animal fue puesto en libertad y llegó al
Ática, donde Teseo lo
encontró en la llanura de Maratón.
8º Las yeguas de Diomedes
Para realizar el octavo trabajo
Heracles se desplazó hasta Tracia. Las yeguas de Diomedes que tenía que atrapar
se llamaban: Podargo (‘veloz’), Lampón (‘resplandeciente’), Janto (‘alazana’) y
Deino (‘terrible’). Estos animales se alimentaban de carne humana. Heracles se
las arregló para que devoraran a su propio dueño. Después de comer las yeguas
se volvieron mansas y el héroe pudo uncirlas al carro de Diomedes y trasladarse
de esta manera a Micenas. Otra
versión cuenta que Heracles se dirigió a Tracia con un pequeño ejército, y que
fue a un tal Abdero al que devoraron los animales, en su honor Heracles fundó
una ciudad en las cercanías.
Según una de las versiones, cuando Heracles iba en busca de las yeguas de Diomedes, pasó por palacio del rey Admeto justo el día en que Alcestis, la esposa del rey, acababa de morir. Pero el soberano que no deseaba faltar a las leyes de la hospitalidad, le ocultó la desgracia y le festejó como se merecía. Cuando el héroe se enteró de la triste noticia, bajó a la cámara donde se encontraba Alcestis, apresó al genio de la muerte, le obligó a soltar el alma de la reina y así le devolvió la vida.
9º El cinturón de Hipólita
Para regalárselo a su hija Admete, Euristeo pidió
a Heracles que le trajese el cinturón de la reina de las amazonas. Era un
cinturón de oro, que Ares le
había regalado a su hija Hipólita y
que simbolizaba el poder de esta reina sobre las Amazonas. La
leyenda tiene multitud de variantes, la versión más extendida cuenta como el
héroe arribó en el puerto de Temiscira acompañado de otros héroes entre los que
se encontraban Yolao, Telamón, Peleo y Teseo. La reina prendada de Heracles accedió a
entregarle el cinturón como prenda de amor. Pero Hera metamorfoseada
en amazona inició una disputa entre ambos bandos. Heracles creyéndose
traicionado, mató a Hipólita.
En su
camino de regreso Heracles hizo un alto en Mariandino, donde participó en unos
juegos fúnebres en honor a Priolao, un hermano del rey Lico. Durante un combate
de pugilato mató a Ticia, campeón de la ciudad. Como compensación, libró una
serie de batallas contra los enemigos de Lico. Pero apenas el héroe abandonó
Mariandino, el rey Ámico les
arrebató los terrenos que para ellos había ganado Heracles.
Después
pasó por Troya. En ese momento Hesíone, hija de Laomedonte, iba a ser entregada a la voracidad del monstruo marino, para aplacar la ira de los dos dioses. El héroe prometió al desconsolado padre salvar a la muchacha, a cambio de los caballos que un día Zeus le entregó a Laomedonte, como compensación por el rapto de Ganímedes. Una vez muerto el engendro, el rey intentó engañarlo entregándole otros caballos. Heracles se marchó prometiendo vengarse. Por la importancia de este episodio, le dedicaremos un apartado propio bajo el nombre de "Heracles en Troya".
Por fin
Heracles consiguió llegar a Micenas donde entregó el cinturón.
10º Los bueyes de Geríones
Geríones era hijo de Crisaor y
Calírroe. Tenía tres cabezas, seis brazos y tres cuerpos unidos por la cintura,
además se le consideraba el hombre más fuerte del mundo. Poseía en la isla de
Eritia, una manada de bueyes rojos que eran pastoreados por un hijo de Ares llamado
Euritión y por el perro bicéfalo Ortro, hijo de Tifón y Equidna. Heracles
en este trabajo debía robar los bueyes de Geríones. Para llegar a la isla de
Eritia obligó a Helios,
amenazándole con sus flechas, a que le prestara la copa con la que el dios se
trasladaba cada noche de Occidente a Oriente. Una vez en tierra, abatió primero
a Ortro y después a Euritión con sus flechas. Menetes, pastor que guardaba los
rebaños de Hades, presenció la reyerta y avisó a Geríones de lo acontecido.
Éste también cayó bajo las flechas del héroe. Heracles se embarcó de nuevo en
la copa, esta vez con los bueyes.
Durante
este viaje Heracles realizó numerosas hazañas. Construyó las famosas columnas
de Hércules, situadas una en el Peñón de Gibraltar y otra en el de Ceuta.
En Ligurgia, capitaneados por Ligis,
fue atacado por tal numero de indígenas que se quedó sin flechas, Zeus para
ayudarle hizo caer una lluvia de piedras. También en Ligurgia tuvo que
enfrentarse con los bandidos Alebión y Dércino, que intentaron en vano robarle
la manada.
En Regio uno de los bueyes huyó y llegó al país de los Élimos, donde
el rey Érix intentó quedarse con el animal, murió a manos de Heracles mientras Hefesto le cuidaba el resto de la manada.
Ya en la
ribera helénica, Hera envio unos tábanos que atacaron a los bueyes, enfurecidos
se dispersaron por los montes tracios. El héroe se dispuso a buscarles,
mientras lo hacia se topó con el río Estrimon que estorbó su camino, por lo que
llenó el cauce del río de piedras. A pesar de su empeño solo pudo recuperar
parte de los animales.
Al llegar
a Micenas, Euristeo sacrificó
lo que quedaba de la manada en honor a Hera.
11º El can Cérbero
Esta fue la empresa más difícil que encomendaron a
Heracles. Cérbero era un perro con tres cabezas y cola de serpiente que
guardaba la entrada del Hades. El héroe debía llevar al can a Micenas. Para
prepararse para este trabajo Heracles tuvo que ser iniciado en los misterios de
Eleusis, Museo ejerció
de padrino. Antes de bajar al Hades Eumolpo le
informó de que el dios de los infiernos le permitiría llevarse al perro si
conseguía dominarlo sin ayuda de armas. Acompañado
por Atenea y Hermes penetró en el mundo de los muertos. Las almas
huían a su paso, solo Meleagro y Medusa le hicieron frente. Hermes le convenció de
que no atacase a Medusa, pues solo era un espectro.
