XAIPENEn
la mitología selknam, Xalpen, Jalpen o Alpen equivale a lo que podría considerarse diosa de los Infiernos, el caos y las malas
actitudes.
Es
un espíritu femenino subterráneo, de gran importancia en la ceremonia del Hain.
Xalpen es el principal espíritu de la ceremonia del Hain; es la figura más iracunda y abominable de todas.
Al igual que los demás
espíritus del Hain, Xalpen sólo subsiste en la creencia de mujeres y niños.
Es descrita como una “hembra
caníbal, voraz y colérica”.
Los Selknam creían que la diosa Xiapen recurría a su siete acompañantes demoniacoas o espíritus subordinados,
los Shoort, soorts, soortes o sorths para llevar a cabo sus planes de caos y destrucción: Sate, Yoisik (considerado el más viejo e importante), Wakus,
Keyaisl, Talen (considerado el más fuerte e influyente de
todos), Pawus y Sanu. Además de ellos, hay una gran cantidad de shoorts
subordinados a quienes no se les asigna un nombre específico
Exigía a los klóketen que le
llevaran carne de guanaco. Sin embargo, en cierto momento del Hain, desataba su furia y se
arrojaba sobre los klóketen para luego comer su carne. Usando su larga y
afilada uña, despedazaba a los jóvenes. Mientras esto supuestamente sucedía,
los hombres en el interior del Hain se ocupaban de hacer los efectos de sonido para hacer creer a las
mujeres que observan que sus hijos eran atacados por el malvado espíritu
subterráneo.
Además de alimentarse de carne
humana, Xalpen llevaba bajo tierra a hombres del Hain, especialmente a los klóketen, con el fin de saciar momentáneamente sus
apetitos sexuales y, en ocasiones, abandona a estos jóvenes en el Inframundo.
A diferencia de otros
espíritus de esta ceremonia, no es representada por ningún actor, sino que era
fabricado, por los hombres participantes del Hain, con arcos rellenos con hierbas para darle volumen y solidez. Su
armazón era forrada con pieles de guanaco, las que eran cosidas y pintadas con
arcilla roja.
Su función en la ceremonia
del Hain era la de atemorizar a
las mujeres, quienes tenía prohibido acercarse al lugar donde se desarrollaba
la ceremonia, pudiendo observar desde lejos solamente.
XAMÁN
EK o DIOS C (C DE COPAL)
Divinidad maya, símbolo de
la Estrella Polar “guía a los caminantes”utilizada para guiarse y orientarse. Él es a quien debes acudir si estás perdido.
También es el dios del invierno y señor de la noche.
Es considerada una deidad benévola.
Protector de los caminos, de los comerciantes y mercaderes, ya que en sus viajes se guiaban por la Estrella Polar.
Asociado a la abundancia y a la paz.
Dador de luz al ser señor de la estrella del
norte, neutral en los conflictos de las demás deidades; cuida y guía a los
comerciantes y mensajeros en sus largos viajes hacia otros pueblos.
De hecho es el dios de la santidad, un dios de
dioses.
Estaba
asociado también al dios de la lluvia y era probablemente el patrono del día Chuen.
Es el dios C. de la clasificación de Schellhas.
Se la representa siempre con la cara de nariz roma y pintas negras peculiares en la cabeza, sosteniendo su propio signo en la mano y llevando
sobre la cabeza al dios pájaro Moan, símbolo de la transmigración.
Por
esa razón le levantaban altares a lo largo de los caminos donde le hacían
ofrendas para contar con su ayuda en el recorrido.
XAMANQUINQU
Deidad yucateca que representaba el espíritu del Norte, junto con Yantho.
XARENI o XARENQUE
Divinidad venerada en la
isla Jarácuaro (mitología tarasca). Se asocia con la naturaleza, la espiritualidad y la luz que guía el camino. Este nombre evoca la fuerza, la nobleza y el misterio de las antiguas culturas prehispánicas.
Representa la conexión con la tierra, la intuición y la sabiduría ancestral: "El verdadero poder no está en la fuerza, sino en la luz que emanas al caminar."
Xareni
es la encarnación de la magia y la sabiduría de la Amazonía peruana.
Inspirada
en el pueblo Shipibo-Konibo, su figura refleja la profunda conexión entre el
ser humano y la naturaleza.
Nombre de
origen náhuatl, Xareni significa "princesa del bosque" o "dama
del amanecer".