Con Meleagro estuvo
charlando un rato y tan desdichada le pareció su historia, que para compensarlo
le prometió casarse con la hermana de este, Deyanira.
Después
se topó con Teseo, Pirítoo y Ascáfalo. Logró liberar a Teseo y a
Ascáfalo pero se le prohibió liberar a Pirítoo.
En su recorrido por el Hades
observo la sed que padecían los condenados, que solo podía ser saciada con
sangre, para remediar su mal mató a varias vacas del rebaño del Hades.
A
Menetes, un pastor que intentó detenerlo, le rompió las costillas.
Por fin
llegó a presencia del soberano del Hades, que le concedió permiso para llevarse
al animal. Como había prometido, Heracles atrapó al animal con la única ayuda
de sus manos y lo llevó a Micenas. Euristeo al
verlo corrió aterrorizado a refugiarse en su jarra. No sabiendo que hacer con
él Heracles devolvió al perro a su legitimo dueño, que lo restituyó en su
puesto
12º Las manzanas de oro del jardín de las Hespérides
En su último trabajo se le
encomendó robar las manzanas de oro que nacían de un árbol regalado por Gea, a Hera, con
motivo de sus esponsales con Zeus. Estas manzanas áureas proporcionaban la
inmortalidad. La diosa había plantado el árbol en un jardín divino que se
hallaba en la ladera del monte Atlas. Las Hespérides se encargaban de cuidar el
árbol. Para proteger el árbol y vigilar los posibles hurtos de las Hespérides,
Hera situó al dragón Ladón junto al árbol.
La
primera dificultad con la que se topó el héroe fue averiguar dónde se
encontraba el famoso jardín. Para ello primero se dirigió hacia Macedonia,
donde luchó y venció a Cicno.
En Iliria consultó a unas ninfas que le indicaron
que solo Nereo podría
desvelarle la situación del jardín. Le llevaron ante Nereo y aunque el dios
para desasirse del abrazo de Heracles se metamorfoseó de mil maneras
diferentes, el héroe no consintió en soltarle mientras no le mostrase el camino
que debía seguir.
Camino del jardín luchó con Busiris. Era el rey de Egipto, para garantizar la prosperidad de su pueblo, anualmente sacrificaba en honor a Zeus a un extranjero. A su paso por Egipto, Heracles fue elegido como víctima propiciatoria. En el momento en el que el rey le iba a clavar el cuchillo ceremonial, el héroe rompió las ligaduras que lo sujetaban al altar y mató a Busiris.
Anteo era un gigante, hijo de Gea, que habitaba en el istmo de Corinto. Desafiaba a un combate a muerte a los extranjeros que se cruzaban en su camino. Era invencible, pues cuando caía a tierra su madre le insuflaba nuevas energías y se levantaba del suelo como si acabase de comenzar la lid. Cuando Heracles se dio cuenta, lo levantó por los aires y allí lo ahogó.
En Asia
mató a Ematión. Y a su paso por el Cáucaso liberó a Prometeo, con el consentimiento de Zeus, matando
con una flecha al águila que todas las mañanas le roía el hígado. En
agradecimiento Prometeo le aconsejó que no arrancase las manzanas con sus
propias manos.
Una vez
en el jardín de las Hespérides, siguiendo el consejo de Prometeo, le pidió
a Atlante que
cogiese las manzanas, mientras él sujetaba la bóveda terrestre en lugar del
titán.
Heracles, entonces, se acercó a Atlas y le
dijo:
—Estoy seguro de que te cansa el peso del cielo en tus hombros, pero si
me ayudas yo podría sustituirte un rato.
—¿Qué deseas?— Preguntó Atlas.
—Necesito las manzanas de oro que cuidan tus hijas —le respondió.
—Aunque mis hijas accedieran a dármelas, ¿cómo podría enfrentarme yo a
la serpiente que cuida el árbol? —Dijo Atlas.
—Yo puedo matar desde fuera del jardín a la serpiente con mis flechas.
—De acuerdo —contestó Atlas y dejó reposar el cielo sobre los hombros de
Heracles.
Al cabo de un rato Atlas regresó con las manzanas. Se sentía muy
contento de poder otra vez caminar libremente por el mundo.
—Creo que yo puedo llevar las manzanas a
Euristeo por ti. Tú eres más fuerte que yo y cargas los cielos con facilidad.
—Claro que si —respondió Heracles astutamente—sólo necesito acomodarme
un poco el peso de la espalda y rascarme porque tengo comezón, ¿podrías
sostenerme un momento?
Atlas dejó las manzanas en el piso y sostuvo nuevamente los cielos, pero
Heracles, en lugar de rascarse, tomó las manzanas y, amablemente, se fue dando
las gracias.
Otra
versión cuenta que Heracles consiguió las manzanas sin la ayuda de Atlante.
Mató o durmió a Ladón y las Hespérides fueron transformadas en árboles. Una vez
en Micenas, Euristeo devolvió
las manzanas a Hera, que las puso de nuevo en el jardín.
Libre ya
del vasallaje hacia Euristeo, nuestro héroe se dirigió a Eucalia donde el rey
Éurito había prometido la mano de su hija a quien le venciese a él y a sus
hijos en una prueba de arco. Heracles ganó, pero el rey temiendo que se
repitiese su acceso de locura, le negó el premio. Ofendido, el héroe prometió
vengarse. Al partir, se llevó consigo algunas yeguas del soberano. Ífito, uno de los hijos de Éurito, salió en su busca
para recuperar los animales y Heracles lo mató. Entonces el héroe buscó
purificación de este asesinato en la corte del rey Neleo, pero este se la denegó. acudió después a Amiclas
donde fue purificado del asesinato por el rey Deífobo.
Una vez
purificado, se dirigió al oráculo de Delfos en busca de ayuda para curase de
sus accesos de ira. Se le dijo que debía venderse como esclavo durante tres
años y entregar el dinero de la venta a Eurito como precio de la sangre de su hijo. Hermes se encargó de vender a Heracles, que fue comprado por Onfalia,
reina de Lidia, hija de Jardanos y viuda de Tmolo. En este
periodo, Heracles se enfrentó a los cercopes Pasalo y Acmón, que transformados en moscas le impedían dormir con su incesante
zumbido; luchó contra Sileo, que
obligaba a los extranjeros a trabajar en sus tierras; arrasó la ciudad de los
lidios, cuando éstos comenzaron a saquear el territorio de Ónfale; venció al
rey Litierses de
Celenes en una competición, en la que el rey decapitaba a los perdedores; junto
al río Safaris, mató a una gigantesca serpiente que atacaba a los sirvientes y
a las cosechas de Ónfale. Con esta reina Heracles tuvo a Lamo, a Agelao y a
Laomedonte. Los poetas romanos nos presentan a Heracles en
la corte de Onfalia entregado á la vida muelle y afeminada, vestido con ropas
de mujer, hilando la lana a los pies de Nemea. Esta tradición es de origen
asiático, y así, el héroe afeminado por el amor de la reina de Lidia, no es
verdaderamente el Heracles griego, sino el dios Sandán o Sandón, con el cual se
le identificaba, dios de naturaleza hermafrodita. Es de notar que los autores
griegos nada dicen de tan singular transformación de Heracles, sino que, por el
contrario, le presentan continuando en Asia, á pesar de su esclavitud, la serie
de sus provechosas hazañas.
Transcurrido
el tiempo pactado y después de librar las posesiones de la monarca de bandidos
y monstruos, la reina lo liberó muy satisfecha de él colmándole de regalos a su
partida.
Una vez
terminados los doce trabajos y la servidumbre hacia Ónfale, reunió un ejercito para asaltar Troya. Llevaba
a Telamón, rey de
Salamida, como lugarteniente. Tomó la ciudad y mató a Laomedonte junto a sus
hijos con excepción de Hesíone y de Podarces, el pequeño. Hesíone fue entregada
en matrimonio a Telamón y Podarces fue salvado de la esclavitud por su hermana,
que lo pidió como regalo de bodas. Desde ese momento el pequeño cambió su
nombre de Podarces, a Príamo, nombre
con el que luego se ha hecho famoso. Heracles al marcharse, dejó el trono de la
ciudad en manos de Príamo.
Durante
la lucha de los olímpicos contra los Gigantes, el oráculo manifestó que los
primeros ganarían la contienda siempre que un mortal fuera su aliado. Así pues,
el elegido fue Heracles. Atenea se
encargó de llevarlo hasta Flegas, escenario de la batalla. El héroe junto
con Apolo hirió
a Efialtes en un ojo. Después atravesó con una fecha al cabecilla de los
gigantes, Alcioneo, pero éste se levantó con fuerzas renovadas. Advertido por
Atenea de que el gigante sacaba su energía de la tierra y que por lo tanto en
su tierra no podría vencerle, lo llevó en hombros hasta Beocia donde lo mató.
Remató a Porfirión, a quien Zeus ya había alcanzado con su rayo.
Tras
limpiar los establos del rey Augías, éste se
negó a pagarle el salario convenido y después lo expulsó de la Élide. Para
vengarse, Heracles reunió un ejército formado por arcadios y se lanzó contra la
Élide. Pero fue derrotado por los Moliónidas, unos
sobrinos de Augías llamados Éurito y Ctéato a los que el soberano había situado
al frente de su ejército. En la batalla Ificles fue
herido de gravedad y Heracles puesto a la fuga. Más tarde el héroe preparó una
emboscada a los Moliónidas y los mató. Después organizó otra expedición en la
que tomó la ciudad, mató al rey Augías y puso en el trono a Fileo. Tras esta
expedición Heracles instituyó los Juegos Olímpicos y construyó en el recinto
sagrado de Olimpia un santuario dedicado a Pélope.
Heracles
estaba resentido con el rey de Pilos, Neleo, porque
se había negado a purificarle de la muerte de Ífito. Neleo
tenía doce hijos, el mayor se llamaba Periclímeno y el pequeño Néstor. Periclímeno había pedido a su padre la expulsión
del héroe, mientras que Néstor apoyó su petición de purificación. Heracles
atacó la ciudad y mató a Neleo y a todos sus hijos con excepción de Néstor. Lo
más relevante de este episodio, es la lucha que el héroe mantuvo con
Periclímeno, que como descendiente de Poseidón tenía la facultad de
metamorfosearse. Para desaparecer de la vista de Heracles se transformó en una
abeja, pero Atenea le
avisó de la transmigración y éste le mató.
Hallándose Heracles en Tegea de Arcadia, cierto día sorprendió a Augea,
hija de Aleos y sacerdotisa de Atenea, y como el héroe se hallara en un momento
de embriaguez la deshonró; de esta unión nació Telefos, que habiendo sido
separado de su madre viene al cabo del tiempo á hallarse en una situación
semejante á la de Edipo, pues el rey Teutras quiso casarle con Augea; y como
ella, turbada por un secreto presentimiento, repugnase esta unión, Heracles se
apareció a Telefos y le reveló el secreto de su nacimiento.
En
Esparta reinaba Hipocoonte junto
a su numerosa prole, los Hipocoontidas, que había expulsado del trono a los
legítimos herederos Icario y Tindáreo. Encontramos
tres posibles motivos para esta empresa. Según unos, Heracles deseaba restituir
el trono a Icario y Tindáreo. Otras versiones relatan que se trató de un
desquite por la ayuda que Hipocoonte prestó a Neleo. O que con esta guerra
vengaba a un familiar suyo llamado Eono, muerto a manos de los Hipocoontidas. Con un
ejército de arcadios y la ayuda del rey Cefeo y sus hijos, Heracles atacó
Esparta. En la batalla perecieron Cefeo, sus hijos e Íficles. Heracles fue herido en una mano y curado
por Asclepio. A pesar
de todo venció y entregó el trono a Tindáreo. Al
finalizar esta guerra erigió un templo en honor a Atenea y otro en honor a
Hera, para agradecerle no haberle perjudicado en esta ocasión.
Heracles
abandona el Peloponeso, donde hasta ahora se habían desarrollado sus aventuras
y se dirige a Tesalia.
Por
encargo del rey Egimio,
organizó una campaña contra los Lapitas. Habían acosado hasta tal punto al
soberano, que éste prometió al héroe la tercera parte de su reino si le libraba
de ellos. Tras su victoria, Heracles renunció al premio a favor de los Heraclidas.