Las personas llamadas Xareni suelen destacarse
por su carácter fuerte y su capacidad para inspirar a los demás.
El arte Kené, presente en su
vestimenta, simboliza la riqueza cultural y espiritual de estas comunidades. La
chacana, símbolo ancestral, conecta a Xareni con las raíces andinas y refuerza
su vínculo con la Pachamama. Acompañada de un gallito de las rocas, ave
emblemática de la selva, Xareni es un homenaje a la belleza y diversidad de los
pueblos amazónicos y su lucha por preservar sus tradiciones.
XENOCLEA o JENOCLEA
Xenoclea (griego antiguo :
Ξενόκλεια), que aparece como un personaje en la leyenda de Heracles (Hércules), era la pitia o sacerdotisa del Templo de Apolo en Delfos.
Según Pausanias y otros,
Heracles viajó a Delfos para consultar al Oráculo tras la muerte de Ífito, a quien había arrojado desde una
muralla en la ciudad de Tirinto mientras Ífito se alojaba con él
como huésped. Sufriendo pesadillas, Heracles buscó consejo
para curarse. Sin embargo, cuando acudió a Xenoclea para pedirle ayuda, esta se
negó, considerando que aún no estaba purificado de la sangre y la muerte de
Ífito, y además, conmocionada por la naturaleza de su crimen. Su única
respuesta fue: «asesinaste a tu huésped; no tengo oráculo para alguien como
tú». Esta respuesta despectiva enfureció
tanto a Heracles que, sacrílegamente, se apoderó del trípode délfico de la
sacerdotisa , se lo quitó y no lo devolvió hasta que ella accediera a su
petición.
Tras el regreso
de su trípode y tras bañarse en el manantial Castalia, Xenoclea
declaró que Heracles se purificaría de la muerte de Ífito solo sirviendo un año
como esclavo , y que el
precio obtenido iría a los hijos de Ífito como compensación por la pérdida de
su padre. Al preguntarle quién lo compraría, Xenoclea respondió que sería Ónfale, reina de Lidia. Heracles aceptó la guía del oráculo y accedió
a servir a Ónfale durante un año.
Se conservan
representaciones antiguas del incidente en el templo. En un jarrón antiguo, se muestra a
Heracles llevándose el trípode sagrado, mientras Apolo, sosteniendo una rama
de laurel, lucha por recuperarlo y Xenoclea,
aparentemente aterrorizada por la disputa, observa desde una ventana, esperando
el resultado.
Este
episodio evoca la «toma del templo de los dorios, que habían conquistado el Peloponeso y se llamaban hijos de Heracles
(Hércules), por lo cual se consideraban dispensados del respeto que habían
demostrado a aquél sus predecesores los aqueos, los eolios y los jonios».
XIBALBA
En la mitología maya-quiche, Xibalba o Xi´balb´a era un lugar
tangible y a la vez un Inframundo inmaterial. Un lugar complejo de interpretar
porque para los autores cristianos se correspondía con su visión del infierno y
el concepto judeocristiano del mismo: un lugar de castigo tras la muerte. Pero
Xibalba, aunque es un espacio en el que hay muertos y castigos, no es un lugar
en el que estos sean torturados por sus pecados. De hecho, el concepto de
“pecado” no tiene un equivalente en la cultura maya.
La vinculación del inframundo quitché con la
tradición astronómica de los mayas se muestra en detalles como que el reino de
los muertos es recorrido por los mismos astros que cruzan la superficie
terrenal, siendo la noche el momento en que los elementos astrales están en el
submundo. Esta desaparición y reaparición de los astros según recorran el
inframundo o el mundo terrenal sigue el mito mesoamericano de los ciclos de
vida y muerte en paralelo a los ciclos solares5. Xibalba debe ser
visto como un lugar de horror y miedo, un reino oscuro lleno de maldad donde un
individuo podía terminar cuando los dedos de la muerte le alcanzan y le sacan
del recorrido vital dejándole allí atrapado. Ahora bien, el Sol, con su poder,
también era capaz de cruzarlo cada día y salir endeble para dar nuevamente luz
en el mundo mortal, lo que prueba el poder e inmortalidad del gran astro en
contraste con el frágil humano común.