Luego
emprendió una venganza contra los Driopes. Su animadversión contra este pueblo,
se debía a que cuando Heracles y Deyanira fueron
expulsados de Calidón junto a su hijo Hilo,
pidieron comida al rey Tiomante y éste se la negó. Heracles tomó entonces uno
de los bueyes del rey y lo sacrificó para comerlo. Llegaron los hombres de
Tiomante y se entabló una lucha en la que participó la propia Deyanira, siendo
herida en el pecho. Tiomante murió en el enfrentamiento. Cuando Heracles se
enfrentó nuevamente a los Driopes mató a su nuevo rey, Laógoras.
Después
Heracles tomó la ciudad de Orminio y mató a su rey Amintor. Según unas versiones, esta campaña la inició el
héroe debido a que este rey le negó el paso por su territorio. O quizás porque
Heracles había tenido la osadía de solicitar la mano de Astidamía, hija de
Amintor, a pesar de estar ya casado con Deyanira. En esta versión de la
leyenda, Heracles se llevó como botín a la muchacha y con ella engendró a
Ctesipo.
Las
ultimas aventuras de Heracles se suponen acaecidas en la Etolia. Tal y como Heracles había prometido a Meleagro en el Hades, el héroe se
dirigió al rey de los Etolios de Calidón, Eneo, , y le pidió en matrimonio á su hija Deyanira. Eran
muchos los pretendientes que llegaban a la corte de Calidón, solicitando al rey
Eneo la mano de la hermosa muchacha. Todos se retiraron ante las aspiraciones
del dios fluvial Aqueloo y
de Heracles. Aqueloo tenía la facultad de aparecer con forma de toro, de
serpiente moteada o de hombre con cabeza de toro. Por indicación de Eneo, los
pretendientes se enzarzaron en una lucha para conseguir la mano de la muchacha.
A pesar de la ventaja que le otorgaban sus transformaciones a Aqueloo, Heracles
venció y se casó con la doncella. Ella era
muy habilidosa conduciendo carros y una excelente luchadora. Engendraron a Hilo, a Macaria, a Odites y a Gleno. Las aventuras en la que aparece Deyanira acompañando y luchando junto al héroe son numerosas.
Nuevos sucesos vinieron bien pronto á turbar
su felicidad. Involuntariamente mató á uno de sus parientes, el joven Eumono,
por cuyo desdichado suceso se vio forzado al destierro en cumplimiento de la
ley. Con efecto, abandonó la Etolia con Deyanira, y se puso en camino hacia
hacia el país de Tarquina, donde reinaba Ceix; pero aconteció en el camino que,
al llegar á la orilla del río Eveno, donde el centauro Neso atravesaba á los viajeros llevándoles sobre su lomo, se ofreció a
transportar a Deyanira al otro lado, a cambio de una pequeña recompensa. Cuando
Neso se vio solo con la chica intentó violarla. Sus gritos alertaron a
Heracles, que desde el otro lado del río atravesó al centauro con una de sus
flechas. Neso arrancó la flecha de su pecho y le dijo Deyanira, "Si
mezclas el semen que he derramado en la tierra con la sangre de mi herida, le
añades aceite de oliva y untas secretamente la camisa de Heracles con la
mezcla, no volverás a tener motivos para quejarte de su infidelidad".
Deyanira
había soportado siempre con paciencia las frecuentes infidelidades de su
esposo, pero cuando Yole se cruzó en el camino del héroe, Deyanira ya no era
tan joven. Temiendo que la repudiara, impregnó una camisa que Heracles le había
pedido, para realizar un sacrificio en honor a Zeus, con el
ungüento que le indicó el centauro Neso. Cuando la
camisa entró en contacto con la piel se pegó a ella produciéndole tal dolor,
que al intentar arrancársela, con ella se arrancaba la piel dejando al
descubierto los huesos. Al descubrir Deyanira lo que había hecho se suicidó. Heracles
dispuso sus ultimas voluntades, pidió a su concubina Yole que cuidase de su
hijo Hilas y a Hilas que se casase con Yole cuando tuviese edad sufriente.
Después subió al monte Eta, donde levantó una enorme pira en la que se encaramó
pidiendo a sus criados que la encendiesen. Como ninguno se atrevía, finalmente
la encendió Filoctetes, que
como compensación recibió el arco y las flechas del héroe.
Zeus cumplió su promesa de concederle la inmortalidad a Heracles. Mientras las carnes
mortales se consumían se escuchó un trueno, una nube envolvió la pira y el
cuerpo desapareció; el dios supremo lo recogió en su carro de cuatro caballos rodeado de truenos y lo llevó al cielo, al monte Olimpo, donde Atenea lo recibió con alegría y lo presentó a los demás dioses. Hera aceptó a Heracles
como su hijo adoptivo, lo quiso más que a sus otros descendientes, porque la
había salvado de manos de Porfirión y le dio por esposa a su
hija Hebe.
Desde entonces, Heracles se convirtió en inmortal y vivió en el Olimpo, donde se ocupaba, de vez en cuando, de proteger las puertas del cielo y recoge la caza que trae
Artemisa.
Tenía también atribuciones de médico y ciertas fuentes de agua mineral le eran consagradas.
Preside en general toda la educación helénica y además de ser la divinidad especial de los deportes atléticos y del esfuerzo físico es quien canta el triunfo acompañado por la lira.
Se lo consideraba fundador de los juegos olímpicos lo escogieron su patrono.
En las
representaciones aparecía acompañado de sus armas: la clava y una coraza,
fabricadas por Hefesto; una espada regalo de Hermes, y el arco y las flecas,
entregadas por Apolo. También aparece con una piel de león, intraspasable por
las flechas. A veces aparece como musageta y tañedor de citara.
El
culto de Heracles fue quizá el más extendido después del de Zeus y de Apolo.
HERCLE, HERC o HORACLE
Una de las grandes divinidades
etruscas, dios de la fuerza y de la aventura, Hercle favorece muchas veces las empresas guerreras de los etruscos en Italia. Es al mismo tiempo patrono de los pacientes y duros trabajos de la paz; vencedor de los Infiernos; penate protector de las familias y las ciudades; favorece los viajes, el comercio y la fecundidad de la tierra; asociado con la fortaleza y el agua (divinidad del mar y de las fuentes y aguas subterráneas)
Amante de Turan, diosa
guerrera y marítima, probablemente de origen semítico.