El primer momento que aparece descrito Xibalba
dentro de Popol Vuh es cuando los héroes míticos Hun hunahpu y Ucub Hunahpu,
inician su camino hacia el tenebroso inframundo tras ser convocados por los
temibles señores de Xibalba. Los héroes descendieron hacia las profundidades de
la tierra para acceder al dominio de los muertos usando unas empinadas
escaleras hasta un barranco, llamado Un Zivan Cul, que daba a un
furioso río, flanqueado por estacas (puede que cañas de jícaros espinosos).
Tras cruzar este “portal” en el mundo natural se
inicia la penetración en el reino sobrenatural donde lo primero que se
encontraron los héroes fue un río de sangre. La narración cuenta como
atravesaron la corriente sin beber de su fluido carmesí hasta llegar a un
segundo río, este de pus. Dos elementos vinculables con el fin de
la vida y la decadencia del cuerpo humano, sangre y pus, como una declaración
del mundo en el que se adentran los héroes-gemelos mayas.
Tras cruzar los dos siniestros ríos encontraron una
encrucijada de caminos de diferentes colores: negro, rojo, blanco y verde.
El negro iba al inframundo y fue recorrido por los gemelos míticos después de
que el propio camino les indicara que él era el correcto. Tras
recorrer esta senda entraron en Xibalba, un lugar donde si el sol brillaba, era
de manera apagada y nunca tan reconfortante como en el mundo mortal. En este
inframundo había jardines y vegetación, así como elementos construidos por el
hombre como un “Pucbal-Chah” o “el muladar
donde arrojaban la ceniza o un juego de pelota10.
Pero las estructuras más llamativas eran las oscuras Casas del Tormento,
habitáculos creados para la tortura y el dolor. Lugares donde los héroes
tuvieron que pasar las crueles pruebas con las que los señores de Xibalba
intentaron matarlos.
Las casas que se muestran en el Popol Vuh
son:
- La Casa de la Oscuridad, un lugar de tinieblas perpetuas que
amenazan con absorber a los héroes si no conseguían mantener el cigarro que les
iluminaba evitando a la oscuridad tragárselos.
- La Casa del frío, un
espacio helado con vientos tan fríos que cortaban como cuchillas y donde los
seres vivos morirían congelados.
- La Casa de los Tigres o Jaguares,
edificio repleto de estas bestias vinculadas con deidades y poderes de la
naturaleza, tremendamente peligrosos en la tradición maya (y no sin cierta
razón puesto que son animales con una capacidad de caza demostrada), habiendo
tantos de estos animales en aquel lugar que estaban amontonados y no paraban de
hacer rechinar sus colmillos y garras. El jaguar es además un animal de la
noche, un peligro que se mueve en la oscuridad y acecha en las sombras de la
selva y que en la tradición maya es capaz de moverse entre el mundo de los
muertos y de los vivos. Así el jaguar era un destacado habitante del Xibalaba
en especial en su faceta de fiera antropófaga y nocturna, la destacada en la
Casa del Jaguar.
- La siguiente era la Casa de los Murciélagos vinculada
con otro animal nocturno y que además habita en las entrañas de la tierra, las
cuevas. Los murciélagos eran los principales habitantes de este lugar, seres de
la noche que duermen boca abajo (algo visto como una ruptura de lo natural para
los mayas) y que se vinculaban con diferentes males derivados de su mordedura,
algo muy marcado en las junglas americanas, donde hay tipos de murciélagos que
se alimentan de sangre animal, incluyendo la humana. Sin embargo, la criatura
más temible de esta casa del tormento no eran los murciélagos, sino el Camazotz
o murciélago-muerte. Esta temible bestia tenía su refugio o madriguera en esa
casa-cueva llena de los más pequeños murciélagos, siendo en alguna de las traducciones
directamente “la casa de Camazotz”.
- Otra de las casas del tormento de Xibalba era la
llamada Casa de las Navajas, donde ingentes cantidades de cuchillas
de pedernal y obsidiana volaban y se movían por el espacio buscando carne a la
que herir. Estas cuchillas rechinaban unas contra otras creando un macabro
ruido que llenaba el espacio de tormento, y traía a la mente los instrumentos
de sacrificios mesoamericanos. Las cuchillas tenían conciencia propia, puesto
que la manera que usaron los héroes para sobrevivir a su amenaza fue hablar con
ellas para tranquilizarlas y evitar que los despedazaran, tal y como querían
los siniestros señores de Xibalba.