Su nombre figura en el hígado
de bronce de Palcencia.
Forma etrusca del héroe legendario
conocido por los griegos como Heracles y por los romanos como Hércules. La diferencia entre los nombres griegos y romanos de esta figura es el
resultado de la influencia etrusca sobre los romanos.
HERES
MARTEA
Diosa romana protectora de las
herencias.
HIBRIS
o HYBRIS
En la Antigua Grecia(en griego antiguo ὕϐρις húbris,
Hybris o Hybreos, ‘insolencia’, ‘violencia’, ‘arrogancia’, ‘indignación’, ‘injuria’, ‘desmesura’) concepto que hacía referencia a una actitud
de arrogancia, soberbia e insolencia frente al acatamiento y veneración
de los dioses, las leyes y las normas morales. Fue personificada esta abstracción por el pueblo:
Era la diosa o daimon (espíritu) de la violencia, el desenfreno, el exceso, la soberbia temeraria, la arrogancia y el comportamiento escandaloso en general.
Personifica
la trasgresión de la normas generalmente admitidas, el exceso y la insolencia y la falta de moderación e
instinto.
Los romanos la personificaron como Petulantia
(‘Petulancia’) y Superbia (‘Soberbia’).
Es la más poderosa de las
deidades que eleva a los hombres a contender con los mismos dioses.
Hibris pasaba la mayor
parte del tiempo entre los mortales.
Era hija de Dyssebia (de ella sola) o según Higino de Érebo y Nix.
Otros autores le atribuyen
la maternidad de Coro (la personificación del desdén y la saciedad) a menos que se considere a Coro como su padre, según el juego de los símbolos.
Aparecía indistintamente como hombre o mujer. En la versión grecorromana,
Hibris aparece representada por una mujer de edad mediana, vestida con una
amplia túnica y sosteniendo con sus manos una cadena en la que un eslabón lleva a otro. Cada eslabón
representa un vicio distinto: la gula, la falsedad, la mentira, la hipocresía,
etc. Uno a uno los eslabones conducen al siguiente, dando a entender que en una vida disipada y
llena de inmoralidades, los vicios, si no son erradicados por completo,
conducen inexorablemente a otras faltas peores.
HIGÍA,
HIGEA, HIGIEA, HIGIEYA
En la mitología griega (en griego antiguo Υγιεία Hygieía o Υγεία Hygeía,
‘salud’) es la
diosa de la salud (posteriormente, también de la
luna), a diferencia de su padre, que estaba relacionado con la
curación.
Presidia
el mantenimiento de la salud y la prevención de las enfermedades.
Higía no solo se asocia con la salud física, sino también con la sanidad y la limpieza, enfatizando la importancia de la
higiene en la vida cotidiana.
Su
equivalente en la mitología romana era Salus.
De su nombre deriva la palabra «higiene».
Sin historia propia, sólo pertenece al séquito de Asclepio, como una de las figuras que lo
acompañan. A veces era acompañada por su hermano, Telesforo.
En un principio el este
nombre se le daba a Atenea a modo de título con el que le rindieron culto y en Atenas se le dedicó un altar cerca de los Propileos, en la Acrópolis; posteriormente pasa a ser una hija
de Asclepio y de Epione (o Lampecia), de Eros y Peito, o incluso de la
misma Atenea.
Hermana
de Yaso y Panacea.
Se la solía representar en las obras de arte, al lado de Asclepio,
como una doncella de aspecto dulce y de pie alimentando una gran
serpiente enroscada en torno a su cuerpo. A veces la serpiente bebía de una
jarra que portaba Higía. Estos atributos fueron adoptados más tarde por la
diosa de la curación galo-romana, Sirona.
Era
una figura importante en el culto a Asclepio, y a menudo se la veía en sueños
de los pacientes que visitaban sus templos.
Su templos principales estaban en Epidauro, Corinto, Cos y Pérgamo. Pausanias señaló que en el Asclepión de Titane en Sición (fundado por Alexanor, nieto de Asclepio)
las estatuas de Higía se cubrían con cabellos de mujeres y prendas de vestir babilónicas. Según algunas
inscripciones, estas mismas ofrendas eran realizadas en Paros.
Aunque es tenida por virgen, se halla en el juramento de Hipócrates como madre suma.
Arifrón, un artista sicionio
del siglo IV a. C., escribió un famoso himno en honor de Higía.
HIMENEO
o HIMEN
En la mitología griega Himeneo (en griego
antiguo Ὑμέναιος)era dios de las ceremonias de matrimonio, inspirador de las fiestas y las canciones.
Era la divinidad de las bodas por lo que presidía todas las ceremonias
nupciales.
Era la divinidad que presidía el matrimonio y los cantos nupciales.
Dios de la noche de
bodas, de la fiesta nupcial en cuanto que lleva al ayuntamiento, no como
institución social que es lo de Hera, ni como acto enmancipatorio de la
pubertad, que lo es de Artemisa, es pues literalmente el “dios de la copula o
apareo”.
En sus orígenes, la
personificación del canto de himeneo.
Anuncia y conduce el cortejo nupcial.
Se
creía su presencia al celebrarse el matrimonio tan esencial para la futura
felicidad de los esposos, que se le invocaba, en alta voz en dicho acto.
Se suponía que Himeneo
asistía a todas las bodas. Si no lo hacía, entonces el matrimonio resultaría
desastroso, y por esto los griegos corrían vivamente gritando su nombre.
El Thalamos o Thalassio de los Romanos
La palabra "himeneo" significaba antes de su conversión en
dios: cántico nupcial. Posteriormente el término ha sido utilizado como sinónimo de boda, sobre
todo en el castellano antiguo.
Himeneo es también un género de poesía lírica griega cantada durante la procesión de la novia a la casa del novio en la que se apelaba al dios, en contraste el epitalamio, que se cantaba en el umbral nupcial.Cuando se celebraba una boda se entonaban
diversos cánticos en los que se repetía a modo de estribillo su nombre
("¡Himeneo! ¡Himeneo!"). Al parecer estos cánticos son una tradición
iniciada por un grupo de jóvenes en agradecimiento porque el dios las liberó de
un ataque pirata.