- Similar pero diferente es la Casa de las
Lanzas, donde unos seres al estilo de diablillos atacaban a cualquiera
que entrara dentro con las armas que le dan nombre.
- La Casa del
Fuego era, como su nombre indica, un lugar lleno de abrasadoras llamas
y ascuas candentes donde los héroes debían de morir calcinados, pero a la que
sobrevivieron evitando ser achicharrados tras pasar una noche entera en su
interior.
Pero no solamente las Casas de los tormentos de
Xibalaba muestran su tétrica naturaleza, sino que los propios jardines tenían
el toque siniestro propio del inframundo. Es el caso del árbol con cabezas que
nació tras la muerte del padre de los héroes a manos de los señores de
Xibalaba, acto que vengaron sus hijos Hunahpu y Xbalanque, que dejó embarazada
con su contacto a Ixcqui, la hija de uno de los señores del reino de los
muertos, madre de los hermanos y uno de los motivos de su naturaleza heroica.
XILONEN
Diosa nahua del jilote.
Representación del maíz recién brotado o en germen. Su nombre significa “la Peluda” o “barbuda”, en referencia a las barbas del maíz.
Hija o mujer de Centeotl.
La representaban con una túnica amarilla y roja.
En las fiestas en honor de Xilonen participaban mujeres con los cabellos sueltos que ejecutaban danzas rituales propiciatorias.
XIQUIRIPAT
En la mitología maya Xiquiripat o Xic (en maya
quiché: ‘la
alita’; xic, ‘ala’) esta deidad era la causante de los derramamientos de sangre entre los hombres.
Es una
deidad de carácter demoníaco; en concreto es una de las doce que habita en el
inframundo terrenal de Xibalbá.
XOALTECUHTLI
En la mitología mexica Xoaltecuhtli (en náhuatl: xoaltecuhtli, ‘señor
del sueño’‘xoal, sueño; tecuhtli, señor’) es una divinidad de
la noche que regula los sueños y sus perturbaciones
El habita en el Mictlan y es mensajero de Mictlantecuhtli junto con su
hermano Miquiztlitecuhtli.
XOCHIPILLI
o MACUILXOCHITL
En la mitología mexica Xochipilli (en náhuatl: xochipilli, ‘el príncipe de las flores’, aunque también puede ser interpretada como ‘flor preciosa [o noble]’, “brote
o hijo florido”; formado por los vocablos náhuatl xochitl, ‘flor’; pilli, ‘príncipe o niño’) es el dios del amor y de la belleza; de la vegetación floral, del maíz y de la primavera; de la agricultura, de la musica, de las canticos, de la pintura, de la escritura y de la poesía; de
la ebriedad sagrada y del juego de Patolli.
Representa los placeres, la frivolidad y las fiestas.
Deidad
encargada de presidir las artes plásticas, las danzas y los deportes.
Personificación de la alegría, de la juventud
y de la fecundidad masculina.
Personifica el despertar de la naturaleza y
era el símbolo de cuánto hay de bello y de luminoso en la naturaleza y en el
hombre.
El tiene el poder de sanar pero también se
creía que causaba enfermedades venéreas (en las partes pudentas, exantemas, bubones y corrupción del pene) a los hombres y mujeres que durante su fiesta no
guardaban la abstinencia sexual.
Su culto se
relaciona como el dios de la lluvia, Tláloc, y el del maíz, Cinteotl.
Está asociado con Macuilxochitl (Cinco flores), dios de los juegos y
las apuestas.
Su hermana gemela era Xochiquétzal
Su esposa era Mayáhuel
Representado
como una figura masculina, con el rostro y el cuerpo pintados de diversos
colores, sentada con las piernas cruzadas y con una máscara de ave, rodeada de
flores, mariposas y guirnaldas.
En su festividad religiosa
asociada, que significa fiesta
de las flores en náhuatl.
En esta fiesta se hacían ofrendas
de comida, y los pueblos cercanos a Teotihuacan llevaban cautivos como tributo para
los sacrificios.
Se le
relaciona con la deidad Macuilxóchitl «5 Flor», patrono de los juegos, los
bailes y los deportes, que es representado como un hombre que sale de una
Tortuga (el Zodiaco), pero tal vez sólo sea su nombre calendárico.