Himeneo era el hijo
de Dionisos (Baco) y Afrodita (Venus) o, en algunas tradiciones, de Apolo y una de las Musas (Urania, Clío o Calíope).
Otras historias le dan un origen legendario. En
uno de los fragmentos conservados del Catálogo
de mujeres atribuido
a Hesíodo se dice que Magnes «tuvo un hijo de extraordinaria belleza,
Himeneo. Y cuando Apolo vio al muchacho se enamoró de él y no abandonó la casa
de Magnes».
Según un romance posterior,
Himeneo era un joven ateniense de gran belleza pero baja alcurnia que se
enamoró de la hija de uno de los hombres más ricos de la ciudad. Dado que no
podía hablar con ella ni cortejarla, debido a su posición social, en su lugar
la seguía a dondequiera que iba. Himeneo se disfrazó de
mujer para poder unirse a una de estas procesiones, un rito religioso en Eleusis al que solo iban mujeres. La comitiva fue
capturada por piratas, Himeneo incluido. Éste animó a las mujeres y urdió un
plan con ellas, logrando juntos matar a sus captores. Acordó entonces con las
mujeres volver a Atenas y lograr su libertad, si se le permitía desposar a una
de ellas. Así tuvo éxito tanto en la misión como en el matrimonio, y éste fue
tan feliz que los atenienses instituyeron fiestas en su honor y llegó a estar
asociado con el matrimonio.
Al menos desde el Renacimiento Italiano, Himeneo era generalmente representado en el arte como un hombre joven de belleza casi femenina llevando una guirnalda de flores, particularmente de mejorana y rosas, con un flamenco en su mano derecha, y en la izquierda un velo de color de fuego, o más bien amarillo claro. Este
color antiguamente era casi inherente a las bodas; pues leemos en Plinio que el
velo de la esposa era amarillo, y Catulo dice que eran del mismo color sus
borcegines o calzado. Los poetas le representan también bajo la
figura de un joven, rubio, coronado de rosas, llevando una antorcha y una
regadera, y con un vestido blanco bordado de flores. Ripa le da un anillo de
oro, un yugo, y con trabas en los pies. Cochin una corona de rosas y de
espinas, un yugo adornado de flores y dos antorchas que no tienen más que una
llama.
Durante los esponsales
se le ofrecía vino, leche y una torta.
En las ceremonias que se ofrecía en su honor se tenía cuidado de no
sacar la hiel de las entrañas de los animales sacrificados como queriendo
indicar a los esposos que deben controlarse los insultos y lo más oscuro de sus
pensamientos puesto que todo ello rompe la paz del matrimonio y del hogar.
Algunos mitos, Himeneo fue resucitado por Asclepio tras su muerte el día
de su boda, o, según otra leyenda, cuando participaba en la de Dionisio y
Ariadna. También hay otro relato que afirma que fue raptado por unos piratas
junto a unas muchachas porque había sido confundido con una de ellas debido a
su belleza.
Otra versión cuenta que perdió la voz en la boda de Dionisio y Ariadna, mientras cantaba para ellos el canto ritual.
HÍMERO
o HIMEROS
En la mitología griega, Hímero (en griego antiguo Ίμερος Himeros, ‘deseo’) era la
personificación del deseo sexual y de la lujuria.
El genio Hímero es la personificación del deseo amoroso. Simple abstracción, no figura en ninguna leyenda.
Hímero
acompaña a Eros para provocar el apetito sexual de los elegidos sin distinguir
de sexos, es por ello que se le considera el patrón del amor homosexual.
Con frecuencia acompaña a Eros en el cortejo de Afrodita, y en el Olimpo, vive al lado de las Cárites y las Musas.
Era hijo de Afrodita, quien había nacido de la espuma del mar encinta de él y de Eros, el dios del amor. . Según otra tradición, era un
joven, hijo
de Lacedemón y de Taigete, que en plena oscuridad, violó a su hermana Cleodice, a quien no había
reconocido. A la mañana siguiente, se precipitó en el río Maratón, que tomó su
nombre.
Se le representaba como un joven alado, igual que al
resto de los Erotes.
Suele aparecer revoloteando
junto a su madre y con Eros y Potos (dios del anhelo del amor), los tres juntos
forman los Erotes.
HINA
Diosa lunar polinesia que preside todas las actividades
femeninas.
En
al mitología de las islas de Cook y Australes (Polinesia), Hina representa la
Luna y el Aire y es la máxima divinidad protectora de las mujeres gestantes.
En la mitología de los maoríes,
por el contrario, se considera a la Luna como el principio femenino
contrapuesto al principio masculino representado por Toareva.
Significa
«mujer joven», era la diosa polinesia de las mujeres, asi como de su trabajo.
Es
la primera mujer creada de la arcilla cuyo padre putativo es Toareva, soberano
de los Infiernos.
Hina hereda el cargo paterno y desposa a Tiki, el primer
hombre.
HINE-NUI-TE-PU
Diosa hawuallana de la muerte.
Gran divinidad del reino
de Ultratumba, según el mito de los maoríes de Nueva Zelanda.
HING-SEN
Una de las divinidades menores de la mitología china, responsable de la tutela de los caminos y
la protección de los viandantes.
HINKALLUS
Dios
agrícola de la mitología hitita (una antigua civilización de Anatolia), personificaba la abundancia de la cosecha.
Es, efectivamente, el dios de la abundancia. Esta deidad funcionaba como la personificación abstracta de la prosperidad y el éxito de la cosecha.
En los textos y listas de dioses que se han conservado en tablillas de arcilla, su figura destaca por las siguientes características:
Se le vinculaba directamente con Halkis, la diosa hitita del grano y el trigo. Mientras ella proveía el cultivo, Hinkallus aseguraba que este fuera abundante.
En las tradiciones religiosas de esta región, solía agruparse junto a otras deidades de conceptos benéficos como Kelti (la personificación del bienestar y la buena salud) y Āras.
HINON
o HINO
Dios
del nutrido panteón de los iroqueses de América del Norte, que representa el
espíritu del Trueno.
Junto con su esposa, el Arco Iris, protege el cielo de
cualquier calamidad.
Habita en la parte más alta del firmamento, sobre el Sol y
la Luna, rodeado por muchas otras divinidades secundarias.
HIPA o HIPE
En la mitología griega, era hija del centauro Quirón y de Carielo.
Fue protegida por Ártemis.
Fue seducida por el hijo de Helén, Eolo, y cuando llegó el momento de dar a luz, huyó al Pelión para tener a su hijo sin que su padre lo supiera.
Perseguida por su padre, suplicó a los dioses que
le permitieran dar a luz a salvo, y estos la elevaron al cielo como
constelación.
HIPERIÓN
En la mitología griega, Hiperión (griego antiguo: Ὑπερίων, romanización: Hiperíón, significado: el que camina en las alturas, “vigilante de encima”, “el que va encima” o “el
que va por sobre la tierra” de las palabras griega hyper y iôn)
) es un Titán, hijo de Urano (el Cielo) y Gea (la Tierra), y hermano de los Cíclopes y de los gigantes Hecatónquiros.
Es una de las divinidades que, según Hesíodo expresan las grandes fuerzas de la naturaleza y sus principales fenómenos, a la salida del Caos, de acuerdo a la genealogía de los dioses olimpicos. Representa el fuego astral.
Dios de la luz que sale
antes que el Sol.
Encarnación de la luz celestial y los ciclos del día y la noche.
Peronificaba
la luz tal vez porque, según Hesíodo, se casó con Tea (señora del éter, el brillante azul del cielo, llamada Eurifaesa en el Himno homérico a Helios), su hermana, con la que tuvo a Helios (el Sol), Selene (la Luna) y Eos (la Aurora):
Tea concibió del amor de Hiperión y dio a luz
al gran Helios y las brillantes Selene y Eos,
que traen la luz a todos los mortales de esta tierra
y a los inmortales dioses que gobiernan el ancho cielo.
Algunos dicen que Hiperión es el dios de la luz, y Tea la diosa del fuego, y que por esa unión nació Helios, dios del Sol.
Hiperión es considerado a
menudo el dios de la observación, y su hermana Tea la diosa de la vista.
Hiperión es el Sol, considerado en su movimiento
ascensional sobre el horizonte
Tea e Hiperión eran los encargados de cubrir el cielo e iluminarlo. Juntos concibieron al alto Helios, a la
brillante Selene y a Eos, que alumbra a todos los seres
de la tierra.
Cuando Urano
descendió para yacer con Gea, Hiperión, Crío, Ceo y Jápeto - situados en las cuatro esquinas del mundo -
sostuvieron a su padre mientras Crono lo castró con una guadaña. En este mito,
los cuatro titanes personifican los grandes pilares que separan el cielo y la
tierra del cosmos en lo alto descrito en las cosmogonías de oriente próximo. Como
padre del Sol y el alba, Hiperión considerado indudablemente como el titán del
pilar del Este. Sus hermanos Crío, Ceo y Jápeto presidían sobre el Norte, Sur y
Oeste, respectivamente.
HIPNOS
o HIPNO
En la mitología griega
(en griego Ύπνος Hypnos,
‘sueño’) era una divinidad alegórica que personificaba el sueño , portador de la paz y
buen consejo.
Como dios del Sueño, Hipnos proporcionaba reposo a los hombres y les
hacía olvidar sus dolores.
Viene a los hombres secretamente y les proporcionaba dulce paz,
deleite,
reposo y sueños agradables.
Envuelve a dioses inmortales en descanso profundo.
Era capaz de dormir contra su voluntad incluso a los dioses.
Su equivalente romano era Somnus.
Su
madre era Nix (la Noche),
que lo tuvo sin intervención masculina, aunque en alguna otra tradición su
padre fue Érebo.
Era hermano gemelo o
hermanastro de Tánatos (la muerte no violenta), en
contraste con él, es dulce y blando con los hombres.
Con
Pasítea tiene tres hijos: Morfeo, Iquelo (o Fobetor) y Fantaso. Estos
dan no precisamente el sueño, sino la variedad de visiones que se ven en el
sueño; Morfeo se ocupaba del contenido animado de los seres humanos, mientras que los otros dos eran responsables de los animales y los objetos inanimados.
Su
palacio era una cueva oscura donde el sol nunca brillaba. A su entrada crecían amapolas y otras plantas hipnóticas. Según algunas fuentes, vivía
junto con Tánatos en un palacio subterráneo cercano al de Nix. Según otras, lo
hacía en una cueva bajo una isla griega, a través de la cual
fluía Lete, el río del olvido.
En el arte, Hipnos era retratado como un hombre joven desnudo y con alas
en los hombros o las sienes. También se le muestra en ocasiones con barba,
parecido a su hermano Tánatos.
Sus atributos incluyen una ramita con la que roza la
frente de los hombres provocando el deseo de dormir, o vierte en sus ojos un líquido o vapor adormitante que lleva en un cuerno: cuando él está vacío es que el dios ha otorgado sus favores; más si se representa lleno, denota el insomnio y los cuidados de las personas, a quienes el dios ha negado su influencia: el cuerno transparente indica los sueños verdaderos y proféticos; más cuando Hipnos tiene los dientes de elefante, los sueños que el envía son considerados como varios y fascinadores.
A veces es representado como un hombre dormido
en una cama de plumas con cortinas negras a su alrededor.
Morfeo es su principal ayudante y evita que los ruidos
le despierten.
En Esparta, la imagen de Hipnos
siempre se situaba cerca de Tánatos.
HISMINAS
En la mitología griega, las Hisminas eran las personificaciones de los combates y
las disputas.
Mientras que sus hermanas las Macas representaban los combates armados en un campo de batalla, las Hisminas parecen personificar otro tipo de disputas no marciales: las peleas callejeras o sin armas, aunque hay versiones que no les distingue.
Según Hesíodo eran hijas de Eris (la Discordia) por sí
misma, siendo hermana por tanto de multitud de espíritus malignos. Por otro
lado, según Higino eran hijas de Éter y Gea (la Tierra).