XOCHIQUÉTZAL
En la mitología mexica Xochiquétzal o Xochiquetzalli (en náhuatl: Xōchiquetzalli, ‘flor preciosa [emplumada o hermosa]’, ‘flor de la rica pluma’, ‘la flor más hermosa y
colorida’ o ‘la pluma de la flor’; xṓchitl, flor; quétzalli, hermoso o precioso’), también llamada Ichpōchtli (en náhuatl: Ichpōchtli, ‘chica’, ‘jovenita’ o ‘muchacha’) es la diosa de la belleza y del amor; de las fiestas y de los juegos; de la caza, del tejido, de la danza y del canto; de la fertilidad, de las flores y de la Luna. También es patrona de los quehaceres domésticos, del matrimonio, de las prostitutas, de las madres jóvenes y de los niños.
Se le puede considerar la encarnación misma de la femineidad, principalmente de la femineidad joven y es por ello el numen protector del trato carnal.
Representa los encuentros juveniles, espontáneos, pero sobre todo libres, los cuales no eran sancionados entre los varones.
Era la diosa del amor honesto; de la sexualidad y la belleza femenina; de las artes plásticas y de las domésticas, y de las mujeres embarazadas.
Diosa del placer amoroso y de la artesanía.
Patrona de los quehaceres domésticos, de las
tejedoras de los orfebres y
de las Aiuanome o mujeres de la vida alegre.
Diosa de la germinación y al floración, relacionada con el culto a los muertos, y también, paradójicamente, con la procreación.
Se le rendía culto también como patrona de los
pintores y diosa de las mujeres pintoras, así como protectora del arte de
bordar, tejer, esculpir y el oficio de la orfebrería.
Solía invocarse a Xochiquétzal para hablar de amor, obtener belleza, sensualidad, placer sexual y erotismo y lograr matrimonios estables, la fertilidad y la libertad sexual; para hacer manualidades y lograr un buen tejido; el parto; la buena cosecha; la danza, la música, el canto y la herbolaria; para poder sobrevivir en caso de peligro y la recuperación después de un desastre.
Era invocada por las mujeres que deseaban hijos.
Xochiquetzalli era la protectora e
inspiradora de los artistas, tejedoras, soldaderas, de los orfebres y pintores,
de las prostitutas (llamadas aiuanime)
y la abogada de las embarazadas.
Era
defensora de los valores y la felicidad matrimonial.
Xochiquétzal se llamaba la diosa del maíz tierno
que presidía la aparición de las flores y las fiestas musicales.
Tenía el poder de perdonar y también se atribuía
el poder de castigar a los hombres enviando bubones, exatemas y diversas erupciones
cutáneas, enfermedades venéreas y complicaciones del embarazo y del parto.
Es
una diosa dual, es decir, tanto solar como lunar.
Es
una de las dos diosas relacionada con la fertilidad de la naturaleza y la belleza, quizás por ello se le
representa como hija o esposa de Centéotl.
Se
la caracterizaba como una mujer joven, bella y agraciada.
Ella vive en el noveno
cielo, la región del viento de obsidiana Itzeechecayan; primero habitaba en
Tamoanchan, “cerro de la serpiente”, uno de los paraísos situado en el primer
cielo, el Tlalocan, el cual se localizaba en la cumbre del Cerro de la
Malinche. Esta morada era una región llena de deleites y pasatiempos agradables
en donde había fuentes, ríos, florestas y lugares de recreación. En este sitio
había un árbol florido, y el que alcanzaba a coger una de sus flores o era
tocado por alguna de ellas sería dichoso y fiel enamorado. Xochiquétzal era
atendida por otras diosas y estaba acompañada y guardada por mucha gente, de
tal manera que ningún hombre la podía ver. Los que la cuidaban eran enanos,
jorobados, payasos y bufones, que la divertían con música y bailes, y que
también desempeñaban el oficio de embajadores cuando mandaba mensajes a los
dioses que ella cuidaba.
Xochiquétzal nació de los cabellos de la diosa madre.
Es hermana
gemela de Xochipilli, siendo su comparte o igual, cuya morada está en el
Tamoanchan.
Tuvo varios consortes y amantes:
- Su primer
esposo fue Tláloc y fue
raptada por Tezcatlipoca. En un mito similar al griego de
Perséfone y de Hades, se dice buscada por su esposo cada año en una translación mítica de la
aparición del frío invernal y desaparición de las lluvias.