Quinto de Esmirna las describe, dando
alaridos y emanando sudor y sangre, en el fragor de la guerra de Troya.
HITAPUÁN
Es el Ente Supremo en el
que creen los yamana, habitantes de Tierra de Fuego.
HJUKI
En la mitología germánica y escandinava es verosímilmente, la personificación de la
fase creciente y benéfica de la luna, mientras que su hermano lo es de la fase
maléfica del astro.
Hermano de Bill e hijo
adoptivo de Mani (la Luna).
HLIN o HLYN
En mitología nórdica, Hlín ("protectora",
“libertad” en nórdico
antiguo) es la duodécima de las Asinias y la segunda asistenta de Frigg: diosa del Consuelo
Es la encargada de llevar a Frigga las súplicas y oraciones de los Hombres y Mujeres, y calmaba los llantos de aquellos que estaban en duelo.
Era la diosa de la Consolación, a la que enviaba para que secara las lágrimas de los que lloraban y derramara bálsamo sobre los corazones encogidos por el dolor y el sufrimiento. Ella también escuchaba con oídos siempre atentos las oraciones de los mortales, comunicándoselo a su señora y aconsejándole a veces sobre el mejor modo de contestarlas y conceder el consuelo deseado.
Estaba encargada de la custodia de los que la Frigga quería libertar de algún peligro.
La diosa que asegura el consuelo al dolor de los mortales.
Hlín aparece en un poema en la Edda poética, compilado en el siglo XIII de fuentes tradicionales más
tempranas, en la Edda prosaica, escrita en el siglo XIII por Snorri Sturluson, y en kennings encontrado
en poesía
escáldica.
Se ha teorizado que Hlín podría
ser otro nombre para Frigg.
HNOSS,
HNOSSA o HNOS
Hnoss (nórdico antiguo: 'tesoro', 'joya') es una ásynja de la mitología
nórdica: diosa del alba, del viento y
del rocío.
Era tan bella que se hizo merecedora de su nombre; para los nórdicos Hnos representa todo lo que es espléndido y precioso.
Tutelar de la perfección y de la riqueza
Hija de Freyja y Óðr.
Su hermana es Gersemi.
Hnoss es mencionada en la obra de Snorri Sturluson Nafnaþulur.
El filológo Rudolf Simek, que investigó sobre Hnoss en su obra Diccionario
de Mitología Germano-Escandinava, llegó a la conclusión de que, al no
aparecer en los mitos populares, fue una mera invención de Sturluson.
HOBAL
Antiquísimo dios venerado por los árabes preislámicos que parece haber sido el Sol: está representado en una grande estatua de piedra roja rodeada de trescientas sesenta más pequeñas, cada una de las cuales estaba dedicada a un día del año.
Hobal tenia la fisionomía de un anciano venerable con barba larga: habiéndose roto su mano derecha los Koreichits le pusieron una de oro, en la cual le colocaron siete flechas que ellos llamaban las flechas de la suerte; aun cuando es de creer que dichas siete flechas se referían a los siete días de la semana.
La estatua de Hobal estaba puesta en la Kaaba en la Meca.
Mohamet (Madona) cuando su entrada triunfal en esta villa destruyó todos los vestigios del culto del Hobal.
HODER u HÖÐR
Dios que simboliza la oscuridad del pecado en la mitología escandinava y germánica; al contrario que su hermano Balder, el dios de la luz y de la verdad.Se le llama el As Ciego, famoso por su enorme fuerza y su nombre inspiraba terror
Era hijo de Odín y de Frigga y hermano gemelo de Balder.
Según lo relatado en las Eddas el dios Balder tenía pesadillas en donde presagiaba su muerte y su madre, la diosa Frigg recorrió el mundo haciéndole jurar a todas las cosas que jamás dañarían a su hijo. Loki supo de esto y se enfureció, fue a hablar con Frigg disfrazado y ésta le mencionó que no había considerado necesario hacer jurar al muérdago, por considerarlo inofensivo. Loki al saber esto hizo un dardo utilizando una rama de muérdago y guío a Hoder para que se lo arrojase como una broma, matando así a Balder. En otra versión diferente del mito relatado en Gesta Danorum, no se hace mención a Loki y Balder es muerto por Hoder de una puñalada. Al conocer la noticia, corrió hacia los bosques a esconderse de la venganza de los demás dioses, llevaba consigo un escudo mágico y una espada, no obstante un día el joven dios Vali consiguió dar con su paradero y con su arco y flecha hizo tres disparos a Hodur, una flecha no le dio, la segunda, rebotó en el escudo mágico y la tercera flecha penetró en el corazón de Hodur causándole la muerte. Tras el Crepúsculo de los dioses resucitó y sobrevivió a todos los demás dioses, como dios del nuevo mundo regenerado que surgió.
HODNIEL
Se trata del ángel
Hodniel y una vez que es invocado, cura la estupidez en el ser humano.
HOLISA
En la mitología
griega, es una diosa de la fertilidad de los humanos y de
los frutos.
También es conocida como la diosa de los ojos verdes.
La diosa Holisa se representa
mediante una figura femenina con curvas y grandes ojos con color verdoso. La
figura es similar a las Cariátides que
sujetaban los templos.
Se cuenta que la diosa Holisa
nació del dios que mantenía el orden de los humanos en Grecia y de una
ciudadana raptada por él. Loco de amor por ella, creó a Holisa, con unos rasgos
similares, para mantenerla siempre con él. Al crecer, Holisa escapó de la mano
de su padre. Sin saber dónde alojarse, llegó en una noche de invierno al prado
de un campesino que no tenía qué comer. Con la ayuda del campesino, que no
conseguía tener hijos, Holisa fertilizó sus frías tierras para que pudiese
tener sus frutos en invierno e hizo que la esposa del campesino pudiera
quedarse embarazada.
HOMADOS
u HOMADO
Es el nombre de varios personajes de la mitología griega: un daimon o
espíritu que personificaba el tumulto, el alboroto de las batallas, los gritos
de los soldados y el chocar de las armas.
Se le podría considerar como uno de los Macas, y por sus atributos se le equipara con Cidoimos.
Como otros muchos espíritus maléficos, Homados fue engendrado
por Eris.