- También estuvo casada con Ixotecuhtli, el dios de la libertad
- En los mitos de creación se menciona que fue mujer de Piltzintecuthli, hijo de la primera pareja de hombres: Cipactónal y Oxomoco. Con Piltzintecuhtli tuvo un hijo, Cintéotl, dios del maíz, y en otros mitos se cuenta que también engendraron a Nanahuatzin, quien se sacrificaría en el fogón divino para convertirse en el Quinto Sol, y a Xochipilli, dios de las flores y también conocido como dios del amor.
- con Centéotl.
- También
fue amante de Huitzilopochtli, Tezcatlipoca y Quetzalcóatl.
Madre
de los gemelos Quetzalcóatl y Xólotl
La
representaban llevando nariguera, con un tocado de dos plumas de quetzal y vistiendo una especie de
falda a cuadros de brillantes colores, adornada con flores; está pintada con trenzas sujetas con bandas de colores.
Las flores de cempasúchil están consagradas a ella.
Numerosas doncellas se inmolaban
en su honor, durante el mes que les estaba consagrado.
A su templo iban las mujeres
grávidas, después de tomar un baño lustral, para confesarle sus pecados y
pedirle perdón y ayuda, más si éstos eran muy grandes, a los pies de la deidad
se quemaba la efigie de la penitente modelada en papel de amate (ficus petiolaris).
En
su honor se celebraban grandes fiestas, en las que se le ofrecían flores,
especialmente caléndulas. Esas ceremonias tenían lugar en primavera y eran
festivas por completo, sin los sacrificios humanos de las celebraciones de Xipe
Totec.
Durante el reinado de
Quetzalcóatl, Xochiquetzal enriqueció y adornó el mundo con todo tipo de
flores, pero que cuando el dios y rey tuvo que exiliarse de la ciudad de Tula y
el poder de los Toltecas decreció, la diosa, entristecida, se hizo menos generosa
con sus favores y decidió refugiarse en el mundo de ultratumba, del que salía a
veces, sobretodo, en primavera.
XOCHITLICUE
En la mitología mexica Xochitlicue (en náhuatl: xochitlicue, ‘la que tiene su falda de flores’‘xochitl, flor; i, su; cueitl, falda; e, que tiene’) es la diosa de la fertilidad, patrona de la vida y de la muerte, y guía del renacimiento.
Es hermana de Coatlicue y Chimalma.
Con Tonatiuh es la madre de los dioses gemelos Xochiquétzal y Xochipilli.
XOLOTL
Xólotl (en náhuatl: xolotl, ‘el animal’‘xolotl, animal’) en
la mitología mexica y tolteca es
el dios del
atardecer, de los espíritus, de los gemelos. Xólotl era también el dios de fuego, del relámpago, de todo lo monstruoso o extraordinario y el patrón del juego Ulama.
Representa tanto el fuego que cae del cielo como la luz
ascendente de las llamas.
Representaba las formas ascendentes y descendentes del fuego.
Estaba asociado con la mala fortuna así como con las
deformidades y las enfermedades.
El dios de los partos gemelares, de los
nacimientos monstruosos y de los abortos, el cual bajo la forma de Nanahuatzin
se consideraba el responsable de la sífilis y de la pinta, muy común entre los aztecas
a la llegada de los conquistadores.
Señor de la estrella de la tarde (Venus) y su personificación maligna, él cual ayudaba a los muertos en su viaje al Mictlán
Protege al Sol cuando viaja
a través del inframundo durante la noche.
Representa los aspectos oscuros de la dualidad
de los gemelos.
Es identificado con Xócotl como el dios azteca del fuego.
Es
parecido a Nanhuatl y aparece como el representante del sacrificio humano.
Su nombre significa “gemelo”, también puede significar un animal monstruoso con pies invertidos en náhuatl, la lengua azteca.
Uno
de los cuatro sostenedores del universo, similar al Atlas griego.
Era gemelo de Quetzalcóatl.
En
el arte, Xólotl fue representado como un esqueleto, un hombre con cabeza de
perro.
Aparece en algunas de sus
representaciones con las cuencas de los ojos vacías porque, según la leyenda,
al sacrificarse los dioses para dar vida al nuevo Sol, se puso tan triste y
lloró tanto que los ojos se le cayeron de las órbitas.
Llevó adelante al género humano y le entregó el fuego de la sabiduría.
Último de los dioses que
murieron bajo las flechas del Sol.
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